Tutorial para acudir al Wizink Center con bebés

El Madrid palmó ayer contra Unicaja su primer partido de la temporada tras 19 victorias. Ya tocaba, así que cero dramas. Pero hoy no he venido a hablaros de lo que pasó en la pista sino de mi experiencia personal en el pabellón, porque acudí por primera vez al Wizink Center con mis dos hijos, de uno y dos años. Ni os cuento la ilusión que me hizo.

Cuando hace un mes me planteé por primera vez la idea me surgieron muchas dudas logísticas y busqué respuestas en internet, pero agua. Como plan B pregunté en Twitter y recibí un saco de respuestas de usuarios que agradezco y que me orientaron, si bien algunas se contradecían. Espero que este post sirva para orientar a otros en mi situación, que estén pensando en llevar por primera vez al pabellón a sus hijos (o nietos) y anden igual de perdidos.

TICKET. Una de mis principales dudas era si los bebés necesitan entrada y a partir de qué edad. La respuesta es que sí, todos los espectadores que acceden al pabellón sin excepción necesitan entrada propia, oficialmente “por motivos de contabilidad”. Ahora bien, los bebés hasta cierta edad no pagan por ella. ¿Qué edad? El Madrid ha bajado de tres años a uno la edad de acceso gratuito; un poco cutrillo, la verdad. La entrada gratuita (ver imagen) se expide en la taquilla enseñando el abono o entrada del adulto. Mi hijo menor tiene 14 meses e igualmente recibió entrada gratuita (“acaba de cumplir un año”, expliqué), espero no poner en un apuro a nadie por contarlo. Para mi otro hijo, de dos años, tenía el abono que me prestó un amigo.

ACCESO. No hay un acceso especial para carritos en el Wizink, pese a que en la entrada gratuita diga “Palco 6.6”. Accedes por la misma puerta que el adulto, en mi caso Goya. El empleado de seguridad me pidió por protocolo abrir la mochila del carrito, en la que llevaba pañales, biberón y comida, no me puso pegas. Y no las tenía todas conmigo, pues un biberón es al fin y al cabo una botella cerrada y ya sabréis que están prohibidas en el pabellón. Otra empleada de seguridad tomó nota de los carritos (modelo y color), supongo que “por motivos de contabilidad”. A falta de instrucciones, aparqué los carritos donde me dictó el sentido común, en una esquina donde no estorbaban el paso, junto a la zona de discapacitados. Sirva como ejemplo del desbarajuste y/o falta de previsión, que en la normativa de acceso al Wizink Center en la web del Real Madrid dice (y cito textual) que «no se permite el acceso al recinto con objetivos voluminosos como carritos de bebé».

INTERIOR. Conviene tener en cuenta que la entrada gratuita de los bebés hasta un año no está asociada a un número de butaca, pues se sobrentiende que son tan pequeños que aún no se sientan sino que están en brazos de los padres (o en el carrito). Por otro lado, varios usuarios en Twitter me alertaron del nivel de ruido (speaker, música, etc), por lo que llevé cascos de cancelación de ruido, que finalmente no hicieron falta en mi caso.

PARTIDO. Desengañaos, los bebés de tan corta edad no se enteran de la misa la media del partido, no entienden lo que están viendo. El mayor aplaudía por imitación cuando lo hacía el resto, es decir, con cada canasta, y el pequeño se zampó un sándwich y echó sonrisas a los vecinos de graderío, incluido un grupo de Unicaja. Los que frecuentáis el Wizink sabéis que el ambiente es relajado y familiar, por eso me animé a llevarles, lo opuesto a la bacanal de testosterona de los pabellones serbios o griegos. En el descanso salimos al hall para que los niños estirasen las piernas y se desfogasen. Diré que se echa en falta algo de ‘hospitality’ en las zonas comunes para enriquecer la experiencia del aficionado en el pabellón antes del partido y en el descanso. El Wizink cuando juega el Madrid es un páramo. Ni una tienda de merchandising, exposición, actividad lúdica… el tipo de detalles en los que la NBA sigue a años luz.

