Oficialmente harto del caso Campazzo

No os hacéis una idea de la pereza y hartazgo que me da el tema Campazzo. Todo ello. La prensa y fanaticada argentina NBA fan-lover viralizando hasta el más vago rumor sobre el supuesto interés de múltiples franquicias. Que la culpa fue de Durant pero que ya, que todo está a falta solo «de flecos». Pues deben medir los flecos como un campo de fútbol porque van tres meses y el viernes empieza la pretemporada. Es más, Julián Mozo, ex dircom de la Fed. Argentina de basket, asegura hoy que no hay ninguna oferta de la NBA, nada, solo «sondeos». Y cita fuentes del entorno del jugador. Pero con la calma: «va a seguir esperando hasta donde se pueda, no hay plazos». Nunca subestiméis la capacidad de arrastrarse de un jugador mal asesorado.

Pereza infinita los que asesoran, claro, los representantes, los mismos que filtran el supuesto interés de franquicias para que no decaiga el hype (nos lo quitan de las manos, señora) y que saltan como hienas cada vez que alguien osa tan siquiera vincular el nombre de Campazzo al Real Madrid, como si de un insulto se tratase. Los mismos representantes que enmiendan la plana a su propio cliente cuando deja la puerta entreabierta en alguna entrevista. «Facu es jugador NBA». Friendly reminder: con ese club del que los agentes parecen casi avergonzarse mantiene Campazzo una deuda de siete dígitos que no se paga con «sondeos».

Y no se me ofenda nadie si se da por aludido, pero pereza también la parte de parroquia madridista que vive sin vivir en sí, como Santa Teresa de Jesús, desvelada por El Regreso que no llega y apenas celebra ya los títulos del equipo porque, claro, son solo un espejismo, «nos falta un base top». El Madrid es vigente campeón de la ACB y de la Supercopa, y subcampeón de Euroliga, que se perdió la final por un solo punto, con Llull y Abalde de bases. Pero da igual, no somos nadie sin un base «de primer nivel», de esos de toda la vida, con yoyo y mando en plaza. Porque cómo vamos a aspirar a algo sin una megaestrella en cada puesto, donde se ha visto.

Se pone de ejemplo la final de la Supercopa (aunque se ganó), como si no faltasen ese día tres bases por lesión: Hanga, Goss y Alocén, precisamente del tipo que pide la plantilla este año, que cumpla en defensa y requiera poco balón en ataque, porque ese tiene que estar en manos de los cracks, Musa/Deck. Que Facu le viniese bien al Madrid, como buen jugador que es, no significa que el Madrid le necesite para aspirar a todo, menos este curso, con el mejor plantel de los últimos años.

Creo que ni los representantes ni el jugador son conscientes de que esta odisea por continuar en EEUU a cualquier precio y de cualquier manera hace indirectamente de menos al club blanco, su mejor destino posible si se cae la opción NBA. Y cuidado que no sea Campazzo quien acabe necesitando al Madrid más que viceversa, y que para entonces al club ya no le queden ganas o dinero.

Os confieso que estoy tan cansado del sainete, de las fake news y de los desplantes, que una parte de mí empieza a preferir que Campazzo no regrese, y me consta que no soy el único. Tenemos un plantillón de jugadores que sí quieren estar aquí, para los que Goya no es segundo plato, como para hacerles de menos por alguien que prefiere mendigar un contratillo en cualquier franquicia NBA.

Nuevo entrenador pero misma estrella: Tavares guía al Madrid a otra Supercopa

Remontando 12 puntos y con Tavares, una vez más, marcando la diferencia en ambos aros. El cambio de inercia en los Barca-Madrid que arrancase en mayo, en la semifinal de Final Four, se solidifica en el inicio de curso con este título blanco de Supercopa. Por cierto, el quinto consecutivo, trofeo fetiche. Es también el primer título de la era Chus Mateo, al menos con él oficialmente de primer entrenador, un chute de confianza para construir desde la tranquilidad que dan las victorias. A botepronto podemos afirmar que el equipo mantiene una de sus principales señas de identidad de la era Laso, el carácter competitivo, una mezcla de determinación, oficio y corazón que permite remontar finales como la de hoy, que pintaba bien fea.

