Seis nombres propios de la reconstrucción blanca

El baño de realidad de la final de Copa del Rey ha constatado con crudeza la necesidad imperiosa de una remodelación de la plantilla del Madrid este verano. No hay atajos ni soluciones baratas si se quiere volver a competir con garantías. Una responsabilidad, la de reconducir el rumbo este verano y devolver la ilusión a la parroquia, que recae en la presidencia (inversión) y en la directiva de la sección (decisiones de mercado).

Bajando un poco al detalle de esa remodelación, el primer factor y el más importante es la pasta. Esta temporada de pandemia se ha aplicado terapia de choque para reducir gasto y contener déficit. Además de una quita del 10% del salario anual de todos los jugadores, se dejaron sin cubrir las salidas de Campazzo, Mickey y Mejri, resultando en un recorte muy sensible de la masa salarial.

El curso 2021-22 cambia el panorama: con más de media España vacunada para cuando arranque la competición es de suponer que se jugará de nuevo con público en el pabellón y volveremos a un escenario de ingresos ordinarios, en el barrio de los 15-18 millones. Cuento por ello con que el club mantenga al menos el actual presupuesto de la sección, incluso se pueda picar ligeramente hacia arriba, recuperando parte de lo recortado este curso. Y con eso, ¿para qué alcanza? Superestrellas de la Euroliga no parece que vayan a venir, pero se puede equilibrar la plantilla y reducir el peso de los veteranos, que ya sería un avance. Veamos…

> Heurtel por Lapro. Aquí hay poco misterio: Laso nunca quiso a Lapro, un empeño de JCS, y tampoco es que el argentino haya dado un step ahead este año (ya sin Facu) como para plantearnos su continuidad. Su salida libera alrededor de 1.8M brutos anuales de masa salarial (¡!), un poco más de lo que suponemos que firmará Heurtel. Como faro del proyecto/base titular el galo se me queda corto, pero supone una mejora sustancial respecto a Lapro. Además son lentejas, el acuerdo es total desde hace mes y medio. ¿Pasta? Camino de 32 años y tras temporada y media inactivo Heurtel no está como para subirse a la parra, si su prioridad es efectivamente seguir viviendo en España. Ya sabéis que su mujer dijo que nanay a lo de mudarse a Rusia cuando Jimki llamó a su puerta en enero… A ojo de buen cubero calcularía como 1.5M brutos/año.

> Pívot reserva. Tyus no renovará y Felipe se retira. Ninguno de los dos cobra demasiado: entre ambos apenas liberan como un millón bruto anual de masa salarial. La idea del club parece gastarse algo más que eso pero fichar a un interior reserva de garantías para Tavares. Ya se quedaron con las ganas el verano pasado con Zizic, que no ha terminado de cuajar en Tel Aviv pero igual era un perfil alto. Escudero en ABC menciona los nombres de Jalen Reynolds (del Bayer Múnich) y de Devin Booker (del Jimki), ambos acaban contrato y son extracomunitarios. El primero parece más fiable, aunque solo sea por jugar en un equipo serio como Bayer. Una roca atrás y buen IQ, mientras que Booker tiene la ventaja de poder jugar tanto de 4 como de 5, un asunto a tener en cuenta por la lesión de Randolph, que no regresaría hasta octubre-noviembre, y a ver en qué condiciones tras semejante lesión.

> Sergio Llull. Termina el contratazo que firmó cuando era un catacrack Euroliga, antes de romperse, y renovará. Son también lentejas. Ahora bien, lo hará (esperamos) con un salario acorde a su nivel actual. Mantiene una importante ascendencia moral en el vestuario y la grada, pero deportivamente es un jugador de rotación, camino de 34 años y con frecuentes problemas físicos. Su nuevo contrato supone liberar como dos millones brutos de masa salarial, un balón de oxígeno importante para acometer otras operaciones. Un asunto clave me parece el rol que vaya a desempeñar el próximo curso: si regresa al puesto de escolta, siguiendo el plan original trazado por Laso para este año, o continúa como base, que particularmente considero una solución de circunstancias tras la marcha de Facu.

