¿Cómo encajamos a Mickey y a Garuba?

jordan mickey torneo costa del sol Zenit real madrid

Reconozcámoslo, el fichaje de Jordan Mickey nos dejó de entrada un poco fríos, plan B a Brandon Davies, con bastante menos cartel. Davies ha liderado los dos últimos cursos a Zalgiris (uno de ellos hasta la F4) y es quinteto ideal de la Euroliga. Sabes exactamente lo que esperar de él, eso se paga y el Madrid no disponía de tanta pasta para invertir en ese puesto. Mickey, en cambio, ha cumplido 25 este verano y le contempla un solo curso de experiencia en Europa, en un Jimki deslavazado por las lesiones. Así dicho, no hay color. Ahora bien, si analizamos solo repertorio y aptitudes, Mickey tiene poco que envidiar a ningún interior americano de la competición. Compensa su falta de centímetros con agresividad, timming, brazos largos y capacidad de salto. No os engañe su culo respingón, tiene buenos muelles. Su techo es alto, cristalizarlo pasa por adaptarse a los sistemas y seguir evolucionando, como ya hizo el curso pasado en Moscú, que cada mes jugaba mejor.

De entrada, ha causado muy buena impresión en sus dos primeros partidos de blanco, ante Zenit y sobre todo Unicaja. La palabra ‘deslumbrar’ es excesiva, pero deja pinceladas del variadísimo repertorio que atesora. La ensalada incluyó un triple, un floater desde la bombilla, un semigancho tras 1×1 de espaldas, unos cuantos rebotes y un tapón directo a los highlights. Ni qué decir tiene que es un cuatro y medio más que un center puro, de hecho Laso ya le ha hecho coincidir con Tavares en pista, si bien esa fórmula la veremos con cuentagotas una vez regrese Randolph.

El hándicap de los cupos

Por desgracia, Mickey no ha tenido la ‘suerte’ de Brandon Davies de encontrar un bisabuelo ugandés y ocupará plaza de extracomunitario, así que este curso volvemos al hándicap de las rotaciones en competición nacional (veréis la risa cuando llegue la Copa). Dado que la plantilla se ha quedado un poco corta de aleros natos, lo normal es que el descarte salga habitualmente de entre Mickey o Thompkins y no Deck. Una situación que puede retrasar la adaptación de Mickey (como en su día le pasó a Trey), aunque a la vez abre una ventana de oportunidad para Garuba, que ha dejado igualmente buenas sensaciones en Nerja (valoración 16 ante Jimki en 14 minutos) y del que también os quería hablar hoy.

usman Garuba

La mayoría le descubrimos el pasado verano: brilló en pretemporada, tras lo que esperábamos que Laso le concediese algunos minutillos en las pachangas dominicales de ACB. No fue así, las lesiones respetaron la pintura blanca y quedan pocos minutos para los chavales con seis interiores de primer equipo por delante, no olvidar a Kuzmic. Garuba, además, tiene áreas de mejora en técnica individual. El aficionado medio español y la prensa clickbait que lo alimenta son muy de dejarse fuera los matices en sus juicios a jugadores: o es un catacrack o no sirve, sin término medio, sobre todo tras el paso de Doncic, que tan mal nos acostumbró. Radoncic lo ha expresado muy elocuente en Twitter hoy: “El cambio de U18 a Senior es enorme! Son dos deportes diferentes. Es muy importante dar la confianza, tiempo, y paciencia a un jugador joven con talento. No todos son Luka, ni va existir otro como el”.

La realidad es que Garuba anda todavía un poco justo de recursos ofensivos 1×1 como para establecerse en la élite, así lo entendimos en el Europeo sub-18 este verano. Tiempo para mejorar no le falta, tiene 17 años y una cabeza bien amueblada. En todo caso, con esas manos, ese físico (tremendo movimiento lateral y timming para intimidar), y ese IQ en pista (pasa bien y apenas comete los errores propios de su edad) puede aportar desde ya al primer equipo en ACB, sin chirriar, sobre todo en labores de intendencia. Está como para 15-20 minutos por partido en cualquier equipo de clase media o baja de la ACB. En el Madrid, como hemos dicho, le favorece el hándicap de los cupos, aunque a la vez me preocupa que su progresión pueda verse taponada por minutos de cortesía a Felipe, con quien comparte posición y al que con todo el cariño creo que puede sobrarle esta ¿última? temporada.

