El Madrid de Ringo Starr

La frase. «Que Brad Oleson puede jugar en el Madrid es tan cierto como que Ringo Starr fue batería de los Beatles». Leído en solobasket.com a propósito de si Oleson es del agrado de Ettore Messina.
La historia. El nuevo fichaje del Madrid, el lituano Darius Lavrinovic, pasó por la cárcel junto a su hermano gemelo Kristof (Montepaschi Sienna) entre 2000 y 2002. Acusados de violación. Su buen comportamiento les permitió reducir la condena de 5 a 3 años. Como reconoce el propio jugador, su hipermusculado físico es herencia de su estancia entre rejas. Cuando ya era demasiado tarde, la chica cambió su testimonio y reconoció que las relaciones fueron consentidas. Tanto, que se acabó casando con Darius…
¿Ilusión?
El 15 de junio, el nuevo director deportivo del Madrid, Antonio Maceiras, declaró: «No se puede dejar pasar tiempo, es urgente estar atentos al mercado de jugadores». Y, efectivamente, se actuó con celeridad, fichando a los poco ilusionantes Velickovic y Tronco-vrinovic. Claro, que con más celeridad actuó el Barcelona, que apuntaló su ya de por sí potente plantilla con los notables N’Dong y Mickeal.

En la misma entrevista, Maceiras declaró: «Ilusión es la palabra que debe presidir todas nuestras actuaciones«. ¿Ilusión? Con la mitad de lo que ha costado Albiol al fútbol, Ricky Rubio jugaría un par de temporadas en Madrid (escala previa a la NBA).
Una de dos. O Maceiras es un incompetente con chapa. O Florentino no está soltando al baloncesto la guita prometida. Mucho ruido y pocas nueces.
Con Raúl López y Llull en la plantilla, la incorporación de Ricky Rubio sería más mediática que necesaria. Muy del gusto de Floren, eso sí. Necesario, en cambio, sería un jugador interior que marcase diferencias. Ni Hervelle, ni Lavrinovic, ni VD Spiegel, ni Velickovic hacen al poste la O con un canuto. Y con Felipe como única referencia anotadora interior (no olvidemos, dos metros pelados) estamos como estábamos. Un alero (3) tampoco sobraría.
Scouting NBA
Pese a su pasado en los SA Spurs, en la agenda de Maceiras solo hay nombres FIBA. Le propongo una lista de 10 agentes libres NBA cuyo caché estaría al alcance del Madrid. Digamos, no más de lo que cobraba Papadopoulos. Jugadores que por edad, falta de altura o trayectoria están poco cotizados en el baloncesto estadounidense, pero que por cualidades podrían rendir a gran nivel en Europa.
Además, no hay que olvidar que la crisis ha llegado también a la NBA. Las franquicias temen firmar contratos largos o jugosos ante la perspectiva del nuevo convenio colectivo a la baja que se aprobará el año próximo. Amparado en el aún favorable cambio euro-dolar, el Madrid debería pescar en esas aguas revueltas.

Linas Kleiza. Denver sólo le ofrece un año por 2,5 millones de dólares.
Walter Herrmann. Viene de cobrar 2 millones de $ el pasado curso, su renovación dista de ser una prioridad en Detroit.
Sean May. Antigua estrella universitaria, no ha cuajado en la NBA. Los Bobcats no llorarán su ausencia. 2,06, gran talento al poste.
Glenn Davis. Viene de cobrar 700.000 dólares el pasado curso. 2,05, 130 kilos y una gran muñeca. Los Celtics sólo le pueden ofrecer entre 3 y 4 millones de $ anuales.
Mikki Moore. En la NBA les gustan los pívots altos y cachas. Moore es alto, pero un tirillas. Ese sambenito le ha lastrado su carrera. En Madrid no hacemos distinción por peso.
Brandon Bass. Lo contrario que Moore, un portero de discoteca en potencia. Sin embargo, posee un sólido repertorio ofensivo al poste. El año pasado cobró sólo 800.000 dólares. Dallas intentará retenerlo, pero no le ofrcerá demasiado dinero por ser ‘bajo’ (2,03 m.). Tampoco hacemos distinción por altura.
Darius Miles. Demostró en Memphis estar recuperado para la práctica del baloncesto, pero los General Manager de la NBA son conservadores y no se fían de su pasado. Su caché es bajo para su talento.
Drew Gooden. Cuatro veterano que no ha cuajado en San Antonio. Su caché se ha desmoronado en los dos últimos años. Menos de millón y medio de $ en la 2008/09.
Rasho Nesterovic. Está de vuelta, pero tiene clase y altura. Antes regresar a Europa que chupar banquillo en Indiana.
Matt Barnes. Alero alto, buen defensor y tirador. Sólo cobró 1,8 millones el pasado curso.