El base es el puesto clave del basket FIBA moderno y el salto de calidad de la plantilla para el próximo curso pasa por tener dos sólidos creadores de juego, es decir, Heurtel y otro fichaje más, con Llull como escolta. Y si hacemos caso a los rumores, parece que el plan del club va en esa dirección, con nombres en agenda como los de Pierria Henry (Baskonia) o Thomas Walkup (Zalgiris). Ambos terminan contrato, pero con Henry entra en juego el factor tanteo, así que habría que pagar una pequeña compensación a Baskonia (digamos 250k). En todo caso, es la opción que más me gusta, dado ese pasaporte Cotonou (Senegal), 28 años y su evolución este curso, que ha pasado por la derecha a Vildoza.

> Jaycee Carroll. La teoría es que se retira, pero también era la teoría el año pasado y aquí sigue, a buen nivel, camino de los 38 en abril, eso sí, teniendo que dosificar Laso sus minutos. Cobra unos 800k brutos y si renueva, dada su edad, entiendo que sería a la baja, no sé, echadle 650k. Un sueldo bajito que apenas condicionaría otras operaciones, sería la ficha 13 o 14 del roster. La clave de su decisión será una vez más la familia, ahora bien, sea la que sea, el club debería conocerla no más tarde de abril, de cara a la planificación.

> Usman Garuba. Salvo sorpresa mayúscula se va dentro de cinco meses, y no está en manos del Madrid impedirlo. Se apuntará al draft, saldrá elegido alrededor del puesto 15, que son unos 2.2M$ anuales, dejará un piquito testimonial de cláusula y hasta luego Lucas. Su padre, entiendo que asesorado por el agente, ha declinado todo intento del club para ampliar el contrato de su hijo (más salario a cambio de más cláusula) y sigue con salario de “canterano mejorado”. Los debates sobre si está o no preparado para la NBA son inútiles: hace años que en el draft no se eligen realidades sino promesas, y Garuba es una. Se va a ir y punto. Su hueco como quinto interior no debe quedar sin cubrir. Puede que no haga falta una estrella, ni siquiera un jugador consagrado, pero sí una pieza de rotación suficiente, baratita y no extracomunitaria, idealmente cupo de formación local. ABC desliza el nombre de Fran Guerra, que está despuntando este curso en Tenerife y termina contrato. Creo que da el nivel para quinto interior y encaja en el sistema Laso, su principal pega es ser cinco puro, cuando al Madrid le vendría mejor un jugador que pueda desempeñarse también de cuatro, por aquello de la baja de Randolph que comentamos antes. Otras alternativas que se me ocurren en ese rango de precio serían J. Barreiro, aunque este pega más por Deck si sale, en perfil 3 y medio, Tyson Pérez, en función de su evolución hasta final de curso, o Tryggvi Hlinason.

> Gabi Deck. Su continuidad o no marcará en buena medida el verano en Concha Espina. Termina contrato pero el club tiene al parecer la opción, que piensa ejercer, de renovarle unilateralmente por otras dos temporadas y un sueldo bajito. Sería una forma de garantizarse, como mal menor, que si el jugador sale en julio a la NBA lo haga pasando por caja. Pagando su cláusula, que oscila entre 1.5M y 800k, según las fuentes. Pero el escenario ideal para el Madrid no es cobrar la cláusula sino la continuidad del argentino, y esa pasa por un aumento salarial (respecto a lo estipulado en la ampliación unilateral) a cambio de pasaporte español y una subida de cláusula que de tranquilidad a corto plazo. No es solo que Tortuga sea uno de los tres mejores aleros de Europa, con 26 años y margen aún de mejora, es que puede jugar de ala-pívot con ciertas garantías, un comodín clave ante la incertidumbre respecto a Randolph.

