Laprovittola: ni tanto ni tan calvo

Primera derrota blanca del curso 2020/21, y fue una fea en el arranque de la Euroliga. Un pinchazo asumible calendario en mano, en una pista teóricamente exigente, pero que igual deja mal sabor de boca: espesísimo en ataque el equipo (17 pérdidas y solo 7 asistencias), que además colapsó en los minutos finales, bajando los brazos y viendo la diferencia estirarse hasta los 13 finales. No está el patio como para dejarse muchos partidos de aquí a diciembre, que conviene hacer el mayor colchón posible de victorias antes de la marcha de Facu.

Sufrió el Madrid, todo hay que decirlo, un arbitraje la mar de caserito en el Buesa, que mantuvo a los locales a flote cuando más pequeño veían el aro. No pareció un arbitraje Euroliga, normalmente más permisivo que el de ACB. En concreto, Baskonia lanzó 17 tiros libres entre el minuto 15 y el 30 de partido, varios de faltas rigurosas cobradas a Alocén, Tavares y Thompkins. Y ya en el arranque de último cuarto, con la contienda igualada, apareció en escena Pierria Henry, rompiendo el duelo con tiros de media y larga distancia en los que normalmente acredita porcentajes bajitos. Se comió con patatas a Laprovittola, que jugó completo el último cuarto.

Euroliga, el reto pendiente

Si el argentino tenía por delante el reto confirmar en Euroliga, contra rivales directos, los brotes verdes que venía mostrando en ACB, ayer podemos afirmar que fracasó estrepitosamente: -3 de valoración y -10 el equipo con él en pista. Un desastre, Lapro versión 2019/20, la que le puso en la rampa de salida en verano y con cuyo mero recuerdo nos entran sudores fríos de imaginar que asuma el timón a la marcha de Campazzo. Seguramente no sea “ni tanto ni tan calvo”, y su nivel real esté a mitad de camino entre el MVP de la jornada contra Joventut y la calamidad en Vitoria. El asunto es si con ese término medio, encima tan irregular, alcanza mínimamente al Madrid para estar a partir de diciembre entre los mejores de la Euroliga, a donde por bloque y presupuesto corresponde.

El club saldrá al mercado, sí, pero insisto en que convendría rebajar las expectativas al respecto, resulta harto improbable que entre las raspas del mercado NBA aparezca un crack que llene mínimamente el vacío de Facu. Somos los que estamos, asumámoslo, y con la versión de anoche de Lapro eso da un poco de vértigo. Hay tiempo hasta diciembre para mejorar, o eso quiero creer, pero Vitoria nos vino a recordar que el argentino sigue teniendo la Euroliga en el debe.

Tampoco Causeur confirmó los brotes verdes de ACB. El galó salió en la segunda parte para desatascar y acabó con 0 puntos y valoración -3. Claro, no es lo mismo enchufar triples liberados contra Zaragoza o Penya en partidos sin tensión competitiva que generar desde bote defendido por Vildoza. Se le hizo de noche y añoramos la verticalidad de Llull, baja por un esguince. Abalde y Alocén volvieron a pecar de falta de decisión, más grave en el caso del gallego, que tiene más horas de vuelo, y el equipo bajó muchos enteros cuando se sentó Tavares por problemas de faltas.

Garuba anda atolondrado en el arranque de curso y a Thompkins, la otra opción de pívot reserva, el encargo le queda como un traje prestado. Tiene el peso y los centímetros para emparejarse en situaciones 1×1 con los pívots rivales, incluso no es nada mal reboteador en defensa, pero le falta toda la movilidad y la intensidad del mundo para las ayudas defensivas que el sistema Laso necesita del center. Al final, lo de Garuba o Trey de cinco no deja de ser un parche de circunstancias, el recurso para tapar el agujero en la plantilla que dejó el no-fichaje de Zizic. Y en Euroliga las costuras se notan…

Laprovittola: ¿motivos para la esperanza?

