El verano más soso: fichajes que apuntalan pero no ilusionan

Laprovittola y Jordan Mickey presentación Real MadridHe dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.

Las incorporaciones del Madrid, Mickey y Lapro, ambos ya presentados, nos hubiesen parecido suficientes y hasta curiosonas el verano pasado, de contención de gasto entre los grandes de Europa, escasos movimientos tectónicos y el Barca todavía a un abismo de distancia deportiva. Pero es que estamos en un verano de vacas gordas, Fenerbahce ha recuperado vigor económico, firmando millonadas a Sloukas y De Colo, además de atar a Derrick Williams por Melli (igual creo que pierde en la ecuación). Los equipos italianos están quemando pasta al calor de una nueva legislación fiscal para extranjeros y, claro, el Barca, rival directísimo en todas las competiciones, que ya ha limado este curso buena parte de la desventaja deportiva que arrastraba y que ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga.

En el otro lado del cuadrilátero quedaría el Madrid, que básicamente mantiene potencial de plantilla, siendo renovaciones los principales movimientos del verano, que despiertan por definición menos ilusión que los fichajes, aunque a la larga suelan funcionar mejor. Retener a Tavares, Causeur y Taylor nos hace objetivamente más fuertes, piezas clave en esa cosa que apenas aparece en la estadística pero gana títulos y que se llama defensa, a la última final ACB me remito. Se ha vuelto a primar el proyecto, la estabilidad, la coherencia, todo suena muy razonable… Pero habrá también quienes vean el vaso medio vacío y no les faltará algo de razón, que argumenten que mejor renovarse mientras aún ganas y que el club ha adolecido de ambición este verano, con el foco puesto en el equipo de fútbol, con más urgencias que el de basket. No seré yo quien lo rebata.

Fichar planes B

Las dos únicas incorporaciones (y no esperaría más, salvo sorpresas en las cesiones y los descartes NBA) no dejan de ser planes B, digamos que Laprovittola y Mickey muchas camisetas no van a vender en la tienda de Padre Damián. La idea inicial del club para sustituir a Ayón era Brandon Davies, pero el Barca puso sobre la mesa un salario sensiblemente superior (no menos de 1,7M de euros netos anuales), cifras de pívot titular a las que el Madrid ni podía ni debía llegar, habiendo ya apostado con toda lógica por Tavares como referente. Nada que reprochar, ley de oferta y demanda, el Barca tiene más pasta que nadie este verano.

Jordan Mickey es ante todo un proyecto, cumplió 25 años la semana pasada (nueve menos que Ayón). Era la mejor opción en el mercado en ese perfil con el dinero disponible, gran temporada debut Euroliga y margen aún de mejora. Sin duda pasa el corte por nivel, pese al mencionado déficit de centímetros, ahora bien, tomando como referencia la evolución de los americanos en el Madrid de Laso, no contaría con ver su mejor versión este primer año, de hecho es probable que durante un tiempo echemos de menos a Ayón (normal por otra parte, que ha sido muy grande).

¿Ser plan B convierte a Laprovittola en un mal fichaje? En absoluto, de hecho supone una mejora indiscutible respecto a Pantzar, al que sustituye. Su nivel real en un grande de Europa es una incógnita: patinó en Baskonia, aunque ha crecido mucho desde entonces. Sea como fuere, seguro que ayudará a cubrir una carencia del equipo, la de un tercer generador fiable desde bote, reduciendo la dependencia de Llull, que se volvió angustiosa por momentos el pasado curso.

En una temporada de 85 partidos hay minutos y balones para todos, y seguramente al propio Llull le ayude saberse con red de seguridad para reducir su ansiedad y reinventarse desde un rol de menos responsabilidad. Laprovittola, cuya adaptación al vestuario suponemos inmediata, apadrinado por Campazzo, es un fichaje impecable tanto desde un punto de vista táctico como financiero: 200k de ‘propina’ a la Penya más un salario alrededor del millón anual bruto por el último MVP de la Liga ACB.