Renovaciones: la inversión más segura en el baloncesto europeo

Facundo Campazzo, Randolph, Rudy, Jaycee Carroll Real Madrid
A estas alturas deberíamos tenerlo asumido: vivimos en un país futbolero, prensa y afición tendemos a juzgar los movimientos de basket desde la perspectiva del balompié, que se juega con 11, España sí es primera división mundial y fichar cada verano es una exigencia. El basket europeo es distinto, somos segunda división y la élite continental es cada año esquilmada por la NBA. En Madrid lo sabemos bien, que hemos visto salir recientemente a dos MVP de la Euroliga, Chacho y Doncic. Por eso, las renovaciones son más importantes que los fichajes y, aunque acaparen menos titulares de prensa y entusiasmo de la grada, suelen a medio plazo dar más dividendos deportivos.

En ese contexto se enmarcan las ampliaciones de contrato de Facu y Tavares hasta 2024, con sensibles subidas salariales a cambio de altísimas cláusulas de salida a la NBA. Llegaron al Madrid como meros proyectos interesantes y el año pasado fueron ya los pilares del equipo, élite continental indiscutible, seguramente los dos mejores defensores de Europa en su puesto y con sensación de margen aún de mejora. Que no jueguen en la NBA es un fallo en Matrix, como el de la mayoría de estrellas de la Euroliga. Con su continuidad, el Madrid se garantiza certidumbre en la confección de plantilla los próximos veranos, pilares entorno a los que construir. Lo cual no significa quedarse parado, que la sección no necesite una progresiva operación renove para reducir la dependencia de los veteranos exteriores: Carroll, Rudy y Llull. Los fichajes de Lapro y Alocén van en la buena dirección, pero pueden haberse quedado un poco cortos, sobre todo tras el escaso rendimiento de las incorporaciones del año pasado, Prepelic y Gabi Deck, a la salida de Luka.

Renovaciones por abrazos

Que el Madrid tenga más cuidado que el Barca con las filtraciones de cifras no significa que las ampliaciones de Facu y Tavares hayan sido baratas, sólo faltaría. Entre los dos juntos cobran menos que Mirotic, lo cual no es difícil, pero igual es mucho, lo que merecen. Lo bueno se paga y no hay por qué avergonzarse. Se avergüenzan los que salvan el culo predicando humildad e inferioridad financiera, que ahora intentan explicar la cuadratura del círculo, haciendo el ridículo público.

Por otra parte, recordemos también que sale siempre más barato renovar que fichar. Por la sencilla lógica de que cuando renuevas a un jugador, especialmente si no termina contrato sino que es la extensión de uno en vigor, como el caso de Facu y Tavares, estás eliminando de la ecuación uno de los principales factores encarecedores: la puja y la competencia. La negociación en este caso es sólo entre dos partes, club y agente, no pudiendo este segundo tensarla blandiendo ofertas de otros equipos.

El fichaje, por ejemplo, de Brandon Davies por el Barca fue un claro ejemplo de exactamente lo contrario. El agente lo ofreció a los cuatro vientos, varios de los grandes equipos de Europa presentaron oferta por él (Madrid incluido, 1.6M/año), siendo el único mérito azulgrana disponer de pulmón financiero como para subir la puja hasta una cifra que nadie pudo igualar. Esa puja, ni qué decir tiene, trae un sobreprecio, es ley de mercado. Es el tipo de fichaje que el Madrid lleva años evitando: la puja abierta en verano por la estrella de moda. O convence al jugador en primavera, antes de que salga a mercado, o que se peleen otros por él.

