Petr Cornelie, la última pieza del puzzle

A 14 de julio el Real Madrid solo ha presentado un fichaje (Musa) pero los oficiosos ascienden ya a cuatro, con la información que adelanta hoy Donatas Urbonas del acuerdo para la llegada del internacional galo Petr Cornelie. Su incorporación es la última pieza del puzzle blanco 2022/23, que deja la plantilla cerrada, a falta solo de anuncios oficiales y con la incógnita de la posible salida de Goss en caso de que surja una oportunidad de mercado irrenunciable en el puesto de base. Ya sabéis a lo que me refiero…

Cornelie llega como agente libre, ala-pívot francés, 211 centímetros y 26 años (27 a final de este mes), procedente de la liga de desarrollo estadounidense, donde recaló desde Denver. El Madrid reacciona con su fichaje a la lesión de larga duración de Randolph, que tiene al menos hasta febrero, y a saber cómo vuelve, que unida a la salida de Thompkins (rumbo a Zenit) había dejado vacante el puesto de cuatro reserva.

Ahora mismo no hay ningún canterano en ese puesto con nivel primer equipo, digamos un Garuba 2020, y mover a Gabi Deck al cuatro a tiempo completo (donde no tiene ventaja física) es renunciar a uno de sus atributos más valiosos, la creación en estático desde posiciones de poste bajo. Fue un dolor de cabeza para Jasikevicius en la final ACB y la insistencia del Barcelona este verano en el fichaje de Kalinic parece encaminada a minimizar esa vía de agua.

El fisico de Randolph, la mano de Trey

Cornelie es tirillas (98 kilos), no le veremos jugar de espaldas al poste y seguramente no destaque en defensa, pero casa como un guante en el perfil que buscaba el Madrid, un cuatro comunitario, agente libre, que tire de tres y, ya puestos, que rebotee, que no es el fuerte de Yabusele. Bien, pues cumple todo eso. Su mecánica de tiro es muy fluida y sus números así lo corroboran: 44% en triples en 2020/21 en la liga francesa (42/95), con Pau Orthez, y 37% la pasada temporada en la G-League, lanzando mucho: 55 de 150 en 25 partidos.

En el basket moderno en general y en los sistemas del Madrid en concreto (no espero muchas variaciones tácticas de Chus respecto a Laso), es imprescindible que el cuatro abra el campo y libere espacio en la zona, para que el center y el base jueguen 2×2, que es la génesis de la generación en estático. Más aún cuando tienes dos pívots tan dominantes como el Madrid con Tavares y Poirier. Cornelie en Goya lanzará menos que en sus anteriores equipos, porque no llega con rol estelar, pero a cambio esos tiros seguramente sean en mejores posiciones, a pies posicionados (porcentajes más altos), puesto que la atención de la defensa recaerá sobre otros compañeros.

Que carezca de experiencia Euroliga con casi 27 años introduce un elemento de cierto riesgo, y seguramente necesite más periodo de adaptación que un Chacho o Hezonja. Pero a ver cuánta Euroliga creéis que ha jugado Juancho Hernagómez con la misma edad que Cornelie… ¿Experiencia de selecciones? Cornelie fue bronce olímpico hace 11 meses, y en Francia hay hostias por entrar en la convocatoria. Vamos, que tampoco es un desconocido, Baskonia lleva dos años detrás suyo.

En todo caso, hay que asumir que ni el Madrid buscaba una estrella (no se pueden tener 15), ni a 14 de julio quedan estrellas consagradas disponibles en mercado. Igual que otros fichajes del club este verano, Cornelie es por edad y aptitudes un perfil alto pero un fichaje de bajo riesgo. Si sale bueno, tienes alapívot tirador para un lustro, el heredero natural del dúo Randolph-Trey, otra incorporación a la extensa columna vertebral de jugadores por debajo de 30 y ya de regreso de la NBA a la que me he referido en textos previos. Si sale malo, tampoco es que hayas invertido dinero en una cláusula, e igual dispones ya de un titular consolidado en el puesto (Yabusele) y el comodín de Tortuga para los porsiacasos.

