Juan Núñez vuela del nido: las claves de su marcha

Juan Núñez se ha despedido hoy del Real Madrid, adonde llegó con 11 años procedente del Alcorcón. En esta época de canteras globalizadas y fichajes de adolescentes, Núñez era de los pocos que llevaba en la casa desde primer año de infantiles. Bien, pues ha rechazado la propuesta de renovación del club donde, siendo realistas, no tiene todavía nivel para el primer equipo, salvo para mascota, como el curso pasado, que tampoco es el mejor escenario para que un base coja confianza.

Renovar le abocaba a una cesión en algún destino a elección del club (la vía Spagnolo, o Campazzo), y en su lugar ha elegido emprender su propio camino. Firma por tres temporadas con el Ratopharm Ulm de Alemania (ya es oficial), y entendemos que tendrá una cláusula bajita, por si suena la flauta en el draft NBA del próximo verano, que ya habrá cumplido los 19 años mínimos para presentarse. Explica Encestando que 10 universidades americanas han llamado a su puerta, algunas hasta mandaron representantes a España para convencer a su familia. Lo valoró seriamente pero acabó eligiendo Ulm.

Recordemos que no podía ir a ningún destino ACB, al haberse guardado el Madrid el derecho de tanteo, que la vida da muchas vueltas. No fuese a reclutarle su suegro para el Barca…. Así las cosas, sus opciones eran dos: universidad americana o equipo europeo. Descartando a los clubes Euroliga, que aún le vienen grande, Ulm parece un destino razonablemente interesante, nivel media tabla ACB, donde jugará Eurocup y tendrá un entrenador que fue base y habla español (Antón Gavel, ex del Murcia). Un destino a priori propicio para crecer, siempre que disponga efectivamente de minutos de calidad, que está por ver.

Su decisión es una pésima noticia para el Madrid, que pierde al prospect más importante de la cantera, cupo nacional y encima base, el puesto de mayor déficit de talento de Europa. Una salida que, recordemos, deja cero euros en las arcas blancas: Núñez terminaba contrato, era libre de irse y se va, punto.

Fuga de talento

Y no es el único, que otros cuatro canteranos al menos se han marchado en lo que va de 2022, no cedidos sino desvinculados y sin pasar por caja. Urban Klavzar pone pone rumbo al Murcia, Baba Miller a la univ. de Florida State, Sediq Garuba al Cartagena y Tristan Vukcevic se marchó al Partizán en enero. Cada caso tiene sus particularidades y seguramente la mayoría nunca alcanzasen nivel Real Madrid, pero lo que es seguro es que el club ha perdido cualquier derecho preferencial sobre ellos.

Asumámoslo, los tiempos han cambiado, los canteranos se han empoderado. Conocen sus cartas y las juegan, asesorados por profesionales, porque puede haber no poco dinero en juego en el medio plazo. Seguir vinculados al Real Madrid cuando se adquiere la mayoría de edad no es su única opción, a veces tampoco la mejor. Por eso ya no pasan por cualquier aro, no firman el primer contrato leonino y de cláusula abusiva que se les pone delante, por muy Real Madrid que sea. Al fin y al cabo, el destino final deseado no es Goya sino EEUU.

Conviene tal vez un replanteamiento de los objetivos y el modus operandi de la cantera blanca para adaptarse a la nueva realidad del basket de formación, ahora que EEUU ya no recluta estrellas formadas sino prospects para el medio plazo, lo que se traduce en una fuga temprana de talento.

La cocina de la decisión

Pero volvamos al caso de Juan Núñez, el de más miga al ser el único de los cinco al que el club sí ha intentado retener, aunque fuese en formato renovación+cesión. Hay un aspecto farragoso alrededor de su marcha que es el cambio de representante. Hace pocos meses el jugador decidió divorciarse de la agencia que lleva a varios canteranos blancos y en cuyo departamento de baloncesto trabaja el hijo de Juan Carlos Sánchez, director del Madrid de basket. En su lugar, Núñez contrató los servicios de Igor Crespo, el mismo que representa a Juancho, Abrines o Mirotic, entre otros.

¿Habría recibido el base una mejor propuesta de renovación del Madrid en caso de no haber cambiado de agencia? Siempre nos quedará la duda. Porque estamos como poco ante un conflicto de intereses galopante al frente de la sección, y no de ahora, que llueve sobre mojado. Da como para pensar en qué manos estamos.

¿Qué hacemos con Juan Núñez?

