¿Qué hacemos con Juan Núñez?

Nos pasa lo mismo casi todos los veranos. Nos flipamos cuando un canterano brilla en algún torneo de categoría inferior e instintivamente acortamos plazos, asumimos que ya está para sumar en el primer equipo. Dani Diez, Radoncic, Tisma, Nakic, Kostadinov… El último es Juan Núñez, MVP hace unos días del Eurobasket sub20, encima español, base y juega bonito. El primer impulso del aficionado medio es pedir minutos para él en Goya, pero la realidad no es un cuento de hadas, la ascensión a la élite es tortuosa y llena de incertidumbre, estadísticamente la mayoría se queda por el camino. Requiere una paciencia a menudo incompatible con la inmediatez de resultados que los propios aficionados exigimos al Real Madrid

Núñez tiene pintaza, seguramente mejor que Alocén, puede llegar… dentro de unos años. Acaba de cumplir 18 y le faltan tanto horas de vuelo como asentar un lanzamiento exterior homologable. Podría mentiros, vender optimismo y cosechar unos likes extra, pero luego vienen las decepciones y los «tú dijiste»: a día de hoy, julio 2022, JN no tiene nivel para la rotación de un contender a la Euroliga. Apuradillo y por su condición de cupo podría quizá encontrar hueco como fondo de armario de un equipo ACB de clase baja. Es lo que nos demostró la pasada temporada, en la que apenas contó pese a lo apretado del calendario (84 partidos) y al reguero de lesiones en el puesto. Solo jugó 170 minutos, firmando 13 partidos en valoración negativa. El primer equipo del Madrid, uno de los tres presupuestos más altos de Europa, no es lugar para hacer la mili, hay que llegar con ella hecha. Pregunten a Campazzo.

A menudo olvidamos que los canteranos proceden del filial, que compite en categoría EBA, cuarta división del basket nacional, con pabellones de pueblo medio vacíos y jugadores en su mayoría amateur, que los lunes por la mañana acuden a su oficina o facultad. Pasar de la noche a la mañana de un equipo EBA a un contender Euroliga supone saltarse muchos pasos intermedios, algo para lo que solo unos pocos elegidos están preparados: Doncic, Mirotic y Garuba, tres en doce años, la excepción que confirma la regla.

La pregunta relevante en el caso Núñez no es si tiene ya nivel para el primer equipo, que no, sino qué hacemos con él hasta que lo tenga. La respuesta no es sencilla pero el Madrid por lo pronto y para evitar sorpresas le ha incluido en el derecho de tanteo ACB. En las últimas semanas hemos visto un éxodo de compañeros de promoción: Urban Klavzar a Murcia, Baba Miller a (la universidad de) Gonzaga y Sediqq Garuba a Cartagena, no como cedidos sino ya desvinculados. No puedes retener a los canteranos eternamente en EBA, esperando una oportunidad en el primer equipo que para casi ninguno llegará. Así que, cuando tienen la mayoría de edad, o les ofreces un contrato, aunque sea para después cederles, o hacen las maletas e inician su propio camino, es ley de vida.

El caso de Núñez es un poco especial porque es el mayor talento de esa camada (junto al mencionado Spagnolo, un año mayor), el que más posibilidades tiene de alcanzar algún día nivel Real Madrid, no como simple mascota de la cantera para los minutos de la basura sino como jugador de rotación con todas las de la ley.

La plantilla del primer equipo para la 22/23 cuenta ya con tres bases puros en nómina (Chacho, Goss y Alocén) y otros tres exteriores que pueden jugar en el puesto con mínima solvencia (Hanga, Llull, Abalde). Núñez no tiene hueco operativo en ese overbooking, no si quiere jugar y progresar, pero al mismo tiempo la sección no quiere desprenderse de él definitivamente. Sería una pena perder los derechos de un joven de potencial, cupo y en un puesto donde escasea el talento. ¿Renovar y ceder? Seguramente sea la propuesta del club, replicar la estrategia que parece estar funcionando con Spagnolo, que progresa adecuadamente y el año que viene jugará Eurocup en Trento.

