Elogio al jugador discreto

El pasado domingo, después de entregado el trofeo, mientras sus compañeros se daban un baño de masas, hacían el mónguer con el megáfono o cortaban la red, Jeffery Taylor estaba sentado cabizbajo en el escenario, escondido bajo su gorra blanca. Casi nadie reparó en él, la verdad. Discreto hasta el final. Acababa de ganar su cuarto título ACB en el que fue su último encuentro en el Madrid tras siete años, que se dice pronto. Termina contrato y no continúa, el club apuesta en su lugar por Mario Hezonja. Y me parece bien, hay que ir renovando el proyecto y no anclarse en el pasado, ojalá se hiciese con otros igual.

Lo cual no es óbice para reivindicar su figura, segundo extranjero con más partidos en la historia del club tras Carroll, 464. Taylor ha pasado casi siempre desapercibido, de hecho, cuando la parroquia reparaba en él solía ser para mal, para descargar su frustración en las derrotas. «¡Atacamos con cuatro!». El baloncesto de Taylor no tiene artificios, apenas mete puntos ni amasa valoración, que son los rubros que percibe el aficionado medio y te ganan el favor de la grada. Tampoco tiene el carisma de Masacre Slaughter, otro especialista defensivo, cuya carrera en el club no vale ni la mitad pero que cayó en gracia porque le gustaba el fútbol, daba besos al escudo y era activo en redes sociales. Hasta se hizo ‘bro’ de CR7. Luego le faltó tiempo para pedirle al Madrid que le liberase de su contrato para irse a Turquía a ganar más pasta.

Taylor es nórdico y no hace gestos para la galería, se deja los huevos en la pista y cumple su contrato. A su llegada a Madrid asumió sin torcer el gesto el rol deslucido que le asignó Laso y que no cualquier jugador de 20 minutos por partido en la NBA acepta en su primer año en Europa. El rol era comerse el marrón, literalmente, emparejado siempre con la estrella rival en la generación desde bote. Eso significa cargarte a menudo de faltas y desgastarte en defensa, un sacrifico para descargar a otros compañeros, más dotados en ataque.

Visto en perspectiva, Taylor es un jugador exterior bastante heterodoxo para su tiempo, cuadriculado en ataque, incapaz de salirse de sistema, con malas manos para el bote y definición cerca del aro pero buena puntería de tres a pies parados y sin tener que botar, que es como ha lanzado casi siempre en Madrid (43% en triples su carrera de blanco). Defensivamente, un primor: puede ser el jugador de más de 200cms con mejor movimiento lateral que haya visto nunca a este lado del Atlántico, precisamente por eso puede emparejarse con bases, teóricamente más rápidos. El Madrid lleva años entre los equipos que menos puntos y valoración reciben del base rival en buena medida por Taylor (con la ayuda de Tavares). A la final ACB me remito, que secó a Laprovittola en todos los partidos menos el primero. Eso no suma para la supermanager pero ayuda a ganar encuentros, que este deporte aún se juega a dos aros, aunque a veces lo olvidemos. ¿Y quién hará de Taylor ahora y se emparejará con la estrella exterior rival? Mi apuesta, a tenor de las rotaciones cuando este año ha faltado el sueco por lesión, es que el marrón se repartirá entre Abalde y Williams-Goss (si es que sigue). Pero esa ya será otra historia.

Si nos fiamos de Laso como nuestro pastor no podemos sino poner en valor la figura de Jeff, su fetiche los últimos años. Un jugador como la salud, del que creo nos acordaremos más cuando no esté. Gracias por todo: tack och adjö 🇸🇪

Cuestión de actitud: el Madrid desarbola de nuevo al Barca y acaricia el título

El Real Madrid tiene al Barca grogüi en la final ACB, cerquita del KO técnico. Cualquier duda que pudiese haber despertado la derrota en el segundo, apretado y polémico, quedó despejada este viernes, otro baño en las mismas coordenadas del partido uno, despliegue de físico y determinación, como si toda la plantilla se hubiese caído en una marmita de Red Bull. La afición respondió al toque de corneta y Goya vio el mayor lleno desde que empezase la pandemia, 11.800 espectadores, y eso que las entradas costaban un ojo de la cara. Nada tiene el poder de convocatoria de una buena final polémica con el Barca de por medio.

