Davies por Ayón: buen movimiento, malas formas

Brandon Davies Real Madrid Zalgiris Euroleague
No hay duda, Ayón fue el peor en Vitoria, el partido más importante del año, además su declive defensivo es evidente y pesa en la memoria aquella falta de profesionalidad tras la renovación de 2016, cuando regresó tras el verano con 15 kilos de más, empachado a fajitas. No soy sospechoso de tener acciones suyas, sin embargo, no sobra recordar que ha sido pieza importante en algunos de los mejores años de la historia de la sección, además de seguir siendo un pívot reserva interesante, que se ajusta al sistema Laso y ahora con pasaporte español (comunitario de facto).

No nos equivoquemos, el impedimento para su renovación no ha sido deportivo, más bien su intransigencia a amoldar sus aspiraciones económicas a la nueva realidad y sus pajas mentales con el eterno retorno a América, aquello de dejar al Madrid como segundo plato para final de verano si no pescaba nada mejor. Nunca ha dado la sensación de estar demasiado bien aconsejado. En todo caso, la idea inicial del Madrid era renovarle, se sentaron hace algunos meses a negociar, pero las diferencias económicas eran abismales. Es lícito y lógico querer cobrar lo más posible, pero cuando te sientas a negociar más te vale conocer las cartas que tienes para jugar, y con 34 años y como reserva tu valor de mercado es la mitad. Ayón no lo ha sabido encajar y el club no estaba dispuesto a que el mexicano le torease otro verano, así que las negociaciones se rompieron.

Además se sumó otro factor, y es que en su caso el mercado ofrecía un sustituto de nivel, perfil y precio, que se llama Brandon Davies, al que le queda otro año de contrato en Zalgiris pero tiene una cláusula asumible y está como loco por la música. Mide 208cms, tiene muy buenas manos, quinteto ideal de la Euroliga y 6 años menos que Ayón. Blanco y en botella.

Cuando los periodistas tuvieron acceso al vestuario del Madrid tras la pachanga ante Fenerbahce por el 3º puesto en la F4, Ayón no estaba esperándolos para reivindicarse (tras firmar valoración 36), al contrario, se tapó la cabeza durante minutos con la toalla, mirando al suelo para evitar ser preguntado, ya conocía su destino. Horas antes el AS había publicado, suponemos que tras filtración del club, una primicia sobre las “avanzadas negociaciones” con Davies, antesala de la noticia del fichaje, que ha publicado este martes Marca de forma oficiosa. Es un magnífico fichaje, pero quizá no sea la forma más elegante de gestionar el timming de comunicación. Por lo que pueda implicar a nivel deportivo de aquí a final de curso, con dos jornadas de ACB y todos los playoffs aún por delante, y sobre todo por respeto a un jugador que nos ha dado mucho.

La serie que encumbró a Campazzo

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Aquellos que confiaban en un Madrid más dócil en este año I de la era post Doncic ya tienen respuesta. Los que dudaron del nivel del equipo con sustitutos baratitos y la incógnita de Llull tras la lesión, ya tienen respuesta. El principal objetivo de la temporada se ha conseguido, y por la vía rápida: el campeón defenderá su corona en Vitoria, en la que será la séptima presencia en F4 en los últimos nueve años. Una regularidad cimentada en un proyecto de sección y no en nombres puntuales, por muy buenos que hayan sido y sean: de aquí se han marchado Chacho Rodríguez y Doncic, y Llull se partió la pierna, todos ellos MVPs de la Euroliga, y la sección sigue cómodamente instalada en la super élite.

El Madrid se clasifica además con un mensaje a Europa, como único capaz de cerrar su serie por la vía rápida, mostrando un formidable reprís defensivo y el carácter de los campeones en finales tensos. Si Panathinaikos ha llegado a parecer flojo es porque se lo hizo parecer el Madrid, no olvidemos que los griegos acudían como el equipo más en forma de Europa, con el aval de 7 victorias en los 8 últimos partidos de fase regular.

La serie deja sensación de suficiencia blanca: se sacó el primer punto con oficio, compensando con defensa un día flojito en el tiro, se arrasó en el segundo duelo, una vez Facu se reconcilió con el aro, y el tercer punto ha caído como fruta madura. No en vano es la octava victoria consecutiva contra Panathinaikos. Ocho, eh, se dice pronto, contra un equipo de la nobleza continental.