El asunto es que en toda mesa de negociación hay siempre otra parte y sus intereses no coinciden necesariamente. Que sean canteranos no significa que firmen cualquier papel que les pongas delante, con sueldo bajito, condenados al exilio y encima una cláusula alta. No a todos les seduce, por muy Real Madrid que sea. Juan Núñez ha cambiado de representante recientemente, al parecer la familia busca un giro en su carrera, ¿universidad americana? Tendremos noticias en los próximos días.

¿Cómo de fiel será Chus Mateo al libreto Laso?

Muchos apenas le conocían hasta hace unos pocos meses, pero Chus Mateo no es nuevo, simplemente estaba en un segundo plano. Lleva nada menos que ocho años como asistente del Real Madrid, le hemos visto cientos de veces junto a Laso cuando el realizador enchufaba al banquillo, pero no reparábamos en él. Percepción selectiva y tal. Algunos no pusieron nombre y cara a Chus Mateo hasta el pasado diciembre, cuando Laso dio positivo por covid y él pudo dirigir al equipo unos días, que incluyeron la machada en cuadro contra CSKA.

Para entender algunos matices presentes sobre CM hay que hacer un poco de arqueología y recordar las circunstancias de su llegada al Madrid, en verano de 2014. El equipo acababa de perder contra pronóstico la final ACB y Juan Carlos Sánchez, que nunca confió demasiado en Laso, aprovechó la coyuntura para cortar la cabeza de sus dos asistentes: Jota Cuspinera y Hugo López. Terminaban contrato y sencillamente no fueron renovados, en contra del criterio de Laso. Se puede decir que Chus Mateo llegó al banquillo blanco, en cierto modo, como una imposición de JCS a Laso.

Sin bendición

En todo caso, la relación profesional entre asistente y entrenador estos ocho años no podría haber sido más fructífera, al palmarés me remito. La destitución de Laso hace 20 días pilló a Chus Mateo recién llegado de viaje de vacaciones a EEUU: el club le llamó a filas y él regresó en el primer vuelo para formalizar su nuevo contrato, ya con rango de primer entrenador, y grabar el vídeo oficial de presentación. Un detalle que en mi opinión demuestra que no estaba al tanto de los idus de julio que había orquestado JCS para deshacerse al fin de Coach L, con la venia de Florentino.

Sin embargo, no parece que al técnico vitoriano le haya hecho ninguna gracia que Mateo acepte el cargo y tome el testigo. A sus palabras en la rueda de prensa me remito: «Si yo ya no entreno al Real Madrid, ¿cómo me voy a preocupar de quién lo entrena? Como si lo entrenas tú (en referencia al periodista). He trabajado mucho con Chus (Mateo) y le deseo la mejor de las suertes COMO PERSONA».

Podía haber dicho que le deseaba la mejor de las suertes en este nuevo reto, quién mejor que él para continuar el proyecto, etc. O al menos desearle «la mejor de las suertes», sin más, en genérico, y pasar de puntillas. Pero no, remarcó que le deseaba suerte (solo) «COMO PERSONA». Después de 10 años al frente de un Madrid, dando varias ruedas de prensa a la semana, Laso tiene las suficientes tablas ante un micro (además de que traía preparado a conciencia lo que iba a decir) como para pensar que descuidó un detalle así. No, sencillamente Chus no tiene su bendición.

Y tras todo este circunloquio, regreso a la pregunta del titular: ¿cómo de fiel será Chus Mateo al libreto de Laso? Mi apuesta, y es solo eso, una apuesta, es que a botepronto bastante. Primero porque el propio Chus Mateo es en parte también arquitecto de este Madrid, desde un cargo inferior. Por otro lado, tampoco tendría sentido reconstruir algo que en líneas generales ya funciona. Ahora bien, ese continuismo tendrá matices, porque Laso y Chus no son clones y seguramente no estaban de acuerdo en todo. Por ejemplo, con Mateo al frente, Jeff Taylor (fetiche de Laso) jugó menos minutos. En playoffs ACB: 21 de media con Laso, 14 de media con CM.

Además, con Chus Mateo el Madrid recurrió de forma mucho más insistente a la opción de Gabi Deck al poste como referencia de generación en estático. De hecho, el fichaje de Cornelie pareciera ir en esa dirección: liberar a Tortuga de la responsabilidad de jugar regularmente como alapívot reserva, donde no tiene ventaja física y se pierde el recurso del posteo.

