El Madrid se topa con el muro de Pedro Martínez

Rudy Fernández del Real Madrid penetra a canasta ante Ilimane Diop, de Baskonia, durante la final ACB 2018Arranca el Madrid la final con un serio toque de atención, una derrota ajustada pero de ley ante Baskonia, casi siempre por delante y más enchufado, recién salido de una serie exigente ante el Barca. Y si fue ajustada fue por arreones individuales, de Doncic en el tercer cuarto y sobre todo de Carroll en el último, que no por juego fluido de los locales, fríos y con tramos de verdadero desacierto en tiros de habitual buen %. Va a tener el Madrid que bajarse por primera vez del autobús, quitarse la chaquetilla de campeón de Europa y meterse en el barro si quiere levantar esta copa, que no es Baskonia top8 Euroliga por casualidad. La derrota no es defcon 1 pero sí aviso naranja, deja poco margen de maniobra.

Y sobre todo va a necesitar el Madrid mucho más acierto de sus tres jugadores mejor pagados, que cuajaron una actuación muy pobre, Llull, Ayón y muy especialmente Rudy. El mallorquín jugó su peor partido del curso, en plena negociación para renovar y justo cuando estaba firmando unos magníficos playoffs. Mucha mala decisión en pista, protestón y poco participativo (0 rebotes y 0 pérdidas). Terminó con valoración -3 y su defensa a Beaubois en el tercer cuarto coincidió con el minuto de gloria del francés que rompió el marcador. Lo sabe y dormirá caliente esta noche, se le espera.

El capitán del Real Madrid, Felipe Reyes, juega un 1x1 al post con el jugador de Baskonia Toko Shengelia

La batalla en la pintura

Baskonia es el único equipo de la ACB con un puesto de pívot como para tutear al Madrid. La combinación de tiro y movilidad de Voigtman es un dolor de muelas para Tavares. Pedro Martínez, que huele la sangre a millas, ordenó con insistencia castigar el desequilibrio: 1×1 de Shengelia al poste, ayuda de Tavares y balón abierto para el alemán, que lanza o rompe al aro. Cuando Laso se cansa y pone a Ayón, entonces sale Poirier, físicamente más poderoso que el mexicano y al que se busca en 2×2. Ayón, en realidad, tardó mucho en elevar el nivel de intensidad a lo que requería el duelo, hasta tirillas Diop le ganó algún 1×1 al poste en esos minutos, por no hablar de Huertas paseándose por la zona como Pedro por su casa. Para colmo, sepultó con dos pedradas desde el tiro libre las opciones blancas en el final a cara o cruz. Se le espera también.

Me detengo en la batalla táctica al poste porque sospecho que vamos a ver repetidas las misas situaciones muchas veces esta semana, y de cómo las resuelva Laso puede depender en parte el destino de la serie. Y el tercero al que se espera en el Madrid, aunque en menor medida, es a Llull, errático todos los playoffs, asumiendo demasiado protagonismo para no estar ni mucho menos al 100% aún, algo que lógicamente no veremos hasta el próximo curso. Promedia 11.4 tiros de campo por partido en playoffs, el que más del equipo, por delante de Doncic (9,7) y Carroll (7,8). En el otro lado de la balanza, se echaron en falta más situaciones de 1×1 al poste de Felipe y Thompkins, que aprovecharon las pocas que tuvieron. No destaca precisamente Shengelia por sus dotes defensivas, menos aún si tiene que cuidarse de faltas por las minutadas que se casca.

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Un Barca tan pobre, que lo único que tiene es dinero

U390834_041_20171216041237-kL7C--980x554@MundoDeportivo-WebEcha el cierre otro lastimoso curso de baloncesto en Barcelona, lejos del top8 Euroliga y eliminado en semifinales de la ACB, con alrededor de 30 millones de presupuesto, cuarto del continente. No hay Copa del Rey que maquille esto. Es difícil establecer el punto exacto del comienzo de esta crisis, que dura ya varios años, aunque sí sabemos que coincide en el tiempo con el auge del Madrid y que se aceleró con el despido de Xavi Pascual. Tras todos los síntomas, en los que ahora me detendré, está una enfermedad evidente, la ausencia de proyecto, una sección sin rumbo, tan pobre que lo único que tiene es dinero.

