
El equipo blanco es el segundo que más tira de tres de toda la Euroliga y el cuarto por la cola en porcentaje (33%). El volumen de triples, 33 lanzados por encuentro, puede sonar alto pero entra dentro de la nueva normalidad. Al fin y al cabo, el baloncesto ha cambiado y, guste o no, cada vez se tiran más triples, no solo en la NBA. Para muestra un botón: tres de los cuatro primeros clasificados de la Euroliga a día de hoy están entre los cuatro equipos que más triples lanzan de media: Fener (líder), Bayern y París. Es decir, que tirar muchos triples no es en sí mismo un problema.
Sí lo es el porcentaje, en el caso del Madrid, bajito si lo comparamos con temporadas previas, y a pesar del acierto por encima de lo esperado de Abalde (48%!) y XRM (42%). Pero el porcentaje global del equipo es insuficiente (33%) y supone un detrimento de puntos del que te acuerdas particularmente cuando pierdes encuentros por estrecho margen, como ha sido el caso. Así que, sí, podemos decir que el equipo blanco tiene una gotera con la línea de tres en lo que va de temporada.
Un problema que imagino que sirve como gasolina de autoafirmación para el sector nostálgico, que lleva dos años y medio pidiendo el fichaje de un Carroll 2.0. Sin embargo, al margen de que ese jugador no existe y es un perfil camino de la extinción, el baloncesto real es más complejo que Barrio Sésamo. No me entendáis mal, un buen tirador nunca estorba en una plantilla larga, pero ni ese tirador tiene por qué ser un escolta ni soluciona por sí solo un problema colectivo. De lo contrario, Baskonia no estaría último de la Euroliga en porcentaje desde el arco (29%) contando en sus filas con el mejor tirador de la competición, Makus Howard.
Volviendo al Madrid, veo varios factores que confluyen en el problema del triple. Ninguno es definitorio, pero todos van sumando.
1.- La espantada sin cubrir de Yabusele. Contrariamente a muchos prejuicios tácticos y hasta estéticos, el tirador más importante en los sistemas de Laso antes y sobre todo de Chus ahora no es el escolta sino el alapívot, cuyo principal rol ofensivo es abrir el campo y generar espacios. Por eso jugadores como Thompkins, Mirotic o Randolph fueron tan importantes en el pasado, siempre con porcentajes por encima del 40%, porque tal y como está concebido el sistema el cuatro lanza a menudo abierto. Yabusele no fue excepción: 46% en triples en Euroliga el año pasado. Su marcha ha dejado un vacío mayor de lo que imaginábamos, al margen de que (al menos yo) di por sentado que se ficharía un sustituto con el dineral que dejó en caja el francés. El único cuatro puro que queda en la plantilla es Ndiaye, que va mejorando el tiro exterior pero lejos todavía de estándares nivel contender Euroliga. 6 de 23 este curso. Visto en perspectiva, el nombre de D. Bertans estaba bien tirado…
2.- Sin ser su puesto nativo, Hezonja es el otro alapívot de la rotación este curso, casi a tiempo completo por las estrecheces de plantilla / ’presupuesto’. Lógicamente Mario tira muy bien, pero también es irregular y anda un poco regañado con la línea de tres, errando más lanzamientos abiertos de lo habitual, es decir, de alto porcentaje teórico para un jugador de su categoría. Lleva solo un 28% de acierto en Euroliga cuando las dos temporadas previas se movió en un 43%. Lo lógico es que ese porcentaje tienda a subir, a homogeneizarse con el de años previos, y resulta clave porque es además con diferencia el jugador que más triples lanza de la plantilla (8,3 de media).
3.- La lesión de Musa también ha contribuido un poco. No es que se perdiese tantos partidos, pero repercute en la estadística acumulada cuando llevamos tan poca temporada. El bosnio, pese a no ser un tirador canónico, es uno de los lanzadores más fiables del roster: 44% este curso en Euroliga.
4.- El efecto dominó. La lesión de Feliz, y en menor medida la de Musa, ha obligado a que Llull disponga de más minutos de lo planeado. Y su selección de tiro, particularmente cuando juega de base, pues digamos que no es óptima: 13 de 52 este curso, 25%, que arrastra hacia abajo el porcentaje del equipo.
5.- Juego colectivo. Los aficionados solemos personalizar los análisis porque nos ayuda a aterrizar la conversación, aquello de buscar héroes y villanos. Pero a veces el problema es también colectivo. En el caso del % de tres del Madrid influye la escasa fluidez de juego por momentos, sobre todo en los minutos de los reservas, donde se ha perdido bastante talento, o en finales apretados, con los primeros espadas sobrecargados de minutos. Eso obliga a abusar del tiro exterior sin ventaja, el recurso de final de posesión.
Dicho lo cual, mi conclusión es que el Madrid efectivamente tiene un problema desde el triple, pero también que podemos esperar una cierta mejoría en las próximas semanas. Una vez con Musa de vuelta, según Mario suba progresivamente su % en tiros abiertos y Llull regrese al puesto de escolta. Pero tampoco me llevo a engaño, con la plantilla tal y como está el margen de mejora no es enorme.











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