Renovaciones: la inversión más segura en el baloncesto europeo

Facundo Campazzo, Randolph, Rudy, Jaycee Carroll Real Madrid
A estas alturas deberíamos tenerlo asumido: vivimos en un país futbolero, prensa y afición tendemos a juzgar los movimientos de basket desde la perspectiva del balompié, que se juega con 11, España sí es primera división mundial y fichar cada verano es una exigencia. El basket europeo es distinto, somos segunda división y la élite continental es cada año esquilmada por la NBA. En Madrid lo sabemos bien, que hemos visto salir recientemente a dos MVP de la Euroliga, Chacho y Doncic. Por eso, las renovaciones son más importantes que los fichajes y, aunque acaparen menos titulares de prensa y entusiasmo de la grada, suelen a medio plazo dar más dividendos deportivos.

En ese contexto se enmarcan las ampliaciones de contrato de Facu y Tavares hasta 2024, con sensibles subidas salariales a cambio de altísimas cláusulas de salida a la NBA. Llegaron al Madrid como meros proyectos interesantes y el año pasado fueron ya los pilares del equipo, élite continental indiscutible, seguramente los dos mejores defensores de Europa en su puesto y con sensación de margen aún de mejora. Que no jueguen en la NBA es un fallo en Matrix, como el de la mayoría de estrellas de la Euroliga. Con su continuidad, el Madrid se garantiza certidumbre en la confección de plantilla los próximos veranos, pilares entorno a los que construir. Lo cual no significa quedarse parado, que la sección no necesite una progresiva operación renove para reducir la dependencia de los veteranos exteriores: Carroll, Rudy y Llull. Los fichajes de Lapro y Alocén van en la buena dirección, pero pueden haberse quedado un poco cortos, sobre todo tras el escaso rendimiento de las incorporaciones del año pasado, Prepelic y Gabi Deck, a la salida de Luka.

Renovaciones por abrazos

Que el Madrid tenga más cuidado que el Barca con las filtraciones de cifras no significa que las ampliaciones de Facu y Tavares hayan sido baratas, sólo faltaría. Entre los dos juntos cobran menos que Mirotic, lo cual no es difícil, pero igual es mucho, lo que merecen. Lo bueno se paga y no hay por qué avergonzarse. Se avergüenzan los que salvan el culo predicando humildad e inferioridad financiera, que ahora intentan explicar la cuadratura del círculo, haciendo el ridículo público.

Por otra parte, recordemos también que sale siempre más barato renovar que fichar. Por la sencilla lógica de que cuando renuevas a un jugador, especialmente si no termina contrato sino que es la extensión de uno en vigor, como el caso de Facu y Tavares, estás eliminando de la ecuación uno de los principales factores encarecedores: la puja y la competencia. La negociación en este caso es sólo entre dos partes, club y agente, no pudiendo este segundo tensarla blandiendo ofertas de otros equipos.

El fichaje, por ejemplo, de Brandon Davies por el Barca fue un claro ejemplo de exactamente lo contrario. El agente lo ofreció a los cuatro vientos, varios de los grandes equipos de Europa presentaron oferta por él (Madrid incluido, 1.6M/año), siendo el único mérito azulgrana disponer de pulmón financiero como para subir la puja hasta una cifra que nadie pudo igualar. Esa puja, ni qué decir tiene, trae un sobreprecio, es ley de mercado. Es el tipo de fichaje que el Madrid lleva años evitando: la puja abierta en verano por la estrella de moda. O convence al jugador en primavera, antes de que salga a mercado, o que se peleen otros por él.

tavares Real Madrid

El riesgo de las renovaciones largas

Las renovaciones tan largas como las de Facu y Tavares no están exentas de riesgo: si el jugador se lesiona de gravedad y/o se diluye por el camino, te puedes comer un marrón de contrato. Por eso se firman sólo a jugadores con margen de mejora, con bastantes años de basket por delante y, sobre todo, con una profesionalidad, compromiso y ética de trabajo contrastadas. Por ejemplo, Facu paga de su bolsillo desde hace varias temporadas a un dietista personal para controlar el peso, una de sus obsesiones, y cualquiera que siga el Instagram de Tavares sabe que es un viciado del gimnasio, un workaholic, también en verano. Sí, las ampliaciones de contrato implican un riesgo… como lo implica cualquier movimiento. ¿O acaso una renovación corta de un jugador top en Europa no es una puerta abierta a la NBA, o en cualquier fichaje asumes el riesgo de la adaptación del jugador a la ciudad, al vestuario y a los sistemas?