tavares Real Madrid

El riesgo de las renovaciones largas

Las renovaciones tan largas como las de Facu y Tavares no están exentas de riesgo: si el jugador se lesiona de gravedad y/o se diluye por el camino, te puedes comer un marrón de contrato. Por eso se firman sólo a jugadores con margen de mejora, con bastantes años de basket por delante y, sobre todo, con una profesionalidad, compromiso y ética de trabajo contrastadas. Por ejemplo, Facu paga de su bolsillo desde hace varias temporadas a un dietista personal para controlar el peso, una de sus obsesiones, y cualquiera que siga el Instagram de Tavares sabe que es un viciado del gimnasio, un workaholic, también en verano. Sí, las ampliaciones de contrato implican un riesgo… como lo implica cualquier movimiento. ¿O acaso una renovación corta de un jugador top en Europa no es una puerta abierta a la NBA, o en cualquier fichaje asumes el riesgo de la adaptación del jugador a la ciudad, al vestuario y a los sistemas?

La continuidad, en todo caso, no son solo las renovaciones, es una filosofía de sección, la cristalización de una idea: el proyecto. Es cuidar el equilibrio salarial de la plantilla, para que cada uno cobre según el peso de su rol, o fichar y despedir (Othello) teniendo también en cuenta el carácter de cada jugador, conscientes de la importancia de un ambiente sano en el vestuario.

Proyecto es también apostar por el crecimiento de los jugadores en vez de cambiarlos como cromos, recordemos lo que eran Trey, Taylor, Tavares o Facu a su llegada a Madrid, y es tener paciencia cuando vienen mal dadas, como con Randolph o Rudy, que por distintos motivos tocaron fondo en junio de 2017. En las últimas 4 temporadas, el Madrid ha fichado 11 jugadores por 25 el Barca. Una cifra que puede ser engañosa, pues incluye jornaleros por lesiones. La verdadera diferencia es la estabilidad en la columna vertebral: de esos 11 fichajes del Madrid, solo uno, Randolph, llegó para ser titular de inmediato, si recordáis, a la retirada de Nocioni y con Felipe ya en cuarto menguante. No es el caso de Tavares, hoy titular, que llegó al lesionarse Kuzmic y como reserva de Ayón. El Barca, en cambio, en los mismos cuatro años ha fichado (al menos) a 11 titulares, es decir, que cambia aproximadamente a tres de los cinco titulares cada temporada, que se dice pronto.

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La adaptación de los NBA, el factor X de la próxima Euroliga

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Hace 4-5 años China amenazaba a la Euroliga como segunda división del basket mundial, pero aquello se ha demostrado un cementerio de talento y aspiraciones de carrera, un cachondeo de donde nadie ha regresado mejor jugador de lo que se fue. Seguirá habiendo quien ponga rumbo a Oriente, todas las prioridade$ son respetables, pero nadie puede ya llevarse a engaño sobre lo que es aquello. En otras palabras, la Euroliga se mantiene como indiscutible segunda división del Basket mundial, y por ello destino preferente de los cortados en la NBA. Y resulta que este verano están llegando a Europa en cantidad y calidad como hacía tiempo. ¿Qué pueden aportar? Esa es la pregunta del millón, cuya respuesta puede marcar el destino de CSKA, Barca, Panathinaikos, Bayer, Maccabi o Baskonia.

El análisis de brocha gorda y titular clickbait suele estar condicionado por el complejo “Bienvenido, mr. Marshall” que queda en prensa y aficionados, la pleitesía a todo lo que venga de América y tenga que ver con basket. Confusión a la que contribuyen también los Twitter-‘expertos’ en basket USA, predicadores del “Phil Pressey lo va a petar en el Barca”.

En todo caso, conviene trazar una línea: una cosa son los drafteados de segunda ronda que no se hacen hueco en la liga y se tienen que buscar el jornal allende el mar (hoy no nos referimos a esos), y otra los jugadores con varias temporadas de NBA a sus espaldas, algunas con cierto protagonismo desde el banquillo, que por X o por Y dan con sus huesos en Europa. Entre estos segundos, hay casos recientes de éxito, como Derrick Williams o Anthony Randolph, algunos batacazos sonados (Odom en Baskonia), y los que pasan sin pena ni gloria, que son mayoría, tipo Josh Childress (Olympiakos), Rasual Butler (Granca), Hakeem Warrick (PAO) o Sean Kilpatrick (PAO).

