¿Qué nota le ponemos al 2021 del Madrid de basket?

Nochevieja es buen momento para echar la vista atrás y hacer balance: el año del RM ha sido harto irregular, dividido en dos actos casi opuestos. Uno de suspenso y otro de notable, tirando a alto. Pero bajemos al detalle…

Primer acto: nadaplete

Casi todo lo que pudo salir mal de enero a junio salió mal. Hay factores atenuantes, pero el resultado fue un nadaplete, la cesión al Barca del cetro del basket nacional. Una calamidad: se encadenaron las lesiones y para colmo Deck dejó tirado al equipo en el desenlace de la temporada. Una espantada que se sumaba a la de Campazzo el 20 de noviembre, aunque en ese caso el jugador avisó con mucha antelación. Aviso, por cierto, que el club desoyó por motivos que aún hoy no alcanzo a entender y cuyo resultado, su marcha, marcó/lastró en buena medida las opciones deportivas de la temporada. En esas condiciones hubo poco que rascar: se cumplió el mínimo homologable llegando a las dos finales domésticas (Copa y ACB), pero se cayó en ambas con estrépito ante el Barca. Milagros, a Lourdes.

Dignos de mención son el récord de victorias en fase regular ACB (34-2) y la eliminación con honores frente a Efes, a la postre campeón Euroliga. Se perdió, claro, pero fue una derrota dulce comparada con las humillaciones ante el Barca. Se dejó el pabellón alto, con Garuba en fase superguerrero y el equipo en cuadro, estirando hasta el límite el concepto de resiliencia colectiva. El mismo espíritu, por cierto, que guió el triunfo ante CSKA la semana pasada.

El partido de récord de Garuba | Real Madrid CF

Las fugas a la NBA del primer acto dejaron al equipo vendido pero tuvieron una consecuencia indirecta positiva: la pasta. El dinero no gana partidos ni levanta títulos, pero permite invertir en plantilla para rearmarse y recuperar la ilusión, que es el leitmotiv de la segunda mitad del año. Los nueve millones de euros (a plazos) de las cláusulas de Facu, Garuba y Deck son una fortuna en el basket europeo en tiempos de contracción por pandemia. Una fortuna para enjuagar pérdidas y aprovechar oportunidades de mercado, como Poirier, incorporación estratégica en abril.

Con el francés más Edy el Madrid junta la mejor pareja de pívots que haya visto la Euroliga en unos cuantos años, y el juego del equipo necesariamente vira hacia la pintura. El otrora protagonismo casi hegemónico del backcourt en el sistema Laso, de los Sergios, Luka o Facu, ha dado paso a un sistema con los interiores como referencia. No necesariamente en número de tiros, que también, sino en influencia en el juego en ambos aros: definición en la pintura, rebote, intimidación… Podemos debatir sobre su estética pero difícilmente sobre su eficacia. Es la receta más lógica para competir por títulos con las cartas disponibles, sin estrellas de backcourt en el mercado.

Por cierto, que la primera mitad de año nos dejó también la retirada de Felipe Reyes, al que honestamente le sobraron las dos últimas temporadas, y también la de Jaycee Carroll, al menos de facto, en uno de los episodios más chuscos e innecesarios que recuerdo entre las leyendas de la sección. No es que no descarte, es que doy casi por hecho que aparecerá por Madrid en algún momento de 2022, bien para un acto de homenaje en el Bernabéu, bien para una mini gira de despedida pagada, jugando alguna pachanga dominical de ACB, aprovechando esa oferta de renovación sine die que le plantó Florentino. De lo contrario, no tendría sentido esta ambivalencia. Ahora bien, sería una coda anecdótica, la de un exjugador a todos los efectos. El equipo se ha acostumbrado a vivir sin él, y nada mal, por cierto.

