¿Se apresuró el Madrid con Alocén?

Corren ríos de tinta sobre Laprovittola, sobre el dramático contraste de su rendimiento en la Euroliga respecto a la ACB. Un asunto de Estado asumiendo que heredará la titularidad a la marcha de Campazzo el mes que viene, o debería si atendemos a su salario y a su estatus (MVP de la ACB en 2019). Siempre a la espera de ver qué es capaz de pescar el club de entre las raspas del mercado NBA, una opción sobre la que conviene rebajar las expectativas.

Pero el problema no es solo la fiabilidad de Lapro en Europa, sino la de quien tiene por detrás en la rotación, Alocén, que ni está ni en principio se le espera este curso. Son 19 añicos y, por buenas maneras que asomen, le falta muchísima mili para dirigir a un top europeo con solvencia. Laso ha demostrado ser un maestro cultivando bases (Chacho, Doncic y Facu) pero Roma no se construyó en un día, y el Madrid se va a encontrar en muy breve con urgencias en ese puesto.

El peso del timón

La situación no es culpa ni de Alocén, a quien el encargo sencillamente le llega pronto, ni de Laso, al que no se pueden pedir milagros. En todo caso sería de la directiva, que o sobrevaloró el nivel de Alocén o se apresuró a llamarle a filas por su condición de cupo nacional barato, con el que compensar ‘desfases presupuestarios’ en otros puestos de la plantilla… De haber tomado el club en serio la advertencia de Campazzo, cuando avisó de su marcha a la NBA, habría tenido sentido fichar un tercer base más curtido, no necesariamente uno estelar, pero sí un clase media Euroliga, y dejar otro año cedido a Alocén para que concluya la mili en Zaragoza.

Lo cierto es que el rendimiento del chaval está siendo muy bajito, ha perdido más balones (16) que asistencias ha repartido (14) en lo que va de curso entre ambas competiciones. Y el +/- del equipo cuando lleva al timón ha sido negativo en 8 de los 10 partidos que ha jugado, especialmente llamativo en ACB, donde el Madrid va líder invicto y ha ganado sus seis encuentros por una media de 17.6 puntos. Aquí la estadística +/- desglosada:

> ACB
+10 @GBC
– 12 vsZAR
-5 @JOV
-6 @HGC
-4 vsOBR
-6 vsEST

> Euroliga
-8 @BAS
-7  vsVAL
+7 @AXM
-3 @FCB

A la deriva en Europa

No levanta cabeza el Madrid. Y no importó que faltase Mirotic en la visita al Palau, porque las constantes vitales del equipo blanco en Euroliga están en modo encefalograma plano. Traerá más cola la derrota de ayer por ser el Barca y el morbo que implica, pero se han perdido con claridad los cuatro partidos de Euroliga hasta la fecha, porque no cuento la pachanga contra los juveniles del Jimki.

El Barca sentenció ya en la primera parte: nos pasó por encima como un bulldozer, con un poco de acierto y mucho de actitud e intensidad. Un dato: Sergi Martínez trincó 8 rebotes por solo 10 todo el Madrid en ese periodo. Podemos flagelarnos con los desequilibrios tácticos de la plantilla, con el pívot que falta y los yayos que sobran, pero si Sergi Martínez (con todos los respetos) te barre en rebote quizá el problema tenga más que ver con la dinámica de vestuario, con el hambre y la concentración que con matices tácticos.

Os confieso que volví a sentir vergüenza ajena del equipo por momentos, de querer apagar la tv, seguramente vosotros también, algo que apenas me ha sucedido en estos años de era Laso pero que este curso van ya varias veces. El último cuarto en Vitoria, la segunda mitad contra Valencia y esta primera en Barcelona. Coach L debió desahogarse en el vestuario durante el descanso, que apuró hasta el último minuto, y se vio en la reanudación un cambio de mentalidad y varios señalados, sobre todo Randolph, de cuya supuesta lesión no ha trascendido detalle alguno en casi tres semanas…

Se logró maquillar el marcador tras el descanso, con los arrestos y el talento de Abalde, Trey, Garuba y Taylor, los más enchufados en este tramo de curso junto a Tavares, más alguna pincelada postrera de Llull, pero el partido llevaba rato perdido. Thompkins, por cierto, el teórico ala-pívot reserva, es el único jugador de la plantilla que promedia más de 10 puntos por partido en Euroliga, 12.8 para más señas. Da que pensar.

