Diario de la Copa, 3. El safari de Tontón

Viernes 8. Rutina: diana a las 13:00, centro de Vitoria a comer de pintxos en DATO 5 (mención especial al de perca rebozada, jamón, setas y bechamel), partida de mus y comienzo de la jornada de copas para Alfonso y Hernán. En el bar entablamos charla con aficionados del Joventut, que nos cuentan una anécdota sobre Jerome Moiso, ex-pívot del Real Madrid y actual jugador del DKV. Hace alrededor de un año, Moiso viajó a Badalona para disputar uno de sus primeros encuentros con el club blanco. Apenas llevaba unos días en España y, por supuesto, de castellano ni palabra. La mañana del partido el pívot no apareció por el desayuno del hotel de concentración y el delegado del Madrid pasó la mañana buscándole en las discotecas afterhours, preguntando a los “seguratas”. Al final apareció, no jugó ni un minuto en aquel encuentro y meses después le dieron boleto.
El primer cuarto de final del viernes, Joventut-Pamesa, fue un tostón. El paso de los valencianos por la Copa fue vergonzante, sin alma ni dignidad, permitieron al DKV gustarse de cara a la galería. Y por fin el Madrid, por fin el sector del pabellón de la afición blanca lucía lleno. En ese pelotón estábamos los cuatro, dejándonos la voz y las uñas. Las personales de Gasol, la profundidad de banquillo y la clase de Bullock fueron las claves de un encuentro que se jugó mal pero se ganó. “Malhechor” Miralles, máximo directivo del baloncesto del Madrid, oportunista a la par que populista, apareció por la grada para agradecer el apoyo y celebrar la victoria con los Berserkers. Nadie le vio el sábado tras la eliminación… Para cenar entramos, de nuevo por casualidad, en un restaurante al parecer con solera: La Taberna de los Mundos. La especialidad son los bocadillos “de diseño”… http://www.delosmundos.com/ Un manjar. Después, descubrimos “la Zapa”, la otra calle de marcha de Vitoria, de ambiente menos político que la Cuchillería. Pero la noche no dio demasiado de sí. Alfonso se agarró un señor trozo y nos “retuvo” hasta tarde bailando con las columnas. Al resto nos pesaron las copas de la noche de apertura. En una de las paradas de nuestro peregrinaje fuimos a dar a la discoteca que había alquilado la ACB. En la barra, todo un mito del TAU y del Madrid, Joe Arlaukas (ahora metido a promotor inmobiliario), le tiraba los tejos a una joven a la que casi doblaba en edad. Siempre fue un pichichi… El sector joven del equipo de TVE andaba por la pista. La entrevistadora Fe López no defrauda en persona y el narrador Arseni Cañada, con pinta de soso y empollón, parecía coquetear… con un chico. ¿Se le moja la canoa?
David condujo el coche de vuelta al convento. Alfonso, de copiloto, borracho y dormido. Detrás, Hernán dormido y servidor despierto como un búho, preocupado por la espesísima niebla (por cierto, perpetua en el trayecto Vitoria-Miranda). El conductor se encomendó al GPS (de nombre Tontón), pero la tecnología falló. Se equivocó de desvío y David detuvo el coche a 50 metros de lo que se intuía el control de entrada al peaje AP-1. Alfonso se despertó y acertó a apartar unos conos para poder hacer la “pirula”, pasar al otro lado de la carretera y cambiar de sentido. Nos volvimos a encomendar a Tontón… 20 minutos después estábamos aún más perdidos. El GPS nos condujo por un pueblo fantasma (Armiñón), a la salida del que nos indicó un camino de tierra y una posterior “ruta de cabras” que continuamos hasta que los cardos medían más que el coche e impedían el paso. La niebla seguía igual de espesa, no se veía a más de 5 metros. Paramos el coche, preocupados. “¡Hernán, despierta!”. A Alfonso se le arrugaron los huevos hasta quedar como pasas deshidratadas… “¡Echa el cierre al coche, a ver si nos van a asaltar!”. Tontón marcaba continuar en esa dirección… Y nos dio por reír… Se había vuelto loco. Acordamos pasar de él, dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos. Al poco encontramos el rumbo correcto. Invertimos una hora y media en los 25 kms. del trayecto Vitoria-Miranda.

