Compuestos y sin novia: Deck protagoniza la espantada de la década

Mirad, tenía una crónica larga y florida ya escrita, celebrando la clasificación del Madrid para top8 Euroliga, loas a Lapro incluidas. La tenía literalmente saliendo del horno, a punto de publicar, cuando ha saltado la bomba. Una tan grande que ensombrece lo de Estambul: Gabi Deck abandona el Real Madrid. No en verano, como más o menos teníamos asumido, sino ya, mañana mismo (viernes) viajará a Oklahoma para firmar por tres temporadas con los Thunder, como han adelantado Chema de Lucas y Emiliano Carchia.

Ni qué decir tiene que deja al equipo compuesto y sin novia, colgado de la brocha. Tras un comienzo de curso flojete, se había convertido con el paso de las semanas, y especialmente a la marcha de Facu, en el jugador más importante de la rotación junto a Edy, capital en el billete para cuartos. A su partidazo y 39 minutos en Estambul me remito.

Al margen de la repercusión para el Madrid, reviento si no digo que el movimiento, siendo completamente legal, me parece una tremenda vejación para el basket europeo, una humillación con escasos precedentes. Hablamos de un antepenúltimo clasificado de conferencia, Oklahoma, ya sin nada en juego y a 21 pachangas del final de curso, robando ‘porque sí’ a uno de los mejores de Europa. Porque puede, punto.

El juego de las cláusulas

La operación sienta precedente en el expolio de talento Euroliga, abriendo el melón de fichajes bien entrada la temporada, que introducen un sesgo en la competición a este lado del charco. Bien harían los clubes europeos en poner sus barbas a remojar, modulando todas las cláusulas de sus jugadores: asumibles en verano pero desorbitadas a mitad de curso. Me consta que algunos contratos ya incluyen ese tipo de cláusulas, con distintos escenarios de salida a lo largo del año. Al final, es la única línea de defensa contra este tipo de espantadas. No se pueden poner diques al mar, pero se puede (y se debe) intentar al menos manejar los tiempos.

Precisamente en la cláusula está la clave de bóveda de la salida de Tortuga. ¿Por qué se va ahora si termina contrato el 30 de junio?, pensaréis. Bien, pues porque no queda exactamente libre. El Madrid se dejó una cláusula para renovarle unilateralmente por otros dos años a la finalización del contrato, una opción que tenía previsto ejecutar para al menos rentabilizar su salida cobrando algún tipo de compensación económica. Y puesto a pasar por caja, Deck habrá pensado que le da igual irse ahora que en verano. Y como le ha surgido la oferta ahora, literalmente hace unos pocos días, se pira. Sin más. Como diría Gordon Gecko: “Esto son negocios, si quieres un amigo cómprate un perro”.

¿Cuánto dinero deja Deck en caja? AS lo sitúa en el barrio del millón y medio, del que Thunder pagará 750k dólares (650k euros), el máximo estipulado que pueden abonar las franquicias NBA en concepto de transfer. El resto saldrá del bolsillo del jugador, suponemos que a plazos. Una dinero que, en todo caso, no abonará de inmediato y que además no se usaría para fichar un recambio por lo que resta de curso. Más bien podéis poner unas velas para que el ‘Danilovic de las bateas’ reencuentre el camino.

La comparación con Facu

El primer pensamiento puede ser: “vaya temporada con los argentinos, no fichemos otro hasta el siglo XXII”. Comprensible pero, bajando al detalle, las comparaciones son odiosas: Campazzo avisó con mucha antelación (primavera 2020) y si se fue a mitad de curso fue por el retraso del mercado NBA debido a la pandemia. Bueno, y que no tenía la pasta de su cláusula. Sea como fuere, el Madrid eligió no fichar sustituto, pero margen tuvo para ello, todo el del mundo. Deck en cambio se va en abril, en puertas del cruce de Euroliga y los playoffs ACB, sin dejar margen al club para buscar reemplazo, puesto que las ventanas de mercado se cerraron hace bastantes semanas.

