Baño de realidad copero

Lo primero de todo: máximo respeto para este equipo, empezando por el entrenador, Laso, faro del proyecto y cuya renovación debería ser la prioridad nº1 en Concha Espina, y siguiendo por los jugadores, cada vez más viejos y con más achaques, pero siempre dignos. Ni un reproche a su rendimiento y entrega. Un grupo que lo ha ganado todo en el último lustro y ha vuelto a dar la cara en esta Copa del Rey. Primero batiendo con holgura a Valencia, el rival más duro posible en cuartos, baño de Laso a Ponsarnau mediante, y luego remontando 18 puntos en semis a Tenerife, con menos cartel pero todo un hueso, a lomos de la vieja guardia del juego exterior. Teniendo en cuenta cómo llegaba el equipo a esta Copa del Rey, tras la humillación de Baskonia en Goya hacía una semana, estar en la final es ya un buen resultado se mire por donde se mire.

Y el soberano repaso del Barca en la final puede que sea duro pero no imprevisible. Ni con todos sanos tenía el Madrid, en honor a la verdad, más de un 30% de probabilidades de victoria, así que con las bajas de Taylor y Rudy, y con Garuba, Lapro y Tavares mermados, pues echadle un 10%. No hubo color, no hubo final, así que tampoco me detendré demasiado. Hubiese hecho falta un día inspiradísimo de los yayos exteriores para dar la campanada y lo que resultó fue justo lo contrario: -11 de valoración Carroll, -2 Causeur y -3 Llull. Ellos, que 24 horas cimentaron la remontada en semis, se quedaron en un imposible 5 de 28 tiros de campo, no sin mérito de la defensa culé. Game over. A falta esta vez de los veteranos tirando del carro, fueron los jóvenes quienes dieron la cara y evitaron un marcador sonrojante: Abalde, desdibujado en las últimas semanas y al que necesitamos como el comer, subió 15 puntos, y Alocén confirmó esa sutil pero sostenida línea ascendente.

Año de transición

Más allá de eso, el Madrid está a día de hoy lejos del Barca, su rival directo en todos los títulos, y lo que es peor aún, carece a priori de los recursos de plantilla para ponerse a su nivel. Mucho tendría que cambiar la temporada para batirle en junio en una serie a cinco en la final ACB. Es el resultado del envejecimiento de la columna vertebral del equipo blanco, traducida en frecuentes lesiones musculares (hoy Rudy), y de la complacencia del palco. De dos cursos de discreta pero progresiva desinversión en plantilla, el año pasado disfrazada de continuismo y este con la excusa del covid, desembocando en el “apañaos con lo que hay” a la marcha de Facu, anunciada seis meses antes.

Es también el resultado de dos años de desaciertos en el mercado: de la renovación de Felipe a los fichajes de Lapro y Prepelic contra criterio de Laso, de las renovaciones por tres años garantizados a jugadores secundarios, a la incorporación de Mickey teniendo ya dos extracomunitarios en plantilla. Si le unimos la faraónica apuesta del Barca, con toda su columna vertebral en los años prime de sus carreras, es decir, 5 de media más jóvenes, pues era cuestión de tiempo que llegase este momento, en que nos rebasasen como rival a batir del basket patrio.

Y en este punto ya no caben los golpes en el pecho ni los balones fuera, el realismo mágico de “por mis cojones” y “nunca dudaré de este grupo”, apelando a un pasado glorioso. Ya puede bajar a vernos la Virgen de Fátima, que sin Facu ni Randolph hay demasiada desventaja de plantilla como para competir de tú a tú y con unas mínimas garantías. El club ha dejado meridianamente claro (por omisión) que esta temporada es “de transición”, que los resultados de ambas secciones son anecdóticos y la única prioridad de gasto es el Bernabéu. Puedo estar o no de acuerdo, pero no puedo cambiarlo, así que tampoco sirve hacerse mala sangre.

