Supercopa: el único Lamborghini sigue siendo el Madrid

Llull Laso Laprovittola final Supercopa ACB 2019 BarcelonaPrimer asalto: la vida sigue igual. Puedes romper el cerdito y regalarte un “Lamborghini”, la mejor plantilla que el dinero pueda pagar, pero la receta del éxito en deporte colectivo sigue siendo el equipo y ese no se compra, se CONSTRUYE, a fuego lento y con proyecto, sirva esta Supercopa como recordatorio. Y por eso, por equipo, sigue el Madrid medio cuerpo por delante como rival a batir en el basket nacional, y lo seguirá mientras el Barca no cristalice en un equipo su faraónica inversión, si es que lo consigue, de lo que tengo dudas mientras siga Pesic al timón, que ya sabemos cómo se lleva con la prensa y al que se le avecinan meses de gran presión mediática.

De entrada, Hanga y Tomic, capitales los dos últimos años, andan más perdidos que un pulpo en un garaje y Mirotic no pasa por ahora de ser un capricho zarista: empeora a Singleton en defensa y resulta intrascendente en ataque en esta versión NBA tirador, 7 de sus 10 tiros hoy fueron triples. Duro con ello. Es un crack del maquillaje, eso sí, de la estadística sin sustancia, a la afición azulgrana quizá se la pegue, pero en Madrid le tenemos calado: 14 puntos y 6 rebotes, cuando en verdad le enseñó matricula Tortuga Deck. Cobra como 10 veces menos, su mecánica de tiro es ortopédica y su peinado denunciable, pero le sobran arrestos e inteligencia en pista. Su temporada tiene pintaza, tras el chute de confianza del Mundial y con muchos minutos de ‘regalo’ como ala-pívot por la ausencia de Trey por overbooking de extracomunitarios. El Gabi de esta Supercopa se parece mucho más al de Argentina que al del curso pasado en Madrid, y eso es hablar de un fichajazo.

Rudy Mirotic final Supercopa ACB 2019 Barcelona Real Madrid

En verdad, casi todo el equipo deja buenas sensaciones este fin de semana, con solo un par de entrenamientos con la plantilla al completo. Un paseo militar ante Fuenlabrada (¿no habría que replantearse lo del anfitrión?) y un triunfo de ley en la final, arriba en el marcador desde el minuto 4, con picos de 19 puntos de ventaja y pese a la pájara del tercer cuarto, que mantuvo el interés argumental hasta última hora. Desentonó Carroll, al que se le fue a secar la pólvora en la final (3/11 de campo) tras otra magnífica pretemporada, y muy especialmente Randolph, encadenando malas decisiones en ambos aros, de esos días que tiene a veces de que mejor se había quedado en la cama (0/7 de campo, -8 el equipo con él en pista). Como ya le conocemos, que es como el Guadiana, no le damos mayor importancia.

Laprovittola y Mickey, debut con nota

Tavares, llamado a ser el valladar, ha hecho una pretemporada flojita y quedó retratado en el duelo ‘africano’ por Brandon Davies, que volvió a exhibir en Goya su enorme repertorio, de lejos el mejor de entre los fichajes azulgrana. Pero si brilló Davies, también lo hicieron Laprovittola y Mickey, las nuevas caras del Madrid, claves en esa segunda unidad que dejó al Barca grogui en el segundo cuarto. El americano corrobora ante un rival de entidad lo apuntado en pretemporada, haciendo olvidar a Ayón desde el primer partido, abriendo la pista y sumando en muchas facetas. Puestos a sacarle un pero: tiene que aprender a controlar su entusiasmo defensivo y guardarse de faltas, que casi nos cuesta un disgusto.

