El peaje de la saturación de calendario

Hemos escuchado a entrenadores, directivos y jugadores quejarse de la saturación del calendario desde hace algunos años, cada vez con más insistencia, según aumenta el número de partidos entre los retoques de formato y la descoordinación Euroliga-FIBA. Lo de esta última Navidad ha sido un despropósito, con encuentros en Goya el día de Nochevieja (¡!) y el 5 de enero por la tarde, a la hora de la cabalgata de Reyes.

Echemos la vista atrás. El cambio en 2016 de un formato Euroliga con top16 a otro con fase regular de todos contra todos añadió de una tacada 10 partidos al calendario. Este año se instaura el play-in y el que viene podrían entrar dos nuevos equipos (= 4 partidos más). Como veis, todo es sumar, una huida hacia adelante. Estamos copiando los errores de la NBA, que han llevado a que la fase regular y los playoffs parezcan casi deportes distintos.

La temporada de un Madrid ronda ahora los 90 partidos oficiales al año. Por comparar, el equipo de fútbol juega unos 55-60. Como aficionado que consume el baloncesto como entretenimiento, como quien abre Netflix, uno escucha las quejas de jugadores y entrenadores desde cierta distancia. Empatiza con su preocupación por lesiones y su deseo de una mínima conciliación familiar, pero ni les conocemos en persona ni deja de ser un sacrificio bien retribuido.

Efectos secundarios

Aunque bien pensado, y esta es la reflexión que os quería traer hoy, a los aficionados sí que nos afecta también esa saturación de calendario, porque repercute directamente en la calidad e interés del producto que consumimos. ¿Cómo se mantiene la tensión competitiva y la atención de la audiencia con 68 partidos de fase regular con tan poco en juego? El valor del resultado se diluye. Una derrota es compensada a las 48h por una victoria, y viceversa, y ninguna de las dos importa en verdad demasiado para el objetivo último (el título). Lo que queda es el highlight, el meme y el hito estadístico, aquello que cabe en un reel de Instagram o en los 280 caracteres de un tweet.

Las estrellas descansan o juegan a medio gas muchos partidos. sencillamente no se puede ir en sexta marcha durante nueve meses. Sin quitar mérito a Murcia o Granca, que están haciendo temporadones, mirad la intensidad y el hambre con que compareció el Madrid en sus pistas en los recientes duelos. De turismo hasta la Copa… La acumulación de partidos aumenta el cansancio y el riesgo de lesiones musculares, y los equipos se adaptan configurando plantillas largas y dosificando esfuerzos, sobre todo si juegan dos competiciones. El campeón no suele ser el mejor durante el año sino el contender que se libra de lesiones en mayo-junio y mejor gestiona los picos de forma. Un juego tanto o más de supervivencia que de excelencia. ¿Es esto lo que queremos?

Llegado a cierto punto, que creo que ya hemos cruzado, más partidos no hacen más afición sino casi lo contrario. Me refiero a los efectos secundarios del calendario, como la confusión e incluso desconexión en el aficionado irregular, que numéricamente es el mayoritario. O sea, mi padre, con 70 palos y bastante tiempo, que no es un freak como yo, e igual te ve baloncesto que fútbol o tenis, y de ninguno se sabe el horario al dedillo.

«Papá, ¿verás luego el partido?»
«¿Qué partido?»
«El del RM, que juega Euroliga en Milán»
«No sabía que jugaban hoy. Pero si estamos a martes…»

Como comenta Vicente Solano en Twitter: «El ritmo del calendario es insostenible. Incluso a los muy cafeteros nos cuesta seguir las jornadas dobles y compaginar con ocupaciones y otros hobbies. A veces agota tanto partido y no se disfruta igual».

Será que ahora soy padre de dos bebés y no me sobra el tiempo, pero cada vez le veo menos sentido a esta vorágine, y para colmo Euroliga planea seguir añadiendo partidos alegremente, como quien vende libros al peso. No hace falta un gurú con MBA para intuir que dosificar el producto ayudaría a generar expectación y ponerlo en valor, el viejo principio de menos es más.