¿Más diferencias? Bueno, quizá sea mera coincidencia, pero Williams Goss cuajó sus dos mejores partidos de la temporada en diciembre, justo cuando Laso faltó por covid y Chus dirigió al equipo: 18 puntos y 25 de valoración en Murcia, y 17 puntos y líder en la recta final contra CSKA. Cierto que NWG dispuso de más minutos de los habituales por la baja de compañeros, pero el problema de Goss durante la temporada, lesiones al margen, más que la falta de minutos fue la falta de confianza. Y en esos partidos con Chus dio la sensación de tenerla.

Gestión de las viejas glorias

Laso demostró muchas virtudes en el Madrid, pero con el paso de los años fue también acumulando algunos dejes, igual que los desarrollamos todos en nuestros respectivos puestos de trabajo transcurrido cierto tiempo. En su caso, y visto desde fuera, la mayoría de esos vicios parecían concentrarse en el juego exterior, en el reparto de minutos y tiros, sobre todo en lo que tocaba a las viejas glorias, su guardia pretoriana. Unos dejes que condicionaron en los últimos años la integración de nuevo talento exterior, especialmente si eran fichajes de JCS…

Bien, pues si un reto tiene precisamente por delante Chus Mateo este curso, el que mostrará sus preferencias y personalidad, el que le granjeará críticos y defensores, será la gestión del disparatadamente largo juego exterior blanco. Que si ya de por sí era profundo, lo alarga aún más la improvisada renovación de Causeur, para quien ya se había fichado a Musa como sustituto. Hablamos, con matices, de ocho jugadores para dos puestos, es decir, para repartirse teóricamente 80 minutos. Eso implica que, salvo lesiones, Chus va a tener que dejar fuera de la convocatoria de partidos clave a uno o hasta dos exteriores con salario por encima del millón bruto de euros. Los equilibrios de egos y la administración de picos de forma puede ser endiabladamente compleja.

¿Mantendrá contra viento y marea el estatus en la rotación y las convocatorias que tenían con Laso las viejas glorias? ¿O se atreverá a aplicar una estricta meritocracia y eventualmente relegarles a un rol Felipe Reyes 2020/21, apostando por el talento exterior joven fichado este verano por el jefe? Ya os adelanto que no va a llover a gusto de todos.

Sálvame Deluxe edición Goya

Qué espectáculo estamos dando, señores, lavando toditos los trapos sucios de la sección en directo y retransmitido para toda España, para mayor gloria culé. No cabía divorcio más escandaloso posible, con cruce de cuchillos entre las partes a través de noticias filtradas a medios afines, con mensajes de Twitter y comunicados oficiales. Y no ha terminado, que parece que Laso prepara la rueda de prensa del desahogo para los próximos días. Sálvame Deluxe edición Goya.

La parroquia está sumida en el asombro y el estupor: incomprensible que una disparidad de criterio médico desemboque en la salida por la puerta de atrás del mejor técnico que ha conocido la sección. Laso lleva por ahora la iniciativa en la batalla del relato, con el Marca haciendo de portavocía oficiosa. Además, resulta lógico que la afición se alinee antes con la cara visible del proyecto que con un directivo en la sombra. Pero ese cariño merecido, y algunos detalles feos del club, tampoco le dan necesariamente la razón absoluta en la riña de fondo, si es que alguien la lleva, que no tiene por qué.

La Medicina no es una ciencia exacta, y es perfectamente razonable que haya disparidad de pronósticos sobre un mismo caso. Y tanta razón pueden llevar los médicos de Laso, que recetan business as usual, como los consultados por el club, más cautos. Sirva de ejemplo JA Corbalán, leyenda blanca y cardiólogo de profesión, que ve «innecesario correr riesgos con Laso«. Según Salvador Álvarez Antón, jefe de Cardiología de Ruber Internacional, “un infarto es una lesión importante que debe suponer toque de atención, yo no aconsejaría seguir entrenando en la élite”. ¿Acaso son todos juancarlistas? Lógicamente ningún médico dispone de tantos datos como el que ha tratado directamente a Laso, pero el diagnóstico que conocemos, y que no ha sido desmentido (“cateterismo por la obstrucción de una arteria y otra arteria obstruida al 50%) contiene ya suficiente información como para segundas opiniones.

