Visto en diferido el partido de Estambul anoche, que me tocó mesa electoral… Resultó el más nivelado de la serie, con el Madrid compitiendo, esta vez sí, de poder a poder. Apareció al fin Laprovittola, perdido desde el primer partido, y Tavares pudo jugar, aunque mermadísimo, para echar al menos una mano.
Pero se ve que el equipo había gastado toda la estrella en los dos finales apretados de Goya y la moneda esta vez salió cruz: el triplazo de Kruno Simón deja al Madrid en la orilla de la F4 tras una semana remando, si bien no borra cierta sensación de orgullo por el coraje y amor propio con el que ha competido en circunstancias tan adversas, es decir, en franca inferioridad baloncestística. Prefiero no acostumbrarme a la derrota, pero esta ha sido una con honores.
Paradójicamente el equipo, pese a la eliminación, sale en cierto modo reforzado de la serie, aunque sea anímicamente: se presentó como un corderito camino del matadero y ha llevado al límite (último minuto del 5º partido) al que seguramente sea el mejor equipo de Europa a día de hoy. Al otro que podría serlo ya le ganó en el Palau hace tres semanas, también en cuadro. De paso, la serie ha consagrado a Garuba en la élite continental y nos ha descubierto a Tyus como activo al menos útil de la rotación. Ya no hay tantas risas con él: ha cumplido dentro de sus enormes limitaciones, sobre todo atrás, muy útil en los missmatch defensivos contra los pequeños de Efes.
Lo que resta de temporada
Este cambio de dinámica abre un pequeño rayo de esperanza para lo que resta de temporada del Madrid, la posibilidad de rascar algo, al margen del hito estadístico de certificar el mejor balance histórico de un equipo en fase regular ACB, que lo tiene en la mano a falta de solo tres partidos.
El cambio de formato de los playoffs ACB, con la final al mejor de 3 partidos en vez de 5, la aportación potencial de Poirier (aún acoplándose), más la recuperación física de Tavares y Trey, abren una ventana de oportunidad de cara a una hipotética final ACB contra el Barca.
Ahora bien, y a riesgo de ser aguafiestas, la dignidad de la derrota contra Efes no debería privarnos de hacer una crítica constructiva, una vez finalizada la participación del Madrid en esta Euroliga, la competición en la que juega contra sus iguales y por la que principalmente debemos medirle. Y la temporada, reconozcámoslo, ha sido bastante pobre, entrando de milagro en top8 y fuera de la F4 por primera vez desde 2016. Una visita al dentista como aficionado, entre las carencias propias de la plantilla, las fugas a la NBA, las lesiones y la imposibilidad de asistir al pabellón. Ya dedicaré un texto a analizarlo más tranquilamente, bajando al detalle, pero de entrada ya os digo que no, no seré yo quien eche de menos esta Euroliga blanca.
Imposible no estar orgulloso de este Real Madrid. Pase lo que pase en Estambul, las dos victorias en Goya esta semana, sin Tavares y ante el que llegaba como mejor equipo de Europa, son una hombrada para recordar. Entrábamos en la serie cual cordero al matadero y el lunes viajamos a Turquía para jugarnos a cara o cruz un billete para la F4. Una demostración de carácter y amor propio, del animal competitivo que, incluso en la adversidad, o especialmente en la adversidad, es desde hace años este Madrid de Laso, sin entrar en nombres, sino como concepto colectivo y atemporal.
Porque los mejores hoy fueron completamente distintos a los del martes, con Llull regañado con el aro (2/11 de campo) y Thompkins literalmente lesionado, cojo perdido y que por la mañana no pudo ni completar la sesión de tiro, según confiesa Laso. Pero emergió esta vez Jaycee, que llevaba una serie lamentable, como puntal ofensivo en la primera parte (20 puntos) y Abalde repitió modo multiusos, zampándose por segunda vez a Kruno Simon en 48 horas. Pero brilló por encima del resto Garuba, heróico, erigido en el último mes y medio, y más estos días ante la baja de Tavares, en el jugador más importante del equipo. En términos de Bola de Dragón, se ha transformado ya en super guerrero.
