El triple de Herreros de la era Lolaso

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Ha sido como una aparición, el triple de Herreros de la era Lolaso. 5 abajo y 25 segundos por jugar, netamente inferior el Madrid todo el partido, sin paliativos, si hubiese sido un combate de boxeo, a los puntos no hacía falta ni deliberar. Pero solo si se juega “¡HASTA EL FINAL!”, como repetía Rudy en éxtasis camino de los vestuarios, la moneda puede salir cara. Nunca hay que dejar de creer en este Madrid de Laso, sobre todo cuando da motivos para la exasperación, como hoy, porque es entonces cuando el milagro esta más cerca… Nunca subestimes el corazón de un campeón.

La secuencia empieza con triple de Randolph, en su peor actuación del curso, si hasta tuvo que salir Felipe unos minutos en el ultimo cuarto. Sigue con tiros libres de Llull y termina con Carroll, no podía ser otro, el mejor de la velada, dando el golpe de gracia en una jugada que entra directamente en la historia de la sección. Por cierto, bravo Llull, al que tantas veces hemos recriminado la selección de tiro pero que, teniendo oportunidad de lanzar, fue generoso cuando importaba, levantó la cabeza y encontró la mejor opción al otro lado de la zona.

Esa mejor opción era Carroll, que con su triple ganador redondeaba su mejor encuentro de la temporada (25 puntos, el único que tuvo respuesta a Heurtel), agrandando su ya de por sí enorme leyenda en el club, con 36 primaveras que tiene ya. El gran highlight que le faltaba a su etapa en el Madrid: nos ha dejado grandes noches, pero esta es la foto con la que le recordaremos.

Grandes noches, como la de OAKA el curso pasado, no olvidamos, aquel segundo encuentro de cuartos que lo cambió todo. Hoy da un punto que deja la final bastante encarrilada. Mañana analizamos, esta noche a disfrutar, a ver la jugada en bucle, a memorizarla para contársela a los nietos…

El Madrid enseña matrícula en el derbi

Trey Thompkins Barcelona Real Madrid Euroliga“¿Celebrar? No hay nada que celebrar”. Tanto Laso como Carroll lo tenían ayer clarinete cuando la prensa futbolera que suele cubrir estos partidos buscando morbo les preguntó por la paliza al Barca. Es sólo un partido de fase regular, respondieron sin pestañear. También lo era el duelo ACB de hace 18 días pero que el Barcelona celebró como un título, con Oriola saliendo a bises al centro del Palau rato después de acabado el derbi. Una anécdota pero que viene a recordarnos la salud de las secciones. Fue el de ayer un repaso soberano (+27), recordemos, pese a la baja de última hora del activo más en forma, Rudy, por una gripe. Un enseñar matrícula al aspirante, un Barca por cierto con primeros síntomas de inconsistencia tras un sólido arranque de curso.

Todo salvo Llull funcionó como un reloj, empezando por Randolph, que rompió por un día su dinámica menguante de un mes a esta parte. Castigó a su excompañero Singleton con 13 puntos en el primer cuarto: acertó con los tiros liberados que le procuró principalmente Ayón y, sobre todo, mostró un compromiso atrás como no nos tiene acostumbrados. También Tavares se reivindicó en el derbi, humilló por momentos a Tomic con su defensa en acciones 1×1 al poste, por cierto, otra faceta que ha mejorado, que a su llegada destacaba sólo en ayudas pero solía hacer un poco el primo en esa suerte del juego, cargándose rápido de faltas. Fue un factor en un segundo cuarto del Madrid para el recuerdo, culminado con ese triplazo de 20 metros de Campazzo, emulando a Luka el curso pasado. Directo a la hemeroteca, el vídeo y la foto, esta, la instantánea de lo que va de curso en el Madrid de basket.

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Facu estuvo excelso, as usual, en su temporada de confirmación en la super élite Euroliga, manque le pese a algún forraboinas de provincias. El equipo es infinitamente mejor con él en pista, lidera, defiende, genera desde bote y da espectáculo. Ese segundo cuarto inmenso lo completó por una parte Carroll, cuyos 15 puntacos en ese periodo (más que todo el Barca) retrataron a Blazic, el ‘especialista defensivo’ exterior azulgrana, que sólo se parece a Basile o al mejor Oleson en el blanco de los ojos.