El highlight que le faltaba al Facu

Una serie que recordaremos como la que encumbró a Campazzo como estrella continental, un status a cuya puerta venía llamando hace ya algún tiempo. El curso pasado enseñó maneras durante la baja de Llull, pero la sombra de Doncic era larga. A comienzo de esta temporada jugó varios meses estelares, pero gripó motor a comienzo de 2019 saturado de minutos. Le faltaba un gran highlight en plaza mayor para reafirmar su condición, y bien, ya lo tiene: 25 de valoración media en la serie de cuartos, números de estrella cuando cuentan, que firma además ante el cacareado Calathes.

Facu no es tan carismático fuera de la pista como Llull, ni está reescribiendo libros de precocidad como Doncic, por eso protagoniza menos titulares y anuncios, pero es la estrella del Madrid este año, nuestro go-to-guy, y no nos va nada mal, oiga. Su liderazgo, a diferencia del de Llull y Doncic, no se basa en puntos (aunque puede y debe anotar algo), sino en defensa y dirección, y de ambos dio un recital en OAKA este miércoles.

Con 6 minutos por jugar, dos puntos abajo y los árbitros consintiendo mucho contacto a los griegos, el Madrid anotó en cada uno de los siguientes cinco ataques, TODOS tras asistencia de Campazzo. Asistencias de las de verdad, de las de dejar a Ayón junto al aro y de cara. Por cierto, el mexicano mejoró sensiblemente la imagen dada en los dos primeros partidos. En realidad, casi todo el grupo rayó a buen nivel, con Rudy, Randolph, Trey o Tavares cumpliendo con solvencia sus respectivos papeles.

Sí brilló Taylor, de nuevo, con 13 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias, junto a Campazzo el otro gran nombre propio de la serie, un paso al frente en un momento clave del curso. Con su defensa ha hecho parecer a Calathes un picapedrero, pero la novedad es que se ha soltado las cadenas en ataque. ‘Mechitas Unchained’. Ha echado el balón al suelo con cierta regularidad y roto hacia el aro, además se ha animado con triples en transición fuera de sistema, sin esperar a que le llegase el balón al final de una circulación exterior. Siempre ha tenido una suma de talento y físico suficiente como para aportar más en ataque, pero le faltaba la confianza, un mínimo desparpajo. Que no pare.

Ayón, otra telenovela no, gracias

Gustavo Ayón Real Madrid

Pereza es la palabra ante la perspectiva de otro verano de culebrón mexicano, y me temo que tiene toda la pinta, con estas tácticas de primero de negociación con que ha abierto veda el agente. Paso 1, blandir la supuesta oferta de un equipo rival cuando se acuda a las oficinas del club a negociar una renovación. “Me lo quitan de las manos, oiga”. Para darle verosimilitud a la historia, se filtra un globo sonda un par de días antes a algún amigo plumilla, que no escasean en la era del clickbait, y ¡zas!, se hace la magia. Carnaza para los pajiplantillas del equipo-cebo y con suerte algún medio grande se hará eco del rumor. Y así, de buena mañana y con el Marca bajo el brazo, el agente se planta confiado en las oficinas del Bernabéu.

En esas estamos con Ayón, que termina contrato y cuyo representante no parece especialmente creativo, otra vez la matraca de Fenerbahce: “Zeljko se lo quiere llevar a Turquía, pone 2,4 millones“. Muy bien, majo, pues duro con ello. ¿Alguien se cree de veras que un club con serios problemas económicos, con el salariazo de Vesely, que juega en el mismo puesto que Ayón, va a apoquinar semejante panoja por un pívot de 34 años? Si vas a tirarte un farol, cúrratelo un poco.

Apesta a primer capítulo de un remake del culebrón del verano de 2016, este aún más chusco, porque encima nos sabemos ya el argumento. Y particularmente me parecería un error si la parte de Ayón tensase la cuerda tanto como entonces. Por muchos motivos, el primero por respeto a un club y una afición que tanta paciencia han tenido con él. Recordemos que hace tres años acabó renovando, pero no sin antes marear al Madrid durante todo el verano, que si el hijo en América, que si el Bósforo, que si en China tienen los rollitos de primavera, y por el camino algún feo de esfumarse a México y apagar el teléfono sin aviso en mitad de las negociaciones. Cuando al fin se dignó a dar señales de vida y firmó la morterada (7,5 millones brutos por 3 años), tuvo la falta de profesionalidad de llegar con 15 kilos de sobrepeso a la pretemporada. “Me dediqué a comer tacos y me planté en 119 kilos“, reconoció después él mismo, tras cuajar una pésima campaña después del pelotazo.