Baño de realidad copero

Lo primero de todo: máximo respeto para este equipo, empezando por el entrenador, Laso, faro del proyecto y cuya renovación debería ser la prioridad nº1 en Concha Espina, y siguiendo por los jugadores, cada vez más viejos y con más achaques, pero siempre dignos. Ni un reproche a su rendimiento y entrega. Un grupo que lo ha ganado todo en el último lustro y ha vuelto a dar la cara en esta Copa del Rey. Primero batiendo con holgura a Valencia, el rival más duro posible en cuartos, baño de Laso a Ponsarnau mediante, y luego remontando 18 puntos en semis a Tenerife, con menos cartel pero todo un hueso, a lomos de la vieja guardia del juego exterior. Teniendo en cuenta cómo llegaba el equipo a esta Copa del Rey, tras la humillación de Baskonia en Goya hacía una semana, estar en la final es ya un buen resultado se mire por donde se mire.

Y el soberano repaso del Barca en la final puede que sea duro pero no imprevisible. Ni con todos sanos tenía el Madrid, en honor a la verdad, más de un 30% de probabilidades de victoria, así que con las bajas de Taylor y Rudy, y con Garuba, Lapro y Tavares mermados, pues echadle un 10%. No hubo color, no hubo final, así que tampoco me detendré demasiado. Hubiese hecho falta un día inspiradísimo de los yayos exteriores para dar la campanada y lo que resultó fue justo lo contrario: -11 de valoración Carroll, -2 Causeur y -3 Llull. Ellos, que 24 horas cimentaron la remontada en semis, se quedaron en un imposible 5 de 28 tiros de campo, no sin mérito de la defensa culé. Game over. A falta esta vez de los veteranos tirando del carro, fueron los jóvenes quienes dieron la cara y evitaron un marcador sonrojante: Abalde, desdibujado en las últimas semanas y al que necesitamos como el comer, subió 15 puntos, y Alocén confirmó esa sutil pero sostenida línea ascendente.

Año de transición

Más allá de eso, el Madrid está a día de hoy lejos del Barca, su rival directo en todos los títulos, y lo que es peor aún, carece a priori de los recursos de plantilla para ponerse a su nivel. Mucho tendría que cambiar la temporada para batirle en junio en una serie a cinco en la final ACB. Es el resultado del envejecimiento de la columna vertebral del equipo blanco, traducida en frecuentes lesiones musculares (hoy Rudy), y de la complacencia del palco. De dos cursos de discreta pero progresiva desinversión en plantilla, el año pasado disfrazada de continuismo y este con la excusa del covid, desembocando en el “apañaos con lo que hay” a la marcha de Facu, anunciada seis meses antes.

Es también el resultado de dos años de desaciertos en el mercado: de la renovación de Felipe a los fichajes de Lapro y Prepelic contra criterio de Laso, de las renovaciones por tres años garantizados a jugadores secundarios, a la incorporación de Mickey teniendo ya dos extracomunitarios en plantilla. Si le unimos la faraónica apuesta del Barca, con toda su columna vertebral en los años prime de sus carreras, es decir, 5 de media más jóvenes, pues era cuestión de tiempo que llegase este momento, en que nos rebasasen como rival a batir del basket patrio.

Y en este punto ya no caben los golpes en el pecho ni los balones fuera, el realismo mágico de “por mis cojones” y “nunca dudaré de este grupo”, apelando a un pasado glorioso. Ya puede bajar a vernos la Virgen de Fátima, que sin Facu ni Randolph hay demasiada desventaja de plantilla como para competir de tú a tú y con unas mínimas garantías. El club ha dejado meridianamente claro (por omisión) que esta temporada es “de transición”, que los resultados de ambas secciones son anecdóticos y la única prioridad de gasto es el Bernabéu. Puedo estar o no de acuerdo, pero no puedo cambiarlo, así que tampoco sirve hacerse mala sangre.