El hándicap Facu

Campazzo está mentalmente fuera, con una actitud en pista grotesca, de garrulo, más pendiente de sus piques con los rivales y los árbitros que del partido. Creo que sale a técnica por encuentro, ayer no faltó a la cita, un flaco favor al equipo que tanto depende de él. Porque Laprovittola en Euroliga empiezo a asumir que es pedir peras al olmo (-14 con él en pista ayer) y a Alocén le falta todavía mucha mili en estas lides.

Facu es un catacrack y cuando se pone de faena, como en la segunda mitad tras la ‘Lasina’, pues marca diferencias. Pero ya no había partido y con esta actitud la mayoría del tiempo resta más de lo que suma.

Leo que la apertura del mercado de agentes libres NBA podría moverse a la última semana de noviembre o primera de diciembre, lo que adelantaría un poco la marcha de Campazzo. Quizá sea mejor así, que acabe cuanto antes esta incómoda agonía de saber que tu jugador franquicia y timonel está solo de prestado, haciendo tiempo, regañado con el entrenador y comprometido solo a ratos. Una situación así es insostenible porque te envenena el vestuario, como se está comprobando. Y el roster tiene mimbres para jugar mucho mejor que esto, incluso sin Facu, con algún jornalero random que se pueda pescar en el mercado USA. Que sea una temporada de transición, como tiene casi toda la pinta, no significa que nos tengan que pintar la cara en Europa cada semana con la tercera plantilla más cara del continente.

El Madrid no arranca en Euroliga

Pues sigue el Madrid atascado en el arranque Euroliga. Una vez superado el trámite ante Jimki tocaba una salida delicada, a Milán, y aunque esta vez sí dio la cara el equipo y compitió, a diferencia de contra Valencia y en menor medida en Vitoria, se carga otra derrota a la mochila, que ya empieza a pesar. Y más que podría hacerlo la próxima semana, que toca visita al Barca, sin Mirotic, eso sí, pachucho con covid.

Cabe puntualizar que el calendario del Madrid es exigente en este arranque de curso, sin duelos contra las cuatro teóricas cenicientas de la temporada: Asvel, Estrella Roja, Alba Berlín y Panathinaikos. En ese sentido, la derrota en Milán resulta asumible, lo cual no quita para que las constantes vitales del equipo ahora mismo no inviten al optimismo. Fue el de ayer un tipo de partido, con amplias ventajas en la primera mitad, que no se hubiese escapado otros años, con una inercia diferente… ganadora. Pero en cuanto la carretera se empinó en la reanudación, con mayor acierto local y un arbitraje antipático, algo que sucederá en muchas canchas Euroliga, el Madrid hizo aguas y se vino abajo.

Resultó determinante la lesión de Abalde, en su mejor partido oficial con el Madrid hasta la fecha: sólido atrás, acertado desde el arco y valiente rompiendo hacia el aro. Su lesión en la recta final del tercer cuarto y la entrada de Rudy rompieron el ya de por sí frágil equilibrio del equipo y dieron paso al derrumbe. El balear jugó su peor partido del curso (-5), regañado con el aro, incapaz de generar desde bote y ampliamente superado por Datome en la zona propia

Pero el hombre fue Chacho Rodríguez, soberano baño a los bases blancos, val. 37. Estuvo enorme, la verdad, pero es tarde para lamentos con él. Lo que tenemos y tendremos hasta final de curso es Laprovittola, que ayer tampoco chirrió especialmente. Está mejor que el año pasado, lo cual no es difícil, pero a decir verdad su rendimiento es inversamente proporcional a la entidad del rival, y con eso no alcanza en un Madrid…