El Madrid, pese a las bajas y a lo heterodoxo de la rotación, está a día de hoy en una dinámica competitiva dos marchas por encima del FCB. Rotación corta, intensidad y concentración en los detalles. Dando un paso atrás, pareciera que el primer partido de esta serie se jugó en la F4, que algo hizo click en aquella semifinal y se le salió la cadena a los azulgrana. El RM perdió la final pero se llevó de Belgrado un chute de confianza que asentó la recuperación y que aún le dura.

Este era el año del FCB para ganar la Euroliga, se le había quedado a huevo, por méritos propios y circunstancias ajenas, la culminación de un proyecto ambicioso y de corto plazo, el que armó Bertomeu. Debían verse muy favoritos (lo eran) y la derrota les hizo saltar las costuras, y tampoco parece Jasikevicius el técnico con más mano izquierda para reconducir vestuarios. Mirotic está muy solo, sus teóricos mariscales, Brandon y Higgins, juegan como si el club les debiese dinero, si es que no se lo debe de verdad.

Y claro, si te cruzas con dudas a este Madrid cual tren de mercancías lo probable es que salgas arrollado, como está siendo el caso. La serie marcha 2-1 pero las sensaciones hablan de una distancia mayor, que los blancos llevan por delante en el marcador como 110 de los 120 minutos jugados. Tampoco hicieron falta milagros en el tercer partido, el acierto de hecho fue discreto, 6/25 triples y más pérdidas que asistencias (11 a 12), pero es que dispusieron de 18 posesiones más, fruto de cargar el rebote y lanzarse como energúmenos a cada balón dividido. Actitud y energía, imposible no sentir orgullo del carácter de este grupo.

Y si un jugador lo está representando por antonomasia es Gabi Deck, soldado universal de la rotación de Chus y diría que uno de los candidatos a MVP como la final termine el domingo. Es increíble la fé con que ataca el aro o cómo caza cualquier melón de pase que le lanzan desde el poste alto cuando gana la posición. Terminó con 14 puntos, 5 rebotes y 3 robos. Hanga, el otro hermano de los Cemento Brothers, son bonos suizos del Estado. Mirad lo que os digo, puede que por regularidad y rendimiento en ambos aros sea el mejor base que hemos visto este año de blanco en Goya. Y ya manda narices, porque no jugó ni un minuto en ese puesto hasta la serie contra Manresa ni el año pasado en el Barca, que Saras prefería a Bolmaro de base de circunstancias.

Yabusele es otro de pura energía y candidato a MVP (promedios de 12 puntos y 10 rebotes), definitivamente le ha perdido el miedo a Mirotic, que no el respeto. Causeur, por su parte, recuperó sensaciones tras el apagón en el segundo partido, que le secó Calathes. 13 puntos en el tercero, incluidas dos canastas valiosas en el único amago de remontada azulgrana creíble, cuando se acercó a cinco puntos en el tercer cuarto. La serie no está terminada y convendría cerrarla el domingo, aprovechar el viento a favor. Mi humilde sensación es que a velocidad crucero, como subía Induráin los puertos, es decir, si no sucede nada fuera de guión (más lesiones, escándalo arbitral, etc) o Jasikevicius logra una catarsis en 48 horas, la final no verá la semana que viene.

Tortuga y Tavares, un ciclón pasó por el Buesa

Nos parece casi normal porque a lo bueno se acostumbra uno pronto, incluso aunque se venga de un charco de lodo, como es el caso. Pero el Real Madrid llega como un tren de mercancías a la final de la ACB, habiendo ganado 15 de 16 partidos, los tres últimos con mérito añadido, echando de la pista a Baskonia, todo un rival Euroliga, pese al hándicap de tener lesionados a básicamente todos los jugadores susceptibles de hacer de base. Llull, Abalde, Goss, Alocén y hasta Heurtel para el tercer partido.

Da igual, porque plastic man Hanga esta en modo ‘lo que le echen’. La versatilidad es una de esas virtudes de las que solo te acuerdas y valoras en su justa medida cuando algo se tuerce y la necesitas. Bien, pues Hanga la tiene y a paladas, su capacidad de dirigir sin estridencias, de cumplir y que nos olvidemos del socavón, es un tesoro en la coyuntura actual. Ya demostró que puede hacerlo en el Barca con Pesic, no digo que sea Chris Paul pero te hace el apaño. Laso venía apostando por Abalde en ese rol de base de emergencia, pero lesionado también el gallego hubo que recurrir a Hanga. Y resulta que lo hace seguramente mejor que Abalde, porque dirigir tiene mucho que ver con la confianza y el de Ferrol no va sobrado de esa.