La verdadera amenaza es Dubai

Cuantas más vueltas le doy más claro lo tengo: la principal amenaza del Madrid para renovar su columna vertebral de jugadores este verano (Edy, Mario, Musa, etc) no viene en realidad de Europa sino de Oriente Medio. De la posibilidad, todavía por confirmar, de que un club de Dubai pueda disputar la Euroliga la temporada que viene. “El porcentaje de que entre ya la próxima campaña es de un 50%”, ha explicado recientemente el CEO de la Euroliga, P. Motiejunas.

Un equipo que todavía no existe (¡!) y, dado el caso, tendría que construirse de cero en unos meses, incluida la plantilla al completo, suponemos que con gran disponibilidad presupuestaria. Un nuevo actor en mercado, con dinero fresco y sin cargas contractuales previas (que no es un factor desdeñable, como sabemos en Madrid). Precisamente el año en que varios de los mejores agentes libres de la competición serán jugadores del RM.

No me gusta la opción de una franquicia dubaití en la Euroliga. No por una cuestión religiosa o geográfica, al fin y al cabo la competición ya tiene equipos asentados en países de mayoría musulmana (Turquía) o radicados en Oriente Medio (Maccabi). No me gusta por el mensaje que envía, de que literalmente todo está en venta, hasta el propio sistema de competición, que es el corazón mismo de cualquier torneo deportivo. El contrato con el aficionado. Si lo enunciamos en abstracto, como concepto, es que resulta vejatorio: asignar plaza garantizada en la segunda mejor liga de basket del planeta a un club que ni siquiera existe aún, sin jugadores ni masa social, en un país sin la más mínima afición por ese deporte.

Pero además, incluso desde un punto de vista puramente mercantil, ya me parecería un error estratégico: conceder una plaza es demasiada contraprestación por un patrocinio. Mercadeo nivel liga de barrio, de tenemos que alinear al hijo del pollero porque este año su padre paga las camisetas.

‘Calderilla’ en comparación

No está la Euroliga tan rematadamente mal como para una medida tan desesperada y cortoplacista. Ni que la liga china o australiana amenazasen su status de 2ª mejor competición del baloncesto mundial, y con ello su atractivo como destino preferente del talento fuera de la NBA. Lo sé, los clubes son deficitarios, pero lo llevan siendo años y lo van a seguir siendo aunque entren petroldólares, que tampoco serían tantos. Calderilla comparada con la inversión árabe en tenis o golf, de fútbol ni hablamos. Cada uno de los 13 clubes Euroliga con licencia A recibiría anualmente un millón de euros extra en concepto de bonus durante las próximas cinco temporadas.

Para comparar magnitudes, un Madrid o un Barca palman anualmente más de 20M de media en su sección de basket. Un millón extra de ingresos no les cambiaría la vida en absoluto. Sobre todo cuando seguramente esa cifra ni siquiera cubra la inflación de mercado que traería aparejada la nueva franquicia dubaití. ¿O acaso no habíais reparado en eso? Un nuevo actor en mercado significa mayor demanda y un aumento de precios, en este caso de los jugadores, sus salarios. Como si no estuviesen ya suficientemente inflados.

Y cuando andas como el Madrid, haciendo contorsionismo presupuestario para encajar las renovaciones en la masa salarial disponible, cualquier elemento que altere el ecosistema, como lo sería Dubai, puede marcar diferencias. Porque el resto de clubes son rivales de mercado más o menos conocidos, sabes por dónde te pueden venir. Panathinaikos, por ejemplo, que tanto da que hablar, ya hizo la gran inversión el verano pasado, que está dando sus ciertos frutos, y cuesta imaginar que vuelvan a romper el cerdito este verano, o al menos en esos parámetros. Ni lo necesita ni seguramente tenga tanto pulmón financiero.

Las cifras de la operación Hezonja, que seguro intentarán, están condicionadas por el lastre del contrato de Juancho en el mismo puesto. Pero, claro, es que Dubai no carga lastres, parte de cero y podría romper la banca, particularmente por una estrella, la cara visible de la franquicia. Ese tipo de fichaje, sobreprecio mediante, que les sirva de tarjeta de presentación y genere efecto arrastre, ayudando a reclutar a otros jugadores. Solo se me ocurren cuatro agentes libres este verano en la Euroliga con ese nivel / estatus, y dos visten de blanco Edy, Mario, Larkin y Mike James.

