¿Tiene Alocén hueco en el Madrid el próximo curso?

Carlos Alocén Real Madrid fichaje ZaragozaPues teóricamente no, dado que los tres bases de la plantilla tienen contrato garantizado para la próxima temporada y su continuidad no corre peligro: Campazzo, Llull y Laprovittola. De Facu suenan rumores de interés de alguna franquicia NBA, ya se sabe, hay que llenar páginas deportivas durante el confinamiento. Me preocuparía si la fuente de la noticia fuese la ESPN, pero el revuelo parte de un breve en un portal croata que se llama Corsaka… En todo caso, su cláusula de salida es un poderoso dique de contención (entre 7 y 10 millones, según las fuentes), la contrapartida a la fuerte subida salarial que se le aplicó el verano pasado.

A Laprovittola el parón por el virus le pilló en plena línea ascendente, asentándose al fin como pieza de rotación útil tras unos primeros meses discretísimos. Le queda otro año a razón de algo más de un millón de euros brutos: seguirá. Y con tres bases de nivel por delante en el roster, incluso contando con que Llull juegue cada vez más minutos como “segundo base en pista” (o escolta, como prefiráis llamarlo), a Alocén le quedarían poquitos minutos en la rotación. 10-15 en los partidos de relleno de ACB a sumarle lo que pueda pescar durante lesiones.

Lo mejor para su progresión

La pregunta entonces es: ¿merece la pena ‘llamarle a filas’ para eso? La decisión no debería condicionarse al interés deportivo a corto plazo, empezando porque la plantilla blanca no tiene ninguna urgencia en ese puesto (ni en ninguno), sino condicionarse exclusivamente a lo mejor para la progresión del jugador, a un plan de carrera a medio plazo, teniendo en cuenta que con esa cabeza y esas condiciones está llamado a ser uno de los mejores bases españoles de la próxima década.

¿Crecerá más entrenando a diario en una plantilla Euroliga y a las órdenes de Laso, seguramente el mejor tutor de bases de la historia de la Euroliga? ¿O es preferible otro año con galones y mucho tiempo en pista en un equipo de playoffs ACB como Zaragoza?

Para responder, tenemos que liberarnos de prejuicios. Por un lado, se puede mejorar jugando poco pero entrenando a diario con los mejores. Prepelic lo tiene claro: “Un entrenamiento en el Madrid es mejor que muchos partido”. Por otro lado, la opción de un segundo año cedido no sería una muestra de desconfianza sino todo lo contrario, acordaos de Campazzo en Murcia. Se trataría de hacérselo entender al propio Alocén. Un segundo año cedido puede servirle para ese golpe de cocción que le falta antes de recalar con garantías y galones. Y el próximo verano, cuando Laprovittola termine contrato, tendría autopista a la capital.

tiro Alocén Carlos Real madrid

Progresa adecuadamente

Su evolución este curso, tras atarle el Madrid el pasado verano por 150k euros, ha sido satisfactoria, estable, sin picos de sierra. Los boxscoristas seguramente esperaban más, pero el Zaragoza es un equipo serio y bien armado, no un Estudiantes de la vida, donde puedes cascártelas a discreción e inflar estadística. Con 19 años no es moco de pavo dirigir al mejor Casademont en una década, tercer clasificado de la ACB hasta el parón. Algo tendrá que ver el muchacho…

¿Áreas de mejora? Pues pulir el ratio de pérdidas por asistencia (79 a 130 este curso) y ganar consistencia en su tiro de media y larga distancia. Pero igual que con Garuba, este apartado me preocupa lo justo, es la suerte del juego que más se mejora con la edad y el entrenamiento. A cambio, es un penetrador interesante y un defensor solvente, rápido de piernas y con brazos largos. No es el tipo de base que levanta al público del asiento, digamos Chacho o Raúl López, sino al que dejarías las llaves de tu casa, un JM Calderón, con aplomo y superioridad física sobre la mayoría de sus pares. Algunas de sus mejores actuaciones este curso han llegado contra rivales Euroliga: Madrid, Barca o Baskonia. Eso es ADN Goya, y lo sabéis. Ahora solo es cuestión de tiempo.

¿Cómo será la desescalada en el baloncesto?

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El deporte profesional, y el baloncesto no es excepción, se empieza a enfrentar estos días a una disyuntiva, la del regreso, cuándo y en qué condiciones se podrá y merecerá la pena reanudar la competición. No será pasado mañana, pero ese momento llegará.