Aunque, en honor a la verdad, hay cosas que pulir, la gestión fue discreta en términos generales. Los blancos perdieron más balones que asistencias repartieron, 16 a 13, síntoma inequívoco de espesura. A lo que contribuyó también Chacho Rodríguez, terrible su torneo, físicamente como si tuviese 45 años en vez de 36. Parece mentira que haya hecho la pretemporada completa con el equipo.

Pero volvamos al partido, y al nuevo entrenador: la planificación del último ataque del tiempo reglamentario dejó que desear, así como la asignación de jerarquías (Llull sigue siendo el que más lanza, 5/16 tiros) o el aprovechamiento de la gran ventaja del plantel, su profundidad. Cuatro jugadores se fueron a más de 35 minutos en pista, que se traduce en cansancio propio y banquillazo ajeno. Pienso por ejemplo en Mario Hezonja, una de las apuestas importantes de la sección este verano y uno de los mejores anotadores de la Euroliga las dos últimas temporadas. No lanzó a canasta ni rascó bola en todo el partido, ni siquiera en la sequía de la primera mitad, acabó con 0/0 tiros. Básicamente porque no hay ningún sistema pintado para él. Que sea el reserva de Tortuga no significa que se le fichase para 10 minutos de intendencia y esperar en la esquina. Si no se le integra ahora, imaginad según regresen lesionados. Por cierto, coach M informó en la rueda de prensa de que Hanga y Rudy estarán fuera un tiempo.

La era del Gigante Verde

Medio torneo corresponde a Tavares, faro absoluto del Madrid desde hace 2-3 temporadas, aunque a la afición le cueste un poco asumirlo por el prejuicio estético heredado de la era Laso, de que las estrellas tienen que ser exteriores y cancheras. 41 de valoración en el cuarto y último partido de la final ACB en junio, 40 hoy en la final de Supercopa, ambas contra el Barca. Actuaciones de leyenda que ganan campeonatos. Mientras las viudas siguen suspirando por Campazzo, el Madrid va ganando títulos a lomos de Edy.

No es solo que sea bueno y enorme, es que cada curso juega mejor que el anterior, fruto de su compromiso, humildad y ética de trabajo. Pensad, por ejemplo, que cuando llegó a Madrid apenas rondaba el 50% en tiros libres: hoy no sorprende que se casque este 10/11 en la final, o esa canasta de media distancia clave en la prórroga. Pero no solo es el tiro, mirad cómo entiende ahora el juego, define con la zurda y, sobre todo, cómo gestiona las emociones. Ha reducido ese ratio tan dañino de técnicas por protestar y de faltas inútiles, hasta convertirse en el jugador más determinante de la Euroliga tras Micic.

A su lado ha brillado el dúo exterior titular, Musa y Deck, de lo mejor también del continente en su puesto por presente y sobre futuro a corto plazo. Tortuga, reciente MVP de la Copa América, tiene tres cosas en común con Tavares: juega feo, cada año es mejor y nos acordamos de él menos de lo que deberíamos. En la final, decidida por solo 6 de diferencia, el balance del Madrid en sus minutos ha sido de +23…

El desembarco Musa

A quien no le van a faltar focos es a Dzanan Musa. Su desembarco en Madrid está siendo atronador. La Supercopa, su debut oficial de blanco, ha descartado de un plumazo cualquier duda de que el Eurobasket o la pretemporada hubieran sido un espejismo. Tiene solo 23 años y dos semanas en el equipo pero ya se ha erigido en uno de sus líderes espirituales y en primera espada ofensiva exterior. Es puro carisma, rezuma confianza, a man on a mission. Además, su sangre caliente y juventud no se traducen en precipitación o malas decisiones ocasionales, como sería entendible. Al contrario, su selección de tiro es digna de veterano: 14/22 de campo en el torneo. Por cierto, esas penetraciones con eurostep son canelita en rama.