Sálvame Deluxe edición Goya

Qué espectáculo estamos dando, señores, lavando toditos los trapos sucios de la sección en directo y retransmitido para toda España, para mayor gloria culé. No cabía divorcio más escandaloso posible, con cruce de cuchillos entre las partes a través de noticias filtradas a medios afines, con mensajes de Twitter y comunicados oficiales. Y no ha terminado, que parece que Laso prepara la rueda de prensa del desahogo para los próximos días. Sálvame Deluxe edición Goya.

La parroquia está sumida en el asombro y el estupor: incomprensible que una disparidad de criterio médico desemboque en la salida por la puerta de atrás del mejor técnico que ha conocido la sección. Laso lleva por ahora la iniciativa en la batalla del relato, con el Marca haciendo de portavocía oficiosa. Además, resulta lógico que la afición se alinee antes con la cara visible del proyecto que con un directivo en la sombra. Pero ese cariño merecido, y algunos detalles feos del club, tampoco le dan necesariamente la razón absoluta en la riña de fondo, si es que alguien la lleva, que no tiene por qué.

La Medicina no es una ciencia exacta, y es perfectamente razonable que haya disparidad de pronósticos sobre un mismo caso. Y tanta razón pueden llevar los médicos de Laso, que recetan business as usual, como los consultados por el club, más cautos. Sirva de ejemplo JA Corbalán, leyenda blanca y cardiólogo de profesión, que ve «innecesario correr riesgos con Laso«. Según Salvador Álvarez Antón, jefe de Cardiología de Ruber Internacional, “un infarto es una lesión importante que debe suponer toque de atención, yo no aconsejaría seguir entrenando en la élite”. ¿Acaso son todos juancarlistas? Lógicamente ningún médico dispone de tantos datos como el que ha tratado directamente a Laso, pero el diagnóstico que conocemos, y que no ha sido desmentido (“cateterismo por la obstrucción de una arteria y otra arteria obstruida al 50%) contiene ya suficiente información como para segundas opiniones.

En todo caso, y si se lleva al extremo, viene a dar igual. Porque la empresa es libre de marcar su propio listón, querer curarse en salud y pedir por precaución a Laso que de temporalmente un paso a un lado, igual que Laso es libre de negarse, puesto que su contrato es como primer entrenador. Y si ninguno cede, como ha sido el caso, se llega al choque de trenes que desemboca en el despido. Un final perfectamente evitable con otro talante de las partes, si las posiciones hubiesen sido un poco más constructivas, pero el historial de riñas previo pesaba en la mochila.

Guerra de poder

Dicho lo cual, y a riesgo de ser impopular, me parecen simplistas los análisis que reducen lo ocurrido a la mera consumación de una vendetta de Juan Carlos Sánchez y caricaturizan a Laso como un humilde currito del club. Mirad, no, estos dos son transatlánticos con sus respectivas redes de influencias, como estamos comprobando estos días, que llevan años de choque de egos y guerra soterrada por esferas de poder en la sección, como la política de fichajes.

Particularmente creo que esa tensión entre la dirección deportiva y la ejecutiva puede ser hasta productiva y garantizar un equilibrio, siempre que se mantenga en cauces civilizados. Si JCS fichase a su antojo tendríamos cada verano a rebotados del Barca (por morbo) y a los más valorados de la Supermanager, mientras que si Laso dispusiese de carta libre estaríamos con Jeffery Taylor hasta los 40.

Cada uno ostentaba su parcela de poder, delimitada por el presidente, y por eso, pese a ser el director de la sección, Juan Carlos Sánchez carecía de la autoridad y del capital político para despedir a Laso unilateralmente. ¿Qué ha cambiado esta vez? Florentino Pérez, claro. JCS estará encantado de quitarse a Laso, si por él fuera lo hubiese hecho hace años, pero la autoría de la decisión, quien pulsa el botón rojo y decanta la balanza, no es sino el presidente. Así que cuidado estos días con el contorsionismo argumental de los fanlover de Florentino y de Laso a la vez, haciendo malabares para exculpar al primero de la salida del segundo, cuando es el máximo responsable.

