El Madrid golpea primero y golpea fuerte

Rudy Fernández final ACB contra el BarcaEl Madrid lanzó un mensaje de fuerza para empezar la final ACB: ha aprendido de los errores de los últimos duelos contra el Barca y, además, llega en bastante mejor estado de forma. Arrancó el partido con 9-0 y ya nunca se vio por debajo, hasta los 20 de diferencia final. Hubo tramos puntuales de acierto en la primera mitad, protagonizados principalmente por Llull, del que ahora hablaremos, pero el encuentro se decide sin duda atrás. Tavares tiene la capacidad de, incluso en un partido normalito, hacer parecer mediocres a los mejores pívots de la liga: sucedió con Dubljevic en semifinales y ayer hizo lo propio con Tomic, que tantos dolores de cabeza nos diese otras temporadas.

El Barca, que promediaba 93,4 puntos en estos playoffs, se quedó en 67, y al final muy mal se te tiene que dar para no ganar a un equipo si le dejas en esos guarismos. Fue el primer acierto de Laso, mentalizar a su tropa para igualar el listón de intensidad y concentración defensiva que pone Pesic, y hacerlo desde el minuto 1, no esperar a verse por debajo en el marcador.

La segunda rectificación fue la gestión de los tiempos muertos, que tan cara costó en la final de Copa. Laso, esta vez sí, interrumpió sin miramientos cualquier conato de reacción azulgrana, casi siempre comandada por Heurtel. Por cierto, resulta paradójico que buena parte de las opciones de título del Barca pasen por las manos de alguien de quien se quieren desprender este verano. ¿Tiene sentido poner al frente de un transatlántico como el que están armando a un yayo tan intransigente, Pesic, incapaz de empatizar con la estrella del equipo o de meter en dinámica a Smits, Seraphin, Pustovy y Blazic? El resultado de esa intransigencia es, por ejemplo, que el Barca, sin un solo lesionado, va a jugar esta serie final con únicamente tres interiores (Oriola, Singleton y Tomic), obligados a minutadas, un hándicap autoimpuesto.

Sergio Llull final ACB Barcelona

Llull y los brotes verdes

Contrasta con el Madrid, con todos en dinámica, que llega de dulce y en el que encima casi todo funcionó como un reloj suizo ayer. Digo casi, porque los tiradores puros, Carroll y Trey, tuvieron una velada muy discreta, y se patinó por momentos en lo de cerrar el rebote (18 en ataque atrapó el Barca). Y en el reparto de méritos, Rudy y Facu vienen los primeros. El argentino se comió con patatas a Pangos en ambos aros, anotó cuando hizo falta y dirigió con mano de hierro, 0 pérdidas en 24 minutos… no me parece mala idea apostar unos eurillos a su candidatura al MVP de la serie. Rudy despertó tras un primer cuarto poco gris (0 puntos), y de qué manera. Su partido fue verdaderamente excelso, una de esas masterclass variadas que nos regala a veces, que si un triple aquí, una asistencia allá, un robo, una ayuda justo a tiempo, una falta provocada por pícaro… Puso en pie al pabellón con dos de sus robos de balón, la clase de intensidad contagiosa que no tiene precio. Qué buen envejecer el suyo.

Algo así esperamos de Llull, y los brotes verdes se están consolidando. Decíamos en la previa que es nuestro factor X, el más imprevisible, pero que si mantenía en la final el nivel que había mostrado en playoffs, las opciones de título del Madrid aumentaban exponencialmente. Bien, pues firmó un señor primer partido. Sus puntos sofocaron el primer arreón del Barca, pero aportó mucho más que esos 11 tantos. Se le ve más rápido de piernas que en otros tramos de temporada, vivo, metido en el partido, atento a rebotes largos o ayudas en defensa. Al final, el mayor cambio es la solvencia atrás, y esa son piernas.

Lo único ‘malo’ para el Madrid anoche es que solo cuente un punto en la serie. El lunes es una historia nueva, seguramente más reñido, pero el premio es grande, porque viajar con 2-0 a Barcelona sería dejar la serie muy encarrilada.

Llull y Heurtel, las manos que mecen la cuna

Sergio Llull y Thomas Heurtel en la final de la liga ACB de baloncesto, Real Madrid y BarcelonaLos playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.

