Atasco en El Pireo: el Madrid se deja la imbatibilidad

Siete partidos ha durado la imbatibilidad blanca en este comienzo de curso, suficientes para levantar un título y superar a los dos finalistas de la última Euroliga. Lo digo para no ponernos ya alarmistas, que os conozco. Cayó el Madrid en El Pireo, una derrota asumible, en pista de un claro candidato a top8. Con las incorporaciones de verano, la madurez de Vezenkov, que le ganó claramente el duelo a Yabusele, y los 10k aficionados apretando en la grada de nuevo, este Olympiakos oposita a los puestos del 6 al 8.

Fue duelo sin acierto exterior ni fluidez en estático, de bajar al barro y trazo grueso, donde este Madrid tan atlético se desenvuelve teóricamente bien… Pero el rival de hoy también. Y en el cara o cruz del último cuarto, con el marcador igualado, Olympiakos desequilibró acertando varios tiros seguidos de teórico bajo porcentaje. Me refiero al parcial 9-0 del minuto 34.

Tavares volvió a ejercer de mejor pívot de Europa, que es lo que es, y Nigel Williams-Goss calló bocas de quienes le sentencian antes de verle jugar ni un mes. Firmó en plaza grande su mejor partido en el Madrid hasta la fecha. Lo sé, no es el tipo de jugador que genera efecto wow, no tiene pinta de estrella, con esas muñequeras de tenista trasnochado. Como dice Manu Suárez, no es un 10 en ninguna faceta, pero a cambio es un 7-8 en casi todo. Me quedo con su capacidad para fabricarse tiros de buen porcentaje caracoleando por la zona, entre bloqueos y jugando con el cuerpo, hasta lanzar esa bombita bastante fiable. 16 puntos en El Pireo, sostén anotador exterior, pero demasiado solo. Causeur, Abalde y Taylor rayaron a un nivel realmente discretito, y Llull, desatascador oficial este curso, desentonó un poco en defensa, lo que lastró sus minutos, solo 10. Dada la caraja ofensiva, me hubiese gustado ver más minutos juntos en pista de Nigel y Heurtel, con el francés al volante, que hoy no le entraron los tiros pero cumplió en la dirección, 5 asistencias, la mayoría habilitando a los interiores.

No meto en la ecuación exterior a Rudy, que sí, que se lanzó cinco paraguayas, pero tuvo que volver a jugar de ala-pívot y, claro, demasiado hace. No pienso señalar desde esta tribuna a quien se está comiendo un marrón que no le toca. Me quedo con que Vukcevic, por X o por Y, está desaprovechando una oportunidad de oro para jugar minutos de calidad, y no está yendo ni convocado. Cuando vuelvan Randolph y Trey, que no queda tanto, que ya están entrenando con el grupo, sus opciones de tiempo en pista se reducirán a la mínima expresión. Quizá no estaba tan preparado como asumimos a final del curso pasado.

3 de 24 triples

Y Carroll sigue en su 'rancho'

Por mucho que defiendas, resulta difícil ganar en una pista Euroliga exigente con 3 de 24 triples, es otra conclusión evidente del partido. El típico día en que la gente se acuerda de Carroll y se achina con sus fotorreportajes desde el rancho, cual Casa de la Pradera. Yo, sencillamente, es que no cuento con él, le veo a todos los efectos un exjugador de baloncesto, y cada día un poco más. ¿O pensáis que si apareciese por año nuevo, tras seis meses sin entrenar, sería para algo más que una gira de despedida?

Sin contar con él, hay nueve exteriores de primera plantilla disponibles para tres puestos, más que casi ningún otro equipo Euroliga, lo que debiera ser claramente suficiente. Estamos apañados si cada partido desacertado desde el triple vamos a añorar a un jugador de 38 años que terminó contrato hace cuatro meses.

