Nada que rascar en Estambul

Definitivamente no es el año del Madrid. El equipo, y especialmente Laso, han mostrado notables dosis de resiliencia frente a los devenires de la la temporada, fugas argentinas y lesiones, unidas a la mala planificación y un tajo presupuestario. Con la plantilla disponible, ya se alcanzó el mínimo exigible, entrando en top8 como sexto clasificado, y todo lo que llegase después era de propina. Así que tampoco ha lugar a mayores dramatismos, por muy onerosa que esté siendo la serie, que lo está siendo. El chicle de la resiliencia sencillamente ha llegado su límite y se ha roto con estrépito, ‘Non Plus Ultra’.

La marcha de Gabi Deck hace unos días ya dejó totalmente descompensado el equilibrio de fuerzas de la eliminatoria, antes incluso de que empezase, y la baja hoy de Tavares, por molestias en el costado, es el golpe de gracia. Sin ellos no hay forma plantar cara a los turcos, que encima son un equipo superlativo.

El Madrid jugó el segundo partido con un roster de yayos y adolescentes, los unos enfilando la retirada y los otros con un pie en América, sea este año o el que viene. Ni un solo jugador en su edad prime, salvo quizá Trey y Lapro, y así es muy difícil.

Sí están en su edad prime Larkin y Micic, 8/10 triples hoy, y por eso Efes es mi favorito al título. En fin, que otra paliza por ventitantos de diferencia, la tercera en tres semanas ante el mismo equipo, y al sobre calentitos. Con suerte, y si se recupera Edy, se puede intentar arañar una victoria en Goya, por cerrar con dignidad, evitando el rosco. Pero ya.

El sinsentido con Poirier

No quiero pasar sin comentar la vejación y el insulto a la inteligencia que supone ver en un día así, con la ausencia de Tavares, a Poirier en el pabellón vestido de calle porque no se le puede inscribir. ¿Qué cojones gana la Euroliga con esa limitación autoimpuesta? Podría entenderla para traspasos entre equipos de la propia competición, por no alterar el equilibrio de fuerzas: ¿pero esto?

Pues lo que ha ganado la Euroliga es que el segundo partido de la eliminatoria quizá estrella de cuartos sea un pufo infumable y desigualado, porque el único jugador que podría suplir a la estrella ausente no pudo ser inscrito al haber “prescrito el plazo”. Es tirarse piedras contra su propio tejado.

Espero que la norma se modifique en verano, por sentido común y sobre todo para proteger la competición, porque si la NBA te puede birlar jugadores bien entrada la temporada, y te los birla, como estamos viendo (Deck, Mike James, Campazzo), ¿qué sentido tiene limitar el plazo para inscribir a sustitutos? Que una cosa es ser puta, como Europa con la NBA, y otra encima poner la cama…

Demasiado Efes para tan poco Madrid

40 minutos necesitó Efes para arrearnos una sonora bofetada de baloncesto y desactivar el optimismo mágico de la parroquia tras la victoria en el Palau. Esto no es la ACB.

De 25 nos ganó Efes en Goya hace tres semanas y de 27 hoy en Estambul. Los más optimistas se agarraron entonces a la excusa del arbitraje, que nos cortó la remontada del tercer cuarto. Pero hoy no hay excusa de arbitraje posible. Ni siquiera necesitaron esta vez la mejor versión de Larkin o Micic. Los turcos son mejores que el Madrid, de hecho el mejor equipo de Europa, y va a hacer falta jugar bastante mejor para arañar alguna victoria en la serie.

En realidad la primera parte fue igualada, con las señas de identidad blancas de los últimos partidos: solidez atrás, Garuba mediante, la inspiración de Lapro y el acierto desde el triple. En ACB, contra cualquier equipo del sexto para abajo, jugando así te vas 10 arriba al descanso. Pero en la élite Euroliga te vas cuatro abajo (44-40).

Y en la segunda parte se secó el río. Bueno, lo secó Efes, atando más en corto a Laprovittola: -2 de valoración tras el paso por vestuario. Tampoco necesitó mucho más. Resulta esclarecedor de la temporada blanca que un empleado con las maletas hechas para irse en dos meses sea el principal y casi único argumento de creación en estático de la plantilla. Y sin ideas el Madrid en ataque ni acierto en tiros forzados, cayeron literalmente chuzos de punta: 46-23 el resultado de la segunda mitad.

Solo dieron la cara los interiores: Thompkins vio el aro grande (13 puntos), Usman fue el mejor atrás y Tavares se movió en sus números. Tyus, por cierto, ni convocado. No descarto que no le volvamos a ver de corto… Teniendo en cuenta que de Euroliga puede quedar poquito, que Poirier ya juega ACB y Laso cuenta a Vukcevic como un activo de rotación a todos los efectos.