Con la Supercopa ya en la buchaca y el Real Madrid en velocidad crucero (se nota haber podido hacer la pretemporada con todos), el principal objetivo blanco en lo que resta de 2020 debería ser sencillamente meter en dinámica a los dos fichajes y a Laprovittola. No hay inversión a corto plazo más importante que esa, en puertas de la marcha de Campazzo, siendo Alocén y Lapro los únicos bases natos que quedarán en la plantilla y Abalde el único junto a Llull que podría echar puntualmente una mano en esas labores.

El gallego fue el mejor en pretemporada, tal cual, pero parece algo apocopado en el arranque del curso oficial. Ayuda en rebote y defensivamente es ya un puntal del juego exterior, lo que por cierto le convierte en una amenaza directa a los minutos de Taylor. Pero no se han invertido 1.5M en su transfer para que le haga competencia a mechitas, sino para que a medio plazo se convierta en uno de los claros referentes exteriores de la plantilla, también en ataque. Y para eso tiene que soltarse el pelo, creérselo, arrogarse galones. Porque hay un porcentaje de los tiros que dependen de sistemas, pero otra no menor, cuando el sistema falla, que dependen de echarle jeta. Causeur, por ejemplo, se ha cascado 28 tiros de campo en los dos últimos partidos: balón que le llega, balón que se chusca, y bien que hace, que está en buena forma y tiene el talento para meterla. Pero Abalde también.

Alocén de momento progresa adecuadamente, no desentona, que no es poco para su debut en la élite continental, pero hay que ser realista con las expectativas, que parte desde más abajo y tiene 19 años. Está cumpliendo, lanzando bien a canasta y ordenando el juego, generando en 2×2, pero le falta descaro y explosividad en estático para crear desde bote fuera de sistema. Suponemos que apenas contará en Euroliga, pero que no le falten minutos en ACB y mucha caña en los entrenamientos. Roma no se construyó en un día.

Brotes verdes

Y por último, quizá el más importante de los tres a corto plazo: Laprovittola. Su MVP de la jornada contra Joventut con 32 de valoración, excelso en la segunda parte anotando y dirigiendo (con nula presión del marcador, todo sea dicho), es un recordatorio de su talento y margen de mejora, un rayo de esperanza. En la segunda jornada no jugó, pero en la primera, recordemos, también rayó a buen nivel: el más valorado del partido con 17, incluidas 6 asistencias por ninguna pérdida. En justicia, fue otro encuentro de escasa tensión competitiva y tendrá que validar los brotes verdes a partir de este viernes en el arranque de la Euroliga.

Su incorporación fue una apuesta de la directiva. No es el base que hubiese fichado Laso de haber podido elegir, pero es el que tiene, no siempre podemos escoger las cartas con las que jugamos, y su mayor reto este curso será exprimirle. Todavía hoy suenan ecos del interés de Panathinaikos, pero no saldrá, de hecho asumirá galones a la marcha de Facu. Lo cual no es óbice para que se pesque adicionalmente algún base entre los descartes del mercado NBA, pero sería bueno rebajar las expectativas al respecto.

Puede que Laprovittola no haya dado muchos motivos para la esperanza en este año y pico en el club, y puede que su estilo no termine de encajar en un grande, pero sigue siendo la mejor apuesta del Madrid en este curso de incertidumbre deportiva y contracción económica. Es una mera cuestión probabilística: resulta más viable meter en dinámica a un jugador de amplia experiencia FIBA y tras 15 meses en la plantilla que encontrar un catacrack entre los descartes de la NBA, que ni dependen del Madrid ni tienen Europa como prioridad.