En los dos últimos años naturales ha visto a tres directores deportivos diferentes y a cuatro entrenadores, pagando indemnizaciones por despido de 7 dígitos a tres de ellos, Pascual, Barztokas y Sito. Uno pensaría que el problema está por encima… Los errores se amontonan, empezando por el despido de Pascual, alegando que su estilo no enganchaba con la grada, para fichar en su lugar a Barztokas, que toda Europa sabe que juega a lo mismo. Se apostó por una mediocridad como Sito Alonso cuando Pedro Martínez estaba libre como un taxi, y se hizo de menos a Jasikevicius, con una oferta pírrica, cuando vino a negociar su fichaje el verano de 2017.

Un problema, la ausencia de proyecto, que contrasta con los rivales directos en la élite nacional. El Madrid, por ejemplo, decidió hace tiempo apostar por Laso y una columna vertebral de plantilla estable, jugador nacional, aliño de cantera y especialistas extranjeros que vienen para quedarse. Valencia, por su parte, rodea con jugadores españoles a su estrella indiscutible, Dubljevic. No hace fichajes faraónicos, pero tampoco escatima en retener el talento que ya tiene, no negocia cláusulas. A Baskonia le funciona la fórmula de fichar barato y vender caro (preferentemente al Barca…). Apuesta por talentos en penúltima etapa de formación, véase Voigtmann, Poirier, Vildoza, Timma, etc. Algunos salen mejor que otros, pero el equipo sigue arriba, así que funciona.

El perro del hortelano

El Barca, en cambio, ficha caro y despide aún más caro. Contrata jugadores de paso, los elige antes de tener entrenador y en modo supermanager, fijándose en la estadística, para regocijo de cierto sector de la prensa especializada, que cada verano anuncia la resurrección. Como consecuencia, lleva años con plantillas sin personalidad y además desequilibradas, el pasado sin atletas y este con un solo base para cuatro escoltas.

En los dos últimos veranos se ha gastado el club más de 4 millones de euros sólo en transfers de jugadores, ninguno de los cuales ha marcado diferencias, a saber, Rice, Claver, Hanga y Oriola. Y mientras se pagan fortunas en cláusulas, se desperdicia la cantera, cuyos proyectos se marchitan en una suerte de sistema perro del hortelano, que ni come (no chance en el primer equipo) ni deja comer (no los cede).

Dos que no son canteranos al uso, como Kurucs y Vezenkov, pero sí son los dos jóvenes de más proyección en la sección, han perdido uno y dos años de formación, respectivamente, y suponemos estén deseando poner pies en polvorosa. Hay una excepción, eso sí, un canterano que juega, tiene 38 años y dice que sigue, alargará el chicle otra temporada en modo gira de despedida de los Stones, y en su derecho estará, gracias a ese incomprensible contrato vitalicio que le ampara, cual derecho de pernada.

Por experiencia propia, y no tan lejana en el tiempo, en la capital sabemos el peligro de esta espiral, que cuanto más profundo te metes en el barro, más cuesta salir. Una primera consecuencia es que el Barcelona ha dejado de ser un destino atractivo de primer orden para los jugadores top de la Euroliga. Antes los impuestos altos los compensaba la mejor calidad de vida respecto a Turquía y Rusia, el renombre del club, pero la balanza la desequilibran los malos resultados, dos años fuera de top8. Eso obliga a pagar sobresueldos para atraer talento, y no siempre pata negra. Los 2.5M anuales firmados a Hanga son un atraco, lo mismo que Claver, Seraphin y tantos otros. Son los mismos sobresueldos que el Madrid firmaba en su día a los Tarlac, Papadopoulos y compañía.

Otra consecuencia, y quizá más grave en el largo plazo, es la pérdida de masa social. Ahí están las cifras, antepenúltimo equipo en asistencia al pabellón, números similares a los del Madrid en los años negros del Saporta. Efectos todos que se enmarcan en la mencionada espiral, de la que no se sale únicamente acertando con el fichaje de un jugador, sino con cambios profundos en la sección, apostando a medio plazo por un proyecto y cortando cabezas en el palco, ingredientes que para empezar requieren bastante más autocrítica desde el club.