Y por otra parte Thompkins, que ha regresado en plena forma tras la baja. Fue ya de los mejores en Estambul (val 17), el mejor contra Granca el domingo (5/6 triples) y ayer el máximo anotador (17). El cabrón es puro flow, otro que cada día es mejor, a lo que se une el respeto y confianza de sus compañeros, que le buscan con regularidad en ataque cuando está en pista. ¿Os acordáis cuando se venía abajo con cada fallo y media parroquia pedía su cabeza? Nadie pone ahora en duda que es uno de los mejores cuatros de Europa, y además pegamento en el vestuario. Si Randolph logra mantenerse en dinámica pese al regreso de Trey, el Madrid tendrá de calle el mejor puesto de ala-pívot de la competición, si le añadimos las pinceladas que pueda aportar Felipe. Singleton lo sufrió ayer en sus carnes.

A falta de eslovenos, buenos son los abuelos

felipe-reyes-real-madrid-eb17Hace ya algunos años que aprendí a nunca dar a Felipe por muerto, confieso que caí en la tentación algunas veces pero siempre me tapó la boca, para mi alegría. De un tiempo a esta parte nos tiene acostumbrados a cascarse de tanto en cuanto recitales acústicos en ACB, ventresca dominical, pero lo del tercer cuarto de este jueves en OAKA es otra dimensión, una exhibición como no recuerdo a un jugador de su edad y a este nivel en Euroliga, una exhibición digna de la jodida leyenda que es. Es listo y tiene unos huevos hasta el suelo, con su culo pollo y sus 38 palos bailó a la pléyade de atletas de los verdes, imposible ser más efectivo jugando tan feo. Hasta se cascó un par de triples, y tras el segundo se quedó con el brazo en alto y la muñeca doblada, cual tirador, momento choteo máximo. Grande.

choteo

Si el Madrid aguantó en el partido en el primer tiempo, pese al desacierto cara al aro, fue gracias al rebote y la defensa, a la intensidad al fin y al cabo, la que se echó de menos en el arranque del martes. Y en la reanudación tomó el equipo el control, por primera vez en la serie las sensaciones cambiaron de bando. Por Felipe, y por otra leyenda en activo del madridismo, Jaycee Carroll (35 años), segundo puntal ofensivo con 17 tantos. Gozada ver rabiar a Xavipas con cada uno de sus tres triples. Rudy tampoco es ya ningún chaval, 33 palos, y aunque no brilló como Carroll o Felipe, se dejó la vida en la pista, nunca rehuyó la guerra y ayudó mucho a Randle en minutos muy jodidos del segundo cuarto, con Doncic en el banco por problemas de personales.

Al final, a falta de bases puros por lesión y del concurso estelar de los eslovenos, buenos fueron los abuelos para tirar del carro en el partido más importante de la temporada hasta la fecha, una victoria que devuelve al Madrid las constantes vitales en la serie tras el bochorno del encuentro inaugural. La promesa de Belgrado sigue viva.

Laso se salió del guión

Me gustó y mucho la dirección de Laso, capaz esta vez sí de adaptarse a las circunstancias y salirse del guión de sus habituales rotaciones preestablecidas, esas que tanto gustan a los jugadores, de roles y certidumbre, pero que a veces han supuesto un hándicap en situaciones límite. Esta vez sentó de inicio a Tavares y Randolph en favor de Ayón y Trey, que ya jugaron bastante mejor que los titulares el martes y que en el segundo partido repitieron sensaciones.

El mexicano estuvo reñido con el aro, tanto de campo como en libres, pero sumó mucha intendencia, máximo reboteador y asistente del partido. Thompkins se va de Atenas con 24 puntos y 13 rebotes en la buchaca, y la sensación de que Laso confía bastante más en él que en Randolph para momentos calientes, por su disciplina táctica y estabilidad emocional. Ni Randolph ni Tavares saltaron a pista ni un minuto en la segunda mitad…

Causeur volvió a pasar desapercibido, está desactivado en lo que va de serie, alguien ha hecho los deberes de scounting. Y Luka, ay cómo ha sufrido el zagal en OAKA, sobremarcado y sin confianza, con un superdotado físico (Antetokumpo) con la única labor de sacarle del partido, no matter how. En el segundo encuentro el muchacho tuvo el sentido común de no forzar tiros sino dar un paso atrás y ceder protagonismo, se limitó a labores de dirección e intendencia, de hecho no metió ni una canasta, lanzando sólo tres veces. La euforia cambia de bando a la velocidad del rayo en unos cuartos de final, pero Felipe y Carroll no van a aparecer todos los días. Si Luka no rompe la tela de araña que le ha tejido Pascual será difícil evitar que la serie regrese a Atenas.

