Carroll, al rescate una vez más

Jaycee Carroll Real Madrid Maccabi EuroleagueLeyenda no, leyendaza. Puede que a veces lo tengamos menos presente porque, como no bate récords de longevidad ni juega con España los veranos, a sus logros se les da menor cobertura y verso que a los de, digamos, Felipe o Navarro. Al fin y al cabo, los periodistas que viajan con la selección y en algunos casos se hacen amigos de los jugadores son los mismos que después cubren durante el curso la ACB o la Euroliga. Todos somos humanos y tenemos nuestras preferencias, y tampoco es que necesitemos a estas alturas intermediarios para poner en valor a Carroll, que escribió ante Maccabi un nuevo capítulo de esa leyendaza. Triple ganador a 2 segundos del final, con dos abajo en el marcador, por cierto, en una magnífica jugada de pizarra de Laso, alineando ex profeso a Tavares, que engañó a la defensa amagando un bloqueo para Llull (que subió el balón) para acabar poniéndoselo al americano, que lanzó bastante ‘liberado’.

Regresaba Carroll tras 12 días, después de aquella hostia épica contra Murcia en que pudo romperse la crisma y quedó en esguince cervical. Subió 14 puntos, muchos cuando más atascado estaba el equipo, en la segunda mitad, de canastas sin la menor ventaja, de puro talento y puntería. El mejor fontanero que ha vestido esta camiseta.

Su triplazo fue la guinda a una magnífica velada de baloncesto en Goya, por nivel e igualdad, digna del clásico europeo que es un Madrid-Maccabi y que había dejado de serlo en los últimos años por incomparecencia visitante. No es consuelo pero, aunque se acuesten balance 0-2, los israelíes son por ahora el mejor rival de los siete a los que se han enfrentado los de Laso, incluidos Fener y Barca, a los que se doblegó con sensación de relativa suficiencia. Maccabi ha montado al fin una plantilla seria, no el putiferio de trotamundos y zumbones de años previos, y sobre todo vuelve a jugar como equipo, bajo la dirección de Sfairopoulos, que ya enseñó los dientes en la segunda mitad del pasado curso. No olvidar, además, que en Madrid jugaron sin su teórica estrella, Omri Casspi, el hijo pródigo.

El duelo Campazzo – Wilbekin

Scottie Wilbekin (22 puntos) por fin justificó las expectativas que levantó su MVP de la Eurocup, y de paso le pintó la cara a Campazzo, que nos estaba acostumbrando a la excelencia y jugó con mucho su peor encuentro en lo que va de curso. Correcto sin más en la primera mitad, se le hizo de noche en la segunda, cuando más apretó Maccabi, en el marcador y en defensa. Y sin el mejor Facu, al Madrid le cuesta y le va a costar sacar adelante partidos exigentes. Encima el jugador al que se fichó para situaciones así, para cuando se le apague la luz a Campazzo en la creación desde bote, ni siquiera pisó el parqué. Banquillazo a Laprovittola ya en el segundo partido de Euroliga, en cuanto ha vuelto Carroll y tras su sonado -8 en el debut ante Fenerbahce hace una semana. Mosquea, para qué engañarnos.

El otro fichaje sí dio la cara, y de qué manera: Jordan Mickey retrató a Othello Hunter y presentó credenciales con una actuación soberbia, 30 de valoración en 20 minutos y dos tiros libres clave que empataban el partido a 27 segundos del final. No imaginé que haría ‘olvidar’ tan pronto a Ayón. Suma valoración con tanta facilidad que a veces su estadística puede resultar engañosa, como ante Fenerbahce, que hizo un cagarro y terminó con valoración 12. Pero contra Maccabi fue otra historia, tremendo su segundo cuarto y providencial en la recta final, por cierto, compensando otra velada discretita de Tavares, al que la renovación y el aumento de sueldo no han sentado por ahora demasiado bien. Veamos cómo le sienta la competencia directa que supone Mejri, de un perfil similar. Reconforta, eso sí, saber que el propio Tavares es consciente de su mal arranque y no se le caen anillos por hacer autocrítica en público. Bien por él.