Si falta triple, que está por ver, la causa en todo caso no sería que Jaycee esté recolectando miel en Wyoming sino más bien que 1) faltan dos de los mejores tiradores de la plantilla, Randolph y sobre todo Trey, y 2) que este año se ha apostado por un perfil de juego exterior más rocoso y con menos tiro que otros cursos. El resultado de cambiar a Carroll por Hanga. Y de eso no tiene la culpa Jaycee, ni sus paseos a caballo, en todo caso JCS, Herreros y Laso, que suya es la apuesta y, en honor a la verdad, está funcionando bastante bien por ahora.

Si queréis que hablemos de Carroll y del disparate de oferta de renovación sine die que impuso Florentino a la dirección porque es su jugador fetiche, me remito a las palabras de Laso esta semana, en eldebatecom, claramente hasta los cojones ya del tema: “No gano nada hablando de Jaycee. Si te digo que va a venir pasado mañana y no viene, pierdo. Si te digo que no va a venir y al final viene, también pierdo. Me preguntáis mucho sobre ello pero nadie le pregunta a Carroll, que es al que yo preguntaría. Él tiene una oferta de renovación del club desde antes del verano, pero ahora mismo está sin contrato. Y yo en lo que pienso es en el próximo partido, y Jaycee no lo va a jugar”.

¿Qué hacemos con Garuba?

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Con Trey ya en dinámica y Randolph en buena línea (anoche hasta le vimos sonreír en la segunda mitad, será el espíritu navideño…), se le queda al Madrid un dúo de alapívots de muchos quilates. Nada que no supiésemos. El problema es que no hay minutos para todos, y el principal damnificado está siendo Garuba, una decisión previsible vista a comienzo de curso, bajo la lógica de los galones, pero dolorosa tras rayar el muchacho a gran altura en octubre y noviembre. La vuelta de Trey le ha sacado de la rotación y la de Mejri (ayer) directamente de la lista. En ACB sí debería entrar al menos en convocatoria, pero es evidente que su panorama se ha encapotado en cuestión de un par de semanas, y eso que aún falta por regresar Felipe. Laso siempre se ha movido bien en esa fina línea entre el respeto a los galones y la meritocracia (pregunten a Luka), y va a tener que hacer gala de esa mano izquierda en la gestión de vestuario con el overbooking en la pintura una vez regresen todos.

Por lo demás, el Madrid sigue instalado en velocidad crucero en Euroliga, ayudado por un tramo de calendario más o menos amable: 8 victorias seguidas, además cómodas, por una media de 16 puntos de diferencia. Ya sabemos que no dan premios en otoño, pero se está dejando adelantanda faena para cuando más adelante la carretera se vuelva a empinar. En una competición tan igualada, 8 triunfos seguidos te granjean necesariamente cierto colchón, de cara al objetivo de la fase regular, terminar entre los cuatro primeros y jugar con ventaja campo los cuartos.

La víctima anoche fue Olympiakos, en su versión más lastimosa de los últimos años, un grande de la última década en Europa claramente venido a menos. Veremos si es cosa de dos años malos o un ciclo entero de transición, lo de abandonar la liga griega por ahora le ha salido rana. Anoche compareció con una colección de jornaleros haciendo la guerra por su cuenta, y el ventilador de estadística de Milutinov atrofiadito según se topó con nuestro Gigante Verde. Esos 8 de valoración son su cota más baja del curso. El Barca, ya sabéis, le pretendió este verano y no es descartable que vuelva a la carga el próximo, que Tomic termina contrato y tendrá ya 33 años.

causeur Euroleague Olympiakos Real Madrid

Causeur fue el mejor de los blancos en la velada, pese a que sólo jugó en la segunda mitad, suficiente para subir 18 puntos. De esos días, tipo final de Belgrado, en que ve el aro como una piscina. Con él sabemos que hasta abril no podemos esperar su mejor nivel, pero dentro de su irregularidad diría que este curso ha cuajado un otoño más homologable. Está aprovechando que Rudy atraviesa un ligero valle de forma post-Mundial y que, poco a poco, Laso va restando protagonismo a Carroll, su media de minutos ha bajado a 12 en Euroliga.

