Diques al mar

Sergio Llull (22 años) llegó gratis al Madrid en mayo de 2007, como descarte del Manresa, cuando jugaba LEB. Velickovic (23) costó medio millón de euros este verano, cifra que ya parece ridícula (recordar que en las mismas fechas Estudiantes rechazó del Madrid 2,5 millones por Carlos Suárez…). Hoy son el factor diferencial del cortoplazista Madrid de Messina.

La promesa de la NBA crece en su horizonte. Es un recorte de prensa, el comentario casual de un amigo o las aspiraciones de grandeza de sus representantes. Llull fue escogido con el nº 34 del último draft. Houston pagó 2,2 millones de dólares por sus derechos, cifra récord para una segunda ronda. Este verano, Llull renovó por dos temporadas (hasta 2011) con el Madrid. En la lontananza, los Rockets han declarado contar con él a la finalización de dicho contrato.

A Velickovic se le firmaron dos años, con opción a un tecero. Si nada cambia, el serbio será elegido en la primera ronda del draft NBA el año que decida presentarse (¿2010?).
¿Cuáles son las bazas del Madrid para retenerlos a largo plazo?
1) La incompetencia de los ojeadores NBA. La cátedra del baloncesto estadounidense es tácticamente estricta, guiada por férreos estereotipos. En Llull verá un escolta bajo o un base alto que no asiste. En Velickovic verá un alero lento o un ala-pívot bajo (2.04 metros). Pregunten sino a Bullock o a Felipe Reyes…
2) La continuidad de Messina, eregido en su mentor. Y no será fácil. Por muy bien que haya comenzado, el banquillo blanco quema y 3 años son largos.
3) La implicación económica del club. Llegado el momento, el único blindaje anti-NBA consistirá en un sueldo millonario que supere con creces los ingresos de cualquier contrato rookie. El problema, en este caso, es que Llull, al ser segunda ronda, podrá negociar libremente su contrato con los Rockets.
4) El miedo al fracaso. El antecedente de Sergio Rodríguez debe pesar en la conciencia de su tocayo Llull antes de tomar el primer barco que zarpe al Nuevo Mundo. Del mismo modo que en Velickovic pesarán los recientes ejemplos de compatriotas como Perovic o Ilic.

Posdata. De cara a la próxima temporada, el Madrid ha puesto su vista en Víctor Claver para cubrir el puesto de alero alto que falta en la plantilla. Sería una tercera pieza para un proyecto de futuro. Otro reto para Messina. Sin embargo, Claver ya ha expresado su deseo de hacer las américas (Draft, ligas de verano)… ¿Cuánto cuesta poner diques al mar?

Ensalada mixta

– Seguimos buscando a los chupa chups de la temporada NBA. Charlie Villanueva (Pistons) está que se sale. En 9 partidos se ha lanzado 118 tiros y repartido… 2 asistencias. Tampoco decepciona Travis Outlaw, ‘compañero’ de Rudy en Portland. 101 tiros después ha repartido 8 pases de canasta. Sólo por comparar, Steve Nash ha lanzado 115 tiros y repartido 118 asistencias… Y los Suns lideran la NBA.
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– Sin embargo, no sólo de asistir vive el hombre. Miren a Ricky Rubio y sus notables 5.9 pases de canasta por actuación (lo sé, es más fácil darlas en el Barca que en el Murcia…). Pero sus 4 puntos de media, con 41% en tiros, no son dignos de su precio. Cuando veo los partidos del Barcelona, no distingo cuando está Ricky o Sada en pista. Parecen clones: subir el balón, dárselo a Navarro y esconderse en una esquina para no estorbar. Apocopados, ninguno anota. Para su desarrollo, Ricky hubiese acertado mudándose a la NBA para lucirse en un equipo perdedor. Con barra libre de tiros y granjeros babeando por sus pases.

– O, a lo mejor, simplemente Brandon Jennings tenía razón: «Ricky es puro marketing, yo soy mucho mejor». El tiempo le da la razón, al menos en lo segundo. Sus descomunales medias de 26 puntos 5 rebotes y 5 asistencias no son estériles. Milwaukee es 4º del Este con un sólido récord de 5-2. Jennings ha puesto el aliño a la ensalada de los Bucks.

Retomando a Ricky. Pobre chico. Fue hasta hace unas semanas socio del club de sus amores, el RCD Espanyol. Sentimiento coherente en un producto de la Penya. Tan perico es, que hace un año no dudó en posar orgulloso con la camiseta del equipo y su presidente (Sánchez Llibre). Pero, con la Iglesia hemos topado.


Se ha dado de baja del Espanyol y ya es socio del Barça. Según fuentes del club azulgrana, «una decisión personal». Pero, incluso en Ricky nos cuesta creer semejante cambio de chaqueta. Desde aquí, más bien creemos que a Laporta, tras gastarse 4,2 millones en un baloncestista adolescente, le ha salido la vena nacionalista-autoritaria. No iba a tolerar que el más caro producto de márketing de la historia del basket azulgrana le saliese (aficionado de un club que se llama) español.

Posdata: ¿Se imaginan lo que se diría si Florentino hiciese a Garbajosa (colchonero de pro) socio del Madrid?

De solidaridad (o falta de ella)

> Es hora de que Sergio Rodríguez vuelva a ‘casa’. Ser un marginal en un buen equipo es decepcionante. Serlo en un equipo marginal, es deprimente.