Precisamente porque los bebés no entienden lo que están viendo se les hace eterno un partido completo, que encima coincidía con su hora de comer y siesta. Así que al comienzo del tercer cuarto recogimos los bártulos y nos fuimos, que tampoco era cuestión de forzar. Salimos del pabellón con el Madrid 19 arriba y seguí la remontada visitante por ACB live. Mi resumen sería que falta un mínimo protocolo actualizado para cuando acudes al pabellón con bebés pero que, a pesar de ello, el proceso en general fluye gracias a la amabilidad tanto del personal de seguridad y taquilla como del resto de aficionados.

Análisis de las cuentas del Madrid de basket 2022-23

2Playbook ha tenido acceso a un adelanto de las cuentas del Real Madrid del curso 2022-23, baloncesto incluido. Si miramos el vaso medio lleno, y podemos, se reduce el déficit de la sección un 10.3% (3.2 millones) respecto al curso previo, gracias principalmente a un fuerte aumento de los ingresos. De hecho, se batió el récord de ingresos de la sección en una sola temporada, con 22M, un 28% más que al año anterior.

Por contra, el gasto creció por encima de lo previsto en el presupuesto debido a algunos desembolsos extra, siendo el principal las primas a plantilla y cuerpo técnico por ganar la Euroliga. No disponemos de la cifra exacta al no haberse publicado todavía el desglose de cuentas en la web oficial pero, si tomamos como referencia la información de cursos recientes en los que se ganó también la Euroliga, podemos calcular a ojo de buen cubero que haya supuesto unos 3 millones de euros. Por cierto, siempre me ha llamado la atención la desproporción de las primas por resultados en un negocio tan deficitario como el basket FIBA, al menos en el Madrid, aunque supongo que es generalizado. No tiene sentido que el premio por ganar la Euroliga sea de 1.8M para el club campeón y ese mismo equipo se gaste 3M en primas por ganarla.

La sección afrontó también, no olvidemos, la indemnización por el despido de Laso, en la que no se escatimó para evitar que se alargase un asunto de por sí muy costoso reputacionalmente. Se le abonó completa la nómina de la temporada que aún le quedaba de contrato, unos 2M brutos. Por último, las lesiones de largo plazo obligaron a incorporaciones adicionales, como Cornelie, y la plantilla acabó con 17 fichas de primer equipo, tres más que esta temporada, con la carga además de salarios desfasados como el de Randolph, en el último año de contrato.

Esa reducción del número de fichas para este curso podemos estimar que represente un ahorro del 10-15% en masa salarial. Pero será una reducción transitoria porque en junio’24 acaban contrato varios pesos pesados (Tavares, Hezonja, Poirier y Musa) y su renovación, si se consigue, pasa por un esfuerzo económico. Incluso aplicando la fórmula de menos salario a cambio de más años garantizados, que se utilizó con Campazzo y Deck, será difícil que la partida de nóminas no repunte en la 2024-25.

Un fenómeno que se repite cada vez que se publican las cuentas del Madrid (y del Barca) es el de aficionados de otros equipos rasgándose las vestiduras. Aficionados de clubes que, claro, no hacen públicas sus cuentas desglosadas e igualmente sostenidos de forma artificial por un tercero porque, desengañémonos, el baloncesto de élite en Europa es deficitario por definición. Se gasta bastante más de lo que se genera y para competir tienes que entrar en esa rueda perversa, alimentar el globo. La diferencia entre lo que se genera y se gasta la ponen magnates, diputaciones, clubes de fútbol, etc. Cada equipo tiene el suyo o suyos, más o menos generoso, personalmente prefiero los de índole privada y que no suponen carga al contribuyente.