¿Cuál es el ‘problema’ entonces? Pues la sensación lícita del aficionado de lo que podía haber sido y no fue, en un verano en que el mercado continental ofrecía jugadores de mayor dimensión en ese puesto. De Colo estuvo a tiro pero se escapó por dinero y a Chacho la directiva no le perdona su espantada hace 3 años, decisiones en las que han pesado también las esperanzas depositadas en Alocén a medio plazo y el respeto al equilibrio salarial en la plantilla, reconociendo a Tavares y Facu como jugadores franquicia. Lo dicho, todo muy razonable, pero la ilusión del aficionado no atiende a argumentos racionales.

La conversión del Mirlo

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Que sea un canterano blanco fichando por el Barca, lo que afirmó públicamente que nunca haría, solo hace que aportar morbo a una noticia de por sí inaudita. No habíamos visto cosa igual. La historia de los jugadores europeos en la NBA se regía hasta ayer por ciertos patrones establecidos, que han saltado por los aires con el fichaje de Mirotic por el Barca, todavía no oficial pero sí oficioso, anunciado por fuentes distintas y creíbles a ambos lados del océano.

Europeos en la NBA están los que prefirieron ni siquiera intentarlo, porque no les daban garantías (Bodiroga, Papaloukas) y/o por apego a unos colores (Diamantidis, Llull). Los que se marcharon, les fue bien, ganan pastizales y echaron raíces, como los Gasol, Calderón, Ricky o Ibaka. De entre los que regresan, hay dos patrones, los que se han dado una hostia deportiva (Chacho, Claver) y los que tienen problemas personales graves (Abrines) o de adaptación (Navarro, Spanoulis), y para chupar banquillo prefieren volverse, perdiendo algo de dinero, tampoco mucho.

Lo que no se había dado hasta ahora era que un profesional en los mejores años de su carrera (28), con cartel en la NBA, minutos y propuestas millonarias concretas sobre la mesa (Utah le ofrecía 45M$ por 3 años), renuncie a jugar en la mejor liga del mundo de su deporte para volver a la ‘segunda división’ palmando pasta. A un equipo y una ciudad con las que no tiene ninguna vinculación, es más, “eterno rival” del club en cuya cantera se crió.

Así visto, es incomprensible. Las cifras bailan mucho según las fuentes, entre unos increíbles 79M$ por 6 temporadas, de lejos el salario más alto de la historia de la Euroliga, hasta unos igualmente increíbles 7M€ por dos años, menos que Heurtel, renovado por 3 años y 11 millones. En todo caso, un movimiento que de puro inusual resulta sospechoso, como para que en Hacienda le pongan un asterisco de “revisar con detenimiento”, no deja de ser el mismo club de la operación Neymar.

El día que dejó de ser madridista

Porque en cualquiera de los escenarios el jugador palma pasta. Niko, devoto ortodoxo, siempre fue un tipo entre raro y algo conflictivo. Recordemos, la armó en su cesión al Palencia, donde acabó multado por saltarse el régimen interno del club. Acabó a hostias con un compañero en Chicago y se la lió a la FEB, ofendidito por ser segundo plato de Ibaka. Abro comillas: “No quiero ir con España solo cuando ellos quieran, cuando falte alguien”.

Es de los pocos jugadores en 8 años que ha salido a mal con Laso. Se dice que la relación ya era tirante (se quejaba de trato preferencial a los Sergios) y explotó en una discusión de vestuario en el descanso de un intrascendente partido en casa de liga regular ACB. Fue un 20 de mayo de 2014, contra el GBC, no volvió a jugar en la segunda parte, se quedó en 4 minutos de juego. Un mes después puso rumbo a América, pero ese fue el día que se bajó del madridismo, y desde entonces no ha tenido un detalle con el club que le formó.

No se ha dejado ver nunca en primera fila del Wizink, para animar al equipo, como sí hacen Doncic y Hernangomez siempre que tienen ocasión, y sus redes sociales son un páramo. Por ejemplo, felicitó recientemente a los Raptors por el anillo, a Laprovittola por el MVP, pero ni palabra del título ACB del Madrid… Los pitos a Tomic (a quien el Madrid dejó ir, no ejecutando la cláusula de renovación) van a parecer un concierto de música barroca en comparación con la que le va a caer a Niko cuando regrese a Goya. Cabezas de cochinillo. Es un magnífico ala-pívot, es obvio, si bien el impacto deportivo real del fichaje habrá que ver si esta al nivel de la faraónica inversión, tras años limitado en la NBA a un rol de especialista tirador. Ahora bien, de confirmarse, estamos a nivel mediático ante una bomba H que sitúa la rivalidad Madrid-Barca de basket en nuevo nivel. Habrá pira de camisetas blancas con el 12, decepción.