Musa fue el sostén anotador del equipo en muchos tramos de la final, y responsable junto a Llull de la remontada en el tercer cuarto. Su capacidad de generar juego desde bote elimina o al menos reduce el principal déficit de la plantilla desde la marcha de Facu. Por edad, nivel y carácter, se me antoja el fichaje más ilusionante de la sección en el último lustro, una incorporación estratégica si confirma su adaptación/evolución y ahuyenta cantos de sirena allende el mar…

Disculpad de antemano mi entusiasmo jaranoso, quizá exagerado, pero son demasiados años tratando de ilusionarme y vender el pollino con fichajes de exteriores para empatar, de viejas glorias y sopita recalentá. Y no hay motores en este negocio como la ilusión y la novedad. Es solo una Supercopa, sin Mirotic y con Satoransky a medio gas, no da para conclusiones categóricas, pero es empezar ganando, seguir ganando.

Juan Núñez vuela del nido: las claves de su marcha

Juan Núñez se ha despedido hoy del Real Madrid, adonde llegó con 11 años procedente del Alcorcón. En esta época de canteras globalizadas y fichajes de adolescentes, Núñez era de los pocos que llevaba en la casa desde primer año de infantiles. Bien, pues ha rechazado la propuesta de renovación del club donde, siendo realistas, no tiene todavía nivel para el primer equipo, salvo para mascota, como el curso pasado, que tampoco es el mejor escenario para que un base coja confianza.

Renovar le abocaba a una cesión en algún destino a elección del club (la vía Spagnolo, o Campazzo), y en su lugar ha elegido emprender su propio camino. Firma por tres temporadas con el Ratopharm Ulm de Alemania (ya es oficial), y entendemos que tendrá una cláusula bajita, por si suena la flauta en el draft NBA del próximo verano, que ya habrá cumplido los 19 años mínimos para presentarse. Explica Encestando que 10 universidades americanas han llamado a su puerta, algunas hasta mandaron representantes a España para convencer a su familia. Lo valoró seriamente pero acabó eligiendo Ulm.

Recordemos que no podía ir a ningún destino ACB, al haberse guardado el Madrid el derecho de tanteo, que la vida da muchas vueltas. No fuese a reclutarle su suegro para el Barca…. Así las cosas, sus opciones eran dos: universidad americana o equipo europeo. Descartando a los clubes Euroliga, que aún le vienen grande, Ulm parece un destino razonablemente interesante, nivel media tabla ACB, donde jugará Eurocup y tendrá un entrenador que fue base y habla español (Antón Gavel, ex del Murcia). Un destino a priori propicio para crecer, siempre que disponga efectivamente de minutos de calidad, que está por ver.

Su decisión es una pésima noticia para el Madrid, que pierde al prospect más importante de la cantera, cupo nacional y encima base, el puesto de mayor déficit de talento de Europa. Una salida que, recordemos, deja cero euros en las arcas blancas: Núñez terminaba contrato, era libre de irse y se va, punto.

Fuga de talento

Y no es el único, que otros cuatro canteranos al menos se han marchado en lo que va de 2022, no cedidos sino desvinculados y sin pasar por caja. Urban Klavzar pone pone rumbo al Murcia, Baba Miller a la univ. de Florida State, Sediq Garuba al Cartagena y Tristan Vukcevic se marchó al Partizán en enero. Cada caso tiene sus particularidades y seguramente la mayoría nunca alcanzasen nivel Real Madrid, pero lo que es seguro es que el club ha perdido cualquier derecho preferencial sobre ellos.