Ha llegado el momento, ahora que se acerca su ocaso, de rendir honores y disfrutar de los últimos coletazos de este grupo que tanto nos ha dado, de sacar el paraguas hasta final de curso, compitiendo con dignidad como hasta ahora, y de recomponer filas en verano, a poder ser con mayor ambición de la presidencia y acierto de la directiva. De esa ambición y acierto dependerá que el año de transición no se convierta en un cambio ciclo en el basket español.

A la Copa con muchas dudas

Al Real Madrid se le salió la cadena con la lesión de Llull y no parece haber vuelto todavía a su sitio, a solo tres días de la Copa del Rey, cogido con alfileres y las dudas de Garuba y Taylor.

En diciembre el regreso del balear al puesto de base, y encima a un nivel notable (sus mejores partidos desde la rotura de ligamentos), maquilló el socavón de la marcha de Campazzo, la clave de bóveda para sostener el precario andamiaje de esta plantilla desequilibrada y envejecida. Pero dieron las doce y la carroza se volvió a transformar en calabaza. Lesionado el balear, quedaron a la luz las costuras. Y su vuelta al equipo hace diez días, superados los enésimos problemas musculares, es por ahora testimonial, muy lejos del pico de forma física y confianza que alcanzó en diciembre, el que necesita el equipo para competir en la elite con garantías.

En esta versión de Llull el Madrid sencillamente hace aguas, como nos recordó el viernes Baskonia con todo dramatismo (+20 en Goya). Un baño a lomos precisamente de sus bases, Vildoza y Henry, que cualquiera de los dos sería titular hoy en el Madrid. Las recientes victorias en ACB contra Estudiantes, Granca y Murcia, equipos de otra liga, la de zona media o baja, fueron meros trámites de los que se podemos extraer pocas conclusiones. Me niego a analizar al detalle cada partido de Alocén, a cantar victoria por cada buen primer cuarto y a enterrarle en el tercero.

No soy futurólogo ni pretendo serlo, no tengo ni idea de si llegará o no a la élite algún día. Comento la actualidad en pijama desde casa, como todos en este año de mierda, y a día de hoy lo único que me parece evidente es que el chaval todavía no está ahí. Lo normal, por otra parte, para un jugador de su edad, llegado hace solo unos meses en rol de tercer base baratito. Está al nivel lógico, creciendo despacito, y el camino es largo. El precedente Doncic ha impregnado a la parroquia blanca de realismo mágico, como si todos fueran a echar la puerta abajo en vez de cocerse a fuego lento.

Piernas cansadas

El equipo está fundido físicamente, sobre todo Tavares y Thompkins, más solos que la una en la pintura. Tyus, por ejemplo, que llegó para darle resuello a Edy, parece ser que tras un mes y 11 partidos en el equipo todavía está solo para 5 minutos contra Estudiantes y 8 contra Murcia. Y eso que llegaba en forma, compitiendo en el Galatasaray. ¿Y qué decir de Felipe, convocado para 0 minutos? Quizá algún día alguien nos explique el por qué de esa renovación, yo todavía no me la explico. El más incomprensible de los gastos en este año de contracción económica, un cierre feo e innecesario a una gran carrera.

Entre el uno y el otro es como tener un primo en Graná y el resultado es que Laso no puede (o no se fía lo suficiente como para) rotar en los trámite ACB. Y esa acumulación se nota en Euroliga, cuando cuenta: Edy estuvo desconocido contra Baskonia, fallando bajo el aro en ataque y más lento que de costumbre en el desplazamiento defensivo, ese que marca la frontera entre llegar al tapón o conceder una canasta bajo el aro. Se llama cansancio.

