Madrid 26/27, primer esbozo

A estas alturas de año la dirección deportiva del Madrid debe tener ya perfilado (que no cerrado) el esquema de plantilla del próximo curso. Son semanas de hablar con representantes y tantear jugadores, sobre todo aquellos en Europa que terminan contrato, tienen cláusulas asequibles o militan en clubes menos pudientes/vendedores. El mercado de descartes NBA se mueve en otros tiempos, más difícil adelantar trabajo, pero también se trabaja en esa vía.

Varios frentes abiertos, el primero definir los jugadores que siguen y los que salen, lo que se busca y el dinero aprox. del que se dispone.

1-. Me sorprendería que se marchase Hezonja, pese a los rumores tras cambiar de agente. No veo que se den las circunstancias. Tiene contrato hasta 2029, está en un gran momento deportivo y carece de cláusula de salida a Europa, lo que significa que cualquier club Euroliga que le quiera tendría que acordar una compensación con el Madrid, que ni parece interesado en vender ni tiene la necesidad económica. Para la NBA la cláusula sí es ‘asequible’, pero con 31 años diría que se le ha pasado un poco el arroz, en USA los prefieren más mancebos. Cuestión distinta es que su agente filtre ofertas para apretar al Madrid y sacar tal vez algo de dinero extra, viendo que se ha convertido en el go-to-guy del equipo y que los 2.3M que cobraría el año que viene (contrato ascendente) distan de los 4-5 millones anuales que se están firmando en Grecia y Oriente Medio a estrellas Euroliga (Nunn, Micic, Vezenkov, Hayes Davies, etc).

2.- Llull volverá a renovar por poco dinero, ya sabéis que la sección tiene política de ofrecer ficha a las leyendas hasta que motu proprio decidan retirarse. No es una política que me entusiasme, porque casi siempre acaba con el jugador estirando el chicle y empañando su legado. Llull no es que estorbe, siendo casi el salario más bajo del roster (250k-300k), pero su rol debe estar en consonancia con su nivel y estado físico (tendrá 39 años), y no con la ascendencia en el vestuario. Y creo que eso dependerá en buena medida del status del exterior que sustituya a Kramer, que también termina contrato y saldrá casi seguro. Fue fichaje de la anterior directiva, cerrado antes del tsunami, y no ha tenido chance: sencillamente no es del agrado de Scariolo, ya no por nivel sino por perfil táctico. El alemán no encaja, la cuota de exteriores 3&D sin generación desde bote queda cubierta con Abalde. Me da un poco de pena porque se va a ir sin haber tenido siquiera la oportunidad y habiendo cumplido en lo poco que ha jugado.

3.- Trey Lyles es el otro jugador que termina contrato y su caso es el único dudoso. Tiendo a pensar que se quedará, porque ya hay negociaciones en marcha y voluntad de acuerdo entre las partes, el terreno fértil para acabar alcanzando un pacto económico a mitad de camino.

Parte de la afición anda escandalizada tras la filtración de que Lyles ha fijado en 2.5M la cifra de partida de negociación, que además ha coincidido con un valle de rendimiento. Pero es una cantidad sencillamente acorde a mercado para el jugador más valorado del 3º clasificado de la Euroliga. No juzguemos el todo por la parte: la temporada de Lyles es notable y talentos así no pasan cada 10 minutos como el autobús. Ya se dejó escapar a Poirier por racanear unos pocos cientos de miles, aprendamos de los errores.

Sobre su salario, la comparación no debería ser con Tavares o Facu, contratos cerrados hace varios años, sino con lo que se firman actualmente en Euroliga, con el pico de inflación venido de Oriente. Por comparar, lo que pide Lyles es un 20% menos de lo que gana Musa en Dubai y aproximadamente lo mismo que TJ Shorts en PAO o Lonnie Walker en Maccabi.

Además, es solo una cifra de partida de negociación. Lo normal es que, si el canadiense pide 2.5M, el club ofrezca 1.5M y se acaben dando la mano alrededor de 2M, que es lo que cobra ahora. Eso, salvo que aparezca una franquicia NBA, le ponga sobre la mesa una mid-level exception y decida que no le quedan speciality coffees que probar en Madrid.

