Se viene Yabusele: el Madrid apuesta a grande para suplir a Garuba

Sabíamos del interés desde hacía semanas y, a falta de confirmación oficial, parece que hay acuerdo del Real Madrid por Guerschon Yabusele, 25 años, seguramente el ala-pívot en mercado (termina contrato, llegaría como agente libre) más cotizado de la Euroliga este verano. Según Chema de Lucas, que adelanta la información, firmaría por una sola temporada, en lo que supone el gran asterisco de la operación. ¿Por qué firmar solo un año a un jugador joven y de tanta proyección? Probablemente el francés no ha querido comprometerse de inicio por más tiempo para no cerrarse la puerta a un eventual retorno a la NBA, que de hecho quería sondear este mismo verano. Y digo retorno porque ya jugó en EEUU dos campañas, 2017-19, en Boston Celtics, que le eligieron con el nº16 del draft.

Este contrato corto, de un año, supone un pequeño giro de timón en los movimientos del Madrid en mercado en los últimos años. Priorizar la calidad frente a la certidumbre a medio-largo plazo. Es la lección aprendida de la hostia que han supuesto las fugas de Facu y Deck a mitad de curso. Adaptase a la nueva realidad de mercado: no se puede controlar el futuro ni poner diques al mar. Los contratos largos y las cláusulas altas dan una falsa sensación de certidumbre: si el jugador se quiere ir y en la NBA le quieren no hay forma desde Europa de impedirlo.

Así que, si la única forma de fichar a la mejor opción de mercado es aceptar firmarle solo un año, como a Yabusele, pues así sea, porque igualmente de aquí a un año la vida puede dar muchas vueltas. La única diferencia de este contrato corto es que, si se quiere ir el próximo verano, lo hará sin dejar dinero en caja. Punto. Más allá de eso, os recuerdo que Anthony Randolph llegó en 2016 con aspiraciones de regresar a la NBA y contrato por solo un año…

Chupi-pandi francesa en Goya

Sonaron otros nombres para el puesto, como Kurucs o Claver, en algún caso con escaso fundamento, Yabusele siempre fue el plan A, la prioridad del Madrid para reforzar el puesto de ala-pívot ante la inminente marcha de Garuba. Una incorporación, como la de Poirier, que destila una ambición en mercado que habíamos echado en falta del club en veranos previos. Así las cosas, si la salud respeta, y en función del estado de Randolph a su regreso, el Madrid cerraría un potente juego interior para el próximo curso, con Thompkins, Yabusele, Randolph, Tavares, Poirier y Vukcevic.

El fichaje, además, viene a consolidar un cambio de rumbo en la sección: pasar de la apuesta por Argentina (no queda ninguno de los tres que empezaron la 2020/21) a bancarlo todo a la chupipandi francesa. Habrá cuatro galos en el roster el próximo curso, los mismos que españoles. Llegado cierto punto se produce un efecto llamada: los jugadores hablan entre ellos y la expectativa del aterrizaje en el extranjero se hace más llevadera rodeado de compatriotas. Quizá no sea el caso de Poirier, Heurtel y Causeur, que ya conocían España, pero sí el de Yabusele.

¿Qué puede aportar?

Tiene uno de los físicos más especiales de Europa, con ese prominente culo pollo, cual Kardashian, y una relación de peso (118kgs) y altura (203cms) que para casi cualquier mortal supondría gordura. Pero en su caso son mayormente kilos de músculo que mueve con enorme agilidad. Un físico que le permite correr contraataque, machacar el aro y aguantar el envite al poste de cualquier ala-pívot a este lado del charco. El Barkley de Dreux.

¿Se gana o se pierde con el cambio? El francés carece de la intensidad y la anticipación defensiva de Garuba, pero a cambio tiene más talento ofensivo natural, especialmente para el tiro, ya sabemos, requisito importante para el puesto de cuatro en los sistemas de Laso. De entrada deberíamos asumir que el Garuba de los dos últimos meses tiene mal reemplazo en Europa, por no decir imposible, pero puestos a perderle, Yabusele era lo mejor que ofrecía el mercado en ese puesto y perfil. Buena operación.