Las competiciones parecen decididas a intentar acabar la temporada, sin publico y en sede neutral, jugando en julio si fuese necesario (y posible, claro), extendiendo por un mes los contratos de jugadores que finalizaban el 30 de junio. La ACB, por ejemplo, baraja las islas Canarias y Andorra para un formato exprés, en el que participarían los 12 primeros clasificados hasta el cierre. El Estudiantes, por tercera vez, se salvaría en los despachos…

La Euroliga, por su parte, estudia jugar las seis jornadas que restaban de fase regular y una Final a 8, todo en una sede neutral, seguramente Lituania, cuyas ciudades están cerca unas de otras, cuentan con buenos pabellones y apenas se han visto afectadas por el virus (por ahora). En el caso de la Euroliga, además de la evolución sanitaria, todo planteamiento está condicionado a la reapertura de fronteras nacionales, y no solo las europeas sino también la estadounidense, puesto que algunos jugadores americanos se marcharon a su país y están pasando allí el confinamiento.

De entre todos los asteriscos a estos planes de contingencia, hay uno particularmente sensible para el aficionado, el de si merece o no la pena jugar deporte de élite a puerta cerrada, sobre lo que he leído opiniones opuestas.

“Como bailar sin música”

No vamos a engañarnos, jugar a puerta cerrada es “como bailar sin música”, que decía Galeano, el público aporta ambiente, morbo, tensión, ruido, color… e ingresos por ticketing. Pero vivimos tiempos excepcionales que requieren medidas excepcionales, y coincidiremos en que la peor pandemia en un siglo es un momento excepcional. Desde un punto de vista práctico, apenas un 10% de quienes ven un partido de baloncesto de élite hoy en Europa lo hacen en directo en el pabellón, el resto lo ve por televisión u ordenador.

Yo, como abonado, formo parte del 10% y doy por perdido el dinero equivalente a las entradas en Goya de lo que resta de temporada 2019-20, que además incluían los partidos más atractivos, los de cuartos de final de Euroliga y playoffs ACB.

tavares real madrid coronavirusTodos perdemos algo con esta situación, pero jugar sin público en directo permitiría adelantar enormemente la fecha de regreso de la competición (sea para terminar esta temporada o al menos para iniciar la próxima), puesto que no implicaría aglomeraciones de gente, que serán por lógica las últimas a las que se levante la restricción. Conciertos, fiestas religiosas/populares, recintos deportivos… Difícil imaginar su regreso antes de que haya vacuna.

Adelantar la vuelta jugando a puerta cerrada significa partidos retransmitidos, derechos de tv, publicidad… que la rueda del negocio vuelva a girar, aunque sea a menor velocidad, minimizando las pérdidas, que la solidaridad no paga los elevados salarios de los deportistas.

Sería, además, una dosis de opio para los aficionados, que estamos muy necesitados de algo que llevarnos a la boca, una señal de progresivo regreso a la normalidad, que el chicle de los partidos históricos no da para más.

¿Y qué opinan técnicos y jugadores?

Pues los entrenadores piden a los directivos que no se olviden de dar algunas semanas de margen para entrenar antes de retomar la competición, sino “esto puede parecer un solteros contra casados”. Pensemos lo que es para un baloncestista profesional pasarse mes y medio sin lanzar ni una sola vez a canasta…

Y a los jugadores, bueno, pues en general no les hace ni pizca de gracia volver a competir antes de que “todo vuelva a la normalidad”. Varios han expresado en público sus dudas, entre ellos Rudy, Trey o (muy vehementemente) Delaney, mientras que el sindicato español (ABP) lamenta la “falta de empatía” de los gestores de la liga con las preocupaciones de los jugadores. Gigi Datome, presidente del sindicato de jugadores de la Euroliga, se ha puesto especialmente digno: “Si juegas a puerta cerrada es porque hay un problema, y si hay un problema no tiene sentido seguir jugando”. Una argumentación nivel Epi y Blas en unos tiempos que reclaman voluntad y altura de miras.

Aunque respeto y puedo entender el celo por la salud, los jugadores se deben a sus contratos (igual que cualquier empleado) una vez que las autoridades redacten protocolos de seguridad específicos con los que dar luz verde a algún tipo de nueva normalidad en el deporte. Cuando se supere el primer golpe del virus y se rebaje la saturación hospitalaria, toca adaptarse y reanudar nuestras vidas asumiendo cierto grado de riesgo de contagio, los deportistas igual que los hijos de vecino, porque la seguridad total, insisto, no va a existir hasta que no haya vacuna, y para esa falta al menos un año.