Ha llegado el momento, ahora que se acerca su ocaso, de rendir honores y disfrutar de los últimos coletazos de este grupo que tanto nos ha dado, de sacar el paraguas hasta final de curso, compitiendo con dignidad como hasta ahora, y de recomponer filas en verano, a poder ser con mayor ambición de la presidencia y acierto de la directiva. De esa ambición y acierto dependerá que el año de transición no se convierta en un cambio ciclo en el basket español.

La operación Heurtel se pospone a julio

A las 18:00h de ayer terminó el primer acto del caso Heurtel, con el cierre del mercado de jugadores entre equipos Euroliga sin acuerdo para la salida del base galo. Era el desenlace previsible desde que Soler anunciase públicamente la posición del Barca, de mantener la oferta de 1.2M€ de finiquito solo si el destino era extranjero, pero rebajarla a 0€ si el destino era ACB. Así que, apenas cuatro años después, se repite el escenario Tyrese Rice, con una estrella apartada en Barcelona, entrenando en solitario pero cobrando un dineral cada mes, con la diferencia de que el americano era un cierrabares mientras que los únicos pecados del francés han sido no gustarle al nuevo coach y echar currículums donde le ha dado la gana, sin prever el ataque de celitos y congoja de Nacho Rodríguez.

Lo pragmático, lo razonable y ortodoxo dadas las circunstancias hubiese sido negociar la semana pasada una solución intermedia, aparcando complejos y rivalidades, en la que todas las partes saliesen ganando a cambio de ceder un poco: el jugador renunciando a parte del finiquito, el Madrid compensándole parcialmente con una ligera subida de su oferta y el Barca asumiendo que, aunque menos de lo inicialmente negociado, le toca pagar finiquito pese a que el destino pueda ser la capital. Y que igualmente sería una buena inversión para liberarse de un lastre de salario en un momento financiero muy delicado del club. Porque, ¿cómo se explica que el Barca de fútbol viajase anteayer a Huesca en bus para ahorrarse 30k euros de vuelo y que Heurtel vaya a levantarse diez veces esa cifra cada mes de aquí a junio por irse de compras por Passeig de Gracia?

Bien, pues ni por esas. La posición negociadora del club se ha limitado al “0€ y que se joda”, así que no solo no ha habido acuerdo sino que ni siquiera se ha negociado. Han dado un espectáculo digno de los noventa, de cuando los Gaspart y Jesús Gil: envueltos en la bandera, cegados por el orgullo y paralizados por el pánico al que dirán si Heurtel triunfa de blanco. Una gestión, la de este caso por Nacho y Soler, digna de estudio en las escuelas de negocios como ejemplo de mala praxis, la astracanada propia de quien sabe que le quedan solo unas semanas en el cargo, las que faltan para las elecciones en el club y que se elija nuevo presi. Gestión directiva nivel “para lo que me queda en el convento, me cago dentro“.

Factor desestabilizador

Y lo humillante es que el sacrificio es en vano, porque el acuerdo verbal entre Madrid y jugador es total para su fichaje en julio, cuando quede libre: la Operación Boquerón. Llegará motivadísimo, con ganas de venganza y dispuesto a aceptar menos salario que en condiciones normales, que ya se habrá llenado los bolsillos estos meses a costa del Barca. Un rol tipo Chacho en su día, de Curro Romero de los segundos cuartos, de salir “cuando la vaquilla esté ya medio toreada”, que decía Turpin. Visto en perspectiva, el club azulgrana va a gastarse dos millonacos para retrasar escasos seis meses la presentación del galo en la sala de trofeos del Bernabéu.

Sin olvidar, claro, el efecto topo: ese factor desestabilizador que supone su presencia en Barcelona lo que resta de temporada, el runrun que te genera en grada, prensa y vestuario tener apartado al décimo salario de Europa, entrenándose para llegar en forma a la pretemporada con el Madrid, mientras su agente vierte mierda sobre el club en cada entrevista. ¿O creéis que nadie se va a acordar de Heurtel cuando el Barca enganche dos derrotas seguidas, como se lesione Calathes o cuando Westermann empiece a apedrear el aro?