La (re)adaptación al basket FIBA

Caso distinto es el de los europeos regresados, cuya adaptación y el impacto en Euroliga tras años en un baloncesto tan diferente es una moneda al aire. Allí se juega más rápido, menos coral y hay montañas de minutos/partidos de la basura, donde forjan sus estadísticas el tipo de secundarios que en general acaban volviendo a Europa. Números, por tanto, que conviene coger con pinzas. El baloncesto USA, además, está evolucionando más deprisa que el europeo hacia perfiles ultraespecializados: el cuatro abierto, el center para intimidar y poner bloqueos, el exterior francotirador, el veterano majo para hacer vestuario o el generador desde bote, el único que no veremos en Europa porque es el más valioso.

Los europeos que han hecho las Américas, con la excepción de los catacracks tipo Pau o Doncic, han tenido que adaptarse a algunos de esos roles, con suerte dispar. Rudy se volvió frustrado con el papel de mero tirador que le asignaron en Portland y Denver. Koufos, en cambio, se adaptó al de troncomóvil reboteador y a Mirotic le sentó como un guante el de cuatro abierto, el mismo, por cierto, del que renegaba en Madrid y por el que acabó enfrentado con Laso. Su valor de mercado, esos 15 millones anuales que ofrecía Utah y Pesic airea a los cuatro vientos, es la ecuación de su talento y su encaje en un perfil táctico en boga. Miren a Ryan Anderson, mismo perfil, 80 millones por 4 años sin haber empatado con nadie. ¿Cuál es la relación entre el valor de mercado en USA y el potencial de impacto en Euroliga? ¿Cuánto y cómo ha evolucionado Niko su juego?

Por comparar, en su última temporada en el Madrid (2014), solo el 30% de sus tiros de campo fueron triples, mientras que este año, 2018-19, han supuesto el 65%. Su talento está fuera de duda, pero pagar el sueldo más alto de la historia de la Euroliga por un ala-pívot tirador es como desembolsar en fútbol 100 millones por un lateral izquierdo. El impacto de Mirotic dependerá de la medida en que haga más cosas que tirar, es decir, postear y poner el balón en el suelo, y en esas hace tiempo que apenas se prodiga, así que es una incógnita. Igual que Abrines, con todo por demostrar aún, que además sale de una depresión y solo ha jugado 15 minutos de baloncesto de competición en lo que va de 2019.

La Euroliga ya no es cosa de 3 sino de 5

Mirotic (Barcelona), tavares (Madrid), De Colo (Fenerbahce), Clyburn (CSKA) y larkin (Efes)Ya conocemos los movimientos tectónicos del verano en la Euroliga y podemos afirmar, sin demasiado temor a equivocarnos, que la brecha entre los grandes y el resto de equipos se consolida y amplía. Una brecha que será todavía más evidente esta temporada, que la competición se amplía de 16 a 18 equipos. Hasta el año pasado hablábamos de tres únicos candidatos al título, CSKA-Madrid-Fenerbahce, no en vano se han repartido los últimos 5 títulos, pero el lugar natural de Barcelona y sobre todo Efes está en la aristocracia continental, dada su evolución el curso pasado y su capacidad de mantener la inversión económica en el tiempo. La próxima temporada será clave terminar la fase regular entre los tres primeros para evitar un cruce directo en cuartos.

Digo que la brecha se amplía porque, de los equipos que suelen hacer la goma, todos pierden a priori potencial de plantilla. A Zalgiris le han vuelto a desmontar la columna, salen Nate Volters, Brandon Davies, Aaron White y Leo Westermann. Baskonia pierde techo con la marcha del dúo interior Poirier-Voigtmann, difícilmente reemplazables con los dos grandes salarios de la plantilla ya comprometidos (Toko y Granger). Los dos griegos, por su parte, están fichando americanos random y melones por abrir, y solo Jimki, en función de si finalmente logra repatriar a Mozgov, mejoraría algo plantilla respecto al curso pasado.