24 puntos y 12 rebotes hoy para 30 de valoración, la mejor actuación de su carrera en el partido más importante, con 19 añicos recién cumplidos, que se dice pronto. El mejor adolescente que ha visto la Euroliga desde Doncic… Es la definición misma del interior moderno: rápido y atlético, bastión defensivo, capaz de asegurar el rebote, abrir el campo o emparejarse con el pequeño en miss match. Qué orgullo ver brillar a semejante nivel a un canterano: se irá a la NBA en verano, pero lo hará con la licenciatura bajo el brazo. Por cierto, que en un mes le ha descuadrado la lista a Scariolo para Tokio, ¿o tendrá los huevos de convocar a Oriola o Claver por delante?
Parcial final de 23-4
El guión del cuarto, salvo el tremendo parcial de arranque (17-0), rápidamente enjuagado, tuvo bastantes similitudes al del martes, con Efes dominando durante la mayor parte del duelo, encima esta vez con acierto exterior (12 triples). Parecía que la victoria caería de su lado como fruta madura, por el peso de la lógica. Pero no, contra toda lógica resurgió de nuevo Madrid. Por la puerta entreabierta se volvió a colar la épica: si el parcial final del martes fue de 16-0, el de la cuarta función no desmereció: 23-4.
Los blancos, tampoco descubro Roma, se mueven bien en estos finales caóticos y de tintes épicos, porque en los ‘esfuerzos cortos’ brillan los veteranos, especialmente Rudy, con el culo pelado de competir en la élite. Sus minutos de ala-pívot en el último cuarto, obligado por la lesión de Trey, fueron una exhibición de pundonor y conocimiento del juego.
Efes regresa a Estambul en busca de respuestas: la sonrisa de suficiencia de Larkin y Attaman a su llegada a España hace tres días es hoy de canguelo, tienen mucho que perder, la Euroliga que les debe la historia del año pasado. Lo contrario que el Madrid: ¿otro milagro? -> ¿por qué no?
40 minutos necesitó Efes para arrearnos una sonora bofetada de baloncesto y desactivar el optimismo mágico de la parroquia tras la victoria en el Palau. Esto no es la ACB.
De 25 nos ganó Efes en Goya hace tres semanas y de 27 hoy en Estambul. Los más optimistas se agarraron entonces a la excusa del arbitraje, que nos cortó la remontada del tercer cuarto. Pero hoy no hay excusa de arbitraje posible. Ni siquiera necesitaron esta vez la mejor versión de Larkin o Micic. Los turcos son mejores que el Madrid, de hecho el mejor equipo de Europa, y va a hacer falta jugar bastante mejor para arañar alguna victoria en la serie.
En realidad la primera parte fue igualada, con las señas de identidad blancas de los últimos partidos: solidez atrás, Garuba mediante, la inspiración de Lapro y el acierto desde el triple. En ACB, contra cualquier equipo del sexto para abajo, jugando así te vas 10 arriba al descanso. Pero en la élite Euroliga te vas cuatro abajo (44-40).
Y en la segunda parte se secó el río. Bueno, lo secó Efes, atando más en corto a Laprovittola: -2 de valoración tras el paso por vestuario. Tampoco necesitó mucho más. Resulta esclarecedor de la temporada blanca que un empleado con las maletas hechas para irse en dos meses sea el principal y casi único argumento de creación en estático de la plantilla. Y sin ideas el Madrid en ataque ni acierto en tiros forzados, cayeron literalmente chuzos de punta: 46-23 el resultado de la segunda mitad.
Solo dieron la cara los interiores: Thompkins vio el aro grande (13 puntos), Usman fue el mejor atrás y Tavares se movió en sus números. Tyus, por cierto, ni convocado. No descarto que no le volvamos a ver de corto… Teniendo en cuenta que de Euroliga puede quedar poquito, que Poirier ya juega ACB y Laso cuenta a Vukcevic como un activo de rotación a todos los efectos.
Un solar en las alas
Abalde firmó una razonable primera parte, pero después se le hizo pequeño el aro en el tercer cuarto, fallando varios triples claros para cortar la hemorragia. Como sería la cosa, que aún así fue el exterior blanco más potable de la velada, en que claramente echamos por primera vez de menos a Gabi Deck. Era surrealista esperar que, cuando la carretera se empinase, no notaríamos la baja del segundo mejor jugador del equipo. Por cierto, que la ausencia de Valencia en la próxima Euroliga deja el fichaje de Kalinic a huevo para el verano…
Taylor firmó un encuentro lamentable, sin paliativos, y no solo en ataque, como de costumbre, sino también en defensa, lo único que le mantiene en el roster. Le queda otro año de contrato garantizado (de los tres que se le firmaron…) pero quiero pensar que el club se planteará negociar una rescisión en verano para cortarle.
