
La visita a Vitoria ha recordado a los derbis madrileños previos al descenso colegial. No hace tanto igualados y llenos de morbo, el tipo de partido que marcas en el calendario, pero cualquiera tiempo pasado fue mejor, que decía Jorge Manrique. El Baskonia juega otra liga, el peor equipo de la Euroliga el último mes, sin paliativos. No es que pierda, es que ni compite. Si hasta se han tenido que cepillar a Dusko, como si fuese su culpa. Una plantilla pretenciosa, corta, inexperta y desequilibrada que hace aguas por casi todos los frentes. Y el principal Wade Baldwin, un chupón con licencia, una carga financiera, una promesa en involución. El billete a otro año fuera del top8.
Tampoco es que importase, porque no había partido, pero Baskonia cometió el error de picar a Heurtel, que ya sabemos que es de corriente alterna. Desaparece a veces, ahora bien, cuando se pone de faena es diferencial. Baldwin, que va un poco pasado de rosca, empezó el pique, y el público arropó al suyo, por corporativismo pero también porque no le guarda especial cariño al francés de su paso por Vitoria. Tampoco sabemos por qué. La cosa acabó en 12 puntos y 9 asistencias en 18 minutos, Player of the Game. La clásica ‘venganza del exjugador’.
El valor de ganar a domicilio
Las dos visitas blancas al Buesa este curso han acabado en paliza: +18 en ACB y +28 hoy en Euroliga. Honestamente, no recuerdo una temporada en que cotizase tan barata la victoria allí. Se junta además el hambre con las ganas de comer, porque el Madrid camina con paso firme, noveno triunfo consecutivo, cierra noviembre invicto. Colíder de ambas competiciones porque, claro, los rivales tarde o temprano acaban pinchando, se llamen Milán o Barca.
Puede que las victorias resulten feas para el espectador medio, del tipo placer adulto, como chocolates Valor, pero a la vez son cómodas, tranquilas para los que padezcan de condición cardíaca, gracias a una humillante superioridad física y defensiva que hace parecer peores a los rivales. El calendario ha ayudado un poco, no es que haya sido el tramo más exigente, tampoco es que sea la edición de más nivel, pero igualmente estas cuatro victorias a domicilio en Euroliga son un tesoro (Zenit, Bayern, Asvel y Baskonia), más en un año de arbitrajes especialmente caseretes y el público de regreso a los pabellones.
Habrá quien eche de menos los tiempos del run&gun, cuando Jaycee y Chacho, y me parece muy lícito, pero este equipo da para ilusionarse. Sobre todo porque aún no se ha tocado techo. Nos frotaríamos los ojos si nos lo dicen en setiembre: campeones de Supercopa y colíderes de ambas competiciones pese a las lesiones. Nigel ya ha vuelto, aún tiene que ponerse en forma, pero su mera presencia ya equilibra la rotación exterior, dos jugadores por puesto. Cuando regresen Randolph y/o Thompkins nos va a parecer ver la vida en technicolor.










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