La pandemia adelanta el reloj en los despachos

Felipe Reyes, Jaycee Carroll, Trey Thompkins, Salah Mejri Real MadridYa lo veis, parroquia, el maldito Covid nos lo ha alterado todo, hasta el basket. Entiendo que las competiciones (ACB y Euroliga) apuren todavía plazos para intentar terminar la temporada de alguna manera, aunque sea en formato exprés, de fase final tipo Copa del Rey, a puerta cerrada y en sede única. Un mal menor para reducir las pérdidas y evitar que el palmarés quede desierto. Al fin y al cabo, no hay certezas más allá de 15 días vista, ni a nivel deportivo ni tampoco sanitario. Pero, muy a mi pesar, creo que tenemos que irnos haciendo a la idea de que la temporada 2019-20 ha terminado, que las prórrogas del estado de alarma se irán sucediendo hasta dejar sin opciones de calendario para terminar ligas. Muy especialmente las supranacionales, que necesitan del levantamiento de fronteras de múltiples países.

Contracción económica

Una consecuencia que dejará la pandemia es una contención de la inversión deportiva: la publicidad y los patrocinios es de donde primero recortan las empresas cuando vienen mal dadas. Por pura lógica se ajustarán los presupuestos de los clubes y los nuevos salarios no alcanzarán los picos de los últimos años. El Barcelona las puede pasar putas para hacer frente a la faraónica masa salarial a la que se comprometió el pasado verano. Recordemos, unos 18 millones brutos anuales solo entre Mirotic, Higgins, Davies y Heurtel. No menciono a Delaney, cuya segunda temporada era opcional y tiene un pie fuera. Pangos los dos, claro. El Madrid tiene las finanzas más aseadas, que tampoco es muy difícil, aunque de haber sabido la que se avecinaba, seguramente las cifras de las ampliaciones de Tavares y Facu hubiesen sido más modestas.

Nadie se va a librar. En Rusia, por ejemplo, la pandemia está golpeando con menos virulencia que en Europa occidental, pero el tipo de cambio resulta clave para las finanzas de los clubes y el rublo anda por los suelos (-17% desde diciembre) por la caída del precio del petróleo. El otro gran país del basket europeo, Turquía, se prepara para una hostia importante del virus, tras un fuerte repunte en la última semana, con 40.000 nuevos casos confirmados.

Los cuatro que terminan contrato

Con la temporada virtualmente finiquitada, se adelanta el reloj para la toma de decisiones en los despachos blancos. Contaría con que todos los jugadores bajo contrato seguirán, incluido Laprovittola, al que la pandemia pilló en plena consolidación como pieza útil de rotación (al fin). Parece que fue hace un año, ¿verdad? Apenas ha pasado un mes… Cuatro jugadores terminan contrato el 30 de junio, Carroll, Felipe, Trey y Mejri, y la única certeza a estas alturas parece la salida del tunecino.

La renovación de Trey Thompkins es a priori la decisión más sencilla de entre las otras tres, a gran nivel desde su regreso, quizá el mejor ala-pívot reserva de la Euroliga. Además, la obtención de pasaporte español de Deck dentro de unos meses facilitará el capítulo convocatorias ACB+Copa, que ha sido uno de sus principales hándicaps. Trey es del gusto de Laso y está adaptado al vestuario y a los sistemas, sin embargo, llegan rumores de que su renovación no se da por sentada. Desconocemos si por la parte del club, que no le haya perdonado el ‘incidente’ del pasado septiembre, o por la del jugador: ¿motivos económicos? Sí sabemos que anda muy activo en Twitter desde su alta, tras superar el virus, miembro del grupillo de americanos públicamente críticos con la intención de la Euroliga de intentar terminar la temporada. Una chupipandi en la que cuento también a Mike James y a Malcom Delaney.