Asumámoslo, los tiempos han cambiado, los canteranos se han empoderado. Conocen sus cartas y las juegan, asesorados por profesionales, porque puede haber no poco dinero en juego en el medio plazo. Seguir vinculados al Real Madrid cuando se adquiere la mayoría de edad no es su única opción, a veces tampoco la mejor. Por eso ya no pasan por cualquier aro, no firman el primer contrato leonino y de cláusula abusiva que se les pone delante, por muy Real Madrid que sea. Al fin y al cabo, el destino final deseado no es Goya sino EEUU.

Conviene tal vez un replanteamiento de los objetivos y el modus operandi de la cantera blanca para adaptarse a la nueva realidad del basket de formación, ahora que EEUU ya no recluta estrellas formadas sino prospects para el medio plazo, lo que se traduce en una fuga temprana de talento.

La cocina de la decisión

Pero volvamos al caso de Juan Núñez, el de más miga al ser el único de los cinco al que el club sí ha intentado retener, aunque fuese en formato renovación+cesión. Hay un aspecto farragoso alrededor de su marcha que es el cambio de representante. Hace pocos meses el jugador decidió divorciarse de la agencia que lleva a varios canteranos blancos y en cuyo departamento de baloncesto trabaja el hijo de Juan Carlos Sánchez, director del Madrid de basket. En su lugar, Núñez contrató los servicios de Igor Crespo, el mismo que representa a Juancho, Abrines o Mirotic, entre otros.

¿Habría recibido el base una mejor propuesta de renovación del Madrid en caso de no haber cambiado de agencia? Siempre nos quedará la duda. Porque estamos como poco ante un conflicto de intereses galopante al frente de la sección, y no de ahora, que llueve sobre mojado. Da como para pensar en qué manos estamos.

Las líneas maestras del Madrid 22/23

El formato de puja abierta en verano está pasado de moda. Los mejores fichajes de agentes libres se anuncian oficialmente en julio pero se fraguan y concretan en primavera. Es el caso de los tres que ya conocemos del Madrid, Musa, Hezonja y Chacho, atados desde hace semanas y que seguro mejorarán la oferta de ocio en Goya y con ella la asistencia al pabellón. Pero, ¿qué nos dicen esas incorporaciones de la configuración de plantilla del Madrid 2022/23?

Que la sección se ha adaptado a las oportunidades de mercado y renuncia a una estructura clásica de roster, la de un base protagonista que amase mucho balón (tipo Facu) y un escolta tirador (tipo Carroll) por debajo de dos metros al que pintar sistemas para lanzar a la salida de bloqueos. Ese formato de plantilla trajo éxitos en el pasado reciente y es el marco mental de muchos aficionados blancos pero no hay mimbres claros en mercado este verano para ejecutarlo. ¿Merece la pena hipotecarse seis millones brutos anuales por Larkin, que es lo que ha firmado en Efes traducido a fiscalidad española, creando un agravio comparativo con Tavares? ¿Tienen acaso Okobo, Billy Baron o Tyler Dorsey más potencial que Musa o Hezonja?

La heterodoxia del reciente título ACB, con Hanga de único base y Deck alternando posiciones y hasta subiendo el balón, da como para plantearse si una plantilla tradicional, con sus cinco puestos bien delineados a modo de compartimentos estanco, es una ventaja o casi un atraso. ¿Quién ha dicho que el base tenga que ser bajito y habilidoso? ¿Por qué el mismo jugador que sube el balón tiene que ser el generador en ataque estático? ¿Acaso no puede serlo Deck al poste o Musa desde bote, con sus 206cms, o mejor aún, ambos a la vez?

Heterodoxia

Tenemos que liberarnos de prejuicios tácticos para ver el sentido a la plantilla que está armando el Madrid para el año que viene, heterodoxa y saturada de teóricos aleros, pero con piernas jóvenes y un techo alto. Laso tiene el reto de encajar ese talento sin orden aparente, pero hablamos del entrenador que se inventó a Rudy de alapívot y emparejó a Garuba con Micic. Sé que muchos echáis de menos ese base de manual que perdimos a la marcha de Campazzo, pero ni lo hay ya en mercado ni seguramente haga falta. Hace solo 10 días que el Madrid se merendó al Barca en la final de ACB sin Chacho ni Goss. ¿Que no os entusiasma ese dúo de directores? Es que tampoco son los que tienen que marcar diferencias en esta plantilla, a la estructura salarial me remito. Veo el vaso medio lleno: todo lo que aporten será de añadido y mejora a un equipo ya campeón.