En todo caso, y si se lleva al extremo, viene a dar igual. Porque la empresa es libre de marcar su propio listón, querer curarse en salud y pedir por precaución a Laso que de temporalmente un paso a un lado, igual que Laso es libre de negarse, puesto que su contrato es como primer entrenador. Y si ninguno cede, como ha sido el caso, se llega al choque de trenes que desemboca en el despido. Un final perfectamente evitable con otro talante de las partes, si las posiciones hubiesen sido un poco más constructivas, pero el historial de riñas previo pesaba en la mochila.

Guerra de poder

Dicho lo cual, y a riesgo de ser impopular, me parecen simplistas los análisis que reducen lo ocurrido a la mera consumación de una vendetta de Juan Carlos Sánchez y caricaturizan a Laso como un humilde currito del club. Mirad, no, estos dos son transatlánticos con sus respectivas redes de influencias, como estamos comprobando estos días, que llevan años de choque de egos y guerra soterrada por esferas de poder en la sección, como la política de fichajes.

Particularmente creo que esa tensión entre la dirección deportiva y la ejecutiva puede ser hasta productiva y garantizar un equilibrio, siempre que se mantenga en cauces civilizados. Si JCS fichase a su antojo tendríamos cada verano a rebotados del Barca (por morbo) y a los más valorados de la Supermanager, mientras que si Laso dispusiese de carta libre estaríamos con Jeffery Taylor hasta los 40.

Cada uno ostentaba su parcela de poder, delimitada por el presidente, y por eso, pese a ser el director de la sección, Juan Carlos Sánchez carecía de la autoridad y del capital político para despedir a Laso unilateralmente. ¿Qué ha cambiado esta vez? Florentino Pérez, claro. JCS estará encantado de quitarse a Laso, si por él fuera lo hubiese hecho hace años, pero la autoría de la decisión, quien pulsa el botón rojo y decanta la balanza, no es sino el presidente. Así que cuidado estos días con el contorsionismo argumental de los fanlover de Florentino y de Laso a la vez, haciendo malabares para exculpar al primero de la salida del segundo, cuando es el máximo responsable.

Si el presidente quiere enmendarse y reconducir la situación, poner orden en el gallinero y limitar el daño reputacional, debería cesar al responsable de las formas, Juan Carlos Sánchez. Él es quien veta a jugadores y agentes, quien lleva a lo personal una rivalidad profesional, quien filtra informes médicos, dictando hasta el símil con Pinedo, y nunca da la cara públicamente. No podemos tener a un director de sección con las artes de un Peaky Blinder, no a alturas de 2022, en un Madrid teóricamente ultra profesionalizado. Nuestros últimos directores de sección con Florentino han sido un ex futbolista argentino (Valdano), un periodista de investigación (Miralles) y ahora un restaurador (JCS). Con todo el respeto a sus profesiones, quizá sea hora de poner el basket en manos de un profesional del siglo XXI con trayectoria o formación específica, un gestor eficaz y conciliador, que vaya de frente. La reputación de la sección nos va en ello.

Las líneas maestras del Madrid 22/23

El formato de puja abierta en verano está pasado de moda. Los mejores fichajes de agentes libres se anuncian oficialmente en julio pero se fraguan y concretan en primavera. Es el caso de los tres que ya conocemos del Madrid, Musa, Hezonja y Chacho, atados desde hace semanas y que seguro mejorarán la oferta de ocio en Goya y con ella la asistencia al pabellón. Pero, ¿qué nos dicen esas incorporaciones de la configuración de plantilla del Madrid 2022/23?

Que la sección se ha adaptado a las oportunidades de mercado y renuncia a una estructura clásica de roster, la de un base protagonista que amase mucho balón (tipo Facu) y un escolta tirador (tipo Carroll) por debajo de dos metros al que pintar sistemas para lanzar a la salida de bloqueos. Ese formato de plantilla trajo éxitos en el pasado reciente y es el marco mental de muchos aficionados blancos pero no hay mimbres claros en mercado este verano para ejecutarlo. ¿Merece la pena hipotecarse seis millones brutos anuales por Larkin, que es lo que ha firmado en Efes traducido a fiscalidad española, creando un agravio comparativo con Tavares? ¿Tienen acaso Okobo, Billy Baron o Tyler Dorsey más potencial que Musa o Hezonja?

