El Madrid recupera el oficio

Victoria de oficio en Belgrado, en un encuentro feo de cojones, con 20 pérdidas del Madrid y 25 triples fallados. Típico partido que hace un mes se hubiese palmado, pero la dinámica ha cambiado. No porque el equipo esté bordando el basket, pero se ha sacudido al menos la nube gris de encima y la moneda ahora sale cara. Salió en Kaunas y salió también ayer. Claves Thompkins, ejerciendo de nuevo de enterrador en el último cuarto, así como el regreso de Tavares en la segunda mitad, tras jugar solo 90 segundos en la primera por problemas de faltas. +16 el equipo en sus minutos en pista.

Si se cumple el calendario, quedarían dos partidos de Facu con el equipo, los de la doble jornada Euroliga de la semana que viene, en Goya contra Fener y Maccabi que, pese al nombre, deberían caer a la buchaca blanca dadas las bajas y las dinámicas. Eso dejaría un balance 6-4 a la salida de Campazzo, que no será el colchón que esperábamos antes de empezar la temporada pero es un alivio tras ese comienzo 1-4.

El calvario de Lapro

El primer partido Euroliga sin el argentino será en pista de CSKA, palmatori de manual, y luego llega un tramo cómodo de calendario, con cinco encuentros teóricamente asequibles, ideal para recomponer filas y acoplar al sustituto, si es que llega alguno. Porque, sí, me llegan rumores (por ahora solo eso, rumores) de que el club está sin blanca y no se plantea salir al mercado. Un escenario surrealista para los que vimos el encuentro de ayer, en que Facu tuvo que fumarse otra minutada (33), no porque tuviese un buen día, que no lo tuvo, sino porque Laprovittola en Euroliga es un «vivo sin vivir en mí», como santa Teresa de Jesús.

Pasan las jornadas y no se ve luz al final del túnel. Lleva tres negativos y un cerapio de valoración en siete partidos del que tenía que ser su año. No le sale nada, que si un airball, que si un pase a la grada… su confianza cae por los suelos en que suena el ‘I feel devotion‘, y la comparación con el mejor base de Europa (Facu) pues tampoco le ayuda. Pero es que juega andando, adolece de explosividad física o desborde, y así se hace difícil generar en estático contra bases de élite. Si quitamos la pachanga contra los juveniles del Jimki, acumula 3 de 18 tiros de campo en Euroliga y casi tantas pérdidas como asistencias (8 a 12). Esperar que pueda dar un step ahead a la marcha de Campazzo y llevar timón del equipo hasta la F4 parece a día de hoy un acto de fe a la altura de la inmaculada concepción. Por lo pronto, si fuese Laso pondría en los entrenamientos a Abalde (6 asistencias y 0 pérdidas ayer) a aprenderse los sistemas como base…

El doctor Jekyll y Mr. Llull

Siempre me lo encuentro entre los trending topics de Twitter cuando juega el Madrid. Estamos en noviembre de 2020 y Llull continúa siendo el tema de debate favorito de la parroquia blanca. Unos le veneran como ejercicio de nostalgia de sus mejores años, porque es más majo que las pesetas (que lo es) o en agradecimiento por su fidelidad al club, acríticos con los lunares de su rendimiento actual. Unos cuantos le tienen hasta de imagen de avatar o perfil, así, a calzón quitado.

Luego están los fatídicos y los catastrofistas, incapaces de ver grises, que como Llull ya no es ni será el que fue pues hay que correr a enterrarle, por los delitos de una selección de tiro (a veces) mejorable y un salario que firmó cuando era el mejor de Europa antes de romperse la rodilla. Un contrato, recordemos, que expira dentro de ocho meses, momento en que se le podrá renovar a la baja, por su valor actual de mercado, liberando un saco de masa salarial para la necesaria renovación del backcourt.

El segundo credo, el de agoreros, debe estar hoy de enhorabuena, que se ha cascado un -12 de valoración contra Fuenlabrada. “Ya lo dije”. Particularmente me parece anecdótico, el partido se acabó ganando, de hecho con cierta holgura al final, y Llull viene de ser importante (que no protagonista) cuando calentaba el sol en victorias apretadas esta semana en Bilbao y Kaunas.