Pero todo hay que ponerlo en la balanza: tan cierto es que nos deja tirados como que nos ha dado dos años y medio de muy buen baloncesto a precio de ganga, dejándose los huevos hasta el último partido y compensando los excesos salariales a ciertos veteranos.

No hay nada que pueda hacer ahora el Madrid para amortiguar la hostia deportiva. Si acaso, pensando en sustituto para el curso que viene, nos queda cruzar los dedos por Zenit para que Valencia no se meta en top8, con ello se quede fuera de la próxima Euroliga y así nos deje a huevo el fichaje de Kalinic que, no siendo lo mismo, sería el mal menor. El serbio, que termina contrato en verano, dejó por escrito que si Valencia no jugaba Euroliga el próximo curso no podría incluirle en el derecho de tanteo ACB. Como veréis, la letra pequeña de los contratos la carga el diablo…

¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: “¿Por qué no le da minutos Laso?”, “Seguro que lo hace mejor que Lapro”, “¿Crees que está ya para el primer equipo?”… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.

¿Está Garuba listo para la NBA?

La mayoría de los comentarios que leo sobre el probable salto de Garuba a la NBA este verano son de incredulidad y despecho, en lo que intuyo se mezclan el desconocimiento de la idiosincrasia actual del draft y los celitos de madridista ofendido. Porque seguimos con el chip futbolero, pensando que el RM es “el mejor club del mundo”, ¿quién se va a querer ir? Y no, esto es basket y el Madrid no está ni entre los 30 mejores del mundo: compite en la segunda división, manque pese. Los jugadores, si tienen ocasión, tratan de probar suerte allende el mar, que es donde está la verdadera pasta. Porque, recordemos, son profesionales y curran por dinero y quieren mejorar, algo bastante humano.

La pregunta del titular es retórica, porque la respuesta no es demasiado relevante. Da igual si Garuba está listo o no porque el concepto “listo” no importa a la franquicias NBA. No buscan en el draft jugadores que estén “listos”, productos terminados, sino perfiles altos y lo más jóvenes posible, para terminar de formarlos, libres de los vicios del basket FIBA/NCAA. Un dato: los siete primeros elegidos en el pasado draft tenían todos 19 años, que es la edad mínima para presentarse y la que cumple Garuba la semana que viene. Podemos entenderlo o no, pero es un hecho: las franquicias los prefieren de lechal, porque para ficharlos maduritos y formados ya tienen el mercado de agentes libres.

Antes era distinto, lo sé, se elegía en el draft a las estrellas consagradas de la Euroliga o a los senior NCAA, es decir, una vez terminaban el ciclo universitario, con 22 cumplidos. Pero el paradigma cambió hace tiempo, cuando los Kobe, Lebron, Garnett o McGrady echaron la puerta abajo llegando a la NBA directamente del instituto.

Y ese cambio ha tenido indirectamente su repercusión en Europa: los clubes son ahora reacios a desembolsar grandes sumas por jóvenes con perfil NBA, y estos a su vez rechazan cláusulas altas de salida. Pongamos por ejemplo a Nzosa, de Unicaja, un pepino de jugador en potencia. Pero, ¿quién va a ficharle, si hará las maletas a USA en cuanto cumpla los 19? De este modo, los activos más cotizados del mercado continental son hoy los agentes libres ‘veteranos’ o los europeos a su regreso de la NBA.

Criterio de selección

Pero volvamos a Garuba. Podemos opinar, como aficionados madridistas, sobre la temporada del muchacho, faltaría más, si lo está siendo mejor o peor, particularmente esperaba algo más. Pero también soy consciente de que su nivel este año va a tener escasa influencia en sus opciones en el draft, donde las franquicias eligen aptitudes, potencial a medio-largo plazo, y no rendimiento en el pasado reciente.

> ¿Qué “no mete triples”? Menudo problema, ya aprenderá. Zoquetes mucho peores lo han conseguido y empezando más tarde. ¿Cuántos interiores con semejante físico habéis conocido últimamente que con 19 años las cuelen doblabas de fuera? Repito, con 19 años. Ya os lo respondo yo: ninguno. El tiro es el arma que más se mejora con el tiempo y el entreno.

