NBA – Cabeza de ratón, cabeza de león

Anthony Parker nació en Iowa hace 31 años, en el seno de una familia de deportistas. Su hermana, gran estrella de la universidad de Tennessee, es la mayor esperanza del baloncesto estadounidense femenino en muchos años. El camino de su hermano hacia el estrellato ha sido un poco más sinuoso.
Parker brilló en su etapa universitaria, donde llegó a anotar 19 puntos por partido en su última temporada. El poco renombre de la universidad de Bradley, en la que militaba, le hizo caer hasta la 21ª elección del draft de 1997 (una posición respetable, aunque no estelar), seleccionado por los Sixers de Philadephia.
Los tres siguientes años fueron un calvario para el de Iowa: las lesiones y la desconfianza de los entrenadores le devaluaron al status de marginal de la NBA. Los Sixers le enviaron a Orlando Magic como pieza de relleno en un traspaso múltiple. En una competición tan profesionalizada los rellenos suelen terminar en la papelera. El equipo del estado de Florida cortó a Parker, quien acabó la campaña deambulando en un equipo de la CBA (extinta competición menor afiliada a la NBA).
Una vez se esfuman los sueños de grandeza, algunos jugadores americanos cruzan el Atlántico para probar suerte y ganarse la vida en el baloncesto europeo, con la máxima del “más vale cabeza de ratón que cola de león”.
El equipo israelí de Maccabi Tel Aviv le fichó en la temporada 2000-01 como sustituto de Doron Sheffer. No solo aportó al conjunto su anotación e intensidad defensiva, sino que su repertorio de mates le convirtió rápidamente en uno de los favoritos de la incondicional hinchada hebrea. Fue el comienzo de una exitosísima carrera en el viejo continente: Dos títulos y un subtítulo de la Euroliga (fue elegido MVP de la final del 2004) aderezados con infinidad de títulos de liga israelí. Parker lideró junto a Jasikevicius la última dinastía que ha conocido el baloncesto europeo de clubs.
Hace dos años, el por entonces entrenador del Real Madrid, Bozidar Maljkovic (que ya chochea, pero de esto sabe un rato) comentó en una entrevista que los dos mejores jugadores de ataque en Europa eran Louis Bullock y Anthony Parker.
El ansia de los cazatalentos NBA por encontrar al próximo Nowitzki les ha hecho obviar durante años que la solución estaba delante de sus narices. El ex jugador de la universidad de Iowa era la estrella del mejor equipo de Europa, pero a sus ojos era un americano exiliado, un fracasado de “la mejor liga del mundo”. Cuando las franquicias envían ojeadores no buscan refritos, sino auténticos pelotazos (que pueden salir buenos como Nowitzki…o ranas, como gastar en Tsikitishvili una 5ª elección del draft).
Ha tenido que recalar un italiano como director general deportivo en un equipo de la NBA para rendir a toda la liga a la evidencia. Mauricio Gherardini es desde hace menos de un año el encargado de los fichajes de los Toronto Raptors. En un su proyecto de europeización de la franquicia canadiense había hueco para Parker, un americano europeizado. El ex del Maccabi ha jugado una gran temporada regular, siendo titular en los 73 partidos disputados y anotando una media de casi 13 puntos por noche (con el tercer mejor % de triples de toda la NBA, 44%).
A pesar de esos números, muchos analistas de la competición americana le colgaron durante la campaña regular la etiqueta de “buen defensor”. Lo cual, siendo cierto, no dejaba de ser paradójico recordando las palabras de Maljkovic dos años atrás.
Y por fin llegaron los playoffs, el tiempo en que se separa el trigo de la paja.

A los Raptors les cayó en gracia Nueva Jersey como rival en primera ronda, con su rutilante estrella Vince Carter (25 puntos por partido y abono vitalicio en la lista de las mejores jugadas de la semana).
Trascurridos dos encuentros de la serie, el panorama parece esclarecedor. Anthony Parker no solo ha cumplido con los que le ven únicamente como un gran defensor (ha secado a Carter, dejándole en un infame 13 de 44 tiros de campo), sino que se ha destapado con medias de 21 puntos y 9 rebotes, con unos % de tiro de ensueño para playoffs (52% en tiros de campo y 63% en triples).
La actuación del escolta de Toronto en su vuelta a la liga americana dice mucho en favor del nivel del baloncesto europeo. Estrella a ambas orillas del Atlántico. Parker: cabeza de ratón, cabeza de león.
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