¿Cuesta de enero?

Viendo los últimos partidos, da un poco la sensación de que el Madrid ha perdido el momentum, aquel pico de forma embriagador de los 2-3 primeros meses de temporada. No lo llamaría crisis, porque no lo es, más bien un ajuste de la velocidad crucero a parámetros terrenales. Es decir, dosificar esfuerzos, que esto es muy largo, y pinchar en salidas contra equipos de puestos playoffs, pero igualmente ganar alrededor del 70% de los partidos. Vamos, lo de otros años solo que con un cómodo colchón previo.

¿Causas de esta desaceleración? Variadas, entre las que destacaría las bajas y el cansancio. No estoy descubriendo la pólvora, pero es que esas dos dobles jornadas Euroliga consecutivas en plena navidad deberían estar tipificadas como terrorismo en el código penal.

Deck regresó de la lesión pero anda todavía lejos de su mejor forma, además Chus tiene pendiente definir su rol tras el paso adelante de Hezonja durante su ausencia. Cuestiones como quién juega de 3 y quién de 4 cuando coinciden en pista. La lógica nos diría que el argentino al cuatro, pero en realidad el sistema del Madrid exige más tiro exterior al alapívot que al alero, y Mario lanza mejor…

Pica también y no poco la baja de Tavares, por muy buena temporada que esté firmando Poirier, que además acaba de pasar 10 días fuera por un esguince. Encima falta Llull, habitual chivo expiatorio en las derrotas, ¿a quién se señala ahora si palmamos, a Abalde? xD

Una suma de pequeños contratiempos, ninguno grave por sí solo pero que dificulta la continuidad que requería la excelencia del primer trimestre.

Campazzo, por ejemplo, atraviesa un valle de forma, ni se parece al nivel MVP de inicio de curso. Da muestras de cansancio, más mental que físico. Irregular en el rendimiento, espeso en la toma de decisiones y acumulando más pérdidas de balón de las que nos tiene acostumbrados. Y es la clave de bóveda. Quizá no sea tan clarividente como Chacho habilitando a los pívots, pero a cambio es un primor pasando bloqueos por en medio, dividiendo la defensa y encontrando al compañero abierto. Si él no carbura el ataque se espesa, se recurre más a soluciones individuales y bajan los porcentajes de tiro. Así que hagamos una colecta para pillarle una Smartbox de casa rural con jacuzzi para antes de la Copa y que se despeje.

Coñas al margen: que no cunda el pánico. Los récords en fase regular son de losers y, si había que tener un valle de forma, no se me ocurre mejor momento que el presente, con un enorme margen clasificatorio y a un mes todavía de la Copa del Rey, primera meta volante del curso. Con una temporada a casi 90 partidos y una plantilla de tanto treintañero, era de esperar que se bajase de marcha en algún momento, no solo previsible sino diría que casi hasta necesario.

Análisis de las cuentas del Madrid de basket 2022-23

2Playbook ha tenido acceso a un adelanto de las cuentas del Real Madrid del curso 2022-23, baloncesto incluido. Si miramos el vaso medio lleno, y podemos, se reduce el déficit de la sección un 10.3% (3.2 millones) respecto al curso previo, gracias principalmente a un fuerte aumento de los ingresos. De hecho, se batió el récord de ingresos de la sección en una sola temporada, con 22M, un 28% más que al año anterior.

Por contra, el gasto creció por encima de lo previsto en el presupuesto debido a algunos desembolsos extra, siendo el principal las primas a plantilla y cuerpo técnico por ganar la Euroliga. No disponemos de la cifra exacta al no haberse publicado todavía el desglose de cuentas en la web oficial pero, si tomamos como referencia la información de cursos recientes en los que se ganó también la Euroliga, podemos calcular a ojo de buen cubero que haya supuesto unos 3 millones de euros. Por cierto, siempre me ha llamado la atención la desproporción de las primas por resultados en un negocio tan deficitario como el basket FIBA, al menos en el Madrid, aunque supongo que es generalizado. No tiene sentido que el premio por ganar la Euroliga sea de 1.8M para el club campeón y ese mismo equipo se gaste 3M en primas por ganarla.