Volviendo al Madrid, y por terminar, el cuánto también importa, aunque a veces no lo parezca. Cuanto menos deficitaria sea la sección, cuanto menos dinero palme por temporada, más viable será su continuidad, más asumible la inversión que supone en marca-prestigio dentro de las cuentas de un club deportivo con un presupuesto global de casi 1.000 millones anuales.

Oficio y carácter: el Madrid también domina en el barro

Tampoco podemos aspirar a una función de circo todas las semanas en Goya, las feas también cuentan. El tercer Clásico de la temporada fue el más espeso pero con el mismo resultado que los anteriores, victoria del Madrid. Una de oficio y carácter, de las de bajar al barro, remontando una desventaja de doble dígito. Y ya sabemos que cuando el terreno se embarra emerge la figura de Gabi Deck. El domingo contra el Palencia ni le esperéis, mediodiada amable para los Causeur y Abalde. Pero lo mollar esta semana era el Clásico y fue el mejor de largo con 20 puntos y 7 rebotes, abrasó a Jabari Parker en el segundo cuarto y prendió la mecha de la remontada. Para colmo, es el más beneficiado por el regreso de Facu, fruto de su lectura de espacios y esas manos de acero para recepcionar misiles. La Sociedad Fernet.

No pasa nada por reconocer que el Madrid jugó bastante mal esta vez, versión discreta a excepción del tercer cuarto, con Poirier en pista para sorpresa de nadie. Y es que Tavares atraviesa un pobre momento de forma desde su regreso, lento e irritable, solo hay que ver su lenguaje no verbal. Esperemos que el único motivo sea esa infección respiratoria que ha superado recientemente (estamos media España igual) y no un desencanto por el estancamiento de las negociaciones para renovar.

Parte del mal juego blanco es mérito del Barca, que ha ganado enteros desde el inicio de curso, sobre todo atrás, no por casualidad llegaba colíder con balance 4-0. Los fichajes siguen sin aportar demasiado (Willy fue el mejor de los cuatro aunque acabó diluido), pero Grimau ha ajustado bastante la defensa, de la mano de la guardia pretoriana de Jasikevicius, los Kalinic, Vesely, Abrines o Satoransky, soldados con el culo pelado de competir. Por poner en contexto, el Barcelona acumula balance 9-3 en partidos oficiales este curso, solo ha perdido contra el Madrid.

Reviento si no menciono la pobre gestión del último cuarto de Chus Mateo, como si el partido estuviese ya ganado. Su insistencia en Tavares (-20 con él en pista) y en los veteranos, mención especial a Llull (21 minutos, 0/6 tiros !! ), abrió de par en par la puerta a la remontada. Casi se deja el Clásico por ese respeto a las jerarquías, un borrón en una temporada por ahora irreprochable.

Además de mal juego, espesura, a lo que contribuyó decisivamente el apagón de facu, el Madrid estuvo regañado con el aro, es decir, desacertado en lanzamientos de habitual porcentaje alto. Visto en perspectiva, tiene mérito ganarle a un rival top8 Euroliga con un pírrico 2/22 triples y 9 tiros libres fallados. Hezonja fue uno de los que mejor entendió el partido. Desacertado en ataque como el resto pero clave en defensa y rebote (10), uno de los partidos más maduros que le recuerdo. Porque a veces desconecta cuando falla los primeros tiros pero hoy fue justo lo contrario, asumió su papel y mordió sobre el parquet. Creo que la parroquia entendió ese esfuerzo, por eso le dedicó la mayor ovación de la noche junto a la de Deck.

Viendo al equipo remontar sim meterla en una piscina recordé las palabras de Messina hace una semana, tras pasar por Goya: «Están con una confianza enorme en sí mismos, se sienten bien, lo que se une a su talento. Para los rivales es un problema porque, antes que jugar al baloncesto, tienes que ganar el partido mentalmente, luchar contra esa convicción con la que juegan».