Nos pasa lo mismo casi todos los veranos. Nos flipamos cuando un canterano brilla en algún torneo de categoría inferior e instintivamente acortamos plazos, asumimos que ya está para sumar en el primer equipo. Dani Diez, Radoncic, Tisma, Nakic, Kostadinov… El último es Juan Núñez, MVP hace unos días del Eurobasket sub20, encima español, base y juega bonito. El primer impulso del aficionado medio es pedir minutos para él en Goya, pero la realidad no es un cuento de hadas, la ascensión a la élite es tortuosa y llena de incertidumbre, estadísticamente la mayoría se queda por el camino. Requiere una paciencia a menudo incompatible con la inmediatez de resultados que los propios aficionados exigimos al Real Madrid

Núñez tiene pintaza, seguramente mejor que Alocén, puede llegar… dentro de unos años. Acaba de cumplir 18 y le faltan tanto horas de vuelo como asentar un lanzamiento exterior homologable. Podría mentiros, vender optimismo y cosechar unos likes extra, pero luego vienen las decepciones y los «tú dijiste»: a día de hoy, julio 2022, JN no tiene nivel para la rotación de un contender a la Euroliga. Apuradillo y por su condición de cupo podría quizá encontrar hueco como fondo de armario de un equipo ACB de clase baja. Es lo que nos demostró la pasada temporada, en la que apenas contó pese a lo apretado del calendario (84 partidos) y al reguero de lesiones en el puesto. Solo jugó 170 minutos, firmando 13 partidos en valoración negativa. El primer equipo del Madrid, uno de los tres presupuestos más altos de Europa, no es lugar para hacer la mili, hay que llegar con ella hecha. Pregunten a Campazzo.

A menudo olvidamos que los canteranos proceden del filial, que compite en categoría EBA, cuarta división del basket nacional, con pabellones de pueblo medio vacíos y jugadores en su mayoría amateur, que los lunes por la mañana acuden a su oficina o facultad. Pasar de la noche a la mañana de un equipo EBA a un contender Euroliga supone saltarse muchos pasos intermedios, algo para lo que solo unos pocos elegidos están preparados: Doncic, Mirotic y Garuba, tres en doce años, la excepción que confirma la regla.

La pregunta relevante en el caso Núñez no es si tiene ya nivel para el primer equipo, que no, sino qué hacemos con él hasta que lo tenga. La respuesta no es sencilla pero el Madrid por lo pronto y para evitar sorpresas le ha incluido en el derecho de tanteo ACB. En las últimas semanas hemos visto un éxodo de compañeros de promoción: Urban Klavzar a Murcia, Baba Miller a (la universidad de) Gonzaga y Sediqq Garuba a Cartagena, no como cedidos sino ya desvinculados. No puedes retener a los canteranos eternamente en EBA, esperando una oportunidad en el primer equipo que para casi ninguno llegará. Así que, cuando tienen la mayoría de edad, o les ofreces un contrato, aunque sea para después cederles, o hacen las maletas e inician su propio camino, es ley de vida.

El caso de Núñez es un poco especial porque es el mayor talento de esa camada (junto al mencionado Spagnolo, un año mayor), el que más posibilidades tiene de alcanzar algún día nivel Real Madrid, no como simple mascota de la cantera para los minutos de la basura sino como jugador de rotación con todas las de la ley.

La plantilla del primer equipo para la 22/23 cuenta ya con tres bases puros en nómina (Chacho, Goss y Alocén) y otros tres exteriores que pueden jugar en el puesto con mínima solvencia (Hanga, Llull, Abalde). Núñez no tiene hueco operativo en ese overbooking, no si quiere jugar y progresar, pero al mismo tiempo la sección no quiere desprenderse de él definitivamente. Sería una pena perder los derechos de un joven de potencial, cupo y en un puesto donde escasea el talento. ¿Renovar y ceder? Seguramente sea la propuesta del club, replicar la estrategia que parece estar funcionando con Spagnolo, que progresa adecuadamente y el año que viene jugará Eurocup en Trento.

El asunto es que en toda mesa de negociación hay siempre otra parte y sus intereses no coinciden necesariamente. Que sean canteranos no significa que firmen cualquier papel que les pongas delante, con sueldo bajito, condenados al exilio y encima una cláusula alta. No a todos les seduce, por muy Real Madrid que sea. Juan Núñez ha cambiado de representante recientemente, al parecer la familia busca un giro en su carrera, ¿universidad americana? Tendremos noticias en los próximos días.

Gira rusa de cal y arena

La semana rusa ha sido el típico anticlimax del Real Madrid de Laso: ganar donde se podía perder y pinchar donde se debía ganar. Cabe matizar que estas semanas Euroliga de doble partido a domicilio son bastante exigentes, sobre todo si arrastras lesionados, como es el caso, y no es raro bajar el listón en el segundo. Pregunten al Barca. Lo digo como contexto, que no como excusa, que las normas son las mismas para todos.

