La continuidad de Thompkins y el sentido común

1512912817_102783_1512922481_noticia_normalEscucho en las últimas horas preocupantes rumores de diversa fiabilidad que apuntan a la salida de Trey Thompkins, que termina contrato en verano y al que el Madrid, cito textual, “sacrificaría”. La fábula no termina aquí, según la misma línea argumental, saldría “para hacer sitio a Shengelia”, que vendría en pack de dos, como los yogures, junto a Jayson Granger y su millón de euros NETO anual de salario garantizado para los dos próximos años (1.5 brutos en fiscalidad madrileña), del que Querejeta lógicamente está como loco por deshacerse. De entrada, la operación contradice los preceptos de la dirección deportiva de basket blanca de los últimos años: sentido común, continuismo en la confección de plantilla y contención financiera en fichajes (no cuento renovaciones).

Segundo, el rendimiento deportivo de Thompkins (medias de 10 puntos y 5 rebotes en Euroliga) justifica más que de sobra su renovación como ala-pívot RESERVA del roster. El paso al frente en su juego, junto al de Campazzo y Tavares, tres teóricos suplentes, ha mantenido a flote al Madrid durante los largos meses de ausencia de las estrellas. De su talento ofensivo nunca hubo dudas, su mejora este curso ha venido por la defensa y el rebote, ni rastro quedan de sus errores de concentración y fallos infantiles. Tanto así, que se ha convertido para Laso en un fijo en los finales de partido, incluso por delante de Randolph, una vez éste ha regresado de su lesión.

El factor humano

Luego están los factores personales y deportivos, también a tener en cuenta. Thompkins está totalmente integrado en el grupo, algo evidente en el lenguaje no verbal de la plantilla para cualquiera que frecuente el Palacio. Un aprecio del resto de compañeros, por cierto, que no se percibe de la misma forma en el caso de Randolph, más solitario e inexpresivo. Me cuentan que Trey se despidió entre lágrimas de emoción y agradecimiento a Laso cuando partió en octubre a EEUU a cuidar de su madre enferma, con un permiso sine edie del club.

Son el tipo de cosas que uno después tiene en cuenta a la hora de negociar una renovación, el dinero no lo es todo, y Thompkins aceptaría cualquier cantidad medianamente justa que le ofreciese el Madrid para renovar. Una cantidad que, a ojo de buen cubero, cifraría en unos números similares a los de su contrato actual, es decir, justo por debajo del millón de euros brutos anuales. Miro el mercado y no veo ala-pívots por un precio parecido que mejoren las prestaciones de Thompkins. ¿Acaso Anthony Gill podría salir de Jimki si los rusos no jugasen la próxima Euroliga? Ryan Kelly del Betis también tiene buena pinta. Nombres interesantes, sí, pero que no suponen una verdadera mejora en el puesto de 4 reserva.

Insisto en lo de reserva porque hay un condicionante en la confección de toda plantilla deportiva que se llama equilibrio salarial y que convertiría en disparate financiero aquello de romper el cerdito para fichar a Shengelia, al que aún le quedan dos años de contrato garantizados en Vitoria. Ya no sólo por el paquete Granger que viene con él, sino por la conveniencia de juntar dos gallos en un mismo corral. ¿Acaso piensa gastar el Madrid 6 millones de euros de masa salarial en el puesto de cuatro? El titular a día de hoy se llama Anthony Randolph, como tal cobra, hasta donde sabemos algo más de dos millones brutos anuales, y termina contrato este verano, pues finalmente el curso pasado renovó sólo por un año, de nuevo, hasta donde sabemos ¿Alguien se imagina a Randolph asumiendo un rol secundario con resignación y buena cara, como Thompkins estos dos años?

Para plantearse una operación de tantísimo dinero y repercusión como la de Shengelia, un movimiento tectónico, antes habría que decidir sobre Randolph. Y ese es un tema espinoso, techo altísimo, ciclotímico, aparece y desaparece como el Guadiana. Su rendimiento genera dudas razonables desde su mal final de temporada el curso pasado, pero su inmenso talento es indudable, diferencial en Europa, y bien merece la pena esperar a ver su final de campaña este año antes de tomar una decisión sobre su continuidad.