Un solar en las alas

Abalde firmó una razonable primera parte, pero después se le hizo pequeño el aro en el tercer cuarto, fallando varios triples claros para cortar la hemorragia. Como sería la cosa, que aún así fue el exterior blanco más potable de la velada, en que claramente echamos por primera vez de menos a Gabi Deck. Era surrealista esperar que, cuando la carretera se empinase, no notaríamos la baja del segundo mejor jugador del equipo. Por cierto, que la ausencia de Valencia en la próxima Euroliga deja el fichaje de Kalinic a huevo para el verano…

Taylor firmó un encuentro lamentable, sin paliativos, y no solo en ataque, como de costumbre, sino también en defensa, lo único que le mantiene en el roster. Le queda otro año de contrato garantizado (de los tres que se le firmaron…) pero quiero pensar que el club se planteará negociar una rescisión en verano para cortarle.

Sobra él, pero sobra también alguno de los cuatro veteranos exteriores, por mucho que sean fetiches de la afición: Llull, Causeur, Carroll o Rudy. El Madrid no puede convertirse en un geriátrico donde los veteranos estiren sus carreras al gusto, independientemente de su nivel o estado físico, en pago por los servicios prestados. Si queremos competir en la élite con garantías no se pueden repetir errores de dirección como el caso Felipe, los dos años de sueldo y ficha que se le han concedido cuando ya no estaba para sumar. Hay muchas formas de agradecer los servicios prestados y rendir tributo sin ficha en el primer equipo.

Cuatro escoltas reservas no hacen un titular

De vez en cuando alguno de los exteriores veteranos se marca una actuación valiosa, a modo sesión remember. No faltan esos días los aficionados perdonavidas que jalean al veterano y señalan a quien osase dudar, “al esquirol”. Pero, visto con una mínima perspectiva y sentido crítico, no puedes contar con ninguno de ellos a nivel top de forma regular, no más de un partido de cada tres, eso siendo generoso. Sea por lesiones musculares en cadena o sencillamente porque ya no tienen físico para la élite, que el tiempo pasa para todos, no hay vergüenza en ello.

Hoy no les tocó, a ninguno: 4 de 21 tiros de campo en 67 minutos entre los cuatro, especialmente duro teniendo en cuenta su perfil eminentemente ofensivo. Si la sección de veras busca un salto de calidad en verano, como apuntan los fichajes ya cerrados, no puede hacer la vista gorda al puesto de escolta y convertirlo en un cementerio de elefantes.

Su caso no es todavía como el de Felipe, cualquiera de los cuatro todavía suma y te sirve como segundo o tercer escolta del roster… el problema es que son cuatro y ninguno tiene ya ni cerca nivel para titular en la élite Euroliga. Y a mejor no van a ir. No, hace falta reforzar también ese puesto y primar piernas frescas, aunque eso implique alguna decisión dolorosa e impopular para hacer hueco.

5 claves para que el Madrid plante cara al Efes

¿Puede el Madrid ganar la eliminatoria? Puede. Que no sea el favorito, que no lo es, no significa que no tenga opciones. El fichaje de Poirier (esperanzador su debut ayer) y, sobre todo, las victorias en Estambul y el Palau, han cambiado el estado de ánimo de la parroquia. Pero la parroquia no juega y su estado de ánimo tampoco, Poirier lo verá vestido de calle y Deck desde América.

En mi humilde opinión, Efes es el favorito, no solo en la eliminatoria, sino a ganar esta Euroliga, pese a ese tercer puesto en fase regular, fruto de un mal arranque de curso, con Larkin de baja. Fue finalista en 2019 y de largo el mejor equipo de la competición en 2020: balance 24-4 hasta la pandemia. Además, cuenta con el mejor backcourt de Europa, ese Micic-Larkin, el puesto que en mayor medida decide los títulos en el basket FIBA actual.

Pero Efes no es imbatible, ya le ganó el Madrid en navidad a domicilio, sin Llull y con solo 6 minutos de Tortuga. Aquel día los turcos se quedaron en 65 puntos, en una velada aciaga desde el triple (7 de 31). Un escenario difícil de repetir en su actual estado de forma, sobre todo en una eliminatoria a cinco partidos, pero que igualmente nos da algunas pistas sobre el camino a seguir.

Entonces, ¿qué necesitaría el Madrid para batirles?

1) Que Lapro siga de dulce

Con Llull y Alocén mermados físicamente, el argentino es la mejor baza para tapar el boquete que dejó en su día Campazzo en la dirección y que tantos quebraderos de cabeza ha traído durante el curso. Laprovittola está pletórico de confianza, modo Joventut: acertado en el tiro exterior y eligiendo bien con el balón en las manos, su ratio de asistencias/pérdidas ha mejorado ostensiblemente. Todo lo que esperábamos de él a su fichaje y no ha sido durante casi dos años.

Un momento de forma que seguramente no le valga continuar de blanco el curso próximo, pero sí unos pocos cientos de miles de euros anuales extra en su siguiente contrato en algún club Euroliga. Y yo me alegraré porque, pese a su rendimiento decepcionante, ha aguantado estoico el sainete del verano pasado, cuando el club vetó su salida a PAO tras haberle pedido que buscase destino, y después ser el punching ball de la afición para descargar frustraciones.