Segundo acto: recuperar la ilusión

La segunda mitad de año es cuarto creciente. Lo primero fue recomponer filas, ya sin argentinos, para lo que se fichó en verano con sentido común y cierta ambición: Yabusele, Heurtel, Hanga y NWG (en verdad el fichaje de Poirier lo contaría también como de temporada 2021-22). Y las piezas no han tardado en encajar. Ganar la Supercopa remontando 19 al Barca fue un chute de confianza para empezar, un título que podemos poner en buena medida en el haber de Llull, que firmó una final superlativa. Un nivel que, como era de prever, no ha conseguido mantener durante el curso, ni cerca, especialmente al tener que jugar de base por las lesiones en el puesto. Eso sí, la salud le está respetando este año, tanto a él como a Rudy y Causeur, los veteranos, piezas de cierto peso en el primer tercio de curso en este Madrid tan atomizado.

El equipo cierra el año líder en solitario de la ACB y segundo clasificado de la Euroliga, con un sólido balance acumulado de 29-4, pese a no haber jugado ningún partido con menos de dos bajas. Ventajas de una plantilla muy larga, sin estrellas exteriores de relumbrón pero equipada para el barro, potentísima en rebote y defensa. Ingredientes para volver a la F4 y competir de tú a tú con el Barca en las finales nacionales.

Los títulos definirán la nota de 2022, pero el objetivo primero, recuperar la ilusión, es de 2021 y lo doy por conseguido.

Sobre Tavares y el arbitraje

¿Le pitan «mal»? Es un concepto bastante relativo, pero seguramente sí, comparado con los jugadores franquicia de otros clubes punteros de Euroliga. Ahora bien, no diría que es algo personal ni buscaría manos negras en la calle Iradier. Lo siento, si esperáis ese tipo de discurso guerracivilista os habéis equivocado de tribuna. Tavares sufre las desventajas de ser tan grande, no es el primero ni será el último: sus jugadas son aparatosas y se ven a leguas. Gajes del oficio de grúa en pista, a los que debería estar acostumbrado a estas alturas.

Llama un poco la atención, claro, que una vez consolidado como estrella del Real Madrid no goce de un poco más de favor arbitral. Recordemos lo bien que pitaban a Navarro o Felipe, por decir uno de cada equipo y evitar polémicas con ejemplos presentes. Pero no es excusa: Edy juega demasiado pendiente de los árbitros.

En ataque le hacen más faltas de las que se pitan, muchos manotazos cuando tiene el balón cerca del aro pasan por debajo del radar. Pero las faltas que le pitan en defensa sí que suelen ser, lógico cuando vas fuerte a la chapa, no siempre das balón. Tavares las protesta todas, las unas y las otras. Se vuelve antipático para el árbitro, el brasas, y le están esperando. El más mínimo aspaviento es técnica. Y en ocasiones cuestan caras. En Múnich hace 10 días dejó al equipo en pelotas a tres minutos del final y hoy en Fuenlabrada lo mismo, ambos partidos reñidos.

La gestión de la frustración

Su progresión tanto técnica como táctica ha sido espectacular desde que llegó a Madrid, referente indiscutible del equipo, ahora su próximo step ahead debería venir por el control de las emociones. Recuerdo, salvando las distancias, cómo Shaq O’neal permanecía estoico cuando se le subían tres rivales a la chepa y le breaban a palos en la zona para llevarle al martirio del tiro libre. Edy podría tomar su ejemplo.

El entorno del caboverdiano creo que no ayuda a calmarle: leo a demasiado tuitero hiperventilado, incluido alguno disfrazado de periodista, alentando el discurso victimista facilón, que si «persecución» y demás sandeces. Y no, mirad, no es normal lo de hoy en Fuenlabrada, que recién expulsado, con el partido aún en juego, en el alambre, estuviese tuiteando desde el vestuario para echar mierda sobre el arbitraje, independientemente de si los colegiados se han equivocado o no. Porque esa no es la cuestión. El fallo arbitral no da licencia para ponerse hecho como un basilisco o hacer el macarra en redes sociales mientras tus compañeros intentan sacar adelante el partido.