La continuidad, en todo caso, no son solo las renovaciones, es una filosofía de sección, la cristalización de una idea: el proyecto. Es cuidar el equilibrio salarial de la plantilla, para que cada uno cobre según el peso de su rol, o fichar y despedir (Othello) teniendo también en cuenta el carácter de cada jugador, conscientes de la importancia de un ambiente sano en el vestuario.

Proyecto es también apostar por el crecimiento de los jugadores en vez de cambiarlos como cromos, recordemos lo que eran Trey, Taylor, Tavares o Facu a su llegada a Madrid, y es tener paciencia cuando vienen mal dadas, como con Randolph o Rudy, que por distintos motivos tocaron fondo en junio de 2017. En las últimas 4 temporadas, el Madrid ha fichado 11 jugadores por 25 el Barca. Una cifra que puede ser engañosa, pues incluye jornaleros por lesiones. La verdadera diferencia es la estabilidad en la columna vertebral: de esos 11 fichajes del Madrid, solo uno, Randolph, llegó para ser titular de inmediato, si recordáis, a la retirada de Nocioni y con Felipe ya en cuarto menguante. No es el caso de Tavares, hoy titular, que llegó al lesionarse Kuzmic y como reserva de Ayón. El Barca, en cambio, en los mismos cuatro años ha fichado (al menos) a 11 titulares, es decir, que cambia aproximadamente a tres de los cinco titulares cada temporada, que se dice pronto.

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El verano más soso: fichajes que apuntalan pero no ilusionan

Laprovittola y Jordan Mickey presentación Real MadridHe dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.

Las incorporaciones del Madrid, Mickey y Lapro, ambos ya presentados, nos hubiesen parecido suficientes y hasta curiosonas el verano pasado, de contención de gasto entre los grandes de Europa, escasos movimientos tectónicos y el Barca todavía a un abismo de distancia deportiva. Pero es que estamos en un verano de vacas gordas, Fenerbahce ha recuperado vigor económico, firmando millonadas a Sloukas y De Colo, además de atar a Derrick Williams por Melli (igual creo que pierde en la ecuación). Los equipos italianos están quemando pasta al calor de una nueva legislación fiscal para extranjeros y, claro, el Barca, rival directísimo en todas las competiciones, que ya ha limado este curso buena parte de la desventaja deportiva que arrastraba y que ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga.

En el otro lado del cuadrilátero quedaría el Madrid, que básicamente mantiene potencial de plantilla, siendo renovaciones los principales movimientos del verano, que despiertan por definición menos ilusión que los fichajes, aunque a la larga suelan funcionar mejor. Retener a Tavares, Causeur y Taylor nos hace objetivamente más fuertes, piezas clave en esa cosa que apenas aparece en la estadística pero gana títulos y que se llama defensa, a la última final ACB me remito. Se ha vuelto a primar el proyecto, la estabilidad, la coherencia, todo suena muy razonable… Pero habrá también quienes vean el vaso medio vacío y no les faltará algo de razón, que argumenten que mejor renovarse mientras aún ganas y que el club ha adolecido de ambición este verano, con el foco puesto en el equipo de fútbol, con más urgencias que el de basket. No seré yo quien lo rebata.

Fichar planes B

Las dos únicas incorporaciones (y no esperaría más, salvo sorpresas en las cesiones y los descartes NBA) no dejan de ser planes B, digamos que Laprovittola y Mickey muchas camisetas no van a vender en la tienda de Padre Damián. La idea inicial del club para sustituir a Ayón era Brandon Davies, pero el Barca puso sobre la mesa un salario sensiblemente superior (no menos de 1,7M de euros netos anuales), cifras de pívot titular a las que el Madrid ni podía ni debía llegar, habiendo ya apostado con toda lógica por Tavares como referente. Nada que reprochar, ley de oferta y demanda, el Barca tiene más pasta que nadie este verano.

Jordan Mickey es ante todo un proyecto, cumplió 25 años la semana pasada (nueve menos que Ayón). Era la mejor opción en el mercado en ese perfil con el dinero disponible, gran temporada debut Euroliga y margen aún de mejora. Sin duda pasa el corte por nivel, pese al mencionado déficit de centímetros, ahora bien, tomando como referencia la evolución de los americanos en el Madrid de Laso, no contaría con ver su mejor versión este primer año, de hecho es probable que durante un tiempo echemos de menos a Ayón (normal por otra parte, que ha sido muy grande).