La sección afrontó también, no olvidemos, la indemnización por el despido de Laso, en la que no se escatimó para evitar que se alargase un asunto de por sí muy costoso reputacionalmente. Se le abonó completa la nómina de la temporada que aún le quedaba de contrato, unos 2M brutos. Por último, las lesiones de largo plazo obligaron a incorporaciones adicionales, como Cornelie, y la plantilla acabó con 17 fichas de primer equipo, tres más que esta temporada, con la carga además de salarios desfasados como el de Randolph, en el último año de contrato.

Esa reducción del número de fichas para este curso podemos estimar que represente un ahorro del 10-15% en masa salarial. Pero será una reducción transitoria porque en junio’24 acaban contrato varios pesos pesados (Tavares, Hezonja, Poirier y Musa) y su renovación, si se consigue, pasa por un esfuerzo económico. Incluso aplicando la fórmula de menos salario a cambio de más años garantizados, que se utilizó con Campazzo y Deck, será difícil que la partida de nóminas no repunte en la 2024-25.

Un fenómeno que se repite cada vez que se publican las cuentas del Madrid (y del Barca) es el de aficionados de otros equipos rasgándose las vestiduras. Aficionados de clubes que, claro, no hacen públicas sus cuentas desglosadas e igualmente sostenidos de forma artificial por un tercero porque, desengañémonos, el baloncesto de élite en Europa es deficitario por definición. Se gasta bastante más de lo que se genera y para competir tienes que entrar en esa rueda perversa, alimentar el globo. La diferencia entre lo que se genera y se gasta la ponen magnates, diputaciones, clubes de fútbol, etc. Cada equipo tiene el suyo o suyos, más o menos generoso, personalmente prefiero los de índole privada y que no suponen carga al contribuyente.

Volviendo al Madrid, y por terminar, el cuánto también importa, aunque a veces no lo parezca. Cuanto menos deficitaria sea la sección, cuanto menos dinero palme por temporada, más viable será su continuidad, más asumible la inversión que supone en marca-prestigio dentro de las cuentas de un club deportivo con un presupuesto global de casi 1.000 millones anuales.

Oficio y carácter: el Madrid también domina en el barro

Tampoco podemos aspirar a una función de circo todas las semanas en Goya, las feas también cuentan. El tercer Clásico de la temporada fue el más espeso pero con el mismo resultado que los anteriores, victoria del Madrid. Una de oficio y carácter, de las de bajar al barro, remontando una desventaja de doble dígito. Y ya sabemos que cuando el terreno se embarra emerge la figura de Gabi Deck. El domingo contra el Palencia ni le esperéis, mediodiada amable para los Causeur y Abalde. Pero lo mollar esta semana era el Clásico y fue el mejor de largo con 20 puntos y 7 rebotes, abrasó a Jabari Parker en el segundo cuarto y prendió la mecha de la remontada. Para colmo, es el más beneficiado por el regreso de Facu, fruto de su lectura de espacios y esas manos de acero para recepcionar misiles. La Sociedad Fernet.

No pasa nada por reconocer que el Madrid jugó bastante mal esta vez, versión discreta a excepción del tercer cuarto, con Poirier en pista para sorpresa de nadie. Y es que Tavares atraviesa un pobre momento de forma desde su regreso, lento e irritable, solo hay que ver su lenguaje no verbal. Esperemos que el único motivo sea esa infección respiratoria que ha superado recientemente (estamos media España igual) y no un desencanto por el estancamiento de las negociaciones para renovar.