4.- Alex Len tiene otro curso de contrato por un salario bastante alto, aproximadamente el que liberó Bruno Fernando (en el barrio del 1.5M netos), y que no se corresponde con su rol de tercer pívot de la rotación. Además, el segundo curso no tendría descuento fiscal. Cumple cuando juega, no estorba, pero tampoco vale lo que cuesta, así que la idea es rescindirle para abaratar. Desconozco si toca negociar finiquito o si el club tuvo las luces de dejarse una cláusula de corte barato en verano, como hacen la mayoría de equipos con los fichajes a mitad de curso salvo que sean catacracks.

Prioridad: un generador desde bote

En cuanto a las llegadas, la prioridad para Scariolo es reforzar el bakcourt con el mejor generador desde bote / anotador que el dinero disponible pueda pagar. Ya sabéis que su obsesión es juntar siempre en pista a dos generadores, por eso descarto el perfil tirador puro, imagino que para decepción de los nostálgicos de Jaycee, que no son pocos. En el basket actual a cualquier jugador de élite, salvo en Europa a los pívots, se le exige tirar bastante bien de tres, y el anotador que pueda venir al Madrid no será excepción. Cuestión distinta es que su principal cualidad, la que le define, sea el tiro de tres en situaciones de catch&shoot, que creo que es lo que la mayoría entiende por ‘tirador puro’ / especialista. Eso no es lo que busca Scariolo y diría que en 2026 es un perfil que sencillamente ya no se estila.

El reto para el Madrid es que el de combo generador es un puesto donde el talento está muy cotizado en Europa y la sección en principio no dispone de tanta masa salarial este verano para pujar, al tener ya comprometidos los grandes contratos de la plantilla. De partida, pensad que el exterior que venga ocuparía la ficha de Kramer, que libera un sueldo bajo (500-600k netos). Podéis añadir digamos que otros 500k de lo que se pueda abaratar en el puesto de 3º pívot (y está por ver, que también hay inflación en el 5), pero a partir de ahí el poder de mercado del Madrid vendrá definido casi en exclusiva por un nuevo aumento presupuestario. Y leyendo las noticias cuesta un poco verlo.

¿Nombres? Seguro que habéis escuchado el de Nadir Hifi, por quien habría que negociar transfer con Paris, y también da el perfil Carsen Edwards, de la Virtus, que termina contrato. Encestando mencionó en la Copa del Rey el nombre de Sergio de Larrea, con una cláusula de casi un millón en Valencia. Un movimiento distinto, como apuesta de medio plazo, y muy sujeto a la voluntad del jugador. En la lista, ya como plan C, podríamos meter también por ejemplo a Justin Robinson, compañero de Hifi en París, a Duane Washington de Partizán, o a Malachi Flynn, de Bahçeşehir, uno de los mejores jugadores en Europa fuera de la Euroliga. Un lugar propicio donde pescar este verano sería Monaco, pero Okobo lo tiene hecho con Dubai y el perfil de Mike James me parece demasiado disruptivo para un Madrid, al margen de que son 36 años. A Sylvain Francisco ni le meto, porque su prioridad es intentar USA, y si se queda en Europa se saldrá de precio.

Así que veo dos caminos. Seducir a Hifi antes de que se abra la puja, embaucar otro verano a Floren y tirar de chequera = acordar con París un transfer alrededor del millón de euros y firmarle 2M netos anuales. Y ya me parecería barato. Y si no hay tanta pasta pero Coach S insiste en un perfil alto, lo lógico viendo la inflación en Euroliga me parecería ponerse en manos del director deportivo (Pocius), con amplia experiencia como scouter en la NBA y por tanto muchos números relevantes en su agenda. Que peine el mercado de descartes y salidas allende el mar y cruzar los dedos para trincar a final de verano un exterior nivel Horton-Tucker o Lonnie Walker. No tiene otra tarea más importante en los próximos 5-6 meses. De hecho, me chivan que ya se está trabajando en algún nombre potente por esta vía, aunque es una operación compleja. Es todo lo que puedo contar por ahora. Stay tuned.

10 reflexiones en caliente sobre la Copa del Rey

1.- Decepción importante para un Madrid construido para dominar las competiciones nacionales. Pensé que el equipo tenía una marcha extra guardada para grandes citas, pero su final es el mismo partido de toda la temporada a domicilio en la Euroliga. Es decir, irregular e inconsistente, incapaz de encadenar 10-15 minutos sólidos en ambos aros.