En fin, que liderato en solitario y la racha del inicio de curso sube a 13. Sigo pensando que al Madrid le vendría bien una derrota tonta, de esas con las que no cuentas pero te pone los pies en la tierra, te ancla a la realidad. Pero hoy no era ese día.

Poirier deja grogui al nuevo Barca

El segundo Clásico en 15 días confirma y exacerba las sensaciones que dejó el primero, de somera inferioridad azulgrana. Y es que faltaban Tavares y Deck y vino a dar lo mismo. Parece mentira que solo hayan pasado tres meses de la final ACB, que el Barca barriese 3-0 al Madrid. Entre medias un verano de harakiri en la Ciudad Condal por la frustración de las Final Four y las urgencias para reducir masa salarial (que no gasto sección) y contribuir a trampear el fair play del fútbol.

El error más llamativo y comentado (y también el de más difícil reparación, pues firmó 3 añazos) es el de romper el cerdito por Willy Hernangómez, el mejor pagado de la ACB este curso, y de lejos. Clásico populismo Laporta, priorizar el morbo sobre las necesidades de plantilla. No es jugador alrededor del que construir el proyecto de un contender a la Euroliga, por cierto, discretísimo en ambos aros en su regreso a Goya, silbado sin más. Tiene graves carencias atrás y su rendimiento suele ser inversamente proporcional a la categoría del rival. En un ecosistema muy específico puede ser un ventilador de estadística, pichichi de la zona, pero es que el Barca de Grimau se parece a la España de Scariolo como un huevo a una castaña.

Aunque la mayor astracanada del Barca este verano, el verdero harakiri, cada vez veo más claro que fue precisamente la apuesta por Grimau, un técnico sin la más mínima experiencia ni como primer entrenador ni como asistente ni en la ACB ni en la Euroliga. Con los casi únicos atributos a día de hoy de ser catalán y barato. A su lado nuestro Chus Mateo parece Phil Jackson sin pelo. No apostaría a que se come el turrón en el banquillo.

Un as bajo la manga de Chus

Y si el Barca ha bajado varios peldaños, el Madrid parece haberlos subido, en buena medida por la llegada de Campazzo, que magnifica virtudes de compañeros y disimula carencias de plantilla, un líder instantáneo, como el café. Lo echas en la leche, lo mueves y listo. Con Facu ha sido aterrizar en la capital, enfundarse la camiseta y darle sus compañeros voluntariamente las llaves del equipo, y hablamos nada menos que del campeón de Europa, no de un Aloyano en reconstrucción.

Pero tampoco todo es Campazzo. Por ejemplo, Chus Mateo da señales de mayor confianza en sí mismo, seguramente con menos presión de resultados inmediatos que el año pasado. El poso que da la Euroliga. Se lo está empezando a creer, poco a poco, a aparcar su lado amarrategui y atreverse con giros de guión más propios del último Laso, como la titularidad de Ismaila con 16 años (¡!) en un Clásico, cuando todos esperábamos minutada de Poirier secundado por M. Diagné. Un truco a la postre clave en el devenir del partido, porque el chaval se merendó a Vesely en el primer cuarto y descolocó el planteamiento de partido rival.

Otra diferencia importante de este Madrid es disponer de Poirier sano. A excepción del lunar en Manresa, su comienzo de curso estaba siendo esperanzador, fino de forma física, clave en los últimos minutos de la final de Supercopa. La llegada de Facu le garantiza compartir siempre pista con un habilitador de pívots de primer nivel, sea Chacho o el propio argentino. Contra el Barca confirma con mayúsculas esas sensaciones de cuarto creciente de las semanas previas: el mejor del equipo y del partido con 22 puntos y 29 de valoración, reivindicado en la ausencia de Edy, humillando por momentos a Willy, que se zampó hasta cuatro puertas atrás casi consecutivas. Hacen falta velocidad, timing y buenas manos para zafarse del defensor y cazarlas al vuelo con siete pies. Dejó seis mates, ahí es nada.