Campazzo Mirotic final Supercopa ACB 2019 Barcelona Real Madrid

Laprovittola, a primera vista, parece que va a desempeñar un rol similar al de Chacho en su día (salvando las distancias), es decir, alimentar la máquina desde el banquillo, saliendo con la vaquilla ya medio toreada, que decía nuestro Turpin. No será Sloukas ni De Colo, pero al lado de Kevin Pangos parece el mismísimo Earvin Magic Johnson. Ve mucho basket en estático, una carencia crónica del puesto de base reserva el curso pasado, y permite a Llull desempeñarse de segundo base, liberado de responsabilidad en la creación desde bote y mordiendo desde segunda línea. El menorquín fue el mejor del último cuarto, el que cerró la puerta de la remontada visitante: está infinitamente mejor que hace un año a nivel físico, lo que se traduce en solvencia atrás y algún contraataque estampida modo vintage. Vuelve a disfrutar.

Y dejo lo mejor para el final, a Rudy, instalado en ‘versión Magnum’, afinado en el tiro y clarividente como de costumbre entre líneas, un tesoro a dosificar. Y a Campazzo, líder ya indiscutible de este Madrid y MVP a plazo fijo. Caños, triples, pases de tiralíneas y el mejor movimiento lateral defensivo del continente. Genialidad su renovación este verano antes de su revalorización en el Mundial. Esto acaba de empezar, pero hay motivos de sobra para el optimismo.

 

Randolph vuelve a sonreír

Anthony Randolph sonrisaSupercopa ✓, otro trofeo a la buchaca. El que menos cuenta, no hay necesidad de vender burras, que estamos en años de vacas gordas, pero sirve para tomar la temperatura al Madrid en el arranque de curso, y resulta que es bastante mejor que la del pasado, que andaba el vestuario aún en shock por la lesión de Llull. El balear, por cierto, es la buena nueva del torneo este año, verle a un nivel ya interesante. Es pronto para saber si recuperará aquella versión superlativa de 2016/17, pero tiene ya mejor pinta que en los pasados playoffs ACB o, sin ir más lejos, que en los amistosos de esta pretemporada, fallón en el tiro y apocopado en las entradas a canasta.

Con Llull a este nivel, si lo mantiene, el Madrid es candidato incluso favorito a todo, pese a la marcha de Doncic, gracias a la profundidad de plantilla. La cantinela de la navaja suiza que me habéis leído una docena de veces, ahí están los resultados: Causeur te dinamita una final de Euroliga y Prepelic una de Supercopa, porque no hay scouting que te tape 10 posibles vías de agua. Esos dos son un lujo de escoltas reservas, encima baratitos, y que por cierto han hecho buenas migas y comparten habitación, suponemos que por aquello del idioma francés. Con lo jodido que lo va a tener Klemen(za) para hacerse fuerte en la rotación este curso, por overbooking, bien le viene un gusto al cuerpo como ante Baskonia, decisivos sus canastones para cambiar el curso en la segunda mitad.

Captura de pantalla 2018-09-24 a las 10.26.13

Decisiva resultó también la defensa, ya se sabe, la senda a los títulos: en 61 puntos se quedó Obradoiro y en 73 Baskonia, que no anotó ni uno en los últimos 4 minutos. Tavares sigue siendo un factor desequilibrante, de hecho en su segundo año tiene la pinta de serlo aún más, la evolución natural de quien empezó tarde a jugar a esto. Se hace la noche cuando encima coincide en pista con Taylor, lapa del creador desde bote del rival y que ha llegado fino al comienzo de curso. La máquina parece engrasada, por la rápida adaptación de los nuevos y por las buenas vibraciones del que más dudas nos generaba, Antoñito Randolph, 18 de valoración en la pachanga ante el Obra… y esta sonrisa de regalo, que es noticia en sí misma.

Lo mejor, aunque no salga en la estadística, fue su defensa a Shengelia en la final. Son detalles, pero la agilidad con la que recupera la posición tras perderla es un detalle de compromiso, aquello de lo que dudamos el curso pasado. Por el momento, ni rastro de la actitud indolente y los tiros fuera de sistema de ‘porqueYoLoValgo’ que le dejaron con un pie fuera del club en verano. Parece que la curita de humildad le ha sentado como un guante. Veamos si mantiene el karma cuando regrese Thompkins.