> ¿Que “no ha demostrado nada”? Claro, porque los Rudy Gobert, Jokic, Antetokoumpo o Ibaka eran grandes estrellas de la Euroliga cuando cruzaron el charco, ¿verdad?

El mero planteamiento, si lo pensáis, es una chorrada. Al fin y al cabo, tal y como está montado ahora el tinglado, ¿qué jugador del draft ha demostrado algo? En serio, ¿quién? A la mayoría de chavales que se presentan solo les contempla una única temporada de postureo en la NCAA, tirándose las zapatillas en alguna universidad random, haciendo tiempo hasta cumplir la edad mínima. Comparado con ellos, Garuba llega con una mata de pelo en los huevos, tras dos años recibiendo lasinas, jugando con profesionales y acumulando minutos en un equipo puntero de Euroliga, de mucho más nivel y exigencia que cualquier universidad NCAA.

Los escenarios

Otro clásico estos días, referido a Usman, es el de “se está equivocando, se va a dar una hostia allí”, un intento de colar como preocupación por su carrera el mero despecho como aficionado. Anda que deben estar él y su padre preocupados por nuestros vaticinios. Sus escenarios en la NBA son los dos siguientes:

a) El malo: prueba suerte y efectivamente se da “una hostia”. Regresaría a Europa con 22 años recién cumplidos, toda su carrera por delante y 7-8 millones de dólares en la buchaca (mucho más de lo que ganaría en Madrid), los correspondientes al contrato de rookie por tres temporadas de un elegido entre los puestos 15 y 20 del draft, que es donde se le espera. Más se perdió en Cuba

b) El bueno realista. Hace carrera en USA, ya no digo estelar, sino como jugador de rotación o especialista defensivo. Mejora su tiro exterior, se pone aún más cachas y se convierte en el ala-pívot reserva de alguna franquicia de media tabla baja. Eso equivale a levantarse, tirando por lo bajo, unos 80-100 millones de dólares en los próximos 12-14 años

Lo cual nos lleva al concepto triunfo: “Para triunfar como interior con esa altura hace falta ser un Zion Williamson o Charles Barkley”. ¿Qué significa triunfar? En la NBA hay unos 500 jugadores y al allstar van solo 24: redondeando, 1 de cada 20. ¿Significa eso que 19 de cada 20 jugadores son unos fracasados? Para mí, no. Asentarse en la mejor liga del mundo, tener minutos y ganar infinitamente más dinero que en Europa me parece una forma muy digna de triunfar en la profesión.

Tomemos como ejemplo a Juancho Hernangomez, que hizo las Américas con 20 años y el único bagaje de 9 puntos y 6 rebotes de media en su última temporada, por cierto, en uno de los peores equipos de la ACB. La Euroliga, claro, la veía por la tele. Bien, pues Juancho es hoy reserva del peor equipo de la NBA y con eso le alcanza para levantarse 21 millones dólares en tres temporadas, más de lo que cobra cualquier jugador a este lado del océano a excepción de Mirotic. Tiene 25 primaveras y 5-10 años de carrera NBA por delante, así que echad cuentas. Y si la cosa se torciese, siempre tendrá a media Europa suspirando por él a su regreso, empezando por el Madrid.

En fin, que haríamos bien en sacudirnos los complejos futboleros y asumir el destino de Garuba sin mayor dramatismo, como lo que es, ley de vida. Apoyarle a muerte mientras siga en Madrid, desearle suerte cuando se vaya e ir buscándole sustituto en mercado.

Los deberes de cuaresma: recomponer filas y planificar el verano

Le quedan al Real Madrid 9 jornadas de fase regular Euroliga y 15 de ACB, un total de 24 partidos que podríamos calificar de cuaresma convaleciente, para recomponer filas y recuperar la cara al resto de la temporada. Que una cosa es perder una final contra el Barca y otra venirse abajo cual castillo de naipes, que fue lo que transmitió el equipo el viernes en Valencia.