Para el Madrid el director galo representaba una oportunidad sobrevenida con la que no contaba, un base comunitario y experimentado en mercado y a precio asequible. Pero si no puede ser él, no será nadie. Con balance 12-2 desde la marcha de Campazzo la dirección no considera que haya urgencias por fichar un base. Más bien lo que no hay, creo yo, son ganas de la presidencia de gastarse los cuartos. Porque sí que haría falta un refuerzo, que la temporada es larga y se empinará el calendario, Alocén está muy verde y Llull es de cristal, pero entiendo que no están las arcas para alegrías y el Madrid no es de fichar con pagarés. Así que la Operación Boquerón tendrá que esperar.

Animales competitivos: Carroll y Rudy asaltan Estambul

Victoria de quilates del Madrid en Turquía, décima en los últimos 11 partidos de Euroliga, para terminar el año segundo en la tabla, una hombrada partiendo del penúltimo puesto hace solo dos meses y habiendo perdido a la estrella del equipo por el camino. Precisamente en Estambul pinchó hace una semana el mismo Barca que ganó en Goya el domingo. Un recordatorio de que, por mucha polvareda que levanten los derbis, cubiertos profusamente por los medios no especializados, no dan lugar a grandes conclusiones en el fragor de este sobrecargado calendario. Menos aún los de fase regular ACB.

No tenía buena pinta el encuentro en Estambul en la primera parte, con Tavares agotado física y mentalmente, esperando como agua de mayo el descanso que pueda ofrecer Alex Tyus, cuyo fichaje se hará oficial en las próximas horas y al que dedicaré una entrada a parte.

Laprovittola se erigió en principal y casi único argumento ofensivo blanco en esa primera mitad, camino de 10 puntos y 6 asistencias, el más valorado de entre los dos equipos. Nunca venderá una camiseta en Madrid pero está cumpliendo, haciendo un digno papel desde la marcha de Facu. Creo que en la vara con la que le medimos influye lo mal que nos habían acostumbrado sus predecesores, Chacho, Doncic, Campazzo y tiro porque me toca. No todo el monte va a ser orégano, pero con Lapro por ahora va saliendo el guiso. Lo digo también por mantener la cabeza fría respecto a la posibilidad de fichar a Heurtel, no confundir el morbo de la situación con el interés de la sección.

Puede que tengamos en la memoria alguna exhibición del galo en derbis, a mí personalmente me encanta verle jugar, pero lleva año y medio casi en blanco entre lesiones y el divorcio con Saras. Ha sido muy bueno y lo puede volver a ser, pero asumamos que sería una apuesta de cierto riesgo. Al margen de que defiende como mi abuela, claro.

Si surge la oportunidad de ficharle antes del 6 de enero y a un precio asequible, como el inicialmente pactado, adelante con los faroles, faltaría más. Pero si ficharle implica subir esa oferta inicial tanto en salario como en duración, en otras palabras, hipotecarse para que al jugador le salga a cuenta renunciar al finiquito del Barca (1.1M), entonces habría que pensárselo bien. Preguntarse si es solo una oportunidad de mercado, y la ocasión para trolear a Nacho Rodríguez y a Soler, o si realmente Heurtel sería una apuesta estratégica para el Madrid, el base al que queremos entregar el timón del equipo a medio plazo.