Llega Gabriel Deck, la tanqueta argentina

El alero argentino Gabriel Deck, de San Lorenzo y nuevo fichaje del Real MadridLa incorporación de Gabriel ‘Tortuga’ Deck, adelantada por El Bernabéu, es un ejemplo de libro de lo que Messina definió como “fichar a la rusa”, a saber: cerrar la operación con tiempo, antes del verano, y hacerlo por debajo de radar, evitando filtraciones a la prensa palanganera. Política de hechos consumados, vaya, el Marca pierde un culebrón y a la afición le das lentejas, privada del esparcimiento estival de las pajiplantillas. Nos hemos enterado del fichaje de Deck sólo hoy, casi un mes después de que una delegación del club viajase a Argentina para amarrarlo. San Lorenzo se ingresa unos 250.000 euros en concepto de cláusula, que el Madrid paga completa.

¿Quién es Gabriel Deck? MVP de la liga argentina, con promedios de 20 putos y 23 de valoración, un fijo en las convocatorias de la albicelste desde 2015, físicamente un toro y con un espantoso peinado tipo Rapa Nui. Tiene 23 años y levanta oficialmente 201cms del suelo, aunque alguno dice que sin zapatillas no llega a 195… El pasado septiembre le metió 17 puntos al Madrid y 23 al Barca en sendos amistosos, ambos con victoria de San Lorenzo.

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¿Saldrá cedido?

Por ahora no se le ha encontrado ningún tío-abuelo italiano, así que jugaría como extracomunitario, a la espera de que Ayón logre por fin pasaporte español, que no es poco esperar. Está por saber si el Madrid contará con él ya desde el próximo curso o le mandará cedido, como a Facu, dado el overbooking en los puestos de escolta y alero, con Causeur, Carroll, Prepelic, Rudy, Taylor, Yusta y el propio Deck. Personalmente, me inclino por que jugará de blanco ya este año. A su favor tiene un perfil que desaparece en la plantilla, tras la salida de Maciulis y en menor medida Doncic, el de un alero potente que juegue cerca del aro, ayude al rebote y aguante el envite al poste en defensa. Taylor y Yusta, los dos únicos aleros puros que iban a quedar en el roster, son ambos peso pluma. Deck, en cambio, son 107 kilazos de alero, una tanqueta como Maciulis, aunque en su caso con muelles.

El muchacho es en todo caso, como cualquier joven sin experiencia Europea o NBA, un melón por abrir, más aún al nivel de exigencia de un Madrid. Sin embargo, dado su precio asumible, su edad y con lo buenos que han salido al Madrid los dos últimos argentinos (Facu y Chapu), hay mucho más que ganar que que perder. Sea bienvenido.

Doncic enseña los colmillos

lukita.pngTrabajadito fue el segundo triunfo blanco en semifinales, que cuando el doctor Tavares no pasa consulta todo cuesta un poco más. Granca ajustó líneas para contener su impacto, tras la ventresca del domingo, y el caboverdiano ayudó con alguna que otra falta innecesaria. En su lugar brilló Ayón (7 rebotes, 5 asistencias y 4 robos), al que casi habíamos olvidado en papel protagonista. El partido se llegó a poner tontorrón mediada la segunda parte, 7 arriba los canarios minuto 28, pero despertó entonces el Madrid tras un tiempo muerto, parcial 13-0 con picos de gran basket, cuando Llull coincidió en pista con Luka y pudo delegar las labores de dirección.

En realidad, el menorquín jugó peor de lo que dice su estadística. Lleva unos playoffs algo errático (29% de campo), defendiendo regular y tomando decisiones mejorables en la creación desde bote. Lo normal, por otra parte, tras tantos meses fuera, que lo que más se pierde es ritmo de competición. Es como si le estuviese llegando ahora la cuesta de enero, tras ese nivelazo un poco irreal de los primeros partidos tras su vuelta. Será el próximo curso, ya sin Luka, cuando se espera de nuevo la mejor versión tanto de él como de Facu, que progresa adecuadamente tras forzar para adelantar su regreso.

Doncic fue el mejor del partido, con canastas de enorme valor cuando calentaba el sol, por cierto, bajo la mirada desde la grada de Divac, que dispone del nº2 del draft por los Kings. Subió además 7 rebotes y 7 asistencias, números del catacrack que es, los de casi todo el año. Una excelencia, eso sí, afeada por 7 pérdidas de balón y un rifirrafe con Aguilar en la segunda parte, normal en la tensión de un duelo igualado, pero que derivó en un gesto que se pudo ahorrar, aplaudiendo en la cara del rival tras fallar un triple. La versión más contestona y petroviciana del muchacho, tan tranquilote habitualmente, por mucho que algún tuitero trate esta noche de pintarlo de delincuente juvenil. De alguna manera hay que intentar desacreditarlo, y por juego está jodido.

