De 1 a 10: las notas de final de curso

notas.pngLlull: 9, el mejor. MVP de las tres competiciones, sus ocasionales actuaciones ofuscado-salvapatria no empañan un curso épico, líder absoluto del equipo. Sigue cincelando con canastas sobre la bocina su estatus de leyenda en activo del madridismo. Dio la cara en el naufragio generalizado en Estambul (28 puntos) y en los dos de la Fonteta (20 puntos de media). Solo se me ocurre decir gracias.

Draper: 2. Su situación no fue fácil, se le fichó como segundo base pero su rol cambió casi de inmediato, dada la eclosión de Doncic. En todo caso, su rendimiento fue decepcionante casi siempre que tuvo minutos, el sistema Laso necesita bases muy creadores y Draper es disciplinado atrás pero no ve un pase ni rompe al aro. Termina contrato y seguro no seguirá. Gracias por los servicios prestados.

Doncic: 8,5. El año de la eclosión, su evolución ha sido histórica, nunca se había visto a un jugador de 17 años a este nivel en Europa, ni Drazen. MVP de cuatro jornadas de la Euroliga y fundamental en la consecución del título de Copa. Durante casi todo el curso hizo olvidar la salida de Chacho y el bajón de Rudy, asumiendo el rol de segundo creador en estático, que es clave en el sistema Laso, una responsabilidad seguramente excesiva. Al final se le terminó haciendo larga la temporada, en algún momento de la primavera perdió frescura mental y física y el equipo colapsó, pues sin esa segunda referencia creadora los minutos de Llull en el banquillo se vuelven costosísimos. Me cuesta poner pegas a un canterano adolescente que ha tapado carencias del equipo en largos tramos del curso. Lo único, tal vez, que tanto su entorno como el cuerpo técnico preparen la temporada que viene (en principio su última de blanco) contando con que son 85 partidos y los títulos se deciden en los 15 últimos.

Carroll: 6,5. Ha encontrado un equilibrio estupendo en plena madurez, da la sensación de que aún le queda gasolina pese a tener ya 34. Su temporada ha sido buena en líneas generales, de las mejores de los últimos años, pese a su irregularidad crónica, intercalando actuaciones buenas con algunas desaparecido, como corresponde a un tirador puro. Medias de 11 puntos, 57% de dos y 42% de tres entre Euroliga y ACB, dio la cara en Estambul, pero se le echó de menos contra Valencia (3/15 triples en la final).

Rudy: 3. Lo intuimos la temporada pasada pero no lo hemos visto con claridad hasta esta: Rudy ya no es el que fue y nunca volverá a serlo, ni parecido. Haríamos bien en dejar de juzgar su rendimiento en función solo de su contrato, se firmó cuando marcaba diferencias y las circunstancias han cambiado, principalmente por su físico. Tiene 32 pero parece que tuviera 37, un declive rápido y pronunciado que nadie podía anticipar. Su actitud en pista es irreprochable, ayuda bastante en defensa, pero ya no rompe hacia el aro (=no saca tiros libres) y su tiro exterior es inconsistente, siendo este punto el más criticable, pues depende menos del físico. Si un exterior no enchufa de tres en un porcentaje razonable se convierte en una rémora en el sistema Laso.

Taylor: 6. Mejora sensiblemente su rendimiento respecto a su primera temporada de blanco, con mejores porcentajes de tiro (41% en triples), menos errores de lectura de juego (pérdidas de balón, faltas innecesarias) y siendo muy útil en partidos puntales su defensa al base estrella rival. Recuerdo su emparejamiento con Larkin en las semifinales de Copa. Termina contrato y apostaría por su renovación, dado su rendimiento apañado y la escasez en el mercado en su puesto.