Si bien, no es el argentino que más me preocupa ahora mismo, sino Tortuga Deck, que menuda caraja lleva. Su Euroliga hasta la fecha es de mear y no echar gota: 4/18 de campo y 2 de valoración media en 20 minutos. Y no es buen timing para dormirse en los laureles, último año de contrato, con ambiciones NBA en diciembre y como alternativa firmar un contratazo de renovación en Madrid. Con este rendimiento lo lleva claro.

Thompkins (15 puntos) y Garuba (11 rebotes) sí dieron la cara, cada uno en lo suyo, y demasiado hicieron, pero la convocatoria era un disparate: con solo tres jugadores para los dos puestos interiores y nueve para los tres exteriores. Causeur no jugó y Carroll ni siquiera fue convocado, no por ellos, simplemente porque no hay minutos para tanto escolta. Eso sí, ni con la ausencia de Randolph por problemas físicos Laso se planteó convocar a Felipe Reyes, imagináos cómo debe estar. Recordad que se le renovó para que pudiese tener una “despedida digna”… Se está consiguiendo lo opuesto, y de paso te gastas medio kilo que podrías invertir en un reserva potable, sino Ziz sí uno al que al menos puedas convocar. Vaya año.

Estado de alarma en (el) Madrid

El pinchazo en Vitoria la primera jornada bien pudo haber quedado en anécdota, derrota asumible en una salida exigente. Se compitió tres cuartos y los árbitros, caseretes, tampoco ayudaron. Pero resultó no ser anécdota sino preludio: el Madrid ha gripado motor en este arranque de Euroliga, precisamente cuando más falta haría lo contrario, granjearse cierto colchón clasificatorio antes de la marcha de Facu. Pero el asunto de su salida está empezando a pesar en la dinámica como un nubarrón gris de incertidumbre. Y seguramente nos queden aún dos meses de sainete…

Tras una notable pretemporada y ganar la Supercopa, el Madrid transmite de repente las mismas sensaciones que en la fase final ACB de junio en Valencia. Las de una plantilla larga pero envejecida y desequilibrada, con veteranos sobrepagados y adolescentes asumiendo demasiadas responsabilidades. Un roster dependiente de Facu y Tavares, con overbooking de escoltas y alapívots pero un galopante déficit en el puesto de center.

En los tres minutos que se sentó el caboverdiano en el segundo cuarto el Madrid pasó de +7 a -2 en el marcador. Repito, en tres minutos. Valencia ya no volvió a soltar el mando del partido, con Dubljevic de brazo ejecutor en el tercer cuarto. La cosa terminó en rapapolvo, 77-93.

La relación Laso-Campazzo

Me llegaron hace días rumores de que la relación Laso-Campazzo se había tensado últimamente. No era la fuente más fiable así que no le concedí demasiada atención, al fin y al cabo, un calentón de vestuario tras una derrota lo tiene cualquiera. Pero ahora me da que pensar leyendo el tono de las palabras de Laso en rueda de prensa: “La Euroliga no acaba de comenzar. La Euroliga ya ha comenzado y nosotros llegamos tarde. Si alguno quiere hacer la guerra por su cuenta, conmigo no jugará”.

Un dardo evidente a uno o varios de sus jugadores, y se me viene a la cabeza Facu, algo individualista en las dos derrotas, pareciera más concentrado en exhibirse que en dirigir: 26 tiros de campo por solo 5 asistencias, un ratio alejado de los números de su mejor versión. O Deck, de repente desaparecido, ¿también con la cabeza en USA? O Randolph, sospechoso habitual y especialmente desacertado y pasota hoy (val -2). Podría ser casi cualquier otro, al fin y al cabo los síntomas de vestuario son los más opacos para el aficionado.