Había pasado tanto tiempo desde el último partido así del francés que ya casi nos habíamos olvidado de lo bueno que es, o que puede llegar a ser. Básicamente todo lo que aporte este año, y parece que puede ser mucho, será a sumar respecto al pasado. Welcome back.

Al son de Campazzo, la batuta que faltaba

Campazzo lo retoma exactamente donde lo dejó cuando se fue a hacer las Américas, levantando títulos colectivos y trofeos individuales: campeón de Supercopa y MVP del torneo. Y es que, cuando uno está donde de verdad encaja, el talento fluye y los resultados llegan por decantación. Su regreso pasó relativamente desapercibido este verano, quizá por esperado, porque los aficionados somos unos yonkis de la novedad y Facu parecía ‘sopita recalentá’. Preguntado en una entrevista esta semana, antes de la Supercopa, Hezonja en cambio lo tenía clarinete: «Hemos fichado al mejor jugador que había en mercado». Con Micic allende el mar resulta difícil negarle a Campazzo el status de mejor base del continente, para muestra un botón. 36 puntos, 10 asistencias y 44 de valoración el fin de semana en Murcia.

Durante sus casi tres años de ausencia y sin invertir el Madrid en un verdadero recambio de élite, se encontraron vías para competir, mucho mérito, hasta se ganó la Euroliga este mayo. Pero con Facu todo es más sencillo, no hay que parchear. El quinteto es equilibrado, la rotación más lógica, con un base que no cojea en ninguno de los dos aros y que libera a Musa de responsabilidad en la generación desde bote. Sus soluciones a sistema roto tapan parte de las carencias de la pizarra de Chus en ataque estático, uno de los grandes déficits del equipo el curso pasado. Lo único, eso sí, que nadie olvide poner una vela por su salud, porque se vienen minutadas semanales en Euroliga y hay muchos huevos puestos en esa cesta.

Balón de oxígeno para Chus

Del título de Supercopa digo lo de todos los septiembres (y van seis seguidos!), que será el menos relevante de los cuatro torneos de la temporada pero que a nadie amarga un dulce. Sobre todo a Chus Mateo, al que le compra unos meses de confianza de la directiva tras el desenlace tan feo del curso pasado, con ese baño del Barca en la final ACB. Aunque también os digo que mientras Scariolo siga en mercado, sin equipo (España al margen), escucharemos el murmullo sobre el banquillo a poco que se pierdan dos partidos seguidos.

Volviendo a la Supercopa, los marcadores no fueron abultados pero el equipo blanco transmitió en los dos partidos cierta sensación de superioridad, de disponer de una marcha más que los rivales cuando hizo falta, sobre todo atrás. Estamos empezando y tienen más caras nuevas que el Madrid, pero el Barca (rival directo en todas las competiciones) encara una montaña de trabajo por delante. A botepronto diría que la marcha de Jasikevicius es un alivio para el RM, como lo fue en su día la de Xavi Pascual. Con sus defectos, que también los tienen, es gente que ponía bastante alto el listón competitivo y te obligaba siempre a dar una buena versión para ganar. Grimau es un novato absoluto en la élite y algunos fichajes son de más ruido que de nueces.

Willy Hernagómez ha firmado 2.4M netos anuales (casi cinco brutos), el salario más alto de la ACB y top-5 Euroliga, un sobreprecio enorme por el factor morbo, puro laportismo. WHG es un pichichi de la zona, un jugador de nivel, faltaría más, pero ni era la posición donde el FCB necesitaba romper el cerdito ni con esas carencias puede ser referente a tiempo completo de un contender a la Eurolga, lo que pide ese salario. Porque esto se sigue jugando a dos aros y el basket FIBA exige un mundo en defensa de los pívots, no solo contener a su par, sino por ejemplo emparejarse con un pequeño a siete metros si hay cambio y hacer ayudas / intimidar cuando un rival desborda a un compañero. Willy no tiene nada de eso, nunca lo ha tenido y canta por soleares contra rivales top. Facu olió esa debilidad y la martilleó en semis, entrando por la zona como Pedro por su casa, que por allí se decidió el partido. 56 puntos recibidos en la pintura el Barça.