Sobra él, pero sobra también alguno de los cuatro veteranos exteriores, por mucho que sean fetiches de la afición: Llull, Causeur, Carroll o Rudy. El Madrid no puede convertirse en un geriátrico donde los veteranos estiren sus carreras al gusto, independientemente de su nivel o estado físico, en pago por los servicios prestados. Si queremos competir en la élite con garantías no se pueden repetir errores de dirección como el caso Felipe, los dos años de sueldo y ficha que se le han concedido cuando ya no estaba para sumar. Hay muchas formas de agradecer los servicios prestados y rendir tributo sin ficha en el primer equipo.
Cuatro escoltas reservas no hacen un titular
De vez en cuando alguno de los exteriores veteranos se marca una actuación valiosa, a modo sesión remember. No faltan esos días los aficionados perdonavidas que jalean al veterano y señalan a quien osase dudar, “al esquirol”. Pero, visto con una mínima perspectiva y sentido crítico, no puedes contar con ninguno de ellos a nivel top de forma regular, no más de un partido de cada tres, eso siendo generoso. Sea por lesiones musculares en cadena o sencillamente porque ya no tienen físico para la élite, que el tiempo pasa para todos, no hay vergüenza en ello.
Hoy no les tocó, a ninguno: 4 de 21 tiros de campo en 67 minutos entre los cuatro, especialmente duro teniendo en cuenta su perfil eminentemente ofensivo. Si la sección de veras busca un salto de calidad en verano, como apuntan los fichajes ya cerrados, no puede hacer la vista gorda al puesto de escolta y convertirlo en un cementerio de elefantes.
Su caso no es todavía como el de Felipe, cualquiera de los cuatro todavía suma y te sirve como segundo o tercer escolta del roster… el problema es que son cuatro y ninguno tiene ya ni cerca nivel para titular en la élite Euroliga. Y a mejor no van a ir. No, hace falta reforzar también ese puesto y primar piernas frescas, aunque eso implique alguna decisión dolorosa e impopular para hacer hueco.
-25 en Goya jugándonos las castañas. Otro baño de realidad, y van ya unos cuantos esta temporada, tanto que cada vez escuecen menos, que a todo se acaba acostumbrando uno. Incluso a lo malo, aunque cueste más.
Al Madrid no le alcanza contra los mejores de Europa porque sencillamente este año no es uno de ellos. Efes está a años luz y hubiese hecho falta un milagro para ganarle, y esos no ocurren a menudo. No hay más tela que la que arde. Seremos el Madrid, con todo el glorioso pasado reciente que queráis, pero estamos compitiendo con Lapro contra a Larkin, ¿qué esperáis que pase?
Queda el equipo con un pie fuera del top8, ‘el objetivo mínimo exigible’: ahora hay que ganar impepinablemente los dos partidos que restan, incluido Fenerbahce en Estambul, y además esperar alguna carambola de resultados ajenos. Matemáticamente aún hay esperanza, aunque ilusión ya va quedando poquita.
Querer y no poder
En verdad el Madrid se agarró al partido con gallardía en el primer tiempo, tirando de los recursos que le quedan para competir en inferioridad: el rebote y el barro, para eso ha quedado la cuarta plantilla más cara del continente. Con dos adolescentes de titulares, de hecho Garuba volvió a ser el mejor, como en Francia, derrochando intensidad, tremendo en las ayudas y la presión sobre bote. Esperábamos esta versión suya desde inicio de curso, pero mejor tarde que nunca.
El partido se torció en el tercer cuarto, cuando Micic tomó el mando de las operaciones, convirtiendo cada ataque turco en canasta, personal o ambas. A lo que contribuyó la ausencia de Tavares por un golpe en el costado. El base plavi disfrutó en la pista y dominó sin esfuerzo. Se llama talento y reclutarlo cuesta pasta, tino y ambición, de lo que andamos justitos en la sección últimamente, al menos de las dos últimas. Por cierto, si quieren redimirse no necesitan irse muy lejos, Micic es agente libre en verano…
El contraste con los ataques del Madrid resultó vergonzante en ese tramo: cero generación desde bote, con los bases dedicados a ordenar sistemas como autómatas, sin la menor chispa o clarividencia. Ni el Carroll-sistema funcionó esta vez, porque si no recibe con una mínima ventaja no se puede levantar, y si tiene que driblar lo llevamos claro.