Diario de la Copa, 2. Madrileños en Cuchillería

Jueves 7. El que dice las 9:00 dice las 9:30, así que, “puntuales”. Alfonso “Johnny Zapatilla” puso el coche y fue el conductor. En dos horas y media estábamos en Miranda de Ebro. ¿Cómo? A una media de 160 kms/h, con picos de 195… si le pilla un control, hubiésemos aparecido al día siguiente en el noticiario.
El convento donde nos alojamos resultó ser un auténtico convento, como nos habían anunciado, con claustro pero sin monjas. Las zonas comunes eran hermosas, pero es un dos estrellas caro, con el peor colchón que recuerdan mis cervicales. Una ducha después y con el ánimo por las nubes, pusimos rumbo a Vitoria. Al terminar Burgos y empezar Euskadi la N-1 pasa de uno a dos carriles… Por casualidad caímos en un bar del centro con surtida y sabrosa variedad de pintxos, el DATO 5, al que fuimos fieles todo el fin de semana. Para hacer tiempo antes de ir al pabellón, jugamos una partida de mus, que Alfonso y Hernán regaron con un par de cubalibres por cabeza, otro standard del viaje. Vitoria respiraba Copa del Rey: posters, bufandas y carteles de apoyo al TAU colgaban de tiendas, bares y balcones. Por la calle se veían aficionados variopintos con las bufandas de los equipos… excepto del Madrid. Éramos los únicos. La peña mayoritaria Berserkers sólo asistió a los encuentros del Real Madrid, lo que habla de su interés y cultura baloncestística, y de sus ganas de integrarse con el resto de aficiones.
El Buesa Arena está a las afueras de la ciudad, junto al humedal de Salburua, famoso por ser el primer foco de gripe aviar en España (importada por un somormujo). Es un pabellón de fácil acceso y amplio aparcamiento, al estilo NBA, pero con la contra de la carestía de bares alrededor que fomenten el ambiente en la previa y el postpartido. La charanga de Unicaja no necesita bares, montaron un pequeño concierto en el aparcamiento. Una pena que los malagueños cayesen en el primer encuentro de los cuartos de final, tras un intenso e igualado partido con el TAU. Por momentos se mascaba la tragedia: el Buesa Arena, y por extensión toda la ciudad, respiraba miedo con las exiguas ventajas de Unicaja en el último cuarto. Un decisivo triple de Mouneke en el último minuto a pase de Splitter (tras 10 segundos en la zona) silenció la charanga malagueña, que ya no volvió a sonar en Vitoria. En la otra semifinal del jueves, el modesto Bilbao se comió a un Barcelona ridículo, donde sólo Lakovic mostró dignidad. Para el recuerdo queda el “momento araña”, cuando la mascota del Iurbentia (una araña, claro) saltó a la cancha en medio del vendaval bilbaíno a bailar el “Rock n’ Roll Radio” de Los Ramones. Preguntamos a un transeúnte cualquiera la zona para salir por la noche, nos recomendó la Cuchillería, “tras la plaza, subiendo unas escaleras”.
Es una calle peatonal llena de bares y pequeñas discotecas, todas atestadas de gente.
El primer vistazo nos impresionó un poco: se respiraba una fuerte carga política en el ambiente, contra el “Estado español opresor”, por el nacionalismo vasco y la amnistía a los presos de ETA. Desentonábamos de la vestimenta tipo, que consistía en: barba de tres días, pendiente, media melena corta por los laterales y sudadera en tonos combativos. Por los carteles en la calle, las camisetas de la gente y las pinturas del baño se deducía que los madrileños no son bien recibidos. Mientras los aficionados de otros equipos, hermanos bienvenidos, lucían con orgullo sus bufandas, nosotros nos sentíamos “proscritos”. Pero no nos dejamos llevar por esa primera impresión y rascamos para ver debajo de las apariencias. Al rato estábamos bailando, conversando y ligando con seguidores/as de Joventut, Iurbentia, Girona y, por supuesto, TAU, con el baloncesto como tema rompehielo. Resulta que nos trataron con la naturalidad y el respeto con que lo harían en cualquier otro rincón del país. Hasta Alfonso se hizo medio colega de un camarero que lucía una camiseta en apoyo a los presos y que le invitó a un “brugalCola”. Mientras buscábamos el coche para regresar al hotel, con el frío de madrugada propio de “Siberia-Gasteiz” y el hambre que da la menopea, David mangó unos bollos recién hechos de la furgoneta repartidora de una pastelería (Artepan)… Nos supieron a gloria. En el camino de vuelta al Convento nos preguntamos porqué los políticos se empeñan en crear enemistades artificiales entre ciudadanos. Nosotros pasamos de tópicos y nos mezclamos, pero fuimos la excepción, dudo que ningún otro de los 400 aficionados madridistas pusiera un pie en Cuchillería.