Si Goss mantiene la línea de final de curso y le respetan las lesiones es un base suficiente, contrapunto defensivo a la chispa que le pueda quedar a Chacho. El canario llega por Heurtel y con el mismo rol, agente del caos, un Last Dance en Goya. Seguramente no juegue minutadas pero le veremos en pista en las posesiones calientes. Menos claro tengo quién será el tercer base: Alocén está lesionado y apunta a cesión cuando se recupere, Juan Núñez enseñó cositas en playoffs pero también necesita más minutos de los que tendrá en Goya. Otra opción es que ambos salgan cedidos y la labor de tercer base se la repartan entre Hanga y Llull. En ese caso ya vería algún sentido a la eventual renovación de Causeur, que tampoco doy por sentada a estas horas.

¿Dónde metemos a Causeur?

El francés ha rechazado la primera oferta del club, quiere dos años y más dinero, que mucho beso al escudo pero Mónaco está al acecho y es paraíso fiscal. Apesta a improvisación de la sección. Se había acordado su marcha, una decisión sopesada durante meses y con una lógica aplastante: jugador secundario, 35 años, acaba contrato. Se le había comunicado informalmente su salida y hasta se había comprometido la masa salarial que liberaba en un sustituto, Musa. Por eso ahora apenas queda dinero para su renovación. Hay que tirar del fondo de contingencia, pero de ahí sale también la panoja para el sustituto de Randolph, que su lesión sí que es un imprevisto. Puede que Causeur tenga el favor de la grada, merezca renovar más que otros y no estorbe en la plantilla, pero tampoco es que haga una falta imperiosa. Al contrario, ya hay siete jugadores para los dos puestos exteriores, así que todo lo que sea firmarle más de año garantizado o más de seis dígitos brutos de salario me parecería un dispendio.

Y si Causeur no hace una falta imperiosa es sobre todo porque Dzanan Musa tiene características en común como para asumir el mismo rol, a saber: atacar el aro desde bote, sacar faltas y enchufar de fuera sin ser tirador puro. Desatascar, vaya. Su fichaje no está exento de cierto riesgo, claro, hay que ver su adaptación a un rol menos protagonista en un contender Euroliga, mientras que Causeur sabes lo que te da. Pero es que como Musa salga bueno es el premio de la Bonoloto, un MVP de la ACB con 23 años, comunitario y agente libre. Tienes jugador para una década, mientras que Causeur es aferrarse al pasado.

Algo parecido pasaba con Hezonja, sustituto de Taylor, aunque en este caso con un perfil táctico muy distinto. Hay que verle en un vestuario con mucho gallito, os confieso que pagaría por tener una cámara y poder ver el primer entrenamiento cuando le defienda Rudy. Pero es que el croata era una oportunidad de mercado irresistible: talentazo, 27 años y, esto es clave, cupo nacional. Recordemos que por el último cupo nacional joven y con buena pinta pagó el Madrid 1.5 millones de transfer (Abalde). Era un fichaje «estratégico», justificamos entonces. Pues Hezonja llega como agente libre, cero euros de tránsfer… En la web oficial de la ACB no aparece como cupo nacional pero según Sánchez Blas es porque no está actualizada; bajo la actual normativa de JFL el croata sí sería cupo.