Tampoco puede hacer de base Causeur que, eso sí, atraviesa un sólido momento de forma, como cada mayo, ariete anotador ante la plaga de lesiones del backcourt. El francés parecería una apuesta lógica para base de circunstancias por su físico y el puesto que ocupa, pero carece del mencionado don de la versatilidad. Le falta peso y altura para emparejarse con aleros y no puede subir el balón y hacer de base al no botar fluidamente con ambas manos.

«Nuestros pívots parecen bases contra él»

Cuando Hanga pasa por el banquillo quien dirige es Juan Núñez, todavía un poco verde para estas lides, incluso Gabi Deck, otro en modo ‘lo que le echen’. Tremendo su tercer partido en Vitoria, 17 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias para 27 de valoración, alternando los puestos de 1, 3 y 4 ¡¡!! Un abrazo a los que señalaron su baja por lesión como punto de inflexión en la recuperación del Madrid… Estos jugadores los quiero en mi equipo siempre, discretos y generosos, dispuestos a asumir los marrones por el bien del equipo, sea emparejarse con Mirotic o hacer de base. ¿Que el curso que viene le toca jugar de ala-pívot a tiempo completo, por el overbooking en el puesto de tres, con las llegadas de Hezonja y parece que también de Musa? Pues seguro que cumplirá, incluso brillará.

Aunque quien verdaderamente dominó la semifinal con insultante suficiencia es Edy Tavares, que pasó anche por el Buesa Arena en modo ‘Desolación de Smaug’. 85 de valoración entre los tres partidos de la serie y +57 con él en pista. Spahija se rindió tras el partido: «Hacía mucho tiempo que no veía una diferencia así de un jugador en la pintura como con Tavares. Todo el Madrid juega a alto nivel, pero él cambia el juego. Controla todo en defensa y en ataque es como un pulpo. Nuestros jugadores altos parecen bases contra él«.

El Madrid tiene ahora entre 5 y 7 días para recuperar lesionados (pienso sobre todo en Abalde y Llull) y preparar la final, que teóricamente será contra el Barca, pero cuya eliminatoria va 1-1 según escribo estas líneas. Hace dos meses ni soñábamos con tener opciones en una serie a cinco partidos contra la bestia negra, que nos había pintado la cara en la fase regular, era impensable, por la crisis blanca y por el nivelazo azulgrana. Pero la vida da muchas vueltas en dos meses, los azulgrana ya no parecen inalcanzables, no con el Madrid en pico de forma y tras el precedente de la semifinal de Euroliga. No diría tanto como que el Madrid es favorito, menos sin ventaja campo y el hándicap de tanta baja, pero sí que tendría opciones reales de ganar la serie.

El Madrid se hunde en el fango

Van ya más de dos meses de crisis y ni si quiera se intuye el final. Ni los más optimistas pueden ver brotes verdes, al contrario, con cada semana y cada derrota el Real Madrid se hunde más y más en el fango. Lo que empezó como «el típico bache de todos los años» se convirtió en socavón, y a estas alturas uno ya se replantea los cimientos mismos del proyecto de la sección.

El equipo ha perdido 7 de los últimos 9 partidos de Euroliga, que se dice pronto, incluidos contra los colistas Panathinaikos y Zalgiris. Y en ACB la sangría no es distinta: sirva de ejemplo la derrota en Tenerife, tras colapsar en el último cuarto (31-16), reflejo de la fragilidad emocional y el estado de ánimo del grupo. Un despliegue paupérrimo de baloncesto, de más pérdidas que asistencias, otra vez, anotando solo 59 puntos a un rival que encajó 92 en Valencia solo 48h antes. Por cierto, que todavía no me explico que Causeur, recién regresado de mes y medio de baja, fuese el que más jugase (35 minutos) y más lanzase (13 tc) en Tenerife. Como si a Laso le resbalase el resultado y diese prioridad total a recuperar para la rotación al galo, aunque sea a martillazos.

