Llull, Laprovittola y el problema del segundo base

laprovittola joventut real madrid

Dos días y medio después de la meritoria y muy valiosa victoria en Tel Aviv, el Madrid vuelve a las andadas: pinchazo en Goya contra un Joventut en horas bajas. Imperdonable. Relajación > 52 puntos encajados en la segunda parte > final apretado sale cruz. Facu descansando en la grada, Trey descartado y Tavares solo 7 minutos en pista. Sin la dirección del primero, los puntos en estático del segundo y la defensa del tercero el Madrid es a día de hoy un equipo bastante vulnerable, la versión Tel Aviv se basaba en ‘estar todos’. El primer puesto de la ACB y la consiguiente ventaja campo en la final serían de gran valor este año, con un Barca sólido, pero el Madrid la está vendiendo barata.

Felipe se cascó 17 minutos contra Joventut, no defendió un pimiento, pero hizo sus números y el Wizink feliz. Garuba ni se quitó el chándal, pese a que el problema en la segunda parte fue claramente defensivo, que es el punto fuerte del muchacho. Da igual, ayer no tocaba. Táctica al margen, sacrificar tiempo en pista del canterano para complacer a Felipe a cuatro meses de su retirada parece una inversión nefasta. Se entendería si Reyes atravesase un pico de forma, pero dista de ser el caso. Y si es por diplomacia, el club ya cumplió renovándole otro año, que deportivamente no se justificaba, para que pueda batir algún récord más y tener la ‘gira de despedida’ que a su amigo Navarro se le negó. ¿Estamos a futuro o a diplomacia?

Dependencia de Facu

Aunque lo más preocupante contra la Penya fue la sensación de enorme dependencia de Campazzo. Fue faltar y hacer aguas el equipo, lo que deja en bastante mal lugar a Laprovittola y Llull. Con el argentino lo que se ve es lo que hay, no da para más. Ha superado aquel estrepitoso aterrizaje en el club, que se le escapaban los balones de las manos y encadenaba valoración negativa partido tras partido. Le duró como tres meses y se justificaba por el periodo de adaptación. Ahora ya está adaptado, no se le escapan los balones y rinde al nivel que se puede esperar de él en la élite. Ni más ni menos. Como tercer base sirve… si hubiese un segundo al uso.

Pero Llull no lo es, sufre sobremanera cuando se queda como único director. Algunos dirán que rinde mejor de “escolta”. La denominación es lo de menos, aunque personalmente prefiero llamarlo “segundo base en pista“, una variante táctica que hemos visto hasta la saciedad con Laso (¿os acordáis de ‘los Sergios’?). El caso es que entre Llull y Laprovittola suman unos cuatro millones de euros de masa salarial para bastante poquito, para que echemos de menos a Facu contra un Joventut en casa. Y además ambos tienen contrato garantizado el próximo curso en los mismos parámetros, un hándicap para el club de cara a moverse en el mercado.

Llull es una herencia desafortunada: tiene el salario de la megaestrella que era antes de la lesión y su contrato, firmado en 2017, cuando acechaban los Rockets, expira en junio 2021. Merece el beneficio de la duda, le sobra carácter y baloncesto para convertirse en un activo interesante de la rotación una vez encuentre su rol y recupere el pico de estado físico. Lo demostró en el Mundial con España. Quizá el club podría, eso sí, negociar ya este verano una rebaja salarial a cambio de más años de blanco. A Lapro le tengo menos fe: en función de su rendimiento de aquí a final de curso me plantearía negociar una rescisión de contrato o intentar colocarle al primer Joventut de la vida dispuesto a asumir el 60-70% de su salario. No hay peor error que insistir en la equivocación. Si asumimos que Llull tiene que estar acompañado de otro base en pista, hace falta un segundo director de mayor nivel.

Prepelic, calienta que sales

Carroll PrepelicNo por esperada la noticia es de menor calado: se nos retira Jaycee Carroll a final de temporada, según adelanta Encestando. Así se lo habría comunicado ya al club, para dar margen a buscar sustituto. Todas las piezas encajan: cumple 37 en abril, el mega rancho está listo, termina contrato en junio y se encuentra inmerso en “problemas familiares”, que estarían detrás de su ausencia en los últimos partidos. El club le ha concedido permiso para viajar a EEUU, a donde se mudaron en noviembre su esposa  y los 4 hijos. Llegado el momento se le rendirán honores al nivel de su figura: el mejor americano que ha vestido la camiseta blanca y el mejor tirador puro de la historia de la Euroliga, como poco en lo que va de siglo.