Esperando a Jaycee

Carroll tiene hace tiempo la oferta de renovación del club encima de la mesa, por ahora sin respuesta. Se conserva en formol: pese a algún altibajo, ha demostrado este curso estar todavía para continuar, no testimonialmente sino para aportar. Sin embargo, el escenario más probable sigue siendo la retirada, dando prioridad a su familia que, ya sabéis, se marchó al rancho de Iowa en noviembre. Por eso el club continúa moviéndose en busca de un exterior. Bouteille salió de la terna, en la que continúa Prepelic que, recordemos, aunque el Madrid tenga los derechos, su contrato expira en junio. Parece la opción más lógica, pero no debe tenerlo Laso muy claro cuando el club baraja más nombres.

Alberto Abalde Rudy Fernández Valencia Real Madrid

Suena Alberto Abalde, de Valencia, que necesita poca presentación. Ambos serían buenas incorporaciones, aunque por edad (24), pasaporte, versatilidad y techo el gallego me parece el más atractivo como proyecto estratégico de sección a medio-largo plazo. Si de veras el club blanco le pretende, y no es solo un rumor de agente para exprimir al Valencia en la negociación, mucho dependerá de la letra pequeña de su actual contrato, que teóricamente expira en junio. Derechos preferentes, tanteos y demás. Sabemos que los taronja son ‘mal’ vendedor, no negocian descuentos, como bien saben en el Barca (Claver, Oriola, Vives).

La retirada del capitán

La pandemia y la presumible cancelación de lo que resta de temporada deja en una situación delicada a Felipe Reyes, que quizá tuviese pensado retirarse en junio, pero en otras circunstancias, por ejemplo, levantando un último título ACB y no haciendo sentadillas confinado en casa. Puede que este imprevisto le tiente a estirar el chicle para evitar una retirada deslucida, pero es el momento de la responsabilidad, de la altura de miras. Asumamos que su presencia en el equipo esta temporada ya estaba un poco cogida con pinzas. El vestuario tiene otros líderes, y tampoco sirve la justificación de que aún cumple en pista en pachangas contra rivales de clase media-baja ACB, porque esos minutos estarían mejor invertidos fogueando a los chavales que en diplomacia con veteranos. Sería ir contra el curso natural de las cosas.

Felipe tiene 40 años y, no nos engañemos, deportivamente apenas pinta ya nada en el roster de un claro candidato a la Euroliga, menos aún con la eclosión este curso de Garuba. Que un jugador de 18 años retire a uno de 40 no es sino ley de vida, y lo último que querríamos es que una gran historia, la que ha escrito Felipe en el Madrid, se cerrase con un capítulo en falso, como el de Navarro en el Barca. Se le puede buscar un puestecito en el organigrama, si es su deseo, y desde luego organizar un digno partido de homenaje, para compensar la decepción de una despedida abrupta, en esta temporada del coronavirus.

Recomendaciones baloncestísticas para sobrellevar el encierro

películas sobre baloncestoEl coronavirus baja el telón del basket y del deporte en general. Y lo hace sine díe, porque cualquier fecha de regreso de la competición a estas alturas de la pandemia resulta meramente especulativa, casi diría que intrascendente. La salud por encima de cualquier otra consideración, caiga quien caiga. Os confieso que el domingo pasado asistí por la mañana en Goya al Madrid-Zaragoza y ahora, visto en perspectiva, creo que fue una gilipollez. Por otro lado, ya sabéis que tenemos a nuestro Thompkins infectado, haciendo honor a su fama de pupas y al que deseamos desde este rincón una pronta recuperación.

Sé que sois gente sensata, que os estáis lavando las manos a cascoporro y de cuarentena domiciliaria. Imagino que a vosotros, igual que a mí, un encierro sin basket se os puede hacer más largo que un día pan, por eso os traigo algunas recomendaciones para matar el tiempo y os pido que dejéis las vuestras en los comentarios.

Documentales

> ‘Rodman, para lo bueno y para lo malo’ (en Yomvi). Documental de 100 minutos de ESPN sobre la vida del Gusano, uno de los personajes más apasionantes que haya dado la NBA. Cuenta sin buenismos ni censura su vida de excesos a través de su propio testimonio, el de su madre y hermanas, el de Jordan, Phil Jackson, Isiah Thomas o David Robinson, nadie ha faltado a la cita. Imprescindible.

> ‘Hermanos y Enemigos’ (en Yomvi). Un clásico que a estas alturas todos deberíais haber visto, no es mal momento para revisarlo. Documental de 80 minutos producido en 2010 por NBA Enterteinment para ESPN que narra la historia de la amistad de Divac (Serbia) y Petrovic (Croacia), y su separación por la guerra. Como para arrancar alguna lágrima hasta al más insensible.