Por lo demás, Gabi Deck jugó poco pero dio la cara en los minutos finales (de nuevo como ala-pívot), a Rudy se le hizo pequeño esta vez el aro (2/9 tc) y Randolph, sin cuajar una actuación redonda, se tomó al menos el partido en serio, por aquello de ser Euroliga, porque en los cinco que van de competición nacional (ACB+Supercopa) no se ha dignado aún a comparecer… Puedo tirarme hasta el amanecer dando vueltas sobre detalles, que seguramente cambiarán en unos días; al final la velada se decide en el triplazo de Carroll, el tipo de highlights que van esculpiendo su leyenda, perdón, leyendaza

El Madrid presenta credenciales en Europa

Campazzo fenerbahce Euroleague Real MadridApenas han pasado seis semanas y lo que de entrada nos pudo parecer una mera apuesta por la continuidad, decepcionados entonces por los grandes nombres de mercado que se habían escapado, va camino de convertirse en uno de los movimientos clave de la sección de los últimos años. Hablo de la renovación de Campazzo por cinco temporadas, estampada justo antes del Mundial, aunque fraguada durante meses, y que garantiza de blanco al que bien puede ser el mejor jugador de Europa a día de hoy, si tenemos en cuenta ambos aros.

Empiezan a ser muchas coincidencias: su final ACB (MVP), su Mundial (líder del finalista), su Supercopa (MVP) y su arranque de Euroliga hoy, dominando a todo un Fenerbahce, haciendo parecer a Sloukas un basecillo chuchero. Acabó Facu la velada como el más valorado con 24, pero la estadística que mejor describe su partidazo es el parcial: +22 el equipo en sus minutos en pista, en un partido decidido por solo 4, lo cual, por cierto, deja en bastante mal lugar a Laprovittola, del que también hablaré.

Resulta de una ceguera inexplicable que Euroliga no haya incluido a Campazzo en su lista de 10 candidatos al MVP de la temporada o que su precio de partida en la Fantasy (el equivalente a la Supermanager) estuviese por debajo del de Scottie Wilbekin o Pierria Henry, entre otros. En Goya sí lo tenemos claro, es el general al mando, avalado además por el nuevo equilibrio salarial de la plantilla, que le convierte en el mejor pagado junto a Tavares, por delante ya de Llull, relegado este año a un rol secundario. Útil pero secundario, como refleja la rotación de este primer gran partido del curso: 14 minutos y 2 tiros de campo faltando Carroll.

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Randolph y Taylor se ponen de largo

Puede que a Facu le llegue en algún momento la cuesta de enero, como el año pasado, máxime tras un verano sin apenas descanso por el Mundial. Cuando eso pase, le volveremos a recetar descanso ACB y una Wonderbox casa rural, pero mientras dure la fiesta el Madrid va a ser muy difícil de batir, porque detrás del argentino hay un bloque extenso y rodado, que cuando no te juega bien uno te responde el otro. Hoy le tocaba a Randolph, tras un arranque de curso deleznable, pero que es ponerse en la camiseta el parche de la Euroliga y entrar en combustión. Es su competición fetiche, me recuerda un poco a Bourousis, que la ACB no le ponía, ni se molestaba por disimular, pero en que sonaba el ‘I feel devotión‘ se untaba las pinturas de guerra. Randolph en Europa es un reloj: 15 puntos, 5 rebotes y todo un trabajito atrás, soberbio ese robo a De Colo a falta de un minuto y con el marcador en el aire.

