El Madrid 21/22, en su más pura esencia

Con sus pronunciados picos de sierra, no apto seguramente para todos los paladares (ni corazones), ayer asistimos a la esencia de este Real Madrid 21/22. A una primera parte de absoluta espesura ofensiva, que hasta sonaban tambores de crisis tras el pinchazo contra Andorra, le siguió una segunda de altísimo nivel físico y defensivo, apabullando una vez más en rebote (+17). Un equipo de 6 en ataque pero 9 en defensa, y esa nota media de 7.5 alcanza este año para liderar la Euroliga en solitario. Manque, al parecer, le pese a algunos.

Fue una de esas noches que merece la pena vivir en Goya, no todos los días se remontan 14 puntos a un equipo de burguesía continental. Además se armó ambientillo, que nada enciende a las masas como un arbitraje esquivo al equipo local. Y el de ayer lo fue, vaya que si lo fue. Sabéis que no acostumbro a referirme a los árbitros, darles protagonismo ni usarlos de excusa, y si esta vez lo hago es precisamente porque se ganó. Pero dio por momentos la sensación de que al trío se le iba el partido de las manos, con situaciones ridículas e injustas, como Poirier expulsado por pedir antideportiva en una falta en la que le arrancaron un diente. No es por equivocarse, sino por enrocarse en el error sobre-castigando cualquier protesta.

Tavares y Heurtel

Y suerte que Tavares, sorprendentemente, se mantuvo esta vez al margen de la bulla arbitral. Suerte porque resultó capital en la remontada, dominando insultantemente ambos aros en la segunda parte, sobre todo el propio. Y tenía enfrente a Moustapha Fall, que no es moco de pavo.

Aunque el verdadero protagonista de la remontada fue Thomás Heurtel, un faro en la tormenta cuando la cosa peor pintaba. Su capacidad de anotar en estático resulta un tesoro en este Madrid limitadillo de recursos ofensivos en el backcourt. Es irregular y no defiende un pimiento, a Laso le pone de los nervios a menudo, a mí también, pero con una plantilla de 16 y la escasez de talento que hay en Europa en el puesto de base, bien merece la pena disponer de un joker así en la baraja. Por cierto, y con todos los respetos, la comparación con Laprovittola es un insulto a la inteligencia, salvo que solo te asomes al basket en día de Clásico. Y si lo digo es porque a algún incauto se lo leí, y no precisamente de la parroquia ajena. Ya me diréis cuántas veces habéis visto al argentino en Euroliga, en partido de primer nivel y cuesta arriba el marcador, echarse el equipo a la espalda como Heurtel ayer.

Se notó la baja de Tortuga Deck, el mejor contra Andorra, ausente por problemas físicos, según explicó Laso. Quedan dos semanas para la Copa y sería una baja sensible, porque Hanga también lo es y Abalde sigue cazando gamusinos. Ayer estuvo negadito, ni una decisión buena en ataque con el balón en las manos, y Causeur esta vez tampoco aportó soluciones. Así las cosas, Llull y Nigel fueron el único apoyo exterior que encontró Heurtel. Erráticos en el tiro (3/13), salvo el francés todos lo estuvieron, pero jugaron con aplomo y sus tres canastas llegaron en momentos clave, además de una sólida aportación defensiva, pese a ser los más perjudicados por el criterio arbitral. Un poco como Yabusele, que ha conocido días más brillantes, pero que se dejó el corazón sobre el parqué.

Alocén no jugó ni un minuto, ha regresado fatal de su periodo de baja, diluyendo todas las buenas vibraciones de comienzo de curso, que parecía por fin dar el step-ahead que esperamos. El Madrid no es lugar para hacer la mili, exigencia máxima, no espera a nadie. Tampoco jugó Thompkins, que la mano la conserva pero no está (todavía) al nivel físico que requieren partidos de esta exigencia. El que sí jugó fue Randolph y vaya papelón, ya no por desacierto y malas decisiones en pista, que también, sino por actitud.

