Los Brate dan un balón de oxígeno a Chus Mateo

Como el comer, así necesitaba el Real Madrid y especialmente Chus Mateo una victoria de prestigio, y asaltar Milán lo es, sin paliativos. Lógicamente un solo triunfo no despeja por sí solo todas las dudas razonables por el juego y los resultados de las semanas previas, pero sirve para dar confianza, comprar tiempo y reducir el murmullo en parroquia y palco. Un balón de oxígeno, margen para construir.

El Madrid aguantó muy dignamente el chaparrón de triples italiano de la primera mitad (12 de 16), que lógicamente cesó en la reanudación. Y cesó, no solo porque el acierto era insostenible, sino gracias en buena medida a la defensa blanca, que esta vez sí que hizo acto de presencia. Se nota en este segmento el regreso de Hanga, aún sin confianza en ataque pero cuya mera presencia sube varios puntos el tono de la defensa del backcourt. El Madrid dominó el rebote con autoridad (+16), enormes Tavares y Deck, y dejó al Milán en un 37% tiros de dos, lejísimos del insostenible 67% de la Virtus hacía solo una semana.

Consciente de lo que se jugaba, Chus fue a lo práctico, aparcó el metrónomo de su antecesor y redujo la rotación de facto a solo 7-8 jugadores, aquellos de los que más se fía y/o en mejor momento se encuentran, con minutadas para Musa, Deck y Tavares.

De todas formas, es de justicia reconocer que incluso algunos que apenas jugaron tuvieron una aportación digna. Por ejemplo Poirier, uno de los señalados de la última derrota, no tiró siquiera a canasta y solo sumó un rebote, pero no importa porque el tiempo que pasó en pista cerró su aro como hacía tiempo que no le veíamos, secando a Brandon Davies. Me importa más ese cambio de actitud atrás en plaza grande que su maquillaje del domingo contra el Fuenla.

Los mismos siete minutos que Poirier jugó Alberto Abalde, que no solo no desentonó, como en los últimos compromisos, sino que aportó minutos de calidad en el segundo cuarto. Le lastraron las faltas. Y no quiero dejarme a Chacho, que firmó un partido serio contra sus ex, dando lo que se puede esperar de él a estas alturas de su carrera, 15 minutos de puntos (9) y asistencias (4).

Pero los líderes, los que de verdad brillaron, fueron los Brate (‘hermanos’), apodo que se ha puesto la sociedad Musa y Hezonja, que parece haber hecho buenas migas en Madrid. Entre los dos sumaron 40 puntazos, la mitad de la anotación blanca, un derroche de talento, que para eso han venido: 7/8 de dos y 8/12 triples entre ambos. Como aficionado, resulta un motivo de ilusión ver a dos jóvenes recién llegados y de tanto talento en el roster.

La actuación de ayer en el Mediolanum sirve de tarjeta de presentación de Musa en la Euroliga (25 puntos, 31 valoración), donde venía cumpliendo pero todavía no había roto con un partido redondo, replicando esos picos de rendimiento que sí le hemos visto en ACB. A Hezonja le está costando un poco más la adaptación, no tiene el carácter tan echado p’alante del bosnio y encima coincide en puesto con un peso pesado como Deck. No tengo claro que Chus haya dado todavía con la tecla para exprimirle, sigue explorando, o eso parece a tenor del rol tan distinto del croata entre un partido y el siguiente. Pero al final el talento encuentra su camino y se abre paso, y Hezonja es un gran talento, que además parece haber llegado a Madrid con la actitud correcta, en la madurez de su carrera. A su compromiso y solvencia en defensa me remito, de los que algunos dudaron antes de su llegada.

Una cuestión de oficio: Olympiakos tumba al Madrid en Goya

Dos derrotas consecutivas en Euroliga suelen traer en Madrid la alerta naranja y exigencia de fichajes/despidos. Hoy vengo a echar un hielito, a sujetar los impulsos catastrofistas y a recordar que el contexto importa: han sido pinchazos por la mínima (FCB y OLY) contra rivales de máximo nivel, semifinalistas ambos de la pasada edición. Estos partidos son una moneda al aire y esta vez salió cruz, igual que la final de Supercopa fue cara. Si nos creemos que la temporada va a ser un camino de rosas, incluso contra rivales directos, vamos apañados. Y no hay fichaje posible que te evite sofocos, con el que te den la Euroliga en octubre. El título se decidirá en mayo, en partidos apretados y a cara de perro contra equipos como estos dos, y tanto la plantilla como el cuerpo técnico tienen que aprender de los detalles y optimizar la gestión de finales ajustados.