Y pobre Milán… Messina está haciendo la mismita de cuando llegó a Madrid: pasar por el cadalso a los capos del vestuario, asegurándose que la prensa se le eche encima en cuanto se tuerzan las cosas. Entonces fueron Hervelle, Mumbrú y Raúl López, y a Felipe le advirtió que o aprendía a tirar triples como Smodis o se acostumbrase a agitar toalla (fue MVP de la ACB dos años después…). Sin olvidar que sacó lo peor de Llull y logró desquiciar a Velickovic. Messina acabó su periplo blanco enemistado con el vestuario y con la prensa, a la que acusó de deslealtad (¡!). El Madrid estaba a un abismo del Barca entonces, no juzgamos a Ettore por los resultados sino por las formas. Uno supondría que aquel batacazo en España y su paso por la NBA como ‘meritorio’ le habrían bajado los humos o suavizado las formas, pero se ve que al revés. Antes de dirigir un solo entrenamiento en Milán ha despedido a Mike James y descartado a James Nunnally, dos jugadores de élite Euroliga, que cambia por Michael Roll y Shelvin Mack, de perfil sensiblemente más bajo. Ya se sabe: fieles y que defiendan. Chacho como fallo en Matrix, un fichaje de la directiva.

Los candidatos: CSKA baja, Barca sube

El Madrid, a falta de la posible incorporación de un alero (“según mercado”, como las cartas de los restaurantes), mantiene potencial de plantilla, que no suena muy sexy pero alcanza sin problemas para seguir arriba. Aún menos se ha movido Efes (solo ha cambiado al ala-pívot reserva, Peters por Motum), pero reteniene a la pareja más desequilibrante de la competición, Larkin-Micic, y eso también es comprar boletos al título. Las renovaciones no copan titulares ni despiertan ilusión en la parroquia pero en general ganan más títulos que los fichajes. Fenerbahce ha recuperado vigor económico y tira de chequera para reemplazar la marcha de Melli y Guduric a la NBA. Con De Colo y Derrick Williams la rotación gana puntos y creación pero envejece, pierde en consistencia atrás y lectura de juego. A expensas de lo que Zeljko pueda sacar de Williams (históricamente exprime mejor al jugador europeo), diría que Fenerbahce mantiene potencial.

CSKA es el único de los cinco que empeora plantilla, con la salida de 3 de sus cuatro puntales, De Colo, Chacho y Higgins, que puede que alguno empezase a chochear pero aún marcaban muchas diferencias, a la última F4 me remito. Han ido, además, a reforzar a rivales directos y no se ha encontrado sustitutos de un nivel a priori ni parecido: Hilliard llega por Higgins, Strelnieks por Chacho y suena Ron Baker (¿y Mike James?) por De Colo. La pintura mejora con la llegada de Koufos y Voigtmann por Othello, pero no alcanza a compensar la dramática pérdida de talento en creación desde bote, que es el puesto que gana campeonatos dado a lo que se juega hoy.

Del Barca hemos hablado bastante, ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga. Las cuatro incorporaciones suman mucho potencial, especialmente Higgins y Davies, de los que se habla menos pero tienen el culo pelado de competir en la élite Euroliga y su perfil viene a tapar carencias del grupo el curso pasado. La labor ahora es convertir esa carísima plantilla en un equipo, una labor que los otros cuatro rivales directos ya han recorrido y para la que no tengo muy claro que Pesic sea el perfil idóneo. Hace falta mano izquierda para llevar un vestuario de estrellas con estos monumentales desequilibrios salariales así como para despachar con respeto a la prensa, que te estará esperando a la primera derrota, dadas las elevadas expectativas lógicamente generadas.

El verano más soso: fichajes que apuntalan pero no ilusionan

Laprovittola y Jordan Mickey presentación Real MadridHe dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.

Las incorporaciones del Madrid, Mickey y Lapro, ambos ya presentados, nos hubiesen parecido suficientes y hasta curiosonas el verano pasado, de contención de gasto entre los grandes de Europa, escasos movimientos tectónicos y el Barca todavía a un abismo de distancia deportiva. Pero es que estamos en un verano de vacas gordas, Fenerbahce ha recuperado vigor económico, firmando millonadas a Sloukas y De Colo, además de atar a Derrick Williams por Melli (igual creo que pierde en la ecuación). Los equipos italianos están quemando pasta al calor de una nueva legislación fiscal para extranjeros y, claro, el Barca, rival directísimo en todas las competiciones, que ya ha limado este curso buena parte de la desventaja deportiva que arrastraba y que ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga.