Demasiado Higgins para este Madrid

Cuesta arriba, pero y mucho, se le queda la final ACB al Madrid. En el formato recortado de este año, palmar el primero y en casa es casi mortal de necesidad. Y lo peor ya no es tanto el resultado sino la sensación de inferioridad: la buena versión de los blancos se va 3 arriba al descanso, la buena del Barca +17 en la segunda parte, pese a perdonar hasta 11 tiros libres.

Podemos señalar a Peruga e invocar a la testiculina pero, en honor a la verdad, que cada vez que el Madrid se ha cruzado este curso al Barca con algo en juego ha salido escaldado. La final de Copa fue un chorreo y la serie final ACB empieza en las mismas coordenadas. Hasta con el mismo protagonista, Cory Higgins. 26 puntazos hoy, 20 en la final de Copa y, aunque no fuese contra el Madrid, 23 en la final de Euroliga. Los mejores son los que marcan diferencias cuando de verdad importa, y Higgins lo hace, por eso es a día de hoy el mejor escolta del continente. Además, no necesita justificarse inflando estadística en partidos de relleno, como algún compañero suyo que cobra bastante más…

No hace tanto el Madrid tenía el mejor backcourt de Europa, a los Higgins del momento, en su edad prime, pero entre fugas a la NBA y cierta complacencia en los despachos, aplazando la inevitable renovación, lo que queda es un grupo de veteranos entrañables, con los cojones cuadrados y el cariño de la grada, pero con una salud de cristal y que ya no marca diferencias en la élite. Como le sucederá a Higgins cuando tenga treintaymuchos como ellos, porque es ley de vida, el tiempo pasa para todos.

No es un buen día, no es una crónica agradable de escribir, pero tampoco quiero que suene apocalíptica: el baño de realidad ya nos lo hemos llevado a lo largo de curso como para rasgarnos ahora las vestiduras. La afición blanca llega curada de espanto, sabíamos que esto podía pasar en la final, que de hecho era lo probable desde el mismo día de noviembre en que se fue Campazzo. Aquello cambió el equilibrio de fuerzas en la elite ACB, el Madrid dejó de ser el favorito a los títulos y el objetivo realista pasó a ser llegar a la final. Y se llegó, pese a nuevas fugas y lesiones por el camino, así que dramatismo el justo.

Jaycee y Garuba, desactivados

Tavares y Poirier dominaron la zona como se espera de ellos, 19 rebotes y 37 de los 58 de valoración del equipo. Pero no hubo mucho más. Alocén mostró detalles interesantes por momentos, pero le lastraron las faltas. Tampoco se puede exigir mucho más a un tercer base de 20 años. Taylor, que venía firmando unos playoffs muy serios, pinchó en su cometido principal: contener a la estrella exterior rival (Higgins). Puede que se está jugando la continuidad… Llull y Abalde, recién salidos de periodos de baja, jugaron sin apenas haber entrenado así que poco se les puede reprochar.

Hay especialmente dos jugadores por los que me sabe mal el partido, y son Garuba y Jaycee, para los que puede haber sido su último encuentro en Goya. ¿El mejor canterano español en una década y el mejor extranjero del club en el siglo XXI se van a despedir de su público con actuaciones en negativo? Ya me jodería.

Usman, el mejor en semifinales, partió desde el banquillo y acumuló errores por exceso de ímpetu, como el júnior que todavía es y a veces nos olvidamos. No encontró en ningún momento el ritmo del partido, su lenguaje no verbal fu un poema: valoración -6. Y a Carroll, como ya es costumbre, Laso le reservó para el tercer cuarto, que no tiene gasolina para más a sus 38, si no quieres que te acabe restando en defensa más de lo que te suma en ataque. Pero Abrines le ató en corto esta vez y se quedó en 1/5 tiros.

Por ellos dos principalmente, por la Pantera y por Jaycee, me encantaría que hubiese tercer partido y se puedan despedir de Goya, se gane o se pierda, pero con una actuación acorde.