Prepelic por Rudy en 2018, empieza la operación renove

renove
“Este puede ser mi último año en el Madrid”… Rudy Fernández ha sido actor co-protagonista del resurgimiento de la sección, 12 títulos en 6 cursos le contemplan. Su luz brilló con mucha intensidad, pero se está apagando antes de tiempo, con ‘solo’ 32 años. No ha logrado adaptar eficazmente su juego a su nueva realidad física, tan lastrado por la espalda, y hace tiempo que se le ve frustrado en pista, como él mismo reconoce, sin disfrutar del baloncesto. Su elevado salario, firmado en otras circunstancias y del que tampoco tiene la culpa, ha sesgado en ocasiones el juicio de la grada hacia su rendimiento, pero su actitud durante esta decadencia ha sido intachable, especialmente en el último año, incluida la renuncia a la selección.

Sin embargo, apenas pasa ya el corte para un candidato a la Euroliga, por eso el club ha fichado a un jugador en su puesto, Causeur, y no se molestó en verano en negociar una bajada de sueldo para este curso, el último de su contrato, a cambio de ampliar la duración, una fórmula que sí se utilizó con otros jugadores de la plantilla. Una decisión lógica, pues el ritmo de su declive no invita a comprometerse a nada por adelantado más allá del 30 de junio de 2018. No es descartable que Fernández pueda hacer un curso digno y renueve por un año y una cifra de seis dígitos, sobre todo dado el valor estratégico de su pasaporte nacional, pero a día de hoy las señales apuntan a una salida en verano y una pronta retirada (¿vía Badalona?).

Las declaraciones del jugador esta semana en M+ son una pista, y la información de un preacuerdo del Madrid con Klemen Prepelic, otra más. La escopeta eslovena, 24 años, fichó por París Levallois antes de que su valor se multiplicase en el Eurobasket. Su perfil de tirador puro se parece más al de Carroll, para el que también habría que ir pensando en sustituto (34 años). Pero el declive del estadounidense está siendo mucho más sostenido que el de Rudy, además tiene contrato garantizado hasta 2019 y el club no es amigo de pagar rescisiones a jugadores apreciados en el vestuario, como muestra el caso Maciulis.

De 1 a 10: las notas de final de curso

notas.pngLlull: 9, el mejor. MVP de las tres competiciones, sus ocasionales actuaciones ofuscado-salvapatria no empañan un curso épico, líder absoluto del equipo. Sigue cincelando con canastas sobre la bocina su estatus de leyenda en activo del madridismo. Dio la cara en el naufragio generalizado en Estambul (28 puntos) y en los dos de la Fonteta (20 puntos de media). Solo se me ocurre decir gracias.

Draper: 2. Su situación no fue fácil, se le fichó como segundo base pero su rol cambió casi de inmediato, dada la eclosión de Doncic. En todo caso, su rendimiento fue decepcionante casi siempre que tuvo minutos, el sistema Laso necesita bases muy creadores y Draper es disciplinado atrás pero no ve un pase ni rompe al aro. Termina contrato y seguro no seguirá. Gracias por los servicios prestados.

Doncic: 8,5. El año de la eclosión, su evolución ha sido histórica, nunca se había visto a un jugador de 17 años a este nivel en Europa, ni Drazen. MVP de cuatro jornadas de la Euroliga y fundamental en la consecución del título de Copa. Durante casi todo el curso hizo olvidar la salida de Chacho y el bajón de Rudy, asumiendo el rol de segundo creador en estático, que es clave en el sistema Laso, una responsabilidad seguramente excesiva. Al final se le terminó haciendo larga la temporada, en algún momento de la primavera perdió frescura mental y física y el equipo colapsó, pues sin esa segunda referencia creadora los minutos de Llull en el banquillo se vuelven costosísimos. Me cuesta poner pegas a un canterano adolescente que ha tapado carencias del equipo en largos tramos del curso. Lo único, tal vez, que tanto su entorno como el cuerpo técnico preparen la temporada que viene (en principio su última de blanco) contando con que son 85 partidos y los títulos se deciden en los 15 últimos.

Carroll: 6,5. Ha encontrado un equilibrio estupendo en plena madurez, da la sensación de que aún le queda gasolina pese a tener ya 34. Su temporada ha sido buena en líneas generales, de las mejores de los últimos años, pese a su irregularidad crónica, intercalando actuaciones buenas con algunas desaparecido, como corresponde a un tirador puro. Medias de 11 puntos, 57% de dos y 42% de tres entre Euroliga y ACB, dio la cara en Estambul, pero se le echó de menos contra Valencia (3/15 triples en la final).