Creo que al final el dato clave es que con el cambio de Musa+Hezonja por Causeur+Taylor el Madrid rejuvenece 17 años el juego exterior. Repito, 17 años. El riesgo es ridículo comparado con el potencial: como Laso los integre en dinámica Real Madrid se nos queda una columna vertebral dominante por debajo de los 30: Yabusele 26, Deck 27, Musa 23, Hezonja 27, Abalde 26, Poirier 27 y, bueno, Tavares que ha cumplido los 30 este año. El Barca no tiene ni un solo titular por debajo de 30, eso luego es frescura de piernas que decide finales. Qué os voy a contar.

Elogio al jugador discreto

El pasado domingo, después de entregado el trofeo, mientras sus compañeros se daban un baño de masas, hacían el mónguer con el megáfono o cortaban la red, Jeffery Taylor estaba sentado cabizbajo en el escenario, escondido bajo su gorra blanca. Casi nadie reparó en él, la verdad. Discreto hasta el final. Acababa de ganar su cuarto título ACB en el que fue su último encuentro en el Madrid tras siete años, que se dice pronto. Termina contrato y no continúa, el club apuesta en su lugar por Mario Hezonja. Y me parece bien, hay que ir renovando el proyecto y no anclarse en el pasado, ojalá se hiciese con otros igual.

Lo cual no es óbice para reivindicar su figura, segundo extranjero con más partidos en la historia del club tras Carroll, 464. Taylor ha pasado casi siempre desapercibido, de hecho, cuando la parroquia reparaba en él solía ser para mal, para descargar su frustración en las derrotas. «¡Atacamos con cuatro!». El baloncesto de Taylor no tiene artificios, apenas mete puntos ni amasa valoración, que son los rubros que percibe el aficionado medio y te ganan el favor de la grada. Tampoco tiene el carisma de Masacre Slaughter, otro especialista defensivo, cuya carrera en el club no vale ni la mitad pero que cayó en gracia porque le gustaba el fútbol, daba besos al escudo y era activo en redes sociales. Hasta se hizo ‘bro’ de CR7. Luego le faltó tiempo para pedirle al Madrid que le liberase de su contrato para irse a Turquía a ganar más pasta.

Taylor es nórdico y no hace gestos para la galería, se deja los huevos en la pista y cumple su contrato. A su llegada a Madrid asumió sin torcer el gesto el rol deslucido que le asignó Laso y que no cualquier jugador de 20 minutos por partido en la NBA acepta en su primer año en Europa. El rol era comerse el marrón, literalmente, emparejado siempre con la estrella rival en la generación desde bote. Eso significa cargarte a menudo de faltas y desgastarte en defensa, un sacrifico para descargar a otros compañeros, más dotados en ataque.

Visto en perspectiva, Taylor es un jugador exterior bastante heterodoxo para su tiempo, cuadriculado en ataque, incapaz de salirse de sistema, con malas manos para el bote y definición cerca del aro pero buena puntería de tres a pies parados y sin tener que botar, que es como ha lanzado casi siempre en Madrid (43% en triples su carrera de blanco). Defensivamente, un primor: puede ser el jugador de más de 200cms con mejor movimiento lateral que haya visto nunca a este lado del Atlántico, precisamente por eso puede emparejarse con bases, teóricamente más rápidos. El Madrid lleva años entre los equipos que menos puntos y valoración reciben del base rival en buena medida por Taylor (con la ayuda de Tavares). A la final ACB me remito, que secó a Laprovittola en todos los partidos menos el primero. Eso no suma para la supermanager pero ayuda a ganar encuentros, que este deporte aún se juega a dos aros, aunque a veces lo olvidemos. ¿Y quién hará de Taylor ahora y se emparejará con la estrella exterior rival? Mi apuesta, a tenor de las rotaciones cuando este año ha faltado el sueco por lesión, es que el marrón se repartirá entre Abalde y Williams-Goss (si es que sigue). Pero esa ya será otra historia.