Si el duelo en San Petersburgo se ganó (principalmente) gracias a la defensa, el de Kazán se perdió por el ataque. Bueno, por su ausencia, 58 puntos y 19 pérdidas. En esos guarismos lo raro hubiese sido ganar, por bien que chapotees en el barro. Leo a no pocos aficionados sacar a colación la reivindicación del verano: «a la plantilla le falta un killer». Pues sí, claro que falta, y ayer hubiesen venido bien esos puntos casi gratis que te daba por ejemplo Carroll. Causeur, que en cierto modo ejerció ese rol el miércoles, sencillamente se borró en Kazán: 0 puntos y 0 asistencias en 20 minutos.

Mancos en la dirección

Pero más que un killer ejecutor lo que se echó en falta fueron ideas, generación en estático, la fluidez que te da una buena dirección. Heurtel lleva una Euroliga notable hasta la fecha, sin ir más lejos, lideró el triunfo en Piter, pero nunca se ha destacado por su regularidad. Del club de los Manoletes. En Kazán sencillamente no le tocaba, y de repente nos acordamos de los ausentes.

El Madrid de Laso tiene una acreditada capacidad de resiliencia, ha demostrado poder vivir dignamente sin Randolph y Trey, con Rudy tapando agujeros, alapivot reserva con 84 kilos de hueso y pellejo. Whatever works. Pero el puesto de base es más sensible, catalizador en pista, y en Kazán se vio que sin Nigel ni Alocén (baja por problemas de espalda) el equipo queda vendido, a merced del pie con que se levante Thomá. Porque no hay en la plantilla quien que te haga un apaño en la dirección como te lo hace Rudy al cuatro.

Laso, que tampoco tuvo su mejor día, dio la alternativa al chaval Nuñez en la primera parte, que no desentonó, pero no se atrevió a repetir en la segunda, con el encuentro en el alambre. Apostó por Llull buena parte del último cuarto y el apagón fue cojonudo: 4 puntos del equipo en 6 minutos. El balear arrastra molestias y, además, en verano solo se estudió el temario de escolta, no el de base. Ayer se le notó perdido al volante, como si lo de dirigir le quedara ya lejísimos. Una sola asistencia en 18 minutos y 2/11 tiros, la mayoría frutas de final de posesión, que como base sus porcentajes de tiro caen dramáticamente. Zapatero a tus zapatos: los de Llull ahora son de escolta.

El puesto de alero

El único exterior potable en Tartaristán fue Abalde, que lleva un par de semanas entonado, en porcentajes de tiro altos, erigido en alero titular, el rol al que en realidad siempre ha estado llamado. Hanga ha perdido el pico de forma con el que arrancó el curso, parece que arrastra problemas de rodilla, y Taylor está muy out. No creo tirarme a ninguna piscina si afirmo que su continuidad en verano fue una decisión discutible y, en este caso, hasta donde sé, una atribuible directamente a Laso, que se negó en redondo a dejarle ir, contra criterio de la dirección.

Abalde difícilmente llegará algún día a ser el killer que algunos echaron ayer de menos, le falta la intuición y mala leche que requiere el papel, pero al nivel que apunta los últimos partidos es una navaja suiza de muchos quilates. Defensa, tiro, rebote, asistencias a los pívots en 2×2… No sobresale en nada, pero es de notable en casi todo. En su caso, resulta clave la confianza, que repercute directamente en la toma de decisiones en pista, su gran hándicap, responsable el año pasado del valle de forma que le duró casi media temporada. Como no es la primera vez que le intuimos un step ahead que después se queda en agua de borrajas, quedamos a la espera de nuevos capítulos.

Defensa, orgullo y rebote: el Madrid resiste a las bajas

En cuadro, y ya no es una hipérbole sino la literalidad, sacó adelante el Madrid el primero de la semifinal contra Valencia. Porque a las ausencias de Randolph, Thompkins, Abalde y Felipe se unieron las de Llull y Laprovittola, que bien podrían no regresar en lo que resta de curso. El argentino seguro que no, Llull tendría alguna opción si se llegase a la final. En todo caso, mejor no contar con ello.

Debutó Juan Núñez, que se limitó a subir el balón y ordenar sistemas durante 5 minutos, y demasiado fue, con 17 años recién cumplidos y llegado solo 36 horas antes, que estaba en la fase final de la Euroliga junior cuando le llamó Laso.