Cuando le sustituyó Laso se fue corriendo al fondo del banquillo, para evitar al coach, saltando la valla y sin saludar a nadie. Era el segundo cuarto pero sabía que, tras semejante esperpento, no volvería a jugar. Y así fue, en la segunda parte Laso recurrió a Rudy durante el descanso de Yabusele antes que repetir con Randolph (o dar la alternativa a Trey). Aviso a navegantes, para quien quiera verlo. Se cumplen dos meses del regreso de Toñejo, hay tiempo para reconducir la situación, pero las señales son preocupantes: tercera ficha más alta de la plantilla, cumple 33 en junio y, al parecer, le queda otro año de contrato. Hipoteca.

Mañana Zenit, que también es un hueso. Febrero es así, un no parar de calendario por los partidos aplazados y con la Copa del Rey en el horizonte. Las conclusiones categóricas caducan en cuestión de días, pero mientras tanto el Madrid sigue líder.

Sin defensa no hay paraíso

El Madrid viajó a Barcelona pero se olvidó la defensa en Atocha, su seña de identidad este curso. Y sin ella no alcanza para rascar en el Palau. 51 tantos encajados al descanso y 93 finales, que son 22 más de los que recibe de media en la competición. Ya me diréis.

Cualquier otro análisis me parece secundario, incluido el arbitraje, que leo a demasiado madridista agarrarse al tópico autocomplaciente de los «atracos del Palau». Si esperabais una crónica amable, centrando la derrota en el arbitraje ya os advierto que estáis en la tribuna equivocada. El arbitraje de hoy fue tan casero como cabía esperar, el de casi todos los partidos de Euroliga este año, independientemente del equipo y el pabellón, a lo que influye el regreso de público a las canchas. ¿O no recordáis ya Múnich o Kazán? Que sí, ante la duda, sobre todo si está Mirotic de por medio, han pitado azulgrana. Pero ya sabes a lo que te expones cuando juegas a domicilio. Y los números tampoco hablan de una diferencia escandalosa: 26 faltas cometidas el Madrid por 25 el Barca.

Mirotic (31pts y 10 rebs), manque pese, ha enseñado matrícula a Yabusele en el duelo estrella del partido, y le ha bajado el hype. El francés ya es burguesía Euroliga, su temporada es estupenda, pero no es una estrella continental, no domina, al menos todavía. Tres airballs se ha cascado hoy, por cierto. Tiene 25 años y margen de mejora, puede llegar a convertirse en un crack, pero aún no está entre los 12 mejores de la Euroliga. No condiciona el juego, no le das el balón y resuelve ni se echa el equipo a la espalda. No lo digo por hacerle de menos sino para dimensionar su nivel de cara a la cuantía de la oferta de renovación que habrá que ir pensando en ponerle sobre la mesa. Me vais a disculpar, pero es que soy muy de Joaquín Prat y de pagar el Precio Justo, que el presupuesto es finito.

Poirier tampoco tuvo el día, más bien estuvo nefasto atrás, superadísimo por Brandon Davies en el duelo de centers reservas: ¡¡-18 el equipo en sus 16 minutos en pista!! Fue el máximo exponente del apagón defensivo blanco. Tavares sí cumplió (+5 en sus minutos), pero no marcó diferencias, condicionado por las faltas, algunas rigurosas y otras innecesarias, como de costumbre. Este es un Madrid construido para que el juego interior domine y hoy no lo ha hecho.

Si el equipo no le perdió la cara al partido fue porque atacó mejor que de costumbre, gracias a una actuación aseada en los puestos en que suele cojear, los del backcourt. Entre Llull, Nigel, Causeur y Heurtel sumaron 42 de los 80 puntos y solo 5 pérdidas, poco que reprochar por ahí, más allá de la ida de pinza de Thomas en el último par de minutos, que costó varios puntos de average de los que nos podemos acordar al final de la fase regular si aspiramos al primer puesto (que tampoco me parece clave en Euroliga).