El Madrid, al menos, recibe refuerzos para la Copa. Lapro estará en la cita, ya concluido el confinamiento por covid. Que le hayamos echado de menos habla de lo jodidos que debemos estar. También Jaycee llega a la Copa, una vez superado su feo esguince, de hecho subió ayer 17 puntos. Otro al que hemos echado de menos, el último recurso cuando el resto de luces se apaga, que últimamente pasa a menudo…

Alocén ya enseña brotes verdes

Carlos Alocén Real Madrid

“No nos chupemos las pollas todavía”, que sigue sin estar el Madrid especialmente católico, a solo 12 días de la Copa. Enero se nos ha hecho eterno, notando ya en toda su dimensión el agujero sin cubrir que dejó Campazzo, tras aquella euforia inicial de “lo que nos echen”. Pero el calendario nos ha concedido un respiro y cierra el equipo la semana con tres victorias en otros tantos partidos cómodos. Sin jugar especialmente bien, pero victorias al fin y al cabo, que curan antes las heridas. La receta es conocida: defensa. En 66 se quedó Panathinaikos y en 63 el Alba. Ganar así es más fácil, claro que también es más fácil dejar en sesentaytantos a las cenicientas de la Euroliga. Contra el Granca se levantó el pie y fueron 80, se sufrió pero igual se ganó.

Volvió Llull, cuya ausencia de dos semanas coincidió con el bajón del equipo. Seguramente no estaba todavía del todo listo, pero con Lapro de baja covid y el equipo haciendo aguas no había margen para indulgencias. En verdad no ha aportado casi nada (2 de 16 tiros esta semana), pero su mera presencia en la banda y los 15 minutos de subir el balón y ordenar sistemas son ya un pequeño balón de oxígeno en ese agujero negro de la plantilla que es el puesto de base este año. De que recupere el tono físico y el ritmo de competición dependen muchas de nuestras opciones en la Copa.

El mejor entre los tres encuentros de la semana ha sido seguramente Causeur, que atraviesa un sólido momento de forma, aprovechando el minutaje extra por las bajas de Rudy primero y Carroll después. Pero el nombre más mencionado ha sido el de Alocén, por la novedad de verle por primera vez rayar a buen nivel en la Euroliga. Hasta la fecha había jugado 12 partidos con una valoración media de 1.5 y parciales negativos del equipo casi siempre que asumía el timón.

Su temporada hasta la fecha, reconozcámoslo, estaba siendo discreta, por muchas ganas que tengamos de ver a un base joven nacional dirigir al Madrid. Que claro que es joven, que la camiseta pesa y que necesita un periodo de adaptación, pero recordemos que no llega del filial con 16 años sino ya con cierta mili, tras dos sólidas temporadas con minutos en un equipo playoff ACB. Particularmente, quizá era demasiado optimista, esperaba que tras 1-2 meses de aclimatación, hacia noviembre, empezase a jugar regularmente al nivel de esta semana, que al fin y al cabo es al que le vimos en Zaragoza.

Condiciones no le faltan: alto para el puesto (194cms) y con brazos largos, entiende el juego y tiene talento. Pero necesita entrenar todavía mucho, machacarse para asentar el tiro y ganar músculo que le conceda más explosividad para definir cuando penetra. Eso, y confianza, claro, horas de vuelo. Mi duda sigue siendo si lo mejor para su formación es cederle el año que viene y que regrese con galones (un plan de carrera estilo Facu en Murcia) o que crezca en Madrid, al amparo de Laso y como tercer base, el rol que debía desempeñar este año y que cambió a la marcha de Campazzo, asumiendo demasiada presión demasiado pronto. No hay que tomar la decisión ahora sino en junio, con más elementos de juicio, su evolución estos 5 meses. Hasta entonces, muy bienvenidas las actuaciones como las de Euroliga esta semana, que seguro que le darán confianza, el combustible de todo base en formación.

¿Qué le pasa este año a Garuba?

No me tiro a ninguna piscina si afirmo que la progresión de Garuba se ha estancado esta temporada, diría incluso que su rendimiento ha empeorado. Una situación difícilmente explicable en un jugador de su edad y que cuenta este curso con más minutos, que ya no dependen de las lesiones de compañeros de puesto. De hecho, la configuración de la plantilla, recortando fichas en la pintura, se hizo asumiendo que Usman continuaría su evolución. Pero eso, sencillamente, no ha sucedido.

