Gira rusa de cal y arena

La semana rusa ha sido el típico anticlimax del Real Madrid de Laso: ganar donde se podía perder y pinchar donde se debía ganar. Cabe matizar que estas semanas Euroliga de doble partido a domicilio son bastante exigentes, sobre todo si arrastras lesionados, como es el caso, y no es raro bajar el listón en el segundo. Pregunten al Barca. Lo digo como contexto, que no como excusa, que las normas son las mismas para todos.

Si el duelo en San Petersburgo se ganó (principalmente) gracias a la defensa, el de Kazán se perdió por el ataque. Bueno, por su ausencia, 58 puntos y 19 pérdidas. En esos guarismos lo raro hubiese sido ganar, por bien que chapotees en el barro. Leo a no pocos aficionados sacar a colación la reivindicación del verano: «a la plantilla le falta un killer». Pues sí, claro que falta, y ayer hubiesen venido bien esos puntos casi gratis que te daba por ejemplo Carroll. Causeur, que en cierto modo ejerció ese rol el miércoles, sencillamente se borró en Kazán: 0 puntos y 0 asistencias en 20 minutos.

Mancos en la dirección

Pero más que un killer ejecutor lo que se echó en falta fueron ideas, generación en estático, la fluidez que te da una buena dirección. Heurtel lleva una Euroliga notable hasta la fecha, sin ir más lejos, lideró el triunfo en Piter, pero nunca se ha destacado por su regularidad. Del club de los Manoletes. En Kazán sencillamente no le tocaba, y de repente nos acordamos de los ausentes.

El Madrid de Laso tiene una acreditada capacidad de resiliencia, ha demostrado poder vivir dignamente sin Randolph y Trey, con Rudy tapando agujeros, alapivot reserva con 84 kilos de hueso y pellejo. Whatever works. Pero el puesto de base es más sensible, catalizador en pista, y en Kazán se vio que sin Nigel ni Alocén (baja por problemas de espalda) el equipo queda vendido, a merced del pie con que se levante Thomá. Porque no hay en la plantilla quien que te haga un apaño en la dirección como te lo hace Rudy al cuatro.

Laso, que tampoco tuvo su mejor día, dio la alternativa al chaval Nuñez en la primera parte, que no desentonó, pero no se atrevió a repetir en la segunda, con el encuentro en el alambre. Apostó por Llull buena parte del último cuarto y el apagón fue cojonudo: 4 puntos del equipo en 6 minutos. El balear arrastra molestias y, además, en verano solo se estudió el temario de escolta, no el de base. Ayer se le notó perdido al volante, como si lo de dirigir le quedara ya lejísimos. Una sola asistencia en 18 minutos y 2/11 tiros, la mayoría frutas de final de posesión, que como base sus porcentajes de tiro caen dramáticamente. Zapatero a tus zapatos: los de Llull ahora son de escolta.

El puesto de alero

El único exterior potable en Tartaristán fue Abalde, que lleva un par de semanas entonado, en porcentajes de tiro altos, erigido en alero titular, el rol al que en realidad siempre ha estado llamado. Hanga ha perdido el pico de forma con el que arrancó el curso, parece que arrastra problemas de rodilla, y Taylor está muy out. No creo tirarme a ninguna piscina si afirmo que su continuidad en verano fue una decisión discutible y, en este caso, hasta donde sé, una atribuible directamente a Laso, que se negó en redondo a dejarle ir, contra criterio de la dirección.

Abalde difícilmente llegará algún día a ser el killer que algunos echaron ayer de menos, le falta la intuición y mala leche que requiere el papel, pero al nivel que apunta los últimos partidos es una navaja suiza de muchos quilates. Defensa, tiro, rebote, asistencias a los pívots en 2×2… No sobresale en nada, pero es de notable en casi todo. En su caso, resulta clave la confianza, que repercute directamente en la toma de decisiones en pista, su gran hándicap, responsable el año pasado del valle de forma que le duró casi media temporada. Como no es la primera vez que le intuimos un step ahead que después se queda en agua de borrajas, quedamos a la espera de nuevos capítulos.

Williams-Goss y Heurtel: el valor del pájaro en mano

Percibo en los comentarios de la parroquia escaso entusiasmo sobre los fichajes de Nigel Williams-Goss y Thomas Heurtel. Que si el galo es «sopita recalentá», un descarte del Barca, que si a NWG «no le he visto nunca pero no me ilusiona», «otro americano random»… ¿Sabéis lo que os digo? Que apesta a ‘Complejo Mbappe’, a bernabeucentrismo, esa deformación madridista de la época de Los Galácticos, de cuando Florentino traía cada verano a la estrella mundial de turno (en fútbol) para vender camisetas y, de paso, reforzar al equipo.

El ‘Complejo Mbappe’ consiste en que al aficionado blanco desde entonces le deja frío todo lo que no sea fichar al galáctico de moda del verano (digamos Micic), previo culebrón retransmitido por fascículos en Marca. Un complejo que ya en fútbol suena ridículo y trasnochado, pero que en basket lo es mucho más, jugando el Madrid como juega en la segunda división (Euroliga vs NBA).