Me faltaron minutos de Abalde, hoy menos retraído, y me sobraron situaciones 1×1 de Deck contra Kalinic, quizá el mejor alero en defensa al poste de Europa. Tampoco comprendo la gestión de Laprovittola. Laso ya ha dejado claro que no es santo de su devoción, pero es que son lentejas. Si se cuenta con el argentino en un rol relevante a la marcha de Campazzo, como se sobreentiende tras vetar su salida a PAO, necesita jugar en Euroliga para hacer callo y ganar confianza.

Bien, pues con este suma tres partidos oficiales (sobre ocho) fuera de la convocatoria… Poco callo va a hacer así. Teniendo en cuenta que para Laso este año Llull es escolta a tiempo completo, implica poner demasiada responsabilidad en Alocén. Que progresa adecuadamente, pero no deja de tener 19 añicos y tampoco parece que vaya a echar la puerta abajo.

En fin, podemos tirarnos la noche analizando los desequilibrios tácticos ya conocidos, y reclamar fichajes para corregirlos con un dinero que no hay, pero estas derrotas huelen a problemas de dinámica de vestuario tanto o más que a desajustes tácticos. Así que Laso tiene trabajo por delante, y no solo de pizarra.

Ideas para actualizar la normativa de cupos ACB

En el Baskonia-Murcia de la pasada jornada ACB no jugó ni fue convocado ni un solo jugador nacido en España. 0 de 24, como recuerda en Twitter Abel Amón. Entre los nueve JFL convocados (jugadores de formación local) había dos nacidos en Brasil, dos en Letonia, dos en Senegal, uno en Rumanía, uno en Lituania y otro en Estonia. De los nueve, solo uno es seleccionable por Scariolo: Ilimane Diop, que adquirió la nacionalidad española a los 14 años, renunciando a la senegalesa, que no permite dos pasaportes.

No deja de ser una anécdota, dado que Murcia y Baskonia cumplían escrupulosamente la regla, pero da que pensar. Si la normativa de cupos se creó para favorecer al jugador español, y con ello proteger a la selección, algo debe estar fallando. En este caso, creo que la figura del JFL, basada en la asunción de que canterano y jugador nacional son sinónimos en la mayoría de los casos. Un planteamiento claramente obsoleto, hoy que las canteras no entienden de fronteras, espejo de la globalización y los movimientos migratorios.

El asunto de los JFL es solo otra rendija, y ni siquiera la más grande, por la que se ha ido pervirtiendo el espíritu de la normativa de cupos. Mucho más grave es el tráfico de pasaportes para jugadores extracomunitarios, un verdadero coño de la Bernarda del que han participado TODOS. CJ Wallace y Brandon Davies adquirieron pasaportes Cotonou días antes de firmar por el Barca. Carroll y Randolph juegan como comunitarios cuando no sabrían situar en el mapa ni Bakú ni Ljubljana, capitales de ‘sus’ respectivos países. A Will McDonald (Baskonia) se le consiguió pasaporte español con un matrimonio de conveniencia y Querejeta lleva una década sacándose de la manga antepasados italianos para todos sus jugadores argentinos. Así podríamos seguir un rato, pero ya sabéis de lo que hablo.

Desincentivar el fraude

Quizá sea hora de actualizar la redacción de la normativa para adaptarla a los tiempos y dar instrumentos con que desincentivar el fraude, sin depender de la justicia ordinaria. De lo contrario, seguiremos viendo agencias de jugadores sobornando a funcionarios africanos para comprar pasaportes fraudulentos, algo que, por cierto, da bastante vergüencita ajena.

Se me ocurren ideas como que en ese mínimo de cuatro JFL por convocatoria, al menos dos deban tener nacionalidad española (=seleccionables). También propondría aumentar de dos a tres el número máximo de extracomunitarios por convocatoria, pero a cambio impondría que los pasaportes comunitarios o Cotonou solo tengan vigencia en ACB a partir de dos años después de su expedición, salvo casos justificados, como adquisición por matrimonio o tiempo de residencia. Así se desincentivarían las nacionalizaciones ex profeso. ¿Más ideaS?