Verano ACB (capítulo I)

NOMBRES DE OTRO TIEMPO

Con Messina y Maceiras, el Madrid comienza por los cimientos, esta vez sí, la construcción de un proyecto de baloncesto que se pretende ambicioso. Ahora bien, ni los entrenadores ni los ejecutivos ganan partidos. Se necesitan jugadores que marquen diferencias. Y, Floren, esos son caros.
Por ahora suenan nombres del tipo Kaukenas, Velickovic, Suárez, Holden… ¿?
Kaukenas es un pollo sin cabeza.
– A Velickovic (Partizan) le queda todo por demostrar.
Suárez es tan prometedor como ciclotímico.
– Y Holden, una estrella… de 33 años.
Nombres para un Pamesa o un Iurbentia, no para un proyecto ‘galáctico’. Tampoco nos olvidamos del supuestamente fichado, aunque nunca confirmado, Brad Oleson. Un buen fichaje… para el Madrid de Antonio Martín.
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AGUR BASKONIA

Asistimos a la desmantelación del TAU de las dos últimas temporadas. Una bloque que ganó una ACB y una Copa.
Rakocevic ya es jugador del Efes Pilsen.
Mickeal vuela a Barcelona.
Prigioni ha pedido públicamente su libertad.
Teletovic, pretendido por la NBA, se arrepiente ahora de la renovación por cinco año que firmó hace unos meses.
– Y, en este contexto, el sentido común dice que Splitter marchará por fin a San Antonio para ser el ‘cinco’ titular de los Spurs, que desde hace un año le esperán como agua de mayo.
¿Motivos de la diáspora?
– Vaso medio lleno: el final lógico de un ciclo exitoso.
– Vaso medio vacío: Nadie aguanta a Ivanovic, salvo Vidal. El técnico balcánico es un ganador, sí, pero también un generador de malos rollos allá por donde pisa. Su receta de rotaciones cortas y modos militares tiene contraindicaciones. Las comparaciones son odiosas. Con la misma plantilla, el ninguneado Spahija ganó la ACB, pisó la Final Four y la concordia reinaba en el vestuario.
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DE RECONOCIMIENTO
Le auguro y le deseo un buen destino a Joan Plaza en Sevilla. En los últimos años, los resultados del Cajasol han rayado muy por debajo del nivel de la plantilla y la inversión.
Del título del Barcelona, me alegro especialmente por Xavi Pascual. Como Plaza, un entrenador nacional de perfil bajo, del que pocos se acuerdan en las victorias pero casi todos en las derrotas.
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BASILE MVP
Hablando de reconocimientos, a la ACB se le vieron los colores y el populismo en la designación de Navarro como MVP de la final. Gianluca Basile fue el hombre. Suya fue La Canasta de la final, ese triple (ya histórico) con el que el Barcelona asaltó Vitoria, condicionando el resto de la serie. Además, Basile fue el máximo anotador azulgrana (35 puntos) en los dos triunfos en el Palau.
Posdata: es difícil mantener el interés en el baloncesto FIBA cuando dos equipos (en este caso, Barça y TAU) se enfrentan 13 veces en una sola temporada (6 en ACB, 5 en Euroliga, 1 en Copa y 1 en Supercopa).

Estar a la altura

Le señalaron una técnica por protestar a los 31 segundos de su último partido. Tres años dirigiendo a todo un Madrid no le han servido para granjearse el respeto arbitral. Plaza escribe libros en su tiempo libre. Plaza es educado, respetuoso y su apellido no acaba en -ic. 
A diez metros del técnico blanco, Dusko Ivanovic, fiel a sus costumbres, pasó todo el encuentro protestando en la banda. Los árbitros advirtieron al entrenador del TAU en dos ocasiones pero, fieles a sus costumbres, no le señalaron técnica. 
La memoria selectiva
La cátedra adora a Ivánovic, pese a que no les facilita el trabajo (hace años que no concede entrevistas). Con él la memoria es frágil: se hace la vista gorda a su estrepitoso naufragio en el Barcelona el pasado curso (si hasta desestimó a Marc Gasol…).
Joan Plaza siempre se ha mostrado cordial y accesible con la prensa. Con la misma cátedra que le ha azuzado unánime y sistemáticamente en el último año y medio. 
Algunas de esas críticas fueron merecidas. Pero otras muchas fueron excesivas, llevadas por esa injusta vara de medir que se tiene con los entrenadores nacionales en el deporte español.