En juego está el título ACB, pero no solo. De forma simbólica también se dirime el cetro del basket nacional, el título simbólico de equipo de referencia y rival a batir. Lo es el Madrid desde hace 5-6 años, pero el Barca ha espabilado, era cuestión de tiempo con ese nivel de inversión, no siempre van a pifiarla en verano. Y en vista de los nombres que suenan (Higgins, Davies y Sloukas, 3 de los 5 miembros del quinteto ideal Euroliga), la consigna parece redoblar la apuesta.

El aspirante ha dado ya un par de avisos, con esas dos últimas Copas del Rey, pero no dejan de ser finales a partido único, para más inri resueltas en polémicas decisiones arbitrales en la última jugada. La prueba del algodón es una serie a cinco partidos como la que empieza hoy. Por cierto, no me gustaría estar en la piel de los árbitros. Por una parte, el Madrid lanzó un envite institucional potente tras la final de Copa: no va a poner la otra mejilla. Por otra, el Barcelona de Pesic que, por su estilo de juego, depende en gran medida del listón arbitral, del nivel de contacto defensivo permitido.

En lo deportivo, no descubro Roma si aventuro que el puesto de base será capital en la suerte de la serie. Heurtel llega como una moto, además, con mucho en juego a nivel personal: termina contrato y, como apenas se habla con Pesic, su renovación no es el plan A del Barca para el puesto de base titular.

En el Madrid el nombre clave me parece Llull, porque del resto tengo más o menos lo que puedo esperar, pero no del menorquín. Sus playoffs están siendo positivos, sólido en la dirección y con alguna racha puntual de acierto anotador, una versión que, de mantenerla, dispararía las opciones blancas al título. Sin embargo, el Barca no defiende como Manresa y Valencia… Estas mismas sensaciones transmitía en las semanas previas a la F4 y ya sabemos lo que pasó. Esté Llull como esté, lo que sí sabemos es que Laso va a apostar por él en los finales apretados, como ya hizo en la final de Copa y en la semifinal de Euroliga, los dos partidos más importantes del año, coincidiendo en pista con Facu. En sus manos estamos, confiemos.

Pesic le coge la medida al Madrid

Randolph Tomic acb Real Madrid barcelonaEl Madrid tiene un problema con el Barca. Es oficial. Están los blancos cinco victorias por delante en la clasificación de la Euroliga, que son muchas y es la vara de medir más fiable del nivel de un equipo en la élite. Pero no queremos ser como la sección de fútbol y apostar toda la temporada a la Copa de Europa, que se dirime a un cara o cruz de partido único. Y resulta que todos los títulos nacionales pasan por batir a los azulgrana, que a día de hoy nos tienen cogida la medida.

Es el balance 4-1 para el Barca en los derbis este curso, incluidas tres victorias en el último mes, pero son también las sensaciones, resumidas este domingo: un triunfo de ley en Goya sin necesidad de grandes alardes y que viene a sellar la ventaja campo en una probable final ACB. Visto en perspectiva, la brecha deportiva de los últimos años entre el Madrid y el Barca de basket se está estrechado alarmantemente rápido desde la llegada de Pesic. En buena medida por mérito azulgrana, que ha vuelto a aplicar el sentido común, pero también por cierto estancamiento del Madrid, con una plantilla envejecida y sin retos pendientes tras un segundo doblete. En un partido en que debió salir a morder, encajó un 3-13 de inicio, como si ya sólo nos pusieran las finales. El Barca, en cambio, destila la intensidad del boxeador aspirante.

La victoria se fraguó en un repasito táctico de Pesic a Laso, que fue siempre a remolque, un poco sangrante tras haber viajado de turismo con descaro a Vitoria para centrarse en este partido. Y no vale esta vez la excusa de las bajas por lesión, pues se partía de empate en ese capítulo: Rudy y Deck por Hanga y Seraphin.

El Barca se mantuvo siempre fiel a su hoja de ruta, la de buscar y castigar paciente y machaconamente los desequilibrios, y no eran difíciles de encontrar, con Llull (29 minutos jugó) quedándose pinchado en casi cada bloqueo, obligando al grande a defender a su par. El Madrid, en cambio, no encontró casi nunca a sus interiores, que son los que más diferencias marcan este año. Se echaron de menos las ya clásicas acciones de 2×2 para que Ayón reparta desde la cabecera o aclarados para Trey al poste con Roland Smits, al que saca muchos kilos. Además, Tavares no compareció y Randolph lo hizo demasiado tarde. Los canastones de Carroll en acciones sin ventaja mantuvieron al equipo a flote en la primera parte (15 puntos metió), pero ese caudal se secó en la segunda.

