Pues teóricamente no, dado que los tres bases de la plantilla tienen contrato garantizado para la próxima temporada y su continuidad no corre peligro: Campazzo, Llull y Laprovittola. De Facu suenan rumores de interés de alguna franquicia NBA, ya se sabe, hay que llenar páginas deportivas durante el confinamiento. Me preocuparía si la fuente de la noticia fuese la ESPN, pero el revuelo parte de un breve en un portal croata que se llama Corsaka… En todo caso, su cláusula de salida es un poderoso dique de contención (entre 7 y 10 millones, según las fuentes), la contrapartida a la fuerte subida salarial que se le aplicó el verano pasado.
A Laprovittola el parón por el virus le pilló en plena línea ascendente, asentándose al fin como pieza de rotación útil tras unos primeros meses discretísimos. Le queda otro año a razón de algo más de un millón de euros brutos: seguirá. Y con tres bases de nivel por delante en el roster, incluso contando con que Llull juegue cada vez más minutos como «segundo base en pista» (o escolta, como prefiráis llamarlo), a Alocén le quedarían poquitos minutos en la rotación. 10-15 en los partidos de relleno de ACB a sumarle lo que pueda pescar durante lesiones.
Lo mejor para su progresión
La pregunta entonces es: ¿merece la pena ‘llamarle a filas’ para eso? La decisión no debería condicionarse al interés deportivo a corto plazo, empezando porque la plantilla blanca no tiene ninguna urgencia en ese puesto (ni en ninguno), sino condicionarse exclusivamente a lo mejor para la progresión del jugador, a un plan de carrera a medio plazo, teniendo en cuenta que con esa cabeza y esas condiciones está llamado a ser uno de los mejores bases españoles de la próxima década.
¿Crecerá más entrenando a diario en una plantilla Euroliga y a las órdenes de Laso, seguramente el mejor tutor de bases de la historia de la Euroliga? ¿O es preferible otro año con galones y mucho tiempo en pista en un equipo de playoffs ACB como Zaragoza?
Para responder, tenemos que liberarnos de prejuicios. Por un lado, se puede mejorar jugando poco pero entrenando a diario con los mejores. Prepelic lo tiene claro: «Un entrenamiento en el Madrid es mejor que muchos partido». Por otro lado, la opción de un segundo año cedido no sería una muestra de desconfianza sino todo lo contrario, acordaos de Campazzo en Murcia. Se trataría de hacérselo entender al propio Alocén. Un segundo año cedido puede servirle para ese golpe de cocción que le falta antes de recalar con garantías y galones. Y el próximo verano, cuando Laprovittola termine contrato, tendría autopista a la capital.

Progresa adecuadamente
Su evolución este curso, tras atarle el Madrid el pasado verano por 150k euros, ha sido satisfactoria, estable, sin picos de sierra. Los boxscoristas seguramente esperaban más, pero el Zaragoza es un equipo serio y bien armado, no un Estudiantes de la vida, donde puedes cascártelas a discreción e inflar estadística. Con 19 años no es moco de pavo dirigir al mejor Casademont en una década, tercer clasificado de la ACB hasta el parón. Algo tendrá que ver el muchacho…
¿Áreas de mejora? Pues pulir el ratio de pérdidas por asistencia (79 a 130 este curso) y ganar consistencia en su tiro de media y larga distancia. Pero igual que con Garuba, este apartado me preocupa lo justo, es la suerte del juego que más se mejora con la edad y el entrenamiento. A cambio, es un penetrador interesante y un defensor solvente, rápido de piernas y con brazos largos. No es el tipo de base que levanta al público del asiento, digamos Chacho o Raúl López, sino al que dejarías las llaves de tu casa, un JM Calderón, con aplomo y superioridad física sobre la mayoría de sus pares. Algunas de sus mejores actuaciones este curso han llegado contra rivales Euroliga: Madrid, Barca o Baskonia. Eso es ADN Goya, y lo sabéis. Ahora solo es cuestión de tiempo.


Tavares continuó explorando la línea argumental de mayor protagonismo ofensivo que ya dejó entrever en la Copa: esas 8 canastas de ayer son su tope en Euroliga este curso. Y los 13 tiros de campo lanzados, también. Se atreve con floaters en las continuaciones y está firmando porcentajes interesantes en semiganchos de espaldas a 2-3 metros que antes apenas frecuentaba. Dada su tremenda superioridad física, cualquier incorporación a su repertorio ofensivo cerca del aro resulta tremendamente productiva. Es curioso cómo el caboverdiano le ha pasado por la derecha a Vesely (MVP el curso pasado) en la aristocracia de la Euroliga. Mientras Edy emerge como center dominador de la competición, al checo pareciera que le hubiesen caído cinco años de golpe, reconvertido de castigador de los aros en estilista de la media distancia wannabe. Con los dominadores como ellos, puedes intuir la decadencia en el momento en que empiezan a alejarse del aro.
Todo funcionó como un reloj suizo en Estambul, ¡30 asistencias! Rudy fue clave en el segundo cuarto para cortar el conato de remontada y el dúo interior reserva, Thompkins-Mickey, vio el aro como una piscina olímpica (12 de 13 tiros de campo). Pero la mejor noticia para el Madrid fue el regreso a la rotación, a buen nivel y en plaza grande, de Garuba y Laprovitola.
Uno que se fije únicamente en el desarrollo del partido y el nombre del rival, obviando el resto de circunstancias, puede caer en la tentación de menospreciar el valor de la victoria, la 12º consecutiva del Madrid en Euroliga. Pero Villeurbanne es una salida exigente, lo dice su balance como local (7-2), y los blancos acudían mermados por un reguero de bajas. Iba el encuentro igualado… hasta que compareció Rudy Fernández en el segundo cuarto para impartir cátedra, de nuevo.
Es de motor diésel, como lo suelen ser los pívots. Su temporada arrancó de la peor manera posible, con 5 semanas Euroliga calamitosas, embrutecido su juego y descentrado de coco. Pero Tavares no es flor de un día y su mejor versión regresó como cae la fruta madura. Panathinaikos le sufrió en todo su esplendor: 14 puntos, 14 rebotes (¡8 de ataque!) y 3 asistencias para 32 de valoración, su actuación más redonda de la temporada por ahora. Todo el equipo rayó a gran nivel en OAKA, pero Edy fue el líder, la piedra alrededor de la que se construyó casi todo lo demás. Otros juegan más bonito o amasan más estadística, pero ninguno tiene su influencia en los resultados del equipo, al balance me remito:
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