El tercer ariete resultó mechitas Taylor, superado por momentos por De Colo en defensa, para qué negarlo, pero tórrido en ataque, 8 de 9 campo, en parte por acierto, claro está, pero principalmente por una selección de tiro y un juego sin balón exquisitos. Quién le ha visto y quien le ve, de aquel atleta temeroso y con malas manos que llegó a Madrid en 2015 a uno de los mejores aleros del continente, batiendo desde el rol más deslucido de la rotación blanca. Una de las obras maestras de Laso. ¿Os acordáis de que nos moríamos de la envidia cuando el Barca rompió el cerdito para fichar a Hanga en el mismo puesto y el madridismo tuvo que conformarse con «el sueco este de las mechas»? No sé vosotros, pero yo hoy no le cambiaba por el húngaro ni con tres pelotis del Montesa encima.

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Laprovittola, fundido a negro

La diferencia final, solo 4, no refleja del todo la sensación de somera superioridad blanca, que metió una marcha más siempre que se estrechó el marcador, en fin, presentando credenciales como serio aspirante al título un año más. Si Fenerbahce se mantuvo en el partido fue principalmente por los nuevos, los propios y los ajenos. Me explico: el debut de De Colo no defraudó las expectativas, 22 puntos de la nada, en acciones de 1×1 y sin ventaja, puro talento. Perdió 7 balones, eso sí, y se fue a casi 36 minutos, una burrada teniendo en cuenta que los turcos viajaron sin bajas en el juego exterior. También debutó Derrick Williams, sustituto de Nicolo Melli, que no se sentó ni un solo segundo: los 40 minutos enteros se casó, en su caso propiciados por las bajas de Vesely y Lauvergne. Le dio tiempo a a meter 19 puntos, con 9 triples lanzados, una salvajada para un alapívot. Como digo con Mirotic: si ha venido a tirar triples, me quedo más tranquilo.

Y al marcador ajustado contribuyó también nuestro Laprovitola, en modo fundido a negro, que de repente recordó a aquel que naufragó en Baskonia porque la Euroliga le venía grande. No hizo nada bien contra Fener: lastimoso en la dirección, en defensa y en el cuidado del balón (4 pérdidas) hasta -8 de valoración individual, que se dice pronto, y -18 el balance del equipo bajo su batuta. Una hipoteca cada uno de sus minutos en pista. Sorprende un poco, porque había transmitido sensaciones interesantes tanto en el Mundial como en el arranque de curso, pero este debut Euroliga es una hostia de realidad con la mano abierta. Por el momento tiene crédito, confiamos en que no pase de un Déjà vu por aquello de la adaptación. Los jugadores no son una foto fija, sino que se curten y evolucionan, Lapro no tiene por qué ser menos, aunque mentiría si negase que su debut me deja con la mosca detrás de la oreja.

Supercopa: el único Lamborghini sigue siendo el Madrid

Llull Laso Laprovittola final Supercopa ACB 2019 BarcelonaPrimer asalto: la vida sigue igual. Puedes romper el cerdito y regalarte un «Lamborghini», la mejor plantilla que el dinero pueda pagar, pero la receta del éxito en deporte colectivo sigue siendo el equipo y ese no se compra, se CONSTRUYE, a fuego lento y con proyecto, sirva esta Supercopa como recordatorio. Y por eso, por equipo, sigue el Madrid medio cuerpo por delante como rival a batir en el basket nacional, y lo seguirá mientras el Barca no cristalice en un equipo su faraónica inversión, si es que lo consigue, de lo que tengo dudas mientras siga Pesic al timón, que ya sabemos cómo se lleva con la prensa y al que se le avecinan meses de gran presión mediática.