Defensa, orgullo y rebote: el Madrid resiste a las bajas

En cuadro, y ya no es una hipérbole sino la literalidad, sacó adelante el Madrid el primero de la semifinal contra Valencia. Porque a las ausencias de Randolph, Thompkins, Abalde y Felipe se unieron las de Llull y Laprovittola, que bien podrían no regresar en lo que resta de curso. El argentino seguro que no, Llull tendría alguna opción si se llegase a la final. En todo caso, mejor no contar con ello.

Debutó Juan Núñez, que se limitó a subir el balón y ordenar sistemas durante 5 minutos, y demasiado fue, con 17 años recién cumplidos y llegado solo 36 horas antes, que estaba en la fase final de la Euroliga junior cuando le llamó Laso.

Hay mucho de infortunio en la plaga de lesiones, la mayoría, pero no todo. Echarle toda la culpa a la mala suerte es el recurso fácil. La plantilla está muy envejecida, sobre todo las alas, y a más años en las piernas mayor probabilidad de lesiones musculares. Rudy y Llull como mayores exponentes. Hace falta una reflexión seria. Quiero pensar que, después del sainete de lesiones de este curso, la directiva tomará nota de cara a la configuración de plantilla para el próximo.

Resiliencia

Los que quedan sanos dieron la cara, vaya que si la dieron, alimentando el mito de la resiliencia de este grupo. El equipo, arropado ayer por algo de público por primera vez en 15 meses, firmó un encuentro magnífico dadas las circunstancias, un alarde de concentración, despliegue físico y defensa. Pero el principal arma volvió a ser el rebote, +56 en tres partidos de playoffs. Es decir, un promedio de 18 más que el rival, y esa es una ventaja sideral que compensa muchas limitaciones. Y no es Valencia precisamente una malva en la pintura, al contrario, es el corazón de su plantilla, con los Dubljevic, Tobey, Kalinic y Layberie, pero igual salieron escaldados de Goya. 52-33 terminó la batalla bajo tableros.

El Madrid ha hecho de la necesidad virtud, y ha transformado el hándicap de puntos y tiro exterior en el puesto de cuatro (por las bajas de Trey y Randolph) en dominio reboteador y fortaleza defensiva. Porque Garuba y Tyus no anotarán apenas ni enchufarán triples, pero si hablamos de defender y rebotear son auténticos valladares. Especialmente el canterano, soberbio ayer, qué ayudas defensivas (3 tapones), qué forma de cargar el rebote (12), qué intensidad. Pantera total.

Fue uno de los cuatro que lideraron la victoria blanca. Tavares recuperó su mejor versión (17+11) tras casi un mes out entre lesión y descanso. Causeur, que venía de un partido muy discreto en Gran Canaria, se erigió ayer en referente ofensivo exterior. Asumió muchos más tiros de los habituales y, como vio el aro como una piscina, se fue hasta 24 puntos.

Por último, y no menos importante, Jeffery Taylor dio también un paso al frente cuando más se le necesitaba, ausentes Abalde y en la segunda parte también Rudy. Secó a sus pares sin cargarse de faltas y añadió 13 puntos y 7 rebotes. Su mejor partido de la temporada.

A Pierria muerto, Nigel puesto

Giro de guión en el puesto de base titular. La operación Pierria Henry, que en abril se diese por hecha, acuerdo mediante por 500k para que Baskonia no entrase al tanteo, se ha complicado y el Madrid desiste ahora de su incorporación.

Querejeta ha cambiado de idea, no se limitará a intentar sacar ganada sino que tratará de retener al base con el dinero ingresado por la salida de Vildoza (alrededor de 1.6M€). Recordemos que Henry es ya este año la ficha más alta de la plantilla vitoriana, junto a Giedraitis, y su inminente pasaporte Cotonou aporta un valioso margen de movimiento en mercado al equipo vasco.

Si Baskonia va con pasta, le sumamos el derecho de tanteo y la diferencia de fiscalidad, acometer el fichaje de Pierria sin acuerdo con Querejeta supondría al Madrid un ojo de la cara, seguramente más de lo que vale el jugador (que ya es bastante), y entrar en una guerra de guerrillas como la del Barca por Hanga en su día, que no beneficia a nadie. Además, al factor precio había que sumarle la incertidumbre, puesto que el base no cierra la puerta a la liga de su país (NBA). Los Wolves se interesaron por él a finales de abril y la cosa no cuajó por la cláusula de salida de Baskonia, pero como agente libre este verano podría cambiar la historia.