Lo primero sería ampliar la rotación con la progresiva reincorporación de los lesionados (Taylor y Rudy, a los que esta semana se une Llull) y la puesta a punto, dentro de sus limitaciones, de aquellos que acaban de regresar (Garuba y Laprovittola). Aunque, en honor a la verdad, me costaría decir un solo jugador de la plantilla que atraviese ahora mismo un buen momento de forma. Lo más parecido serían Deck y Causeur, pero vienen de dos actuaciones discretas.

Es tiempo también de hacer examen de conciencia, de reajustar las expectativas y cambiar el chip. La directiva lo hizo en verano pero a la parroquia nos ha costado más. Como el equipo iba salvando los muebles, pues quedaba la sensación de que se sería otra temporada más de la era Laso, con algún titulito que echarse a la boca y opciones reales de victoria en todas las competiciones. Y no. Los objetivos realistas de este año son más humildes, manque pese: llegar a la final ACB y meterse en top8 Euroliga. Puede que no ilusione, tras los años de los que venimos, pero supondría salvar al menos los muebles y pasar el trago con dignidad. Que no es poca cosa. Cualquier meta más allá de esos objetivos sería una sorpresa bienvenida.

El Madrid (15-10) ha perdido 5 de los últimos 8 partidos en Euroliga y solo aventaja en uno y medio a Zalgiris (13-11), que es noveno y al que se enfrenta el jueves. Un duelo clave, por tanto, para asegurarse dos meses más o menos tranquilos, hasta el cruce de cuartos de final, y evitar el barro y la calculadora de la lucha por los últimos puestos del top8.

Trabajo en los despachos

Son también, o al menos deberían, semanas de trabajo intenso en las oficinas del club, planificando ya los movimientos en el mercado de verano, que los mejores fichajes, sobre todo de agentes libres, se fraguan en la sombra a partir de marzo. Y este verano ya no cuela la coartada del continuismo, con las salidas seguras de Felipe, Tyus, Lapro y las muy probables de Garuba y Deck.

Sí, me temo que el argentino tiene pie y medio fuera. El Madrid guarda por contrato la opción unilateral de renovarle por dos años y poquito salario, y piensa ejercerla, pero más por sacar un piquito de cláusula y/o retener sus derechos que por mantener al jugador, que parece decidido a hacer las Américas.

Ojeo el mercado y pienso en Nikola Kalinic como plan A para suplirle y en Jonathan Barreiro como plan B. El serbio termina contrato en Valencia y dejó por escrito que el club taronja solo podría incluirle en el derecho de tanteo si juega Euroliga la próxima temporada, lo cual no está demasiado claro. Necesitaría clasificarse para top8, improbable, o recibir una wild card de Bertomeu… En otras palabras, si Valencia no jugase Euroliga le dejaría al Madrid en bandeja de plata el fichaje del serbio.

En el caso del gallego, el Madrid no mantiene ningún derecho sobre él, si bien su cláusula en Zaragoza es asequible, de 300k euros. Ambas incorporaciones podrían ser compatibles en función de si consideramos o no que el gallego puede jugar también de ala-pívot con ciertas garantías.

¿Qué le pasa este año a Garuba?

No me tiro a ninguna piscina si afirmo que la progresión de Garuba se ha estancado esta temporada, diría incluso que su rendimiento ha empeorado. Una situación difícilmente explicable en un jugador de su edad y que cuenta este curso con más minutos, que ya no dependen de las lesiones de compañeros de puesto. De hecho, la configuración de la plantilla, recortando fichas en la pintura, se hizo asumiendo que Usman continuaría su evolución. Pero eso, sencillamente, no ha sucedido.

Por un lado está el tiro, el gran lunar de su repertorio a simple vista y que suponemos está machacando en los entrenamientos. Es la faceta del juego que más se mejora con el trabajo y el paso de los años. Y Garuba no es excepción: ha mejorado un poco respecto al año pasado, pero Roma no se conquistó en un día. Acierta con algunos tiros liberados pero los que falla los falla por mucho, señal de que aún no ha logrado una mecánica estable.