Llull y Heurtel, las manos que mecen la cuna

Sergio Llull y Thomas Heurtel en la final de la liga ACB de baloncesto, Real Madrid y BarcelonaLos playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.

En juego está el título ACB, pero no solo. De forma simbólica también se dirime el cetro del basket nacional, el título simbólico de equipo de referencia y rival a batir. Lo es el Madrid desde hace 5-6 años, pero el Barca ha espabilado, era cuestión de tiempo con ese nivel de inversión, no siempre van a pifiarla en verano. Y en vista de los nombres que suenan (Higgins, Davies y Sloukas, 3 de los 5 miembros del quinteto ideal Euroliga), la consigna parece redoblar la apuesta.

El aspirante ha dado ya un par de avisos, con esas dos últimas Copas del Rey, pero no dejan de ser finales a partido único, para más inri resueltas en polémicas decisiones arbitrales en la última jugada. La prueba del algodón es una serie a cinco partidos como la que empieza hoy. Por cierto, no me gustaría estar en la piel de los árbitros. Por una parte, el Madrid lanzó un envite institucional potente tras la final de Copa: no va a poner la otra mejilla. Por otra, el Barcelona de Pesic que, por su estilo de juego, depende en gran medida del listón arbitral, del nivel de contacto defensivo permitido.

En lo deportivo, no descubro Roma si aventuro que el puesto de base será capital en la suerte de la serie. Heurtel llega como una moto, además, con mucho en juego a nivel personal: termina contrato y, como apenas se habla con Pesic, su renovación no es el plan A del Barca para el puesto de base titular.

En el Madrid el nombre clave me parece Llull, porque del resto tengo más o menos lo que puedo esperar, pero no del menorquín. Sus playoffs están siendo positivos, sólido en la dirección y con alguna racha puntual de acierto anotador, una versión que, de mantenerla, dispararía las opciones blancas al título. Sin embargo, el Barca no defiende como Manresa y Valencia… Estas mismas sensaciones transmitía en las semanas previas a la F4 y ya sabemos lo que pasó. Esté Llull como esté, lo que sí sabemos es que Laso va a apostar por él en los finales apretados, como ya hizo en la final de Copa y en la semifinal de Euroliga, los dos partidos más importantes del año, coincidiendo en pista con Facu. En sus manos estamos, confiemos.

Llull se reivindica a costa de Valencia

Sergio Llull ACB Dubljevic Ni tanto ni tan calvo. Es una alegría ver a Llull disfrutar sobre la pista, y ayer lo hizo y de qué manera en el segundo cuarto, con cuatro ‘mandarinas’ casi consecutivas que levantaron al pabellón, voltearon el marcador y dinamitaron la resistencia de Valencia. Pero seamos serios, acertar con 4 tiros de bajo porcentaje tras toda una temporada “muy dura” (en sus propias palabras) no es motivo suficiente para lanzar las campanas al vuelo y pregonar el regreso del rey. Porque ya lo pregonamos tras su actuación ante Fenerbahce, en fase regular de la Euroliga, y se quedó en agua de borrajas. Anoche, por cierto, tras su ráfaga de mandarinas, firmó valoración negativa en los 10 minutos que jugó en la segunda parte…

No se quiere más a Llull por envolverse en el escudo, negar la evidencia y revolverse contra todo el que constata la evidencia: que a día de hoy ni se acerca al que fue. Nadie tiene más ganas que quien os escribe de narrar el regreso de un gran Llull, porque se lo merece, porque es más majo que las pesetas y la quintaesencia del madridismo de basket. Pero hay que tener los pies en la tierra, que apenas han pasado tres semanas de su calamitosa actuación en la F4. Más allá de arranques de acierto puntual en el tiro, los verdaderos brotes verdes pasan por una mínima regularidad, por ejemplo, esas 15 asistencias por solo 3 pérdidas en lo que va de playoffs ACB, o ese 50% en triples (9/18). La final ante el Barca nos dará la medida real de esa mejoría.