Y no está el Madrid como para asumir riesgos en el fichaje más importante de cara al próximo curso, la incorporación de un base titular que acompañe a Heurtel y Alocén. Por eso ha girado el timón hacia Nigel Williams Goss (191cms, 26 años), que firmaría por las dos próximas temporadas. Una operación más sencilla y segura, sin el incordio y sobreprecio del derecho de tanteo, puesto que el jugador acaba contrato en el Lokomotiv, adonde llegó a mitad de este curso tras año y medio de ostracismo absoluto en Utah, haciendo la goma entre el primer equipo y la Liga de Desarrollo.

Y esta es otra de las claves de la operación. Tras las espantadas de Campazzo y Deck, y previamente la de Chacho, el Madrid no quiere juegos, la certidumbre se ha convertido en uno de los principales valores de mercado. El club da prioridad a jugadores sin aspiraciones NBA, y una de las mejores garantías es que estén ya de regreso a Europa tras una mala experiencia allende el mar. Poirier y Tavares cumplen ese patrón. NWG también lo cumpliría: recordemos que antes de su aciago paso por los Jazz, brilló en Europa jugando para Partizán primero y Olympiakos después. ¿Os acordáis cuando nos metió 23 puntos en El Pireo?

¿Mejor o peor que Pierria?

Precisamente porque le conocemos de verle en Europa, podemos calibrar el posible impacto de su fichaje. Tiene un nivel similar al de Pierria, aunque perfiles tácticos diferentes. Henry mejor defensor, más atlético y manos rápidas, Williams-Goss mayor talento ofensivo: más puntos y bastante mejor muñeca, más killer.

Pierria pasa mejor en estático, no en vano lideró la Euroliga en asistencias por partido este curso. Pero no confundamos asistir con dirigir: Henry acapara demasiados segundos de balón para mi gusto, pierde algún balón más de la cuenta y su selección de tiro es a veces discutible. NWG no te va a acabar un partido con 12 asistencias, pero te va a ordenar sistemas, a cuidar mejor el balón y anotar más puntos. Lo dicho, perfiles distintos.

Seguramente el de Pierria sea más complementario con Heurtel, pero en la vida no siempre se puede elegir: el riesgo y precio de su operación no salía a cuenta. Particularmente veo el vaso medio lleno: el Madrid se ha movido rápido para evitar quedarse a mitad de verano compuesto y sin novia, y ha encontrado la mejor alternativa viable en un mercado reducido, dado que casi todos los mejores bases y combos del continente quieren probar suerte en el mercado NBA en julio-agosto (Wade Baldwin, Jordan Loyd, Vasa Micic, Larkin, etc). Williams Goss es un enorme talento, y con 26 años seguramente con más recorrido a medio plazo que Pierria. Bienvenido sea.

Las notas de la Euroliga 20/21 del Madrid

La temporada Euroliga del Madrid ha sido un dolor de muelas para el aficionado, con una plantilla mal confeccionada de partida, además mermada por lesiones y fugas a la NBA. El arrebato de dignidad de la serie de cuartos, forzando quinto partido al Efes, no cambia el hecho de que la campaña blanca ha sido muy discreta. Dos milagros en Goya no deben servir de excusa a la directiva para posponer cambios necesarios en la plantilla, y acometerlos con mayor ambición que en veranos previos.

El Madrid, recordemos, es uno de los cuatro mayores presupuestos de Europa y venía de terminar como segundo destacado de lo que se pudo jugar de Euroliga 2019-20, que fue la mayoría de la fase regular. Balance 22-6. Por eso, meterse al año siguiente de milagro en top8 y ver la Final Four por la tele por primera vez desde 2016 es necesariamente una decepción, un paso atrás. Y la Euroliga, recordemos, es la competición en la que el Madrid juega contra sus iguales y por tanto por la que principalmente juzgamos su rendimiento. Así que, terminada la competición, toca hacer balance, en el que no incluyo ni a los que se fueron ni a Randolph, ausente casi todo el curso.