De entrada, Hanga y Tomic, capitales los dos últimos años, andan más perdidos que un pulpo en un garaje y Mirotic no pasa por ahora de ser un capricho zarista: empeora a Singleton en defensa y resulta intrascendente en ataque en esta versión NBA tirador, 7 de sus 10 tiros hoy fueron triples. Duro con ello. Es un crack del maquillaje, eso sí, de la estadística sin sustancia, a la afición azulgrana quizá se la pegue, pero en Madrid le tenemos calado: 14 puntos y 6 rebotes, cuando en verdad le enseñó matricula Tortuga Deck. Cobra como 10 veces menos, su mecánica de tiro es ortopédica y su peinado denunciable, pero le sobran arrestos e inteligencia en pista. Su temporada tiene pintaza, tras el chute de confianza del Mundial y con muchos minutos de ‘regalo’ como ala-pívot por la ausencia de Trey por overbooking de extracomunitarios. El Gabi de esta Supercopa se parece mucho más al de Argentina que al del curso pasado en Madrid, y eso es hablar de un fichajazo.

Rudy Mirotic final Supercopa ACB 2019 Barcelona Real Madrid

En verdad, casi todo el equipo deja buenas sensaciones este fin de semana, con solo un par de entrenamientos con la plantilla al completo. Un paseo militar ante Fuenlabrada (¿no habría que replantearse lo del anfitrión?) y un triunfo de ley en la final, arriba en el marcador desde el minuto 4, con picos de 19 puntos de ventaja y pese a la pájara del tercer cuarto, que mantuvo el interés argumental hasta última hora. Desentonó Carroll, al que se le fue a secar la pólvora en la final (3/11 de campo) tras otra magnífica pretemporada, y muy especialmente Randolph, encadenando malas decisiones en ambos aros, de esos días que tiene a veces de que mejor se había quedado en la cama (0/7 de campo, -8 el equipo con él en pista). Como ya le conocemos, que es como el Guadiana, no le damos mayor importancia.

Laprovittola y Mickey, debut con nota

Tavares, llamado a ser el valladar, ha hecho una pretemporada flojita y quedó retratado en el duelo ‘africano’ por Brandon Davies, que volvió a exhibir en Goya su enorme repertorio, de lejos el mejor de entre los fichajes azulgrana. Pero si brilló Davies, también lo hicieron Laprovittola y Mickey, las nuevas caras del Madrid, claves en esa segunda unidad que dejó al Barca grogui en el segundo cuarto. El americano corrobora ante un rival de entidad lo apuntado en pretemporada, haciendo olvidar a Ayón desde el primer partido, abriendo la pista y sumando en muchas facetas. Puestos a sacarle un pero: tiene que aprender a controlar su entusiasmo defensivo y guardarse de faltas, que casi nos cuesta un disgusto.

Campazzo Mirotic final Supercopa ACB 2019 Barcelona Real Madrid

Laprovittola, a primera vista, parece que va a desempeñar un rol similar al de Chacho en su día (salvando las distancias), es decir, alimentar la máquina desde el banquillo, saliendo con la vaquilla ya medio toreada, que decía nuestro Turpin. No será Sloukas ni De Colo, pero al lado de Kevin Pangos parece el mismísimo Earvin Magic Johnson. Ve mucho basket en estático, una carencia crónica del puesto de base reserva el curso pasado, y permite a Llull desempeñarse de segundo base, liberado de responsabilidad en la creación desde bote y mordiendo desde segunda línea. El menorquín fue el mejor del último cuarto, el que cerró la puerta de la remontada visitante: está infinitamente mejor que hace un año a nivel físico, lo que se traduce en solvencia atrás y algún contraataque estampida modo vintage. Vuelve a disfrutar.

Y dejo lo mejor para el final, a Rudy, instalado en ‘versión Magnum’, afinado en el tiro y clarividente como de costumbre entre líneas, un tesoro a dosificar. Y a Campazzo, líder ya indiscutible de este Madrid y MVP a plazo fijo. Caños, triples, pases de tiralíneas y el mejor movimiento lateral defensivo del continente. Genialidad su renovación este verano antes de su revalorización en el Mundial. Esto acaba de empezar, pero hay motivos de sobra para el optimismo.