2.- Yendo líder destacado de la ACB y cuarto clasificado de la Euroliga, me parece un poco precipitado cuestionar la continuidad de Scariolo a corto plazo. Ahora bien, superado el ecuador del curso no veo una evolución particularmente esperanzadora del equipo. Y la aureola de maestro en torneos del ko se le está cayendo a las primeras de cambio. Muchos deberes pendientes para mayo-junio con este 0 de 2 en finales nacionales, el melón de su continuidad se puede abrir de lleno como no se alcance la F4 y/o no se gane la ACB.

3.- El Madrid fue un coladero en la pintura en la final: 29 canastas de 2 recibidas con un 66% de acierto. Muy mal día de Tavares y Garuba, llegando tarde a casi todo. A ellos se les juzga no tanto por los puntos anotados sino por las canastas encajadas cerca del aro. Pero, vamos, en general la defensa fue un desastre, con 206 puntos recibidos en 24 horas es casi imposible levantar trofeos. Si hay un asistente temático de defensa, y no precisamente barato, quizá habría que mirar en esa dirección también.

4.- Incluso visto por la tele el banquillo del Madrid rezumaba tensión en la final. Desplante de Mario a Scariolo en el 1º cuarto, se levanta Llull a leerle la cartilla. Luego abroncaría también a Garuba en el último cuarto mientras los de traje se daban mus. No sé, quizá sean paranoias mías, pero veo el milagro de Galbiati en Baskonia y pienso que quizá no hace falta reinventar la rueda, que en el banquillo blanco sobran tablets y falta carisma. O dicho en lenguaje corporativo, sobran hard skills y faltan soft skills.

5.- Equipo sin colmillo: el Madrid desaprovechó contra Baskonia varias pelotas de break, ventajas de alrededor de 10 puntos para abrir el marcador y dejar el partido encarrilado. Los grandes equipos no dejan pasar esos trenes pero, claro, el Madrid por ahora no es uno.

6.- ¿No os parece que Campazzo tiende a un perfil cada vez más anotador y menos director? Cumple estadísticamente pero no imprime la pausa que necesita el equipo, no ordena a la tropa. Al contrario, sube revoluciones y acelera el tempo, a veces para bien, otras para mal. Salía más a cuenta su versión de 10 puntos y 10 asistencias. Lo pongo en el debe de la dirección técnica.

7.- Lyles fue el mejor contra Unicaja el jueves pero missing el fin de semana, se le puede y debe pedir bastante más. Le veo eclipsado por Mario en este tramo de curso, y además los rivales le van conociendo, el scouting funciona, las defensas ajustan y no produce tan fácil. No descarto que esta Copa influya en las negociaciones para su renovación, que el Madrid se plante en una cifra un poco más baja de la que tuviese prevista de inicio.

8.- Pero para fin de semana el de Abalde, y llueve sobre mojado: 0 puntos y 0 de 5 tiros en 35 minutos. Incomprensible no probar siquiera con Kramer como alternativa. Ay ese Excel…

9.- Al margen del fogonazo de Mario contra Valencia, a los únicos que rescato del Madrid en esta Copa es a dos secundarios, Feliz y Deck. El Tigre es un reserva muy valioso, creo que infravalorado por cuerpo técnico y afición. Y Deck os confieso que me ha sorprendido para bien. Venía haciendo una temporada gris, de prejubilado, encima está recién salido de lesión, pero ha demostrado que todavía se puede contar con él como jugador de rotación útil en partidos exigentes.

10.- Tengo desde hace tiempo predilección personal por Luwawu Cabarrot, la clase y la elegancia siempre las ha tenido, pero el step up de este año le eleva a otro nivel. Sé que Scariolo prefiere para el exterior en verano un perfil más de generador desde bote, y que la afición babea por un tirador puro tipo Jaycee del Hacendado, pero si de mi dependiese tendría a mano el número de su representante.

Garuba 2026: el despertar de la pantera

Usman es un recordatorio de la importancia de la paciencia con los jugadores jóvenes, de que los frutos no se recogen de un día para otro. Una paciencia que a veces choca con el carácter del aficionado medio madridista, que lo quiere todo para ayer y juzga solo por el partido de hoy.

Garuba regresó de la NBA hecho unos zorros, bajito de confianza y de forma física. Había jugador, lo sabíamos porque lo habíamos visto, pero había que creer un poco. Su cuerpo cambió bastante desde su marcha en 2021, añadiendo kilos de músculo, algo por cierto bastante habitual en los europeos que hacen las Américas. Un cambio físico que trajo aparejada una evolución hacia el puesto de pívot como posición natural, donde lucen mucho más sus virtudes, principalmente defensivas.