Por un lado está el tiro, el gran lunar de su repertorio a simple vista y que suponemos está machacando en los entrenamientos. Es la faceta del juego que más se mejora con el trabajo y el paso de los años. Y Garuba no es excepción: ha mejorado un poco respecto al año pasado, pero Roma no se conquistó en un día. Acierta con algunos tiros liberados pero los que falla los falla por mucho, señal de que aún no ha logrado una mecánica estable.

Su tiro no es todavía lo suficientemente fiable para lo que exige el puesto de ala-pívot en el sistema Laso. Las comparaciones con talentos naturales como Trey y Randolph van a ser siempre odiosas, pero puede mirarse en otros espejos, como el de Tortuga Deck, otro sin talento innato para el lanzamiento pero que este curso se ha convertido en el mejor tirador de libres de la plantilla, con un 90 por ciento. Justo el doble que Garuba, con un pobre 45% (11 de 24).

No me preocupa tanto el tiro en sí, que lo acabará puliendo con los años, como la frustración que le genera y los efectos colaterales. Su lenguaje no verbal tras cada lanzamiento fallado es un poema.

Su estancamiento este curso no viene tanto por el tiro como por su actividad en pista: apenas queda rastro de aquello que le hace especial, esa intensidad defensiva frenética y contagiosa que le valió el apodo de Pantera de Azuqueca. Sigue en general cumpliendo atrás con sus pares pero ya no destaca en las ayudas y ha dejado de ser un factor en el rebote. Esperaba que la lesión de Randolph, que le pone en bandeja aún más minutos, fuese un aldabonazo en su temporada, pero tampoco. Es como si la pantera hubiese perdido colmillo, como si jugase con el freno de mano echado. Hubo un detalle en el partido de ayer contra Andorra que me llamó la atención. Todo el banquillo, muy especialmente la chavalada, se levantó para celebrar el triple cuasi-folklórico de Tavares en los últimos segundos. Todos menos Garuba, que ni se inmutó. A veces una imagen vale más que mil palabras.

¿Explicaciones?

Hay situaciones que cuesta explicar sin micrófonos en el vestuario y los despachos. Dada la edad y el rol de Garuba lo primero que uno piensa es que le ha llegado demasiada responsabilidad demasiado pronto. Y parte de eso hay, seguro, pero no puede ser toda la explicación, no tras haberle visto la temporada pasada, con un año menos, jugar no pocos minutos de calidad tanto en ACB como en Euroliga.

Hay algo que flota en el ambiente y bien está pudiendo resultar un factor desestabilizador: la NBA. Usman sigue con contrato de canterano, mejorado, pero de canterano. Se dice que el padre se ha cerrado en banda a la posibilidad de que el chaval firme un contrato de profesional, acorde a su rol en la primera plantilla, para evitar una cláusula elevada que pueda complicar su salto a la NBA. Garuba, recordemos, cumple 19 en marzo, la edad mínima para presentarse al draft, donde los pronósticos le sitúan entre los puestos 10 y 15, lo que le aseguraría entre 12 y 15 millones de dólares en 4 años. Tiene la referencia de Deni Avdija, el otro dominador de categorías inferiores en Europa de esa generación, elegido en noviembre con el número 9.

Ahora es cuando muchos os preguntáis cómo es posible que Usman pueda tener hueco y semejante cartel en el draft jugando aún a este nivel bajito en Euroliga. Bien, pues porque hace años que las franquicias dejaron de buscar en el draft estrellas ultramar sino proyectos, jugadores lo más jóvenes posible pero con mucho potencial, para terminar de formarlos en América, sin los “vicios” del basket FIBA. En ese sentido pesa el precedente de Antetokounmpo, elegido desde la segunda división griega. No sabía hacer la o con un canuto, ¿y qué?