 

De la reivindicación de Deck a la consagración de Rudy: el Mundial en clave madridista

Rudy Fernández, Facu Campazzo, Laprovittola y Deck en el Mundial 2019 Argentina y España final

Es motivo de orgullo que 5 de los 15 jugadores de las rotaciones de las selecciones finalistas del Mundial jueguen en el Madrid. 78 puntos, nada menos, sumaron en el partido por el título. Gabi Deck es al que mejor le ha sentado el torneo, el que ha rendido por encima de su teórico status. 24 puntos a España en la final (¡!) y 14 de media en el torneo, muchos explotando su mejor recurso, ese magnífico juego sin balón. Una demostración de fuerza en plaza mayor que esperemos le sirva como inyección de confianza tras una recta final menguante el curso pasado. Debe ser el mejor fichaje del Madrid este verano, especialmente porque el plantel se ha quedado un poquito corto de aleros naturales: Nakic está todavía muy verde, como ha quedado patente en pretemporada.

El Mundial ha sido una buena muestra de lo que podemos esperar de Laprovittola, el mismo jugador de excesos de Badalona: listo, competitivo, habilidosísimo para tiros inverosímiles y con buena visión de juego, pero que juega andando, requiere muchísimo tiempo de balón, con un físico de mediopensionista y una selección de tiro digna de los cómics de Marvel. Sigo creyendo que había mejores opciones de mercado en su puesto este verano (también más caras, claro está), que su juego casa mejor con un tipo de rol cabeza-de-ratón, y pese a todo ello no me cabe duda de que aportará bastante, ese tercer generador desde bote del que adolecía la plantilla el pasado curso y con el que reducir la dependencia de Llull en labores de dirección.

El menorquín era junto a Deck el que más tenía que ganar en este Mundial, reivindicarse tras un «año de mierda», tal y como él mismo lo definió. No le ha salido un torneo redondo, pero las sensaciones positivas prevalecen. Scariolo ha demostrado confiar en él más que en su propia madre, dándole el timón en las posesiones clave de España, por delante de Ricky Rubio en la mejor versión de su carrera. En ataque, las constantes vitales de Llull se parecen a las de final de curso, con decisiones reguleras en 1×1 desde bote, abusando de tiros forzados sobre bote a derecha, algunos por necesidad pero también bastantes por simple mala gestión. A cambio, ha alimentado bien a Marc y Willy en situaciones de 2×2 y su mejora defensiva es notable respecto al año pasado. Seguramente juegue bastantes minutos acompañado de Facu o Lapro, lo cual no significa que vaya a desempeñarse como escolta, sino de segundo base. Liberémonos de una vez de los prejuicios de puesto del siglo XX.

Facu Campazzo en la final del Mundial 2019 - España y Argentina

De Campazzo ya os hablé en la anterior entrada, de la tranquilidad que da al Madrid haberle atado bajo contrato anti-NBA antes del torneo. Algunos fuera de España y sobre todo fuera de Europa aún no se habían enterado de la dimensión de jugador de que hablamos, y han tenido que ver sus highlights virales camino de la plata mundial para dejar de subestimarle. Si ponderamos su influencia a ambos lados de la pista, quizá el mejor base de la Euroliga hoy. Un reconocimiento tardío relacionado con su estadística, menos lustrosa que su juego, en esta era que vivimos de boxscorismo y supermanager. No le veréis escatimar una falta o maquillar números en los minutos de la basura de partidos intrascendentes. Placeres menores para otros paladares, no para el suyo.

Tampoco para el de Rudy Fernández, absolutamente capital en el oro de España, construido desde la defensa, el carácter y la experiencia, precisamente aquello de lo que el mallorquín tiene para regalar en esta maravillosa madurez. Algunos le negarán siempre su status de leyenda, por mera manía, por plantar al Barca en su día, meter menos puntos que Navarro o por aquellas escenitas en sus años mozos. Ahora que sus estadísticas ya no brillan como otrora, su palmarés habla por él, y bien fuerte: tres oros europeos y dos mundiales con la selección, siempre como titular, a sumarle dos Euroligas y cinco ACB con el Madrid. Demasiada casualidad.