Laprovittola: ni tanto ni tan calvo

Primera derrota blanca del curso 2020/21, y fue una fea en el arranque de la Euroliga. Un pinchazo asumible calendario en mano, en una pista teóricamente exigente, pero que igual deja mal sabor de boca: espesísimo en ataque el equipo (17 pérdidas y solo 7 asistencias), que además colapsó en los minutos finales, bajando los brazos y viendo la diferencia estirarse hasta los 13 finales. No está el patio como para dejarse muchos partidos de aquí a diciembre, que conviene hacer el mayor colchón posible de victorias antes de la marcha de Facu.

Sufrió el Madrid, todo hay que decirlo, un arbitraje la mar de caserito en el Buesa, que mantuvo a los locales a flote cuando más pequeño veían el aro. No pareció un arbitraje Euroliga, normalmente más permisivo que el de ACB. En concreto, Baskonia lanzó 17 tiros libres entre el minuto 15 y el 30 de partido, varios de faltas rigurosas cobradas a Alocén, Tavares y Thompkins. Y ya en el arranque de último cuarto, con la contienda igualada, apareció en escena Pierria Henry, rompiendo el duelo con tiros de media y larga distancia en los que normalmente acredita porcentajes bajitos. Se comió con patatas a Laprovittola, que jugó completo el último cuarto.

Euroliga, el reto pendiente

Si el argentino tenía por delante el reto confirmar en Euroliga, contra rivales directos, los brotes verdes que venía mostrando en ACB, ayer podemos afirmar que fracasó estrepitosamente: -3 de valoración y -10 el equipo con él en pista. Un desastre, Lapro versión 2019/20, la que le puso en la rampa de salida en verano y con cuyo mero recuerdo nos entran sudores fríos de imaginar que asuma el timón a la marcha de Campazzo. Seguramente no sea “ni tanto ni tan calvo”, y su nivel real esté a mitad de camino entre el MVP de la jornada contra Joventut y la calamidad en Vitoria. El asunto es si con ese término medio, encima tan irregular, alcanza mínimamente al Madrid para estar a partir de diciembre entre los mejores de la Euroliga, a donde por bloque y presupuesto corresponde.

El club saldrá al mercado, sí, pero insisto en que convendría rebajar las expectativas al respecto, resulta harto improbable que entre las raspas del mercado NBA aparezca un crack que llene mínimamente el vacío de Facu. Somos los que estamos, asumámoslo, y con la versión de anoche de Lapro eso da un poco de vértigo. Hay tiempo hasta diciembre para mejorar, o eso quiero creer, pero Vitoria nos vino a recordar que el argentino sigue teniendo la Euroliga en el debe.

Tampoco Causeur confirmó los brotes verdes de ACB. El galó salió en la segunda parte para desatascar y acabó con 0 puntos y valoración -3. Claro, no es lo mismo enchufar triples liberados contra Zaragoza o Penya en partidos sin tensión competitiva que generar desde bote defendido por Vildoza. Se le hizo de noche y añoramos la verticalidad de Llull, baja por un esguince. Abalde y Alocén volvieron a pecar de falta de decisión, más grave en el caso del gallego, que tiene más horas de vuelo, y el equipo bajó muchos enteros cuando se sentó Tavares por problemas de faltas.

Garuba anda atolondrado en el arranque de curso y a Thompkins, la otra opción de pívot reserva, el encargo le queda como un traje prestado. Tiene el peso y los centímetros para emparejarse en situaciones 1×1 con los pívots rivales, incluso no es nada mal reboteador en defensa, pero le falta toda la movilidad y la intensidad del mundo para las ayudas defensivas que el sistema Laso necesita del center. Al final, lo de Garuba o Trey de cinco no deja de ser un parche de circunstancias, el recurso para tapar el agujero en la plantilla que dejó el no-fichaje de Zizic. Y en Euroliga las costuras se notan…