Si el presidente quiere enmendarse y reconducir la situación, poner orden en el gallinero y limitar el daño reputacional, debería cesar al responsable de las formas, Juan Carlos Sánchez. Él es quien veta a jugadores y agentes, quien lleva a lo personal una rivalidad profesional, quien filtra informes médicos, dictando hasta el símil con Pinedo, y nunca da la cara públicamente. No podemos tener a un director de sección con las artes de un Peaky Blinder, no a alturas de 2022, en un Madrid teóricamente ultra profesionalizado. Nuestros últimos directores de sección con Florentino han sido un ex futbolista argentino (Valdano), un periodista de investigación (Miralles) y ahora un restaurador (JCS). Con todo el respeto a sus profesiones, quizá sea hora de poner el basket en manos de un profesional del siglo XXI con trayectoria o formación específica, un gestor eficaz y conciliador, que vaya de frente. La reputación de la sección nos va en ello.

Implosión en Goya: el Madrid fulmina a Laso a cuenta de su salud

Escribo estas líneas aún en estado de shock y negación, totalmente superado ante la magnitud de una noticia inesperada y de enorme calado. De Goya hemos visto marchar en la última década a catacracks como Doncic, Mirotic, Chacho o Campazzo, pero se ha seguido ganando porque había un proyecto, y el eje que lo vertebraba no vestía de corto sino de corbata y se llama Pablo Laso. Bien, pues este mediodía ha sido despedido.

Tal cual y sin paños calientes, a la calle, después de ganar este curso ACB y Supercopa y llegar a la final de la Euroliga. Haciendo balance, le contemplan 11 temporadas y 22 títulos, el entrenador más longevo y laureado de la era moderna de la sección. Ahora nos detendremos en el fondo, pero de entrada las formas son un disparate, una implosión incomprensible. El Madrid, que tanta paciencia y mano izquierda muestra con la recta final de las leyendas (Felipe, Carroll, Llull, Rudy… hasta Causeur), prescinde de un portazo y de la peor de las formas de la leyenda en activo más importante de la sección.

El máximo responsable, Juan Carlos Sánchez, se lo ha comunicado este mediodía en una reunión en Valdebebas a José Ortiz, representante del técnico. A Laso le quedaba un año de contrato y, según Sánchez Blas, a estas horas no hay acuerdo para el finiquito. La pregunta que os estaréis haciendo es: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Hace un mes, 5 de junio, Laso sufrió un evento cardiaco y fue hospitalizado. La versión oficial es que se trató de un infarto de miocardio, pero 48 horas después de un infarto no sales del hospital conduciendo tu propio coche como hizo Laso. Momento que, además, se molestó en inmortalizar en redes sociales, en las que no se prodiga demasiado. O fue una temeridad o el diagnóstico que se comunicó no fue exacto sino un poco exagerado, o un poco de ambas. Chus Mateo se hizo cargo del equipo el resto de los playoffs, y con nota, pero Laso dirigió ya algún entrenamiento antes de que terminara el curso. Como para marcar territorio. También se dejó caer por Goya en el cuarto y último partido de la final. Parecía que la cosa había quedado en susto y que retomaría las riendas para el nuevo curso a la vuelta del verano, back to normal.

Cruce de informaciones

Pues no, nada más lejos de la realidad. En los últimos días ha venido circulando por los mentideros el rumor de que Juan Carlos Sánchez intentaba arrinconar a Laso aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. A mí me llegó la semana pasada y lo desestimé al considerarlo inverosímil. Pero era cierto y ha salido a flote esta mañana con un lamentable cruce de informaciones entre las partes a través de periodistas afines.

El Español levantaba la liebre publicando, aparentemente al dictado del director de la sección, que el club aparta a Laso por precaución médica y que, como acto de buena fe, se le ofrece hasta un año sabático con salario completo. Se hace un desafortunado paralelismo con Pinedo y se dan detalles médicos cuya publicación debe estar al límite de la legalidad: «Cateterismo por la obstrucción de una arteria y otra arteria obstruida al 50%».

Marca respondía poco después con una versión distinta, al dictado aparentemente del entorno Laso, muy crítica con el director de la sección. Se explica que el técnico se encuentra «perfectamente» y que la cosa «no fue tan grave». Conviene en este punto recordar que un infarto no es como un cáncer, que te apagas poco a poco. Puedes encontrarte «perfectamente» tras un infarto hasta que te da otro, aún más grave, y te quedas en el sitio. Ahora bien, cuesta imaginar que Laso no lo sepa o sea un inconsciente que, casado y con tres hijos, antepone su riña con JCS a su propia salud.