A esas llegaron los que faltaban, los árbitros, y se terminaron de cargar el partido en los últimos 10 segundos del tercer cuarto. Empezó la fiesta con una técnica a Rudy «por tocar el balón tras canasta», de esas que casi nunca se señalan pero en Goya los de naranja se sienten valientes de un tiempo a esta parte. Le siguió una falta de Larkin (por abrir las piernas) que cobraron a Thompkins. Laso explotó y terminó expulsado por doble técnica: seis tiros libres en 10 segundos, 12 puntos de diferencia, game over.
La frustración de Laso
Me preocupa un poco Laso, que termina contrato en junio, aún no ha renovado y se le ve más quemado que la pipa de un indio. «No te preocupes, que me voy. Estoy cansado, todo el año así». Al margen de que tuviese razón en su reclamación, que la tenía, es raro ver a Laso estallar así. Debía saber que en ese reguero de tiros libres no solo se le escapaba el partido sino buena parte de las posibilidades de alcanzar el objetivo de la temporada (top8). Pareciera la protesta de mucha frustración acumulada.
Debe estar siendo un suplicio de temporada para él, tratando de arrancar la peor plantilla desde que entrena al Madrid y con ello salvar el culo de sus jefes que la montaron. Desde el club se filtró extraoficialmente a la prensa el 25 de febrero un acuerdo verbal para extender su contrato por otros dos años, pero no se ha firmado ni hay nada oficial, con lo que está a tiempo de echarse para atrás. Y no perdamos de perspectiva que Laso es, junto a Tavares, la piedra sobre la reconstruir, las dos únicas piezas verdaderamente imprescindibles en lo que queda de ‘proyecto’.
Hace falta defender muy bien (y avasallar en el rebote: +16) para ganar un partido de Euroliga, encima de forma holgada, pese a 22 pérdidas de balón y a no lanzar ni un solo tiro libre (¡!). Fue el caso del Real Madrid anoche, que sacó adelante un duelo contra Zalgiris clave para frenar la sangría, recuperar la cara a la temporada y hacerse un mínimo colchón en la lucha por un puesto en el top8.
Pero al partido volveremos después, porque la noticia no sucedía en pista sino en la enfermería: la nueva lesión de Llull, que ha pasado por quirófano para someterse a una artroscopia en la rodilla derecha. El tiempo de baja no es muy preciso, pero estaríamos seguramente hablando de 6-8 semanas. Si sumamos una o dos más para recuperar el ritmo, significa que no echaríamos cuentas con Llull sano hasta mayo. Un crochet en la línea de flotación del Madrid que, ni qué decir tiene, no saldrá al mercado a buscar sustituto. No lo hizo a la marcha de Facu, lo va a hacer por una lesión del menorquín…
Puede que Llull de base no fuese la idea original de Laso para este curso, desde luego no debería serlo para el que viene, pero dados los recursos de la plantilla actual, sí que era la mejor baza del Madrid para lo que resta de temporada. La esperanza de que mantuviese esa versión de las semanas inmediatamente posteriores a la marcha de Campazzo. Quizá esa media docena de partidos fue solo un espejismo, fruto de nuestro «optimismo jaranoso«, pero al menos era algo a lo que agarrarnos ante el socavón que dejó el argentino. Bien, pues esa esperanza se la están llevando las lesiones. Las mismas continuas lesiones que han impedido a Llull un nivel homologable sostenido en el tiempo desde que regresase de aquella rotura de ligamentos hace ya 3 años. Da muchísima pena: es uno de los más grandes que ha vestido la camiseta blanca, para mí el mejor jugador de la ACB en la década 2011-2020. Una leyendaza y un tipo cojonudo.
Sin embargo, y en estos días que tanto hablamos de los movimientos de plantilla para la próxima campaña, creo que el club debería pensarse muy bien el rol y los términos (salario, duración) de la renovación, en vista de la fragilidad física y rendimiento del menorquín, camino ya de 34 años. Porque doy por sentado que seguirá, incluso que se retirará de blanco, pero el Madrid debe curarse en salud para competir en la élite, y eso pasa por tomar medidas a veces dolorosas, impopulares entre la afición, como relegar a Llull a un rol bastante secundario. En otras palabras: que si la idea es recuperar el terreno perdido con el Barca de la mano de Llull y Heurtel de bases estamos apañados. Sé que seguramente me caigan palos por escribir esto, de los aferrados a la vieja guardia, que no son pocos, de los que confunden la fidelidad con la ausencia de crítica constructiva. Pero ahí no me encontraréis.