En pleno calentón, Aguilar hizo un aspaviento a la grada de camino al banquillo, con el resultado de un sonoro abucheo del Palacio. Después se disculparía vía Twitter, un gesto que le honra. Respect, todo olvidado.

Me encantaría dedicar estas últimas líneas a hablar de una mejoría de Randolph, ese rayo de esperanza. Llevo semanas queriendo escribirlo, lo prometo. Es todo de coco, hace tiempo que entró en una espiral negativa y no hay manera de que salga, sólo hace que hundirse, como Artax en los Pantanos de la Tristeza. Uno al principio se cabreaba al verle, con su rendimiento menguante y ese rictus pasota, pero del cabreo he pasado a la empatia y la impotencia, ante semejante talentazo apagado. La grada se apiadó de él y le animó tras sucesivos fallos (van 5/24tc en playoffs…). Dispuso de 11 minutos en la primera parte y tan rematadamente mal lo hizo que Laso, tan condescendiente como suele ser, tuvo que puentearle en la rotación tras el descanso, que estaba el duelo igualado y no había margen a experimentos. Jugó Thompkins los minutos clave y, pese a haber regresado el sábado tras 11 días inactivo, cumplió como ya es costumbre: +18 en sus minutos en pista, el mejor del equipo en esa estadística.

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Tavares, un gigante entre hobbits

baloncesto real Madrid Gran Canaria ACBHace unos días Laso definió como “un gran éxito del club” el fichaje del doctor Tavares, recordemos, llegado como reacción a la lesión de Kuzmic (a la que después se sumaría la de Ayón). “Fue una incorporación difícil porque tenía contrato con un club NBA, pero no queríamos un parche, era él o nadie”. Bueno, eso último ya no es tan cierto, también se preguntó al Banvit por Vidmar. Era una opción lógica por su estilo de juego y tras su gran Eurobasket, pero visto ahora, siete meses después, fue una suerte que los turcos se subiesen a la parra. Porque el presente de Tavares y sobre todo el futuro es abrumador, 26 años, cupo nacional y de vuelta de la NBA, suponemos sin ganas de volver, que no es asunto menor en los tiempos que corren. No se ven camisetas suyas en el Palacio, no es el que más bonito juega y a efectos formales ni siquiera es el cinco titular, si atendemos a la estructura salarial de la plantilla.

Pero es uno de los que más diferencias marcan. En Euroliga le ha costado más, si bien ha llegado a ser un factor en algunos encuentros, incluida la final, pero ya si hablamos de ACB el chorreo es notable. Pregunten al Tenerife, en el segundo duelo de cuartos, o al Granca ayer, en el primero de semis. Cuando Gigante Verde pasa consulta no suele haber partido. Es como si jugase en una pista de hobbits de la Comarca, ni siquiera necesita una actuación redonda o gran acierto, con esa superioridad física basta con seguir las continuaciones, no bajar el balón cuando recibe y evitar faltas innecesarias, su mera presencia es un factor diferencial. En la era de los pívots móviles, bajitos y de buenas manos, Tavares es un anacronismo, un center vintage, estilo Tkachenko, Dueñas o Fassoulas.

Mérito de Laso y de los compañeros es haber generado los automatismos para que reciba en ataque cuando está en pista. Rudy y Doncic le buscaron con insistencia ayer en las continuaciones, sumando 12 asistencias entre ambos, resultado de tiros de altísimo porcentaje, casi indefendibles. El partido duró lo que la racha de acierto inicial de los visitantes, o sea, un cuarto. Y no espero una serie muy larga. Con todo el respeto para Granca, su billete Euroliga es como para que rueden cabezas en Málaga y Valencia.

Anthony Randolph contra Herbalife Gran Canaria

La que pende de un hilo es la de Randolph, que desaprovechó una nueva ocasión franca para reivindicarse, con minutos extra por las ausencias de Ayón, lesionado, y Thompkins, que acababa de regresar de USA y Laso prefirió no utilizarle. Randolph firmó 2/9 de campo (acumula 5/21 en playoffs) y un terrorífico -9 el equipo en sus 18 minutos en pista, en un partido ganado por 18… La mayoría de ese parcial fue en el comienzo del encuentro, haciendo pareja interior con Felipe, que no pegan ni con cola, ambos desentendidos de ayudas defensivas. No le van quedando ya tantas balas al americano. Para la sección sería un alivio poder mantenerle, por su pasaporte esloveno y porque reclutar a un sustituto implica casi impepinablemente una operación muy compleja, con desembolso de tránsfer. Pero hace falta un rayo de luz, algo en lo que creer. Seguimos esperando.