Es el caso más llamativo pero ni mucho menos el único. No hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos, los tenemos en la ACB y con ciertas similitudes a Garuba. Ahí está Biyombo, reserva en Fuenlabrada, cobrando 20 millonacos anuales en la NBA. O Ibaka, que promedió valoración 7 en Manresa en su última campaña en Europa, firmando un carrerón de bandera allende el mar. ¿Realmente eran ellos mejores cuando les eligieron en el draft de lo que es hoy Garuba? Ya os digo que no. Resumiendo: que estamos seguramente ante los últimos meses de la Pantera en Madrid. Su marcha en verano no dejará un boquete en lo deportivo, pero deseo que antes de irse reencuentre el karma y pueda despedirse dejando un mejor sabor de boca.

Al Madrid post Facu le llega la cuesta de enero

No os voy a engañar, me deja con la mosca detrás de la oreja. El balance del Madrid desde la marcha de Facu era un sólido 12-3, con los únicos pinchazos asumibles de Milán, CSKA y Barca, compitiendo en los tres. Pero esta derrota en Goya contra Estrella Roja se sale totalmente de guión, rompe la buena dinámica y genera dudas. Bastó que Tavares bajase el listón de excelencia para que al equipo se le viese el cartón. Una derrota de ley frente a un rival limitadísimo, tras ir casi toda la velada por detrás en el marcador: fatal en defensa en la primera parte y negados en los momentos bisagra de la segunda.

La resiliencia del grupo parece haber llegado a su límite: se metabolizó la baja sin cubrir de Mickey, la fuga de Campazzo y la lesión de Randolph, pero ha sido romperse Llull unas semanas y el equipo hacer click. Él estaba siendo (junto al mencionado Tavares) el último dique de contención: su paso al frente en el regreso al puesto de base ha tapado durante semanas las vergüenzas de la planificación de plantilla y la racanería del presi. Pero faltando él, recordemos, escolta hasta diciembre, lo que queda es la peor pareja de bases de los 18 equipos de la Euroliga, que se dice pronto, con casi 40 millones de presupuesto.

Y lo más sangrante es que esta situación no pilla a nadie por sorpresa, que hasta en la Polinesia sabían desde el verano de la marcha de Facu, para la que el club se preparó haciendo exactamente nada. Culpando al virus, a la crisis y al mal timing, pasando de largo de oportunidades de mercado como Sloukas, libre como un taxi, con Lapro ya colocado en el Pao.

A vueltas con el puesto de base

Con el argentino lo que se ve es lo que hay, sencillamente ha tocado techo en el sistema Laso, en el que en realidad nunca ha terminado de encajar (fichaje de directiva). Y Alocén, por su parte, está pidiendo a gritos una cesión (del estancamiento de Garuba hablaré otro día). Lo de Abalde como director es un recurso de emergencia, un parche, y como tal funciona. El gallego, que tan bien arrancase la temporada, firmó contra los serbios su peor partido de blanco, valoración -6, enganchando una mala decisión tras otra, cortocircuitado en un puesto que no le viene natural, por mucho que de cadete jugase minutos.

Lo preocupante es que la situación tampoco tiene demasiada buena pinta a medio plazo, porque las lesiones de Llull no son noticia. Al contrario, desde su regreso de la rotura de ligamentos es cristal de bohemia: dos años lleva encadenando frecuentes bajas de varias semanas por problemas musculares, y eso este curso es un hándicap aún mayor viendo la dependencia del equipo. Por eso creo que es momento de que la sección se replantee la estrategia, aún está a tiempo, a casi un mes para la Copa del Rey. De que se sacuda la racanería y la autocomplacencia, y otee el mercado de bases (Mudiay sigue libre…) para tratar de afrontar con algo más de garantías estos seis meses. Seguramente sea predicar en el desierto, pero igual lo dejo por escrito, que al menos conste en acta. Todo lo demás nos condena a poner velas a la salud de Llull, a los milagros de último cuarto de Carroll y a la capacidad de resistencia de Tavares.