Su tiro no es todavía lo suficientemente fiable para lo que exige el puesto de ala-pívot en el sistema Laso. Las comparaciones con talentos naturales como Trey y Randolph van a ser siempre odiosas, pero puede mirarse en otros espejos, como el de Tortuga Deck, otro sin talento innato para el lanzamiento pero que este curso se ha convertido en el mejor tirador de libres de la plantilla, con un 90 por ciento. Justo el doble que Garuba, con un pobre 45% (11 de 24).

No me preocupa tanto el tiro en sí, que lo acabará puliendo con los años, como la frustración que le genera y los efectos colaterales. Su lenguaje no verbal tras cada lanzamiento fallado es un poema.

Su estancamiento este curso no viene tanto por el tiro como por su actividad en pista: apenas queda rastro de aquello que le hace especial, esa intensidad defensiva frenética y contagiosa que le valió el apodo de Pantera de Azuqueca. Sigue en general cumpliendo atrás con sus pares pero ya no destaca en las ayudas y ha dejado de ser un factor en el rebote. Esperaba que la lesión de Randolph, que le pone en bandeja aún más minutos, fuese un aldabonazo en su temporada, pero tampoco. Es como si la pantera hubiese perdido colmillo, como si jugase con el freno de mano echado. Hubo un detalle en el partido de ayer contra Andorra que me llamó la atención. Todo el banquillo, muy especialmente la chavalada, se levantó para celebrar el triple cuasi-folklórico de Tavares en los últimos segundos. Todos menos Garuba, que ni se inmutó. A veces una imagen vale más que mil palabras.

¿Explicaciones?

Hay situaciones que cuesta explicar sin micrófonos en el vestuario y los despachos. Dada la edad y el rol de Garuba lo primero que uno piensa es que le ha llegado demasiada responsabilidad demasiado pronto. Y parte de eso hay, seguro, pero no puede ser toda la explicación, no tras haberle visto la temporada pasada, con un año menos, jugar no pocos minutos de calidad tanto en ACB como en Euroliga.

Hay algo que flota en el ambiente y bien está pudiendo resultar un factor desestabilizador: la NBA. Usman sigue con contrato de canterano, mejorado, pero de canterano. Se dice que el padre se ha cerrado en banda a la posibilidad de que el chaval firme un contrato de profesional, acorde a su rol en la primera plantilla, para evitar una cláusula elevada que pueda complicar su salto a la NBA. Garuba, recordemos, cumple 19 en marzo, la edad mínima para presentarse al draft, donde los pronósticos le sitúan entre los puestos 10 y 15, lo que le aseguraría entre 12 y 15 millones de dólares en 4 años. Tiene la referencia de Deni Avdija, el otro dominador de categorías inferiores en Europa de esa generación, elegido en noviembre con el número 9.

Ahora es cuando muchos os preguntáis cómo es posible que Usman pueda tener hueco y semejante cartel en el draft jugando aún a este nivel bajito en Euroliga. Bien, pues porque hace años que las franquicias dejaron de buscar en el draft estrellas ultramar sino proyectos, jugadores lo más jóvenes posible pero con mucho potencial, para terminar de formarlos en América, sin los “vicios” del basket FIBA. En ese sentido pesa el precedente de Antetokounmpo, elegido desde la segunda división griega. No sabía hacer la o con un canuto, ¿y qué?

Es el caso más llamativo pero ni mucho menos el único. No hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos, los tenemos en la ACB y con ciertas similitudes a Garuba. Ahí está Biyombo, reserva en Fuenlabrada, cobrando 20 millonacos anuales en la NBA. O Ibaka, que promedió valoración 7 en Manresa en su última campaña en Europa, firmando un carrerón de bandera allende el mar. ¿Realmente eran ellos mejores cuando les eligieron en el draft de lo que es hoy Garuba? Ya os digo que no. Resumiendo: que estamos seguramente ante los últimos meses de la Pantera en Madrid. Su marcha en verano no dejará un boquete en lo deportivo, pero deseo que antes de irse reencuentre el karma y pueda despedirse dejando un mejor sabor de boca.