En este punto, el Madrid malvive gracias a las rentas del primer trimestre, por eso sigue segundo en la clasificación tanto de ACB como de Euroliga, una posición completamente ficticia a día de hoy. Pero ya no se puede dar mus ni esconderse detrás de la tabla, porque la fase regular Euroliga termina el viernes y llega la serie de cuartos, que marcará en buena medida la nota final del equipo en la temporada. Mientras que regresar a la F4 representaría por lo menos el aprobado, fallar a la cita con una de las dos plantillas más caras de Europa supondría un fracaso sin paliativos, más aún en este año de nivel bajito y sin equipos rusos. Y en el estado actual del Madrid cuesta ser optimista sobre esa serie de cuartos, cualquiera que acabe siendo el rival que, por cierto, depende en gran medida del último partido: en Goya contra el Bayern, viernes, 20:45h.

¿Qué le pasa al equipo?

Es la pregunta del millón, cómo ha podido el Madrid desmoronarse de semejante forma, tras un sólido inicio de curso. Si queremos ser un poco justos y no quedarnos en la superficie, la respuesta tiene muchos ángulos. Lo fácil (y condescendiente) sería achacarlo todo a que la enfermería no se vacía nunca, al desacierto puntual en el tiro exterior y al rendimiento de los bases. Y entonces, ¿el resto todo fetén? Hay que hablar también de errores clamorosos en la configuración de plantilla, desequilibrada e innecesariamente larga, trufada de veteranos a sobreprecio. Un fondo de armario que no responde a ninguna necesidad deportiva o decisión estratégica, sino a la fidelidad con los veteranos y a la alergia histórica de la sección a rescindir contratos en vigor.

¿Por qué se decidió que siguiese Taylor, cuando se fichó un perfil tan parecido en el mismo puesto (Hanga)? Es más, el húngaro cobra un ojo de la cara (1.8M brutos), su rendimiento no está cumpliendo las expectativas y a su edad (33) difícilmente vaya a mejor. ¿Se atreverá el club a asumir el error, ser ambicioso y rescindirle en verano, en vista de que abundan aleros interesantes? Hablamos de Clyburn, Musa, Hezonja, tal vez Juancho … No termina ahí la cosa: ¿cortará el Madrid el contrato de Anthony Randolph este verano, aunque haya que pasar por caja? Parece de perogrullo, pero aún no he escuchado ni un solo rumor al respecto. Se asume la salida de Trey, que termina contrato, pero ni suena la de Toñejo…

Tomemos al Barca como ejemplo de lo contrario: no le tembló el pulso el pasado verano para cepillarse a Claver y (precisamente) a Hanga, que les quedaba otro año de contrato, jugadores todavía útiles, pero al fin y al cabo veteranos a sobreprecio. Dos salidas en principio dolorosas… con resultado positivo: se ficharon en su lugar piernas jóvenes a precio justo (Exum, Jokubaitis, Hayes) y por el camino se ahorró dinero, porque el presupuesto es finito y los gastos superfluos lastran las inversiones estratégicas. Luego que si no hay dinero para Larkin…

El RM sigue enrocado en una gestión conservadora, con el ‘continuismo’ como bandera, que es lo contrario a lo que requiere la nueva realidad, la de club perseguidor, que no estoy seguro de que todos en el palco hayan digerido aún. La sección, entonces, queda como plataforma de agradecimiento por los servicios prestados, con ese mantra de que las leyendas se tengan que retirar de blanco, cuando ellas elijan, lo que obliga a comerse los últimos años de jugadores que ya no son top, en muchos casos sobrepagados. A Felipe se le regalaron dos temporadas y a Jaycee se le ofreció pero ni se molestó en contestar, humillando de paso al club. «Es que era una de las debilidades del presi»… Pues ahí sigue su ficha en la web oficial.

Este verano terminan contrato Rudy, Llull y Causeur, que suman 107 años, y según las noticias la intención del club es renovarlos a todos. «Se lo han ganado», «siempre en mi equipo», «se lo merecen», «traidor el que dude»… Si analizamos caso a caso, seguramente ninguno de los tres estorbe, pero la suma de los tres sí que estorba, al compartir puesto y hacer de tapón. Su continuidad mientras siga Laso se me antoja incompatible con una verdadera reconstrucción del juego exterior, porque su sombra es muy alargada, tanto deportivamente como de ascendencia en el vestuario. Si nos creemos que este desaguisado se arregla simplemente cambiando a Goss por Raulzinho lo llevamos claro. Estamos ante un final de ciclo, más o menos suave, y los movimientos en verano deben reflejarlo así, siendo ambiciosos, empezando por las salidas, porque el aire empieza a estar viciado.