La heterodoxia del reciente título ACB, con Hanga de único base y Deck alternando posiciones y hasta subiendo el balón, da como para plantearse si una plantilla tradicional, con sus cinco puestos bien delineados a modo de compartimentos estanco, es una ventaja o casi un atraso. ¿Quién ha dicho que el base tenga que ser bajito y habilidoso? ¿Por qué el mismo jugador que sube el balón tiene que ser el generador en ataque estático? ¿Acaso no puede serlo Deck al poste o Musa desde bote, con sus 206cms, o mejor aún, ambos a la vez?

Heterodoxia

Tenemos que liberarnos de prejuicios tácticos para ver el sentido a la plantilla que está armando el Madrid para el año que viene, heterodoxa y saturada de teóricos aleros, pero con piernas jóvenes y un techo alto. Laso tiene el reto de encajar ese talento sin orden aparente, pero hablamos del entrenador que se inventó a Rudy de alapívot y emparejó a Garuba con Micic. Sé que muchos echáis de menos ese base de manual que perdimos a la marcha de Campazzo, pero ni lo hay ya en mercado ni seguramente haga falta. Hace solo 10 días que el Madrid se merendó al Barca en la final de ACB sin Chacho ni Goss. ¿Que no os entusiasma ese dúo de directores? Es que tampoco son los que tienen que marcar diferencias en esta plantilla, a la estructura salarial me remito. Veo el vaso medio lleno: todo lo que aporten será de añadido y mejora a un equipo ya campeón.

Si Goss mantiene la línea de final de curso y le respetan las lesiones es un base suficiente, contrapunto defensivo a la chispa que le pueda quedar a Chacho. El canario llega por Heurtel y con el mismo rol, agente del caos, un Last Dance en Goya. Seguramente no juegue minutadas pero le veremos en pista en las posesiones calientes. Menos claro tengo quién será el tercer base: Alocén está lesionado y apunta a cesión cuando se recupere, Juan Núñez enseñó cositas en playoffs pero también necesita más minutos de los que tendrá en Goya. Otra opción es que ambos salgan cedidos y la labor de tercer base se la repartan entre Hanga y Llull. En ese caso ya vería algún sentido a la eventual renovación de Causeur, que tampoco doy por sentada a estas horas.

¿Dónde metemos a Causeur?

El francés ha rechazado la primera oferta del club, quiere dos años y más dinero, que mucho beso al escudo pero Mónaco está al acecho y es paraíso fiscal. Apesta a improvisación de la sección. Se había acordado su marcha, una decisión sopesada durante meses y con una lógica aplastante: jugador secundario, 35 años, acaba contrato. Se le había comunicado informalmente su salida y hasta se había comprometido la masa salarial que liberaba en un sustituto, Musa. Por eso ahora apenas queda dinero para su renovación. Hay que tirar del fondo de contingencia, pero de ahí sale también la panoja para el sustituto de Randolph, que su lesión sí que es un imprevisto. Puede que Causeur tenga el favor de la grada, merezca renovar más que otros y no estorbe en la plantilla, pero tampoco es que haga una falta imperiosa. Al contrario, ya hay siete jugadores para los dos puestos exteriores, así que todo lo que sea firmarle más de año garantizado o más de seis dígitos brutos de salario me parecería un dispendio.

Y si Causeur no hace una falta imperiosa es sobre todo porque Dzanan Musa tiene características en común como para asumir el mismo rol, a saber: atacar el aro desde bote, sacar faltas y enchufar de fuera sin ser tirador puro. Desatascar, vaya. Su fichaje no está exento de cierto riesgo, claro, hay que ver su adaptación a un rol menos protagonista en un contender Euroliga, mientras que Causeur sabes lo que te da. Pero es que como Musa salga bueno es el premio de la Bonoloto, un MVP de la ACB con 23 años, comunitario y agente libre. Tienes jugador para una década, mientras que Causeur es aferrarse al pasado.

