Se nos va el Titán, amigos. Se marcha con los deberes hechos y un palmarés escandaloso: en sus 5 años de blanco, casi siempre como titular, ha ganado 2 Euroligas, 4 ligas ACB y 3 Copas del Rey. No es el más carismático, ni un portento técnico, pero tampoco me tiro a ninguna piscina si digo que es uno de los mejores centers que ha vestido esta camiseta, así lo avalan los resultados colectivos y la estadística individual. Es el prototipo de pívot moderno: dinámico, con buenas manos, criterio pasador y más recursos en 2×2 que en 1×1. Llegó al Madrid por la insistencia de Laso, en cuyo sistema encajó como un guante, y también, recordemos, gracias al Barca que, en uno de esos errores estratégicos que han marcado la historia reciente del Basket español, malvendió sus derechos al rival directo.
Cabe aclarar que finalmente la salida de Ayón no se debe a una cuestión económica (que no acepte una reducción salarial), ni tampoco deportiva. Su declive defensivo es innegable y ha perdido protagonismo en favor de Tavares (ley de vida), pero seguía siendo un pívot reserva de muchos quilates en la Euroliga, encima ahora con pasaporte español. Se va porque así lo desea: tiene 34 años, nada que demostrar, la vida arreglada y quiere residir cerca de su hijo, seguramente también intentar carrera en la política mexicana. En sus propias palabras: «Tengo un hijo de siete años que me pide que lo vea los fines de semana y no es lo mismo traerlo en un vuelo de 12 horas que si estoy en EE UU, a una distancia de sólo dos, o cuatro como mucho». ¿Quién se lo puede reprochar?
«No quiero modificar los tiempos del club»
Desde esta tribuna criticamos hace 3 años que Ayón marease al club durante meses en las negociaciones para su renovación. Y desde esta tribuna hoy se le agradece que esta vez haya ido de cara. Podría haber vuelto a torear al club, dejándolo como plan B medio verano mientras se daba una oportunidad de regreso a la NBA, el Madrid le habría esperado. Pero ha elegido salir como un caballero: «No quiero modificar los tiempos del club, que no fiche a otro jugador por esperarme». Bien, Titán. Así, sí.
El Madrid lleva bastantes semanas trabajando en su reemplazo. Sabemos que se pujó por Brandon Davies, muchos medios grandes llegaron a anunciar el acuerdo, y aquí que nos hicimos eco, pero se metió de por medio el Barcelona con una oferta económica bastante superior, que el Madrid ni pudo ni quiso igualar. El pívot titular es Tavares y, por una cuestión de equilibrio salarial en la plantilla, no tiene sentido tirar la casa por la ventana por un reserva. Sonó también Ekpe Udoh, interesante por su pasaporte Cotonou (nigeriano), pero a las dudas sobre el estado de sus rodillas se sumó el precio, de nuevo, de pívot titular, al entrar en la puja los grandes de Europa.
Mickey, un 4 y medio
Y es así como se llega a Jordan Mickey, que salvo contratiempo será el sustituto de Ayón. Tengo bastante cariño al Jimki, de mis años en Moscú, y he seguido bastantes partidos del equipo este año. Conclusión: Mickey ha sido constante, cada mes era mejor que el anterior, tiene solo 24 años y el Madrid ha recibido informes muy positivos sobre su ética de trabajo (lo de fichar por los vídeos de YouTube pasó a mejor vida). Jimki ha sido su primera experiencia en basket FIBA y sus promedios son de notable alto: 14,2 puntos y valoración 15,2 en Euroliga. Si bien hay que ponerlos en el contexto de una temporada difícil en Jimki, de muchas lesiones y balance 9/21.
¿Su juego? No destaca especialmente en nada, pero hace de todo un poco, parecido a lo que decíamos de Ayón a su llegada. Mickey es un sólido rebotador, manos correctas, puede abrirse a tirar de media y larga distancia, y pese a su aspecto algo achatado cuenta con muelles para jugar consistentemente por encima del aro. Tiene nivel para el Madrid, su edad y adaptación al basket FIBA son esperanzadoras, mi única reserva viene por la altura, 203cms con zapatillas, o sea, ciertamente más bajo que Randolph y Trey. ¿Le alcanza para emparejarse a los Vesely, Milutinov, Gudaitis, Poirier, Tomic y compañía? Más que como un cinco, le veo como un cuatro y medio, y siendo generosos. No descartaría que Thompkins jugase más minutos de falso center el próximo curso, una variante que Laso ya ha utilizado puntualmente esta temporada con resultados correctos. Sea como fuere, Mickey es un fichaje interesante, dada la masa salarial disponible y lo que había en mercado. A falta de confirmación oficial, sea bienvenido.


El Madrid lanzó un mensaje de fuerza para empezar la final ACB: ha aprendido de los errores de los últimos duelos contra el Barca y, además, llega en bastante mejor estado de forma. Arrancó el partido con 9-0 y ya nunca se vio por debajo, hasta los 20 de diferencia final. Hubo tramos puntuales de acierto en la primera mitad, protagonizados principalmente por Llull, del que ahora hablaremos, pero el encuentro se decide sin duda atrás. Tavares tiene la capacidad de, incluso en un partido normalito, hacer parecer mediocres a los mejores pívots de la liga: sucedió con Dubljevic en semifinales y ayer hizo lo propio con Tomic, que tantos dolores de cabeza nos diese otras temporadas.
Los playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.
Se sacó la chorra en los playoffs de la liga alemana en 2017 (
Debe estar conectado para enviar un comentario.