Un catacrack, además, que llegaría a mitad de temporada, seguramente sin experiencia FIBA y al puesto más táctico y complejo del equipo. Seamos realistas, esa adaptación instantánea es harto improbable. Una cosa es fichar un parche a la salida de Facu, para echar una mano y no dejar coja la plantilla, y otra esperar que una incorporación de circunstancias vaya a llenar los zapatos del jugador franquicia de uno de los tres mejores equipos de Europa. Nos guste más o menos, con la temporada ya comenzada y el mercado FIBA cerrado, la mejora de Lapro es la apuesta más viable a corto plazo. Eso, y (salvo gran oportunidad de mercado) añadir al mejor especialista disponible que acepte contrato hasta final de curso, más otro año opcional. No conviene comprometerse financieramente a largo plazo con un temporero, para así tener el próximo verano las manos libres y salir al mercado FIBA con el bazuca de dinero que dejarán la marcha de Campazzo y la rebaja salarial de Llull.

Alerta Deck: escuchará ofertas NBA en diciembre

Gabi Deck, que termina contrato el 30 de junio, lleva meses dando calabazas a las ofertas de ampliación del Madrid: prefiere jugar por ‘calderilla’ lo que resta de curso (su salario es el más bajo de la plantilla) a cambio de no pillarse los dedos con una cláusula alta, que es la contrapartida que le pide el Madrid. El caso de Facu ha sentado precedente y los jugadores se lo piensan dos veces antes de aceptar subidas salariales a cambio de blindajes. Si tu valor de mercado sube como la espuma y estás en puertas de dar el pelotazo de tu vida, como es el caso de Deck, es lógico que prefieras escuchar ofertas como agente libre.

Tortuga podría salir incluso en diciembre. Ya ha avisado al club, tras las últimas negociaciones fallidas, de que va a escuchar ofertas en el próximo mercado NBA. En ese caso tendría que abonar su actual cláusula, de 1.5M€ según fuentes argentinas, de los que recordemos que 600k los podría asumir la franquicia que le fiche. No tiene tanto cartel de mercado como Campazzo pero tampoco es descabellado pensar que pueda pescar un contratillo de por ejemplo 5M$ por dos años. Sí, incluso a pesar de esa muñeca de madera. Será por picapedreros en la NBA…

El Madrid tiene malas cartas

La alternativa tampoco es muy halagüeña para el club blanco: que Deck termine la temporada pero se marche gratis el próximo verano. En ese caso, su salida liberaría menos de medio millón bruto de masa salarial y no dejaría ni un euro en caja para ayudar a fichar a un sustituto. Con ese dinero no alcanza para comprarse ni una calcomanía del Tortuga

Resumiendo, que pintan bastos para el Madrid, porque en este caso no tiene la sartén por el mango. Todo lo que puede hacer para intentar retener al jugador seguir subiendo la oferta económica y/o rebajar las expectativas de cláusula. Claro que todo tiene un límite. Y más allá de eso, pues rezar para que no reciba una buena oferta NBA y, por si acaso, empezar a sondear desde ya el mercado de posibles recambios.

Facu: si fue una despedida, fue una a la altura

Nos hace un roto yéndose, pero tiene nuestra bendición. Puede haber sido perfectamente la última final de Campazzo en el Madrid, la siguiente no tocaría hasta mediados de febrero, la Copa del Rey, y existe una probabilidad media/alta de que reciba una oferta suficiente de la NBA y para entonces ya no esté. Ahora bien, si esta ha sido su última final de blanco, ha sido una a la altura de su figura, un broche atípico pero estelar. Campeón, 21 puntos, 12 en el último cuarto, cuando calentaba el sol, y merecido galardón de MVP, el cuarto en los últimos cinco torneos nacionales. Repito: ¡cuatro MVPs en finales nacionales! Mientras unos coleccionan galardones de ligas regulares, otros los coleccionan de finales… Una marca de leyenda, por mucho que nos duela su probable espantada.