Por cierto, que una vez abierta la veda esta mañana han volado cuchillos. Marca explica que «el doctor Miguel Ángel López ha sido despedido argumentando negligencia, el club le quería imponer que firmara la baja laboral del técnico y él se negó». La versión ‘del club’ es distinta: los médicos de Sanitas que trataron a Laso le desaconsejaron entrenar durante un año, y es el médico de la sección y amigo personal de Laso (ahora despedido) quien le da el ok a que vuelva a entrenar.

Guerra soterrada

El despido de Laso se enmarca en la confrontación soterrada que mantenían desde hace años Laso y JC Sánchez y que solo había hecho que recrudecerse de un tiempo a esta parte. Entre las fricciones recientes conocidas están la gestión de la crisis Thompkins-Heurtel y las desavenencias en la política de fichajes. Por ejemplo, Laprovittola y Heurtel fueron apuestas de la dirección contra criterio de Laso, mientras que la continuidad de Taylor este temporada fue una imposición del técnico contra criterio de Sánchez. Y así todo.

Cuando la riña se enquistaba intervenía el presidente a poner orden, como en el patio de un colegio. Últimamente venía dando la razón a Laso, confirmándole en el cargo en la crisis de resultados mediado este curso, dando marcha atrás en el despido fulminante de Trey y Heurtel o autorizando el fichaje de Chacho, al que JCS vetó personalmente en 2019. Sin embargo, en la batalla definitiva el presidente parece haberse decantado por el director de la sección. Porque, no seamos ingenuos, el responsable último y el que da luz verde al despido de Laso se llama Florentino Pérez. Un ministro de Defensa no declara la guerra sin el visto bueno del presidente…

¿Cuánto hay de preocupación genuina por la salud de Laso en la decisión del club y cuánto de vendetta de JCS quitándose de en medio a un rival por el poder en la sección? Resulta difícil calibrarlo y tomar partido sin acceso a los informes médicos. ¿Creéis que Florentino autorizaría una decisión de semejante calado sin un motivo que considere de peso? Desde luego el club se ha mantenido firme, no ha dado al entrenador la opción de seguir en su puesto la próxima temporada. Laso, por su parte, se ha negado a dar un paso a un lado, es decir, a aceptar el año sabático o la degradación de «un puesto en el organigrama».

Independientemente del verdadero estado de salud de Laso y de si la decisión del club está justificada, resultan indefendibles las formas, un auténtico tiro al pie incomprensible para el aficionado.

1.-Filtras información a un medio afin, incluidos detalles de informes médicos, para justificarte y llevar la iniciativa. Das a entender que el club ha sido generoso (año sabático pagado) pero Laso está ofuscado y no queda otra salida

2.-Informas de la salida de uno de los mejores entrenadores de la historia de la sección (sino el mejor) con un comunicado oficial autoexculpatorio pero sin una sola palabra de agradecimiento o reconocimiento

3.- Actualizas en menos de una hora la web oficial para eliminar su ficha del roster, cuando tardaste nueve meses en retirar la de Carroll

Mal Florentino. Aunque JCS sea el director de la sección, no puedes dejar en sus manos la gestión de un tema tan delicado, tienes que involucrarse personalmente, como hizo con el fichaje de Rudy o la gestión de la salida de Campazzo. Hay que ir a casa del técnico, hablar con él y calmarle, para que acepte como sea una solución puente. El resultado de dejarlo en manos de JCS ha sido un desastre institucional y en cuanto a imagen del club. Cerrar de la peor manera posible y con un sabor de boca amargo el mejor ciclo de la sección en medio siglo. No es digno y merece una explicación.

Las líneas maestras del Madrid 22/23

El formato de puja abierta en verano está pasado de moda. Los mejores fichajes de agentes libres se anuncian oficialmente en julio pero se fraguan y concretan en primavera. Es el caso de los tres que ya conocemos del Madrid, Musa, Hezonja y Chacho, atados desde hace semanas y que seguro mejorarán la oferta de ocio en Goya y con ella la asistencia al pabellón. Pero, ¿qué nos dicen esas incorporaciones de la configuración de plantilla del Madrid 2022/23?