El que no levanta cabeza por ahora (en Euroliga) es Laprovittola, el único que desentonó ante Olympiakos: mala selección de tiro (0/5) y 3 balones perdidos en situaciones no forzadas, para valoración -4 en 20 minutos. Os juro que no disfruto escribiendo esto, de hecho, estoy deseando que cuaje alguna actuación europea potente y poder contarla. Contra Valencia y Zenit firmó minutos decentes al menos, pero es que el listón está muy bajo. Lo que más me preocupa es que está desaprovechando el viento de cola de la baja de Llull, el tramo amable de calendario y la buena dinámica del equipo. Hablo siempre de competición europea, el máximo nivel, su asignatura pendiente. Se dio una hostia en su día con Baskonia y se la está volviendo a dar por ahora en Madrid, poniéndoselo fácil a los que auguraban que no es base para un equipo Euroliga, que nació para ser cabeza de ratón. Queda todavía temporada para que se reivindique, lo que no sé si se repetirán son circunstancias tan propicias como las presentes.

Garuba, aporreando las puertas del primer equipo

usman garuba real MadridSus padres, Mustapha y Betty, huyeron de Nigeria en los noventa y se asentaron en Madrid, previo paso por Bélgica. Usman, el primero de tres hermanos (el segundo también juega en la cantera), nació en el hospital 12 de octubre, en Usera, y se ha criado en Azuqueca de Henares, más madrileño imposible. Lo que no es madrileño, ni seguramente africano sino de Marte, es su físico para los 16 años que tiene. 203cms y complexión física de 25, muscularmente desarrolladísimo, hasta con un poco de culo pollo, que hunde al poste incluso a los mayores.

Confieso que hasta el viernes no le había visto jugar, quiero decir entre adultos, que los vídeos de niños grúa dominando campeonatos juveniles hacen las delicias de Twitter pero no son siempre una referencia válida. Y he quedado boquiabierto de sus dos partidos en el torneo Costa del Sol, 18 puntos y 30 de valoración en 27 minutos en pista, ante nada menos que Olympiakos y Unicaja. Y la sensación, aunque de esa no tenemos estadística, de que el equipo era mejor con él en pista.

Dos facetas llamaron especialmente mi atención, y ninguna técnica. Por un lado, juega con agresividad, sin miedo al contacto, algo que se debería traer de serie cualquier interior pero cada vez menos habitual en el siglo XXI, de culturistas reconvertidos en tiradores. Por otro lado, impresiona su entendimiento del juego para su edad y puesto, aquello de IQ en pista que dicen los yankees. Tiene buenas manos y técnicamente hace de casi todo. Puede echar el balón al suelo, rebotea como un jabato, gran timming de salto para taponar y un tirito ya bastante consistente. Por sus estadísticas con el filial sabemos que puede colar triples si se queda liberado, aunque en Málaga se cortó bastante, lógico en el debut con los mayores.

Dicho lo cual, si una conclusión sacamos de estos partidos es que tiene nivel para aportar desde ya al primer equipo. Desde luego más que Kuzmic, de cuyo regreso no podríamos alegrarnos más, pero que transmite sensaciones de exjugador, frágil y de un equilibrio inestable. Si antes de la lesión ya iba justo para un Madrid, con un tren inferior muy poco desarrollado, temo que tras romperse la rodilla no tenga nada que aportar. Le queda esta temporada garantizada por contrato, 600k euros; y puestos a indemnizarle por despido, mejor quedársele, por si viniese otra plaga de lesiones y para que ayude en los entrenos.

