Como un perro abandonado en vacaciones

Juan Carlos Navarro triste derrota retiradaPuede que llevase varios años deportivamente acabado, pese a algún coletazo y al peloteo de la prensa amiga, puede que fuese un poco protestón y teatrero en pista, pero Navarro ha sido ante todo un jugadorazo del copón, un rival temible, el más grande de la historia del Barca de basket, encima canterano. Y se retira de la peor manera, contra su voluntad, amenazado con quedarse el año entero sin ficha, cual Tyrese Rice, por el club que hace 11 meses le renovó por una década, dejando a su voluntad la fecha de colgar las botas. Señorío.

Ese día sí hubo anuncio a bombo y platillo, hubo foto oficial del jugador con el presidente, hubo hasta videocomunicado del propio capitán en el Twitter del club. «Bueno, pues muy contento de haber llegado a este acuerdo con el club de mi casa», explicó con una sonrisa de oreja a oreja enfundado en una camisa estilo Tony Manero.

Debajo de la alfombra

Hoy no busquéis a Navarro por ningún lado. No se ha dado una rueda de prensa, por comparar, como cuando se marchó Ricky Rubio, un canterano del Joventut que pasó sólo dos años en el club. Tampoco ha habido foto con el presi. Nada. Se le retira con un comunicado un viernes de mitad de agosto, a una semana del comienzo de la pretemporada, coincidiendo en fecha con el aniversario de los atentados de Barcelona, que está la ciudad parada y los medios monopolizados, en un claro intento por ocultar la noticia debajo de la alfombra.

En el escueto comunicado del club no hay palabras de Navarro, de hecho no ha dicho esta boca es mía desde el final de curso, 11 de junio: «Tengo ganas de seguir, no me quiero ir así«. Según el mismo comunicado, el jugador se integrará en un puesto del organigrama por determinar y que él mismo explicará próximamente en una rueda de prensa. Deseandito debe estar de empezar a trabajar mano a mano con Soler…

¿Tanto costaba?

Cuesta entender semejante desaire a la mayor leyenda que ha dado la sección, especialmente cuando había contrato en vigor y estaba el jugador en su perfecto derecho de seguir. ¿Tanto costaba mantenerle de número 14 de la plantilla, convocarle para los partidos de fase regular ACB, donde además su ficha de nacional viene muy bien, y que recibiese los homenajes por los campos de España que suponemos buscaba?

Visto desde Madrid, el Barca de basket es desde hace ya varios años un equipo sin proyecto ni identidad. No me refiero a los resultados deportivos, bastante pobres dada la inversión, pero coyunturales al fin y al cabo, sino a síntomas estructurales, como la desaparición de canteranos del primer equipo, precisamente en un club que siempre presumió de cantera, las repetidas calabazas de Jasikevicius (¡socio del club!), enemistado con los parásitos que dirigen la sección, y ahora la salida de Navarro como un perro abandonado en vacaciones.