Poirier y Musa, reforzados

La final contra Unicaja dejó una estadística curiosa, ese -11 del Madrid con Tavares en pista. No que Edy jugase mal, que lo hizo a su nivel, pero acabó exhausto tras una minutada del tirón en la segunda parte, emparejado con Osetkowski que le sacaba de la zona. Pasa que Chus es más bien amarrategui, ya lo sabemos, y siendo una final le costaba sentarle y meter a Poirier, como pedía el partido a gritos. Bien, fue salir el francés fresco en el último cuarto y romperse la final, a medida que empezó a combinar con los bases. +12 en sus minutos, esperemos que CM tome nota. No dispone este curso de tantos recursos desde el banquillo (ahí se nota la mordida de la desinversión) como para desaprovechar el más valioso, los minutos de Vincent a poco que le respete la salud más que el año pasado.

Y otro que arranca con buen pie el curso es Musa, despejando de un plumazo casi cualquier duda por su nivel en primavera, a la que llegó exhausto física y mentalmente. Abrió al Barca en canal el sábado con 22 puntacos en la segunda parte, lanzando de tres según recibía y entrando como cuchillo. Desde un rol más de ejecutor y con menos bote, el que permite Campazzo, y cumpliendo mejor atrás. Ese trabajo físico en verano que se note. Hay escolta titular para años… si conseguimos renovarle, que acaba contrato en junio, como Edy y Mario. Sinceramente, no veo mayor prioridad en la sección que amarrar la continuidad de los tres. Con ellos más el dúo argentino los títulos pueden ir cayendo como fruta madura los próximos años, sirva de aperitivo esta Supercopa.

¿Es Abalde un caso perdido?

Empieza con mal pie la operación “Rescatar al soldado Abalde”, descartado de la lista de España para el Mundial. Con Rudy y Llull preferiría justo lo contrario, que descansasen e hiciesen la pretemporada completa con el Madrid, que guardasen la poca gasolina que les va quedando para el club que les paga. Pero el gallego necesita confianza a paladas y la selección parecía un entorno propicio, con buen ambiente y menos competencia. Pero se queda fuera, lógico viendo su nivel en los amistosos, el mismo que conocemos últimamente en la capital.

La temporada 2023/24 se me antoja clave en su carrera, la de levantar el vuelo y encontrar su sitio, aunque sea como peón de rotación, o la de hundirse en la irrelevancia. Digo clave porque después de tres años en el Madrid de poco a menos, siempre por debajo de las expectativas, le ha caído del cielo una oportunidad para reivindicarse y romper su dinámica menguante, la salida sin cubrir de Adam Hanga. Un espacio en la rotación que a priori lleva su nombre escrito.

No me llevo a engaño, no es que el cuerpo técnico apueste de repente por la vía Abalde sino que se ha impuesto la coyuntura. El presupuesto ha bajado y la sección tiene muy poco margen de maniobra este verano. Por eso no se ha podido atar aún la ampliación de Tavares, pese a haber reducido tres fichas del roster, y demos gracias a que Campazzo ha puesto muchísimo de su parte para volver, aceptando un salario literalmente la mitad de su caché real en mercado.

En ese contexto de somera desinversión, en la tesitura entre Hanga y Abalde, la dirección optó por la opción barata, darle otra oportunidad al gallego, cupo nacional y salario más bajo. En igualdad de condiciones el entrenador hubiese preferido al húngaro, a su utilización el año pasado me remito, pero terminaba contrato y Abalde no, y el Madrid no es de rescindir jugadores y pagar indemnizaciones. Además, Chus Mateo todavía no pincha ni corta en la política de fichajes y, al fin y al cabo, al menos sobre el papel, Abalde está más que capacitado para cumplir el rol vacante de multiusos exterior de perfil defensivo.