Y la pregunta ahora es: ¿dónde encajamos a Garuba? No creo que entrase en los planes del club verse en este dilema tan pronto. Lo lógico era repescar el próximo verano a Sebas, que se está saliendo en pretemporada con Tenerife, y dentro de dos incorporar a Garuba a la primera plantilla. Pero los plazos se están acortado. A botepronto, está jodido encontrarle encaje al chaval, porque es interior y el Madrid tiene seguramente la mejor pintura de Europa. El puesto de ala-pívot está copadísimo, con Trey, Randolph y Felipe. Como center, que es de lo que ha jugado estos días en Málaga, tiene por delante a Tavares y Ayón. Teóricamente también a Kuzmic, pero no sacrificaría ni un minuto de Garuba en el primer equipo para darle cancha al serbio. Suena cruel, el deporte profesional lo es. Selección natural. Garuba seguirá por ahora en el filial, suponemos que entrando en algunas convocatorias ACB.

A Belgrado por la ruta sinuosa

HORIZONTALRANDOLPH_3AM9282-2Thumb.jpgFinales apretados que se escapan, una plaga de lesiones infinita y para acabar el castigo ayer en la carambola del triple empate. Todo lo que en la última jornada pudo salir mal, salió. Ganó Panathinaikos de 1 en la prórroga en Milán (tras llegar a ir hasta 14 abajo) y Olympiakos cayó también en la prórroga y también de 1 en El Pireo ante un Zalguiris que no se jugaba nada. Ejem. Se consumaba así la única combinación matemática posible que dejaba al Madrid quinto, una carambola que convirtió en mero trámite el encuentro en Goya, a no ser que los blancos especulasen para cruzarse en cuartos con Olympiakos. No fue el caso, y cierra el equipo la fase regular con un balance 19-11 (el mismo que el del tercer clasificado), dignísimo dadas las circunstancias.

Ante Bamberg, bueno, se dejó llevar el Madrid en la primera parte, pero vino a dar igual no están los alemanes como para asaltar el Palacio. Además que Ayón y sobre todo Randolph tenían ganas de jarana. Sin la sombra de Tavares (baja por un esguince) y Thompkins (que jugó muy limitado por problemas musculares), el dúo de teóricos titulares se dio un homenaje. Tras meses a trompicones, necesitan minutos, continuidad e importancia para parecerse a lo que dicen sus salarios.

Ayón sufrió para contener a Musli, como es costumbre con pares grandes y voluminosos, pero a cambio reboteó profusamente y le bailó con su velocidad sin balón y repertorio desde pivote (6/7tc, val 24). Aunque el nombre fue Randolph, uno de los más criticados desde esta tribuna en el último par de meses, que cuajó el mejor encuentro de la temporada (val 38). Es difícil echar cuentas con él, cuya foto aparece en el diccionario junto a la definición de ciclotímico, igual lo de esta noche queda en un festín pasajero que es el comienzo de un repunte de forma, bien necesario para lo que viene. Lo que hemos aprendido a estas alturas es que Randoph tiende a jugar mejor, incluso a compartir más el balón (4 asistencias ante Bamberg), cuando falta Thompkins o no amenaza su titularidad hegemónica, como hoy, al estar muy mermado por problemas musculares.

encuesta

Aunque en esta encuesta en mi Twitter la gente se decante por PAO, particularmente hubiese preferido un cruce con Olympiakos. Primero, porque veo una marcha más a PAO en potencial de plantilla; la postrera incorporación de Mike James, aunque no sea santo de mi devoción, ofrece alternativas ofensivas, evitando esos momentos de colapso en ataque tan típicos de los equipos de Pascual. Segundo, y principal, porque la serie no es un examen atemporal sino una prueba que se enmarca en un contexto muy concreto, en un momento dado de la temporada. Y Olympiakos resulta que ha perdido cuatro de los últimos cinco partidos, mientras que PAO ha ganado los últimos cinco. Quedan 10 días para analizar el cruce, que arranca el 17, para el que en un papel u otro estará seguro Llull, que ya entrena a pleno ritmo con el equipo, y para el que la principal preocupación blanca es la rodilla de Campazzo, con la que se está siguiendo un “tratamiento conservador”, que no sé a vosotros, pero a mí es una expresión que me suena regular.