Que da vértigo porque, si una cosa nos ha recordado la Supercopa, es que el agujero que dejaría es sideral: esta final con Laprovittola a los mandos difícilmente hubiese caído del lado blanco. Se tuvo que ir Facu a 34 minutos porque su compatriota volvió a patinar; salió en el segundo cuarto y al poco ya echábamos de menos a Alocén (en la grada), destacado en semifinales, todo sea dicho, en un partido más propicio. Ni el mejor descarte del mercado NBA llenaría el vacío que dejaría Facu, pero bueno, hoy hemos ganado y disfrutemos mientras podemos. Carpe Diem.

El bautizo de Abalde

No todo es Campazzo y sabor a despedida, hay también motivos para el optimismo, y el principal se llama Alberto Abalde, que hasta la explosión de Facu en la recta final era serio candidato a MVP. 13 puntos y 15 de valoración, tirando del carro en el tercer acto, en plena empanada blanca. Lo mejor no es en sí lo que ha enseñado, que no es poco, sino la sensación que sigue dejando, también contra el Barcelona, frente a algunos de los mejores defensores de Europa en su puesto, de superioridad ante sus pares y de que puede aportar aún bastante más según vaya asumiendo protagonismo en los sistemas de Laso. Especialmente a la marcha de Facu. 1.5 millones bien invertidos.

Buenas sensaciones también de Llull, principalmente en la segunda parte, en labores estrictamente de escolta, muy sólido atrás y sensato en ataque, sin buscar más protagonismo del que le corresponde. Es decir, atacando el aro desde bote cuando se quedaba emparejado con un interior y ni un triple desde bote, solo a pies juntos según recibe. Hay que encontrar la forma de integrarle y que sume, y este formato puede ser uno interesante. Creedme que es una alegría poder escribir que hoy sí fue útil al equipo.

En verdad, la contienda fue fea e igualada, decidida desde el oficio y la defensa, con Rodolfo y Deck estelares atrás en la recta final. “El último minuto y medio de Rudy en defensa ha sido un espectáculo, puede que sea el mejor jugador en intangibles de la historia”, Laso dixit.

Si el aficionado culé pensaba que con Saras jugarían como los Warriors, bienvenido a la realidad: yoyó de Calathes, posesiones a 24, duelos a pocos puntos, broncas a los jugadores y cambios castigo. A estas horas aún le pitan los oídos a Roland. Sí, Jasikevicius es más joven, guapo y carismático que Pesic, pero su estilo de baloncesto se parece, y bastante.

El Madrid ganó pese a perder el rebote (-8) y al apagón del juego interior: 0 canastas de Tavares en 28 minutos, súbitamente patoso, su peor versión en meses. Garuba no estuvo a la altura: muy superado por Brandon Davies en el segundo cuarto, tanto como que no volvió a salir en todo el partido. Le falta todavía bastante mili en partidos así… Randolph y Trey tampoco sumaron casi nada, así que el mejor interior blanco en la velada fue el falso ala-pívot, Gabi Deck, que además de 11 puntos secó a Mirotic en la recta final. No tiene seguramente Niko mejor defensor en Europa que el Tortuga, un torete de 1.98m, listo y rápido. Pena esa muñeca de madera: 0 de 4 triples, ni cerca de entrar pasaron.

En fin, que la temporada va a ser de mucha incertidumbre, pero se empieza ganando de nuevo, quitándose el mal sabor de boca de aquella especie de playoff de junio en Valencia y con la certeza de que, vengan dadas como vengan, este grupo sigue teniendo oficio y carácter.

Mis impresiones de la pretemporada blanca

Este sábado, con la Supercopa, arranca el curso 2020-21, el más incierto de la historia por la pandemia, y el Madrid lo hace tras pleno de victorias en pretemporada (4/0), que en realidad es lo de menos. Me quedo con la imagen: correcta, de menos a más. Es lógicamente pronto para sacar conclusiones al uso, pero sí podemos adivinar tendencias de lo que puede deparar el curso…

Abalde, impacto inmediato

Por edad, hechuras y pasaporte, la del gallego es una incorporación estratégica, más pensando en el medio plazo. Pero al ser el único fichaje de la temporada y hacer mucho tiempo que el Madrid no se gastaba tanto dinero en uno, se enfrenta también a ciertas expectativas de rendimiento a corto plazo, aunque sean de prensa y grada.