En el otro lado del cuadrilátero quedaría el Madrid, que básicamente mantiene potencial de plantilla, siendo renovaciones los principales movimientos del verano, que despiertan por definición menos ilusión que los fichajes, aunque a la larga suelan funcionar mejor. Retener a Tavares, Causeur y Taylor nos hace objetivamente más fuertes, piezas clave en esa cosa que apenas aparece en la estadística pero gana títulos y que se llama defensa, a la última final ACB me remito. Se ha vuelto a primar el proyecto, la estabilidad, la coherencia, todo suena muy razonable… Pero habrá también quienes vean el vaso medio vacío y no les faltará algo de razón, que argumenten que mejor renovarse mientras aún ganas y que el club ha adolecido de ambición este verano, con el foco puesto en el equipo de fútbol, con más urgencias que el de basket. No seré yo quien lo rebata.

Fichar planes B

Las dos únicas incorporaciones (y no esperaría más, salvo sorpresas en las cesiones y los descartes NBA) no dejan de ser planes B, digamos que Laprovittola y Mickey muchas camisetas no van a vender en la tienda de Padre Damián. La idea inicial del club para sustituir a Ayón era Brandon Davies, pero el Barca puso sobre la mesa un salario sensiblemente superior (no menos de 1,7M de euros netos anuales), cifras de pívot titular a las que el Madrid ni podía ni debía llegar, habiendo ya apostado con toda lógica por Tavares como referente. Nada que reprochar, ley de oferta y demanda, el Barca tiene más pasta que nadie este verano.

Jordan Mickey es ante todo un proyecto, cumplió 25 años la semana pasada (nueve menos que Ayón). Era la mejor opción en el mercado en ese perfil con el dinero disponible, gran temporada debut Euroliga y margen aún de mejora. Sin duda pasa el corte por nivel, pese al mencionado déficit de centímetros, ahora bien, tomando como referencia la evolución de los americanos en el Madrid de Laso, no contaría con ver su mejor versión este primer año, de hecho es probable que durante un tiempo echemos de menos a Ayón (normal por otra parte, que ha sido muy grande).

¿Ser plan B convierte a Laprovittola en un mal fichaje? En absoluto, de hecho supone una mejora indiscutible respecto a Pantzar, al que sustituye. Su nivel real en un grande de Europa es una incógnita: patinó en Baskonia, aunque ha crecido mucho desde entonces. Sea como fuere, seguro que ayudará a cubrir una carencia del equipo, la de un tercer generador fiable desde bote, reduciendo la dependencia de Llull, que se volvió angustiosa por momentos el pasado curso.

En una temporada de 85 partidos hay minutos y balones para todos, y seguramente al propio Llull le ayude saberse con red de seguridad para reducir su ansiedad y reinventarse desde un rol de menos responsabilidad. Laprovittola, cuya adaptación al vestuario suponemos inmediata, apadrinado por Campazzo, es un fichaje impecable tanto desde un punto de vista táctico como financiero: 200k de ‘propina’ a la Penya más un salario alrededor del millón anual bruto por el último MVP de la Liga ACB.

¿Cuál es el ‘problema’ entonces? Pues la sensación lícita del aficionado de lo que podía haber sido y no fue, en un verano en que el mercado continental ofrecía jugadores de mayor dimensión en ese puesto. De Colo estuvo a tiro pero se escapó por dinero y a Chacho la directiva no le perdona su espantada hace 3 años, decisiones en las que han pesado también las esperanzas depositadas en Alocén a medio plazo y el respeto al equilibrio salarial en la plantilla, reconociendo a Tavares y Facu como jugadores franquicia. Lo dicho, todo muy razonable, pero la ilusión del aficionado no atiende a argumentos racionales.