¿Ser plan B convierte a Laprovittola en un mal fichaje? En absoluto, de hecho supone una mejora indiscutible respecto a Pantzar, al que sustituye. Su nivel real en un grande de Europa es una incógnita: patinó en Baskonia, aunque ha crecido mucho desde entonces. Sea como fuere, seguro que ayudará a cubrir una carencia del equipo, la de un tercer generador fiable desde bote, reduciendo la dependencia de Llull, que se volvió angustiosa por momentos el pasado curso.

En una temporada de 85 partidos hay minutos y balones para todos, y seguramente al propio Llull le ayude saberse con red de seguridad para reducir su ansiedad y reinventarse desde un rol de menos responsabilidad. Laprovittola, cuya adaptación al vestuario suponemos inmediata, apadrinado por Campazzo, es un fichaje impecable tanto desde un punto de vista táctico como financiero: 200k de ‘propina’ a la Penya más un salario alrededor del millón anual bruto por el último MVP de la Liga ACB.

¿Cuál es el ‘problema’ entonces? Pues la sensación lícita del aficionado de lo que podía haber sido y no fue, en un verano en que el mercado continental ofrecía jugadores de mayor dimensión en ese puesto. De Colo estuvo a tiro pero se escapó por dinero y a Chacho la directiva no le perdona su espantada hace 3 años, decisiones en las que han pesado también las esperanzas depositadas en Alocén a medio plazo y el respeto al equilibrio salarial en la plantilla, reconociendo a Tavares y Facu como jugadores franquicia. Lo dicho, todo muy razonable, pero la ilusión del aficionado no atiende a argumentos racionales.

El Madrid marca territorio: quinta liga de la era Laso

final ACB, real Madrid campeón Barcelona Palau

El Madrid sigue siendo el mejor equipo del país. Que el Barca haya mejorado y acortado la distancia es una cosa, que el trono esté en debate es otra. La final ACB despeja toda duda por el momento, justo 3-1, con relativa claridad (que no facilidad) y cuarto título en cinco años, con el interludio de Valencia. Una serie que viene, además, a refrendar la apuesta estratégica de la sección por Campazzo y Tavares como referentes en el medio plazo, MVP de la serie el primero y diferencial el segundo, devastador este viernes y a punto de renovar por un lustro.

El título, decidido en una final sin demasiada incidencia arbitral, sirve también para cicatrizar algunas heridas, más institucionales que deportivas. Estaba el ambiente cargado tras el episodio de la Copa, de precedentes arbitrales y órdagos, vistos en perspectiva, quizá un poco sobreactuados. Me quedo con el epílogo, la entrega del trofeo que esta vez sí pudo realizarse con normalidad en el centro del Palau. Tampoco necesitó el Madrid un gran cuarto partido para finiquitar la serie. Es mejor equipo, sobre todo a 5 encuentros, fue simplemente cuestión de cerrar las dos vías de agua abiertas, Heurtel y el rebote, y acabar el Barca desarbolado, pidiendo la hora, desesperado con Tavares.

La defensa de Heurtel

Paradójicamente, el antídoto para el base francés, el azulgrana al que mejor baloncesto hemos visto en los últimos años, vino de su propia bancada, yayo Pesic, empeñado en señalarle como culpable hasta del hambre en el cuerno de África. Un tiro al pie en las opciones del Barca al título: se tienen cruzados y no parece que haya solución, sólo puede quedar uno este verano. La bronca que recibe el jugador en la segunda parte es de época, desproporcionada respecto al ‘pecado’: alargar la ayuda sobre Randolph dejando espacio a su defendido, Causeur. Tiempo muerto, Pesic se va a por el francés hasta el centro del campo entre gritos y aspavientos, se tira el minuto entero abroncándole. No había cuestiones tácticas que corregir con el resto del grupo, oiga, estaba el título en juego pero la prioridad era abroncar a Heurtel por un error menor…

Estilo balcánico-noventero que afortunadamente ha quedado desfasado para el basket europeo de élite actual: aquello de las rotaciones cortísimas, “conmigo o contra mí” y la defensa como única prioridad táctica. La pereza. Si por Pesic fuese, y no lo disimula, Heurtel estaría hace un par de meses junto a Seraphin, durmiendo con los peces. Y en la entrevista post partido Yayo ha dicho que su “intención es seguir”.