Apuntes de enero

NBA
Loncar afirma que Lebron hace mejores a sus compañeros… James ha lanzado 62 tiros en los dos últimos encuentros, sin prórroga, el 25 y el 27 de enero… en los que Drew Gooden no ha anotado ni una sola canasta en 52 minutos.
En la conferencia Este, con un record de 18-25 se ocupa puesto de Playoff (Nueva Jersey). Si se cambia el orden de los números… Utah Jazz está fuera de los ocho primeros del Oeste con un balance de 25-18.
Entre Milicic, Cardinal y Swift suman 15,3 puntos por partido y 21 millones de sueldo anual (de los 55 que suma toda la plantilla grizzlie). Los tres tienen contrato garantizado la temporada que viene…
Los Lakers le quieren de parche para la baja de Bynum, pero a él le gustan los Warriors, que le dan calabazas porque con Al Harrington tienen suficiente. Webber se aburre en casa: le sobran talento y dinero, pero le falta dignidad.

ACB
Rudy Fernández está barriendo en la clasificación de anotadores de la ACB. Distancia en 4,3 puntos de media al segundo. Pero, ¿hace mejor al Joventut? Con Rudy en más de 23 tantos por actuación en los ocho últimos encuentros… el DKV ha perdido cinco.
¿Roger Grimau selección? Empezó la temporada lesionado, nadie se acordaba de él. Ahora es el más digno de un Barça mediocre. 16 puntos por partido en 22,4 mins. de juego en las últimas cinco jornadas… y es uno de los que menos cobra de la plantilla.

¿Alguien confiaba todavía en que Jiri Welsch rindiese como la “estrella” como la que fue fichado?
Al Girona se le ven las costuras. El mercado inmobiliario va mal y el proyecto Akasvayu gira entorno a Marc Gasol, un jugador cedido que la próxima campaña militará en EEUU.
Telemadrid apuesta por el baloncesto: Siro López y Chechu Biriukov narran su partidos de Euroliga como auténticos Berserkers… Y Felipe Galán los de ACB del domingo como todo un demente… un problema cuando Estudiantes se enfrenta a otro equipo madrileño.

NBA – Mi ego y yo

Hace tres años y medio, Washington Wizards firmó a Gilbert Arenas una millonada con el único bagaje de una campaña de 19 puntos en los tristes Warriors. Tres temporadas de tirarse las zapatillas, caer en primera ronda y enchufar algunos tiros bajo presión después, Arenas ha olvidado que es de sabios ser agradecidos.
Ahora escribe un blog en internet, es la imagen del videojuego oficial de la Liga y está arropado por un séquito de pelotas chupasangre que le engordan el ego, ya de por si grande. Washington le parece poca cosa. Aunque igualase la mejor oferta, elegiría marcharse, porque Wizards “es una organización menor”. Arenas lleva alrededor de nueve meses de baja, alargando su recuperación (hace más de dos meses que tiene el alta) para no tener que regresar y exponerse a lesiones que mermarían este verano su valor en el mercado. Declaró públicamente que su intención era no retornar en toda la campaña, no volver a jugar para Washington. Lo único importante ahora es la magnitud del pelotazo. En contra de su pronóstico, resulta que, sin su concurso, Caron Butler y Antawn Jamison, acompañados por Pepe Gotera y Otilio, ruedan cuartos de conferencia. Capítulo aparte, habría que plantearse qué parte del éxito de un equipo tiene Arenas, cuando los mejores resultados llegan con él en la enfermería. Que tomen nota los general managers de las franquicias que hacen cola para pagarle el tope salarial… De vuelta a la Washington, Arenas asegura ahora que si finalmente los Wizards se clasifican para Playoffs en un buen puesto, lo mismo hasta le entrarían ganas de echarse unos partidillos, lanzarse las zapatillas y lucir palmito. Lo cual, no significa que reconsidere el renovar con los Wizards, sino que les “regalaría” un “polvillo de despedida”.
A fuerza de escribir sobre sus novias para el verano, reírle las gracias de su blog y recordar lo guapo que sale en el anuncio del NBA Live’08 se ha perdido la perspectiva crítica del asunto. Arenas cobra 12 millones de $ de Washington esta temporada (sí, el dinero con el que paga el “séquito”) y no le da la gana vestir la camiseta. Es una vergüenza, un insulto a la Liga, un alarde de hipocresía y falta de profesionalidad. Igual que si una franquicia deja de pagar el sueldo a un jugador el sindicato se echaría encima del equipo, debieran existir normas que obligasen a un jugador bajo contrato a ponerse a disposición del cuerpo técnico en caso de tener el alta médica. En caso contrario, afrontaría sanciones y la congelación del sueldo. ¿Imaginan una actitud así en un futbolista, un jugador de rugby o un ciclista? No, es la propia de un nuevo rico engreído y mal asesorado. Es decir, territorio NBA. Vince Carter (en 2004) y Allen Iverson (en 2006) sentaron precedente… Ojalá Arenas se anime a regresar para los Playoffs… que los Wizards llegasen lejos y le dejasen calentando banquillo. Podrían argumentar “decisión técnica”, porque, al fin y al cabo, “el equipo es mejor sin él”.