PAO es un hueso, con factor campo aún más, el camino largo a Belgrado, negarlo sería de necios. Pero si el Madrid comparece con la plantilla al completo o casi, como parece, y a poco que Randolph y Ayón se asomen a su versión de hoy, tiene PAO más que temer que del Madrid que viceversa, por mucho que la carambola del triple empate le haya salido esta vez cara.

Finales apretados, la asignatura pendiente de Doncic

_1RM5697ThumbUn revés costoso. La derrota contra Olympiakos deja al Madrid quinto clasificado, igualado con el séptimo, y le condena al camino sinuoso hacia la F4. Obliga a ganar casi todo lo que queda de fase regular, o de lo contrario un cruce de cuartos exigente, contra un griego o Fenerbahce, puede que sin ventaja campo.

Es contra los rivales directos, los mejores equipos de Europa, cuando se notan especialmente las bajas, a las que ayer se unió la de Rudy, ausente por un esguince y que estaba siendo capital en este tipo de encuentros por su defensa, oficio y fiabilidad exterior. Su baja pesó aún más por la desafortunada velada de sus compañeros de puesto, Causeur y sobre todo Taylor.

Randolph oficialmente ya ha regresado, pero en los cuatro partidos que ha jugado es todavía un fantasma en pista. Ayer por momentos resultaba exasperante su falta de intensidad y concentración, con errores defensivos sangrantes (para mayor gloria de Wiltjer) y una selección de tiro irresponsable, cascándose cada balón que le llegaba, un poco de cualquier manera. Sus minutos coincidieron con el estirón heleno en el segundo cuarto, tan mal le vio Laso que ni pisó la pista tras el paso por vestuarios. Una cura de humildad. El único interior del Madrid fue Thompkins, que se reencontró con el triple (5/6) y sostuvo al equipo junto a Luka. Termina contrato y habría que ir pensando en ofrecerle la renovación a lo largo de la primavera, no dejar que salga al mercado, que lo único que haría es encarecer el precio.

El error garrafal de Felipe

Tavares no tuvo esta vez demasiada influencia en el juego, me temo que esta frase ya la he dicho, y Felipe, que estaba cuajando una actuación correcta, cometió a 4 minutos del final un error infantil y costosísimo. Falló los dos tiros libres de una técnica y, en plan niño de colegio frustrado, dio un puntapié al balón. Técnica, tiro libre y posesión para Olympiakos, que encima aprovechó con un triple: de poderse poner el Madrid 7-8 arriba terminó la jugada uno abajo. No es el tipo de fallos garrafales que esperas del capitán, camino de 38 años. Imaginamos que habrá pasado mala noche, él mejor que nadie sabe el coste de fallos así en encuentros en el alambre.

La defensa de contacto de Mantzaris, que debe ser sobrino del árbitro para acabar sólo con 3 faltas, desactivó por completo a Campazzo. Firmó el argentino su peor encuentro del curso en el peor momento, 0/7 de campo para -4 de valoración, dejando a Doncic sólo ante el peligro, como único generador exterior.

El muchacho cuajó una magnífica actuación, al nivel MVP que nos tiene acostumbrados, afeada sin embargo por los 5 tiros libres que marró, varios en momentos clave. Tiene 18 años y sí, a veces se le encoge la mano bajo presión. No pasa nada por admitirlo, que sea un superdotado no cambia que también sea humano e inexperto. Tampoco estuvo acertado en la gestión de los ataques finales, y no es a primera vez. No jugó bien sus cartas en los repetidos miss-matches, emparejado con el pívot rival, habitualmente Milutinov que, dicho sea de paso, tiene una movilidad lateral espectacular para sus 213cms.

Llull acostumbró mal a la parroquia, con los años fue aprendiendo a leer con maestría esas situaciones y ahora siempre parece tener un plan. Lo contrario que Doncic ayer, que transmitía indecisión con el balón en las manos, botaba plan yoyo en la cabecera sin tener claro por dónde tirar, para acabar con una penetración forzadita en busca de la falta como mal menor. Quedan cinco meses de la que seguramente será su última temporada en Madrid, volverá a tener balones decisivos en las manos y, no sé vosotros, pero yo confío. Nos sobran los motivos.