Tavares Tomic Ribas Real Madrid Barcelona ACB final

En la otra vía de agua del Madrid en la serie, el rebote, fue diferencial Tavares, como no podía ser de otra manera: 13 capturas (¡9 de ataque!), erigido en coloso de la pintura, hoy modo Gigante Verde absoluto. “Tenemos que intentar sacarle de la zona, es que… bueno, es que es muy grande”. Podrían ser instrucciones para pasar de pantalla en un videojuego de la Nintendo 64, pero fueron las palabras de Oriola al descanso, frustradito el pobre, y la historia no cambió en la reanudación. El caboverdiano, por cierto, se fue a más de 31 minutos, su tope en el Madrid, completamente justificados por su rendimiento y la importancia del duelo. Lo cual dejó a Ayón en 7 minutillos en su probable último partido de blanco. No será el tipo más carismático que ha pasado por la sección pero ha sido clave en años gloriosos, si se confirma su marcha, se le rendirán los honores que merece.

Queda todo el verano para ir desgranando la serie, poner nota a cada jugador, y hacer balance sosegado de la temporada blanca. A botepronto, y recién terminado el primer Seagrams, me aventuro con un NOTABLE: campeón de ACB y Supercopa, finalista de Copa y tercer clasificado de la Euroliga en el año I de la era post Doncic, cuyos recambios de saldo no han cuajado. El equipo ha dosificado esfuerzos por momentos, como corresponde a un calendario tan saturado, pero deja por el camino algunos meses de buen baloncesto y un puñado de noticias esperanzadoras a título individual, como la consagración de Facu y Tavares, el step ahead de Taylor (renovado) o la recuperación de Randolph para la causa. Que no os deslumbre el brillo de los fichajes ajenos, hay mimbres para seguir arriba, el Madrid continúa como el rival a batir.

Una Final Four sin cenicientas

Final Four Vitoria Euroleague De Colo Campazzo Vesely MicicNo hay, como en ediciones previas, un Zalgiris o un Lokomotiv que se haya ‘colado’, que parta sin opciones reales y para quien el premio sea haber llegado. El tópico de que cualquiera puede ganar sí aplica este año, que al trío de Grandes de Europa se ha unido el mejor Efes que recordamos. Muchos, entre los que me cuento, suponíamos que no aguantaría el nivel todo el curso: es un club de tradición perdedora, de poco ambiente en el pabellón, de fichar caro y mal, de acabar decepcionando, este año encima con un paquete como Ataman en la banda, pero son ya muchos meses jugando bien y se ha ganado a pulso esta candidatura.

Moerman y Simon han encontrado el ecosistema perfecto para su juego y el nivelazo de Micic no era un mes de inspiración pasajera sino todo un stepahead en su carrera. Junto a Larkin forma el mejor backcourt de la competición. Respect.

Fenerbahce tocado

A la ausencia de Lauvergne, que lleva dos meses lesionado, ya se había acostumbrado el equipo, pero no a la de Datome. Está confirmada y será difícil de enjuagar, además Vesely y Kalinic jugarán tocados, si es que juegan. Fenerbahce ha sido sin duda el mejor equipo de la fase regular, en otras circunstancias sería favorito de esta F4, pero le llega la cita en mal momento.

El Madrid se ha ido a cruzar con CSKA, único equipo que le ha ganado los dos partidos al en fase regular. Además, los rusos dieron hace dos semanas una muestra de nivel y carácter con esos dos triunfos a domicilio en Vitoria en cuartos. A priori van justos de centímetros en la pintura, Tavares debería apagar las luces a Hines y Othello, pero tienen cuatro generadores de nivel desde bote como ninguna otra plantilla.

La campaña de Chacho y De Colo no ha sido especialmente lustrosa, muy irregulares, pero tenían las espaldas cubiertas con la pareja de americanos, Clyburn y Higgins, convertidos en motor de la producción del equipo y elevados por méritos propios a la categoría de estrellas de la Euroliga. Su evolución está claramente en el haber de coach Itoudis. Asumo que Taylor defenderá a De Colo y será Rudy quien se empareje más minutos con Clyburn, en clara desventaja física, 20 kilos de músculo les separan.