No haría mayor drama de la derrota ni sacaría conclusiones demasiado categóricas, no deja de ser un pinchazo a domicilio en la jornada 14 de la fase regular, totalmente en guión, y sigue habiendo un colchón de dos victorias sobre el tercer clasificado. Diría más, caer en el Palau con partidazo de Mirotic es un clásico de diciembre, una parada obligatoria prenavideña. Me quedo con que, defendiendo como el culo, se ha dado la cara, lejos de la sensación de inferioridad que reinó el año pasado. El Barca ha necesitado porcentajes de acierto muy altos, el factor cancha del arbitraje, 10 tiros libres fallados por el Madrid y un pésimo encuentro de los interiores blancos para llevarse el duelo, ingredientes que no se repetirán a menudo.

Sobre Tavares y el arbitraje

¿Le pitan «mal»? Es un concepto bastante relativo, pero seguramente sí, comparado con los jugadores franquicia de otros clubes punteros de Euroliga. Ahora bien, no diría que es algo personal ni buscaría manos negras en la calle Iradier. Lo siento, si esperáis ese tipo de discurso guerracivilista os habéis equivocado de tribuna. Tavares sufre las desventajas de ser tan grande, no es el primero ni será el último: sus jugadas son aparatosas y se ven a leguas. Gajes del oficio de grúa en pista, a los que debería estar acostumbrado a estas alturas.

Llama un poco la atención, claro, que una vez consolidado como estrella del Real Madrid no goce de un poco más de favor arbitral. Recordemos lo bien que pitaban a Navarro o Felipe, por decir uno de cada equipo y evitar polémicas con ejemplos presentes. Pero no es excusa: Edy juega demasiado pendiente de los árbitros.

En ataque le hacen más faltas de las que se pitan, muchos manotazos cuando tiene el balón cerca del aro pasan por debajo del radar. Pero las faltas que le pitan en defensa sí que suelen ser, lógico cuando vas fuerte a la chapa, no siempre das balón. Tavares las protesta todas, las unas y las otras. Se vuelve antipático para el árbitro, el brasas, y le están esperando. El más mínimo aspaviento es técnica. Y en ocasiones cuestan caras. En Múnich hace 10 días dejó al equipo en pelotas a tres minutos del final y hoy en Fuenlabrada lo mismo, ambos partidos reñidos.

La gestión de la frustración

Su progresión tanto técnica como táctica ha sido espectacular desde que llegó a Madrid, referente indiscutible del equipo, ahora su próximo step ahead debería venir por el control de las emociones. Recuerdo, salvando las distancias, cómo Shaq O’neal permanecía estoico cuando se le subían tres rivales a la chepa y le breaban a palos en la zona para llevarle al martirio del tiro libre. Edy podría tomar su ejemplo.

El entorno del caboverdiano creo que no ayuda a calmarle: leo a demasiado tuitero hiperventilado, incluido alguno disfrazado de periodista, alentando el discurso victimista facilón, que si «persecución» y demás sandeces. Y no, mirad, no es normal lo de hoy en Fuenlabrada, que recién expulsado, con el partido aún en juego, en el alambre, estuviese tuiteando desde el vestuario para echar mierda sobre el arbitraje, independientemente de si los colegiados se han equivocado o no. Porque esa no es la cuestión. El fallo arbitral no da licencia para ponerse hecho como un basilisco o hacer el macarra en redes sociales mientras tus compañeros intentan sacar adelante el partido.

No se trata de llevar la razón, sino de gestionar la frustración. Edy es demasiado importante para el Madrid como para perderse tan a menudo en estas batallas paralelas menores. Imaginaos que en vez de Múnich o Fuenlabrada ocurriese en la final de la Euroliga. ¿Ya no tendría tanta gracia, verdad? Los árbitros se equivocan a veces en tu contra (y otras a tu favor), pero la técnica posterior por protestar es siempre error del jugador, y el perjudicado el equipo.

Laso, tras el partido de hoy: «Lo fácil para mí sería quejarme del arbitraje y proteger a mi jugador, pero debe entender que esto puede pasar, tiene que seguir jugando y aceptar estas situaciones. Me parece absurdo irte de un partido, siendo tan importante para nosotros, porque no te hayan pitado una falta». Amén.