Y no hay mejor recordatorio de que somos segunda división que la fuga de talento allende el mar en los últimos meses. Campazzo, Mike James y Vildoza han cambiado la Euroliga por la NBA. Micic, el MVP, lo hará seguramente este verano y detrás suyo pueden ir Kevin Pangos y Wade Baldwin, que terminan contrato y dan prioridad a sondear sus opciones de mercado NBA, por eso no suenan para ningún equipo a este lado del charco. La ecuación es dramática: entre los que se han ido y se quieren ir suman 6 de los 12 mejores bases de la competición, incluidos los dos mejores, Micic y Facu.

Reposición de talento

Unos se van y otros vendrán, pensaréis, es ley de vida. Sí, pero la tasa de reposición de talento en la élite no va ni de lejos tan rápido como la fuga de los últimos meses. Además, muy concentrada en el puesto de playmaker, el más determinante en el basket FIBA moderno, al título de Efes me remito.

No, este verano no hay Mbappés en menú, y no es una cuestión de dinero. El mercado son habas contadas y no ofrece primeras espadas. Entiéndase la expresión «en mercado» referida a jugadores que terminan contrato o que militan en clubes de mucho menor presupuesto y por tanto susceptibles de vender por un transfer.

Para valorar los fichajes de Heurtel y Nigel en su justa medida hay que contextualizar, compararlos con la alternativa, es decir, con el resto de bases disponibles. Pragmatismo vs. realismo mágico. El resto del menú era: Pierria Henry* (Baskonia -> ¿Fener?), Thomas Walkup (Zalgiris -> Olympiakos), Stefan Jovic (Jimki -> ¿PAO?), Janis Strelnieks (CSKA ->), Corey Walden (Estrella Roja -> ¿Bayern?) y, tal vez, Milos Teodosic, con 34 palos y pagando transfer a la Virtus.

Fuera de carta, quedaría esperar a agosto y pescar entre aquellos que no encuentren acomodo en la NBA. Con suerte podría caerte un Pangos o un Baldwin de la vida, pero sin ella puedes verte a finales de verano buscando base titular entre las raspas, en el fondo del catálogo de agencias de representación. Y ese es un riesgo que el Madrid no creo que deba asumir en este puesto.

Por eso, dos conclusiones en clave Goya:

  1. Los fichajes atados de Nigel Williams Goss y Heurtel son una jugada bastante interesante en este contexto tan deficitario. Dejémonos de ilusión y galácticos que no existen y bajemos a la (dura) realidad. Con su llegada, el Madrid se asegura un verano tranquilo en la planificación deportiva, con los principales deberes ya hechos: va a ser el equipo Euroliga que más mejore su puesto de base respecto al curso pasado. Esta, y no otra, debería ser la conclusión principal de estos fichajes.

    Y se va a conseguir a un precio justo, que tampoco está el horno para bollos, sin pagar dinero en traspasos, puesto que ambos llegan como agentes libres. El fichaje de Heurtel está amarrado desde navidad y los aprox. 750k netos / año que va a cobrar y se acordaron entonces se han quedado seguramente un poco desfasados en favor del club. El valor actual de mercado del jugador, rehabilitado para la élite en Asvel y dada la escasez de bases, lo situaría a ojo de buen cubero un 20-30% por encima de esa cifra. Es el premio del Madrid por haber asumido en su día el riesgo de comprometerse a tanto tiempo vista con un jugador en sus horas más bajas.

    Por otro lado, la operación de Williams-Goss supone un ahorro sensible respecto a las cifras en que se ponía Pierria Henry, objetivo original, pero con el enorme hándicap del derecho de tanteo. En concreto, unos 500k euros era lo pactado inicialmente con Querejeta para renunciar al tanteo (acabó pidiendo mucho más, tras la marcha de Vildoza), y un salario anual para el jugador en el barrio de los 1.2M netos anuales, 200k más de lo que finalmente firma Nigel. Si lo traducimos a masa salarial bruta, que son los términos en que solemos hablar en España, los dos años de NWG saldrán por unos 800k menos de lo que hubiese costado Pierria, a sumarle esos 500k de compensación que te ahorras. Es decir, 1.3M de diferencia en dos temporadas para jugadores de nivel a priori similar, con la única desventaja de que Nigel es extracomunitario y Pierria ya no. Un buen pico, que dará margen para operaciones pendientes en otras posiciones del roster.

  2. Laprovittola, tras todo lo llovido, puede dar otro pelotazo este verano. A pesar de sus defectos, que nos ha dado tiempo a aprendérnoslos de memoria, ya me diréis dónde van a encontrar los equipos Euroliga en este mercado deficitario un base generador, MVP de la ACB hace solo dos años, con experiencia en todo un Madrid y que encima ha firmado un final de temporada curiosón (hasta su lesión). ¿Atenas?