Porcentajes y tipos de tiro

Me tenéis que perdonar pero no me identifico con ninguna de las tribus urbanas sobre Llull. Sus “pedradas” y negativos no me despiertan instintos bajos, los veo como un peaje anecdótico, en lo que me fijo es en su porcentaje de acierto y su selección de tiro, este curso más homologables si hacemos la vista gorda al espanto de hoy. Tengamos en cuenta que, en lo que a porcentajes de escoltas se refiere, estamos bastante mal acostumbrados con Carroll…

Los porcentajes de Llull varían de forma particularmente dramática según el tipo de tiro, a saber: bastante altos cuando lanza de tres según recibe, a pies parados mirando al aro, altos en tiros de dos desde la bombilla, dejándose ligeramente caer pero sin perder el equilibrio, y paupérrimos en triples tras bote y en escorzo, la “mandarina”. Una jugada icónica para afición y prensa (cuando entra) pero estadísticamente ruinosa y que por ello conviene evitar. Un recurso de final de posesión del que abusó a su regreso de la lesión, cuando estaba físicamente para el arrastre, que aún se sentía estrella, jugaba de base y se le apagaban las luces en estático.

Por eso me gusta la reconversión a escolta full time por la que ha apostado Laso este curso con él, un rol similar al que desempeña en la selección con Scariolo. En ese parece que vuelve a sumar tras dos años nefastos, ahora como actor secundario y factor X, asumiendo cierto volumen tiros pero botando mucho menos. Aún tendría que ganar en regularidad, muy asociada al físico, pero quiero ver el vaso medio lleno y esta versión me parece razonablemente útil y esperanzadora, sí, pese al patinazo de hoy.

La hora del Gigante Verde

De muchos quilates la victoria del Madrid en Kaunas, que apuntala su mejoría tras el bache de juego en el arranque Euroliga. Porque una cosa es batir a los juveniles de Jimki, incluso a un buen Bayern en el Wizink, y otra tomar la pista del líder, en un partido de poder a poder, con oficio y templanza, sabiendo sufrir. No era normal la diferencia de rendimiento entre la ACB (9-0) y la Euroliga (1-4), y el cambio de tendencia ha acabado decantándose en la dirección lógica: hacia arriba en Europa.

¿Artífices? Pues también los lógicos, los dos faros del proyecto, Tavares y Campazzo, que brillaron con luz propia en Lituania. Facu fue el de las grandes veladas: canchero, generador (10 asistencias) y ejecutor (5/8 triples), metidísimo en partido, rebozándose por el parquet por los balones sueltos. Cualquiera diría que tiene pie y medio fuera.

Y sí, lo tiene, porque ya sabemos que la NBA arranca el 22 de diciembre, así que nos quedan solo 2-3 semanas del cordobés, que Laso, eso sí, va a exprimir hasta la última gota. 33 minutazos contra Zalgiris, a lo que contribuyó el nivel discretito de Laprovittola en el segundo cuarto, que tampoco es que estuviese calamitoso, como otras veces, pero no era partido para experimentos ni rotaciones piadosas. El duelo estaba en el alambre y era clave para la dinámica de la temporada en Europa

Pero el hombre fue Tavares, con la chorra fuerísima. Muy concentrado pese a recibir más palos que una estera, dominado el rebote ofensivo como si jugase con niños y finísimo interpretando y definiendo en las continuaciones tras bloqueo directo. Tanto como 9 de 9 tiros de campo, algunos pese a mucho contacto rival, que el arbitraje en el tercer cuarto fue de casero alto.

Edy vale cada céntimo que cuesta, que son muchos, porque marca diferencias, y esos escasean. El partido nos ha abierto un poco los ojos: estamos tan ofuscados con lo que vamos a perder (Facu) que nos olvidamos de valorar en su justa medida y disfrutar lo que tenemos. Y Tavares es el center más dominante de la Euroliga, cada vez con más diferencia, porque cada año es mejor, con más repertorio, y éste no se va a ningún lado. Ya probó suerte en América y se le quitaron los aires de grandeza: es merengón y está feliz con su Chuchi en la capital.

Como dijo recientemente: «Si no fuera a estar aquí mucho tiempo no habría firmado por 5 años. Que (los aficionados) estén tranquilos, voy a cumplir mi contrato hasta el final». Qué queréis que os diga, uno se acuesta un poco más tranquilo sabiendo que Tavares seguirá en la zona al amanecer. ¿Que se va Facu? Es la hora del Gigante Verde.