El rol de Llull

Mucho tuvo que ver la defensa del Barca que, a diferencia del Madrid, sí supo adaptarse al listón que pusieron los árbitros (permitiendo bastante contacto), que sirvió para forzar mucho bote inútil de Llull y Facu, que no atraviesan sus momentos más clarividentes. Hemos escrito mucho sobre el desequilibrio en la configuración de la plantilla, esa carencia de un tercer creador desde bote. Una configuración que tenía sentido bajo dos premisas que, transcurridos dos tercios de la temporada, podemos ya decir que no se han cumplido: que Pantzar estaría para el primer equipo y que Llull recuperaría en algún momento el nivel de 2016. Se pecó de optimismo.

La mejor prueba del error es que la dirección deportiva ya trabaja activamente para subsanarlo y atar cuanto antes un nombre importante en ese rol para la plantilla del próximo curso. Y es que el sistema Laso depende de disponer de jugadores muy diferenciales en la creación exterior desde bote. Venimos del mejor Chacho, de Doncic y del Llull galáctico previo a la lesión, los tres reconocidos como MVP de la Euroliga, y por eso ahora con el Facu de lo que va de 2019 y el Llull post lesión nos alcanza justito en duelos de máxima exigencia.

Llull puede seguir siendo el líder del equipo y el estandarte de la sección, pero debemos aprender, tanto la afición como el entrenador o el propio jugador, que eso no va necesariamente ligado a ser el referente en pista y lanzarse 10 triples por partido. En los tres últimos promedia 15 tiros a canasta, un disparate. Hay formatos de liderazgo, tipo Nocioni, por nombrar uno, que no implican tanto protagonismo y que quizá casen mejor con su nivel actual y futuro.

Cuando Facu estornuda el Madrid se constipa

Baloncesto-ACB-Videoarbitraje-Baloncesto_377222661_115007424_1706x960Olvídense de que ha sido en el Palau, ante el Barca, el día del homenaje a Navarro. Olvídense de la la rivalidad intrínseca, del 0-3 en el Bernabéu el miércoles y la polémica por el replay. Estas líneas serían las mismas si la derrota hubiese sido en Oaka o Tel Aviv. Es la fase regular de la Euroliga, es una derrota más, van seis, y afortunadamente hay colchón clasificatorio como para asumirla sin dramatismo. Hay colchón porque el Madrid arrancó la temporada con paso firme, un paso que evidentemente ha perdido desde comienzo de año, a lo que han contribuido decisivamente las lesiones de Llull, Carroll y Thompkins. Bajas que han cortado el ritmo al equipo, a diferencia del Barca, que lleva meses sin conocer lesiones y está más fino en este momento del curso.

Lo preocupante para el Madrid está en el puesto de base-creador, el más importante en el sistema Laso. Para empezar, Llull es un coladero atrás, empezaba a serlo antes de la lesión y ahora es directamente el peor defensor de la plantilla. Esto condiciona por ejemplo un quinteto en que coincida con Carroll, pues ya no aplica aquello de que el americano se empareje por defecto con el exterior rival que suponga menos amenaza.

En ataque Llull juega como si fuese todavía el estrellón que fue antes de la lesión. Sus piernas y su acierto no responden a lo que ordena su cabeza, se frustra y por momentos desconecta de los partidos, con faltas tras tiro fallado, pidiendo banquillo a gritos. Sucedió ayer en el primer cuarto, que Heurtel le pasó por encima: “A este franchute me lo centrifugaba yo antes de la lesión y, mira, ahora me chorrea él a mí. Porca miseria”. Cuanto antes asuma Llull la nueva realidad y decida en ataque como lo que es y no como lo que fue, mejor para el Madrid y para su propia salud mental. Hay bastantes versiones intermedias suyas que todavía pueden ser muy útiles.

Mes y medio para recomponer filas

Muchas de miserias del equipo en general y de Llull en concreto han estado bajo la alfombra durante meses porque las tapaba un Campazzo superlativo, acertado en la dirección y generoso en el esfuerzo. Temíamos cómo reaccionaría el equipo ante una eventual lesión de Facu, pero no ha hecho ni falta. El argentino ha gripado motor, ya no es que esté negado con el aro, que lo está, ha perdido chispa y clarividencia, toma peores decisiones. Parece saturado de minutos, responsabilidad y tiempo de balón, y al Madrid se le ha salido la cadena.