No se trata de llevar la razón, sino de gestionar la frustración. Edy es demasiado importante para el Madrid como para perderse tan a menudo en estas batallas paralelas menores. Imaginaos que en vez de Múnich o Fuenlabrada ocurriese en la final de la Euroliga. ¿Ya no tendría tanta gracia, verdad? Los árbitros se equivocan a veces en tu contra (y otras a tu favor), pero la técnica posterior por protestar es siempre error del jugador, y el perjudicado el equipo.

Laso, tras el partido de hoy: «Lo fácil para mí sería quejarme del arbitraje y proteger a mi jugador, pero debe entender que esto puede pasar, tiene que seguir jugando y aceptar estas situaciones. Me parece absurdo irte de un partido, siendo tan importante para nosotros, porque no te hayan pitado una falta». Amén.

Laso y la virtud de adaptarse

Una de las cualidades que más aprecio de Laso, quizá la que más, es su capacidad para adaptarse a las plantillas que le confeccionan. Porque sí, en buena medida se las confeccionan sus jefes. Y no siempre son completamente de su gusto, tampoco siempre plantillones de bandera, al curso pasado me remito, pero nunca se queja públicamente. Compite con lo que tiene y no le oiréis una palabra más alta que la otra. Talante y pragmatismo.

Digo talante porque, históricamente, el mundillo de los entrenadores de élite en Europa lo habitan técnicos pagados de sí mismos, con ideas de juego muy rígidas, preconcebidas. Es muy humano asumir que la misma receta que te sirvió en el pasado te servirá en el presente. Y no es tan fácil la ecuación, porque los ingredientes cambian: la plantilla que tuviste entonces fue una, con sus debilidades y fortalezas, y la presente puede que se le parezca como un huevo a una castaña. No mejor ni peor, distinta.

Goodbye run&gun

Hemos asociado tradicionalmente a Laso a un juego alegre, a puntuaciones altas y a un gran protagonismo del backcourt, porque así fue en sus primeros años en el banquillo… cuando disponía de Chacho, Carroll y las mejores versiones de Llull y Rudy. Los tiempos han cambiado, el Madrid ya no tiene el mejor backcourt de Europa, esos pistoleros se han hecho viejos, sino directamente retirados o emigrados, y el mercado no ha ofrecido oportunidades para suplirlos con garantías. Bueno sí, Doncic y Facu, que hicieron las Américas. Enrocarse en el librillo y jugar a lo mismo hubiese sido un tiro al pie. Imaginad el año pasado intentando jugar a 100 puntos con Lapro andando…

Laso lleva ya varias temporadas virando progresivamente hacia un juego más lento y un estilo más defensivo, el que marca el perfil de la plantilla disponible y el declive del backcourt. Un proceso agudizado este inicio de curso, con unas incorporaciones en verano que remarcan el carácter físico, rocoso y defensivo del plantel.

Debate estético

Podemos abrir (o no) el melón del debate estético, pero los resultados por ahora refrendan la apuesta, y no es poco decir viniendo del año que venimos. En los tres partidos que van de ACB el Madrid ha dejado a sus rivales en 35% en tiros y 63 puntos de media, y así es difícil perder un partido, por mucho que el juego exterior esté más oxidado que los columpios de Chernobyl.

También solíamos asociar a Laso con pívots bajitos y muy móviles, recuerden el cambio de Tomic por Slaughter, que a la postre saliese tan bueno, o el naufragio de Bourousis en su paso por el club. Pero, paradojas del destino, las dos mejores oportunidades de mercado que se ha encontrado el Madrid en los últimos años, fichados a mitad de curso de la NBA, son dos pívots formato grúa, Tavares y Poirier, de esos que teóricamente Laso aborrecía.