Hay mucho de infortunio en la plaga de lesiones, la mayoría, pero no todo. Echarle toda la culpa a la mala suerte es el recurso fácil. La plantilla está muy envejecida, sobre todo las alas, y a más años en las piernas mayor probabilidad de lesiones musculares. Rudy y Llull como mayores exponentes. Hace falta una reflexión seria. Quiero pensar que, después del sainete de lesiones de este curso, la directiva tomará nota de cara a la configuración de plantilla para el próximo.

Resiliencia

Los que quedan sanos dieron la cara, vaya que si la dieron, alimentando el mito de la resiliencia de este grupo. El equipo, arropado ayer por algo de público por primera vez en 15 meses, firmó un encuentro magnífico dadas las circunstancias, un alarde de concentración, despliegue físico y defensa. Pero el principal arma volvió a ser el rebote, +56 en tres partidos de playoffs. Es decir, un promedio de 18 más que el rival, y esa es una ventaja sideral que compensa muchas limitaciones. Y no es Valencia precisamente una malva en la pintura, al contrario, es el corazón de su plantilla, con los Dubljevic, Tobey, Kalinic y Layberie, pero igual salieron escaldados de Goya. 52-33 terminó la batalla bajo tableros.

El Madrid ha hecho de la necesidad virtud, y ha transformado el hándicap de puntos y tiro exterior en el puesto de cuatro (por las bajas de Trey y Randolph) en dominio reboteador y fortaleza defensiva. Porque Garuba y Tyus no anotarán apenas ni enchufarán triples, pero si hablamos de defender y rebotear son auténticos valladares. Especialmente el canterano, soberbio ayer, qué ayudas defensivas (3 tapones), qué forma de cargar el rebote (12), qué intensidad. Pantera total.

Fue uno de los cuatro que lideraron la victoria blanca. Tavares recuperó su mejor versión (17+11) tras casi un mes out entre lesión y descanso. Causeur, que venía de un partido muy discreto en Gran Canaria, se erigió ayer en referente ofensivo exterior. Asumió muchos más tiros de los habituales y, como vio el aro como una piscina, se fue hasta 24 puntos.

Por último, y no menos importante, Jeffery Taylor dio también un paso al frente cuando más se le necesitaba, ausentes Abalde y en la segunda parte también Rudy. Secó a sus pares sin cargarse de faltas y añadió 13 puntos y 7 rebotes. Su mejor partido de la temporada.

¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: «¿Por qué no le da minutos Laso?», «Seguro que lo hace mejor que Lapro», «¿Crees que está ya para el primer equipo?»… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.

La última semana del Facu: respuestas a su salida

El mercado de agentes libres de la NBA abre la noche del viernes 20 al sábado 21, así que estamos salvo sorpresa en la última semana de Campazzo en el Real Madrid.

¿Nos quedamos en pelotas?

Completamente, en pelota picada. La plantilla carece de recursos para enjuagar ni mínimamente una baja tan sensible. No compro el optimismo mágico de que “otras estrellas se han ido” en los últimos años y el Madrid ha seguido ganando. Ni se piraron a mitad de curso ni dejaron semejante solar detrás suyo en el puesto más importante de la plantilla. Echemos la vista atrás y comparemos.

🏀 Se fue Chacho pero quedaban el mejor Llull, cuando aún jugaba de base, y Doncic, que ya asomaba la cabeza

🏀 Se fue Doncic pero quedaba el mejor Facu

🏀 Se va Facu y ¿qué nos queda? ¿Laprovittola? Por salario y status es quien debería heredar el timón, pero ni es del gusto de Laso ni ha dado en lo que va de curso el step ahead que esperábamos y necesitaríamos. Se deshace como un azucarillo en la Euroliga porque su rendimiento sigue siendo inversamente proporcional a la entidad del rival.

¿Y si recurrimos a Juan Núñez?

Sí, claro, ¿por qué no?, jodamos el plan de carrera del muchacho para tapar las miserias de la planificación deportiva… Si Alocén ya nos parece que está verde con sus 19 años, y tres y pico de experiencia ACB, imaginaos a Núñez con 16 y sin experiencia profesional. Creo que estas ideas de bombero tienen mucho que ver con la precocidad de Doncic, y en menor medida de Garuba, que nos han distorsionado la percepción de normalidad en el timing de formación de los jugadores.

¿Y tirar de Llull y Abalde?

Pues tampoco: que puedan echar una mano a la generación desde bote, que la echarán, no les convierte en bases. El primero ya no lo es y el segundo nunca lo ha sido. Llull está aportando mucho más este año como escolta a tiempo completo que los dos previos como base, así que sería hacer un pan como unas tortas. ¿Y Abalde? Con lo bueno que es y lo rápido que aprende puede que hasta cumpliese, pero estaríamos sacrificando a un gran alero, vender el coche para comprar gasolina. Además, institucionalizar la excepción no es un remedio. Los parches pueden tapar una gotera, pero no las vergüenzas durante siete meses de competici

Pero entonces: ¿se va a fichar o no?