El vaso medio lleno

A estas alturas ya sabemos que el Madrid (de basket) no tiene un chavo este verano y no se va a fichar a ningún catacrack exterior (ni interior…). Así que el techo del equipo, que en el sistema Laso lo marca la creación desde bote, pasará por la aportación de Laprovittola (una incógnita en la élite) y la evolución de Llull. Con el balear veo el vaso medio lleno, porque será difícil que juegue peor que este año, que al hándicap de aquel romperse la rodilla ha sumado un reguero de lesiones menores que le han impedido la más mínima continuidad. Si le respeta el físico, podríamos ver el curso que viene una versión intermedia respecto al MVP y lo de esta temporada.

Llull al margen, están siendo las semifinales de ACB más coñazo que recuerdo, con Baskonia ya de vacaciones y Valencia como si lo estuviese, de turismo por la capital, con los deberes del curso hechos por haber ganado la Eurocup y llegado a top4 ACB. “La Roca”, Dubljevic, parece una ‘Roquita’ cuando coincide en pista con Tavares, limitado a tirillos exteriores, dejando a los naranja sin su arma ofensiva más fiable. Además, el puesto de ala-pívot del Madrid está siendo un martillo pilón: 12 de 14 triples han metido entre Toñete y Trey en los dos primeros partidos. Too much.

Causeur y la pócima de mayo

ASTERIXSe sacó la chorra en los playoffs de la liga alemana en 2017 (MVP de las finales, duplicando sus medias de la temporada), fue el mejor de la F4 de Belgrado el año pasado y ahora mismo es el activo más en forma de la plantilla blanca. La primera vez pudo ser coincidencia, la segunda ya era un síntoma, pero vamos por la tercera y habría que empezar a considerarlo una prueba. La de que el rendimiento in crescendo de Causeur a lo largo del curso responde a un patrón, bien a la pócima de Panoramix o bien a una planificación previa, sacrificando nivel en los meses de relleno con el objetivo de alcanzar el pico de forma física en mayo.

En los siete partidos disputados por el Madrid este mes ha promediado 13,2 puntos en solo 16,5 minutos, con un 75% en tiros de dos y 66% en triples. El jueves arrancan los playoffs ACB y semejante estado de forma se antoja un factor diferencial desde el banquillo, además de un alivio para Llull en la creación desde bote, pues Laso, con buen tino, procura hacerlos coincidir en pista.

Hace solo un mes debatíamos aquí sobre la conveniencia o no de renovar a Causeur y uno que escribe emplazaba al club a posponer la decisión a final de curso, en función del rendimiento del jugador en el tramo decisivo. Se había ganado el beneficio de la duda. Bien, aún no ha acabado el curso y podemos dar la duda casi por despejada: debe seguir. ¿Motivos?

1) Porque un jugador que rinde a este nivel cuando llega mayo es un comodín muy valioso en toda plantilla extensa, incluso aunque su rendimiento a lo largo del curso sea discreto, a veces exasperante.

2) Porque el motivo de plantearnos su salida era hacer espacio a un primer espada continental en el puesto de 1-2 y, a tenor de los rumores, esa opción no existe. El Madrid no parece disponer este verano de fuerza presupuestaria para optar a los Larkin, Micic, Sloukas, De Colo o Chacho, que terminan contrato o tenían cláusulas de salida razonables. A estas alturas el que suena con más fuerza es Laprovittola.

3) Porque, aunque con 31 años ya no sea un chaval, a Causeur sí le quedan en principio varias temporadas de baloncesto de élite. Lo cual no es un tema menor cuando dos jugadores clave en ese puesto suman 70 primaveras, Carroll y Rudy.

4) Porque es de suponer que aceptará un salario justo para seguir viviendo en Madrid, de donde es su esposa, partiendo de que ya su sueldo actual no es demasiado alto dentro de la estructura salarial de la plantilla (unos 900k anuales). Por cierto, todo apunta a que el sacrificado por su continuidad no será Prepelic sino Yusta, que también termina contrato y a quien el club ya ha comunicado que no cuenta con él. Rudy jugará más minutos como alero y la pérdida de un cupo de formación se compensa con Garuba.