Que la sección se ha adaptado a las oportunidades de mercado y renuncia a una estructura clásica de roster, la de un base protagonista que amase mucho balón (tipo Facu) y un escolta tirador (tipo Carroll) por debajo de dos metros al que pintar sistemas para lanzar a la salida de bloqueos. Ese formato de plantilla trajo éxitos en el pasado reciente y es el marco mental de muchos aficionados blancos pero no hay mimbres claros en mercado este verano para ejecutarlo. ¿Merece la pena hipotecarse seis millones brutos anuales por Larkin, que es lo que ha firmado en Efes traducido a fiscalidad española, creando un agravio comparativo con Tavares? ¿Tienen acaso Okobo, Billy Baron o Tyler Dorsey más potencial que Musa o Hezonja?

La heterodoxia del reciente título ACB, con Hanga de único base y Deck alternando posiciones y hasta subiendo el balón, da como para plantearse si una plantilla tradicional, con sus cinco puestos bien delineados a modo de compartimentos estanco, es una ventaja o casi un atraso. ¿Quién ha dicho que el base tenga que ser bajito y habilidoso? ¿Por qué el mismo jugador que sube el balón tiene que ser el generador en ataque estático? ¿Acaso no puede serlo Deck al poste o Musa desde bote, con sus 206cms, o mejor aún, ambos a la vez?

Heterodoxia

Tenemos que liberarnos de prejuicios tácticos para ver el sentido a la plantilla que está armando el Madrid para el año que viene, heterodoxa y saturada de teóricos aleros, pero con piernas jóvenes y un techo alto. Laso tiene el reto de encajar ese talento sin orden aparente, pero hablamos del entrenador que se inventó a Rudy de alapívot y emparejó a Garuba con Micic. Sé que muchos echáis de menos ese base de manual que perdimos a la marcha de Campazzo, pero ni lo hay ya en mercado ni seguramente haga falta. Hace solo 10 días que el Madrid se merendó al Barca en la final de ACB sin Chacho ni Goss. ¿Que no os entusiasma ese dúo de directores? Es que tampoco son los que tienen que marcar diferencias en esta plantilla, a la estructura salarial me remito. Veo el vaso medio lleno: todo lo que aporten será de añadido y mejora a un equipo ya campeón.

Si Goss mantiene la línea de final de curso y le respetan las lesiones es un base suficiente, contrapunto defensivo a la chispa que le pueda quedar a Chacho. El canario llega por Heurtel y con el mismo rol, agente del caos, un Last Dance en Goya. Seguramente no juegue minutadas pero le veremos en pista en las posesiones calientes. Menos claro tengo quién será el tercer base: Alocén está lesionado y apunta a cesión cuando se recupere, Juan Núñez enseñó cositas en playoffs pero también necesita más minutos de los que tendrá en Goya. Otra opción es que ambos salgan cedidos y la labor de tercer base se la repartan entre Hanga y Llull. En ese caso ya vería algún sentido a la eventual renovación de Causeur, que tampoco doy por sentada a estas horas.

¿Dónde metemos a Causeur?

El francés ha rechazado la primera oferta del club, quiere dos años y más dinero, que mucho beso al escudo pero Mónaco está al acecho y es paraíso fiscal. Apesta a improvisación de la sección. Se había acordado su marcha, una decisión sopesada durante meses y con una lógica aplastante: jugador secundario, 35 años, acaba contrato. Se le había comunicado informalmente su salida y hasta se había comprometido la masa salarial que liberaba en un sustituto, Musa. Por eso ahora apenas queda dinero para su renovación. Hay que tirar del fondo de contingencia, pero de ahí sale también la panoja para el sustituto de Randolph, que su lesión sí que es un imprevisto. Puede que Causeur tenga el favor de la grada, merezca renovar más que otros y no estorbe en la plantilla, pero tampoco es que haga una falta imperiosa. Al contrario, ya hay siete jugadores para los dos puestos exteriores, así que todo lo que sea firmarle más de año garantizado o más de seis dígitos brutos de salario me parecería un dispendio.

Y si Causeur no hace una falta imperiosa es sobre todo porque Dzanan Musa tiene características en común como para asumir el mismo rol, a saber: atacar el aro desde bote, sacar faltas y enchufar de fuera sin ser tirador puro. Desatascar, vaya. Su fichaje no está exento de cierto riesgo, claro, hay que ver su adaptación a un rol menos protagonista en un contender Euroliga, mientras que Causeur sabes lo que te da. Pero es que como Musa salga bueno es el premio de la Bonoloto, un MVP de la ACB con 23 años, comunitario y agente libre. Tienes jugador para una década, mientras que Causeur es aferrarse al pasado.