El coach ha sido humilde, ha sabido adaptar su librillo priorizando el talento, y el principal de esta plantilla son esas torres gemelas, a priori la pareja de centers de mayor potencial que ha visto Europa en unos cuantos años. Y sacarla provecho no es utilizarla solo para poner bloqueos y ayudar en defensa, como otrora, sino también generar situaciones para que produzcan también en ataque. Bien, pues en los dos últimos partidos Tavares y Poirier han acaparado entre ambos 33 tiros de campo, convirtiendo una posición tradicionalmente pasiva del sistema en la de mayor producción. Entre ellos y la defensa este es un Madrid muy difícil de ganar, aunque las palomitas tengamos que reservarlas por ahora para el cine.

El Madrid 21/22, nacido para bajar al barro

Sin brillo pero con victoria echa a andar el Madrid en la ACB 21-22, a lomos del dominio interior de Poirier y Tavares: 38 de valoración entre ambos, de los 81 del equipo.

Edy, aunque lejos aún de su mejor forma, mejoró sus prestaciones de la Supercopa, sobre todo en el tercer cuarto. Este curso no necesitamos que vaya en sexta velocidad todo el año ni ponerle una vela a la virgen por su salud o para que no cometa la segunda falta en el primer cuarto. No, porque está Vicente que, de hecho, es el titular a día de hoy. Bendita disyuntiva, encima parece que se llevan bien, con la coña de Godzilla y Kong.

El galo estuvo tremendo ante el Burgos, igual que ante el Barca, dominador, rocoso a la enésima potencia. Además de su producción ofensiva y reboteadora, cual ventilador, se ha puesto las pilas atrás, pasando página de la caraja post NBA, donde solo jugó minutos de la basura, en los que se defiende menos que en un partido de GlobeTrotters. Al final, la labor en zona propia de los pívots en el sistema Laso es igual o más importante que la ofensiva, defendiendo el aro, intimidando, cerrando el camino a los pequeños rivales. Creo no equivocarme si afirmo que Poirier jugó ayer su mejor partido defensivo con la camiseta blanca hasta la fecha (¡5 tapones!).

La adaptación de Hanga

Llull, feliz en su rol de ejecutor, ejerció de abrelatas, importante en un encuentro a pocos puntos. Y brilló Hanga, que se crece en estos partidos de barro: 14 puntos y 8 rebotes. Es el fichaje que más rápido se ha adaptado, la quintaesencia del proyecto 21/22, que apuesta claramente por el físico y la versatilidad. En verdad, parece que el húngaro llevase años jugando de blanco, como si hubiese nacido para jugar para Laso. Y un poco de eso hay, me chivan que el húngaro era una debilidad personal del técnico desde hacía años, que le tenía apuntada la matrícula desde sus tiempos en Manresa, simplemente que por circunstancias no se le pudo fichar antes. Vamos, que se va a hinchar a minutos esta temporada, especialmente mientras siga de baja Abalde. Gracias desde aquí al Barca por dejarlo libre y ponerlo en bandeja.

El amor, además, parece plenamente correspondido, a tenor de las declaraciones de Hanga, entrevistado en DAZN: “Laso da más libertad, puedes usar tu talento. Saras era más estricto. A veces siento que he olvidado parte de mi talento». Una manera (más o menos) sutil de acusar a Jasikevicius de arrinconarle en un rol limitado, de especialista defensivo, cuando tampoco es manco en ataque. Los 10 tiros de campo de que dispuso ayer son más que en ninguno de los 85 partidos que jugó con el Barca el año pasado. Pues eso…

El trío de bases

El trío de directores tuvo una velada espesa frente a Burgos, uno de los equipos más defensivos de la liga, con Tabak en el banquillo, a la estadística de puntos recibidos en pretemporada me remito. Y mientras los bases no carburen a mayor rendimiento y hagan fluir al resto del grupo en ataque, el barro y la defensa son la receta más fiable. Nigel cumplió atrás pero vio el aro pequeño (2 de 8) y Alocén no pudo repetir los minutos de calidad de la Supercopa. Aunque el más discreto volvió a ser Heurtel, 0/5 tiros para valoración -2. Creo que el propio jugador es el primero consciente de que no atraviesa un buen momento en estos primeros partidos en la capital y procura hacer piña en la banda, lo contrario a la actitud de prima donna de la que le acusaron en Barna.