Laso: “Sujétame el cubata”

Pero regresemos al Sinan Erden, partido áspero y trabado al que los blancos se tuvieron que aferrar con piolet: a los condicionantes conocidos se unió la ausencia de Llull y Deck durante casi toda la segunda mitad por problemas físicos cuyo alcance estamos pendientes de conocer. Así las cosas, ante la falta de efectivos interiores, con Garuba superado por las circunstancias, como el domingo ante Mirotic, Laso se marcó un “sujétame el cubata” y alineó a Rudy como ala-pívot unos 15 minutos, incluido el último cuarto. Y salió bien, de entrada porque la mera heterodoxia del planteamiento desorientó al rival. Que el protagonista sea Rudy pues también ayuda: igual se marca un día un Tik-Tok con la Helen que te seca a Moerman al siguiente. Es un animal competitivo y como tal le ponen los retos, se crece, y si son en plaza grande pues más cachondo aún.

A decir verdad, este Madrid de Laso es todo él un animal competitivo, en concreto un reptil, por su capacidad de regenerar extremidades, de enjuagar una baja tras otra y seguir compitiendo, y por ahora casi siempre ganando. Los puntos de Llull los suplió en la segunda parte Causeur (15), canchero e incisivo, y digno también de mención el trabajo atrás de Taylor y Abalde, menos vistoso para el aficionado pero clave para recuperar el pulso al partido en el tercer cuarto. Que no creáis que Larkin y Micic se quedan en 0/12 triples solo por desacierto.

La traca final estaba reservada para Carroll, inédito durante toda la velada pero que clavó en el último minuto dos triples estratosféricos que decantaron el partido y agrandan un poco más su leyenda. Un broche dulce al que seguramente haya sido el año más raro de la historia de la sección.

¡Feliz 2021, parroquia!

El harakiri del Barça por pánico a ver a Heurtel de blanco

¿Recordáis cuando Laso decidió que Tomic no encajaba en su proyecto, que necesitaba otro tipo de pívot, y el croata acabó cogiendo el puente aéreo? El Madrid sabía que el jugador bien podía recalar en el Barça, donde Xavi Pascual suspiraba por sus huesos, pero no tuvo mayor problema en pagar el pequeño finiquito que correspondía, el derivado de no ejercer la cláusula para renovarlo. Sencillamente el club blanco estaba convencido de su proyecto, de la propuesta de juego de su entrenador, y le dio igual adonde fuese Tomic al salir de la capital.

Bien, pues con algunos matices, la historia se repite hoy en sentido contrario pero con muy distinto desarrollo, con Heurtel de protagonista, al que Saras ha dejado claro durante meses que no encaja. Una situación que está enseñando toditas las costuras y complejos de la sección azulgrana, empezando por Nacho Rodríguez, su director deportivo, uno de los personajes más ruines y maleducados del basket continental. Igual se encara con el banquillo rival en plan pandillero (Tenerife) que insulta a los árbitros desde el palco a lo Jesús Gil.

Pero esta vez se ha superado a sí mismo, bajando del avión del equipo a un jugador y dejándolo tirado a medianoche en Estambul, en puertas de nochebuena y en plena pandemia, al enterarse de que Madrid y no Fenerbahce podría ser su destino una vez se desvincule. Los ‘capitanes’ del equipo, Oriola, Hanga y Mirotic, consintieron en silencio. Igual que Jasikevicius, aquel héroe sindical, encumbrado por critica y publico hace tres años por su sensibilidad con los empleados cuando explicó un permiso de paternidad de Lima.

Este incidente del veto a Heurtel en el avión del equipo cruza casi todas las normas del decoro, quema cualquier tipo de puente y bien puede tener repercusiones legales. Los sindicatos de jugadores tanto de Euroliga como de ACB ya han puesto el grito en el cielo y estudian el caso. Puesto en perspectiva, creo que es uno de los episodios más vergonzantes y esperpénticos que recuerdo desde que sigo baloncesto, que deja la reputación del Barça en Europa a la altura del PAO de Giannakopoulos, aquel que hizo regresar a su plantilla en autobús desde Estambul enrabietado por dos derrotas en una serie de cuartos.