Algo parecido pasaba con Hezonja, sustituto de Taylor, aunque en este caso con un perfil táctico muy distinto. Hay que verle en un vestuario con mucho gallito, os confieso que pagaría por tener una cámara y poder ver el primer entrenamiento cuando le defienda Rudy. Pero es que el croata era una oportunidad de mercado irresistible: talentazo, 27 años y, esto es clave, cupo nacional. Recordemos que por el último cupo nacional joven y con buena pinta pagó el Madrid 1.5 millones de transfer (Abalde). Era un fichaje «estratégico», justificamos entonces. Pues Hezonja llega como agente libre, cero euros de tránsfer… En la web oficial de la ACB no aparece como cupo nacional pero según Sánchez Blas es porque no está actualizada; bajo la actual normativa de JFL el croata sí sería cupo.

Creo que al final el dato clave es que con el cambio de Musa+Hezonja por Causeur+Taylor el Madrid rejuvenece 17 años el juego exterior. Repito, 17 años. El riesgo es ridículo comparado con el potencial: como Laso los integre en dinámica Real Madrid se nos queda una columna vertebral dominante por debajo de los 30: Yabusele 26, Deck 27, Musa 23, Hezonja 27, Abalde 26, Poirier 27 y, bueno, Tavares que ha cumplido los 30 este año. El Barca no tiene ni un solo titular por debajo de 30, eso luego es frescura de piernas que decide finales. Qué os voy a contar.

Elogio al jugador discreto

El pasado domingo, después de entregado el trofeo, mientras sus compañeros se daban un baño de masas, hacían el mónguer con el megáfono o cortaban la red, Jeffery Taylor estaba sentado cabizbajo en el escenario, escondido bajo su gorra blanca. Casi nadie reparó en él, la verdad. Discreto hasta el final. Acababa de ganar su cuarto título ACB en el que fue su último encuentro en el Madrid tras siete años, que se dice pronto. Termina contrato y no continúa, el club apuesta en su lugar por Mario Hezonja. Y me parece bien, hay que ir renovando el proyecto y no anclarse en el pasado, ojalá se hiciese con otros igual.

Lo cual no es óbice para reivindicar su figura, segundo extranjero con más partidos en la historia del club tras Carroll, 464. Taylor ha pasado casi siempre desapercibido, de hecho, cuando la parroquia reparaba en él solía ser para mal, para descargar su frustración en las derrotas. «¡Atacamos con cuatro!». El baloncesto de Taylor no tiene artificios, apenas mete puntos ni amasa valoración, que son los rubros que percibe el aficionado medio y te ganan el favor de la grada. Tampoco tiene el carisma de Masacre Slaughter, otro especialista defensivo, cuya carrera en el club no vale ni la mitad pero que cayó en gracia porque le gustaba el fútbol, daba besos al escudo y era activo en redes sociales. Hasta se hizo ‘bro’ de CR7. Luego le faltó tiempo para pedirle al Madrid que le liberase de su contrato para irse a Turquía a ganar más pasta.

Taylor es nórdico y no hace gestos para la galería, se deja los huevos en la pista y cumple su contrato. A su llegada a Madrid asumió sin torcer el gesto el rol deslucido que le asignó Laso y que no cualquier jugador de 20 minutos por partido en la NBA acepta en su primer año en Europa. El rol era comerse el marrón, literalmente, emparejado siempre con la estrella rival en la generación desde bote. Eso significa cargarte a menudo de faltas y desgastarte en defensa, un sacrifico para descargar a otros compañeros, más dotados en ataque.