De nuevo, como con Hanga, encontramos muchas pistas en sus declaraciones: «El FCB no me respetó, fueron meses muy duros para mí y para mi familia, jamás esperábamos tener que vivir una situación así. Desde que he llegado a Madrid, tanto el club como el entrenador me han hecho sentir que sí me quieren».

Digo con Heurtel lo mismo que con NWG hace 15 días: paciencia. Por sentido común, que acaba de llegar y sufrió un esguince hace 15 días, y porque sabemos de lo que es capaz, que lo sufrimos en carnes propias. Parece, además, que viene con la actitud correcta. Seguramente nunca le veamos de blanco al nivel de aquella Copa del Rey 2019, que las lesiones y los años no pasan en balde, pero igual puede desempeñar un rol muy útil de joker abrelatas desde el banquillo.

En su descargo, además, recordar que ha sido padre hace solo unos días, igual que este que escribe. Y doy fe de que se duerme poquito 😅

El Madrid vuelve a cabalgar

La Supercopa se suele interpretar según te venga el viento: se la hace de menos cuando se pierde y se la ensalza cuando se gana. Mi reflexión hoy no va tanto por el valor en sí del título (por cierto, cuarto consecutivo), sino por el valor moral para el Madrid. El de volver a ganarle una final al Barca, después de las humillaciones del año pasado en la Copa del Rey y los playoffs ACB. El nuevo proyecto Laso (11.0) se sacude complejos con esta Supercopa y vuelve a mirar a los ojos al rival directo. Roma no se construyó en un día, pero las tornas empiezan a cambiar, porque la sensación es de que aún hay margen de mejora, según regresen lesionados y Tavares tome el pulso a la temporada. Sí, el Madrid vuelve a cabalgar.

Vista en perspectiva, fue una victoria de mucho mérito, que no vinieron de cara precisamente: por las cuatro bajas sensibles en la rotación (por solo una del Barca, Sanli), por el arbitraje, antipático por momentos, y por los 19 puntos de desventaja que se llegaron a registrar en la segunda mitad.

La recuperación la lideró Llull, que sorprendentemente se quedase en solo siete minutos en la semifinal, sin problemas físicos aparentes. Los lujos de una plantilla tan larga. Cuando todo pintaba negrísimo en la final, el balear insistió en una remontada imposible, empachándose a anotar (24 puntos), confirmando lo que suponíamos, el primero Laso: que en este momento de su carrera a Llull le sienta mejor el rol de escolta ejecutor que el de base director. El balear rompió a llorar después del partido, viene de cuatro años de mucha frustración acumulada.

Un Barca sin músculo

Bajando al detalle, Llull supo leer y exprimir la debilidad defensiva exterior del Barca este curso en comparación con el pasado. Porque no es lo mismo que te defiendan Bolmaro o Hanga a que lo hagan Laprovittola o Jokubaitis. A los números me remito: el Barca dejó a los blancos en 73 puntos en la Copa del Rey hace siete meses y en una media de 74 en la final ACB hace solo tres. Hoy un Madrid mermado le ha endosado 88.