De madurez y nuevas tecnologías

Hacía tiempo que no se veían. Ambas son mujeres independientes, rozan la treintena y tienen un buen trabajo. Se conocen desde el primer curso de carrera. Fueron amigas íntimas en los años de facultad, pero últimamente se ven poco. Ayer encontraron un rato para tomar café y ponerse al día. Las dos llegaron tarde, con prisas, aunque perfectamente arregladas. Se saludan efusivamente: “¿Qué tal todo? ¡Fenomenal! Pasados tres minutos, suena un móvil. “Es del trabajo, tengo que contestar”, explica una con aires de importancia. En frente, su amiga, al ver que la llamada se alarga, no quiere ser menos y llama a su novio, con el que, en realidad, no tiene gran cosa de que hablar. Anoche chateó con él por mesenger hasta entrada la madrugada, a pesar de que habían pasado la tarde juntos. Un mes después de la última vez que se vieron, las dos amigas están sentadas en una mesa hablando por sus respectivos teléfonos. Cuando el camarero se acerca por fin a tomar nota, ve el panorama y pasa de largo: “tanta tecnología… tanta estupidez”…
Igual que hay normas de cortesía para el trato bis a bis, que denotan madurez y educación, las hay también para el uso de la tecnología. Nuevos medios de comunicación dan a luz nuevos lenguajes: hábitos, en algunos casos, ridículos, infantiles o hipócritas adoptados también por los adultos.

SMS’s en fechas señaladas. Por cumpleaños, recibes una docena de mensajes industriales de gente a la que no ves hace tiempo. Son textos impersonales, que igual sirven para un suegro que para un amigo de infancia. No faltan los tópicos: “Espero que te regalen muchas cosas», «A ver cuando quedamos”; que delatan que el texto es una plantilla standard o que se tiene poco en común con el remitente. Hay a quien le hace ilusión coleccionarlos, contarlos una y otra vez, y pensar “cuanta gente me quiere”. No es que verdaderamente se acuerden de la fecha, sino que les sonó uno de los 200 avisos de cumpleaños que salpican la agenda de sus móviles. “Para cumplir”. En navidades es aún peor. Enlatan lo mejor de su romanticismo o de su humor verde en 150 caracteres, adjunto al sello “enviar a todos los contactos”. Los graciosos son chuscos o están muy vistos, y los románticos son especialmente ridículos: “espero que la luz de estas fechas entrañables ilumine vuestros corazones”.

Msn Nickname (nombre o alias para chatear).
1) Don Juan. A la vista de todos, publican con vocabulario grandilocuente su amor o desamor, su “alma atormentada”.
P. e.: “Nací en tu cabeza, viví en tu corazón, agonicé por tu cuerpo y moriré en tus labios” (juanrivera23@ ).
2) Encantado de conocerme. Se autoafirman aireando lo espléndido de su existencia. Están los viajeros: “Navidades increíbles en Málaga y Alicante. Gracias a todos, os quiero. Next stop: Miami” (joseluisbenalm@ ). O los acomplejados: “Ya tengo coche. Un Seat León 2.0, de 150 caballos”.