Visto en perspectiva, Taylor es un jugador exterior bastante heterodoxo para su tiempo, cuadriculado en ataque, incapaz de salirse de sistema, con malas manos para el bote y definición cerca del aro pero buena puntería de tres a pies parados y sin tener que botar, que es como ha lanzado casi siempre en Madrid (43% en triples su carrera de blanco). Defensivamente, un primor: puede ser el jugador de más de 200cms con mejor movimiento lateral que haya visto nunca a este lado del Atlántico, precisamente por eso puede emparejarse con bases, teóricamente más rápidos. El Madrid lleva años entre los equipos que menos puntos y valoración reciben del base rival en buena medida por Taylor (con la ayuda de Tavares). A la final ACB me remito, que secó a Laprovittola en todos los partidos menos el primero. Eso no suma para la supermanager pero ayuda a ganar encuentros, que este deporte aún se juega a dos aros, aunque a veces lo olvidemos. ¿Y quién hará de Taylor ahora y se emparejará con la estrella exterior rival? Mi apuesta, a tenor de las rotaciones cuando este año ha faltado el sueco por lesión, es que el marrón se repartirá entre Abalde y Williams-Goss (si es que sigue). Pero esa ya será otra historia.

Si nos fiamos de Laso como nuestro pastor no podemos sino poner en valor la figura de Jeff, su fetiche los últimos años. Un jugador como la salud, del que creo nos acordaremos más cuando no esté. Gracias por todo: tack och adjö 🇸🇪

Back on top: el Madrid dinamita el ciclo azulgrana

Sabe especialmente bien porque no era esperado. Hace apenas dos meses estábamos casi resignados a otra primavera sin títulos y, en todo caso, si sonaba la flauta, el más factible parecía paradójicamente la Euroliga, al jugarse a partido único, porque ganarle una serie a cinco al Barca y sin ventaja campo se antojaba una quimera. Bien, pues aquí está la quimera.

El título ACB echa el cierre a una temporada dura para el Real Madrid de basket, no han salido las cosas rodadas, entre lesiones (dos roturas de ligamento ¡!) y crisis extradeportiva, hasta un infarto del entrenador, pero bien está lo que bien acaba. Y vista en perspectiva la cosecha es muy positiva, con la Supercopa y la ACB, y finalistas de Copa y Euroliga, que en ambos casos se perdieron in extremis y tras llegar por delante al descanso. Notable para un curso que apuntaba a transición, de sacar el paraguas en el pico de ciclo del Barcelona de Jasikevicius y Mirotic.

Esta final ACB viene a dinamitar esa lógica de ciclos y turnismo en lo alto del basket español, sumergiendo en dudas el proyecto del Barca, que ve marchar este verano a uno de sus referentes (Brandon), y esperad que no sea el único. El tirón de orejas de Mirotic ayer a Saras tampoco es baladí, harto de que el entrenador culpe en público a los jugadores y su intensidad de cada derrota.

La aldea gala

Volviendo al Madrid, puede que este título ACB sea el más random desde el triple de Herreros hace dos décadas, por lo heterodoxo de la rotación final, por la reacción del equipo en el último tercio de curso y su resiliencia cual aldea gala ante las bajas, unas por lesión y otras autoimpuestas, que han dado con los huesos de Hanga al timón. Ese es otro mantra que salta por los aires este curso, uno que yo mismo he machacado desde esta tribuna, el de que necesitas disponer de los mejores bases / generadores desde bote para ganar en Europa. Este Madrid no los tiene, ni de cerca, y ahí está el resultado. Nos hemos tirado año y medio deprimidos, buscándole heredero a Campazzo, ese base líder que amase balón, sea protagonista y se juegue el último tiro, cuando no lo hay en mercado y quizá sencillamente es que no se necesita. Hay diferentes configuraciones de plantilla que te pueden llevar a lo más alto y de nada sirve enrocarse en una si no encuentras los jugadores adecuados.

Lo que sí tiene el Madrid es un núcleo de músculo y cemento diferencial, capaz de elevar el listón de intensidad e intimidación. No será tan bonito, pero gana campeonatos. Y ahí brilla con luz propia el nombre de Tavares, que se consagra en esta final como referente en pista del proyecto y jugador diferencial, por si había dudas. Su cuarto partido fue estratosférico (25 puntos, 13 rebotes, 41 de valoración), por dominio e importancia de la cita, su mejor actuación desde que llegó a Madrid.

A parte de este servidor, no vi a ningún aficionado con la camiseta de Tavares en el pabellón pese a ser la estrella blanca desde hace ya 2-3 años. Percibo ahí cierto prejuicio estético en el aficionado medio, que prefiere a los bajitos y habilidosos frente a los hombres grandes, como si su único mérito fuesen los centímetros y el resto viniese dado. Y no, ¿cuántos gigantes hemos visto que no saben hacer la o con un canuto? La bendición de los centímetros lleva aparejada la contrapartida de la descoordinación. Pero Tavares tiene un movimiento lateral primoroso para su altura y peso, además ha evolucionado en todo, en definición cerca del aro, toma de decisiones, lectura de juego, tiro libre y de media distancia.