¿Ayón revival?

Gustavo Ayón se dejó querer anoche en Tirando a Fallar, solo le faltó ponerse un letrero luminoso: “Me encantaría volver (al Madrid) y tener una oportunidad, allí fui muy feliz”. Sobre su estado de forma, explicó que tiene un gimnasio y una pista de basket en su rancho, donde entrena cada mañana. “Físicamente estoy muy bien, me falta ritmo de competición, pero se coge en un par de semanas”.

Horas después de que Florentino advirtiese en la asamblea que “es momento para la austeridad”, Machete aclaró que el dinero no sería un problema: “Lejos de lo que sea económicamente, si algún equipo apostara por mí, tengo total disposición. Me gustaría tener una oferta en enero y cogerla”. Evidentemente no jugaría gratis, nada es gratis en esta vida, pero podéis dar por seguro que cualquier NAF con pasaporte cotonou cortado en el mercado NBA (¿Labissiere?) te va a pedir ciertamente más sueldo. Y si hablamos del mercado europeo (¿Birutis?), los jugadores tienen contrato en vigor y tocaría pagar transfer, con lo que ni os cuento.

Así visto, Machete puede ser una oportunidad interesante para añadir un pívot reserva hasta final de curso, alguien que ofrezca digamos 13 minutos solventes de relevo a Tavares desde el banquillo, los que no creo que estén en condiciones de dar ni Felipe ni Vukcevic. En fin, un parche low-cost ante la situación excepcional sobrevenida con la gravísima lesión de Randolph.

Ayón es pívot, conoce el vestuario y los sistemas, tiene pasaporte español y se está ofreciendo por poco más que un par de bocadillos de calamares de El Brillante. Es mayor, sí, pero ni le necesitamos a largo plazo ni va por los 40 palos de Felipe. Tiene 35 años, la misma edad que Rudy, y la pasada temporada (o sea, hace solo 9 meses) promedió 13 puntos y 5 rebotes en la Euroliga. Y no es que hablemos de un Salah Mejri de la vida, con todos los respetos, Machete fue titular en las dos únicas Euroligas que ha ganado el Madrid en lo que va de siglo.

Las circunstancias de su salida

Para los ofendiditos y los dignos, aquellos que nunca perdonan a un jugador que se marcha voluntariamente del Madrid, porque es el centro mismo del universo, recordemos que la salida de Ayón no fue sino un ejercicio de honradez hacia el club. El Madrid quería que siguiese, Laso el primero, pero el jugador en ese momento dio prioridad a intentar pescar un contrato en la NBA, para estar más cerca de México y por ende de su hijo. Una motivación no solo respetable, sino entrañable. Podría haber renovado con el Madrid para asegurarse pájaro en mano y después, si salía una oferta en América, dejar al club compuesto y sin novia a mitad de verano, sin margen de maniobra. O sea, como Chacho. Pero no, Ayón consideró que no era honesto aceptar esa propuesta de renovación si su prioridad era probar suerte en el mercado NBA. Así que avisó al Madrid, que fichó a Jordan Mickey como sustituto. Al mexicano le salió cruz en el mercado NBA y tuvo que acabar cogiendo la mejor oferta que le llegó, a este lado del charco, en San Petersburgo.

Por si os lo estáis preguntando: no, no tengo acciones de Machete S.A., el mexicano no es la única opción disponible en caso de que el club decida salir al mercado (lo cual no tengo claro), de hecho hay alternativas que por edad tienen más recorrido a medio-largo plazo, si esa es la prioridad. Ahora bien, si las prioridades son el rendimiento a corto plazo, un precio bajo y un pasaporte no extracomunitario, la opción de Ayón me parece difícilmente mejorable. Además, no me negaréis que no sería un guiño del karma poder ver a Jaycee, Felipe y Machete retirarse juntos de blanco en junio.