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.32.21> ‘Anthony Randolph, el asesino silencioso’ (en Youtube). No es un documentalazo como los dos anteriores, sino una entrevista de 10 minutos (se la hace Earl Rowland, de Fuenla) pero tiene el valor de estar recién sacada del horno y nos permite conocer a una de las estrellas de nuestro Madrid. En concreto, al más esquivo y enigmático de los jugadores blancos desde hace unos cuantos años. Cuenta cosas como que fue un mierdecilla hasta los 15 años, que se machacó un verano y empezó a tomárselo en serio, y reconoce que, a su llegada a Madrid, le llevó por lo menos medio año poner a un lado su ego.

Basketball_or_Nothing_Serie_de_TV-216576367-mmed> En Netflix, que imagino que es lo que tenéis la mayoría, el baloncesto me parece un solar. Puestos a destacar un documental, me quedo con la miniserie de 6 capítulos ‘Basketball or nothing’, que narra las peripecias de un equipo de instituto de la reserva india del pueblo Navajo (Arizona), compuesto de chavales muy bajitos y procedentes de familias pobres como ratas. Historia de superación muy del gusto de Netflix, en este caso, al menos, sin exceso de edulcorante.

Películas

En las pelis sobre basket me parece que el porcentaje de bodrios es significativamente alto, en comparación con otros deportes como boxeo o beisbol. Rescato aquí tres, en orden cronológico:

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.34.37‘Los blancos no saben meterla’ (1992, Wesley Snipes y Woody Harrelson). Una horterada noventera clásica, ambientada en playgrounds de LA, pero al menos te echas unas risas porque no tiene mayores pretensiones. Para sobremesa.

‘He got game’ (1998, Denzel Washinton y Ray Allen). No es una peli redonda, ya sabéis que Spike Lee acaba convirtiendo en asunto racial hasta una clase de costura, pero igual es interesante cómo refleja el mundillo de chupópteros que rodea a las estrellas del basket universtario.

‘Campeones’ (2018, Javier Fesser, en Yomvi). Difícil hacer una comedia sobre la discapacidad con tan buen gusto, además Javier Gutiérrez es un actorazo y los chavales, actores amateur en su mayoría, clavan sus papeles. Divertida y entrañable.

Lectura

No voy a dármelas de experto de lo que no lo soy, y esta es una de mis asignaturas pendientes: he leído bastantes menos libros de basket de los que quisiera, espero podáis recomendarme algunos.

71kvde8EljL‘¿Me puedo quedar la camiseta?’ (Paul Shirley, 2012). Trotamundos del basket (ACB incluida) y excolumnista de El País nos cuenta los entresijos de los vestuarios NBA desde su experiencia personal y con una perspectiva muy crítica: los rituales religiosos de los jugadores tras noches de putas, la mercantilización de la competición, las miserias de la liga de desarrollo, etc. Este librito, que viene a ser un resumen de las columnas que escribió en un blog, le valió el veto de las franquicias NBA pero el respeto de cualquier lector inteligente.

Entrevista a Biriukov en Jotdown (Javier Gómez, 2012). Por su extensión kilométrica, la habitual por otra parte en JotDown, la incluyo en esta sección de “lecturas para cuando tengas tiempo”. Como Biriukov es honestidad pura, un bien escaso en estos tiempos, la entrevista da para leerla con palomitas: un repaso sin pelos en la lengua del baloncesto en los últimos años de la URSS y el Madrid de Mendoza.

Y para los yonkis que necesitáis droga más dura, os dejo el vídeo del triple de Herreros para que os lo fuméis en bucle. ¡A cuidarse, parroquia!

Rudy al rescate en el partido del silencio

Rudy Fernandez milan euroleague real madrid nedovic

Las victorias feas, a remolque y jugando mal cuentan igual, de hecho según uno se hace viejo aprende a valorarlas más, puesto que hablan de la solvencia y el oficio de un equipo, el tipo de atributos que valen títulos. El partido de Milán fue difícilito de ver para el aficionado y sobre todo raro de escuchar, con el único sonido ambiente del ruido de las zapatillas en el parquet y las arengas de los entrenadores, al jugarse a puerta cerrada por aquello del coronavirus. Espero me disculpéis por no castigaros con otro titular ‘ingenioso’ que incluya las palabras virus o vacuna…