Y puestos a mirar alrededor, que no sólo del Madrid vive el basket, otra conclusión de la Supercopa sería que el Barca sigue sin dar miedo: se ha vuelto a gastar la pasta y ha cambiado la media docena de cromos de rigor pero continúa un peldaño por debajo, ya no del Madrid, hablo del Baskonia. A Heurtel, el mejor azulgrana el curso pasado, se le ha salido la cadena con la llegada de Pangos, y Singleton sólo marca diferencias en el precio. Los puestos de 2-3 van justos de talento y, al final, sí, sigues en manos de Tomic.

La primera en la frente

_2RM7020ThumbPrimer encuentro oficial de la temporada y derrota sin paliativos del Madrid, que entre el lustre de los fichajes y semejante debut despierta de todo menos ilusión. Los 40 minutos fue a remolque ante un Granca más rodado, que hizo la pretemporada con la plantilla casi completa, incluyendo dos que se borraron del Eurobasket sin excusa aparente (Pasecniks y Balvin). No hay mucho que rascar con 64 puntos y 8 asistencias entre todo el equipo. Kuzmic y Causeur debutaron sin dejar huella, en realidad solo dos dieron la sensación de llegar finos al arranque de curso, Ayón y Thompkins, con 27 tantos y 10 rebotes entre ambos. En el caso del mexicano la diferencia es considerable respecto al septiembre pasado, cuando llegó con 118 kilos tras pasarse el verano zampando tacos, a renglón seguido de su renovación millonaria, como el propio jugador ha reconocido esta semana en una entrevista.

Thompkins tiene doble labor en este comienzo de temporada, por una parte reivindicarse, mostrar que el club ha acertado teniendo con él tanta paciencia, y por otra tapar las miserias de sus compañeros de puesto. De Randolph, en modo descompresión post Eurobasket, y de Felipe, que está lógicamente para pocos trotes ante rivales de nivel como el Granca. Su titularidad (0/3tc, val -2), eso sí, fue un brindis al sol de Laso. Ojo que no nos acordemos de ese segundo año garantizado que se le firmó, igual que nos estamos acordando del de Maciulis.

Del que llevamos tiempo acordándonos es del contrato de Rudy, que gracias a dios entra en su última temporada. 0/4 de campo y valoración -3 en 15 minutos, números vergonzantes que ya no sorprenden. Da igual que haya tenido el verano enterito para descansar, preparar el curso y hacer la pretemporada completa con el grupo por primera vez en bastantes años. Está para los leones, y no es cuestión de un partido, que venía de hacer 1/10 de campo en los dos últimos amistosos.

La Supercopa es un título oficial pero no debería ser motivo de desvelo ni conclusiones alarmistas. Sin embargo, una sí que se puede sacar sin riesgo a equivocarse, que el roster necesita un base como el comer, que el “tirar con lo que hay” es una cutrez y ante ciertos rivales no va a alcanzar. Doncic jugó en versión Eslovenia, o sea, en el puesto de alero 17 de sus 23 minutos, con solo una asistencia y 5 de sus 6 lanzamientos de más allá del arco. Un reparto que deja a Campazzo con 34 minutos en pista, un disparate, no los jugaba ni en el Murcia. Igual de disparate que esos 15 tiros de campo lanzados por Carroll, efectos secundarios de la baja sin cubrir del jugador franquicia. Con Van Rossom aparentemente descartado, se especula que el club espera a los descartes NBA, o quizá es simplemente lo que queremos creer, como consuelo. Hace ya mes y medio que se lesionó Llull, o el club no tiene prisa, una versión oficial difícil de mantener tras lo visto en Gran Canaria, o lo que no tiene es un duro.