Parte del mal juego blanco es mérito del Barca, que ha ganado enteros desde el inicio de curso, sobre todo atrás, no por casualidad llegaba colíder con balance 4-0. Los fichajes siguen sin aportar demasiado (Willy fue el mejor de los cuatro aunque acabó diluido), pero Grimau ha ajustado bastante la defensa, de la mano de la guardia pretoriana de Jasikevicius, los Kalinic, Vesely, Abrines o Satoransky, soldados con el culo pelado de competir. Por poner en contexto, el Barcelona acumula balance 9-3 en partidos oficiales este curso, solo ha perdido contra el Madrid.

Reviento si no menciono la pobre gestión del último cuarto de Chus Mateo, como si el partido estuviese ya ganado. Su insistencia en Tavares (-20 con él en pista) y en los veteranos, mención especial a Llull (21 minutos, 0/6 tiros !! ), abrió de par en par la puerta a la remontada. Casi se deja el Clásico por ese respeto a las jerarquías, un borrón en una temporada por ahora irreprochable.

Además de mal juego, espesura, a lo que contribuyó decisivamente el apagón de facu, el Madrid estuvo regañado con el aro, es decir, desacertado en lanzamientos de habitual porcentaje alto. Visto en perspectiva, tiene mérito ganarle a un rival top8 Euroliga con un pírrico 2/22 triples y 9 tiros libres fallados. Hezonja fue uno de los que mejor entendió el partido. Desacertado en ataque como el resto pero clave en defensa y rebote (10), uno de los partidos más maduros que le recuerdo. Porque a veces desconecta cuando falla los primeros tiros pero hoy fue justo lo contrario, asumió su papel y mordió sobre el parquet. Creo que la parroquia entendió ese esfuerzo, por eso le dedicó la mayor ovación de la noche junto a la de Deck.

Viendo al equipo remontar sim meterla en una piscina recordé las palabras de Messina hace una semana, tras pasar por Goya: «Están con una confianza enorme en sí mismos, se sienten bien, lo que se une a su talento. Para los rivales es un problema porque, antes que jugar al baloncesto, tienes que ganar el partido mentalmente, luchar contra esa convicción con la que juegan».

En fin, que liderato en solitario y la racha del inicio de curso sube a 13. Sigo pensando que al Madrid le vendría bien una derrota tonta, de esas con las que no cuentas pero te pone los pies en la tierra, te ancla a la realidad. Pero hoy no era ese día.

¿Es Abalde un caso perdido?

Empieza con mal pie la operación “Rescatar al soldado Abalde”, descartado de la lista de España para el Mundial. Con Rudy y Llull preferiría justo lo contrario, que descansasen e hiciesen la pretemporada completa con el Madrid, que guardasen la poca gasolina que les va quedando para el club que les paga. Pero el gallego necesita confianza a paladas y la selección parecía un entorno propicio, con buen ambiente y menos competencia. Pero se queda fuera, lógico viendo su nivel en los amistosos, el mismo que conocemos últimamente en la capital.

La temporada 2023/24 se me antoja clave en su carrera, la de levantar el vuelo y encontrar su sitio, aunque sea como peón de rotación, o la de hundirse en la irrelevancia. Digo clave porque después de tres años en el Madrid de poco a menos, siempre por debajo de las expectativas, le ha caído del cielo una oportunidad para reivindicarse y romper su dinámica menguante, la salida sin cubrir de Adam Hanga. Un espacio en la rotación que a priori lleva su nombre escrito.

No me llevo a engaño, no es que el cuerpo técnico apueste de repente por la vía Abalde sino que se ha impuesto la coyuntura. El presupuesto ha bajado y la sección tiene muy poco margen de maniobra este verano. Por eso no se ha podido atar aún la ampliación de Tavares, pese a haber reducido tres fichas del roster, y demos gracias a que Campazzo ha puesto muchísimo de su parte para volver, aceptando un salario literalmente la mitad de su caché real en mercado.

En ese contexto de somera desinversión, en la tesitura entre Hanga y Abalde, la dirección optó por la opción barata, darle otra oportunidad al gallego, cupo nacional y salario más bajo. En igualdad de condiciones el entrenador hubiese preferido al húngaro, a su utilización el año pasado me remito, pero terminaba contrato y Abalde no, y el Madrid no es de rescindir jugadores y pagar indemnizaciones. Además, Chus Mateo todavía no pincha ni corta en la política de fichajes y, al fin y al cabo, al menos sobre el papel, Abalde está más que capacitado para cumplir el rol vacante de multiusos exterior de perfil defensivo.