Se agarró el Madrid al duelo pese al pobre arranque, hasta 17 abajo se llegó a ver, pese al día horribilis de Jaycee (1 de 10 tiros para valoración -8) y pese a viajar en cuadro, con cinco bajas sensibles, a saber: Deck, Randolph, Llull, Causeur y Mickey.  Pero ahí estaba Tavares, modo Gigante Verde máximo, lo que se ha convertido en business as usual, y que tapa por sí solo no pocas goteras en días así. Sobre todo si es capaz de sumar con cierta consistencia en ataque, como viene haciendo de algunas semanas a esta parte. Es ya el mejor center de la competición, a años luz, de hecho, dado el bajón de Vesely, y me atrevería a decir que el segundo jugador más dominador y desequilibrante, solo tras Larkin. Lógicamente Micic, Mirotic y Campazzo son magníficos, pero no transmiten la misma sensación de superioridad y suficiencia de los otros dos.

Fue sentarse Tavares 3 minutos al final del segundo cuarto, entrar Mejri y parecer de repente Gudaitis la reencarnación de Hakeem Olajuwon, liderando una nueva escapada del Milán. El tunecino está patinando estrepitosamente en estas semanas de ventana de oportunidad que le han caído del cielo por las lesiones. No se entera de nada en ninguno de los dos aros, recuerda al Kuzmic al regreso de la rotura del cruzado, es decir, modo exjugador, en su caso con menos excusa.

Mejri, modo Kuzmic

Algún motivado en Twitter aún confía en que Mejri recupere la forma y ayude en playoffs ACB, pero dudo mucho que vaya a tener ni la oportunidad. Esa la está teniendo ahora y la está desaprovechando. Un fichaje fallido, vayámonos haciendo a la idea. Se le incorporó, bueno, pues porque surgió la oportunidad de mercado, coincidiendo con el ‘expediente Trey’, cuya continuidad en ese momento tampoco estaba garantizada, y en todo caso con la perspectiva de tener que descartar a un extracomunitario en ACB. Mejri, además, madridista confesó. con 33 años, las rodillas tocadas y sin equipo ya empezada la temporada, pues suponemos que aceptaría firmar por poquito.

Su evolución es la contraria a la de Garuba, que ha dado un paso al frente con la lesión de Randolph y se está ganando a pulso un puesto en la rotación en playoffs ACB. Parece también claro que el alcarreño va por delante de Felipe en la rotación: 19 minutos del chaval hoy por solo 7 de Reyes, pese a que éste cunplió.

Si Tavares fue el chef de la victoria en el silencio de Mediolanum, Thompkins y Laprovittola fueron sus pinches de cocina, ayudando a mantener al equipo a flote en ataque en los minutos más comprometidos (13 puntos cada uno). El argentino, igual que Garuba, está confirmando su step ahead con la baja de Llull, de hecho, se podría decir que salvó el culo al equipo en Milán, dado el apagón total de Campazzo. La remontada buena llegó con él en pista, aunque el instigador fue sin duda Rudy Fernández, por eso le dejo para el final. Llevaba varias semanas gris, lastrado por los aductores, es más, su primera parte fue discretita… Ya, hasta que enchufó la Fender, y vaya clinic. 18-0 fue el efervescente parcial que lideró al comienzo del último cuarto y que decidió a la postre el encuentro. Y no solo lideró con puntos, que se fue a 16, tope del equipo, sino sobre todo con eso que le hace tan diferencial y que cada vez vemos más a cuentagotas (que por él también pasan los años), la versión ensalada completa: defensa contagiosa, robos de balón, faltas de ataque provocadas, asistencias, ayudas desde el lado débil y canastas rivales rebañadas sobre el aro propio. Vamos, el tipo de cosas que haces cuando ves el baloncesto medio segundo antes que el resto, que al final será el atributo diferencial por el que recordaremos a esta leyendaza que es Rudy.