Hora de mirar también al banquillo

Hemos quedado en que la plantilla es parte del problema, y no menor, pero no la única: los problemas del equipo hay que buscarlos sin líneas rojas, porque nadie está por encima de la sección. Sé que Laso es sagrado para amplias capas de la parroquia pero a día de hoy es parte del problema. Nunca en sus diez años en el banquillo blanco se había encadenado semejante crisis de juego y resultados. Visto desde fuera, empiezo a dudar de que todo el vestuario esté remando en la misma dirección, o al menos con la misma convicción.

Nadie pone en duda sus logros en el pasado, por los que le estamos agradecidos desde esta humilde tribuna, pero si analizamos el presente de la sección y miramos al futuro no debe haber nadie intocable, tampoco él. Porque la plantilla, con todos sus defectos, da para muchísimo más que el lastimoso juego y los resultados del último par de meses. A Laso le está faltando cintura para gestionar esta crisis: en vez de probar cosas nuevas, como sí hizo el curso pasado, y desde aquí se lo reconocimos, o dar confianza a los que llevan menos tiempo, se ha enrocado en su guardia pretoriana y en recetas de juego pretéritas. Concede a los veteranos patente de corso de tiros y minutos, y esa meritocracia asimétrica desmotiva a los nuevos como efecto dominó.

Cuando llegue el verano, si los resultados y sensaciones no remontan, habrá que analizar la idoneidad o no de que siga Laso: darle al menos una pensada antes de darlo por sentado por mera inercia. ¿Nos parece la persona ideal para liderar un nuevo proyecto en la sección? ¿Le veis con la energía y empuje suficientes, capaz de desprenderse de jugadores queridos para apuntalar la plantilla o de adaptar su libreto a un grupo joven y diferente, con nuevos liderazgos en pista y vestuario?

Manresa se lleva los brotes verdes

De un plumazo podó Manresa los posibles brotes verdes del Real Madrid en los últimos 10 días. Derrota dura e inapelable en Goya, recordatorio de que seguimos para los leones, pese a ganarle a Burgos y Asvel, equipos dos ligas por debajo, y de la campanada contra Milán, 7 abajo a tres minutos del final. Y cuidado que el calendario se empina: visitas a Estambul (martes) y Tel Aviv (jueves).

Está el atenuante de las bajas, seis el domingo, que si le sumamos a Randolph, defenestrado por Laso hace semanas, deja una rotación de ocho jugadores útiles. Y con ocho no da precisamente para pasearse por la ACB, y menos frente a Manresa, que no es tercero por casualidad. Pedro Martínez plantó una zona en defensa y retrató toditas las carencias de este Madrid crepuscular, obligándole a mayor protagonismo exterior del que querría Laso. El cortocircuito del backcourt fue de época, y llueve sobre mojado. Los números cantan: siete pérdidas más que asistencias (19 a 12), y no se salvó nadie esta vez: -4 de valoración Heurtel, -4 Núñez, -3 Nigel y -1 Llull. El coah los señaló sutilmente en rueda de prensa: «Para jugar bien todos tienen que sumar, necesitamos tener organización como equipo». ¿Quién organiza? Pues eso…

Hemos escrito ríos de tinta sobre Williams-Goss, apocopado desde que llegó a Madrid, diría que ya irremediablemente. Su bloqueo mental es absoluto, cuesta imaginar una remontada de aquí a final de curso que justifique su permanencia. Los esquemas de Laso necesitan de grandes talentos al timón que improvisen fuera de sistema y resuelvan malos ataques al final de la posesión, Nigel sencillamente no es ese jugador, lo cual no le convierte en un mal jugador. Le he visto jugar en otros equipos europeos (Partizán, Olympiakos y Lokomotiv) y os aseguro que vale, no como estrella Euroliga, tampoco cobra como tal, pero sí con aptitudes para asentarse en la burguesía. Tiene otro año de contrato garantizado pero asumo que el club negociará rescisión en verano (como con Randolph), especialmente al ocupar plaza de extracomunitario. Y asumo también que, igual que con Lapro, veremos su mejor nivel lejos de Goya.

