
En cuadro, y ya no es una hipérbole sino la literalidad, sacó adelante el Madrid el primero de la semifinal contra Valencia. Porque a las ausencias de Randolph, Thompkins, Abalde y Felipe se unieron las de Llull y Laprovittola, que bien podrían no regresar en lo que resta de curso. El argentino seguro que no, Llull tendría alguna opción si se llegase a la final. En todo caso, mejor no contar con ello.
Debutó Juan Núñez, que se limitó a subir el balón y ordenar sistemas durante 5 minutos, y demasiado fue, con 17 años recién cumplidos y llegado solo 36 horas antes, que estaba en la fase final de la Euroliga junior cuando le llamó Laso.
Hay mucho de infortunio en la plaga de lesiones, la mayoría, pero no todo. Echarle toda la culpa a la mala suerte es el recurso fácil. La plantilla está muy envejecida, sobre todo las alas, y a más años en las piernas mayor probabilidad de lesiones musculares. Rudy y Llull como mayores exponentes. Hace falta una reflexión seria. Quiero pensar que, después del sainete de lesiones de este curso, la directiva tomará nota de cara a la configuración de plantilla para el próximo.
Resiliencia
Los que quedan sanos dieron la cara, vaya que si la dieron, alimentando el mito de la resiliencia de este grupo. El equipo, arropado ayer por algo de público por primera vez en 15 meses, firmó un encuentro magnífico dadas las circunstancias, un alarde de concentración, despliegue físico y defensa. Pero el principal arma volvió a ser el rebote, +56 en tres partidos de playoffs. Es decir, un promedio de 18 más que el rival, y esa es una ventaja sideral que compensa muchas limitaciones. Y no es Valencia precisamente una malva en la pintura, al contrario, es el corazón de su plantilla, con los Dubljevic, Tobey, Kalinic y Layberie, pero igual salieron escaldados de Goya. 52-33 terminó la batalla bajo tableros.
El Madrid ha hecho de la necesidad virtud, y ha transformado el hándicap de puntos y tiro exterior en el puesto de cuatro (por las bajas de Trey y Randolph) en dominio reboteador y fortaleza defensiva. Porque Garuba y Tyus no anotarán apenas ni enchufarán triples, pero si hablamos de defender y rebotear son auténticos valladares. Especialmente el canterano, soberbio ayer, qué ayudas defensivas (3 tapones), qué forma de cargar el rebote (12), qué intensidad. Pantera total.
Fue uno de los cuatro que lideraron la victoria blanca. Tavares recuperó su mejor versión (17+11) tras casi un mes out entre lesión y descanso. Causeur, que venía de un partido muy discreto en Gran Canaria, se erigió ayer en referente ofensivo exterior. Asumió muchos más tiros de los habituales y, como vio el aro como una piscina, se fue hasta 24 puntos.
Por último, y no menos importante, Jeffery Taylor dio también un paso al frente cuando más se le necesitaba, ausentes Abalde y en la segunda parte también Rudy. Secó a sus pares sin cargarse de faltas y añadió 13 puntos y 7 rebotes. Su mejor partido de la temporada.






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