No me gusta el cartel de favorito, es una edición bastante abierta pero, objetivamente, si tuviese que apostar unos eurillos, lo haría por la victoria blanca. ¿Argumentos? El 3-0 a Panathinaikos en cuartos fue un mensaje de fuerza a Europa. Campeón vigente, la plantilla más larga, jugadores experimentados, llega sin lesiones y con las piezas clave en pico de forma (Facu y Tavares). Llull ha regresado en modo asistente, asumiendo poco protagonismo, una versión suficiente, y Causeur en este estado puede (volver a) ser un factor microondas desde el banquillo.

El desastre de las entradas

Se esperan, por cierto, unos 2.700 madridistas en las gradas (bastantes dispersos, eso sí), cifra que seguramente les convierta en mayoría entre los equipos clasificados. La explicación es que gran parte de los abonos de reventa está yendo a manos blancas, única afición con una logística de transporte a Vitoria como para organizarse un viaje con tan poca antelación. Esto nos lleva al tema del desastre este año de las entradas de la F4… Primero, el sablazo. Euroliga viene subiéndose a la parra poco a poco, y este año ha continuado la tendencia, 270 euros el abono más barato, que se dice pronto, por ver tres partidos de baloncesto europeo desde un gallinero (que el del Buesa es como estar en Burgos). Por comparar, es más o menos lo que me cuesta el abono de temporada en el Wizink Center, en una ubicación decente, para ver 40 partidos del vigente campeón de Europa.

Además del precio, la gestión de la preventa ha sido nefasta. El 7 de noviembre se colgó con orgullo el cartel de no hay billetes, es decir, agotadas las entradas ‘generales’, que suponen como el 80% del aforo del pabellón, todo salvo las 600 entradas que reserva Euroliga para la afición de cada equipo clasificado. Sin embargo, estamos 3 días del evento y hay unos 700 abonos disponibles en la web oficial de reventa (stubhub), muchos por debajo del precio original. A los que sumar muchos otros que se han revendido (o se intenta) por canales no oficiales, foro ACB, webs piratas o amigos de amigos. El trapicheo está siendo de época. Se ve que a muchos aficionados baskonistas, como no se ha clasificado su equipo, les ha dejado de interesar el evento.

El problema no es el tercer base, el problema es Campazzo

Campazzo Euroliga Zalgiris

Que sí, es evidente, lo hemos hablado ya cien veces, la directiva erró en la planificación, dotando de solo dos generadores natos desde bote a una plantilla de 15 piezas, dejando el equipo expuesto ante una lesión de Llull o Facu. Y esa ha llegado en el momento más inoportuno, en puertas de la serie de cuartos, que se ha cumplido la lógica y será ante Panathinaikos. Pero el problema, llegados a este punto, no es tanto la ausencia de ese tercer base, los 10 minutos que vaya a tener que jugar Prepelic, sino los 30 de Campazzo, que está en un profundo bache de forma. Lleva regañado con el aro, y mucho, desde que arrancó 2019. En concreto, en las últimas 11 jornadas, que es nada menos que un tercio de la temporada, promedia 5,4 puntos con un imposible 25% en tiros de campo (17 de 68).

En otras palabras, que no la cuela ni en una piscina. Y ha acabado haciendo mella, incluso en un descarado como él. Está sin confianza, y como no mete, no mira el aro y se acaba haciendo bola de nieve. En otro puesto ya sería un problema, pero en un creador del Madrid canta por soleares, sirva el duelo ante Zalgiris de prueba. Porque en el sistema Laso no vale con que el base pase y defienda, que eso lo sigue haciendo, tiene que anotar con cierta fluidez, ser una amenaza creíble. Con el Facu de noviembre-diciembre la baja de Llull tendría mucha menos trascendencia, firmaría numerazos y jugaría minutadas, en todo caso menos que las del base rival, Calathes, 37 de media en los últimos tres partidos (¡!).

A hombros del Gigante Verde

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La única conclusión positiva de la derrota ante Zalgiris es Prepelic, que pese a las muchas jornadas de ostracismo tras el regreso de Llull, lleva algunas semanas enseñando que no es el de noviembre. El de base nunca será su puesto natural, y Laso debe preparar planes de fuga para cuando le presionen la subida de balón en la serie ante Pao. Pero se ha defendido muy dignamente en 4 de sus últimos 5 partidos Euroliga, especialmente este último, máximo asistente de duelo con 7 asistencias, casi todas a Gigante Verde en la recta final, con el duelo igualado. Por cierto, que las últimas 5 jornadas Euroliga del caboverdiano son purita devastación, 25 de valoración media en 20 minutos en pista, en aquella versión de comienzo de curso que apuntaba a MVP. Es nuestro jugador clave ante Panathinaikos, junto a Rudy, reservado hoy.