300.000 euros mensuales

Pero volvamos al basket, al paralelismo con Tomic, porque si algo trasluce la rabieta del Barça, además de complejo de inferioridad, poca clase y mucha fobia, es desconfianza hacia el proyecto de su cacareado coach. Si la directiva creyese de veras en Saras, en su propuesta de juego, no tendría mayor reparo en pagar la indemnización por despido acordada para rescindir a un jugador que no encaja. Y dado el caso, que se marche al destino que le plazca: Fenerbahce, Madrid, Valencia… ¿qué más da? Como si no fuesen todos rivales?

El problema es que en su fuero interno la directiva azulgrana sabe que Heurtel es un jugadorazo, no en vano, responsable bastante directo de la poca gloria que ha conocido la sección en el último lustro. Por eso tienen pánico al escarmiento público que supondría verle triunfar de blanco. Son conscientes de que cambiarle por una mediocridad como Westermann es un retroceso y que Jasikevicius sencillamente ha patinado no sabiendo integrar al francés en su proyecto, al menos hasta que expire su contrato.

No sé cómo acabará la historia, seguramente en tribunales, pero mi apuesta es que a botepronto Nacho Rodríguez va a poner a Heurtel a entrenar en solitario o en el filial como castigo, hasta final de curso o hasta que acepte irse casi gratis, renunciando a cualquier compensación por despido, como ya se hizo en su día con Tyrese Rice. Sería el colofón, un club medio arruinado como está el Barça, tirando 300.000 euros mensuales brutos por el desagüe por miedo a que un exjugador triunfe en el eterno rival. Un harakiri de libro de texto.

Feliz navidad.

A la deriva en Europa

No levanta cabeza el Madrid. Y no importó que faltase Mirotic en la visita al Palau, porque las constantes vitales del equipo blanco en Euroliga están en modo encefalograma plano. Traerá más cola la derrota de ayer por ser el Barca y el morbo que implica, pero se han perdido con claridad los cuatro partidos de Euroliga hasta la fecha, porque no cuento la pachanga contra los juveniles del Jimki.

El Barca sentenció ya en la primera parte: nos pasó por encima como un bulldozer, con un poco de acierto y mucho de actitud e intensidad. Un dato: Sergi Martínez trincó 8 rebotes por solo 10 todo el Madrid en ese periodo. Podemos flagelarnos con los desequilibrios tácticos de la plantilla, con el pívot que falta y los yayos que sobran, pero si Sergi Martínez (con todos los respetos) te barre en rebote quizá el problema tenga más que ver con la dinámica de vestuario, con el hambre y la concentración que con matices tácticos.

Os confieso que volví a sentir vergüenza ajena del equipo por momentos, de querer apagar la tv, seguramente vosotros también, algo que apenas me ha sucedido en estos años de era Laso pero que este curso van ya varias veces. El último cuarto en Vitoria, la segunda mitad contra Valencia y esta primera en Barcelona. Coach L debió desahogarse en el vestuario durante el descanso, que apuró hasta el último minuto, y se vio en la reanudación un cambio de mentalidad y varios señalados, sobre todo Randolph, de cuya supuesta lesión no ha trascendido detalle alguno en casi tres semanas…

Se logró maquillar el marcador tras el descanso, con los arrestos y el talento de Abalde, Trey, Garuba y Taylor, los más enchufados en este tramo de curso junto a Tavares, más alguna pincelada postrera de Llull, pero el partido llevaba rato perdido. Thompkins, por cierto, el teórico ala-pívot reserva, es el único jugador de la plantilla que promedia más de 10 puntos por partido en Euroliga, 12.8 para más señas. Da que pensar.

El hándicap Facu

Campazzo está mentalmente fuera, con una actitud en pista grotesca, de garrulo, más pendiente de sus piques con los rivales y los árbitros que del partido. Creo que sale a técnica por encuentro, ayer no faltó a la cita, un flaco favor al equipo que tanto depende de él. Porque Laprovittola en Euroliga empiezo a asumir que es pedir peras al olmo (-14 con él en pista ayer) y a Alocén le falta todavía mucha mili en estas lides.