Pero la novedad no es hablar de la salida de NWG, que empezamos a dar casi por segura, sino de la de Heurtel, que ya no descarto tampoco. Cumplió en el primer tercio de curso, incluso con notable, pero cada vez me queda más claro que Laso no se fía de él: -13 el equipo hoy en sus 13 minutos porque, claro, el basket se sigue jugando a dos pistas y él cojea ostensiblemente en una de ellas. Ni siquiera pisó parquet en el último cuarto, pese al apagón del resto de bases, y no es la primera vez. Con 33 años no va a ir a mejor y su salario aumenta en la segunda temporada de contrato (como de 1.5M€ a 2M€ brutos), que no es garantizada: se le puede cortar por una cantidad testimonial. Dos kilos de masa salarial dan para bastante en verano a poco que el mercado ofrezca, así que el club imagino que barajará esa opción seriamente.

Llull, 0/11 triples

El balear, con sus picos de sierra, venía rayando a un nivel homologable las últimas semanas, pero también asumiendo más protagonismo del que seguramente conviene al equipo, en parte por las mencionadas bajas pero en parte también por su propia incapacidad de contenerse. 18 tiros de campo contra Milán en 21 minutos, salió cara pero sentó un precedente peligroso. Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, y de manera escandalosa, con el 0/11 triples contra Manresa, que bien debe ser el récord negativo de la historia de la ACB.

Y el problema no es tanto que Llull falle 11 triples sino que se los casque (acumula 6 de 44 desde la Copa), que siga lanzando en un día claramente aciago, esa patente de corso que le otorga el entrenador para lanzar a discreción. ¿Os imagináis que Heurtel o Goss hubiesen firmado una planilla de tiro así? Yo no, porque al tercer o cuarto fallo ya les hubiese llamado Laso al orden. Solemos decir que Llull «es todo corazón», un intangible que suma a menudo pero resta otras veces. Le cuesta un mundo reprimirse, moderar su juego y bajar revoluciones, seleccionar sus tiros como el jugador secundario que es desde que se rompió la rodilla, que han pasado ya cinco años. Y se junta el hambre con las ganas de comer, porque el técnico tampoco ha sabido canalizarle.

Renovaciones

Marca publicó el viernes que las renovaciones de Llull y Rudy están «encaminadas», cero sorpresa por ahí, ya conocemos al club, pero además DF asegura que la de Causeur idem (si bien es una fuente menos fiable). Resulta difícil, en estas semanas tan grises y ante la perspectiva de otra primavera sin títulos, ilusionarse con la promesa de más «continuismo» en verano y un puesto de escolta que sumaría 107 años.

No es un problema concreto de que siga uno o el otro, que los tres son más o menos aprovechables como reservas de fondo de armario, el problema es que compartan puesto. Sumando tres reservas no juntas un titular pero te suponen un hándicap para ficharlo, que el presupuesto no es infinito. Además, mientras Llull, Rudy y Causeur continúen parece difícil que Laso conceda la alternativa a nuevos exteriores que pueda fichar la directiva y apueste de verdad por ellos.

Tendemos a opinar sobre renovaciones en términos de rendimiento pasado, «se lo merece», «ha dado mucho al club», «siempre en mi equipo», cuando el acto de renovar representa justo lo contrario, no un reconocimiento al pasado sino una apuesta sobre su futuro. Y si queremos competir con el Barca de tú a tú y revertir el ciclo deberíamos empezar a apostar a futuro, liberarnos de una vez de los compromisos sentimentales autoimpuestos.

De Randolph, Williams-Goss y el efecto dominó

El regreso de Trey y Randolph, que debía haber traído puntos y un salto de calidad, no está teniendo ni mucho menos el impacto que esperábamos. Recordemos que suman unos cuatro millones brutos de masa salarial.

Thompkins, que volvió más tarde, está bajito de forma, no atrapa un rebote ni por error y en defensa todo le cuesta un mundo. La explicación no parece esta vez el peso, ojalá fuese eso, que tiene solución más o menos rápida; sencillamente Trey nunca ha destacado por su físico y una baja de siete meses a su edad pasa especial factura. Sin embargo, juega, a veces hasta brilla (semifinales de Copa) y sigue contando con la confianza de Laso, es uno de sus pretorianos (junto a Taylor y Causeur), además de figura apreciada en vestuario y grada. No, lo grave no es lo de Thompkins sino lo de Randolph, que además tiene un salario más alto y (hasta donde sabemos) contrato garantizado el año que viene. Volvió hace dos meses y medio, físicamente parece en buen estado, pero está fuerísima de dinámica, y cada vez más. Un total de tres minutos de juego en los últimos seis partidos (¡!).