Garuba y Laprovittola se reivindican a costa de Fenerbahce

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Una cara vale más que mil palabras

Lo de la Copa no fue un espejismo. No lo parecía, pero todavía hubo quien lo puso en duda, al no testarse contra el Barca. Solo ha hecho falta un partido para confirmar que, efectivamente, el Madrid ha entrado en cuarto creciente: la apisonadora pasó por el Sinan Erdem sin miramientos, +29 a Fenerbahce. Y no era una salida precisamente propicia, con cuatro bajas, ante un rival de nombre y con urgencias, en plena escalada clasificatoria (campeón de Copa turca y 6 victorias en los últimos 8 partidos de Euroliga). Vino a dar igual, el equipo ha encontrado la inercia positiva y con este nivel defensivo apenas da opción, pese a que los árbitros lanzaron un flotador a los locales en la primera mitad. En concreto a De Colo (11 tiros libres por 6 todo el Madrid), el jugador mejor arbitrado de Europa desde la retirada de Navarro.

Los parciales con Campazzo y Tavares

Están dejando de ser ya noticia los parciales positivos con Facu y Tavares en pista, y ayer no faltaron a la cita. +10 para cuando al comienzo del segundo cuarto se sentó el argentino, que no anotó ni una canasta y con todo firmó un partido magnífico, bueno, a su nivel del último mes: secando a Sloukas y tejiendo pases imposibles en estático. Von Karajan

tavares Vesely fenerbahce Real Madrid EuroleagueTavares continuó explorando la línea argumental de mayor protagonismo ofensivo que ya dejó entrever en la Copa: esas 8 canastas de ayer son su tope en Euroliga este curso. Y los 13 tiros de campo lanzados, también. Se atreve con floaters en las continuaciones y está firmando porcentajes interesantes en semiganchos de espaldas a 2-3 metros que antes apenas frecuentaba. Dada su tremenda superioridad física, cualquier incorporación a su repertorio ofensivo cerca del aro resulta tremendamente productiva. Es curioso cómo el caboverdiano le ha pasado por la derecha a Vesely (MVP el curso pasado) en la aristocracia de la Euroliga. Mientras Edy emerge como center dominador de la competición, al checo pareciera que le hubiesen caído cinco años de golpe, reconvertido de castigador de los aros en estilista de la media distancia wannabe. Con los dominadores como ellos, puedes intuir la decadencia en el momento en que empiezan a alejarse del aro.

Carroll subió 20 puntos, otro día en la oficina, pero más allá de los números su recuperación para la causa aporta un comodín táctico a Laso, contrapeso para equilibrar quintetos de vocación defensiva, como el inicial de ayer. Cuesta ver al americano a este nivel retirándose dentro de solo cuatro meses, pero dejarlo cuando aún está arriba sería la guinda a su carrera, y no hay que olvidar que antes que el jugador va la persona, y la prioridad de Jaycee es la familia, chapeu por ello.

trey-thompkins-real-madrid-eb19 (1)Todo funcionó como un reloj suizo en Estambul, ¡30 asistencias! Rudy fue clave en el segundo cuarto para cortar el conato de remontada y el dúo interior reserva, Thompkins-Mickey, vio el aro como una piscina olímpica (12 de 13 tiros de campo). Pero la mejor noticia para el Madrid fue el regreso a la rotación, a buen nivel y en plaza grande, de Garuba y Laprovitola.

Un regreso, todo sea dicho, forzado por las lesiones y no fruto de una decisión técnica, que es lo que tiene jugar en un grande. En el caso del argentino tiene por delante casi un mes para reivindicarse y justificar su fichaje, el tiempo previsto de baja de Llull. Y empezó con muy buen pie, sólido en la dirección (7 asistencias), de hecho, mejor en ese segmento que el balear las últimas semanas. Si Lapro rinde como ayer, bien podrían jugar juntos cuando regrese Llull, es más, seguramente esa fue siempre la idea.

Y tremendo estuvo Garuba, al que la lesión de Felipe pero sobre todo la de Randolph (que tiene para dos meses) le abren de nuevo las puertas de la rotación en Europa, de la que llevaba tres meses desaparecido, coincidiendo con el regreso de Thompkins. Todo hay que decirlo: en ACB, pese a seguir contando, su rendimiento había caído sensiblemente respecto al comienzo de curso, entre la jornada 10 y 18 firmó negativo en la estadística de +/- en todos los partidos. Pero ayer regresó a la rotación europea por la puerta grande, como si estos tres últimos meses de rookie wall nunca hubiesen sucedido. Magnífico en defensa y sensato en ataque, sumó un poco de todo, como él suele: rebotes, asistencias, dos tapones de anuncio, tres robos y hasta un triple. Dejó en el Sinan Erdem una enorme sensación de solvencia y aplomo para su edad, el heredero natural de Felipe.