El problema es que con Abalde en el Madrid todo sobre el papel pinta mejor de lo que luego luce en la realidad. Su fichaje hasta la fecha solo puede calificarse de inversión fallida, recordemos, 1.5 millones de euros por su cláusula, el transfer más alto que haya pagado nunca la sección. Conviene matizar que esto no es fútbol, que su salario no es particularmente alto y el precio de un jugador deberíamos calcularlo ponderando salario y transfer. Pero, vamos, ni por esas…

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El fichaje de Abalde en su momento nos pareció una apuesta tan cara como segura, avalada por dos años de experiencia Euroliga en Valencia, es decir, cierto rodaje en la élite. Además, había destacado en cada etapa del baloncesto de formación y su combinación de físico y técnica era (y aún es) un lujo en Europa. Pero en vez de asentarse y seguir creciendo, se apocó al llegar a Madrid.

Hay quien naturalmente se crece ante la competencia y la adversidad, pero son los menos en la vida mundana, la mayoría necesitamos un empujón. Abalde aterrizó en Goya en un juego exterior innecesariamente sobrepoblado, que o le echas un poco de morro o te hundes en la irrelevancia, a la sombra de viejas glorias. Abalde no le ha echado ese morro, al contrario, progresivamente timorato en la toma de decisiones desde bote, ejecutando sistemas como un autómata. Demasiado respeto a las jerarquías previas y aversión al error. Sumémosle algunas lesiones inoportunas y el estancamiento de su tiro exterior, la herramienta que más se suele mejorar con la edad, y el resultado es la perfecta intrascendencia.

Leo sobre Abalde en Twitter opiniones lapidarias y peyorativas, dándole por caso perdido, «no vale ni para ña ACB». Su rendimiento ha sido discreto, vale, pero en esas opiniones veo también mucho de percepción y expectativas. El aficionado medio suele juzgar a los jugadores casi en exclusiva por su rendimiento ofensivo, lo que más se ve y computa en la estadística, precisamente el segmento donde más se nota el problema de confianza de Abalde, que sin embargo sigue siendo un defensor muy competente. El gallego es además víctima de las expectativas, las que levantaron la propia cláusula que se abonó por él y los típicos titulares de la prensa deportiva española con comparaciones grandilocuentes. «El nuevo XXXX», «el heredero de XXX», etc.

En vez de concentrarnos en la decepción de lo que nos dijeron que iba a ser y no está siendo, podemos adoptar un enfoque constructivo, dar otra oportunidad a Abalde a ver si todavía puede serle útil al Madrid. No como una estrella, eso lo hemos entendido, pero sí en un rol secundario que de todo hace falta en una plantilla tan larga. Para eso necesita desbloquearse, recuperar la confianza, Desde luego la del técnico, aunque sea un poco obligado por las circunstancias (la marcha de Hanga), y sobre todo la confianza en sí mismo, volver a creérselo.

“A este nivel todo el mundo tira bien, todo el mundo bota bien, es fuerte y rápido… la diferencia es mental”, son palabras del propio jugador en una entrevista a El Mundo en 2020, en la que explicaba la importancia que tuvo un psicólogo deportivo (J.M. Bernat) en su etapa en Valencia. “Trabajé a todos los niveles. La búsqueda de confianza, la concentración en los pequeños detalles, la gestión de los errores”.

Seguramente ese sea el camino, él lo sepa y esté trabajando en ello, aunque todavía no se vean los frutos. El problema de Abrines era otro pero también de coco, necesitó casi dos años de barbecho para resetearse pero hoy es una pieza muy útil en la rotación azulgrana. Un espejo en el que Abalde puede mirarse. Me niego a declarar como caso perdido a un jugador con solo 27 años y las condiciones del gallego. Además, que dada su condición de cupo nacional y la coyuntura financiera, la sección tiene poco que perder y mucho que ganar dándole esta nueva oportunidad.