Antes de que empecéis con los llantos, advierto: Jaycee no tiene sustituto, y no lo tiene porque es uno entre un millón, nunca habíamos conocido a esta orilla del Atlántico semejante grado de perfeccionamiento del tiro de 3 saliendo de bloqueo y de la bombita en penetración. Sus porcentajes de conversión en ese tipo de lanzamientos son altísimos en comparación con la media de ‘mercado’. Hagámonos a la idea, simple y llanamente no hay otro como él. Quien espere que el Madrid encuentre al ‘nuevo Jaycee’, se va a mojar las ganas en el café, porque es una quimera. Igual que no había recambio posible para Doncic en 2018 o para Chacho en 2016. ¿Recordáis lo que pasó entonces? Que nos hicimos el harakiri porque el club fichó a sustitutos de teórica ‘poca monta’,  aunque a la postre el equipo continuó arriba exactamente igual. Así que: aprendamos la lección y no seamos unas histéricas.

La tarea no es comprarse un clon de Carroll para combatir la melancolía, o un Ferrari para desviar la atención (Sugus para el primero que pida a De Colo), sino suplir el hueco que deja el americano en términos deportivos, contabilizados fríamente y estadística en mano. Porque de esto va el baloncesto del siglo XXI. Y el hueco que deja Carroll en 2020 se mide en unos 8-10 puntos desde el banquillo, como primera opción en sistemas para tirador en estático. Un rol similar, por ejemplo, al de Kuric en Barcelona y que tan bien cumple. A diferencia de los casos de Chacho y Luka, no hay activos en la plantilla blanca cuya evolución pueda cubrir el espacio vacante. En su día, la aportación de Rodríguez en la creación desde bote la suplió Doncic con su estirón, y al propio Luka el año pasado le hizo olvidar Campazzo con su eclosión definitiva. No hay sin embargo dentro del roster un especialista tirador en ciernes como sí había generadores desde bote, así que toca importarlo.

El prejuicio heredado

Y la opción más lógica y probable, el plan A que baraja el club, es renovar y repatriar a Klemen Prepelic a final de curso. Es peor tirador puro que Jaycee (menuda sorpresa) aunque a cambio puede echar el balón al suelo y sacar puntos baratos desde el tiro libre. Si alguno temió que solo fuese flor de pretemporada, puede estar tranquilo a estas alturas: máximo anotador de la ACB con 22.1 puntos de media en 16 jornadas, el promedio más alto visto en la liga desde hace algunos años, y con su Joventut inmerso en la lucha por puestos de playoff tras un comienzo titubeante. Sin embargo, pese a esos números astronómicos, a su pasaporte comunitario, a la relativa concordancia táctica y a su evidente evolución, sobre todo en aplomo y picardía en pista, leo a muchos parroquianos desaconsejar la operación retorno. Claro, es que les sabría a poco, “queremos a Fredette”, porque nos metió 18 puntos en OAKA y somos de ‘culo veo, culo quiero’. Lo de que sea extracomunitario, tenga contrato en vigor hasta 2021 y defienda como mi abuela, nah, detalles menores.

Son los mismos parroquianos, suponemos, que lamentaron en su día el retorno de Campazzo, “el tapón ese argentino que nos colocó el Chapu”, porque perdía muchos balones y no era lo mismo Murcia que Madrid. Al final, se juzga desde el prejuicio del recuerdo: tendemos a crear opiniones y a mantenerlas fijas, impermeables a la evidencia, casi siempre por el mero orgullo tertuliano del ‘ya lo dije’. Pero tratamos material permeable, los deportistas evolucionan, maduran y envejecen, a veces se estancan. En Madrid recordamos a Prepelic de su lastimoso paso por el equipo en la 2018-19, cuando le tocó desempeñarse de lo que no es (base) por culpa de las lesiones de Llull y de una plantilla mal construida, con overbooking de escoltas y escasez de directores. Pero, ¿os imagináis que Laso hubiese alineado dos meses a Carroll de base en su primer año en Madrid y le hubiésemos colgado para siempre el sambenito de ‘no sabe botar’? Liberémonos de prejuicios y confiemos en la dirección técnica, que motivos nos ha dado.

Patinazo en el Palau, un clásico por navidad

Mirotic acb deck¿Qué es la navidad sino tradición? El Madrid cumplió con la suya escrupulosamente: visita al Palau en diciembre, fase regular ACB, estrepitoso primer cuarto y derrota fea, que escuece a la afición por la forma pero con escasa trascendencia clasificatoria. El average está perdido, ni qué decir tiene, si bien el reciente pinchazo en casa del Barca contra Unicaja lima ese coste: si ganan los mismos partidos hasta final de curso y el Madrid vence de 1 punto el Clásico en Goya será primero de la fase regular. Lo sé, es ver el vaso medio lleno en un día así, pero hay que poner las cosas en perspectiva.