El problema es que con Abalde en el Madrid todo sobre el papel pinta mejor de lo que luego luce en la realidad. Su fichaje hasta la fecha solo puede calificarse de inversión fallida, recordemos, 1.5 millones de euros por su cláusula, el transfer más alto que haya pagado nunca la sección. Conviene matizar que esto no es fútbol, que su salario no es particularmente alto y el precio de un jugador deberíamos calcularlo ponderando salario y transfer. Pero, vamos, ni por esas…

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El fichaje de Abalde en su momento nos pareció una apuesta tan cara como segura, avalada por dos años de experiencia Euroliga en Valencia, es decir, cierto rodaje en la élite. Además, había destacado en cada etapa del baloncesto de formación y su combinación de físico y técnica era (y aún es) un lujo en Europa. Pero en vez de asentarse y seguir creciendo, se apocó al llegar a Madrid.

Hay quien naturalmente se crece ante la competencia y la adversidad, pero son los menos en la vida mundana, la mayoría necesitamos un empujón. Abalde aterrizó en Goya en un juego exterior innecesariamente sobrepoblado, que o le echas un poco de morro o te hundes en la irrelevancia, a la sombra de viejas glorias. Abalde no le ha echado ese morro, al contrario, progresivamente timorato en la toma de decisiones desde bote, ejecutando sistemas como un autómata. Demasiado respeto a las jerarquías previas y aversión al error. Sumémosle algunas lesiones inoportunas y el estancamiento de su tiro exterior, la herramienta que más se suele mejorar con la edad, y el resultado es la perfecta intrascendencia.

Leo sobre Abalde en Twitter opiniones lapidarias y peyorativas, dándole por caso perdido, «no vale ni para ña ACB». Su rendimiento ha sido discreto, vale, pero en esas opiniones veo también mucho de percepción y expectativas. El aficionado medio suele juzgar a los jugadores casi en exclusiva por su rendimiento ofensivo, lo que más se ve y computa en la estadística, precisamente el segmento donde más se nota el problema de confianza de Abalde, que sin embargo sigue siendo un defensor muy competente. El gallego es además víctima de las expectativas, las que levantaron la propia cláusula que se abonó por él y los típicos titulares de la prensa deportiva española con comparaciones grandilocuentes. «El nuevo XXXX», «el heredero de XXX», etc.

En vez de concentrarnos en la decepción de lo que nos dijeron que iba a ser y no está siendo, podemos adoptar un enfoque constructivo, dar otra oportunidad a Abalde a ver si todavía puede serle útil al Madrid. No como una estrella, eso lo hemos entendido, pero sí en un rol secundario que de todo hace falta en una plantilla tan larga. Para eso necesita desbloquearse, recuperar la confianza, Desde luego la del técnico, aunque sea un poco obligado por las circunstancias (la marcha de Hanga), y sobre todo la confianza en sí mismo, volver a creérselo.

“A este nivel todo el mundo tira bien, todo el mundo bota bien, es fuerte y rápido… la diferencia es mental”, son palabras del propio jugador en una entrevista a El Mundo en 2020, en la que explicaba la importancia que tuvo un psicólogo deportivo (J.M. Bernat) en su etapa en Valencia. “Trabajé a todos los niveles. La búsqueda de confianza, la concentración en los pequeños detalles, la gestión de los errores”.

Seguramente ese sea el camino, él lo sepa y esté trabajando en ello, aunque todavía no se vean los frutos. El problema de Abrines era otro pero también de coco, necesitó casi dos años de barbecho para resetearse pero hoy es una pieza muy útil en la rotación azulgrana. Un espejo en el que Abalde puede mirarse. Me niego a declarar como caso perdido a un jugador con solo 27 años y las condiciones del gallego. Además, que dada su condición de cupo nacional y la coyuntura financiera, la sección tiene poco que perder y mucho que ganar dándole esta nueva oportunidad.