Laprovittola brilló al nivel al que nos acostumbró en Goya, es decir, valoración negativa, perdiendo balones y vaporoso atrás. Nuestro caballo de Troya en Barna. Tampoco Rokas, el favorito de los insiders wannabe, estuvo mucho mejor: clase tendrá a espuertas pero le falta todavía mili hasta la élite. Alocén, que emergió tras el banquillazo de semis, le enseñó claramente chapa en el duelo de bases jóvenes (20 años ambos). La defensa y dirección del maño resultaron claves en la remontada, sobre todo en comparación con Heurtel, nefasto en ambos aros en el arranque de segunda parte, que coincidió con la escapada del Barca. No volvió a jugar…

Nigel Williams-Goss, por su parte, sin necesidad de mucho protagonismo, despeja en la Supercopa muchas de las dudas y comentarios (bastante apresurados, la verdad) que despertase su pretemporada. 12 puntos en la segunda mitad ante Tenerife y dos triples clave hoy en los últimos cinco minutos (registró el mejor +/- de los 24 jugadores de la final: +16). Poco que reprochar para sus dos primeros partidos oficiales de blanco. Insisto, paciencia con él, si no queréis ser carne de memes en unos meses: según se vaya soltando hay base anotador de quilates.

La pintura blanca habla francés

A falta de Tavares, muy desubicado por ahora a su regreso del Afrobasket, emergió en la pintura Poirier como un coloso, castigando en pick and roll y omnipresente en el rebote. La estadística le da 11 capturas pero tocó o desvió otra docena, muchos de los cuales acabaron en rebote blanco. El center galo, discreto en los JJOO con Francia y superado por Gasol en la final ACB (estaba recién aterrizado), justifica de golpe todas las esperanzas depositadas en él a su llegada, que fueron muchas. Llull es justo MVP, pero igual de justo lo hubiera sido Vicente. Pensad que el año pasado teníamos a Felipe y a Tyus desde el banquillo y este año sale Poirier, ya asentado, que sería titular en 15 equipos de Euroliga…

Y qué lugarteniente tiene en su compatriota Yabusele, limitado en la final por personales, pero el más destacado en el durísimo encuentro de semis. Era el mejor cuatro en mercado este verano y reclutarlo es una operación de campanillas, se mire por donde se mire. Yabu no tendrá la finura técnica de Thompins o incluso de Randolph (le quedan años para desarrollarla), pero lo compensa con ese físico portentoso, moviendo como una gacela 123 kilos en cuerpo de 203 cms. Un milagro de la evolución.

Los que están, con cuatro jugadores nuevos y 10 entrenamientos mal contados, han alcanzado para mojarle la oreja al Barca en la Supercopa. Si le sumamos los que están por llegar, este Madrid da para ilusionar: no se me ocurre conclusión más importante esta noche.

Ilusión sin alharacas: así queda el Madrid 21/22

Con 14 nóminas de primer equipo, más la ficha de Vukcevic como canterano, que no saldrá cedido (tampoco Alocén), podemos dar la plantilla del Madrid por cerrada para el curso que viene, independientemente de lo que suceda con Jaycee Carroll. Tanto si se retira como si renueva para jugar el curso completo o media temporada, la plantilla para 2021/22 es la que se ve. Difícilmente el club va a fichar a estas alturas, a menos que se ponga a huevo una oportunidad irrenunciable, y seguramente ni aún así.

  • NWG / Heurtel / Alocén
  • Llull / Causeur / Rudy
  • Abalde / Hanga / Taylor
  • Thompkins / Yabusele / Randolph
  • Tavares / Poirier / Vukcevic

A botepronto, la plantilla mejora respecto al final de la pasada temporada, seguramente el peor plantel que ha visto el Madrid en la era Laso. Desde luego en el último lustro. El listón, por tanto, no estaba muy alto. Si comparamos el roster con el de hace 12 meses, el que arrancó la temporada 2020/21, se empeora ligeramente. Entonces aún estaban Facu y Deck, referentes del equipo junto a Tavares, y todavía no se habían roto Randolph y Thompkins. Recordemos que acabamos la temporada con Tyus y Garuba como ala-pívots, ese es el listón…

En todo caso, la memoria es frágil, así que la comparación lógica es con lo más reciente. Además, me he levantado hoy con el pie derecho y veo el vaso medio lleno: la plantilla da para cierta ilusión, sin alharacas, pero ilusión. ¿Por qué?