Rudy: 3. Lo intuimos la temporada pasada pero no lo hemos visto con claridad hasta esta: Rudy ya no es el que fue y nunca volverá a serlo, ni parecido. Haríamos bien en dejar de juzgar su rendimiento en función solo de su contrato, se firmó cuando marcaba diferencias y las circunstancias han cambiado, principalmente por su físico. Tiene 32 pero parece que tuviera 37, un declive rápido y pronunciado que nadie podía anticipar. Su actitud en pista es irreprochable, ayuda bastante en defensa, pero ya no rompe hacia el aro (=no saca tiros libres) y su tiro exterior es inconsistente, siendo este punto el más criticable, pues depende menos del físico. Si un exterior no enchufa de tres en un porcentaje razonable se convierte en una rémora en el sistema Laso.

Taylor: 6. Mejora sensiblemente su rendimiento respecto a su primera temporada de blanco, con mejores porcentajes de tiro (41% en triples), menos errores de lectura de juego (pérdidas de balón, faltas innecesarias) y siendo muy útil en partidos puntales su defensa al base estrella rival. Recuerdo su emparejamiento con Larkin en las semifinales de Copa. Termina contrato y apostaría por su renovación, dado su rendimiento apañado y la escasez en el mercado en su puesto.

Maciulis: 4. Su fase regular Euroliga fue homologable, incluido aquel partidazo (20pts) contra CSKA el día de Reyes. Cuesta comprender que un jugador que lanza los mismos tiros liberados cada jornada firme un 50% en triples en Euroliga y un 29% en ACB. Según avanzó el curso se convirtió en una rémora en la rotación, como reflejan los parciales del equipo en sus minutos en pista. Veo difícil su continuidad, pese a tener otro año de contrato, a no ser que Laso (con quien le une una gran relación) le quiera de cuarto ala-pívot, en el rol de Chapu, con pocos minutos pero como cemento de vestuario.

Randolph: 6,5. Se adaptó más rápido de lo esperado al sistema Laso, habitualmente una trituradora de interiores con puntos. Tiene carácter y le gusta ser protagonista, así que no esperó a que le llegasen balones en ataque, sino que los buscó activamente y además los aprovechó. Su temporada iba de notable alto hasta la F4, con varias exhibiciones a domicilio en Euroliga y capital en la Copa de Vitoria. En Estambul, donde hizo un ridículo importante ante Vesely, sufrió además un fuerte golpe en las costillas que suponemos arrastró en los playoffs ACB, porque se le veía físicamente lastrado, limitado a tiros exteriores, firmando un rendimiento bochornoso, principal causante del naufragio blanco en la final.

Thompkins: 5,5. No se me ocurre una situación más adversa en un equipo. Ver vestido de calle el 60% de los partidos y jugar solo los difíciles, no hay lugar a coger rodaje o reivindicarte con estadística fácil. Además, te traen a quizá el mejor de Europa en tu puesto (Randolph) y tienes por detrás en la rotación a los dos más queridos por la afición (Chapu y Felipe), a los que la grada reclamará a tu primer fallo. Súmenle problemas físicos que fue enganchando en la primera mitad de curso. Dados estos condicionantes, la temporada de Trey es homologable, sobre todo por su rendimiento en la recta final de la Euroliga. Se le echó de menos en los playoffs ACB, en general y especialmente por la baja de facto de Randolph.

Reyes: 6. Buen comienzo y final de temporada (enormes sus playoffs), con un pronunciadísimo y largo bache el primer trimestre del año. Lógicamente ya no está para sumar en Euroliga, pero contra la mayoría de rivales ACB sigue siendo un martillo de estadística. Parece que no irá al Eurobasket, una decisión prudente a su edad, que agradecerá su físico y, por cierto, un esfuerzo que Navarro, en una situación similar, no parece dispuesto a hacer por el Barca.

Nocioni: 5. Su papel en el equipo ha sido testimonial, como correspondía a su edad y a su puesto en la rotación, cuarto ala-pívot. Jugó algún buen partido suelto en ACB pero en general su rendimiento fue discreto, con carencias en rebote y limitado a lanzar triples, que unos días entraron y otros no. Le echó coraje en los playoffs ACB, cargando con demasiada responsabilidad por la lesión de Randolph y la ausencia de Thompkins. Pocos jugadores tan carismñaáticos han vestido la camiseta blanca en las dos últimas décadas, deja una gran impronta en la afición pese a su paso fugaz. No descartaría verle de nuevo en el club en un futuro.