El Madrid sale de la UCI en Euroliga

Balón de oxígeno. El Real Madrid sale de la UCI en la Euroliga y pasa a planta, aunque todavía faltarían semanas para poder recibir el alta, que el balance sigue siendo 2-4. La victoria fue analgésica, tanto por el fondo como por la forma. Porque corta la sangría de resultados, que el déficit empezaba a ser escandaloso: peor arranque Euroliga en una década. Y por la forma porque el Bayer llegaba líder de la competición, porque el marcador refleja cierta holgura, gracias a una notable segunda mitad, y porque hubo festín anotador: primer equipo que alcanza los 100 puntos en este curso de marcadores pírricos.

La noticia de la velada fue el regreso con mayúsculas de Randolph, que debido a teóricas molestias en el tobillo solo había jugado 31 minutos en los 12 partidos hasta la fecha entre ACB y Euroliga. Volvió además en modo Toñete ‘I feel devotion’, ya sabéis, mucho más serio que en ACB, produciendo como un ventilador en el primer cuarto y razonablemente concentrado para sus estándares (0 pérdidas y 0 faltas). Tal y como estaba el equipo y con los desequilibrios intrínsecos de la plantilla, su vuelta es un enorme alivio, poder contar con una rotación de cuatro interiores de nivel en vez de tres (totalmente intercambiables, por cierto, como demostró Laso ayer). Sin ir más lejos, Tavares se pudo tomar la noche libre sin que se abriesen los cielos. También es cierto que Thompkins y Garuba atraviesan un sólido momento de forma, cada uno en lo suyo.

Eterno Jaycee

Otro regreso providencial es el de Carroll, sus puntos ‘baratos’ son un desahogo para el ataque estático: 44 en 50 minutos en los últimos tres partidos. Resulta paradójico que de los cuatro escoltas treintañeros de la plantilla seguramente Jaycee sea el más fiable, siendo el más viejo y el único que se retira en verano. Llull y Rudy acertaron ayer desde el triple pero no atraviesan su mejor momento: la temporada tiene 75 partidos y su depósito de gasolina premium tiene capacidad para no más de 25. Rudy, por ejemplo, estuvo sublime en la Supercopa y el arranque ACB pero desde entonces le tenemos en barbecho.

El que es un reloj es Alberto Abalde, Galicia Calidade. Unos se llevan los titulares, la estadística vistosa y los likes mientras él es más de nueces que de ruido. Por lo menos cuatro triples de Llull en los dos últimos partidos son liberados y a pase suyo, en situaciones de penetrar y doblar, encontrando al hombre abierto en las alas. Generoso en ataque… y también en defensa, convertido en valladar exterior, sin escatimar una falta y emparejándose casi siempre con los mejores anotadores del rival. Secó a Feldeine el domingo en Sevilla y ayer a Lucic, que llegaba como un ciclón.

Para colmo lleva 20 de 33 tiros de campo en Euroliga: 65% de dos y 56% en triples. El único pero que ponerle sería que no se suelte y tire más, seguramente nos iría mejor. Verle crecer, os confieso, es la mayor motivación en esta temporada tan raruna.

¿Se apresuró el Madrid con Alocén?

Corren ríos de tinta sobre Laprovittola, sobre el dramático contraste de su rendimiento en la Euroliga respecto a la ACB. Un asunto de Estado asumiendo que heredará la titularidad a la marcha de Campazzo el mes que viene, o debería si atendemos a su salario y a su estatus (MVP de la ACB en 2019). Siempre a la espera de ver qué es capaz de pescar el club de entre las raspas del mercado NBA, una opción sobre la que conviene rebajar las expectativas.

Pero el problema no es solo la fiabilidad de Lapro en Europa, sino la de quien tiene por detrás en la rotación, Alocén, que ni está ni en principio se le espera este curso. Son 19 añicos y, por buenas maneras que asomen, le falta muchísima mili para dirigir a un top europeo con solvencia. Laso ha demostrado ser un maestro cultivando bases (Chacho, Doncic y Facu) pero Roma no se construyó en un día, y el Madrid se va a encontrar en muy breve con urgencias en ese puesto.

El peso del timón

La situación no es culpa ni de Alocén, a quien el encargo sencillamente le llega pronto, ni de Laso, al que no se pueden pedir milagros. En todo caso sería de la directiva, que o sobrevaloró el nivel de Alocén o se apresuró a llamarle a filas por su condición de cupo nacional barato, con el que compensar ‘desfases presupuestarios’ en otros puestos de la plantilla… De haber tomado el club en serio la advertencia de Campazzo, cuando avisó de su marcha a la NBA, habría tenido sentido fichar un tercer base más curtido, no necesariamente uno estelar, pero sí un clase media Euroliga, y dejar otro año cedido a Alocén para que concluya la mili en Zaragoza.