Algo parecido pasaba con Hezonja, sustituto de Taylor, aunque en este caso con un perfil táctico muy distinto. Hay que verle en un vestuario con mucho gallito, os confieso que pagaría por tener una cámara y poder ver el primer entrenamiento cuando le defienda Rudy. Pero es que el croata era una oportunidad de mercado irresistible: talentazo, 27 años y, esto es clave, cupo nacional. Recordemos que por el último cupo nacional joven y con buena pinta pagó el Madrid 1.5 millones de transfer (Abalde). Era un fichaje «estratégico», justificamos entonces. Pues Hezonja llega como agente libre, cero euros de tránsfer… En la web oficial de la ACB no aparece como cupo nacional pero según Sánchez Blas es porque no está actualizada; bajo la actual normativa de JFL el croata sí sería cupo.

Creo que al final el dato clave es que con el cambio de Musa+Hezonja por Causeur+Taylor el Madrid rejuvenece 17 años el juego exterior. Repito, 17 años. El riesgo es ridículo comparado con el potencial: como Laso los integre en dinámica Real Madrid se nos queda una columna vertebral dominante por debajo de los 30: Yabusele 26, Deck 27, Musa 23, Hezonja 27, Abalde 26, Poirier 27 y, bueno, Tavares que ha cumplido los 30 este año. El Barca no tiene ni un solo titular por debajo de 30, eso luego es frescura de piernas que decide finales. Qué os voy a contar.

Back on top: el Madrid dinamita el ciclo azulgrana

Sabe especialmente bien porque no era esperado. Hace apenas dos meses estábamos casi resignados a otra primavera sin títulos y, en todo caso, si sonaba la flauta, el más factible parecía paradójicamente la Euroliga, al jugarse a partido único, porque ganarle una serie a cinco al Barca y sin ventaja campo se antojaba una quimera. Bien, pues aquí está la quimera.

El título ACB echa el cierre a una temporada dura para el Real Madrid de basket, no han salido las cosas rodadas, entre lesiones (dos roturas de ligamento ¡!) y crisis extradeportiva, hasta un infarto del entrenador, pero bien está lo que bien acaba. Y vista en perspectiva la cosecha es muy positiva, con la Supercopa y la ACB, y finalistas de Copa y Euroliga, que en ambos casos se perdieron in extremis y tras llegar por delante al descanso. Notable para un curso que apuntaba a transición, de sacar el paraguas en el pico de ciclo del Barcelona de Jasikevicius y Mirotic.

Esta final ACB viene a dinamitar esa lógica de ciclos y turnismo en lo alto del basket español, sumergiendo en dudas el proyecto del Barca, que ve marchar este verano a uno de sus referentes (Brandon), y esperad que no sea el único. El tirón de orejas de Mirotic ayer a Saras tampoco es baladí, harto de que el entrenador culpe en público a los jugadores y su intensidad de cada derrota.

La aldea gala

Volviendo al Madrid, puede que este título ACB sea el más random desde el triple de Herreros hace dos décadas, por lo heterodoxo de la rotación final, por la reacción del equipo en el último tercio de curso y su resiliencia cual aldea gala ante las bajas, unas por lesión y otras autoimpuestas, que han dado con los huesos de Hanga al timón. Ese es otro mantra que salta por los aires este curso, uno que yo mismo he machacado desde esta tribuna, el de que necesitas disponer de los mejores bases / generadores desde bote para ganar en Europa. Este Madrid no los tiene, ni de cerca, y ahí está el resultado. Nos hemos tirado año y medio deprimidos, buscándole heredero a Campazzo, ese base líder que amase balón, sea protagonista y se juegue el último tiro, cuando no lo hay en mercado y quizá sencillamente es que no se necesita. Hay diferentes configuraciones de plantilla que te pueden llevar a lo más alto y de nada sirve enrocarse en una si no encuentras los jugadores adecuados.

Lo que sí tiene el Madrid es un núcleo de músculo y cemento diferencial, capaz de elevar el listón de intensidad e intimidación. No será tan bonito, pero gana campeonatos. Y ahí brilla con luz propia el nombre de Tavares, que se consagra en esta final como referente en pista del proyecto y jugador diferencial, por si había dudas. Su cuarto partido fue estratosférico (25 puntos, 13 rebotes, 41 de valoración), por dominio e importancia de la cita, su mejor actuación desde que llegó a Madrid.