El verano más soso: fichajes que apuntalan pero no ilusionan

Laprovittola y Jordan Mickey presentación Real MadridHe dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.

Las incorporaciones del Madrid, Mickey y Lapro, ambos ya presentados, nos hubiesen parecido suficientes y hasta curiosonas el verano pasado, de contención de gasto entre los grandes de Europa, escasos movimientos tectónicos y el Barca todavía a un abismo de distancia deportiva. Pero es que estamos en un verano de vacas gordas, Fenerbahce ha recuperado vigor económico, firmando millonadas a Sloukas y De Colo, además de atar a Derrick Williams por Melli (igual creo que pierde en la ecuación). Los equipos italianos están quemando pasta al calor de una nueva legislación fiscal para extranjeros y, claro, el Barca, rival directísimo en todas las competiciones, que ya ha limado este curso buena parte de la desventaja deportiva que arrastraba y que ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga.

En el otro lado del cuadrilátero quedaría el Madrid, que básicamente mantiene potencial de plantilla, siendo renovaciones los principales movimientos del verano, que despiertan por definición menos ilusión que los fichajes, aunque a la larga suelan funcionar mejor. Retener a Tavares, Causeur y Taylor nos hace objetivamente más fuertes, piezas clave en esa cosa que apenas aparece en la estadística pero gana títulos y que se llama defensa, a la última final ACB me remito. Se ha vuelto a primar el proyecto, la estabilidad, la coherencia, todo suena muy razonable… Pero habrá también quienes vean el vaso medio vacío y no les faltará algo de razón, que argumenten que mejor renovarse mientras aún ganas y que el club ha adolecido de ambición este verano, con el foco puesto en el equipo de fútbol, con más urgencias que el de basket. No seré yo quien lo rebata.

Fichar planes B

Las dos únicas incorporaciones (y no esperaría más, salvo sorpresas en las cesiones y los descartes NBA) no dejan de ser planes B, digamos que Laprovittola y Mickey muchas camisetas no van a vender en la tienda de Padre Damián. La idea inicial del club para sustituir a Ayón era Brandon Davies, pero el Barca puso sobre la mesa un salario sensiblemente superior (no menos de 1,7M de euros netos anuales), cifras de pívot titular a las que el Madrid ni podía ni debía llegar, habiendo ya apostado con toda lógica por Tavares como referente. Nada que reprochar, ley de oferta y demanda, el Barca tiene más pasta que nadie este verano.

Jordan Mickey es ante todo un proyecto, cumplió 25 años la semana pasada (nueve menos que Ayón). Era la mejor opción en el mercado en ese perfil con el dinero disponible, gran temporada debut Euroliga y margen aún de mejora. Sin duda pasa el corte por nivel, pese al mencionado déficit de centímetros, ahora bien, tomando como referencia la evolución de los americanos en el Madrid de Laso, no contaría con ver su mejor versión este primer año, de hecho es probable que durante un tiempo echemos de menos a Ayón (normal por otra parte, que ha sido muy grande).

¿Ser plan B convierte a Laprovittola en un mal fichaje? En absoluto, de hecho supone una mejora indiscutible respecto a Pantzar, al que sustituye. Su nivel real en un grande de Europa es una incógnita: patinó en Baskonia, aunque ha crecido mucho desde entonces. Sea como fuere, seguro que ayudará a cubrir una carencia del equipo, la de un tercer generador fiable desde bote, reduciendo la dependencia de Llull, que se volvió angustiosa por momentos el pasado curso.