Sin embargo, el curso pasado, el primero a su regreso, las circunstancias obligaron a que jugase bastante de alapívot. La racanería del club, dejando sin cubrir la salida de Yabusele, dio con Ndiaye como único cuatro puro del roster, y Usman tuvo que habitar más minutos de los que le gustaría un puesto que ya le era ajeno. Dolía a los ojos verle jugar abierto, lanzando triples, pero no era su culpa. Ni os imagináis la de insultos que leí sobre él, desde que no tenía nivel ni para LEB hasta que se inventaba lesiones para cobrar la baja (¡!). Recordemos, sobre un canterano del club, entonces con solo 22 años…

Este curso le ha venido más de cara y las piezas están encajando. Alejado de las lesiones y del puesto de cuatro, porque ya no faltan efectivos ($). Encima la salida de Bruno le abrió una autopista que supo aprovechar: para cuando llegó Len y se quiso poner en forma, Usman ya se había asentado por méritos propios en el rol de 1º pívot reserva. Y hasta hoy.

También ayuda la confianza que le tiene Scariolo que, según me cuentan, viene de lejos, de las categorías inferiores de la FEB. De hecho, me parece el único jugador del Madrid por ahora que ha mejorado rendimiento desde la llegada del técnico italiano.

En su segunda temporada de blanco Usman está siendo ya muy útil al equipo, cambiando dinámicas de partidos desde la defensa (Unicaja y Asvel solo en los últimos 10 días), justo lo que esperábamos a su regreso. El boxscore casi nunca hace justicia a su impacto en el juego, pero su intensidad defensiva es contagiosa (muy sólidos parciales cuando coincide con Feliz), y su capacidad de emparejarse con pequeños en los missmatch un tesoro táctico en el basket moderno. 23 años, canterano y cupo nacional, tenemos jugador de rotación para una década, solo hacía falta un poco de paciencia.

La Supercopa baja el suflé

Decepcionante la Supercopa del Madrid, que baja un poco el suflé en los albores del nuevo proyecto. Y eso que este curso sí se ha hecho una pretemporada de verdad, larga y con muchos efectivos. Pero la competición real no espera y el equipo blanco está todavía en pañales, a varios niveles. Una derrota que aterriza a una opinión pública embriagada de novedad e instalada en cierto optimismo mágico. Quizá sea mejor así.

El Madrid ya fue peor que el Tenerife en la semifinal, pese a ganar, y contra Valencia fue tanto el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Y eso que los taronja llegaban con bajas sensibles y abrieron la puerta con los fallos desde el tiro libre (12).

Los blancos acusaron, entre otros factores, la escasa aportación de los fichajes, que no dejan de ser la llave para un salto de calidad. Pesó tanto el desacierto de unos (digamos Kramer-Procida), como la lesión de Maledon (llamado a ser clave en la generación desde bote) y las rotaciones obligadas por el overbooking de extracomunitarios (=tener que descartar a Okeke en la final).

De todos modos, tampoco me acuesto particularmente preocupado, el margen de mejora es enorme, una plantilla con mimbres para competirlo todo, incluido en Europa. Lo pensaba anteayer, lo pienso hoy y lo pensaré el mes que viene. No caigamos en el calentón de repartir a la ligera carnets de nivel Real Madrid sí o no. La paciencia como ingrediente.

Síntomas familiares

Ahora bien, Scariolo y su nutrido cuerpo técnico tienen una montaña de trabajo por delante en las próximas semanas para involucrar a todos, definir roles/status y engrasar sistemas. La derrota contra Breogán en pretemporada dejó algunas pistas y la Supercopa las viene a confirmar: no estamos aún, y va a llevar un tiempo. Buen momento para redimensionar expectativas de corto plazo, quien esperase un salto inmediato al hiperespacio con el nuevo proyecto, que los había, mejor que espere sentado.

En realidad, los síntomas del Madrid por ahora nos resultan sospechosamente familiares: más pérdidas que asistencias, Tavares obcecado con el arbitraje, excesivo protagonismo de Llull a su edad y Hezonja abusando de triples fuera de sistema (3 de 12 en la final). Llama la atención Bruno, que acabó bien la temporada pasada y regresó aún mejor del Afrobasket, campeón y Quinteto Ideal. Apuntaba a stepup este curso, pero entre la recta final de pretemporada y la Supercopa parece haber retrocedido a sus primeras semanas de blanco, nervioso y errático, superado por Garuba en la rotación como primer reserva de Tavares. Sospecho que no es el favorito del técnico y además, como definidor, es quien más acusa la baja de Maledon como habilitador de la segunda unidad.