Maciulis: 4. Su fase regular Euroliga fue homologable, incluido aquel partidazo (20pts) contra CSKA el día de Reyes. Cuesta comprender que un jugador que lanza los mismos tiros liberados cada jornada firme un 50% en triples en Euroliga y un 29% en ACB. Según avanzó el curso se convirtió en una rémora en la rotación, como reflejan los parciales del equipo en sus minutos en pista. Veo difícil su continuidad, pese a tener otro año de contrato, a no ser que Laso (con quien le une una gran relación) le quiera de cuarto ala-pívot, en el rol de Chapu, con pocos minutos pero como cemento de vestuario.

Randolph: 6,5. Se adaptó más rápido de lo esperado al sistema Laso, habitualmente una trituradora de interiores con puntos. Tiene carácter y le gusta ser protagonista, así que no esperó a que le llegasen balones en ataque, sino que los buscó activamente y además los aprovechó. Su temporada iba de notable alto hasta la F4, con varias exhibiciones a domicilio en Euroliga y capital en la Copa de Vitoria. En Estambul, donde hizo un ridículo importante ante Vesely, sufrió además un fuerte golpe en las costillas que suponemos arrastró en los playoffs ACB, porque se le veía físicamente lastrado, limitado a tiros exteriores, firmando un rendimiento bochornoso, principal causante del naufragio blanco en la final.

Thompkins: 5,5. No se me ocurre una situación más adversa en un equipo. Ver vestido de calle el 60% de los partidos y jugar solo los difíciles, no hay lugar a coger rodaje o reivindicarte con estadística fácil. Además, te traen a quizá el mejor de Europa en tu puesto (Randolph) y tienes por detrás en la rotación a los dos más queridos por la afición (Chapu y Felipe), a los que la grada reclamará a tu primer fallo. Súmenle problemas físicos que fue enganchando en la primera mitad de curso. Dados estos condicionantes, la temporada de Trey es homologable, sobre todo por su rendimiento en la recta final de la Euroliga. Se le echó de menos en los playoffs ACB, en general y especialmente por la baja de facto de Randolph.

Reyes: 6. Buen comienzo y final de temporada (enormes sus playoffs), con un pronunciadísimo y largo bache el primer trimestre del año. Lógicamente ya no está para sumar en Euroliga, pero contra la mayoría de rivales ACB sigue siendo un martillo de estadística. Parece que no irá al Eurobasket, una decisión prudente a su edad, que agradecerá su físico y, por cierto, un esfuerzo que Navarro, en una situación similar, no parece dispuesto a hacer por el Barca.

Nocioni: 5. Su papel en el equipo ha sido testimonial, como correspondía a su edad y a su puesto en la rotación, cuarto ala-pívot. Jugó algún buen partido suelto en ACB pero en general su rendimiento fue discreto, con carencias en rebote y limitado a lanzar triples, que unos días entraron y otros no. Le echó coraje en los playoffs ACB, cargando con demasiada responsabilidad por la lesión de Randolph y la ausencia de Thompkins. Pocos jugadores tan carismñaáticos han vestido la camiseta blanca en las dos últimas décadas, deja una gran impronta en la afición pese a su paso fugaz. No descartaría verle de nuevo en el club en un futuro.

Ayón: 6. Puso el listón muy alto el curso pasado, así se le reconoció en la renovación, con salario de estrella continental, y su rendimiento este curso no ha estado a la altura. Especialmente en defensa, haciendo buenos a casi todos sus pares, sangrante la F4, ese 36 a -3 en el duelo personal con Udoh. Sus números son correctos porque en ataque ha ido cumpliendo, gracias a una fructífera conexión con Llull, pero ni rastro de aquel valladar defensivo del curso previo. Diera la sensación de que se ha aburguesado tras dar el pelotazo, su intensidad atrás no es la que fuera, Ayón ha dejado de ser titán.