Fw: Emails en cadena. No son un fenómeno nuevo, pero siguen teniendo vigencia, sustentados en la credulidad de sus lectores. Hay presentaciones de Power Point con música cursi e imágenes de bebés y/o animalitos a los que se atribuye valor de oda a la amistad (“reenvíalo y pide un deseo”). Hay test de personalidad, inteligencia y sexualidad. Hay fotomontajes “cómicos” y advertencias catastrofistas (“firma para que msn no sea de pago”).

Sucedáneos. Feos, acomplejados, tímidos, amargados, reprimidos… han existido toda la vida de Dios. El anonimato de internet es una vía de escape, un regate a sus problemas de socialización. Pero los amores y amistades virtuales son sólo un parche que no da para sustituto del contacto real que, incluso los más creyentes internautas, en el fondo anhelan.

Fotodiversión. Hubo un tiempo en que una fotografía se concebía como el testimonio de una ocasión o acontecimiento novedoso. Cámaras digitales y móviles con cámara forman hoy parte del atuendo de la rutina de una noche de fiesta, junto a cartera, llaves y condones. En las noches tostón, la cámara deja de ser mera cronista para convertirse en el propio divertimento. Se disparan decenas, centenares de fotografías porque sí (es lo que tiene el que la memoria sea gratis). Al día siguiente se seleccionan unas cuantas con pose de baile intenso y se cuelgan del espacio msn. Cualquiera que lo visite pensará que fue una gran noche y que el sujeto goza de una boyante vida social. Este hábito se ha extendido especialmente sobre el colectivo Erasmus, prostituyendo su otrora desinteresada concepción del desparrame nocturno.

Si es importante, insistirán. Contestar el teléfono móvil en la mesa (p. e. en una comida familiar) o en el coche conduciendo son actos de descortesía e impertinencia. Cualquier llamada puede esperar. Se cuelga, y si se trata de algo urgente, seguro que volverán a llamar. Pero haciéndolo no parecerían ocupados e importantes. Es la versión moderna de los yupis que en los primeros 90 paseaban por la Castellana fingiendo hablar por teléfonos móviles de pega.

NBA – Balas perdidas

De Shawn Kemp quedan para el recuerdo sus temporadas en Seattle, donde alcanzó a verse con los Bulls del 72/10 en las finales del 96. Un ala-pívot de tremendo físico, un dominador de las zonas. Haciendo limpieza en mi cuarto encuentro una longaniza de cromos de la NBA de mediados de los 90. Ahí está Kemp, cuando era una estrella. ¿Qué fue de él? Lo último que se supo fue de sus escarceos con la droga, por los que rindió cuentas a la justicia en 2005. El alcohol, el sobrepeso y cerca de una decena de hijos ilegítimos desperdigados por la geografía estadounidense completan su “otro currículo”. Fue ejemplo de la cara B del cuento de hadas de los prodigios de instituto que saltaron a la Liga sin escala universitaria (en pasado, porque hoy la ley impide reclutar por debajo de 20 años). Los últimos veranos, Kemp ha intentado ponerse en forma y recorre los campus de las franquicias “mendigando” empleo con poco éxito. Una estampa patética para una antigua estrella de la competición. La NBA es tierra de oportunidades, pero también es cruel parada cuando se pierde el paso. Recordamos en esta clasificación a algunos de los que se quedaron en el camino, casi todos son ya sólo reliquias de cromos.

– Efecto gaseosa: promesas universitarias o de primeros años de carrera profesional, jugadores de gran talento cuya relevancia se evaporó (causa mezcla de lesiones e indolencia) hasta caer en la mediocridad e indiferencia, aunque en todos los casos con una generosa pensión asegurada. Tom Gugliotta, Juwan Howard, Steve Francis, Penny Hardaway, Christian Laettner, Shareef Abdur-Rahim y Jason “Chocolate Blanco” Williams.

– Mala vida: “Nunca jugué un partido de NBA sobrio. Llegué a beber ginebra hasta en los descansos”, Keon Clark, espigado ala-pívot que pasase por Denver, Sacramento o Utah. Fuera del parquet, los jugadores de la Liga tienen algo en común con las estrellas de rock. Fama y dinero a mares llama a drogas, a alcohol y a mujeres de dudosa reputación. Ahora se imparten cursos de orientación a los novatos para lidiar con la tentación del mal camino. Para Vin Baker, Shawn Kemp, Eddie Griffith y Keon Clark llegan demasiado tarde.