Facu es un catacrack y cuando se pone de faena, como en la segunda mitad tras la ‘Lasina’, pues marca diferencias. Pero ya no había partido y con esta actitud la mayoría del tiempo resta más de lo que suma.

Leo que la apertura del mercado de agentes libres NBA podría moverse a la última semana de noviembre o primera de diciembre, lo que adelantaría un poco la marcha de Campazzo. Quizá sea mejor así, que acabe cuanto antes esta incómoda agonía de saber que tu jugador franquicia y timonel está solo de prestado, haciendo tiempo, regañado con el entrenador y comprometido solo a ratos. Una situación así es insostenible porque te envenena el vestuario, como se está comprobando. Y el roster tiene mimbres para jugar mucho mejor que esto, incluso sin Facu, con algún jornalero random que se pueda pescar en el mercado USA. Que sea una temporada de transición, como tiene casi toda la pinta, no significa que nos tengan que pintar la cara en Europa cada semana con la tercera plantilla más cara del continente.

Ideas para actualizar la normativa de cupos ACB

En el Baskonia-Murcia de la pasada jornada ACB no jugó ni fue convocado ni un solo jugador nacido en España. 0 de 24, como recuerda en Twitter Abel Amón. Entre los nueve JFL convocados (jugadores de formación local) había dos nacidos en Brasil, dos en Letonia, dos en Senegal, uno en Rumanía, uno en Lituania y otro en Estonia. De los nueve, solo uno es seleccionable por Scariolo: Ilimane Diop, que adquirió la nacionalidad española a los 14 años, renunciando a la senegalesa, que no permite dos pasaportes.

No deja de ser una anécdota, dado que Murcia y Baskonia cumplían escrupulosamente la regla, pero da que pensar. Si la normativa de cupos se creó para favorecer al jugador español, y con ello proteger a la selección, algo debe estar fallando. En este caso, creo que la figura del JFL, basada en la asunción de que canterano y jugador nacional son sinónimos en la mayoría de los casos. Un planteamiento claramente obsoleto, hoy que las canteras no entienden de fronteras, espejo de la globalización y los movimientos migratorios.

El asunto de los JFL es solo otra rendija, y ni siquiera la más grande, por la que se ha ido pervirtiendo el espíritu de la normativa de cupos. Mucho más grave es el tráfico de pasaportes para jugadores extracomunitarios, un verdadero coño de la Bernarda del que han participado TODOS. CJ Wallace y Brandon Davies adquirieron pasaportes Cotonou días antes de firmar por el Barca. Carroll y Randolph juegan como comunitarios cuando no sabrían situar en el mapa ni Bakú ni Ljubljana, capitales de ‘sus’ respectivos países. A Will McDonald (Baskonia) se le consiguió pasaporte español con un matrimonio de conveniencia y Querejeta lleva una década sacándose de la manga antepasados italianos para todos sus jugadores argentinos. Así podríamos seguir un rato, pero ya sabéis de lo que hablo.

Desincentivar el fraude

Quizá sea hora de actualizar la redacción de la normativa para adaptarla a los tiempos y dar instrumentos con que desincentivar el fraude, sin depender de la justicia ordinaria. De lo contrario, seguiremos viendo agencias de jugadores sobornando a funcionarios africanos para comprar pasaportes fraudulentos, algo que, por cierto, da bastante vergüencita ajena.

Se me ocurren ideas como que en ese mínimo de cuatro JFL por convocatoria, al menos dos deban tener nacionalidad española (=seleccionables). También propondría aumentar de dos a tres el número máximo de extracomunitarios por convocatoria, pero a cambio impondría que los pasaportes comunitarios o Cotonou solo tengan vigencia en ACB a partir de dos años después de su expedición, salvo casos justificados, como adquisición por matrimonio o tiempo de residencia. Así se desincentivarían las nacionalizaciones ex profeso. ¿Más ideaS?