La conversión del Mirlo

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Que sea un canterano blanco fichando por el Barca, lo que afirmó públicamente que nunca haría, solo hace que aportar morbo a una noticia de por sí inaudita. No habíamos visto cosa igual. La historia de los jugadores europeos en la NBA se regía hasta ayer por ciertos patrones establecidos, que han saltado por los aires con el fichaje de Mirotic por el Barca, todavía no oficial pero sí oficioso, anunciado por fuentes distintas y creíbles a ambos lados del océano.

Europeos en la NBA están los que prefirieron ni siquiera intentarlo, porque no les daban garantías (Bodiroga, Papaloukas) y/o por apego a unos colores (Diamantidis, Llull). Los que se marcharon, les fue bien, ganan pastizales y echaron raíces, como los Gasol, Calderón, Ricky o Ibaka. De entre los que regresan, hay dos patrones, los que se han dado una hostia deportiva (Chacho, Claver) y los que tienen problemas personales graves (Abrines) o de adaptación (Navarro, Spanoulis), y para chupar banquillo prefieren volverse, perdiendo algo de dinero, tampoco mucho.

Lo que no se había dado hasta ahora era que un profesional en los mejores años de su carrera (28), con cartel en la NBA, minutos y propuestas millonarias concretas sobre la mesa (Utah le ofrecía 45M$ por 3 años), renuncie a jugar en la mejor liga del mundo de su deporte para volver a la ‘segunda división’ palmando pasta. A un equipo y una ciudad con las que no tiene ninguna vinculación, es más, “eterno rival” del club en cuya cantera se crió.

Así visto, es incomprensible. Las cifras bailan mucho según las fuentes, entre unos increíbles 79M$ por 6 temporadas, de lejos el salario más alto de la historia de la Euroliga, hasta unos igualmente increíbles 7M€ por dos años, menos que Heurtel, renovado por 3 años y 11 millones. En todo caso, un movimiento que de puro inusual resulta sospechoso, como para que en Hacienda le pongan un asterisco de “revisar con detenimiento”, no deja de ser el mismo club de la operación Neymar.

El día que dejó de ser madridista

Porque en cualquiera de los escenarios el jugador palma pasta. Niko, devoto ortodoxo, siempre fue un tipo entre raro y algo conflictivo. Recordemos, la armó en su cesión al Palencia, donde acabó multado por saltarse el régimen interno del club. Acabó a hostias con un compañero en Chicago y se la lió a la FEB, ofendidito por ser segundo plato de Ibaka. Abro comillas: “No quiero ir con España solo cuando ellos quieran, cuando falte alguien”.

Es de los pocos jugadores en 8 años que ha salido a mal con Laso. Se dice que la relación ya era tirante (se quejaba de trato preferencial a los Sergios) y explotó en una discusión de vestuario en el descanso de un intrascendente partido en casa de liga regular ACB. Fue un 20 de mayo de 2014, contra el GBC, no volvió a jugar en la segunda parte, se quedó en 4 minutos de juego. Un mes después puso rumbo a América, pero ese fue el día que se bajó del madridismo, y desde entonces no ha tenido un detalle con el club que le formó.

No se ha dejado ver nunca en primera fila del Wizink, para animar al equipo, como sí hacen Doncic y Hernangomez siempre que tienen ocasión, y sus redes sociales son un páramo. Por ejemplo, felicitó recientemente a los Raptors por el anillo, a Laprovittola por el MVP, pero ni palabra del título ACB del Madrid… Los pitos a Tomic (a quien el Madrid dejó ir, no ejecutando la cláusula de renovación) van a parecer un concierto de música barroca en comparación con la que le va a caer a Niko cuando regrese a Goya. Cabezas de cochinillo. Es un magnífico ala-pívot, es obvio, si bien el impacto deportivo real del fichaje habrá que ver si esta al nivel de la faraónica inversión, tras años limitado en la NBA a un rol de especialista tirador. Ahora bien, de confirmarse, estamos a nivel mediático ante una bomba H que sitúa la rivalidad Madrid-Barca de basket en nuevo nivel. Habrá pira de camisetas blancas con el 12, decepción.