Pesic le coge la medida al Madrid

Randolph Tomic acb Real Madrid barcelonaEl Madrid tiene un problema con el Barca. Es oficial. Están los blancos cinco victorias por delante en la clasificación de la Euroliga, que son muchas y es la vara de medir más fiable del nivel de un equipo en la élite. Pero no queremos ser como la sección de fútbol y apostar toda la temporada a la Copa de Europa, que se dirime a un cara o cruz de partido único. Y resulta que todos los títulos nacionales pasan por batir a los azulgrana, que a día de hoy nos tienen cogida la medida.

Es el balance 4-1 para el Barca en los derbis este curso, incluidas tres victorias en el último mes, pero son también las sensaciones, resumidas este domingo: un triunfo de ley en Goya sin necesidad de grandes alardes y que viene a sellar la ventaja campo en una probable final ACB. Visto en perspectiva, la brecha deportiva de los últimos años entre el Madrid y el Barca de basket se está estrechado alarmantemente rápido desde la llegada de Pesic. En buena medida por mérito azulgrana, que ha vuelto a aplicar el sentido común, pero también por cierto estancamiento del Madrid, con una plantilla envejecida y sin retos pendientes tras un segundo doblete. En un partido en que debió salir a morder, encajó un 3-13 de inicio, como si ya sólo nos pusieran las finales. El Barca, en cambio, destila la intensidad del boxeador aspirante.

La victoria se fraguó en un repasito táctico de Pesic a Laso, que fue siempre a remolque, un poco sangrante tras haber viajado de turismo con descaro a Vitoria para centrarse en este partido. Y no vale esta vez la excusa de las bajas por lesión, pues se partía de empate en ese capítulo: Rudy y Deck por Hanga y Seraphin.

El Barca se mantuvo siempre fiel a su hoja de ruta, la de buscar y castigar paciente y machaconamente los desequilibrios, y no eran difíciles de encontrar, con Llull (29 minutos jugó) quedándose pinchado en casi cada bloqueo, obligando al grande a defender a su par. El Madrid, en cambio, no encontró casi nunca a sus interiores, que son los que más diferencias marcan este año. Se echaron de menos las ya clásicas acciones de 2×2 para que Ayón reparta desde la cabecera o aclarados para Trey al poste con Roland Smits, al que saca muchos kilos. Además, Tavares no compareció y Randolph lo hizo demasiado tarde. Los canastones de Carroll en acciones sin ventaja mantuvieron al equipo a flote en la primera parte (15 puntos metió), pero ese caudal se secó en la segunda.

El rol de Llull

Mucho tuvo que ver la defensa del Barca que, a diferencia del Madrid, sí supo adaptarse al listón que pusieron los árbitros (permitiendo bastante contacto), que sirvió para forzar mucho bote inútil de Llull y Facu, que no atraviesan sus momentos más clarividentes. Hemos escrito mucho sobre el desequilibrio en la configuración de la plantilla, esa carencia de un tercer creador desde bote. Una configuración que tenía sentido bajo dos premisas que, transcurridos dos tercios de la temporada, podemos ya decir que no se han cumplido: que Pantzar estaría para el primer equipo y que Llull recuperaría en algún momento el nivel de 2016. Se pecó de optimismo.

La mejor prueba del error es que la dirección deportiva ya trabaja activamente para subsanarlo y atar cuanto antes un nombre importante en ese rol para la plantilla del próximo curso. Y es que el sistema Laso depende de disponer de jugadores muy diferenciales en la creación exterior desde bote. Venimos del mejor Chacho, de Doncic y del Llull galáctico previo a la lesión, los tres reconocidos como MVP de la Euroliga, y por eso ahora con el Facu de lo que va de 2019 y el Llull post lesión nos alcanza justito en duelos de máxima exigencia.

Llull puede seguir siendo el líder del equipo y el estandarte de la sección, pero debemos aprender, tanto la afición como el entrenador o el propio jugador, que eso no va necesariamente ligado a ser el referente en pista y lanzarse 10 triples por partido. En los tres últimos promedia 15 tiros a canasta, un disparate. Hay formatos de liderazgo, tipo Nocioni, por nombrar uno, que no implican tanto protagonismo y que quizá casen mejor con su nivel actual y futuro.