Aprovechar la oportunidad de mercado

Ese núcleo de cemento que lidera Tavares es, por cierto, fruto de una virtud que sí podemos atribuir a la gerencia blanca, la de aprovechar las oportunidades de mercado cuando se presentan, aunque sea a destiempo e independientemente del puesto. Así se fraguaron en los últimos 14 meses las incorporaciones de Poirier y Deck, rebotados de la NBA a mirad de curso y en puestos teóricamente ya cubiertos.

Si analizamos la plantilla del Madrid desde la ortodoxia táctica concluiremos que está desequilibrada y tiene cromos repetidos, en contraste con la del FCB, de pivots complementarios (Brandon-Sanli), un director de élite Euroliga (Calathes), un tirador puro a lo Carroll (Kuric) y un go-to-guy en la generación desde bote (Higgins). Todo lo que echábamos de menos en nuestras tertulias durante la larga oscuridad. Pero a la hora de la verdad otros criterios han prevalecido sobre cualquier otro, el músculo, la juventud, la versatilidad y el pico de forma en el momento adecuado.

Las lecciones de este tramo final de curso aplican a la configuración de plantilla del próximo curso. Por ejemplo, nada apunta a que el Madrid vaya a fichar un base estelar, ni siquiera parece haber sido la prioridad de la sección, que pujó tímidamente por Larkin y ya. El cambio de Chacho por Heurtel representa una mejora, puesto que el francés dejó de contar hace tiempo, pero tampoco un salto de calidad. Y la probable llegada de Dzanan Musa y Mario Hezonja ahonda en la idea de reclutar piernas jóvenes aprovechando las oportunidades de mercado cuando surgen, aunque no encajen en la ortodoxia de puestos. Vamos camino de juntar chorrocientos ‘aleros’, pero que el talento y la versatilidad prevalezcan sobre cualquier otro criterio.

¿Despedida de Causeur?

El encuentro de ayer supuso la despedida del Madrid para Heurtel, Thompkins, Taylor y, a tenor de su lenguaje no verbal en la celebración, quizá también para Causeur, aunque su caso no está cerrado. El galo fue tras Tavares el mejor en el cuarto partido, con 15 puntos en la segunda parte, siendo clave los que anotó en la recta final para sellar el partido. Le sobró el gesto de la guillotina pero no deja de ser una anécdota clickbaitera. Fabien termina contrato y su renovación o no es de las decisiones más delicadas del verano.

¿Merece renovar? Claro, pero las decisiones no se basan solo en meritocracia, hay otros factores a tener en cuenta y que pueden jugar en contra. No caben todos, el dinero es finito y los cupos necesarios. Causeur tiene 35 años y comparte puesto con dos veteranos (Rudy y Llull) que son cupo nacional y gozan para el club de estatus de leyenda. Y ya sabemos que el Madrid es muy generoso con sus leyendas, les permite elegir cuándo se retiran y hasta les busca después acomodo laboral, al caso de Felipe me remito.

Renovar a los tres (Llull, Rudy y Causeur) con 110 años que suman podría taponar el fichaje de esas piernas jóvenes que necesita el juego exterior pese al final feliz del curso. Y si Llull y Rudy son intocables… En todo caso, si lo de ayer fue una despedida de Causeur fue una por todo lo alto, dejando un gran sabor de boca, y con eso me quedo. Si no fue una despedida, como apunta Sánchez Blas, pues encantados también de tenerle otro año. Sea como fuere, ahora o más tarde, tenemos que acostumbrarnos a ver marchar veteranos, el denominador común del proyecto sigue, y ese no es un ningún jugador sino Pablo Laso.

Fabien al margen, al Madrid se le presenta un verano relativamente tranquilo, más de lo que suponíamos, con la confianza que dan los resultados y con buena parte de los deberes de mercado ya hechos, solo a falta de presentación. Aquí seguiremos para comentarlos, pero hoy de celebración, que hemos sufrido lo suficiente en este último par de años como para no valorarlo ahora en su justa medida.