Hunter: 5. Empezó la temporada como una moto, con una adaptación instantánea al sistema Laso, que llevaba tiempo reclamando su fichaje. Sin embargo, se difuminó a lo largo del curso, sobre todo por sus problemas atrás, ante pívots grandes, limitado con sus 2.03m y menos intenso de lo que suponíamos. Terminó compartiendo ostracismo con Draper, cero minutos en el último partido del año, en la Fonteta, porque no podía contener a Dubljevic. Le queda un año más de contrato (1.1 millones) y se antoja improbable que le corten, pero bien haría el club en buscar un tercer pívot, alto y de perfil defensivo, para tapar sus carencias y las de Gustavo.

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¿Epílogo a la era Laso?

636332540608406844.jpgDecepción. Un desenlace indigno a una temporada homologable, incluidos tramos de brillantez en el nudo, con aquella racha de victorias en Euroliga y el título de Copa, dicho sea de paso, con más emoción que brillantez. Pero esto es el Madrid, manda la vitrina, y ceder el trono nacional en el peor curso de la historia del Barcelona resulta necesariamente una decepción.

Conviene, eso sí, sacudirse complejos y entender que el bipartidismo ha muerto, no solo en el Congreso, también en la ACB. Valencia no es flor de un día sino un dignísimo campeón, con proyecto, un plantillón y a Mercadona detrás, una estabilidad económica como para retener al jugador franquicia cada verano (Dubljevic), y al entrenador, pretendido por el Barcelona.

La final es un repaso, igualados los dos en Goya pero dos baños en la Fonteta, donde el Madrid apenas dio la cara. El cuarto encuentro se resume en dos cifras: el 29-11 del segundo cuarto, coincidiendo con minutos en pista de Doncic, al que se le acabó la gasolina hace ya unas cuantas semanas, Chapu, 1/13 triples en Valencia, triste despedida, y Maciulis, -22 el equipo con él. La otra cifra es el 52-26 del rebote, un baño de proporciones bíblicas a alturas de una final ACB, que explico desde el cansancio físico y la edad. Chapu 37, Felipe 37, Carroll 34… se viene operación renove.

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Pero no son ‘los abuelos’ a quien señalo, cargados por circunstancias con una responsabilidad excesiva en la final, sino por ejemplo a Othello Hunter, recordemos, sensación de la pretemporada blanca, amenazando incluso la titularidad de Ayón. Entre él y Draper suman dos millones de euros de masa salarial y cero minutos en el cuarto partido de la final… El Madrid en la serie notó también la ausencia de los primeros dos ala-pívots de la rotación, Randolph lesionado y Trey inactivo por overbooking de extracomunitarios, unido a esa trasnochada norma ACB.

Se notó la dependencia de Llull tras la marcha de Chacho, la inexperiencia de Luka, que Roma no se conquistó en un día, o las limitaciones de los dos pívots quintaesencia del sistema, los que Laso siempre quiso, Ayón y Othello, retratados ante un equipo con un pívot de puntos en las manos y sistemas que lo alimentan.

Las carencias del sistema Lolaso

Valencia elevó la intensidad atrás, receta ya bien conocida, y dejó en pelotas las carencias ofensivas del Madrid, un equipo supuestamente fluido porque anota mucho de media pero que llevado al límite se ciñe a los carretones de Carroll y los 1×1 o 2×2 de Llull con el center en la cabecera.

Tras seis años no me parece mal momento para hacer balance y plantearse la continuidad de Laso, no desde la pataleta de la derrota sino desde un análisis serio del futuro de la sección. “No es mi peor momento en el Madrid… Los ciclos no deberían medirse solo en victorias”, dijo anoche, la pregunta de su continuidad ya flotaba en el ambiente. Entiendo que el continuismo no vende y que el aficionado blanco (y también el presidente) es catastrofista por definición, pide demoler la casa con cada eliminación y disfruta más los veranos con rumores de fichajes en el Marca.

Pero hablamos, recuerdo, de una decisión capital para el rumbo de la sección, una sección que viene de vivir sus mejores años de la era moderna, tras década y media de travesía por el desierto. Los árboles, la frustración y el calentón de una final perdida, no deberían impedirnos ver el bosque.