El partido quedó sentenciado en el primer cuarto, con un Madrid castastrófico (-4 de valoración global), y el primero Campazzo, que registró en el arranque 5 pérdidas y 0/4 de campo. Se enchufó en la segunda mitad, pero ya era tarde y solo sirvió para maquillar. En general los argentinos del Madrid, que junto a Tavares marcan el techo del equipo, tuvieron una tarde negra: Deck estuvo negado hasta que se lesionó (cruzamos los dedos para que no pase a mayores), el emparejamiento con el regresado Claver le fundió los plomos, al negarle el recurso del posteo. Habrá que tomar nota para próximos derbis. Y a Laprovittola, que nos había hecho alguna faena de aliño en fechas recientes, el Palau le viene muy grande.

hanga acb laprovittola

Se vio sobrepasado por un Hanga inmenso, igual que Kuric, que le hizo un traje a Causeur. Los titulares de la prensa irán por Mirotic, pero la victoria del Barca la contruyeron los secundarios: Delaney, Oriola y los mencionados Hanga y Kuric. Solo dieron la cara por el Madrid los ala-pívots, Thompkins-Randolph, y por momentos Carroll, recién regresadito de USA (ya sin perilla fucker) del permiso del club por “asuntos familiares”. Se notaron las ausencias de Mickey (Garuba le echó arrestos pero aún no está para estas lides) y sobre todo de Llull, claro que al Barca le faltaba Heurtel. A Pangos ni le cuento, pues no pintará nada en la rotación cuando vuelva y estén todos. No lo pinta Ribas…

Mirotic no fue protagonista, a su pesar, y no porque no lo buscase: 6 de 16 tiros de campo, con mucho maquillaje en la recta final, ya sin nada en juego. Eso sí, celebró un triunfo en la jornada 15 de la fase regular ACB como si de la final de la Euroliga se tratase. Golpes en el pecho, brazos en alto tras cada triple y un minuto de saludos al sentarse en el último minuto. Como dice María, parece ese exnovio despechado que publica compulsivamente fotos con su nueva novia, para demostrar lo bien que está, pero no para de mirarte las historias de Instagram.

Posdata: minuto 36 de partido, el Palau cantando a coro “Rudy Fernández, hijo de puta” durante 20 segundos. Nada nuevo, solo que, a diferencia de aquella tarde de noviembre en Goya, me temo que no escucharemos al mainstream mediático ofendidito por el “linchamiento”. Ya sabéis, de la buena educación solo nos acordamos según el color de la camiseta del insultado.

El Madrid también sucumbe al matagigantes

EKurREGXkAA6CWo.jpeg

Ha llegado ese tramo de temporada en que el Madrid se concentra en la Euroliga (6 victorias seguidas), levanta el pie del acelerador en ACB y entra en modo ahorro. Sin disimulo, ni falta que hace. En un calendario a 80 partidos habrá necesariamente algunos de alta exigencia y escasa recompensa, y a poco que se tuercen el equipo baja los brazos: -17 en Zaragoza, donde ya cayó el Barca, siempre por detrás en el marcador y algunos tramos de bochorno en la segunda mitad (parcial de 19-0). Más allá de las formas de la derrota, que pican esta noche pero se olvidan ya mañana, lo único que importa es que se han esfumado los dos encuentros de ventaja en la clasificación ACB respecto al Barca, y este curso el factor pista en la final puede ser más importante.

El Madrid notó los 4.000 kilómetros de viaje hacía menos de 48 horas (San Petersburgo) y que el Zaragoza estaba fresco tras 8 días sin jugar, además de las ausencias de Rudy y sobre todo Llull, clave en varias victorias exigentes a domicilio esta temporada. Se notan sus ausencias porque son muy buenos y porque a Causeur le tenemos hibernando como los osos, nivel sandwich mixto, y con Laprovittola se puede echar pocas cuentas, nada que no hayamos comentado ya. Sí dio la cara Carroll, del que disfruto cada triple como un atardecer al final del verano.

