Un Madrid cual montaña rusa

Carroll berlin Jaycee Alba EuroleagueSi el Madrid está en crisis, dadme muchas crisis de estas. Victoria en Berlín y se pone con dos partidos más average ya de ventaja sobre el cuarto clasificado, CSKA, que volvió a palmar. El triunfo en Alemania, eso sí, fue de frenopático, un encuentro de plusmarcas y extremos como no recuerdo, un ejercicio de irregularidad, resiliencia e inconsistencia. Por resumir la montaña rusa lo más rápido posible, para los rezagados: exhibición colectiva histórica en el primer cuarto (41 puntos anotados, récord de la Euroliga), seguido de un descalabro bíblico en el segundo (-26, el peor parcial del Madrid en la historia de la competición). Tavares desactivó al Alba en el tercero y Campazzo igualó el récord de asistencias de la competición en un partido (19). Randolph las metió de colores (27 puntos), Taylor hizo su partido más completo del curso y Carroll se reencontró con el baloncesto (27 puntos). Dejo a Jaycee para el final porque es la mejor noticia: no hace falta que enchufe 27 cada partido, con que recupere su nivel de acierto habitual será el mejor fichaje del equipo para la Copa, pues alivia el problema más acuciante a día de hoy, que es la falta de puntos de las alas.

Pero hoy he venido a hablar de Llull, que ha sido el principal tema de debate esta semana. Llevamos días dándole vueltas a su estado de forma y sus consecuencias en el devenir del equipo. Se han leído análisis tácticos sesudos sobre el problema del segundo base en el Madrid, que si al equipo se le apagan las luces cuando el menorquín dirige en solitario, que si encima Laprovittola no alcanza… Principalmente escucho soluciones de manager de consola, o sea, fichar. “Será por dinerooooo”. Siento advertir que para eso habrá que esperar (como poco) hasta el verano, pues no se va a traer otro base a mitad de curso teniendo ya tres en nómina (y no precisamente baratos). Somos los que estamos, y viendo los dos últimos encuentros de Llull creo podemos aparcar el debate táctico, porque el 80% del problema ahora mismo está en su coco, más que en sus piernas o muñeca.

Es una penita verle, resta al equipo, y lo digo desde el máximo respeto y cariño que le tengo, como leyenda del madridismo que es. El descalabro del segundo cuarto en Berlín coincidió puntualmente con su paso por pista, lo cual se está convirtiendo en hábito en las últimas semanas, dicho sea de paso, acompañado ayer por Trey, Lapro o Causeur, entre otros, que parte de culpa también tuvieron. Pero era Llull quien dirigía la nave y se cascaba chufas posesión tras posesión. Malos lanzamientos que no son en muchos casos el problema en sí mismo, sino el síntoma, el resultado de un ataque sin ideas, de sistemas ejecutados tarde y mal, de incapacidad para generar soluciones para el resto ni en 2×2 ni, sobre todo, en 1×1. Está para los leones desde que ha regresado de la lesión (¡2 de 15 tiros de dos!), y resultan ridículos los esfuerzos de los periodistas y tuiteros que, por corporativismo mal entendido, se empeñan en descalificar a cualquier hijo de vecino que ose constatar la evidencia. “¡Traidores!”. No, oiga, la crítica (constructiva) es el ADN del madridismo, siempre lo decía Turpin. De periodistas amigos de los jugadores españoles está la profesión llena, pero quizá no sean el faro más desinteresado por el que guiarse.

Viendo el vaso medio lleno, resulta imposible que Llull siga así de mal mucho más tiempo. No es realista, hace dos meses era un jugador útil, con sus altibajos, pero en dinámica y sumando. En algún momento, más pronto que tarde, recuperará confianza y dejará de restar al equipo para volver a sumar, en mayor o menor medida. Y recuperar la confianza pasa por darle minutos y oportunidades, a costa incluso de encajar parciales negativos en los segundos cuartos. Una inversión que esta haciendo Laso a corto-medio plazo para recuperar a un jugador importante en la rotación y clave para el estado anímico del grupo.

Desmadre en Goya

636320364181453217.jpgCon una atronadora lección de baloncesto en el segundo de semis (+29) despeja el Madrid parte de las dudas surgidas tras la F4 y se reafirma como gran favorito a la ACB. Es el primera actuación redonda del equipo desde Estambul, porque en cuartos se promediaron muchos puntos pero no necesariamente por méritos propios, que Andorra defiende de aquella manera.

Unicaja en cambio es una de las mejores sino la mejor defensa de la ACB, por ese camino se ha clasificado para la Euroliga y casi dio un susto al Madrid 48 horas antes. Desde que Plaza tomase las riendas del equipo en 2013 solo ha recibido tres veces más de 100 puntos, una en Moscú en 2014 y dos en el Palacio esta temporada, la de hoy y la de septiembre, en la primera jornada de liga.

Estuvieron los blancos sólidos en el primer cuarto, con Llull y Ayón a velocidad crucero, pero no hizo falta esta vez machada del menorquín, que de hecho se quedó en 18 minutos. Pudo descansar porque los grandes desaparecidos el miércoles, Carroll y Doncic, desataron una tormenta perfecta en el segundo acto y dejaron el duelo visto para sentencia al descanso. El americano firmó la salvajada de 21 puntos en ese segundo cuarto, con 6/7 triples (terminó con 8/11, igualando su récord personal), una de las grandes exhibiciones de tiro de la historia de los playoffs ACB. Como para guardarla en vídeo.

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Pero los triples de Carroll no surgen por generación espontánea, por muy letal que sea, sino que necesita recibir en condiciones razonables, y es ahí donde entra el muchacho, Luka, que se reencontró en la dirección tras un primer partido para olvidar. Enseñó su versión más completa, 23 de valoración con solo 3 tiros lanzados, reboteando y asistiendo, rompiendo a sus pares a discreción y dejando algún highlight para la hemeroteca.

Luka es el Rudy de hace 2/3 años, el termómetro del equipo. Cuando está a gusto el Madrid saca la escoba y es una apisonadora, como hoy, porque hace mejores a sus compañeros, los implica, y en esta plantilla hay grandes definidores (tanto en la pintura como en las alas). En cambio, cuando el rival encuentra la tecla para frenarle, para que no levante la cabeza, otee el horizonte y cree baloncesto, entonces tenemos al Madrid de por los pelos, encomendado a Llull.