Ayón: 6. Puso el listón muy alto el curso pasado, así se le reconoció en la renovación, con salario de estrella continental, y su rendimiento este curso no ha estado a la altura. Especialmente en defensa, haciendo buenos a casi todos sus pares, sangrante la F4, ese 36 a -3 en el duelo personal con Udoh. Sus números son correctos porque en ataque ha ido cumpliendo, gracias a una fructífera conexión con Llull, pero ni rastro de aquel valladar defensivo del curso previo. Diera la sensación de que se ha aburguesado tras dar el pelotazo, su intensidad atrás no es la que fuera, Ayón ha dejado de ser titán.

Hunter: 5. Empezó la temporada como una moto, con una adaptación instantánea al sistema Laso, que llevaba tiempo reclamando su fichaje. Sin embargo, se difuminó a lo largo del curso, sobre todo por sus problemas atrás, ante pívots grandes, limitado con sus 2.03m y menos intenso de lo que suponíamos. Terminó compartiendo ostracismo con Draper, cero minutos en el último partido del año, en la Fonteta, porque no podía contener a Dubljevic. Le queda un año más de contrato (1.1 millones) y se antoja improbable que le corten, pero bien haría el club en buscar un tercer pívot, alto y de perfil defensivo, para tapar sus carencias y las de Gustavo.

Golpe encima la mesa

sergio-llull-real-madrid-eb16El Madrid manda en la clasificación de la Euroliga tras 19 partidos, plaza que bien puede mantener otra jornada, pues el viernes recibe a Milán, uno de las pocas citas a priori cómodas del calendario. No dan caramelos por el liderato, lo sabemos, pero como síntoma resulta esperanzador, si lo comparamos con la odisea del curso anterior, que se pasaron ambos grupos como último clasificado, preámbulo de un merecido rapapolvo en cuartos.

Un liderato gracias al pinchazo de CSKA en Kaunas pero, sobre todo, a cinco victorias seguidas, tres de ellas a domicilio, talón de Aquiles en la primera vuelta. Igual o más importante que el liderato es la brecha de tres partidos respecto al quinto puesto, es decir, que la ventaja campo en playoffs está casi asegurada. El Madrid dio el golpe encima de la mesa en Bamberg, en un partido de quilates, a campo abierto (180 puntos), del tipo que gustan al espectador y beneficia a los chicos de Laso.

Llull (26pts) se enfundó la capa de superhéroe Marvel, decidió el duelo con 7 tantos en el último minuto, incluida una bandeja por elevación a un segundo del final. A veces se obceca en estas situaciones con el triple en escorzo, que tantos titulares le ha granjeado. Esta vez eligió con tiento, fue para dentro ante un defensor más lento como Zisis, por la derecha, su mano buena, y definió por elevación ante la ayuda del pívot, una canasta de mérito técnico pero de porcentaje a priori mucho más alto que las mandarinas.

El Madrid dominó el rebote (26/14) y jugó con fluidez casi todo el encuentro, sin lagunas de concentración, que tampoco las tuvo Brose, una de las propuestas de baloncesto más atractivas de la competición, pese a un presupuesto modesto y a perder a sus estrellas cada verano. Ayón firmó una actuación soberbia, del tipo al que nos acostumbró el curso pasado, haciendo de todo en pista: anotar (16 puntos, 8/9tc), rebotear (8) y asistir (4). El partidazo del mexicano compensó la nefasta noche de los ala-pívots americanos. Randolph vio por tercer encuentro Euroliga consecutivo toda la segunda parte desde la banca, castigo a 13 minutos enfadado con el mundo en la primera mitad (val -1), rendimiento que tampoco mejoró Trey, más desacertado que de costumbre (1/6tc).

El tercer puntal blanco fue Jaycee Carroll, 24 puntos, irreconocible tras su par de meses en el purgatorio. Se ve a leguas que ha recuperado la confianza de 10 días a esta parte y el equipo lo agradece sobremanera. Es capaz de anotar triples forzados y, ante todo, está explotando ese otro recurso, las bombitas en penetración, casi tan efectivo como el triple y que da a su juego otra dimensión (7/10 tiros de 2 en Alemania). Rudy cumplió pero le afearon esas 5 pérdidas, mientras Draper dio un paso al frente ante la baja de Doncic, que no viajó por precaución. El americano dirigió con solvencia, no dio el equipo como otras veces sensación de atasco, al contrario, el parcial fue positivo en sus minutos en pista. No levanta pasiones, pero visto en perspectiva, analizando plantillas de rivales directos, Draper es un lujo como tercer base, el fondo de armario que al final te supone partidos en una Euroliga tan larga e igualada, salpicada de lesiones. Pregunten al Barca…