Para cerrar, otras sensaciones del partido, que es lo único que nos jugábamos, pues que Causeur está lamentable y le veo fuera del equipo el curso que viene (termina contrato), que Felipe ya no está para Euroliga (menos mal que lo de Toñete en Tenerife no fue nada) y que Kuzmic no está… para el Madrid. Diría más, no está ni para titular en ningún equipo ACB, es decir, modo exjugador. Da coraje verle en pista, no merece la pena ni bajar al detalle, lo comenté en septiembre y alguno me llamó desalmado. Es una pena, claro está, igual que la retirada de Antelo o Splitter, pero el deporte profesional es así cruel. Por eso ya estamos tardando en convocar a Garuba para los partidos que restan de ACB.

El Madrid entra en cuarto creciente

Llull y Randolph ante Fenerbahce en Euroliga (Real Madrid)

No fue una victoria cualquiera, por la forma, el rival y el momento, con el replay de Copa aún coleando, el triunfo ante Fenerbahce bien puede ser de esos que cambian dinámicas, que llegaba el Madrid algo agripado, hasta deprimido si hablamos de madridismo, metiendo al fútbol en la ecuación. Fenerbahce, que acudía de líder y en racha, salió escaldado del Wizink. La primera vez en la carrera de Zeljko que encaja más de 100 puntos en un partido sin prórroga, un repaso con recordatorio a Europa: “Aquí juega el campeón vigente”.

El partidazo de Randolph no nos cogió por sorpresa, junto a Ayón el más regular del equipo en Euroliga este curso. Casi todo en él es coco, una caja negra que en dos años y medio aún no hemos acertado a descifrar, y particularmente he dejado de intentarlo. Sabemos lo que vemos, que se ha quitado los vicios de prima dona ofendidita del año pasado, los gepetos de vinagre al ser sustituido y sus tiros “porque ya me tocaba”. Entrevistado al descanso el jueves, el periodista le preguntó por sus 15 puntos: “No valen una puta mierda si no ganamos el partido”. Es un grinch, vaya que si lo es, pero es nuestro grinch.

El coco de Llull y Tavares

Otro coco delicadito es el de Tavares, que ha perdido 2/3 meses cazando moscas sin el menor problema físico, sobre todo en Euroliga, diluido en protestas arbitrales y polémicas inútiles. Esos arrebatos de ira no son tema baladí, siendo el más decisivo de nuestros cinco interiores. Por muy buena temporada que esté haciendo Ayón, sabéis que el paraíso pasa por el Gigante Verde. Lo hemos comentado muchas veces, su capacidad para condicionar al rival no tiene igual en Europa. Ha sido recuperar Tavares el pulso a la temporada y el Madrid vuelve a ser muy difícil de ganar. Que les pregunten a Vesely y Todorovic, que han dormido calientes esta semana.

Otro que apunta cuarto creciente es Llull, especialmente necesario en este tramo de búsqueda del karma en que tenemos a Campazzo. Firmó Sergio ante Fenerbahce su mejor partido desde el regreso de la lesión, una alegría para el madridismo y para cualquier aficionado de bien al basket. Encuentros de acierto exterior puntal ya le habíamos visto, pero lo que echábamos de menos eran defensa (con esa no contaría mucho) y dirección. Y esto último lo bordó con 11 asistencias por ninguna pérdida. Los problemas de Llull, igual que los de Tavares y Randolph, tienen mucho que ver con el coco, la ansiedad (y frustración) que acumula por volver a ser el que fue. Ante los turcos firmó una actuación al nivel de su año MVP que seguramente sea circunstancial, pero que bien supone un chute de confianza para establecerse en una versión notable con que echar una mano al equipo.

Sensaciones del partido ante Fenerbahce que confirmó la visita el sábado al cuarto clasificado ACB, un Joventut en vena. El partido se ganó de nuevo en defensa, ejerciendo de brazo ejecutor Rudy, al que Laso dosifica con cuentagotas. Cómo le echamos de menos en la final de Copa, igual que a Thompkins, que ya regresa, esta semana en Jimki. ya veis, todo avanza según el plan, con el objetivo de llegar a los playoffs Euroliga en pico de forma, y mantenerlo ya hasta la final ACB.