La demolición solo debería acometerse si hay verdaderamente dibujada una reconstrucción: un entrenador mejor que Laso apalabrado y la posibilidad de armar una plantilla acorde a su estilo, es decir, los jugadores adecuados en nómina o en mercado, p’alante con los faroles. Pero no es la sensación, me chivan que el club se replantea repescar a Joan Plaza, tan elocuente y simpático él en las entrevistas, que tiene en su contrato una asequible cláusula de salida de 150.000 euros (a sumarle el finiquito a Laso, que le queda otro año por 1.3 millones).

Son las cuatro de la madrugada, estoy jodido y borracho, pero he visto demasiados partidos de cementazo Unicaja estos años como para pedir su llegada por Laso por un último mes aciago. Si recordáis, el año que el Madrid lo ganó todo fue cuando el club echó a los asistentes-amigos de Laso y le rodeó de Tabak-Chus para hacer de contraspeso y aportar cierta riqueza táctica a un libreto atractivo pero limitado. Quizá por ahí podrían ir los tiros…

Un Madrid petrificado en la Fonteta

carrollHa llegado el Madrid roto a este final de curso, está viendo consumirse ante sus ojos una campaña prometedora, baloncestísticamente superado por un rival de quilates y venido arriba, Valencia. Si la derrota en el segundo se justificaba por lo apretado del marcador y el acierto visitante en la recta final, el repaso en el tercero no tiene explicación que invite al optimismo. Queda el Madrid al borde de cerrar con suspenso alto una temporada que hace apenas tres semanas iba todavía para sobresaliente. Con una de las mejores plantillas de más potencial que recuerdo y ante la incomparecencia del Barcelona, una Copa del Rey por los pelos sería un bagaje discreto.

De alguna forma el equipo sigue de resaca desde Estambul, lo cual no entiendo, pues caer en semifinales con el campeón en su feudo, sin opciones pero dando la cara, no es ya que sea homologable sino que es hasta lógico.

Transcurridos 16 minutos el Madrid controlaba el tercer partido, 21-30, gracias a un paso al frente en defensa y a la reaparición del muchacho Doncic. Pero entonces reaccionó Valencia, su ya comentada resilencia, que no solo igualó el duelo sino que pasó al Madrid por la derecha, un Madrid de repente petrificado, sin fé ni acierto, que deja unas sensaciones catastróficas de cara al cuarto.

Solo tres se salvan de la quema, y con asterisco. El de siempre, Llull, que subió 16 puntos, si bien repartió solo una asistencia en media hora (Sikma dio 5…). Ayón, que jugó con la agresividad que requería la cita, pero asumió quizá más tiros de los que le corresponden (12), quedando por momentos en evidencia su escasez de recursos en 1×1, aún más dolorosa en el contraste con Dubljevic. Y por último se salva el mencionado Doncic, 13 puntos y 8 rebotes, uno de los pocos resquicios para la esperanza en la serie.

“Si no ponemos orgullo, dureza y cojones vamos a ver cómo Valencia nos gana el cuarto”, advirtió Felipe en la zona mixta. Efectivamente el Madrid no igualó la intensidad local en la segunda mitad, pero no todo es testiculina, se trata también de tener un plan y algo de acierto. No dudo de la entrega de los dos viejos rockeros, Chapu y Felipe, pero firmaron 0 puntos con 0/7 de campo, ampliamente superados por el dúo Thomas/Sikma, que no son precisamente las estrellas de este Valencia. Especialmente costoso fue el naufragio de Reyes y Nocioni porque se ven cargados con gran responsabilidad en esta serie, ante la baja de facto de Randolph. Parece que la norma ACB no permite convocar a nuevos jugadores durante los playoffs, por eso Thompkins sigue de chándal. Una norma que, dicho sea de paso, me parece una gilipollez.

Los secundarios volvieron a ser una calamidad, Maciulis u Othello, a los que en esta serie se puede sumar a Carroll, 1/8 de campo ayer, secado una vez más por Rafa Martínez. Jaycee es otro de los pocos en los que confío para despertar y devolver la serie a Madrid.