> Los Cavaliers sólo perdieron dos partidos de 41 en Cleveland en toda la pasada temporada regular (ante los Lakers). Este curso, con una plantilla ¿mejor?, llevan dos en sólo cuatro partidos. O’neal, más enorme que nunca (150 kilos), aporta 11 puntos. ¿No estarías mejor en casa, Shaq?

> Phoenix va en serio. Ganar en Boston, Miami y Philadelphia es un bautizo de enjundia. Ocupará la plaza de playoffs que deja Nueva Orleans. Me gustan los triples de Channing Frye, sin despegar los pies del suelo. Un asunto terrenal.

> Los Raptors defienden tan poco como cabía esperar (112 puntos encajados por partido). Sorprende algo más la guerra de guerrillas a estas alturas de competición, tan culpa del entrenador como de la suma de egoísmos. Entre Bosh y Bargnani han lanzado 210 tiros y repartido sólo 20 asistencias. Eso es menos de una asistencia cada diez tiros… Y una sólida candidatura al lustroso consejo de administración de ala-pívots chupa chups, junto con Amare Stoudemire y Zach Randolph. Aunque bien pensado, el individualismo ofensivo y la indolencia defensiva acostumbran a ir de la mano, pues ambos apelan al mismo concepto: solidaridad, o falta de ella.

Posdata: el líder provisional de la clasificación chupa chups es Gerald Wallace, de Charlotte Bobcats, con una asistencia cada 23 tiros. En los 7 partidos disputados promedia 42 minutos en pista, ha lanzado 93 tiros y repartido… ¡¡¡4 asistencias!!

Al César lo que es del César

9 partidos oficiales después, el proyecto Messina cobra forma. Los plazos se acortan. El Madrid defiende bien, y mejor que lo hará. Pero más sorprende el ataque. De Messina esperábamos marcadores pírricos e insufribles ataques a 24 segundos. Pues no. El Madrid ya exhibe una notable fluidez ofensiva, amparada en una generosa circulación de balón por el perímetro.
Y puestos a reconocer méritos a Messina, repasemos sus fichajes, tan criticados desde este blog. Las salidas de Raúl y Mumbrú no fueron agradables. La de Hervelle, de hecho, está siendo traumática. Pero el resultado es indiscutible:

Velickovic no es ningún Marko Tomas en potencia. A la puntería exterior que conocíamos por el Eurobasket suma una batería de finísimos movimientos al poste. Un alarde de fundamentos y versatilidad. Messina ha tomado como un reto personal convertirle en el mejor 4 de Europa. Por lo que ya es y por lo que será, fue una suerte para el Madrid no poder fichar a los carísimos Matijaz Smodis o Terence Morris.

Lavrinovic, ‘el gemelo malo’, al que en este blog bautizamos como ‘Troncovrinovic’, resulta que de tronco no tiene nada. Su estelar rendimiento supera las expectativas más optimistas y, tras un mes de competición, ya no puede calificarse de casualidad o fortuna. Medias de 17 puntos y 22 de valoración en los 7 partidos entre ACB y Euroliga.
Garbajosa no está tan acabado como suponíamos. Su rendimiento no vale el sueldo que cobra, cierto. Pero es más que el lisiado fallatriples con pasaporte español que vaticinamos desde esta tribuna. Sus estadísticas no hacen justicia a su aportación al engranaje blanco, especialmente relevante con Felipe de baja. Su visión de juego en el poste alto, sus robos de balón o sus triples (más o menos ocasionales) crean un gran desequilibrio táctico en la retaguardia rival.
Kaukenas no es un pollo sin cabeza, más bien peca de timidez en ataque (quien lo diría), apocopado tras la alargada sombra de Bullock, eternamente joven. Aporta defensa, experiencia y solidaridad. Su profesionalidad contagiosa es un ejemplo para los más jóvenes (Llull). Además, actuaciones como las de Sevilla o Moscú (23 y 22 puntos) demuestran que se acuerda de anotar si la circustancia lo requiere. El recambio de garantías para Bullock que Marko Tomas nunca fue.
Hansen, que arrastra problemas físicos, aún no ha encontrado el punto de forma. Ayuda en la circulación exterior y en defensa (ingrata labor, siempre en inferioridad física ante los aleros rivales). Pero sus % de tiro son muy pobres. Mejorarán, sin duda.

Vidal comenzó perdido en el Madrid, como desubicado tras un traspaso inesperado. Pero tiene alma de superviviente. Todas sus temporadas en el TAU las comenzó en el fondo del banquillo, sin un rol definido. Despreciado, en cierto modo, por su apariencia endeble y su estilo desgarbado. Y todas las temporadas se creó un espacio, justificando minutos y responsabilidades. Así está siendo su historia también en Madrid, precipitada, dicho sea de paso, por el mal momento del otro ‘alero’, Hansen.
Prigioni es tan bueno como se le suponía. Mirando el patio del vecino, quizá hasta un poco mejor, dada la pobre campaña en el Barça de Ricky Rubio, el que pudo haber sido y no fue. Con la vista en el horizonte, dos cosas espera el Madrid de Prigioni: que meta las canastas calientes y que enseñe a Llull a ser base. Dos años tiene de plazo.
El contrapunto a esta lista lo pone Dasic, único alero alto de la plantilla. Demasiado tierno para un equipo tan maduro al que se exigen resultados inmediatos. Cuando llegue un bache de resultados (que llegará), el Madrid se planteará bajarle al filial y fichar a un alero alto, gastando la plaza de extracomunitario que sigue libre. El hándicap de kilos y centímetros en el puesto de alero podría costar batallas reñidas, que son las que culminan las guerras.