Su actitud es pésima, os lo dice un abonado que le ve de cerca en Goya: tiene detalles feísimos que no captan las cámaras, como saltar la valla publicitaria de camino al banquillo, para evitar cruzarse a Laso cuando le sienta. Vedettismo que no veréis a ningún otro jugador del equipo. En Euroliga, que sabe que no juega, se pasa los partidos completos pedaleando en la bicicleta estática para no tener que integrarse con los compañeros en la banda, animar y hacer piña. La bici se supone que es para calentar, no para exiliarse. Llega a los tiempos muertos cuando ya están acabando y ni se asoma a escuchar. Es vergonzoso. Si alguna vez fue tan bueno como para que le riésemos estos desplantes, ya no lo es. Debería estar agradecido por la paciencia y sensibilidad del club con su lesión, ser campeón en actitud, pero lo contrario. Con razón Laso le ha puesto una cruz como la del Valle de los Caídos de grande, ya veremos si definitiva.

El veto a Randolph deja un damnificado: Nigel Williams-Goss, fuera de la convocatoria de semifinales y final en la Copa por el overbooking de extracomunitarios. Algunos lo han interpretado como que Laso tira la toalla con él, yo veo otro motivo. De entrada, me cuesta creer que el técnico se baje del carro de NWG tras apenas cinco meses, de los que se ha pasado uno y medio de baja.

Yo veo otro motivo: el efecto dominó. Me explico: asumiendo que Deck es clave, el descarte debe salir de entre Trey y Goss. Y en condiciones normales, estando Alocén lesionado, el sacrificado debería ser Thompkins. Pero no estamos en condiciones normales, porque el veto a Randolph deja a Trey como único ala-pívot reserva. Puedes utilizar a Deck de cuatro, sí, pero es desperdiciar un recurso valioso, siendo de alero como más diferencias marca. De base reserva tienes dos opciones testadas, Llull y Abalde. Imagino que no fue una decisión fácil, pero así es como yo la interpreto.

Sensei Laso

Lo cual no es óbice para detenernos en la adaptación de Goss, que no está respondiendo por ahora a las expectativas (también algunos las tenían quizá demasiado altas). Creo que todos coincidimos en que arrastra un problema de confianza y autoridad galopante, juega evitando el fallo más que buscando el acierto: no mira el aro, se limita a subir el balón, ordenar sistema o sencillamente dársela a Llull, con quien casi siempre coincide en pista y sabemos cómo acaba la historia. El puesto de base en el Madrid requiere mucha más iniciativa ofensiva, salirse de sistema a veces. La disciplina como hándicap más que como valor: en este formato ameba Goss es un activo desaprovechado.

Vale, no es un superclase tipo Chacho, Facu o Doncic, quizá estábamos mal acostumbrados. Tampoco ayuda el prejuicio estético rancio: leo a aficionados decir que no puede ser base del Madrid por su «manejo del balón», como si fuese un requisito imprescindible y Calathes un Globbetrotter. También creo que no hemos terminado de entender la sequía de talento en el puesto de base del pasado verano en Europa. Los que hemos visto a Nigel jugar en otros equipos sabemos que es un jugador de nivel y con recursos, en Madrid lo ha mostrado a cuentagotas, a los partidos contra CSKA y Murcia me remito. Por cierto, cuando dirigió al equipo Chus Mateo, que Laso estaba de baja por covid. ¿Coincidencia?

Cumple en defensa y no se le pira la pinza, pero acaba los partidos con 10-15 minutos en pista y ni un solo tiro, mientras Llull apedrea el aro sin reparo: 1/11 triples en la Copa, 28% de campo en Euroliga, y no precisamente lanzando poco. A Goss le falta iniciativa, sí, pero aquí señalo también a Laso: no se trata de que el jugador tome el cielo por asalto sino de que el jefe asigne roles. Viendo el nivel de Lapro en Barcelona y la gestión por ahora de NWG os confieso que se me está empezando a caer aquel mito de Laso como sensei de la gestión de bases.