Ya en la Copa se le vio al límite, sensación que han corroborado los duelos ante Bayer y Barca. Seis pérdidas por una sola asistencia ayer en el Palau. Me recuerda un poco a Doncic el año pasado a estas alturas, también saturado, por eso le receto lo mismo: un cofre de escapada rural con su novia para que desconecte y recupere el karma. El Madrid se puede permitir dejarse algún partido más por el camino, lo que no puede permitirse es llegar al cruce de cuartos sin Facu en plena forma. Mes y medio para recomponer filas.

Lecciones de la Copa al margen del replay

Copa del Rey Llull Real Madrid BarcelonaFue un error arbitral histórico, que marcará el recuerdo de esta edición de Copa y, quiero pensar, la carrera en la élite del trío arbitral. Entiendo que la parroquia azulgrana se remita a la falta previa sobre Singleton, pero fallos arbitrales de apreciación como ese hay cada semana, faltas más o menos contundentes que quedan sin señalar. De lo que no hay precedentes en basket Fiba es de un fallo tan grave (y encima tan relevante) en una jugada revisada en el instant replay a cámara lenta. Eso lo convierte en histórico y de paso sienta un precedente peligroso. El Madrid ha redoblado su apuesta y pide que se aparte indefinidamente al trío arbitral de ayer, que sólo quiso revisar 2 de las 11 tomas de tv disponibles de la jugada final porque ya les parecía claro. Se habla incluso de una amenaza de salida de la ACB que, particularmente, tendría que ver para creer.

Dicho lo cual, se puede hablar también de basket, que la Copa dejó unas cuantas conclusiones de las que también deberíamos tomar nota. La primera es que se echó mucho de menos a Thompkins, más de lo que imaginábamos, estando tan de dulce Toñete. El motivo es Felipe, al que, por muy en formol que se conserve, le pasan ciertamente factura ya los años y está para muy pocos trotes.

Él, que ha sido un ventilador de estadística durante dos décadas, firmó 3/11 tiros de campo en la Copa, incluido un costoso -3 de valoración en la final en 9 minutos. Venía, además, de hacer un poco el ridi en Moscú la semana previa. Puede darnos aún relevos de calidad en pachangas de domingo contra equipos ACB de clase media o baja, pero ante rivales top ni está ni le esperaría. Le cuesta un mundo comprar una canasta, no saca faltas como antaño y en defensa sufre en muchas situaciones de juego. Parece que va a renovar, que seguirá otro año, la cuestión es en qué rol. Si es como sexto interior, para completar convocatorias y jugar ACB, pues bien, la gira de despedida que quería Navarro. Pero como quinto interior ya no llega, quizá haya que fichar, repescar a Sebas o subir a Garuba, ya se verá, una decisión que no hace falta tomar ahora.

Que nadie se equivoque, no se quiere más a Felipe por taparse los ojos y negar la evidencia, por darse golpes en el pecho y reivindicarle con cada partido bueno que pueda hacer de aquí a final de curso. Quererle es apreciarle por lo que es en cada etapa de su carrera de blanco y despedirle con honores cuando toque, que ya se acerca el día. Punto.

Anthony Randolph y Singleton en la final de la Copa del Rey de baloncestoAl que habría que pensar en renovar sin duda es a Ayón, estelar su temporada, de lejos el mejor del Madrid en la Copa, que también ha servido para poner en perspectiva a Tortuga Deck, un magnífico activo de rotación y un acierto de fichaje.

Además de a Thompkins, se echó de menos a Rudy, lesionado en la segunda parte ante el Barca y por tanto ausente en esa recta final de cara o cruz. Lleva semanas desacertado de cara al aro, pero su defensa, anticipación y visión de juego hubiesen sido capitales en la prórroga.

Laso, por cierto, volvió a patinar en la gestión de un parcial rival, sólo pidió tiempo muerto cuando ascendía a 11-0, con casi toda la ventaja esfumada y el Barca subido ya a las barbas. Su libreto no es balcánico, de cortar el partido para abroncar a la prole si encaja 5 puntos seguidos, sino de dar margen a la autogestión de los jugadores, un voto de confianza pensando en el largo plazo. Es el mismo libreto que nos ha traído tantas alegrías estos años pero que, oiga, aplicado en finales supone un riesgo. Que sea el mejor entrenador posible para el Madrid no le convierte en infalible, sirva ayer como recordatorio.