Escucho voces que piden la cabeza de Laso en caso de derrota. No caería esa breva, tiene aún carrete por los logros pasados, pero igual no sobraba una autocrítica severa y más cambios en la plantilla de los previstos inicialmente.

Mucha final por jugar

_2RM5664.jpg“Cuando el encuentro esté decidido, ya podía Laso conceder unos minutos a Chapu para que le despidamos”. Lo escuché en la grada minutos antes del segundo de la serie y me pareció un pensamiento atrevido, tras el nivelazo de Valencia en el primero. Se ve que alguno se dejó llevar por el apellido del rival y pensó que este año la final ACB sería un trámite para el Madrid, ante la incomparecencia del Barca y tras arrollar en semis a Unicaja, que traía hechos los deberes y se jugaba más bien poco. Error.

Lo dijimos el viernes y lo repetimos, Valencia atesora la resilencia de los grandes, ha sido con mucho el segundo mejor equipo español en la 16/17 y tiene de hecho más baloncesto que el Barcelona al que se le ganó la final hace ahora un año. Y ante un rival así necesitas hilar fino para ganar, y es precisamente lo que no hizo el Madrid en el segundo de la serie, con varios primeras espadas a setas y sin la sorpresiva aportación de Rudy esta vez para tapar costuras.

Tuvo además Laso una de esas tardes francamente desafortunadas en la dirección de partido y el reparto de minutos. Cuesta entender que prefiriese para el desenlace a Hunter frente a Ayón (boquete en el rebote defensivo en jugadas clave), igual que cuesta entender que Maciulis dispusiese de más minutos que Rudy, destacado 45 horas antes, y fuese el segundo tras Llull que más tiros lanzase, incluidos tres sonrojantes sacos de patatas en el desastroso comienzo del último cuarto. -13 el equipo en sus 13 minutos en pista… sobran los análisis, tomen nota en la planta noble.

El Madrid está jugando la serie de facto sin base reserva (Draper 0 minutos), situación que canta por solerares dado el blackout de Luka en la creación. En tardes así cuento los días hasta el desembarco de Campazzo. Y está jugando también sin ala-pívot titular. Suponemos que Randolph sigue lastrado por el dolor costal, por eso no ataca el aro y se limita a gili-tiros exteriores: 3/19 triples en playoffs y Thompkins de chándal. Sus 20 minutos por partido a este nivel son un lastre para el equipo, a sumarle el (esperado) repaso de Dubljevic a Ayón y ese mencionado apagón de Doncic, que sigue buscando la chispa perdida desde Estambul (probablemente antes).

Sin el concurso de esos tres primeras espadas a un nivel homologable el Madrid se convierte en un rival accesible y en el final igualado salió esta vez cruz, con varias canastas de bajo porcentaje de Valencia en el último cuarto (pienso en dos triplazos de Diot y una remanguillé de Dubljevic al final de una posesión), de esas que normalmente le han entrado este curso al Madrid, recordemos la Copa.

Quedaron los blancos encomendados a otra machada de Llull (22 puntos, casi todos forzando penetración) y a los alardes de testiculina de los viejos rockeros, Reyes y Chapu. La postemporada de Felipe es sencillamente magnífica, me quito el sombrero, entre semifinales y final acumula 15 de 16 tiros de dos, que lógicamente se reflejna en el cómputo del equipo, +7 en sus minutos en pista en el segundo, un partido perdido por 7. Nocioni también está de dulce de cara al aro, desprende confianza, aunque en su caso resta atrás, un agujero en defensa y rebote, como se demostró en la recta final, claro que con Randolph off igual compensa.

Queda ‘mucha final por jugar’, un titular a modo de lección que igual aplica a los triunfalistas del viernes que a los pesimistas del domingo. El Madrid ha ganado en sus dos últimas visitas a la Fonteta y, a poco que reaparezca algún primer espada, bien puede devolver la serie a Goya.