Llull, como Cristiano pero al revés

Detallazo el de Llull en la fiesta por la noche en el Bernabéu, apareciendo con la camiseta de Thompkins, el único ausente de la plantilla, en EEUU después de que su madre falleciera hace unos días, a renglón seguido de la F4. Detalles que hacen vestuario, que no sólo de talento se sobrepone un grupo a tanto contratiempo como ha padecido el Madrid este curso. Felipe es un digno capitán, no me entendáis mal, pero Llull, por su liderazgo y carisma natural, es la jodida quintaesencia de este equipo de leyenda, su mejor embajador. Son sus calabazas a la NBA, detalles como este con Trey o la comida de agradecimiento que organizó para el ‘carrito del pescao’, es decir, el personal no deportivo: fisios, utilleros, prensa, etc.

Según pitó el arbitro el final del partido en Belgrado, no hizo lo que el resto, no fue a celebrar con los compañeros o el entrenador, sus primeros abrazos fueron para el equipo médico en la banda, con los que compartió los 8 meses más difíciles de su carrera, porque de sabios es ser agradecidos. Otro en la misma situación, también líder de un equipo de leyenda, dedicó la celebración de una nueva Copa de Europa a enmierdar, buscar protagonismo y el enésimo aumento de sueldo… Las comparaciones, que son odiosas.

Ayer contra Tenerife, Llull se cascó unos cuantos melocotones, en concreto 3/15 de campo, su peor partido desde el regreso. Pelillos a la mar. Porque, sí, la competición sigue, queda por recuperar el trono ACB, un último esfuerzo, aunque sepa a poco tras la Euroliga. Yo hice los deberes y me dejé caer por Goya, casi por primera vez en el curso en horario de matinal de domingo. Lo primero al entrar fue levantar la cabeza, buscar la Décima en los estandartes con el palmarés que cuelgan del techo. Tranquila, parroquia, ya luce la reliquia. Y no, no salió el Madrid con la caraja habitual de las resacas post celebración de título, al contrario, apretó atrás (11-0 de arranque), antesala de un duelo de pocos quilates y escaso ritmo, como es costumbre contra Tenerife.

Ponitka, tras verle por segunda vez en directo este curso, no me convence para el Madrid, bueno, ni para ningún equipo Euroliga top, salvo en un rol bastante secundario. Ojo, tiene sólo 24 años y margen de mejora, pero por ahora se me queda en tierra de nadie entre los puestos de 2 y 3. Muchas piernas e intuición en los cortes por línea de fondo, pero justito de recursos desde bote, de tiro exterior ni hablamos. Sé que a algunos os pone cachondos por aquello de sumar mucha valoración supermanager, bajo ese criterio fichan en Barna y así les luce el pelo…

La penúltima oportunidad para Randolph

La ausencia de Trey (que no sabemos cuánto se prolongará) abre las puertas a más minutos de Randolph, otra oportunidad para reivindicarse, tras ser relegado en la F4 a tercer ala-pívot por méritos propios. Las balas se le van agotando, algunos en la grada parecen haberle sentenciado ya. No es mi caso, no negaré que soy escéptico a estas alturas, pero en cualquier momento que se reenganché será bienvenido. Si recordáis, en una situación similar estábamos con Trey hace dos años.

Randolph cuajó contra Tenerife números curiosos, con esos 11 rebotes y el lunar de su lenguaje no verbal. Entrado el último cuarto, tras varias malas defensas sobre Abromaitis (que le hizo 15 puntos), recibió un soberano tapón en una jugada al poste. No se le ocurrió otra cosa que encararse con el árbitro, se tuvo que levantar Laso a llamarle la atención y evitar así la técnica, que estaba el partido medio igualado. Poco después Randolph se fue al banquillo, no sin hacer un quiebro para evitar pasar por delante de Laso. Dio un salto a la valla y se sentó al fondo del banquillo, ni se molestó en levantarse a escuchar durante el siguiente tiempo muerto…