Hago hincapié en la recta final porque a los puntos fue mejor el Madrid, que mandó en el marcador buena parte del encuentro, por rentas exiguas, todo sea dicho. El juego esta vez sí fue fluido, se fabricaron tiros liberados, nada que ver con el desastre del Palau: 87 puntos anotados y 26 asistencias por 11 pérdidas. El puesto más cuestionado, el de base, resultó el más productivo del equipo: Chacho jugó un señor primer tiempo, acabó con 8 asistencias, y Llull fue de lejos el mejor del último cuarto con 14 puntos (¡!). Y aún así, paradójicamente, es el partido de la temporada en el que más eché de menos un base de corte defensivo como Hanga o Goss, aún en la enfermería, que hubiese permitido una alineación más equilibrada en esa recta final, con Llull de dos.

Me explico. Ni el menorquín ni Chacho están para defender a Sloukas, su par teórico, así que Chus tuvo que recalibrar en el último cuarto los emparejamientos y poner a Causeur con el base griego. Fabien, defensor suficiente pero lejos de ser un especialista, se fue a 23 minutazos en un día aciago: 1/8 tiros y -3 de valoración. Telita por cierto su comienzo de temporada: 14/50 tiros de campo en los nueve partidos oficiales, un 28%, que se dice pronto. Por menos se crucifica a Llull… Ese ajuste defensivo limitó el tiempo en pista de Musa, el más clarividente (17pts en 15mins), y no consiguió el objetivo de contener a Sloukas, decisivo en la recta final y autor de la canasta ganadora.

La mili de Chus Mateo

Al margen de estos detalles, al equipo en general le faltó oficio, lógico hasta cierto punto con los cambios de este verano y bajas como la de Rudy, y cantó especialmente al tener enfrente un animal competitivo como Olympiakos. Hezonja, por ejemplo, no solo estuvo desacertado, que falló varios triples liberado. Eso no me preocupa, otros días han entrado y entrarán, pero tuvo la cabeza fuera del partido, ofuscado con el criterio arbitral. Algo parecido les pasó a Tavares y Poirier, que patinaron sobremanera en el último cuarto, con cantidad de errores en la lectura de juego y la toma de decisiones. Tiros mal seleccionados, faltas innecesarias… Un lastre importante al ser el puesto llamado a dominar.

Y también pinchó un poco Chus Mateo, de nuevo, que con este calendario inicial tan exigente está haciendo una mili apresurada. Conocemos sus espectaculares credenciales como segundo, pero la gestión de los últimos cuartos como entrenador jefe requiere, más que de estrategia, de carácter y capacidad de improvisación, y ahí tiene todavía que doctorarse. Su pizarra en ataques finales por ahora es entre plana y discreta: no es que los dos segundos que quedaban ayer diesen para mucho, pero sí quizá para algo mejor que Tavares recibiendo de espaldas a 5 metros del aro.

También eché en falta su voz en la banda para presionar al trío arbitral ante el reguero de tiros libres griego en el último cuarto (12). Te lo tienes que creer. Eres el entrenador del Madrid y juegas en casa, si no te está gustando el arbitraje debes que hacerte oir. Porque lamentablemente en la Euroliga todavía prevalece la lógica de que «quien no llora no mama», por eso vemos a casi todos los entrenadores presionar a los árbitros y gritarles, jugando conscientemente al límite de la técnica. Los Itudis, Jasikevicius, Messina o Ataman regalan pocas sonrisas al trío naranja…

En fin, que hay cosas que ajustar, pero sin drama.

Mario Hezonja, ¿en el punto de mira del Madrid?

