La plantilla del Madrid de cara al año que viene está medio hecha, el juego interior atado bajo contrato salvo Ayón, cuya renovación no debería ser problema. Esperemos, eso sí, que no la celebré esta vez con atracón de fajitas. Saldrá seguro Kuzmic, que termina contrato, y en su lugar apostaría por dar ficha de primer equipo a Garuba, o en su defecto repescar a Sebas. Felipe, ya sabemos, renovó para darse la gira de despedida que no tuvo Navarro. En las alas, Rudy, Deck y Carroll tienen contrato garantizado, lo mismo que Campazzo, Llull y Prepelic, mientras que Taylor es agente libre pero cuento con su renovación, dado su buen nivel este curso y la devoción que le tiene Laso.
La plantilla de este año muestra un evidente punto gris, la tan comentada ausencia de un tercer generador de juego fiable desde bote. Prepelic y Causeur no dan el perfil, son escoltas natos, y Pantzar no da el nivel (aún), lo que nos convierte en muy dependientes del Llull y Campazzo, vulnerables a sus lesiones o a sus bajones de forma, como en el que se encuentra ahora a Facu, quemado por minutos y responsabilidad en el primer tercio de curso. La planificación pecó de optimismo, que Pantzar estaría listo para dar minutos estilo Draper, que Llull sería el de antes de la lesión y que Campazzo nunca se quedaría sin gasolina.
Un tercer generador desde bote
La temporada actual puede defenderse con cierta solvencia si respetan las lesiones en el puesto pero, puestos a pedir y pensando en el curso que viene, bien vendría un refuerzo, un combo que pueda generar desde bote y alternar posiciones de 1 y 2. A los que jugamos Supermanager se nos ocurre rápido el nombre de Brizuela, nacional y que termina contrato (suena para Valencia u Unicaja), pero el mejor fichaje posible en Europa en ese perfil es Vasilje Micic. 25 años, mariscal en pista del mejor Efes que recuerdo y con margen aún de mejora, por el que, según leo a Ricardo González en As, el Madrid negocia desde hace tres semanas. Bravo por el equipo técnico del club, del que hablamos mucho en verano y poco en invierno, que es en realidad cuando se fraguan los mejores fichajes, como podría ser este.
Micic, procedente de Zalgiris, firmó por Efes en verano de 2018 un contrato de 1+1. Entendemos que si el Madrid se ha lanzado a por su fichaje es porque tiene una cláusula de escape asequible en el segundo año. El principal impedimento en este punto sería, según leo, las aspiraciones económicas del jugador. Llegaría, suponemos, en lugar de Causeur, que termina contrato y está cuajando una temporada muy discretita. El francés libera una masa salarial de unos €900k anuales brutos, por debajo de las pretensiones que suponemos a Micic, no menos de €1,5M brutos, a ojo de buen cubero. Efes seguramente contraataque por retener a una de sus estrellas, con cifras netas que no puede (ni debe) alcanzar el Madrid, que tiene de su lado un proyecto de aspirante claro a la Euroliga y a Laso en el banquillo, el mejor padrino de bases de Europa. Ahí está su trabajo con Chacho, Doncic y Campazzo.
Olvídense de que ha sido en el Palau, ante el Barca, el día del homenaje a Navarro. Olvídense de la la rivalidad intrínseca, del 0-3 en el Bernabéu el miércoles y la polémica por el replay. Estas líneas serían las mismas si la derrota hubiese sido en Oaka o Tel Aviv. Es la fase regular de la Euroliga, es una derrota más, van seis, y afortunadamente hay colchón clasificatorio como para asumirla sin dramatismo. Hay colchón porque el Madrid arrancó la temporada con paso firme, un paso que evidentemente ha perdido desde comienzo de año, a lo que han contribuido decisivamente las lesiones de Llull, Carroll y Thompkins. Bajas que han cortado el ritmo al equipo, a diferencia del Barca, que lleva meses sin conocer lesiones y está más fino en este momento del curso.
Dosificando esfuerzos, sí, trampeando, también, que la derrota en Podgorica fue de vergüencita, pero igual el Madrid avanza con paso firme en Euroliga, una fase regular plácida este año, tras el sofocón constante del curso pasado. El objetivo de ventaja campo en cuartos quedó virtualmente sellado ayer, con el quinto clasificado a cuatro victorias ya de distancia más el average, Un triunfo trabajado ante un Efes digno del cuarto puesto que ocupa. Su plantilla es equilibrada, mueven el balón con criterio y tienen a Micic, al que tras cuatro meses y medio de competición podemos dejar de considerar flor de un día para ir incluyendo en el status de estrella continental. El mejor fichaje de la temporada, recordemos que el año pasado era reserva de Pangos en Zalguiris. Acaba de cumplir 25 así que, si no se le lleva la NBA (los Sixers tienen sus derechos), está llamado a ser uno de los cracks de la Euroliga en los próximos años.
Es difícil sacar adelante un partido a domicilio en Euroliga con tan poco como el Madrid ayer en Gran Canaria. Puede verse el vaso medio vacío, que al equipo le sentaron mal las uvas y ha empezado el año empachado. Sobre todo Facu, acelerado en la dirección y desacertado en el tiro tras su exhibición en Vitoria. La derrota del domingo en el derbi madrileño escuece más por el rival que por sus consecuencias en el devenir del curso. Molesta también por la pachorra atrás, 93 recibidos de un equipo que promedia 79. La mejor defensa de la Euroliga es sólo la quinta en ACB, hay profundidad de plantilla como para exigir un poquito más de compromiso, aunque sea por higiene estética.
No se caracteriza por su paciencia el aficionado al deporte, menos aún el del Madrid. Sin embargo, la parroquia blanca está teniendo y mucha con Llull a su regreso de la lesión. Si por ejemplo Prepelic se cascase un par de partidos como los del menorquín últimamente tendría que salir escoltado de Goya. Lógicamente Llull, sobra decirlo, se ha ganado a pulso esa paciencia de la grada, por su nivel deportivo durante años, su entrega y fidelidad al club. El caso es que estamos todos deseando verle de nuevo disfrutar en pista, quizá ya no aquel nivel de excelencia de 2016-17, cuando fue MVP de la Euroliga, pero sí una versión más homologable que la presente, con una mínima regularidad y una dirección sensata.
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