Lo cierto es que el rendimiento del chaval está siendo muy bajito, ha perdido más balones (16) que asistencias ha repartido (14) en lo que va de curso entre ambas competiciones. Y el +/- del equipo cuando lleva al timón ha sido negativo en 8 de los 10 partidos que ha jugado, especialmente llamativo en ACB, donde el Madrid va líder invicto y ha ganado sus seis encuentros por una media de 17.6 puntos. Aquí la estadística +/- desglosada:

> ACB
+10 @GBC
– 12 vsZAR
-5 @JOV
-6 @HGC
-4 vsOBR
-6 vsEST

> Euroliga
-8 @BAS
-7  vsVAL
+7 @AXM
-3 @FCB

A la deriva en Europa

No levanta cabeza el Madrid. Y no importó que faltase Mirotic en la visita al Palau, porque las constantes vitales del equipo blanco en Euroliga están en modo encefalograma plano. Traerá más cola la derrota de ayer por ser el Barca y el morbo que implica, pero se han perdido con claridad los cuatro partidos de Euroliga hasta la fecha, porque no cuento la pachanga contra los juveniles del Jimki.

El Barca sentenció ya en la primera parte: nos pasó por encima como un bulldozer, con un poco de acierto y mucho de actitud e intensidad. Un dato: Sergi Martínez trincó 8 rebotes por solo 10 todo el Madrid en ese periodo. Podemos flagelarnos con los desequilibrios tácticos de la plantilla, con el pívot que falta y los yayos que sobran, pero si Sergi Martínez (con todos los respetos) te barre en rebote quizá el problema tenga más que ver con la dinámica de vestuario, con el hambre y la concentración que con matices tácticos.

Os confieso que volví a sentir vergüenza ajena del equipo por momentos, de querer apagar la tv, seguramente vosotros también, algo que apenas me ha sucedido en estos años de era Laso pero que este curso van ya varias veces. El último cuarto en Vitoria, la segunda mitad contra Valencia y esta primera en Barcelona. Coach L debió desahogarse en el vestuario durante el descanso, que apuró hasta el último minuto, y se vio en la reanudación un cambio de mentalidad y varios señalados, sobre todo Randolph, de cuya supuesta lesión no ha trascendido detalle alguno en casi tres semanas…

Se logró maquillar el marcador tras el descanso, con los arrestos y el talento de Abalde, Trey, Garuba y Taylor, los más enchufados en este tramo de curso junto a Tavares, más alguna pincelada postrera de Llull, pero el partido llevaba rato perdido. Thompkins, por cierto, el teórico ala-pívot reserva, es el único jugador de la plantilla que promedia más de 10 puntos por partido en Euroliga, 12.8 para más señas. Da que pensar.

El hándicap Facu

Campazzo está mentalmente fuera, con una actitud en pista grotesca, de garrulo, más pendiente de sus piques con los rivales y los árbitros que del partido. Creo que sale a técnica por encuentro, ayer no faltó a la cita, un flaco favor al equipo que tanto depende de él. Porque Laprovittola en Euroliga empiezo a asumir que es pedir peras al olmo (-14 con él en pista ayer) y a Alocén le falta todavía mucha mili en estas lides.

Facu es un catacrack y cuando se pone de faena, como en la segunda mitad tras la ‘Lasina’, pues marca diferencias. Pero ya no había partido y con esta actitud la mayoría del tiempo resta más de lo que suma.

Leo que la apertura del mercado de agentes libres NBA podría moverse a la última semana de noviembre o primera de diciembre, lo que adelantaría un poco la marcha de Campazzo. Quizá sea mejor así, que acabe cuanto antes esta incómoda agonía de saber que tu jugador franquicia y timonel está solo de prestado, haciendo tiempo, regañado con el entrenador y comprometido solo a ratos. Una situación así es insostenible porque te envenena el vestuario, como se está comprobando. Y el roster tiene mimbres para jugar mucho mejor que esto, incluso sin Facu, con algún jornalero random que se pueda pescar en el mercado USA. Que sea una temporada de transición, como tiene casi toda la pinta, no significa que nos tengan que pintar la cara en Europa cada semana con la tercera plantilla más cara del continente.