Pues bien, ha caído de pie, de lo mejor si no lo mejor de la pretemporada. Credenciales presentadas: sólido defensor (de físico va sobrado), tiene puntos, más consistente en penetración que en tiro, ayuda al rebote y a la generación desde bote, o sea, una navaja suiza, un ‘Hanga’ del sistema Laso. Esa versatilidad, que le permite jugar en varios puestos, le asegurará este curso mucho tiempo en pista. Es más, viendo la edad media de sus compañeros en las alas, apostaría a que acabará el curso como el exterior blanco con más minutos jugados.

Colgados de Facu

Mientras siga, Campazzo es diferencial. La pretemporada ha despejado cualquier duda sobre su estado físico y su compromiso con el equipo. El Madrid con él es firme candidato a todo, el problema es que no sabemos hasta cuándo seguirá: dependerá del timming de la free agency y las ofertas que pueda recibir, de si le compensan para pagar su cláusula, pero hay que contemplar muy seriamente el escenario de su marcha a mitad de curso. Y, dado el caso, no hay descarte NBA que compensase mínimamente su salida.

Tampoco la plantilla parece contar con recursos como para enjuagar el agujero que dejaría. Llull no logra frenar su decadencia: discretísimo en los amistosos, jugando más minutos como escolta que como base, sin ideas en la creación desde bote y limitado a tiros de dudosa selección. Aportará puntualmente pero mejor no echar cuentas con él como timón. Laprovittola puso el listón tan bajo que cualquier pincelada (y las ha tenido) nos puede parecer un brote verde, pero solo de pensarle como titular del Madrid me entran sudores fríos. No en vano se le fichó el verano pasado con la idea de que fuese tercer base, y entre medias no ha demostrado nada.

Alocén ha apuntado maneras en pretemporada, sobre todo en lo que a dirección de juego se refiere, pero aún le faltan aplomo y puntos para dirigir con solvencia a un top Euroliga cuando la carretera se empine. Mejorará durante el año, no tengo dudas, pero necesitaría hacerlo a pasos agigantados para asumir el timón a la hipotética marcha de Campazzo.

El ¿problema? del pívot reserva

La salida de Jordan Mickey y el fichaje frustrado de Zizic dejaron un agujero en la rotación interior, al menos en la teoría. La práctica es que todos los rivales directos del Madrid andan parecido, con la plantilla a medias por estrecheces económicas sobrevenidas: a Baskonia le falta un escolta y al Barca un pívot. Podemos filosofar durante días sobre las necesidades tácticas del roster, y seguramente tengamos razón, pero la realidad financiera manda sobre cualquier otra consideración. Y a falta de pan, el Madrid tiene buenas tortas con Garuba y Thompkins como reservas de Tavares, al menos a tenor de lo visto en los amistosos.

Altura al margen, Garuba tiene el perfil táctico ideal para jugar de pívot en el sistema Laso, con sus buenas manos y esa energía, intuición y solidaridad atrás. No seamos tan carcas, que hay formatos alternativos al pívot de siete pies. ¿O es que ya se nos ha olvidado que Laso hizo campeón de Europa al Madrid con Slaughter (204cms) de falso center?

Por si acaso, Thompkins tiene los kilos y los centímetros para emparejarse 1×1 con centers natos cuando Tavares se siente y la inferioridad física de Garuba con su par sea insalvable. Este verano ha tenido Trey el ‘detalle’ de cuidarse y llegar en buena forma física a la pretemporada. Además no tendrá que andar entrando y saliendo de las convocatorias ACB por el overbooking de cupos, así que cuento con ver su mejor temporada de blanco.