El apunte positivo que se lleva el Madrid de Málaga es el nivel de Gaby Deck a su regreso tras nueve meses KO. Había dudas razonables, empezando por el que escribe, pero fue el más valorado el fin de semana (34) y más importante que los números fue verle sin miedo cargando el rebote y atacando el aro. Su juego, vaya, que no vimos el curso pasado. El argentino es por ahora el mejor ‘fichaje’ de este Madrid, y quizá del que menos esperábamos. Nos está bien empleado.

Como resumen, la Supercopa sirve como cura de humildad para los que hicieron de menos cada éxito de Chus Mateo, alegando que el triplete nacional era el mínimo exigible. No, oiga, cada título tiene su mérito, incluida la pasada ACB, de la que solo han transcurrido tres meses y en la que el Madrid barrió en la final al mismo Valencia con el que no pudo ayer.

Plantilla cerrada: así queda el Madrid 25/26 con el fichaje de Trey Lyle

Plantilla cerrada. Con la incorporación de Trey Lyles, todavía solo oficiosa, el Madrid cierra el roster para la temporada 2025-26, que tendrá 15 jugadores y chorrocientos asistentes arropando a Scariolo.

Encaje táctico al margen, del que hablaré después, desde ya os digo que el fichaje de Lyles me gusta bastante, jugador de 29 años y amplia trayectoria NBA. A saber: 10 temporadas con más de 5.000 puntos y 750 triples anotados. No era un mero figurante, vaya, titular en 131 partidos. Nada que ver con la media de los huevos kinder que han llegado a Europa este verano, jugadores de veintipocos con potencial por pulir y mínima experiencia profesional fuera de la G-league.

Un recordatorio de que el timing es seguramente el factor clave para fichar en el mercado de descartes NBA. En septiembre-octubre encuentras oportunidades de un calibre con el que en julio ni sueñas. Pero, claro, a ver qué director deportivo es el guapo que empieza la pretemporada con la plantilla sin cerrar, con un pellizco de dinero inmovilizado y sin garantías de que este u otro jugador de la NBA que te gusta venga finalmente.

¿Cómo juega Lyles?

Me recuerda un poco a nuestro anterior Trey, un alapívot relativamente alto (206-208cms, según dónde mires), tirando a culopollo, no demasiado atlético pero con clase, buena mano e IQ. Luego saldrá como salga, pero por potencial es a priori el cuatro de nivel, con puntos y que puede abrir el campo que pedía a gritos la plantilla desde la marcha de Yabusele hace 13 meses. Firma por una sola temporada y un salario importante, de titular, al nivel de Facu o Hezonja (alrededor de 1.8M netos).

Por cierto, el contrato de Lyles tiene cláusula de escape a la NBA, un pequeño factor de incertidumbre que suele inquietar a la parroquia blanca. Pero es que en basket el Madrid es segunda división y este tipo de cláusulas hay que verlas como gajes del oficio, igual que los jugadores de equipos ACB de clase media-baja se dejan cláusulas asequibles de salida a Euroliga en sus contratos. Y en todo caso, si llega una oferta y el jugador se quiere ir sabemos por experiencia que el papel firmado vale poco. Mirad en su día Campazzo, Deck o el mencionado Yabu, con elevadas cláusulas anti-NBA y que igual se piraron a destiempo.

La idea del club era cerrar la plantilla con un exterior anotador, de hecho se pujó fuerte por Lonnie Walker y gustaba mucho Landry Shamett, me dicen que el favorito de Chacho. Así que la llegada de Lyles es un cambio de planes en la configuración de plantilla, un cambio que achaco a dos factores.

1.- Aprovechar la oportunidad de mercado. Al fin y al cabo, jugadores de la categoría de Lyles no se ponen a tiro todos los días. Pájaro en mano: como insistas en un combo corres el riesgo de verte en octubre fichando un plan D / zumbón random.

2.- La dificultad para cerrar un exterior de primer nivel, además de un probable sobreprecio por puja abierta, dado que Olympiakos, Fenerbahce y Baskonia también buscan un generador desde bote para cerrar sus plantillas. Pensad que L. Walker ha firmado cerca de 3M netos en Tel Aviv…

El roster del Madrid quedaría tal que así, con varios jugadores pudiendo alternar puestos.