Rudy vintage sube el 1-0

gal03_3AM8426Thumb.jpgDe lejos su mejor actuación de la temporada, y en qué momento. Firma Rudy su techo anotador este curso, 19 puntos, 16 por encima de su media en playoffs, decisivos en la trabajada victoria blanca en el primero de la final. Decisivos de por sí, pero sobre todo por llegar fuera de guión. Hace dos años los entrenadores marcaban aún en rojo su nombre en la pizarra pero Rudy ha envejecido regular y caído en la intrascendencia ofensiva (en defensa aún es un factor). En esa pizarra en 2017 está Doncic, desaparecido en el primero, de ahí la importancia de Rudy como contrapeso.

Alternó triples de sentido común con penetraciones, sin ningún gili-tiro de cinco metros dejándose caer, esos que tanto nos han exasperado toda la temporada. “Cuestión de roles y de sensaciones”, explicó después a Milena, unas sensaciones que cambiaron al enchufar los dos primeros tiros que lanzó, triples. Terminó con más canastas (7) que en los seis anteriores partidos de playoffs juntos (6). No espero que esta actuación marque el comienzo de un resurgir, hacen falta muchos de estos para creer a estas alturas en una vuelta del Vellocino. Pero aunque quede solo en fogonazo, igual es uno la mar de valioso y bienvenido.

636326433983537093.jpgClaves en el triunfo blanco resultaron también otros dos secundarios. Mechitas Taylor, 12 puntos, continúa su buena línea en playoffs y apuntala sus oposiciones a renovar, dejando en evidencia a un Maciulis hace tiempo desdibujado. El otro outsider fue Felipe, que en ACB sigue siendo un ventilador, 11 puntos sin fallo y 6 rebotes, tapando las vergüenzas a un desacterado Randolph, 3/18 triples en post-temporada. Llull ejerció de jugador franquicia (20pts) y, aunque ha visto mejores tardes al timón, supo leer la debilidad rival, atacando con penetraciones a Vives, tocado del tobillo, y a Diot, cargado de personales en la recta final.

Con todo sufrió el Madrid, y es que no juega solo. Valencia mostró la resilencia de los grandes, de justicia en esta final, el segundo mejor del baloncesto español esta temporada de blackout azulgrana. San Emeterio es un competidor de bandera, Diot en forma ve el baloncesto en technicolor (9 asistencias) y sus interiores subieron 7/11 triples, un recurso difícil de defender. Una final vistosa y de gran nivel.

Ya espera rival en la final

20170605_092010Con una victoria de oficio sella el Madrid por la vía rápida su pase a otra final ACB, camino del tercer doblete consecutivo, lo que nadie ha hecho nunca en el basket español. No se descompuso en el arranque, pese al desacierto propio y al predecible arreón local ante su público (8 abajo, min 16), y en la segunda mitad el encuentro cayó como fruta madura, desde la defensa.

Fuera por la motivación de 10.000 aficionados en contra o porque ha remitido el dolor en las costillas, Randolph firmó su mejor actuación de los playoffs, máximo anotador blanco con 13 puntos y un gran esfuerzo atrás, que incluyó cuatro boinas. Se fue a 29 minutos, volviendo a jugar tramos como pívot, fórmula que ha funcionado puntualmente junto a Thompkins y ayer lo hizo junto a Felipe o Chapu. Fue un buen recurso de Laso, en vista del calamitoso encuentro de Othello (val -5), muy superado por Musli, todo lo contrario que ‘los abuelos’, Reyes y Nocioni, que jugaron un partido bien serio.

Deberíamos, en todo caso, dejar de lamentarnos por su ausencia en las semifinales de F4 cada vez que juegan un buen partido en ACB. Personalmente, me parece un ejercicio de oportunismo y un descrédito injusto a Laso, porque no es lo mismo robarle un rebote a Czerapowicz o Brooks que a Vesely en Estambul, igual que no es casualidad que Chapu firmase valoración negativa en la mitad de los partidos Euroliga este curso (7 de 14), cuando en ACB sus números son sólidos. Imagino que me caerán palos por esta reflexión, pero alguien tiene que dimensionar las cosas en su justa medida, por muy emotiva que esté siendo esta retirada por fascículos.