Los bases

Laprovittola. Tampoco es que le tuviésemos mucha fe después de su primer año en el club, de hecho tuvo pie y medio fuera en verano, pero igual esperaba más de esta segunda temporada, ya hecho a los sistemas y con la puerta de par en par que se le abrió con la marcha de Campazzo y los problemas físicos de Llull. No deja de ser un exMVP de la ACB, clase no le falta, pero no ha dado el step-ahead que esperábamos, por mucho que sonase algún día la flauta (Fenerbahce) o maquille los fines de semana en ACB. Cumple a rajatabla el refrán de “poderoso con los débiles y débil con los poderosos”. En su caso, se juntan sus problemas defensivos con las pérdidas de balón y ese tempo de dirección exasperantemente lento que no pega ni con cola en el Madrid. De semejante manera se borró que Laso tuvo que tirar en no pocos partidos del chaval Alocén y experimentar con Abalde de base como alternativa en la dirección. Lapro es el tercer salario más alto de la plantilla, termina contrato y ya sabemos que no seguirá. Le deseamos suerte, ha sido un profesional, pero el Madrid necesita como el comer un cambio de aires en la dirección para el año que viene.

LLull. Echo cuentas y solo me salen solo cinco partidos buenos suyos en toda la temporada Euroliga: la pachanga contra Jimki en casa, sus minutos contra Bayern en la jornada 6, los dos encuentros inmediatamente posteriores a la marcha de Facu (CSKA y Asvel) y el tercero de la serie contra Efes. Punto. Nótese que digo buenos, de nivel titular de equipo top8, luego ha habido otros de simplemente mejorar a Lapro en esos días en que al argentino se le caían los balones de las manos, pero no me parece algo que poner en el currículum. Al final, hablamos de cinco buenas actuaciones sobre una temporada de 39, la nota es necesariamente un suspenso, y lo es por tercera temporada consecutiva, lo que invita a reflexión.

No paso por alto sus problemas físicos y, sobre todo, el hecho de que tuviese que volver a jugar de base por la espantada de Facu, cuando Laso había decidido este curso mudarle a tiempo completo a la posición de escolta, para limitar su tiempo con el balón en las manos. Son atenuantes, faltaría más, pero si hablamos de rendimiento, la realidad es que está muy lejos de la élite, cada vez más. Los problemas musculares no son nuevos, le acompañan desde que regresase de la gran lesión, y camino de 34 años su físico no va a ir a mejor. Termina contrato, aún no ha renovado y el Madrid se enfrenta a un dilema incómodo. Es joven para retirarse y el club ya ha demostrado guiarse por el sentimentalismo en la gestión del ocaso de las leyendas: prefiere que se retiren de blanco y cuando ellas elijan. Asumiendo por tanto que Llull renovará, la cuestión es en qué condiciones, es decir, por cuántos años, en qué rol y, por consiguiente, por cuánto dinero. Analizando su rendimiento, mi apuesta sería un 1+1 en la escala salarial de Causeur (alrededor del millón bruto) y para ser no más que segundo o tercer escolta de la rotación.

Alocén. Se le hicieron muy cuesta arriba los primeros meses, tanto en Euroliga como en ACB, lógico para un jugador de su corta edad y escasa experiencia, encima en un puesto tan exigente como el de base en el Madrid de Laso. Por si fuera poco, la fuga de Facu, las lesiones de Llull y el pobre rendimiento de Lapro le cargaron con una responsabilidad para la que todavía no está preparado. Lo ha pasado mal, pero mejoró a lo largo de la temporada, cumpliendo al menos, de hecho, fue el mas solvente atrás de la tripleta de bases. Le queda bastante recorrido aún hasta la élite Euroliga, pero ha salvado dignamente un año debut muy jodido y se ha ganado el puesto como tercer base para el que viene. Con menos presión y más experiencia tengo confianza en que la temporada que viene acelere su evolución.