Overbooking en las alas

La profundidad de plantilla es una virtud cuando es pretendida y se distribuye con lógica, pero lo del juego exterior blanco más que profundidad se antoja overbooking (11 jugadores para 3 puestos), resultado de una planificación deportiva interruptus por el cierre de grifo decretado por el presi a mitad de verano.

Asumiendo que los 12 de referencia de Laso serán Facu (o sustituto), Llull, Lapro, Carroll, Rudy, Abalde, Deck, Taylor, Randolph, Trey, Garuba y Tavares, significaría que un jugador que cobra alrededor de un millón (bruto) anual no tendrá hueco en las convocatorias de partidos importantes, salvo lesión de un compañero. Me refiero a Causeur, que ha dado buenos años, nadie lo pone en duda, pero cuya presencia en el roster tiene escaso sentido en la actual coyuntura económica, tras la renovación de Carroll y el fichaje de Abalde, y dada la preferencia de Laso por Taylor. Buena pretemporada la del sueco, por cierto.

Causeur viene de una campaña discretita y tiene ya 33 años, hubiese sido un verano propicio para replantearse su continuidad, pero se le garantizó contrato hasta junio 2022. ‘La hipoteca de Belgrado’, y esa no es culpa del covid ni del volantazo de Florentino. Tampoco tiene mucha lógica, más allá de que entrene con los senior, la ficha de primer equipo concedida a Boris Tisma, por mejor pinta que tenga el canterano croata. En fin.

El mensaje de Laso: Campazzo sigue siendo el base titular

Echa a rodar el Madrid 2020/21 con victoria de pretemporada, 79-69 ante Estudiantes, pendientes todavía de algunas dudas sobre la configuración final de la plantilla. La principal Campazzo, con quien Laso manda por lo pronto un mensaje alto y claro alineándole de titular. No sabemos si continuará hasta final de curso, lo que sí queda claro es que mientras siga lo hará a tope, con la confianza del coach: cero dudas sobre su nivel y profesionalidad. Eso sí, el mejor de los bases, que han jugado los cuatro, fue Laprovittola, dando ritmo al equipo desde situaciones de 2×2. Sus minutos en el tercer cuarto coincidieron con la escapada blanca.

Tavares fue el mejor del equipo de largo, algo a lo que deberíamos irnos acostumbrando este año. A su habitual dominio defensivo sigue añadiendo confianza en ataque y peso en los sistemas, con lo que sus estadísticas van a ser de vértigo. Sin competencia real en el banquillo, con Shengelia en Moscú y Mirotic teóricamente menos protagonista, apostaría por él como favorito al MVP de la temporada ACB… si no se queda sin gasolina antes.

Garuba, el elegido

Otro mensaje alto y claro de Laso fue con Felipe, que pese a la ausencia de Thompkins se quedó en solo 4 minutos, todos en el segundo cuarto, y que coincidieron con la remontada colegial. Garuba, en cambio, se fue a más de 30, alternando los puestos de 4 y 5 con solvencia: fue de lo mejorcito (11 puntos y bastantes rebotes), solvente en ambos aros como acostumbra, hasta acertó con un triple. Tiene toda la pinta de que, como comentábamos en la anterior entrada, tendrá un saco de minutos este curso y será el pívot que no se ha podido fichar. En cuanto se aclare un poco el panorama económico, en los próximos meses, convendría tantear de nuevo la posibilidad de ampliarle contrato, dado que con ese de canterano será carne de NBA el próximo verano, que ya tendrá la edad mínima (19) para apuntarse al draft.

Por último comentar el debut de Alberto Abalde, a la altura de las expectativas: 11 puntos, mucha intendencia y cierta sensación de superioridad ante sus pares, sobre todo en la segunda parte, una vez se soltó los nervios. Va a ser capital en este equipo, al fin, un fichaje ilusionante.