La edad y el valor de mercado

Por otra parte, su valor de mercado hoy no es el de hace tres años, porque no viene de hacer la temporada de su vida y porque si con 31 primaveras era madurito interesante con 34 está al final de la escapada. Sigue siendo un center con solera en Euroliga, sus medias este curso son notables, si bien no reflejan lo poco que defiende. Y la posición negociadora viene dada no solo por el nivel propio sino también por el ajeno, el ecosistema, y Ayón en el Madrid hoy es reserva, porque quien marca de veras diferencias abajo es Gigante Verde, siete años más joven.

Tengo pocas dudas de que Machete renovará, ¿para qué sino se molestó en sacarse al fin pasaporte español tras tantos años mareando la perdiz? Aquí la cuestión es cuánto se contrae su salario respecto a los 2,5M brutos que cobra ahora y, a ojo de buen cubero, dada su edad y su condición de reserva, una cifra de mercado justa me parecerían unos 3M brutos por dos temporadas, a razón de 1,5 anuales.

Otros casos

La táctica de su representante es por cierto la mismita que ha usado el de Micic hace unos días para sacarle más pasta al Efes, con el Madrid como equipo-cebo y nosotros de parroquia pajiplantilla. La misma que el año pasado usó Rudy para rascar hasta el último céntimo en su renovación, que se terminó cerrando algo por encima de valor de mercado, ¿o acaso estaba realmente dispuesto a mudarse a Estambul con Helen y Alan por un 15% más de salario? Y la misma, también, que tantas veces ha usado Felipe, esgrimiendo supuestas ofertas de la NBA de las que nadie nunca había oído hablar. Para aliñar la ensalada, se daba en plenas negociaciones una tourné por los mismos periódicos y radios a los que no concede ni una entrevista en el resto del año. Pide compromiso al club, habla de señorío y de que aún se ve para aportar… y así se escribe la historia, amics.

No estoy descubriendo la pólvora ni juzgando a nadie, son profesionales y luchan por cada céntimo, como lo haríamos nosotros en nuestros trabajos. Ayón y Felipe seguirán pero, como aficionado al equipo que soy y no accionista de sus carreras, prefiero que renueven por el menor dinero posible, porque el presupuesto de la sección es finito y ese ahorro será masa salarial disponible para acometer el tan necesario fichaje de un tercer creador desde bote.

Lecciones de la Copa al margen del replay

Copa del Rey Llull Real Madrid BarcelonaFue un error arbitral histórico, que marcará el recuerdo de esta edición de Copa y, quiero pensar, la carrera en la élite del trío arbitral. Entiendo que la parroquia azulgrana se remita a la falta previa sobre Singleton, pero fallos arbitrales de apreciación como ese hay cada semana, faltas más o menos contundentes que quedan sin señalar. De lo que no hay precedentes en basket Fiba es de un fallo tan grave (y encima tan relevante) en una jugada revisada en el instant replay a cámara lenta. Eso lo convierte en histórico y de paso sienta un precedente peligroso. El Madrid ha redoblado su apuesta y pide que se aparte indefinidamente al trío arbitral de ayer, que sólo quiso revisar 2 de las 11 tomas de tv disponibles de la jugada final porque ya les parecía claro. Se habla incluso de una amenaza de salida de la ACB que, particularmente, tendría que ver para creer.

Dicho lo cual, se puede hablar también de basket, que la Copa dejó unas cuantas conclusiones de las que también deberíamos tomar nota. La primera es que se echó mucho de menos a Thompkins, más de lo que imaginábamos, estando tan de dulce Toñete. El motivo es Felipe, al que, por muy en formol que se conserve, le pasan ciertamente factura ya los años y está para muy pocos trotes.

Él, que ha sido un ventilador de estadística durante dos décadas, firmó 3/11 tiros de campo en la Copa, incluido un costoso -3 de valoración en la final en 9 minutos. Venía, además, de hacer un poco el ridi en Moscú la semana previa. Puede darnos aún relevos de calidad en pachangas de domingo contra equipos ACB de clase media o baja, pero ante rivales top ni está ni le esperaría. Le cuesta un mundo comprar una canasta, no saca faltas como antaño y en defensa sufre en muchas situaciones de juego. Parece que va a renovar, que seguirá otro año, la cuestión es en qué rol. Si es como sexto interior, para completar convocatorias y jugar ACB, pues bien, la gira de despedida que quería Navarro. Pero como quinto interior ya no llega, quizá haya que fichar, repescar a Sebas o subir a Garuba, ya se verá, una decisión que no hace falta tomar ahora.