Los escoltas

Causeur. Su campaña se parece un poco a la de Lapro: sólida en ACB, diría que hasta notable, pero suspenso en Europa, que es de lo que tratamos hoy, donde sus promedios bajan literalmente a la mitad. 10.8 de valoración en ACB por 5.4 en Euroliga… Las lesiones y fugas en el juego exterior le han concedido más minutos que otros años, que tampoco ha aprovechado para brillar, salvo ocasiones contadas. Cumple 35 el mes que viene y eso se nota en el físico y la defensa, donde más ha cojeado. De ahí su ostracismo en la eliminatoria contra Efes: solo 21 minutos entre el segundo y el quinto partido. Si no eres un crack en ataque, tipo Carroll, y encima sufres atrás, incapaz de contener a Beaubois, lo tienes negro en el sistema Laso cuando la carretera se empine. Le queda otro año de contrato garantizado por un salario razonable y es uno de los más queridos del vestuario, así que imagino que continuará, eso sí, en rol de fondo de armario y asumiendo que 2022 es el final de la escapada.

Carroll. Seguirá enchufando hasta en la tumba: 10 puntos de media en 15 minutos este curso en Euroliga. Pero esto se juega a dos aros y esos números esconden una contrapartida, a veces imperceptible para el aficionado ocasional, que es el hándicap defensivo en el que se ha convertido. Nunca ha sido su fuerte, pero la cosa va a peor con los años y el declive físico, convertido ya en un coladero atrás, una brecha en la falange que obliga a Laso a dosificar sus minutos y a auténticos equilibrismos en los quintetos para tapar el agujero. Carroll termina contrato, tiene 38 años y hace algunas semanas se publicó que seguiría otro año. Todavía no ha firmado la renovación y, personalmente, preferiría que no lo hiciese. Le considero una leyenda absoluta del Madrid, el mejor americano que ha vestido la camiseta desde que tengo uso de razón, y es así como prefiero recordarle, antes que verle arrastrarse y estirando el chicle, convertido en un busto andante. Precisamente porque le quiero, prefiero que se retire este verano, con dignidad.

De lo contrario, temo que el club se enroque y junte para el año que viene un puesto de escolta disparatado y nada operativo, de 142 años, con cuatro jugadores a una media de 35.5 (Llull, Rudy, Causeur y Carroll). Sé que los cuatro son muy queridos por la afición pero ninguno marca ya diferencias en Europa, como hemos comprobado este curso. La retirada voluntaria de Carroll forzaría a la directiva a salir de la zona de confort y buscar en mercado piernas frescas, por debajo de la treintena (¿Dorsey?, ¿Matt Thomas?). No tendría sentido acometer una renovación profunda de la plantilla, con fichajes ambiciosos en otras posiciones, y hacer la vista gorda al puesto de escolta por sentimentalismo.

Rudy Fernández. Su temporada se ha movido en las mismas coordenadas que las anteriores, mermado por los sempiternos problemas de espalda, reservándose para los partidos importantes. Apariciones con cuentagotas, cada vez más esporádicas, eso sí, cuando se pone de faena es el más determinante de los cuatro exteriores veteranos, por su defensa contagiosa, su inteligencia en pista y anticipación, aliñada con algún triple. Su versatilidad, al poder jugar tanto de escolta como de alero, es una baza valiosa. Pero si se trata de poner notas al conjunto de la temporada Euroliga, la de Rudy es un suspenso. Apenas ha aparecido y cada vez se puede echar menos cuentas con su concurso. En principio seguirá: le queda otro año de contrato garantizado, aunque no parece de los que estiran el chicle, a tenor de sus declaraciones públicas

Los aleros.

Alberto Abalde. Apuntó cosas interesantes en la pretemporada y primeros meses de competición, acorde a las expectativas levantadas por su fichaje, pero se fue diluyendo a lo largo del curso. El paso por el puesto de base le desubicó, cada vez más inseguro y tomando peores decisiones con el balón en las manos. No le han faltado minutos porque atrás siempre ha cumplido; su ventaja física respecto a los compañeros de puesto es insultante: el único exterior por debajo de la treintena. En la eliminatoria contra Efes remontó el vuelo y, sin ser estelar, le ganó el duelo a todo un Kruno Simón. Esperábamos más, pero llega al aprobado. Igual que con Alocén, contamos con que el año que viene acelere su progresión: está llamado a ser uno de los pilares del juego exterior blanco y eso pasa por un stepahead.