Si nos fiamos de Laso como nuestro pastor no podemos sino poner en valor la figura de Jeff, su fetiche los últimos años. Un jugador como la salud, del que creo nos acordaremos más cuando no esté. Gracias por todo: tack och adjö 🇸🇪

Cuestión de actitud: el Madrid desarbola de nuevo al Barca y acaricia el título

El Real Madrid tiene al Barca grogüi en la final ACB, cerquita del KO técnico. Cualquier duda que pudiese haber despertado la derrota en el segundo, apretado y polémico, quedó despejada este viernes, otro baño en las mismas coordenadas del partido uno, despliegue de físico y determinación, como si toda la plantilla se hubiese caído en una marmita de Red Bull. La afición respondió al toque de corneta y Goya vio el mayor lleno desde que empezase la pandemia, 11.800 espectadores, y eso que las entradas costaban un ojo de la cara. Nada tiene el poder de convocatoria de una buena final polémica con el Barca de por medio.

El Madrid, pese a las bajas y a lo heterodoxo de la rotación, está a día de hoy en una dinámica competitiva dos marchas por encima del FCB. Rotación corta, intensidad y concentración en los detalles. Dando un paso atrás, pareciera que el primer partido de esta serie se jugó en la F4, que algo hizo click en aquella semifinal y se le salió la cadena a los azulgrana. El RM perdió la final pero se llevó de Belgrado un chute de confianza que asentó la recuperación y que aún le dura.

Este era el año del FCB para ganar la Euroliga, se le había quedado a huevo, por méritos propios y circunstancias ajenas, la culminación de un proyecto ambicioso y de corto plazo, el que armó Bertomeu. Debían verse muy favoritos (lo eran) y la derrota les hizo saltar las costuras, y tampoco parece Jasikevicius el técnico con más mano izquierda para reconducir vestuarios. Mirotic está muy solo, sus teóricos mariscales, Brandon y Higgins, juegan como si el club les debiese dinero, si es que no se lo debe de verdad.

Y claro, si te cruzas con dudas a este Madrid cual tren de mercancías lo probable es que salgas arrollado, como está siendo el caso. La serie marcha 2-1 pero las sensaciones hablan de una distancia mayor, que los blancos llevan por delante en el marcador como 110 de los 120 minutos jugados. Tampoco hicieron falta milagros en el tercer partido, el acierto de hecho fue discreto, 6/25 triples y más pérdidas que asistencias (11 a 12), pero es que dispusieron de 18 posesiones más, fruto de cargar el rebote y lanzarse como energúmenos a cada balón dividido. Actitud y energía, imposible no sentir orgullo del carácter de este grupo.

Y si un jugador lo está representando por antonomasia es Gabi Deck, soldado universal de la rotación de Chus y diría que uno de los candidatos a MVP como la final termine el domingo. Es increíble la fé con que ataca el aro o cómo caza cualquier melón de pase que le lanzan desde el poste alto cuando gana la posición. Terminó con 14 puntos, 5 rebotes y 3 robos. Hanga, el otro hermano de los Cemento Brothers, son bonos suizos del Estado. Mirad lo que os digo, puede que por regularidad y rendimiento en ambos aros sea el mejor base que hemos visto este año de blanco en Goya. Y ya manda narices, porque no jugó ni un minuto en ese puesto hasta la serie contra Manresa ni el año pasado en el Barca, que Saras prefería a Bolmaro de base de circunstancias.

Yabusele es otro de pura energía y candidato a MVP (promedios de 12 puntos y 10 rebotes), definitivamente le ha perdido el miedo a Mirotic, que no el respeto. Causeur, por su parte, recuperó sensaciones tras el apagón en el segundo partido, que le secó Calathes. 13 puntos en el tercero, incluidas dos canastas valiosas en el único amago de remontada azulgrana creíble, cuando se acercó a cinco puntos en el tercer cuarto. La serie no está terminada y convendría cerrarla el domingo, aprovechar el viento a favor. Mi humilde sensación es que a velocidad crucero, como subía Induráin los puertos, es decir, si no sucede nada fuera de guión (más lesiones, escándalo arbitral, etc) o Jasikevicius logra una catarsis en 48 horas, la final no verá la semana que viene.