Ideas para actualizar la normativa de cupos ACB

En el Baskonia-Murcia de la pasada jornada ACB no jugó ni fue convocado ni un solo jugador nacido en España. 0 de 24, como recuerda en Twitter Abel Amón. Entre los nueve JFL convocados (jugadores de formación local) había dos nacidos en Brasil, dos en Letonia, dos en Senegal, uno en Rumanía, uno en Lituania y otro en Estonia. De los nueve, solo uno es seleccionable por Scariolo: Ilimane Diop, que adquirió la nacionalidad española a los 14 años, renunciando a la senegalesa, que no permite dos pasaportes.

No deja de ser una anécdota, dado que Murcia y Baskonia cumplían escrupulosamente la regla, pero da que pensar. Si la normativa de cupos se creó para favorecer al jugador español, y con ello proteger a la selección, algo debe estar fallando. En este caso, creo que la figura del JFL, basada en la asunción de que canterano y jugador nacional son sinónimos en la mayoría de los casos. Un planteamiento claramente obsoleto, hoy que las canteras no entienden de fronteras, espejo de la globalización y los movimientos migratorios.

El asunto de los JFL es solo otra rendija, y ni siquiera la más grande, por la que se ha ido pervirtiendo el espíritu de la normativa de cupos. Mucho más grave es el tráfico de pasaportes para jugadores extracomunitarios, un verdadero coño de la Bernarda del que han participado TODOS. CJ Wallace y Brandon Davies adquirieron pasaportes Cotonou días antes de firmar por el Barca. Carroll y Randolph juegan como comunitarios cuando no sabrían situar en el mapa ni Bakú ni Ljubljana, capitales de ‘sus’ respectivos países. A Will McDonald (Baskonia) se le consiguió pasaporte español con un matrimonio de conveniencia y Querejeta lleva una década sacándose de la manga antepasados italianos para todos sus jugadores argentinos. Así podríamos seguir un rato, pero ya sabéis de lo que hablo.

Desincentivar el fraude

Quizá sea hora de actualizar la redacción de la normativa para adaptarla a los tiempos y dar instrumentos con que desincentivar el fraude, sin depender de la justicia ordinaria. De lo contrario, seguiremos viendo agencias de jugadores sobornando a funcionarios africanos para comprar pasaportes fraudulentos, algo que, por cierto, da bastante vergüencita ajena.

Se me ocurren ideas como que en ese mínimo de cuatro JFL por convocatoria, al menos dos deban tener nacionalidad española (=seleccionables). También propondría aumentar de dos a tres el número máximo de extracomunitarios por convocatoria, pero a cambio impondría que los pasaportes comunitarios o Cotonou solo tengan vigencia en ACB a partir de dos años después de su expedición, salvo casos justificados, como adquisición por matrimonio o tiempo de residencia. Así se desincentivarían las nacionalizaciones ex profeso. ¿Más ideaS?