Porque el abismo que nos separó del Barca la temporada pasada, rival directo en todas las competiciones y por tanto referencia si queremos volver a levantar trofeos, se estrecha con los movimientos de plantilla de ambos clubes en verano. Los azulgrana siguen teniendo el mejor quinteto del continente, lo que les mantiene como rival a batir. Pero, a falta cerrar a Lapro (que les aproveche), pierden profundidad de plantilla, especialmente músculo y defensa en puestos exteriores. Hanga, Claver y Bolmaro no venderían camisetas pero son el tipo de cemento que nunca sobra en un contender, menos jugando a lo que juega Saras. La estrategia del Barca parece obvia: la reducción de presupuesto, somera en todo caso, la acometen por la vía del ahorro en banquillo exterior.

El Madrid se ha movido con sentido común pero sin grandes aspiraciones, aumentando un poco la inversión tras el severo tijeretazo covid del curso pasado. En la sección de basket no se ha mareado la perdiz con ningún Mbappé o Haaland de la vida, en este caso Micic. Ha imperado el pragmatismo: se han fichado jugadores fichables, valga la redundancia, de la burguesía Euroliga en perfiles donde cojeaba la plantilla, que no es poco decir, pero por las estrellas ni se ha preguntado. Si no hay pasta, mejor ahorrarnos el sofoco.

Músculo

Por un lado, se suma músculo en los puestos de 3, 4 y 5 con las incorporaciones de Hanga, Yabusele y Poirier, a este último le cuento como fichaje de esta temporada aunque llegase en primavera. Con los dos franceses, el Madrid junta en teoría el mejor juego interior de la Euroliga, en función de que Randolph se parezca un poco al que fue. En los tiempos que corren, que los bajitos dominan el juego, la pintura no suele dar títulos… pero sí puede quitarlos, sobre todo atrás. Pregunten al Barca con Tomic. Así que, muy bienvenida esta pintura de quilates.

Por otro lado, el club ha tratado (con 8 meses de retraso) de paliar el agujero que dejó la marcha de Campazzo en la creación desde bote, dentro de las limitaciones del mercado este verano. El margen de mejora y por tanto el techo del equipo lo van a marcar en buena medida el estado físico de Heurtel y la adaptación y evolución de Nigel Williams Goss, al que tengo bastante fe. Con 26 años todavía le queda teóricamente una marcha más.

Versatilidad

De Barcelona al Real Madrid: Laso apuesta por Hanga

Sospecho que los dos bases coincidirán bastantes minutos en pista, sobre todo según se acerquen los finales de partido. Igual que veremos a Hanga y Abalde juntos en pista, con el gallego como teórico escolta, ambos grandes defensores. Una de las mejoras de la plantilla, quizá una menos evidente, viene por la mayor versatilidad, más jugadores intercambiables, con el húngaro como joker de las alas. Y falta hará, porque toca paliar el principal déficit en la configuración de plantilla, el puesto de escolta, con el que se ha hecho la vista gorda este verano por motivos que ya hemos tratado sobradamente en textos previos.

Los teóricos escoltas puros del roster, pendientes de Carroll, son Llull, Rudy y Causeur, que suman 104 años, a una media de 34.7, y muchos problemas físicos los dos primeros, que se perdieron 60 partidos entre ambos el curso pasado. Cualquiera de los tres tiene nivel para ser un digno escolta reserva y brillar ocasionalmente, el problema es que la aritmética es tozuda: tres reservas no te hacen un titular. Y el Madrid, con 15 jugadores en nómina, la plantilla más larga de la Euroliga y seguramente la cuarta más cara, va a empezar el curso sin un escolta titular digno de un aspirante al título. El gran pero a una plantilla mejorada, construida desde la sensatez. Herreros y Juancar pueden irse de vacaciones en agosto con los deberes hechos.