Que nadie se equivoque, no se quiere más a Felipe por taparse los ojos y negar la evidencia, por darse golpes en el pecho y reivindicarle con cada partido bueno que pueda hacer de aquí a final de curso. Quererle es apreciarle por lo que es en cada etapa de su carrera de blanco y despedirle con honores cuando toque, que ya se acerca el día. Punto.

Anthony Randolph y Singleton en la final de la Copa del Rey de baloncestoAl que habría que pensar en renovar sin duda es a Ayón, estelar su temporada, de lejos el mejor del Madrid en la Copa, que también ha servido para poner en perspectiva a Tortuga Deck, un magnífico activo de rotación y un acierto de fichaje.

Además de a Thompkins, se echó de menos a Rudy, lesionado en la segunda parte ante el Barca y por tanto ausente en esa recta final de cara o cruz. Lleva semanas desacertado de cara al aro, pero su defensa, anticipación y visión de juego hubiesen sido capitales en la prórroga.

Laso, por cierto, volvió a patinar en la gestión de un parcial rival, sólo pidió tiempo muerto cuando ascendía a 11-0, con casi toda la ventaja esfumada y el Barca subido ya a las barbas. Su libreto no es balcánico, de cortar el partido para abroncar a la prole si encaja 5 puntos seguidos, sino de dar margen a la autogestión de los jugadores, un voto de confianza pensando en el largo plazo. Es el mismo libreto que nos ha traído tantas alegrías estos años pero que, oiga, aplicado en finales supone un riesgo. Que sea el mejor entrenador posible para el Madrid no le convierte en infalible, sirva ayer como recordatorio.

Otra conclusión que ya sospechábamos pero viene a confirmar la Copa es que el Barca se ha puesto las pilas. La Copa del año pasado fue un sonar la flauta, el subidón tras el despido de Sito. Pero, después de dos temporadas vergonzantes, fuera del top8 Euroliga con semejante presupuesto, puede decirse que vuelve a ser el segundo mejor equipo de España, enseñando matrícula a Baskonia. Pesic ha imprimido carácter competitivo, reman todos a una y saben a lo que juegan, sea mas o menos bonito. Además, la salud les está respetando escrupulosamente y ficharon con sentido común en verano, con el resultado de una plantilla equilibrada. Con todos sanos el Madrid debe ser mejor, pero la brecha se ha reducido sensiblemente en poco tiempo, lo cual, sinceramente, tampoco es malo para el interés de la competición doméstica.

Esperando brotes verdes de Llull

llull euroleague macabi Real MadridNo se caracteriza por su paciencia el aficionado al deporte, menos aún el del Madrid. Sin embargo, la parroquia blanca está teniendo y mucha con Llull a su regreso de la lesión. Si por ejemplo Prepelic se cascase un par de partidos como los del menorquín últimamente tendría que salir escoltado de Goya. Lógicamente Llull, sobra decirlo, se ha ganado a pulso esa paciencia de la grada, por su nivel deportivo durante años, su entrega y fidelidad al club. El caso es que estamos todos deseando verle de nuevo disfrutar en pista, quizá ya no aquel nivel de excelencia de 2016-17, cuando fue MVP de la Euroliga, pero sí una versión más homologable que la presente, con una mínima regularidad y una dirección sensata.

Y precisamente por eso, del encuentro de anoche ante Maccabi me quedo con los brotes verdes. Se habían acercado los israelíes y Campazzo cometió la cuarta, así que tuvo que jugar Llull minutos al comienzo del último cuarto. No invitaban los precedentes al optimismo: había fallado sus 6 tiros previos en el partido, y los 7 del anterior en Vitoria, además de un saco de malas decisiones de dirección. Pero entonces entró un haz de luz por la ventana. Un triple a pies juntos, relativamente liberado, dentro. Y después otro tras bloqueo, que se había quedado el defensor pinchado y Llull se levantó tras bote con la izquierda, el lanzamiento más natural para un diestro. Ha metido mandarinas célebres en su carrera tras bote a derecha y con el defensor encima, tiene esa capacidad, el problema es convertir un recurso a la desesperada de final de posesión en la base de tu juego. Cuando anoche volvió a los básicos, los tiros entraron. Y cuando entran se activa, cambia su actitud y asoman los verdaderos brotes verdes, esas 10 asistencias que repartió, su techo este curso. Lo dicho, paciencia y más paciencia con él.

