¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: “¿Por qué no le da minutos Laso?”, “Seguro que lo hace mejor que Lapro”, “¿Crees que está ya para el primer equipo?”… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.

La última semana del Facu: respuestas a su salida

El mercado de agentes libres de la NBA abre la noche del viernes 20 al sábado 21, así que estamos salvo sorpresa en la última semana de Campazzo en el Real Madrid.

¿Nos quedamos en pelotas?

Completamente, en pelota picada. La plantilla carece de recursos para enjuagar ni mínimamente una baja tan sensible. No compro el optimismo mágico de que “otras estrellas se han ido” en los últimos años y el Madrid ha seguido ganando. Ni se piraron a mitad de curso ni dejaron semejante solar detrás suyo en el puesto más importante de la plantilla. Echemos la vista atrás y comparemos.

🏀 Se fue Chacho pero quedaban el mejor Llull, cuando aún jugaba de base, y Doncic, que ya asomaba la cabeza

🏀 Se fue Doncic pero quedaba el mejor Facu

🏀 Se va Facu y ¿qué nos queda? ¿Laprovittola? Por salario y status es quien debería heredar el timón, pero ni es del gusto de Laso ni ha dado en lo que va de curso el step ahead que esperábamos y necesitaríamos. Se deshace como un azucarillo en la Euroliga porque su rendimiento sigue siendo inversamente proporcional a la entidad del rival.

¿Y si recurrimos a Juan Núñez?

Sí, claro, ¿por qué no?, jodamos el plan de carrera del muchacho para tapar las miserias de la planificación deportiva… Si Alocén ya nos parece que está verde con sus 19 años, y tres y pico de experiencia ACB, imaginaos a Núñez con 16 y sin experiencia profesional. Creo que estas ideas de bombero tienen mucho que ver con la precocidad de Doncic, y en menor medida de Garuba, que nos han distorsionado la percepción de normalidad en el timing de formación de los jugadores.

¿Y tirar de Llull y Abalde?

Pues tampoco: que puedan echar una mano a la generación desde bote, que la echarán, no les convierte en bases. El primero ya no lo es y el segundo nunca lo ha sido. Llull está aportando mucho más este año como escolta a tiempo completo que los dos previos como base, así que sería hacer un pan como unas tortas. ¿Y Abalde? Con lo bueno que es y lo rápido que aprende puede que hasta cumpliese, pero estaríamos sacrificando a un gran alero, vender el coche para comprar gasolina. Además, institucionalizar la excepción no es un remedio. Los parches pueden tapar una gotera, pero no las vergüenzas durante siete meses de competici

Pero entonces: ¿se va a fichar o no?

Me llegan rumores de que “no hay un puto duro”, tal cual, así que conviene contemplar la opción de quedarnos como estamos. Sin público en el pabellón la sección es una ruina, aún más deficitaria que de costumbre. Entre eso y la incertidumbre por la pandemia el club podría replegar velas y desinvertir del presupuesto el salario de Campazzo, como ya hizo con los de Mickey y Mejri. No cuento el pastizal de la cláusula del argentino, que llegará en plazos más adelante. Desde un punto de vista financiero tiene lógica, para reducir pérdidas, pero es que un club deportivo no es una empresa. Resultaría sangrante para el aficionado ver fichar bases a Fenerbahce (Alex Pérez) o a Panathinaikos (Shelvin Mack), cuyos pabellones también están vacíos, y que todo un Madrid se rinda en noviembre. No fichar significaría de facto dar el año por amortizado, declararlo de transición con siete meses de competición por delante y el tercer presupuesto de Europa, muy difícil de vender al aficionado.

Imaginemos que sí se ficha…

Pablo Laso: "Nos ha costado igualar las situaciones que, digamos, no son  baloncesto" | Eurohoops

Con este panorama entenderéis que si se ficha será low-cost, así que desconfiad de los rumores sobre figuras de la Euroliga, que son puro clickbait. El mercado en baloncesto no funciona así, no llamas en mitad de temporada a un rival directo a pedirle precio por su estrella. Ni Baskonia, ni Efes, ni Maccabi van a vender a sus jugadores franquicia en diciembre para quedarse ellos en pelotas. No están tan necesitados. En verano tal vez se pueda abrir ese melón, pero queda lejos y no es de lo que estamos hablando ahora. No, la baza más asequible y por tanto viable del Madrid a corto plazo es rezar para que algún base NBA majetón se quede sin contrato en la free agency, pescarle y que se adapte lo más rápido y mejor posible.

Posición negociadora

Un jugador NBA en paro con la Euroliga ya en curso y las plantillas cerradas no está como para ponerse muy tiquismiquis: sus alternativas son la liga china, cementerio de carreras, y la Liga de Desarrollo, que paga poquísimo. Así visto, este Madrid con un boquete en el puesto de base suena como un escaparate propicio. El club, por su parte, no encontraría mucha competencia, dado que ningún otro grande de Europa busca base actualmente. Y ya se sabe que el precio tiene mucho que ver con la demanda. En esas circunstancias es razonable pensar que se podría fichar algo potable por unos 100k o 120k euros mensuales hasta final de curso. Eso es, por comparar, como un tercio de la masa salarial que libera Facu, y sin tener que adelantar ni un euro del dinero de la cláusula. No parece un dispendio por intentar salvar la temporada, ¿no?

¿Qué nombres se manejan?

Si el club va a fichar y está tanteando el mercado, lo está haciendo con discreción, porque no se ha filtrado nada serio. Los pocos nombres que han sonado provienen de portales de dudosa fiabilidad. JJ Barea, por ejemplo, uno de los más recurrentes, parece que finalmente renovará por Dallas un año, en agradecimiento a los servicios prestados.

Uno que sí podría quedarse libre como un taxi es Raulzinho Neto, que no ha empatado con nadie en su carrera: ni era una jugadorazo en la ACB antes de hacer las Américas (promedios de 8 puntos y 3 asistencias en Murcia en su último año), ni ha demostrado casi nada en la NBA, siempre relegado a los minutos de la basura. Sin embargo tiene la ventaja de conocer la ACB, de su pasaporte comunitario (Italia) y de esos 28 años de edad, que si saliese bueno habría jugador para rato.

Lo del pasaporte comunitario es clave, puesto que cualquier base que llegase necesitaría minutos como el comer para adaptarse, y esos minutos pasarían por prescindir de Trey o Deck en las convocatorias. Un peaje costoso pero asumible en la fase regular ACB, con ese colchón que da el arranque 10-0, pero inviable en la Copa del Rey o los playoffs ACB. Así las cosas, el abanico de candidatos potenciales para sustituir a Facu se ampliaría enormemente si Tortuga obtuviese pasaporte español (digamos) en los dos próximos meses. Desde julio cumple el requisito de dos años de residencia en España para cursar la solicitud, pero hace tiempo que no escuchamos noticias sobre el estado de la cuestión. Es clave.