Otra conclusión que ya sospechábamos pero viene a confirmar la Copa es que el Barca se ha puesto las pilas. La Copa del año pasado fue un sonar la flauta, el subidón tras el despido de Sito. Pero, después de dos temporadas vergonzantes, fuera del top8 Euroliga con semejante presupuesto, puede decirse que vuelve a ser el segundo mejor equipo de España, enseñando matrícula a Baskonia. Pesic ha imprimido carácter competitivo, reman todos a una y saben a lo que juegan, sea mas o menos bonito. Además, la salud les está respetando escrupulosamente y ficharon con sentido común en verano, con el resultado de una plantilla equilibrada. Con todos sanos el Madrid debe ser mejor, pero la brecha se ha reducido sensiblemente en poco tiempo, lo cual, sinceramente, tampoco es malo para el interés de la competición doméstica.

El Madrid se deja la copa en el replay

tapon

Perplejo os escribo estas líneas, atónito ante la cadena de pifias arbitrales en los últimos segundos que decidieron la final de Copa. Comienza por un error grave, la falta no señalada de Randolph a Singleton, dicho sea de paso, tras una infracción de 5 segundos de Tomic en el saque de fondo pero, oiga, pelillos a la mar. Es falta, por supuesto, incluso antideportiva si queréis, pero sucede muy deprisa, los árbitros están lejos y no pueden verla en replay, un error humano de apreciación como suceden cientos cada semana. La norma, recordemos, sólo contempla revisar el grado de la falta si ya la has señalado, pero no si es o no falta. Es la ley, la misma que sufrió el año pasado el Madrid en la final, con aquel faltón de Claver a Taylor en el palmeo de la última jugada. Errores graves ambos.

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Lo que siguió, sin embargo, no fue un error grave sino directamente histórico. Porque lo incomprensible y de lo que no hay precedente en baloncesto (no hablo del VAR en fútbol, que el fuera de juego es muy jodido) es de equivocarte en la señalización de una jugada que has podido ver repetida 20 veces a cámara lenta, me refiero a la acción final, la canasta concedida a Tomic que da el título al Barca. ¿Cómo puedes conceder una canasta por tapón ilegal… ¡cuando no era tapón sino rebote!? Es rebote porque el balón había tocado ya el aro, como se aprecia bastante claramente en varias repeticiones, como la que abre este artículo.

En una final igualísima, entre dos equipos bastante parejos a día de hoy, sobre todo dadas las ausencias blancas (Trey baja y Rudy lesionado en la segunda parte), son los pequeños detalles los que desequilibran, como decisiones arbitrales. No creo en la mala fe de los colegiados, en la retórica futbolera de las conspiraciones. Sí en el fallo humano, leo que se les escuchaba hablar muy nerviosos mientras deliberaban sobre la última jugada, viendo las repeticiones, condicionados quizá por la sospecha de haberse equivocado en la jugada previa. Tenían cargo de conciencia, prisa por tomar una decisión y no esperaron a ver todas las tomas de televisión, o no se las mostraron. Es la explicación más plausible a un error incomprensible, inaudito.

El cabreo en el Madrid es formidable, empezando por el máximo responsable de la sección que, en la rueda de prensa, teóricamente ya “en frío”, ha dicho lo siguiente: “Se ve en las imágenes, es tapón legal de Randolph, con lo cual no sé cómo hay que llamar a esto otra vez. El año pasado, ustedes se acordarán, en la Copa de Gran Canaria, se dio una circunstancia parecida y nos callamos, pero sufrir la misma situación una segunda vez creo que no debemos de callarnos“. Tanto es el cabreo, que el club ha solicitado formalmente a la ACB que emita un comunicado reconociendo el error en la señalización de la última jugada, al estilo de los que emite en ocasiones la Euroliga, sin ir más lejos, tras el reciente Barca-Zalgiris.

Los jugadores, lógicamente, han usado palabras aún más gruesas: “Vaya puto robo, que lo ve todo el mundo. Esto es un robo, dos años seguidos. Es clarísima, tapón clarísimo me cago en la puta”, clamó Felipe camino del vestuario. “Es una vergüenza. Queda la semana para analizar el partido en sí, pero esta noche la noticia se llama replay…