Por lo demás el encuentro no dio mucho de sí, y es que Maccabi es cada curso peor, un grande venido a menos. Pueden cambiar de entrenador, pero la plantilla es infame, una colección de jornaleros zumbones de la que ni el mejor Phil Jackson haría buen caldo. Por ejemplo Johnny O’Bryant, MVP de la pasada jornada con valoración 44, se cascó un negato en Goya con una selección de tiro infame, confirmando lo que suponíamos, que fue flor de un día. Rudy y Ayón fueron los mejores, lo cual no es ya demasiado noticioso, y el Madrid avanza con paso firme hacia un puesto en el top3 de la fase regular Euroliga y esperando a febrero, a que llegue la Copa para vivir emociones más fuertes.

Rudy Fernández y Gustavo Ayón euroleague Real Madrid maccabi

El tercer base se llama Ayón

Ayón Gist EuroLeague Real Madrid PanathinaikosPodría recitar loas a una nueva victoria holgada del Madrid en Euroliga, pero sería hacernos trampas al solitario. El pabellón estaba casi lleno, el apellido del rival lo merecía, pero acabó la velada en poco más que un entrenamiento con público por incomparecencia del PAO de Pascual. El peor equipo que ha pasado por el Palacio en Euroliga en lo que va de curso, sin carácter y con una plantilla muy desmejorada respecto a la del año pasado, con las salidas de Mike James, Singleton y Rivers. En su lugar, la única incorporación potable en verano fue la de un Langford crepuscular (35 añicos ya), pero el único que ayer se molestó al menos en maquillar para evitar un bochorno mayor. Son un hueso en Oaka, pero sudarán tinta para meterse en top-8. Al final las acciones tienes consecuencias: es difícil retener y reclutar talento con semejante mamarracho como presidente, que si castigo a los jugadores con viaje de 20 horas en autobús, que amenazo con salir de la Euroliga. ¿Quién va a querer ir allí?

El Madrid jugó un partido muy serio, tras el revolcón dominical en Lugo, que vino por cierto a recalcar cierta facu-dependencia, al menos en este momento de la temporada y hasta que Llull recupere el karma. Quizá sea la paternidad, que no duerme bien, porque su arranque de curso fue notable, el caso es que ha cambiado su lenguaje no verbal, transmite ansiedad, frustración y hasta crispación por momentos (anoche se llegó a enzarzar con Randolph).

En defensa ni está ni se le espera, ya antes de la lesión se empezó a dejar llevar en ese segmento, un proceso relativamente lógico dada su edad, status y las minutadas que se metía entre pecho y espalda. Una carencia que, por otra parte, queda enjuagada en la profundidad de plantilla con una lapa como Facu y un comodín como Taylor. El problema es en ataque, su dirección errática y su mala selección de tiro, abusando del triple en escorzo. Ya he escuchado a alguno pedir que se fiche otro base, a rebufo del domingo de turismo en Galicia. Un disparate con el equipo en balance 11-2 en Euroliga, con un roster de 16 fichas y con ambos bases sanos. Una buena idea, hasta que Llull recupere sensaciones, es cambiar como hizo ayer Laso el quinteto titular para juntarle en pista con Ayón (5 asistencias ayer), cuya movilidad y visión de juego hacen de contrapeso y engrasan el ataque que, sólo bajo la batuta de Llull, queda un poco encefalograma plano.

El mexicano sigue de dulce, su Euroliga está siendo estratosférica, casi al nivel de su segundo año de blanco (sus ratios estadísticos por minuto son aún mejores). Además, por segundo partido consecutivo, coincide con una versión apañada de Tavares (disfruto sus ‘mates mastuerzo’, tan feos y humillantes), una suma en el puesto de center que marca enormes diferencias. Atrapó el Madrid 18 rebotes más que los griegos, así es difícil perder… Causeur se reencontró con el acierto, benditos los ojos, y Facu volvió a poner el ritmo adecuado. Fue regresar él a pista y abortarse con un bofetón el conato de remontada griega al final del tercer cuarto. Dos partidos quedan para terminar la primera vuelta, dos salidas muy duras para el Madrid, este viernes visita a un Bayer en racha (sexto clasificado) para terminar en pista del líder Fenerbahce. Será un termómetro del momento del equipo, porque lo que fue ayer no da para mucho más análisis.