Tavares y Randolph, cuestión de coco

Por otro lado, la cabecita de Tavares empieza a ser un hándicap, cuando cada falta se convierte en una técnica en potencia. Este domingo tampoco terminó el partido, su quinta fue una técnica, y es demasiado importante para el equipo como para que su presencia esté continuamente amenazada por su incapacidad para controlar las emociones. Lo mismo un coach de mindfulness…

Randolph ha celebrado la noticia de su renovación (todavía no oficial) con dos discretísimas actuaciones, en Rusia y en el Príncipe Felipe. Muy suyo, de grinch aguafiestas. A veces pienso que si no le apetece jugar ACB, podía decirlo sin más y se le firmaba la mitad de salario… En verano de 2020 terminaba contrato y, a falta de conocer detalles económicos, su renovación es de ley. Pese a sus evidentes carencias, casi todas de coco, es un cuatro de élite y con pasaporte comunitario, no abundan. Más que la renovación, me genera dudas la duración, 3 años garantizados a un jugador tan volátil, con 30 primaveras, por el que tampoco consta que hubiese hostias en el mercado y que hace tiempo tocó techo. Compartimos la preferencia de la directiva por la estabilidad de plantilla, pero lo mismo con un 1+1 iba chutado.

Trey, por cuya continuidad no daría un duro, está haciendo la pretemporada ahora, falto de ritmo de competición e inocente atrás, y Garuba ha perdido la inercia en las últimas semanas. Sigue cumpliendo, pero ha dejado de revolucionar los partidos desde el banquillo con su intensidad contagiosa. Ya no coge a los rivales por sorpresa y, según regresen Mejri y Felipe, sus minutos se van a encarecer aún más, incluso en ACB. Podría decirse que está pasando su particular rookie wall. Que nadie se me alarme, no deja de ser otra etapa del aprendizaje.

Al Madrid se le hace de noche en Miribilla

20191117-637096160550610203_20191117194000-k0RH-U471701355139KKE-992x558@LaVanguardia-Web

Igualada pero justa la derrota del Madrid en Miribilla, que le cuesta la imbatibilidad en ACB, que no el liderato en solitario. No es el tipo de canchas donde teóricamente cuentas con pinchar, pero Bilbao no ocupa puesto de playoff por casualidad. Balvin es un valladar bajo el aro (16 rebotes y 3 tapones) y Bouteille uno de los jóvenes de mayor proyección de la ACB, 24 años, seguramente el mejor fichaje de la competición este verano. Un robo.

A falta de ideas en ataque, con Campazzo especialmente espeso en estático, abusó el Madrid del recurso del triple (38 lanzó), a menudo en situaciones sin ventaja. El resultado fueron bajos porcentajes, a destacar Rudy y Facu, que se quedaron en un inaudito 0 de 15. Entre todo el equipo solo se repartieron 10 asistencias en 45 minutos, literalmente se hizo de noche. La intendencia de Tavares y Garuba disimuló muchas miserias, así como el regreso de Carroll a la rotación (20 puntos), por la ausencia de Causeur en la convocatoria. Se echaron en falta más minutos del americano en la recta final, pero Laso apostó por la defensa y el manejo de balón.

También se echó de menos a Randolph y sobre todo a Deck, el mejor del equipo en lo que va de ACB. Tortuga salió de la convocatoria para que pudiese entrar Thompkins, que reapareció finalmente, fino de figura pero muy falto de ritmo y fallón cual escopeta de feria. Mucho trabajo por delante con él para meterle en dinámica, y la logística no es nada favorable, con ese hándicap de la limitación de extracomunitarios en el laboratorio de ensayos de la ACB.

Al respecto, creo que Laso erró con la convocatoria y la rotación interior volvió a quedarse corta, como contra el Barca. Si se queda fuera Deck (que puede jugar de ala-pívot), no debería faltar también Randolph, porque entonces se quedan solo 4 efectivos interiores, uno un chaval de 17 años y otro Trey, en su primer encuentro oficial desde junio, una incógnita que salió cruz.

Llull ACB Bilbao Rafa Martínez Real Madrid

La valentía de Llull

Llull apareció de nuevo en un último cuarto para liderar la remontada y salvar los muebles: 24 puntos en el tiempo reglamentario, el único que supo qué hacer con el balón en las manos. Algunos centrarán su análisis en los 14 tiros de campo que falló, pero alguien se los tiene que tirar y Llull es el más valiente, el que nunca se esconde en los momentos de zozobra, que en Bilbao fueron unos cuantos. Sin Carroll en pista, ¿quién se lo iba a jugar? Contra el Barca no le entraron y desde esta tribuna se le defendió, un día puntual de desacierto no empaña su buen momento de forma. El problema en la prórroga es que se le secó la pólvora, a él y a todo el equipo: 1 de 13 tiros. Así es realmente difícil ganar.