Regresemos a Goya, al partido de anoche, amarrado desde la defensa, y me parece de ley destacar a dos de los que peor venían jugando: Garuba y Tyus, esta vez sí, implicados y muy activos, que es ni más ni menos lo que se espera de ellos. Puede que este año no vayamos a ganar la Euroliga, pero se puede (y se debe) dar guerra y caer con dignidad. Dadas las limitaciones de la plantilla y el lastre de las lesiones, eso pasa impepinablemente por elevar el nivel defensivo. No hay otra receta. Anoche fue un recordatorio.
En Zalgiris juegan dos piezas teóricamente cotizadas de mercado, Grigonis y Walkup, que pasaron por Goya con mucha más pena que gloria. Grigonis, de hecho, va camino de convertirse en una de las atracciones del verano: Zenit tiene su nombre marcado en rojo en la agenda. Le he visto ya unos cuantos partidos este curso: tiene IQ y talento, pero también va un poco justo de físico y velocidad de ejecución para la mega élite europea, que sería el siguiente paso. Desde luego no le veo una opción para el Madrid, dado el overbooking exterior, con Causeur, Rudy, Taylor y Abalde bajo contrato garantizado, y Llull y Carroll camino de renovar. No, el salto de calidad del Madrid este verano pasa por el puesto de base, por el nombre que acompañe a Heurtel y a Alocén.
Por cierto, que el maño volvió a jugar anoche un partido consistente, acertado en defensa y dirección. No estelar, desde luego, pero sí apañado, igual que el vilipendiado Lapro. En vista de que Abalde cortocircuita un poco en el puesto de base, el periodo de baja de Llull puede ser el momento para plantearse ir metiendo a Matteo Spagnolo en convocatorias ACB, por aquello de rotar un poco. Ahora bien, eso debe decidirlo Laso, en función de cómo le vea en los entrenamientos. Que no se trata de regalar minutos a canteranos por postureo y castigo a Lapro, sino porque sea lo mejor para el equipo y la sección.
Por cierto, y ya para terminar, Laso se puso como una furia en la entrevista posterior al partido, blandiendo la hoja de estadísticas y lanzando una puya al arbitraje en forma de pregunta, ¿cómo es posible acabar sin un solo tiro libre lanzado? Cierto es que el Madrid a día de hoy carece del respeto o incluso protección de que gozan otros, digamos CSKA o Barca. Me remito a la cifra de técnicas por protestar o a algunas de las faltas que le pitan a nuestra estrella (Edy). Pero concretamente los tiros libres lanzados tienen más que ver con las situaciones de juego y las virtudes de los jugadores. Al final, los tiros libres no son sino el fruto de las faltas, que normalmente sacan los generadores desde bote cuando atacan el aro.
Y ahí es donde cojea el Madrid dramáticamente desde la marcha de Campazzo: raramente vemos a Laprovittola o Alocén romper a su defensor. Y pidiendo bloqueo tras bloqueo en cabecera no se sacan faltas. Causeur podría entrar en la categoría de generador desde bote, pero su juego unidireccional resulta un poco previsible, mientras que Abalde ha perdido la mordiente de unas semanas a esta parte. Al final, solo Deck juega con la agresividad suficiente como para acudir regularmente al 4.60. Otro punto a tener en cuenta en la configuración de plantilla de la próxima temporada…
No me tiro a ninguna piscina si afirmo que la progresión de Garuba se ha estancado esta temporada, diría incluso que su rendimiento ha empeorado. Una situación difícilmente explicable en un jugador de su edad y que cuenta este curso con más minutos, que ya no dependen de las lesiones de compañeros de puesto. De hecho, la configuración de la plantilla, recortando fichas en la pintura, se hizo asumiendo que Usman continuaría su evolución. Pero eso, sencillamente, no ha sucedido.