Jeff Taylor. El suspenso más rotundo del perímetro blanco. A falta de talento ofensivo natural, su rendimiento pasa por la defensa y está supeditado a un estado físico óptimo, del que apenas ha gozado en toda la temporada por distintas lesiones y molestias. Se le echó especialmente de menos en la serie de Efes, defensor natural de Micic y Larkin. Visto en perspectiva, el sueco ha resultado el más afectado por el desembarco de Abalde, dado que el gallego rinde atrás a un nivel casi parecido sin obligarte a ‘atacar con cuatro’. Taylor cumple 32 este mes y le queda otro año garantizado, pero no me sorprendería que el club negociase una rescisión de contrato. Ha dado buenas temporadas de basket en Madrid, no siempre reconocido, eso sí, fetiche defensivo del sistema Laso, pero su periplo blanco debería terminar aquí. Hace falta savia nueva.

Juego interior

Thompkins. Su temporada ha sido buena, segundo máximo anotador del equipo en Euroliga, con sólidos porcentajes (61% de dos y 41% de tres), que mantuvo incluso a la marcha de Facu, cuando se tuvo que buscar mucho más sus propios tiros. Además, cumplió con el marrón de jugar de center, que no es lo suyo, para compensar el agujero de la plantilla tras el fichaje frustrado de Zizic. Quizá esperábamos un poquito más a la lesión de Randolph, que le dejó el camino expedito, pero su físico es limitado, y la ecuación de ‘a más minutos mayor rendimiento’ no funciona en su caso, más bien al revés. Ha terminado la temporada fundido, con el depósito en reserva, pero durante muchas semanas fue casi el principal argumento ofensivo del equipo.

Garuba. Notable. Su explosión es la mejor noticia del equipo en la recta final de temporada: ha recogido de Tavares, asfixiado, el testigo como pulmón de la pintura. La evolución de su juego ha sido espectacular, tanto técnica, en su principal hándicap, que era el lanzamiento, como sobre todo en la toma de decisiones en pista. El mejor adolescente que ha visto la Euroliga desde la marcha de Doncic. Se llevaría un sobresaliente como un castillo… si no fuese porque hoy analizamos el global de la temporada y, pese a su final fulgurante, el resto del curso rayó un poquito por debajo de las expectativas. O quizá estas eran desmesuradas tras su temporada debut. Tiene 19 recién cumplidos, que es la edad en que la carroza se convierte en calabaza y los buenos de Europa se piran a la NBA. Una pena, que además deja un boquete en el roster, porque el Garuba del último mes tiene difícil reemplazo en el mercado y no se puede echar cuentas con que Randolph se parezca al que fue. Suena Yabusele

Felipe Reyes. Le ha sobrado esta temporada, seguramente la pasada también, un epílogo innecesario a una brillante carrera. No ha aportado prácticamente nada al equipo porque ya no está para el basket de élite, por eso Laso tuvo que recurrir a Vukcevic, fichar a Tyus o tirar de Thompkins como pívot antes que dar minutos al capitán, claramente nivel exjugador. Solo ha tenido 21 minutos en Euroliga en toda la temporada, en 39 partidos y pese a la plaga de bajas, no hay mucho más que añadir. Son 41 años y se retira el 30 de junio.

Alex Tyus. Fue un fichaje poco ambicioso a la lesión de Randolph, un recambio baratito y comunitario para salir del paso, y como tal ha rendido. A pesar de su amplia experiencia Euroliga y a que teóricamente llegaba en forma, en activo de Galatasaray, le costó bastante empezar a sumar. El último mes ha cumplido, sin alharacas. Tiene 33 años, firmó solo hasta final de curso y no seguirá.

Edy Tavares. Sobresaliente, el mejor del equipo este curso, sin duda. A la marcha de Facu se confirmó como la estrella indiscutible del proyecto, además del center más dominante de la competición, incorporando este año nuevas herramientas a su repertorio ofensivo, que sin Campazzo, igual que Trey, ha tenido que buscarse mucho más las castañas. La recta final de temporada le ha pillado desfondado: por muy en forma que esté y por mucho que se cuide, que parece el hombre de acero, no deja de ser un tipo de 221cms que durante meses se ha metido 90 minutos de juego a la semana entre pecho y espalda. El curso que viene será distinto, con Poirier de escudero podrá dosificarse para llegar bien cuando se decidan los títulos.