Llevamos meses dando vueltas a una idea: el juego exterior del Real Madrid necesita renovarse con talento ofensivo y juventud. Bien, pues pocos talentos exteriores jóvenes hay en Europa como Mario Hezonja y, según Marca, el club blanco ya estaría «en conversaciones avanzadas» para su fichaje este verano. No lo daría tanto como por cerrado aún, pero algo de agua debe llevar el rio si suena

El Barca no sería un impedimento para la operación: se guardó los derechos del jugador para Europa en 2015, a su marcha a la NBA, pero se deshizo de ellos el año pasado, previo paso por caja del Unics.

Hezonja siempre ha tenido un enorme talento, una suma de físico y técnica digna de videojuego. Sin embargo, pasó sin pena ni gloria por el Barca de Pascual primero y por la NBA después (nº5 del draft). En sus tres meses en Panathinaikos, a su regreso de USA, sumó mucha estadística pero no terminó de mejorar al equipo. ¿Eterna promesa, escaso carácter competitivo? Despejó la mayoría de esas dudas este curso en el Unics Kazán, una de las teóricas cenincientas de la Euroliga, al que dejó sexto clasificado hasta la suspensión por la guerra. Una cosa es amasar estadística en un equipo perdedor y otra convertir a un equipo mediocre en ganador. Lógicamente no jugaba solo en Kazán, pero sí era uno de los referentes, sino directamente el jugador franquicia.

He visto unos cuantos partidos del Unics este curso y mi sensación con Hezonja era de haber alcanzado por fin la madurez: dejar que le llegue el partido y sumar en rubros estadísticos distintos a la anotación (medias de 6 rebotes y 2 asistencias). Conclusión: que en un ecosistema aseado y en dinámica competitiva, dada su mejora en la toma de decisiones, puede ser un activo muy valioso en Euroliga. Así que de entrada, de confirmarse, sería una operación de una lógica aplastante para el Madrid: 27 años, comunitario y agente libre (firmó 1+1 en Kazán).

¿Cabecita loca?

Luego hay dos potenciales astericos. El primero su fama de cabecita loca, que no sé hasta qué punto está justificada o es más un cliché por algún asunto pretérito, porque no le conozco ningún percance serio en su carrera. Los únicos detalles que me han podido chirriar son un punto de ego y necesidad de protagonismo, que vinculo a la inmadurez, la clase de dejes que se pulen con las hostias de la vida. En todo caso, tampoco necesitamos santos, que los dos faros del proyecto blanco son Tavares, plusmarquista de técnicas por protestar, y Yabusele, «abierto hasta el amanecer». Por no hablar del Grinch Randolph, que lleva seis años en el club.

El otro asterisco, y este más serio, viene por la configuración de plantilla: ¿no tenemos ya suficientes aleros? ¿no haría más falta un escolta? No sé hasta qué punto fichar un alero desembocaría en un movimiento en cascada en las alas que impida fichar un escolta. Lo que doy por sentada es la continuidad de Abalde, intocable por su condición de cupo nacional, de Adam Hanga, con contrato garantizado y que ha dado un step up en las dos últimas semanas, y de Tortuga Deck, a priori la gran apuesta de la sección para el puesto. Eso asumiendo la marcha de Jeff Taylor en verano, que acaba contrato, y contando a Rudy como escolta, pese a que ha jugado casi toda su carrera FIBA de alero. ¿Cómo se podría encajar en esa arquitectura a Hezonja, cuyo puesto natural es precisamente el de alero? Lo más lógico sería con Abalde jugando muchos minutos de escolta y Deck algunos de ala-pívot.

Por otro lado, y precisamente por ese overbooking, el eventual fichaje de Hezonja entiendo que cerraría por ahora las puertas del Madrid a Dzanan Musa, uno de los preferidos de un sector de la afición blanca para este verano, deduzco que más por el boxscore que por haberle visto jugar mucho. Sin querer hacer de menos al bosnio, que ha firmado una temporada magnífica en Lugo, le veo como una apuesta de más riesgo. Arrastra un preocupante historial de problemas físicos para su corta edad, que no creáis que acabó en Galicia porque le gustase el pulpo. Además, tiene cero bagaje real en la élite: en sus seis meses en Efes el año pasado disputó un total de 11 minutos de Euroliga. Y en la NBA jugó solo 530 en dos años, por los casi 6.300 que contemplan a Hezonja. Insisto, no es hacer de menos a Musa, que también sería un buen fichaje, simplemente asumir que está más verde y por tanto más melón por abrir.