Campazzo/Feliz/LLull
Maledon/Abalde/Kramer
Hezonja/Deck/Procida
Lyles/Okeke/Almansa
Tavares/Garuba/Fernando

Con el fichaje de Lyle tenemos el dibujo completo y creo que ahora sí podemos afirmar que la plantilla gana potencial respecto al curso pasado. No es un salto al hiperespacio, pero se mejora. También os confieso que me surgen algunas dudas respecto al encaje táctico de algunas piezas.

1.- Se sobrentiende que Hezonja pasará a jugar la mayoría de sus minutos como alero. Un puesto que él mismo prefiere y una variante que me gusta, porque se moverá más cerca del aro, donde genera ventajas por superioridad física, y lanza menos de tres, donde se ha mostrado muy irregular (31% en Euroliga este curso lanzando mucho, demasiado). De todos modos, en ACB sí jugará minutos de alapívot, por necesidad, pues habrá que descartar a un extracomunitario por convocatoria salvo que se cumpla la profecía de Pilar Casado y Deck obtenga pasaporte español, para el que cumple los requisitos hace unos 200 años.

2.- Overbooking de aleros nativos. Al mencionado Hezonja habría que sumarle Deck, Procida, Abalde y Kramer. Pueden ocupar otros puestos, pero su demarcación natural es la de alero. O sea, cinco efectivos para un puesto, un poco camarote de los Hermanos Marx. Por cierto, me parece que los fichajes dejan entrever poca confianza desde el club en que Deck recupere su mejor versión…

3.- Kramer y Abalde tendrán que jugar muchos minutos en el puesto de dos, lo que dejará un único generador desde bote en muchas configuraciones de quinteto y delegará bastante responsabilidad en el trío Facu, Feliz y Maledon. Como se lesione alguno volveremos a depender de Llull, ya con 38 añacos. Por aquí veo un flanco débil potencial.

4.- Se refuerza el tiro exterior. Sin ser exponencial, la plantilla sí que mejora sobre el papel su potencial desde la línea de tres con los cambios de Lyle-Kramer por Ndiaye-XRM. También se gana un poco en profundidad de roster y centímetros totales.

5.- Con la llegada de Lyles veo muy poquitos minutos disponibles para Izan Almansa salvo lesiones en el puesto. Siempre se le pueden encontrar espacios de juego en ACB, en trámites dominicales, pero no descartaría que el club valore cederle a lo largo del curso. De hecho me parecería el escenario más razonable y productivo para todas las partes. No es ningún desprecio al jugador, pero es que Roma no se construyó en un día.

Giro de timón en el Madrid: el desembarco de los Sergios

Os escribo algo atónito, lo confieso. Tenía planeado para estos días publicar la típica crónica de los playoffs, un balance del curso o las notas de los jugadores. Habrá tiempo para eso más adelante, pero la actualidad me ha atropellado y ahora manda lo importante. Y lo importante es la Boda Roja que se ha armado en la sección horas tras la consecución de la ACB. Dicho sea de paso, de forma bastante brillante.

El Madrid mantiene su hoja de ruta pese a repetir título nacional y despide a Chus Mateo para fichar a Sergio Scariolo. Un plan que, al parecer, cuenta con el beneplácito del presidente, sino directamente con su iniciativa, y que habría sido cocinado a fuego lento desde el invierno, cuando el equipo tocó fondo. Las negociaciones con el técnico italiano comenzaron allá por febrero. La normativa ahora permite compaginar puestos en club y selección, pero la idea es que el italiano deje la FEB y se centre en el Madrid. Por cierto, Laso suena fuerte como sustituto en el equipo nacional, la cuadratura del círculo…

No puedo esconder mi sorpresa, porque el movimiento en el banquillo blanco representa una ruptura con la política continuista que ha guiado la gestión de la sección durante los últimos 15 años. Por resumirla mucho: no tocar lo que no molesta mientras funcione razonablemente y no se suba a la parra. Pero es que, claro, lo primero que ha cambiado es la persona al frente de la sección, la que toma las decisiones. Chacho Rodríguez sustituye a Juan Carlos Sánchez, un cambio del que más o menos teníamos noticia, pero que llega de forma más abrupta de lo esperado. A la papelera aquello de la transición suave y el periodo bicéfalo: Chacho toma el control y llega con un pan bajo el brazo, el mayor posible, un entrenador nuevo.