En una temporada de 85 partidos hay minutos y balones para todos, y seguramente al propio Llull le ayude saberse con red de seguridad para reducir su ansiedad y reinventarse desde un rol de menos responsabilidad. Laprovittola, cuya adaptación al vestuario suponemos inmediata, apadrinado por Campazzo, es un fichaje impecable tanto desde un punto de vista táctico como financiero: 200k de ‘propina’ a la Penya más un salario alrededor del millón anual bruto por el último MVP de la Liga ACB.

¿Cuál es el ‘problema’ entonces? Pues la sensación lícita del aficionado de lo que podía haber sido y no fue, en un verano en que el mercado continental ofrecía jugadores de mayor dimensión en ese puesto. De Colo estuvo a tiro pero se escapó por dinero y a Chacho la directiva no le perdona su espantada hace 3 años, decisiones en las que han pesado también las esperanzas depositadas en Alocén a medio plazo y el respeto al equilibrio salarial en la plantilla, reconociendo a Tavares y Facu como jugadores franquicia. Lo dicho, todo muy razonable, pero la ilusión del aficionado no atiende a argumentos racionales.

Causeur y la pócima de mayo

ASTERIXSe sacó la chorra en los playoffs de la liga alemana en 2017 (MVP de las finales, duplicando sus medias de la temporada), fue el mejor de la F4 de Belgrado el año pasado y ahora mismo es el activo más en forma de la plantilla blanca. La primera vez pudo ser coincidencia, la segunda ya era un síntoma, pero vamos por la tercera y habría que empezar a considerarlo una prueba. La de que el rendimiento in crescendo de Causeur a lo largo del curso responde a un patrón, bien a la pócima de Panoramix o bien a una planificación previa, sacrificando nivel en los meses de relleno con el objetivo de alcanzar el pico de forma física en mayo.

En los siete partidos disputados por el Madrid este mes ha promediado 13,2 puntos en solo 16,5 minutos, con un 75% en tiros de dos y 66% en triples. El jueves arrancan los playoffs ACB y semejante estado de forma se antoja un factor diferencial desde el banquillo, además de un alivio para Llull en la creación desde bote, pues Laso, con buen tino, procura hacerlos coincidir en pista.

Hace solo un mes debatíamos aquí sobre la conveniencia o no de renovar a Causeur y uno que escribe emplazaba al club a posponer la decisión a final de curso, en función del rendimiento del jugador en el tramo decisivo. Se había ganado el beneficio de la duda. Bien, aún no ha acabado el curso y podemos dar la duda casi por despejada: debe seguir. ¿Motivos?

1) Porque un jugador que rinde a este nivel cuando llega mayo es un comodín muy valioso en toda plantilla extensa, incluso aunque su rendimiento a lo largo del curso sea discreto, a veces exasperante.

2) Porque el motivo de plantearnos su salida era hacer espacio a un primer espada continental en el puesto de 1-2 y, a tenor de los rumores, esa opción no existe. El Madrid no parece disponer este verano de fuerza presupuestaria para optar a los Larkin, Micic, Sloukas, De Colo o Chacho, que terminan contrato o tenían cláusulas de salida razonables. A estas alturas el que suena con más fuerza es Laprovittola.

3) Porque, aunque con 31 años ya no sea un chaval, a Causeur sí le quedan en principio varias temporadas de baloncesto de élite. Lo cual no es un tema menor cuando dos jugadores clave en ese puesto suman 70 primaveras, Carroll y Rudy.

4) Porque es de suponer que aceptará un salario justo para seguir viviendo en Madrid, de donde es su esposa, partiendo de que ya su sueldo actual no es demasiado alto dentro de la estructura salarial de la plantilla (unos 900k anuales). Por cierto, todo apunta a que el sacrificado por su continuidad no será Prepelic sino Yusta, que también termina contrato y a quien el club ya ha comunicado que no cuenta con él. Rudy jugará más minutos como alero y la pérdida de un cupo de formación se compensa con Garuba.