Luka resultó clave en la victoria en Málaga, el más clarividente del juego exterior blanco, errático en el tiro pero de nuevo sumando y mucho desde la intendencia (7 rebotes y 3 asistencias). A Llull le tocaba partido salvapatria (1/9 triples) y Carroll no encontró esta vez posiciones de tiro. Aunque quien me canta por momentos es Maciulis, que promedia nada menos que 20 minutazos por velada en estos playoffs (-8 ayer el equipo con él en pista), con un calamitoso 3/20 triples, tirando casi todos liberado. No tiene las piernas de Taylor para emparejarse con cualquier exterior rival y si no enchufa cuando se queda abierto (como antes sí hacía) tiene mal encaje en el sistema Laso.

No quiero cerrar la última crónica de la serie sin hablar de la estrella de Unicaja, Nedovic, que dio muestras de su talento creador desde bote y que interesa al Madrid para el verano de 2018, como sustituto de Doncic. Parece que Nedovic lleva toda la vida, ha dado ya más vueltas que una peonza (Belgrado, Rytas, NBA, Valencia, Málaga), pero tiene solo 25 años. No cunda el pánico cuando en los próximos días se oficialice su renovación, dos temporadas por 1.7 millones, pues se deja una cláusula razonable de salida al final del primer año (clave si Unicaja repite o no en Euroliga), ese será el resquicio para el Madrid.

Desmadre en Goya

636320364181453217.jpgCon una atronadora lección de baloncesto en el segundo de semis (+29) despeja el Madrid parte de las dudas surgidas tras la F4 y se reafirma como gran favorito a la ACB. Es el primera actuación redonda del equipo desde Estambul, porque en cuartos se promediaron muchos puntos pero no necesariamente por méritos propios, que Andorra defiende de aquella manera.

Unicaja en cambio es una de las mejores sino la mejor defensa de la ACB, por ese camino se ha clasificado para la Euroliga y casi dio un susto al Madrid 48 horas antes. Desde que Plaza tomase las riendas del equipo en 2013 solo ha recibido tres veces más de 100 puntos, una en Moscú en 2014 y dos en el Palacio esta temporada, la de hoy y la de septiembre, en la primera jornada de liga.

Estuvieron los blancos sólidos en el primer cuarto, con Llull y Ayón a velocidad crucero, pero no hizo falta esta vez machada del menorquín, que de hecho se quedó en 18 minutos. Pudo descansar porque los grandes desaparecidos el miércoles, Carroll y Doncic, desataron una tormenta perfecta en el segundo acto y dejaron el duelo visto para sentencia al descanso. El americano firmó la salvajada de 21 puntos en ese segundo cuarto, con 6/7 triples (terminó con 8/11, igualando su récord personal), una de las grandes exhibiciones de tiro de la historia de los playoffs ACB. Como para guardarla en vídeo.

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Pero los triples de Carroll no surgen por generación espontánea, por muy letal que sea, sino que necesita recibir en condiciones razonables, y es ahí donde entra el muchacho, Luka, que se reencontró en la dirección tras un primer partido para olvidar. Enseñó su versión más completa, 23 de valoración con solo 3 tiros lanzados, reboteando y asistiendo, rompiendo a sus pares a discreción y dejando algún highlight para la hemeroteca.

Luka es el Rudy de hace 2/3 años, el termómetro del equipo. Cuando está a gusto el Madrid saca la escoba y es una apisonadora, como hoy, porque hace mejores a sus compañeros, los implica, y en esta plantilla hay grandes definidores (tanto en la pintura como en las alas). En cambio, cuando el rival encuentra la tecla para frenarle, para que no levante la cabeza, otee el horizonte y cree baloncesto, entonces tenemos al Madrid de por los pelos, encomendado a Llull.