Entiendo que Rodríguez es una figura amable para el aficionado medio y que pocos sentían simpatía por JCS, siempre en la sombra. Pero no estamos en un concurso de popularidad, y me parece un poco aventurado poner al frente de una sección de 45 millones de presupuesto a un exjugador de 38 años sin la menor experiencia o formación directiva previa conocida. Sería inconcebible en la empresa privada. Por cierto, que el principal encargo de Chacho será la transición hacia NBA Europa, hoja de ruta del presidente para el basket pero todavía muy en pañales.

En resumen, la apuesta por Chacho puede salir bien, por qué no, pero representa un riesgo sensible, y tampoco subestimemos la figura de Juan Carlos Sánchez que, con todas sus sombras, en particular las formas del despido de Laso, ha dirigido la sección en sus mejores años de la era moderna. En todo caso, por edad y por tiempo que llevaba en el cargo su remplazo puede resultar lógico, seguramente más que el cambio en el banquillo tras el título ACB.

Adiós a la Chusoneta

Chus Mateo se marcha como el cuatro entrenador más laureado de la historia de la sección pese a haber estado solo tres años, en los que le ha dado tiempo a ganar seis títulos y clasificar al Madrid para 10 de las 12 finales posibles. Balance 16-1 en los dos últimos playoffs ACB. Poca broma, eh. Siento que una parte de la afición nunca le ha respetado, ni le ha concedido el crédito que merecía por los éxitos del equipo. Como si fuera solo un becario que pasaba por allí y al que sonrió la suerte. Un desdén que asocio a la forma en que llegó, por la puerta de atrás a la marcha de Laso, a su escaso currículum previo y a sus formas educadas, en contraste con tantos banquillos de Euroliga. Pero más allá de lo injusto que se haya podido ser con él, me importa si su salida tiene lógica. Y honestamente, y tras darle una pensada, mi conclusión es que chirría bastante. Vaya por delante que Scariolo es un muy buen técnico, quizá mejor que Chus, pero hay otros factores. Teniéndolos todos en cuenta me parece un movimiento de un riesgo innecesario. ¿Por qué?

1.- Porque Chus tenía otro año de contrato garantizado, así que toca pasar por caja. Y se me ocurren maneras más eficientes de invertir un millonaco de euros que en la indemnización por despido de un empleado con resultados sólidos. Por ejemplo, en el transfer del mejor alapívot posible, digamos Alec Peters o Filip Petrusev. El dinero en el parqué, y más en estos tiempos en que los griegos nos pasan por la derecha.

2.- Porque despedir a un técnico que gana su último partido es por definición delicado. Para Scariolo, a nivel resultados, el encargo es una patata caliente: si arrasar en la ACB (pese a tres fichajes rana) pero no clasificarte para la F4 puede ser motivo de despido, el listón está realmente alto. Supongo que el club hará un esfuerzo económico adicional con los dos fichajes que restan para contribuir a que la apuesta salga bien. Pero no hay garantías a estos niveles, por mucho que algunos detractores de Chus insistan en que el triplete nacional es el mínimo exigible al Madrid.

3.- Porque Chacho se compromete mucho recién llegado. Si el equipo no mejora resultados, la afición no mirará solo al banquillo sino también al palco, a quien despidió a Chus ganando la ACB.

Mi apuesta, largamente debatida con J. Cuesta, al que mando un saludo, era dejar que Chus cumpliese el año que le quedaba de contrato pero cambiándole a los asistentes para intentar compensar sus carencias. Una decisión como la que se tomó con Laso en 2014, prescindiendo de Hugo López y J. Cuspinera, imponiendo a Chus Mateo como segundo y que funcionó de maravilla.

Con un movimiento de ese tipo te hubieses ahorrado un despido, hubieses dado una segunda oportunidad a Chus Mateo, que al fin y al cabo el equipo ha acabado como un tiro la temporada, y te arriesgas muy poco, porque si sale mal las críticas irían al banquillo y no al palco. Y seguramente Scariolo seguiría disponible.

En todo caso, la suerte parece echada y el cambio, a falta de comunicación oficial, es irreversible. Así que, desde este humilde rincón, le deseamos a los Sergios todo el acierto y éxitos del mundo en este nuevo reto. Aquí estaremos para contarlo.