La ‘draperización’ de Campazzo

facuPodría casi fusilar la crónica de hace dos semanas, también en Grecia, un auténtico déjà vu, salidas de las que cuentas con perder, más aún con la plantilla en cuadro, pero el equipo compite y da la cara, en OAKA de más a menos, en El Pireo de menos a más, en ambos casos para acabar muriendo en la orilla. La derrota cuenta igual que todas pero no puede doler igual, siendo mínimamente justos, liberados de prejuicios de madridista futbolero histérico, tipo escudo, señorío y cojones.

25 tiros libres menos y sin pívots en la prórroga

Estamos a mitad de un invierno de lesiones y siempre cruz en finales ajustados, pero es un día para romper una lanza por el equipo, por agarrarse al partido con hidalguía hasta forzar prórroga, nada menos que en pista del co-líder de la Euroliga, que lanzó 25 tiros libres más. Jugó de hecho el Madrid la prórroga sin interiores, con Thompins, Felipe y Tavares eliminados por personales. Ejem… Compitiendo así hay esperanza de salvar los muebles hasta recuperar a los caídos, con la ilusión de que vuelvan bien y vuelvan a tiempo.

Doncic jugó otro encuentro épico, 33 puntos (12/21 de campo) por una sola pérdida en 38 minutos, y tuvo en esta ocasión a Carroll de escudero, con 24 puntos, su primera gran actuación del curso en plaza grande, que falta hacía. Las soluciones pasan por aprovechar al máximo lo que queda sano para rodear mínimamente a Luka, y dentro de los teóricos secundarios hay algunos de los que se puede pedir más. Un saco en el que no meto a Rudy, pese a su pobre actuación, pues me consta jugó muy tocado. Thompkins se fue a su techo reboteador en el Madrid (10 en 20 minutos), pero ante rivales como Printezis se evidencia aún más su déficit de intuición y picardía, un lastre a estos niveles competitivos. Mientras falte Randolph, y su recuperación marcha más lenta de lo esperado, guste o no Trey es capital, el interior con más margen real de mejora a corto plazo, a su pretemporada me remito. Tavares tiene margen, pero pensaría en él a más largo plazo.

Un Facu anodino

En realidad lo que más preocupante resulta es el apagón de Campazzo. Por una parte, porque no hay ningún atenuante conocido, Facu no se ha lesionado, ni ha tenido que rotar por pasaportes ni ha perdido la forma marchándose un mes a velar a su madre, no le han faltado minutos ni mando en plaza. De hecho, es que el sistema Laso se cimienta en gran medida en la creación en estático de los bases, sea generándose sus propios tiros, desequilibrios para circulación o habilitando a interiores tras 2×2. En fin, los puntos teóricamente más fuertes del repertorio del argentino, en el que sabemos que flojea la fiabilidad en el tiro.

Cuesta por eso explicar su repentino apocopamiento, esas sólo 5 asistencias en sus últimos 3 partidos Euroliga (65 minutos), dejando a Doncic como a Gary Cooper. Ni rastro del ‘carácter Chapu’ de crecerse en la adversidad, de su característico desparpajo, de sus driblings eléctricos o sus asistencias al límite, lleva varias semanas sencillamente draperizado, ejerciendo de director anodino, sin chispa ni iniciativa. Al final, puesto en perspectiva, el invierno nuclear del Madrid en Euroliga coincide exactamente en tiempo con la lesión de Ayón y el misterioso hibernar de Campazzo. Laso suele destacar por gestión de vestuario ,y además fue base, su reto ahora es recuperar al Facu desinhibido, porque hace falta y hace falta ya. El margen de error es cada vez menor, la visitas de Barca y Valencia en las dos próximas jornadas se han convertido en poco menos que finales.