Por un lado está el tiro, el gran lunar de su repertorio a simple vista y que suponemos está machacando en los entrenamientos. Es la faceta del juego que más se mejora con el trabajo y el paso de los años. Y Garuba no es excepción: ha mejorado un poco respecto al año pasado, pero Roma no se conquistó en un día. Acierta con algunos tiros liberados pero los que falla los falla por mucho, señal de que aún no ha logrado una mecánica estable.
Su tiro no es todavía lo suficientemente fiable para lo que exige el puesto de ala-pívot en el sistema Laso. Las comparaciones con talentos naturales como Trey y Randolph van a ser siempre odiosas, pero puede mirarse en otros espejos, como el de Tortuga Deck, otro sin talento innato para el lanzamiento pero que este curso se ha convertido en el mejor tirador de libres de la plantilla, con un 90 por ciento. Justo el doble que Garuba, con un pobre 45% (11 de 24).
No me preocupa tanto el tiro en sí, que lo acabará puliendo con los años, como la frustración que le genera y los efectos colaterales. Su lenguaje no verbal tras cada lanzamiento fallado es un poema.
Su estancamiento este curso no viene tanto por el tiro como por su actividad en pista: apenas queda rastro de aquello que le hace especial, esa intensidad defensiva frenética y contagiosa que le valió el apodo de Pantera de Azuqueca. Sigue en general cumpliendo atrás con sus pares pero ya no destaca en las ayudas y ha dejado de ser un factor en el rebote. Esperaba que la lesión de Randolph, que le pone en bandeja aún más minutos, fuese un aldabonazo en su temporada, pero tampoco. Es como si la pantera hubiese perdido colmillo, como si jugase con el freno de mano echado. Hubo un detalle en el partido de ayer contra Andorra que me llamó la atención. Todo el banquillo, muy especialmente la chavalada, se levantó para celebrar el triple cuasi-folklórico de Tavares en los últimos segundos. Todos menos Garuba, que ni se inmutó. A veces una imagen vale más que mil palabras.
¿Explicaciones?
Hay situaciones que cuesta explicar sin micrófonos en el vestuario y los despachos. Dada la edad y el rol de Garuba lo primero que uno piensa es que le ha llegado demasiada responsabilidad demasiado pronto. Y parte de eso hay, seguro, pero no puede ser toda la explicación, no tras haberle visto la temporada pasada, con un año menos, jugar no pocos minutos de calidad tanto en ACB como en Euroliga.
Hay algo que flota en el ambiente y bien está pudiendo resultar un factor desestabilizador: la NBA. Usman sigue con contrato de canterano, mejorado, pero de canterano. Se dice que el padre se ha cerrado en banda a la posibilidad de que el chaval firme un contrato de profesional, acorde a su rol en la primera plantilla, para evitar una cláusula elevada que pueda complicar su salto a la NBA. Garuba, recordemos, cumple 19 en marzo, la edad mínima para presentarse al draft, donde los pronósticos le sitúan entre los puestos 10 y 15, lo que le aseguraría entre 12 y 15 millones de dólares en 4 años. Tiene la referencia de Deni Avdija, el otro dominador de categorías inferiores en Europa de esa generación, elegido en noviembre con el número 9.
Ahora es cuando muchos os preguntáis cómo es posible que Usman pueda tener hueco y semejante cartel en el draft jugando aún a este nivel bajito en Euroliga. Bien, pues porque hace años que las franquicias dejaron de buscar en el draft estrellas ultramar sino proyectos, jugadores lo más jóvenes posible pero con mucho potencial, para terminar de formarlos en América, sin los “vicios” del basket FIBA. En ese sentido pesa el precedente de Antetokounmpo, elegido desde la segunda división griega. No sabía hacer la o con un canuto, ¿y qué?
Es el caso más llamativo pero ni mucho menos el único. No hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos, los tenemos en la ACB y con ciertas similitudes a Garuba. Ahí está Biyombo, reserva en Fuenlabrada, cobrando 20 millonacos anuales en la NBA. O Ibaka, que promedió valoración 7 en Manresa en su última campaña en Europa, firmando un carrerón de bandera allende el mar. ¿Realmente eran ellos mejores cuando les eligieron en el draft de lo que es hoy Garuba? Ya os digo que no. Resumiendo: que estamos seguramente ante los últimos meses de la Pantera en Madrid. Su marcha en verano no dejará un boquete en lo deportivo, pero deseo que antes de irse reencuentre el karma y pueda despedirse dejando un mejor sabor de boca.
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