A parte de este servidor, no vi a ningún aficionado con la camiseta de Tavares en el pabellón pese a ser la estrella blanca desde hace ya 2-3 años. Percibo ahí cierto prejuicio estético en el aficionado medio, que prefiere a los bajitos y habilidosos frente a los hombres grandes, como si su único mérito fuesen los centímetros y el resto viniese dado. Y no, ¿cuántos gigantes hemos visto que no saben hacer la o con un canuto? La bendición de los centímetros lleva aparejada la contrapartida de la descoordinación. Pero Tavares tiene un movimiento lateral primoroso para su altura y peso, además ha evolucionado en todo, en definición cerca del aro, toma de decisiones, lectura de juego, tiro libre y de media distancia.

Aprovechar la oportunidad de mercado

Ese núcleo de cemento que lidera Tavares es, por cierto, fruto de una virtud que sí podemos atribuir a la gerencia blanca, la de aprovechar las oportunidades de mercado cuando se presentan, aunque sea a destiempo e independientemente del puesto. Así se fraguaron en los últimos 14 meses las incorporaciones de Poirier y Deck, rebotados de la NBA a mirad de curso y en puestos teóricamente ya cubiertos.

Si analizamos la plantilla del Madrid desde la ortodoxia táctica concluiremos que está desequilibrada y tiene cromos repetidos, en contraste con la del FCB, de pivots complementarios (Brandon-Sanli), un director de élite Euroliga (Calathes), un tirador puro a lo Carroll (Kuric) y un go-to-guy en la generación desde bote (Higgins). Todo lo que echábamos de menos en nuestras tertulias durante la larga oscuridad. Pero a la hora de la verdad otros criterios han prevalecido sobre cualquier otro, el músculo, la juventud, la versatilidad y el pico de forma en el momento adecuado.

Las lecciones de este tramo final de curso aplican a la configuración de plantilla del próximo curso. Por ejemplo, nada apunta a que el Madrid vaya a fichar un base estelar, ni siquiera parece haber sido la prioridad de la sección, que pujó tímidamente por Larkin y ya. El cambio de Chacho por Heurtel representa una mejora, puesto que el francés dejó de contar hace tiempo, pero tampoco un salto de calidad. Y la probable llegada de Dzanan Musa y Mario Hezonja ahonda en la idea de reclutar piernas jóvenes aprovechando las oportunidades de mercado cuando surgen, aunque no encajen en la ortodoxia de puestos. Vamos camino de juntar chorrocientos ‘aleros’, pero que el talento y la versatilidad prevalezcan sobre cualquier otro criterio.

¿Despedida de Causeur?

El encuentro de ayer supuso la despedida del Madrid para Heurtel, Thompkins, Taylor y, a tenor de su lenguaje no verbal en la celebración, quizá también para Causeur, aunque su caso no está cerrado. El galo fue tras Tavares el mejor en el cuarto partido, con 15 puntos en la segunda parte, siendo clave los que anotó en la recta final para sellar el partido. Le sobró el gesto de la guillotina pero no deja de ser una anécdota clickbaitera. Fabien termina contrato y su renovación o no es de las decisiones más delicadas del verano.

¿Merece renovar? Claro, pero las decisiones no se basan solo en meritocracia, hay otros factores a tener en cuenta y que pueden jugar en contra. No caben todos, el dinero es finito y los cupos necesarios. Causeur tiene 35 años y comparte puesto con dos veteranos (Rudy y Llull) que son cupo nacional y gozan para el club de estatus de leyenda. Y ya sabemos que el Madrid es muy generoso con sus leyendas, les permite elegir cuándo se retiran y hasta les busca después acomodo laboral, al caso de Felipe me remito.

Renovar a los tres (Llull, Rudy y Causeur) con 110 años que suman podría taponar el fichaje de esas piernas jóvenes que necesita el juego exterior pese al final feliz del curso. Y si Llull y Rudy son intocables… En todo caso, si lo de ayer fue una despedida de Causeur fue una por todo lo alto, dejando un gran sabor de boca, y con eso me quedo. Si no fue una despedida, como apunta Sánchez Blas, pues encantados también de tenerle otro año. Sea como fuere, ahora o más tarde, tenemos que acostumbrarnos a ver marchar veteranos, el denominador común del proyecto sigue, y ese no es un ningún jugador sino Pablo Laso.