Concierto para solista

monstruo.png“Puedo parar el partido, colapsar a tres defensores sobre él, pero cuando coge la moto… es puro talento, entre todos hemos creado un monstruo”, dijo resignado Joan Plaza, su primer entrenador en el Madrid. No era para menos, lo ganó Llull solito, una expresión algo exagerada a veces, típico recurso periodístico para personalizar el titular y hacerlo más vendible, pero que sí resume este primero de semifinales: 28 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes en un duelo a 65/70 puntos. Es la misma competición pero pareciera otro deporte, si contra Andorra todas las jornadas eran de puertas abiertas (el Madrid promedió 93), ante Unicaja espera una serie de cemento, en la que cada canasta es un triunfo, de ahí el valor añadido de esos números del menorquín.

Una estadística que a primera vista pareciera esquizofrénica, 37 minutos y 22 tiros lanzados, pero básicamente necesaria, por el absoluto apagón del resto del backcourt. Entre Rudy, Doncic, Carroll y Draper (este último ni jugó) sumaron exactamente 0 puntos y 0/9 tiros de campo para valoración 0. Una sequía mucho más grave que la del dúo de aleros, Taylor y Maciulis, de los que no se espera producción ofensiva.

Jaycee sabemos que sufre ante rivales con entrenadores sesudos, como Plaza, que preparan con bisturí la defensa de su mortal pero limitado repertorio. Luka, por su parte, atraviesa un momento de forma muy bajo en este final de curso, a lo que se suma un rival incómodo, con dos bases muy defensivos (Díaz y Lafayette), que presionan bien el bote, una de las áreas aún por pulir del esloveno. Por cierto, -15 con Lafayette en pista y +12 con Díaz, viva el producto nacional.

Que Rudy termine un partido sin meter una sola canasta hace tiempo que dejó de ser noticia. Tan resignada está la grada, que incluso le despidió hoy con tímidos aplausos por echarle ganas en defensa. Sean las lesiones o su ética de trabajo (me dicen que no echa ni una hora extra), o probablemente la suma de ambas, el caso es que recién cumplidos los 32 ha caído en la más absoluta intrascendencia, defensor voluntarioso y con manos rápidas, punto. Queda ya poco para el verano y la directiva debe sopesar si tiene aún sentido la idea inicial de ofrecerle más años a cambio de una bajada de salario. Y es que quizá para verano de 2018 Rudy sencillamente no tenga ya nivel para el Madrid, es duro decirlo para alguien que apuntó tan alto, pero un escenario que no debiera perder de vista el club, que bastante paciencia ha tenido con él.

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A pesar del apagón exterior, el Madrid dominó casi todo el encuentro, excepción de un tramo del tercer cuarto, en que Unicaja se llegó a poner tres arriba (40-43, min 24), ante la pasividad de Laso, con esa manía de dejar jugar por si acaso y pedir tiempo muerto varias posesiones tarde. Que puede tener sentido en una liga regular, para dar confianza a los jugadores e incentivar su autogestión, pero pierde toda gracia en playoffs. Llull encontró aliados en la pintura: la pareja de pívots (22 puntos entre Ayón y Othello) y Chapu, con 11 puntos y otro tapón antológico a la colección, aunque para mi gusto algo pasado de revoluciones por momentos, en un pique innecesario con Brooks. Sorprende que el argentino adelantase a Felipe en la rotación, después de una buena eliminatoria del capitán ante Andorra, aunque la apuesta le salió bien a Laso.

Por último, quiero pensar que Randolph está jugando estas semanas tocado (no me consta), que es a uno de los que se refiere Laso cuando dice que si detallase todos los problemas físicos que arrastra la plantilla “las ruedas de prensa durarían una hora”. Lo digo porque, si revisáis la hemeroteca, veréis que su bajón de juego coincide exactamente en tiempo con el anuncio oficioso de su renovación, subida salarial del 50% incluida…