El menorquín parece más cómodo como segundo base, de puñal ejecutor más que de director, pero Laso apenas puede permitirse últimamente esa alternativa táctica dado que Laprovittola ya no da la talla ni en ACB. Ha sido llegar un tramo un poco más exigente de calendario (Baskonia, Unicaja y Bilbao) y desaparecer el argentino también en competición doméstica. Sus minutos al timón están siendo una calamidad, se hace previsible porque juega andando. Transcurridos 19 partidos oficiales es hora de empezar a preguntamos: ¿es solamente un mal momento o es que no es jugador para un grande? ¿hasta cuándo le aplicamos la excusa del periodo de adaptación y la descompresión post-Mundial? El problema en su caso es que a su muy pobre rendimiento se une la enorme exigencia del puesto de base en el sistema Laso. En otras posiciones puede uno disimular un poco (pregunten a Causeur o Taylor), pero al que genera y dirige se le pide la excelencia, y Lapro ahora mismo está evidentemente en las antípodas.

Tavares y Llull ponen al Madrid en velocidad crucero

Sergio Llull Real Madrid Unicaja ACBEl Madrid recibe el jueves en Goya al Barcelona, una de esas citas con más impacto anímico que clasificatorio. Y llega razonablemente bien, superado ese bache Euroliga que se saldó con 3 derrotas seguidas, todas a domicilio y dejando una imagen muy discretita. Recupera el pulso a la temporada coincidiendo con el ‘regreso’ de la versión ‘Gigante Verde’ de Tavares, tras un periodo de inexplicable hibernación. Quizá fuese ansiedad, por justificar la apuesta estratégica del club por él, quizá nunca lo sepamos, físico seguro que no era. Lo importante es que, tras mes y medio de interludio, lo ha retomado donde lo dejó, tapones, tiros cambiados y mates mastuerzo, business as usual. Jordan Mickey será versátil y tendrá clase, pero su influencia en el juego es limitada, no cambia partidos. Tavares sí: el mejor contra Unicaja y en Belgrado. Y si el caboverdiano está, las victorias se abaratan, el rebote deja de ser un problema y los rivales parecen peores, su porcentaje de 2 se desploma: 44% Unicaja y 38% Estrella Roja.

En Serbia estuvo bien secundado por la Llull&Rudy Limited Company, amigos fuera de la pista y motor ofensivo del sistema Laso desde hace casi una década. Nunca les valoraremos lo suficiente hasta que se jubilen. Uno que está en puertas de esa jubilación parece ser Carroll, al que ha superado por Causeur en la rotación y cuya esposa (Baylee) ya se ha mudado con los niños de regreso a USA, una vez concluida la construcción del rancho en Utah. Jaycee es tipo familiar, cumple 37 en abril y termina contrato en junio. Podría seguir, aún está para sumar, pero no todas las leyendas tratan de alargar el chicle y arrancar giras de despedida. No olvidemos, además, que el Madrid tiene cedido a un jugador de perfil similar, Prepelic, 2º máximo anotador de la ACB hasta la fecha (21,4 de media), con un notable 44% en triples.

Volviendo a Llull, este curso acapara menos titulares que antaño porque ya no es el jugador franquicia. Pero, que ya no sea el que fue, aquel pico de nivel de 2016-17, no significa que no pueda asentarse como una pieza muy útil, de hecho, importante del equipo. Está cuajando una sólida campaña, infinítamente mejor que la pasada, decisivo en varios últimos cuartos de encuentros ajustados. Ha cambiado el rol de go-to-guy por el de desatascador, microondas desde el banquillo, generador ofensivo con licencia. Su evidente mejoría física le permite alternar tiro desde bote con alguna canasta en penetración, así como emparejarse en defensa con la estrella exterior rival cuando Facu y Taylor pasan por el banquillo.

Su sólido momento de forma viene a enjuagar el valle que atraviesa Campazzo, tras el subidón con el que regresó del Mundial, y la aportación de Laprovittola, por el momento por debajo de las expectativas. Olvidémonos por un momento de los porcentajes de tiro y de la valoración, y fijémonos en la estadística +/-de Llull, los parciales del equipo con él en pista. En uno de cada tres partidos ACB el año pasado esa estadística fue negativa, mientras que este curso ha sido positiva en cada uno de los 10 disputados (si contamos la Supercopa), con una media de +12, la mejor del equipo a la par con Tavares. “Una alegría volver a verle disfrutar del baloncesto”. No es la primera vez que escribo una frase similar sobre Llull desde el regreso de su lesión en mayo de 2018, pero sí la primera que responde a una tendencia consolidada de juego y no a una velada de acierto puntual.