Fabien al margen, al Madrid se le presenta un verano relativamente tranquilo, más de lo que suponíamos, con la confianza que dan los resultados y con buena parte de los deberes de mercado ya hechos, solo a falta de presentación. Aquí seguiremos para comentarlos, pero hoy de celebración, que hemos sufrido lo suficiente en este último par de años como para no valorarlo ahora en su justa medida.

Cuestión de actitud: el Madrid desarbola de nuevo al Barca y acaricia el título

El Real Madrid tiene al Barca grogüi en la final ACB, cerquita del KO técnico. Cualquier duda que pudiese haber despertado la derrota en el segundo, apretado y polémico, quedó despejada este viernes, otro baño en las mismas coordenadas del partido uno, despliegue de físico y determinación, como si toda la plantilla se hubiese caído en una marmita de Red Bull. La afición respondió al toque de corneta y Goya vio el mayor lleno desde que empezase la pandemia, 11.800 espectadores, y eso que las entradas costaban un ojo de la cara. Nada tiene el poder de convocatoria de una buena final polémica con el Barca de por medio.

El Madrid, pese a las bajas y a lo heterodoxo de la rotación, está a día de hoy en una dinámica competitiva dos marchas por encima del FCB. Rotación corta, intensidad y concentración en los detalles. Dando un paso atrás, pareciera que el primer partido de esta serie se jugó en la F4, que algo hizo click en aquella semifinal y se le salió la cadena a los azulgrana. El RM perdió la final pero se llevó de Belgrado un chute de confianza que asentó la recuperación y que aún le dura.

Este era el año del FCB para ganar la Euroliga, se le había quedado a huevo, por méritos propios y circunstancias ajenas, la culminación de un proyecto ambicioso y de corto plazo, el que armó Bertomeu. Debían verse muy favoritos (lo eran) y la derrota les hizo saltar las costuras, y tampoco parece Jasikevicius el técnico con más mano izquierda para reconducir vestuarios. Mirotic está muy solo, sus teóricos mariscales, Brandon y Higgins, juegan como si el club les debiese dinero, si es que no se lo debe de verdad.

Y claro, si te cruzas con dudas a este Madrid cual tren de mercancías lo probable es que salgas arrollado, como está siendo el caso. La serie marcha 2-1 pero las sensaciones hablan de una distancia mayor, que los blancos llevan por delante en el marcador como 110 de los 120 minutos jugados. Tampoco hicieron falta milagros en el tercer partido, el acierto de hecho fue discreto, 6/25 triples y más pérdidas que asistencias (11 a 12), pero es que dispusieron de 18 posesiones más, fruto de cargar el rebote y lanzarse como energúmenos a cada balón dividido. Actitud y energía, imposible no sentir orgullo del carácter de este grupo.

Y si un jugador lo está representando por antonomasia es Gabi Deck, soldado universal de la rotación de Chus y diría que uno de los candidatos a MVP como la final termine el domingo. Es increíble la fé con que ataca el aro o cómo caza cualquier melón de pase que le lanzan desde el poste alto cuando gana la posición. Terminó con 14 puntos, 5 rebotes y 3 robos. Hanga, el otro hermano de los Cemento Brothers, son bonos suizos del Estado. Mirad lo que os digo, puede que por regularidad y rendimiento en ambos aros sea el mejor base que hemos visto este año de blanco en Goya. Y ya manda narices, porque no jugó ni un minuto en ese puesto hasta la serie contra Manresa ni el año pasado en el Barca, que Saras prefería a Bolmaro de base de circunstancias.

Yabusele es otro de pura energía y candidato a MVP (promedios de 12 puntos y 10 rebotes), definitivamente le ha perdido el miedo a Mirotic, que no el respeto. Causeur, por su parte, recuperó sensaciones tras el apagón en el segundo partido, que le secó Calathes. 13 puntos en el tercero, incluidas dos canastas valiosas en el único amago de remontada azulgrana creíble, cuando se acercó a cinco puntos en el tercer cuarto. La serie no está terminada y convendría cerrarla el domingo, aprovechar el viento a favor. Mi humilde sensación es que a velocidad crucero, como subía Induráin los puertos, es decir, si no sucede nada fuera de guión (más lesiones, escándalo arbitral, etc) o Jasikevicius logra una catarsis en 48 horas, la final no verá la semana que viene.