Coach L

Pablo Laso. Seguramente su mejor temporada ha coincidido con la peor plantilla. Se ha convertido en un entrenador superlativo, además, tras una década en el banquillo no se ha aburguesado lo más mínimo, que lo fácil hubiese sido echarle este curso la culpa al empedrado (=a la directiva o jugadores). Pero se ha mantenido estoico ante la fuga de talento, dando la cara, capaz de encontrar soluciones de circunstancias hasta debajo de las piedras. Se inventó a Thompkins de center, dio la alternativa a Vukcevic y hasta probó con Rudy de ala-pívot (¡!). Ha renovado por dos temporadas y a Dios gracias, porque es la verdadera clave de bóveda del proyecto.

Abonados a la épica: el Madrid devuelve la serie a Estambul

Imposible no estar orgulloso de este Real Madrid. Pase lo que pase en Estambul, las dos victorias en Goya esta semana, sin Tavares y ante el que llegaba como mejor equipo de Europa, son una hombrada para recordar. Entrábamos en la serie cual cordero al matadero y el lunes viajamos a Turquía para jugarnos a cara o cruz un billete para la F4. Una demostración de carácter y amor propio, del animal competitivo que, incluso en la adversidad, o especialmente en la adversidad, es desde hace años este Madrid de Laso, sin entrar en nombres, sino como concepto colectivo y atemporal.

Porque los mejores hoy fueron completamente distintos a los del martes, con Llull regañado con el aro (2/11 de campo) y Thompkins literalmente lesionado, cojo perdido y que por la mañana no pudo ni completar la sesión de tiro, según confiesa Laso. Pero emergió esta vez Jaycee, que llevaba una serie lamentable, como puntal ofensivo en la primera parte (20 puntos) y Abalde repitió modo multiusos, zampándose por segunda vez a Kruno Simon en 48 horas. Pero brilló por encima del resto Garuba, heróico, erigido en el último mes y medio, y más estos días ante la baja de Tavares, en el jugador más importante del equipo. En términos de Bola de Dragón, se ha transformado ya en super guerrero.

24 puntos y 12 rebotes hoy para 30 de valoración, la mejor actuación de su carrera en el partido más importante, con 19 añicos recién cumplidos, que se dice pronto. El mejor adolescente que ha visto la Euroliga desde Doncic… Es la definición misma del interior moderno: rápido y atlético, bastión defensivo, capaz de asegurar el rebote, abrir el campo o emparejarse con el pequeño en miss match. Qué orgullo ver brillar a semejante nivel a un canterano: se irá a la NBA en verano, pero lo hará con la licenciatura bajo el brazo. Por cierto, que en un mes le ha descuadrado la lista a Scariolo para Tokio, ¿o tendrá los huevos de convocar a Oriola o Claver por delante?

Parcial final de 23-4

El guión del cuarto, salvo el tremendo parcial de arranque (17-0), rápidamente enjuagado, tuvo bastantes similitudes al del martes, con Efes dominando durante la mayor parte del duelo, encima esta vez con acierto exterior (12 triples). Parecía que la victoria caería de su lado como fruta madura, por el peso de la lógica. Pero no, contra toda lógica resurgió de nuevo Madrid. Por la puerta entreabierta se volvió a colar la épica: si el parcial final del martes fue de 16-0, el de la cuarta función no desmereció: 23-4.

Los blancos, tampoco descubro Roma, se mueven bien en estos finales caóticos y de tintes épicos, porque en los ‘esfuerzos cortos’ brillan los veteranos, especialmente Rudy, con el culo pelado de competir en la élite. Sus minutos de ala-pívot en el último cuarto, obligado por la lesión de Trey, fueron una exhibición de pundonor y conocimiento del juego.

Efes regresa a Estambul en busca de respuestas: la sonrisa de suficiencia de Larkin y Attaman a su llegada a España hace tres días es hoy de canguelo, tienen mucho que perder, la Euroliga que les debe la historia del año pasado. Lo contrario que el Madrid: ¿otro milagro? -> ¿por qué no?