Plaza, al que le restaba otro año de contrato, se marcha tras firmar la temporada que le correspondía a este Madrid. Cuartos de final de Euroliga y semifinales ACB. Que saben a poco en esta institución, pero que hacen justicia a la materia prima disponible.
Hace poco más de un año, Ivanovic fue despedido del Barcelona. Se marchó en la mediocridad deportiva y personal. «Ahora ya no me interesa el futuro del Barcelona. No podía hacerlo mejor con la plantilla que tenía». Esa plantilla (la más cara de la competición), que él dejó en 5ª plaza ACB y sentenciada en Europa, se clasificó unos pocos meses después para la Euroliga dirigida por un españolito sin casta ni pasta.
A primera hora de la mañana siguiente a su eliminación, Plaza firmaba ejemplares en la Feria del Libro. Atendió a la prensa tan cordialmente como en los tres años previos y defendió a sus jugadores una vez más. Pese a quien pese, Joan Plaza sí ha sido un entrenador a la altura del Madrid.

En la hora de la derrota

La eliminación fue dolorosa: de paliza ante su público en un 7º partido. Habían competido con orgullo, hasta con violencia. Pero cuando les llegó la hora de la derrota, la afrontaron con la nobleza y la serenidad de los campeones (que aún son).

No hubo pataletas, reproches a los árbitros ni hachazos de frustración. Felicitaron al rival y enfilaron el vestuario con la cabeza alta, ovacionados por su público. Los Celtics han dejado en el camino la mayoría de los mejores momentos de estos fantásticos playoffs NBA’09.
Yo, me, mi, conmigo
También los ha protagonizado Lebron James. Pero cuando este cayó eliminado, abandonó el pabellón a la carrera, con cara de mohíno. No dirigió la palabra a sus compañeros. Ya saben, aquello de: «Cuando gano es por mí, cuando pierdo es por ellos».

Tampoco cumplió con el trámite-ritual de felicitar al rival en el centro del campo (a pesar de contarse algún ‘amigo’ entre sus filas). Actitud que justificó a posteriori con un esclarecedor: «No tiene ningún sentido dirigirme al culpable de haber perdido y darle la mano». Un razonamiento estúpido pero aceptable, de no ser porque contradice al de sus cuatro eliminaciones previas en playoffs.

Tampoco cumplió con su obligación contractual de hablar con la prensa. La que lleva seis años promocionándolo, la que justifica sus millonarios contratos de imagen, la que edita y matiza sus declaraciones para que no parezca lo que en realidad es… Que el icono de la NBA es un prepotente y un maleducado.
El paseíllo de Sonseca

Mientras esto sucede allá en el Olimpo, en la otra orilla del océano, los playoffs ACB también dibujan personalidades.

Eduardo Hernández Sonseca se crió en la cantera del Madrid y jugó cinco temporadas en el primer equipo. En la última, 2006-07, coincidió con hasta seis componentes de la actual plantilla blanca. Ahora se siente importante como pívot titular de la Penya.
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Cuando su equipo cayó contundentemente eliminado en Vistalegre, jugadores, entrenador, ayudantes y utilleros saludaron y felicitaron deportivamente al Madrid en el centro de la pista. Todos menos Sonseca, que permaneció solitariamente sentado en la silla del banquillo, rumiando su pataleta.

Poco después, sus compañeros del DKV le reclamaron para saludar a la afición verdinegra desplazada a la capital que, mala suerte, se ubicaba en la esquina opuesta del parquet. Entonces, a Sonseca se le planteó un dilema. ¿Qué hacer? Cruzar la pista suponía (re) encontrarse con sus antiguos compañeros, que permanecían en el centro del parquet, a los que tendría que felicitar. A cambio, dio un enorme rodeo, por detrás de la mesa de anotadores, para ni verles la cara.

A diferencia de la espantada de Lebron, ni las cámaras ni las crónicas recogieron el desplante de Sonseca. Intrascendente aunque le pese.