– Les miró un tuerto: trayectorias notables lastradas o cortadas de raíz por lesiones, ya sea una grave o muchas repetidas. Bryant “Big Country” Reeves, Jayson Williams (reboteador de Nueva Jersey que llegó a All-Star), Michael Dickerson y Terrell Brandon. Caso dramático fue el del base Jayson Williams (nº2 del draft de 2002 por Chicago Bulls). Llamado a ser estrella, un accidente de moto casi le costó la vida en 2003. La rehabilitación llevó un año, para entonces ya no tenía hueco, ni en los Bulls ni en ningún otro equipo de la NBA. Muchas veces intentó reengancharse, pero sólo logró jugar 5 encuentros de la pretemporada de 2005 para Nueva Jersey. Su trayectoria profesional terminó con 25 años, cuando los Austin Toros de la Liga de Desarrollo le cortaron en diciembre de 2006.

– RIP: perdieron la vida en dramáticas circunstancias durante el cenit de sus carreras en la NBA. Malik Sealy (Minesotta Timberwolves) y Bobby Phills (Charlotte Hornets) contaban 31 primaveras cuando murieron en sendos accidentes de tráfico en el año 2000.

– “Que fue de”: ocuparon páginas de sucesos por hechos rocambolescos acontecidos durante y después de su paso por la NBA. Junto a la definición de “bala perdida” en el diccionario aparece una fotografía de Isaiah Rider, escolta portentoso e imán de conflictos. Ya en sus años universitarios en Nevada Las Vegas, J. R. pasó un par de días entre rejas. Su andadura NBA hizo escala en Minesotta, Portland, Atlanta y Lakers, entre otros. “Tiene problemas con la autoridad”, fue la explicación de psicoanalista de película de Woody Allen que se daba a su comportamiento deportivo: indisciplina reiterada y agresividad en la cancha en forma de violentas faltas y airadas protestas (que acostumbraban a costarle sanciones de partidos y dinero). Fuera de las canchas, su dilatada relación con la justicia culminó en febrero de 2007, cuando fue declarado culpable de intento de violación, asalto a un coche y posesión de cocaína. Durante el juicio reconoció su larga adicción a la marihuana y a la cocaína, ya desde tiempos en la NBA. Esta noche, J. R. Rider duerme en la cárcel.
Byron “Animal” Houston fue elegido en primera ronda del draft de 1992 tras un prometedor ciclo universitario (máximo anotador de la historia de Oklahoma). En la NBA, jugó en Golden State y en Seattle, con poco éxito, aunque los aficionados españoles le conocemos por sus temporadas en el León y el Joventut a finales de los 90. El pasado septiembre (2007), una mujer lo denunció al verle dentro de su coche (aparcado en una calle de tránsito), con los pantalones bajados y masturbándose. Cuando llegó la policía, le pilló con “las manos en la masa”. Los vecinos relataron que no era la primera vez. Por entonces, Houston estaba en libertad provisional, pues un par de años antes había sido procesado por exhibicionismo en un campus de niños.
Durante el juicio, la defensa argumentó que el comportamiento del ex-jugador era producto del trastorno causado por los abusos que sufrió en su niñez. A pesar de lo cual, Houston pasará los próximos cuatro años en prisión. Bison Dele (antiguo Brian Williams, hijo de un componente de “The Platters”) se retiró con sólo 31 años, rechazando un contrato de 30 millones de $ con los Pistons (curso del 2000). En el 2002, el ex-jugador, su pareja y su hermano (Dabord) alquilaron en Nueva Zelanda un catamarán (Hakuna Matata) para un crucero privado. Cuando la embarcación atracó en Tahiti (Polinesia francesa), Dele y su acompañante habían desaparecido. Supuestamente, su hermano les había asesinado y lanzado por la borda para quedarse con el dinero de la herencia. Pero nunca se llegó a conocer en detalle lo que sucedió en Hakuna Matata, pues Dabord no llegó a ser juzgado, al morir antes (supuestamente suicidado) de una sobredosis de insulina. El cuerpo de Bison Dele nunca fue encontrado.