Me llegan rumores de que “no hay un puto duro”, tal cual, así que conviene contemplar la opción de quedarnos como estamos. Sin público en el pabellón la sección es una ruina, aún más deficitaria que de costumbre. Entre eso y la incertidumbre por la pandemia el club podría replegar velas y desinvertir del presupuesto el salario de Campazzo, como ya hizo con los de Mickey y Mejri. No cuento el pastizal de la cláusula del argentino, que llegará en plazos más adelante. Desde un punto de vista financiero tiene lógica, para reducir pérdidas, pero es que un club deportivo no es una empresa. Resultaría sangrante para el aficionado ver fichar bases a Fenerbahce (Alex Pérez) o a Panathinaikos (Shelvin Mack), cuyos pabellones también están vacíos, y que todo un Madrid se rinda en noviembre. No fichar significaría de facto dar el año por amortizado, declararlo de transición con siete meses de competición por delante y el tercer presupuesto de Europa, muy difícil de vender al aficionado.

Imaginemos que sí se ficha…

Pablo Laso: "Nos ha costado igualar las situaciones que, digamos, no son  baloncesto" | Eurohoops

Con este panorama entenderéis que si se ficha será low-cost, así que desconfiad de los rumores sobre figuras de la Euroliga, que son puro clickbait. El mercado en baloncesto no funciona así, no llamas en mitad de temporada a un rival directo a pedirle precio por su estrella. Ni Baskonia, ni Efes, ni Maccabi van a vender a sus jugadores franquicia en diciembre para quedarse ellos en pelotas. No están tan necesitados. En verano tal vez se pueda abrir ese melón, pero queda lejos y no es de lo que estamos hablando ahora. No, la baza más asequible y por tanto viable del Madrid a corto plazo es rezar para que algún base NBA majetón se quede sin contrato en la free agency, pescarle y que se adapte lo más rápido y mejor posible.

Posición negociadora

Un jugador NBA en paro con la Euroliga ya en curso y las plantillas cerradas no está como para ponerse muy tiquismiquis: sus alternativas son la liga china, cementerio de carreras, y la Liga de Desarrollo, que paga poquísimo. Así visto, este Madrid con un boquete en el puesto de base suena como un escaparate propicio. El club, por su parte, no encontraría mucha competencia, dado que ningún otro grande de Europa busca base actualmente. Y ya se sabe que el precio tiene mucho que ver con la demanda. En esas circunstancias es razonable pensar que se podría fichar algo potable por unos 100k o 120k euros mensuales hasta final de curso. Eso es, por comparar, como un tercio de la masa salarial que libera Facu, y sin tener que adelantar ni un euro del dinero de la cláusula. No parece un dispendio por intentar salvar la temporada, ¿no?

¿Qué nombres se manejan?

Si el club va a fichar y está tanteando el mercado, lo está haciendo con discreción, porque no se ha filtrado nada serio. Los pocos nombres que han sonado provienen de portales de dudosa fiabilidad. JJ Barea, por ejemplo, uno de los más recurrentes, parece que finalmente renovará por Dallas un año, en agradecimiento a los servicios prestados.

Uno que sí podría quedarse libre como un taxi es Raulzinho Neto, que no ha empatado con nadie en su carrera: ni era una jugadorazo en la ACB antes de hacer las Américas (promedios de 8 puntos y 3 asistencias en Murcia en su último año), ni ha demostrado casi nada en la NBA, siempre relegado a los minutos de la basura. Sin embargo tiene la ventaja de conocer la ACB, de su pasaporte comunitario (Italia) y de esos 28 años de edad, que si saliese bueno habría jugador para rato.

Lo del pasaporte comunitario es clave, puesto que cualquier base que llegase necesitaría minutos como el comer para adaptarse, y esos minutos pasarían por prescindir de Trey o Deck en las convocatorias. Un peaje costoso pero asumible en la fase regular ACB, con ese colchón que da el arranque 10-0, pero inviable en la Copa del Rey o los playoffs ACB. Así las cosas, el abanico de candidatos potenciales para sustituir a Facu se ampliaría enormemente si Tortuga obtuviese pasaporte español (digamos) en los dos próximos meses. Desde julio cumple el requisito de dos años de residencia en España para cursar la solicitud, pero hace tiempo que no escuchamos noticias sobre el estado de la cuestión. Es clave.