La pregunta, de cara a la serie con Efes, es en qué medida es capaz de mantener en el tiempo este pico de forma y frente a los mejores de Europa en el puesto, que le van a exigir mucho atrás, que no es precisamente su fuerte. Creo que se ha ganado el beneficio de la duda, y eso ya es más de lo que teníamos hace solo 15 días.

2) La aportación de Trey

Garuba está en el mejor momento de su carrera hasta la fecha, toma buenas decisiones en ambos aros y empieza a ver los frutos de su trabajo en el tiro: 6/11 triples en los tres últimos duelos. Pero igual necesitamos a Trey, su experiencia y su IQ en pista son capitales en estos duelos de máxima exigencia.

Fue el mejor en la derrota contra Efes en Goya hace menos de tres semanas, el sostén ofensivo (19p) durante esos tres cuartos que aguantó el Madrid en partido. Regresó ayer después de tres jornadas de baja por problemas de rodilla, pero su estado físico y de forma dista de ser óptimo. Sin él a un nivel aceptable, aunque sea en papel secundario, difícilmente alcanza, máxime sin el comodín de Tortuga Deck. Vamos peladísimos en la pintura como para pasar sin alguno.

3) Barro y triples

Los turcos tienen el mismo entrenador y bloque de jugadores desde hace tres años y ejecutan de memoria en ataque. Hay que detener esa maquinaria, evitar la batalla en campo abierto, bajando los partidos al barro si hace falta. El Madrid cuenta con algunos de los mejores defensores de Europa en sus puestos (Taylor, Tavares, Garuba…), pero no me refiero solo a ese barro, sino al de rebozarse por el parquet por los balones sueltos, celebrar cada canasta como un gol olímpico y apretar desde la banda. En un duelo de caballeros higiénico y a 90 puntos lo tenemos jodido.

Eso, y mantener al menos en parte el acierto exterior: 63 triples ha colado el equipo en los últimos cuatro partidos, a razón de casi 16 de media, una salvajada. Los triples un día pueden ser acierto puntual en acciones forzadas, pero hablamos de cuatro encuentros consecutivos. Los triples entran porque, en general, se lanza en mejores situaciones, tras generarse alguna ventaja, y en eso tiene mucho que ver el momento de Laprovittola como facilitador en estático. O incluso Abalde, que repartió ayer 7 asistencias, la mayoría a triples.

4) Que Tavares se cuide de faltas

Edy es el faro del equipo, el jugador más determinante, sus ayudas defensivas y superioridad en el rebote son capitales. Por eso más nos vale que se cuide, que en todos los últimos partidos de máxima exigencia su aportación ha estado muy limitada por problemas de personales. Pienso en Barca, Fener y Efes, que en ninguno pudo jugar más de 20 minutos. En su caso se junta el ímpetu y la pasión con que juega, que a veces le lleva a cometer errores, a meter el matamoscas donde no hacía falta, con el escaso respeto arbitral de que goza, impropio de su status como superestrella del basket continental y mejor pívot de la competición.

5) Destellos viejuner

Creo que ya no ofendo a nadie ni descubro la pólvora si afirmo que los veteranos del juego exterior blanco no están para echarse el equipo a los hombros, lo cual no significa que no puedan aportar pinceladas más o menos valiosas. Los minutos de Carroll y Llull me temo que estarán condicionados a su nivel defensivo, al compartir puesto con los principales anotadores turcos. Pero igual pueden aportar soluciones puntuales en ataque cuando el equipo se espese.

Sin embargo, el verdadero factor ‘viejuner’ (dicho sea con todo el cariño) lo espero por el lado de Rudy, que desde hace varias temporadas se reserva durante el año para este tipo de partidos, en que brillan con luz propia su experiencia, su picardía y su defensa cojonera. Para dar la sorpresa necesitamos que contagie al equipo de su actitud canalla.

Compuestos y sin novia: Deck protagoniza la espantada de la década

Mirad, tenía una crónica larga y florida ya escrita, celebrando la clasificación del Madrid para top8 Euroliga, loas a Lapro incluidas. La tenía literalmente saliendo del horno, a punto de publicar, cuando ha saltado la bomba. Una tan grande que ensombrece lo de Estambul: Gabi Deck abandona el Real Madrid. No en verano, como más o menos teníamos asumido, sino ya, mañana mismo (viernes) viajará a Oklahoma para firmar por tres temporadas con los Thunder, como han adelantado Chema de Lucas y Emiliano Carchia.

Ni qué decir tiene que deja al equipo compuesto y sin novia, colgado de la brocha. Tras un comienzo de curso flojete, se había convertido con el paso de las semanas, y especialmente a la marcha de Facu, en el jugador más importante de la rotación junto a Edy, capital en el billete para cuartos. A su partidazo y 39 minutos en Estambul me remito.

Al margen de la repercusión para el Madrid, reviento si no digo que el movimiento, siendo completamente legal, me parece una tremenda vejación para el basket europeo, una humillación con escasos precedentes. Hablamos de un antepenúltimo clasificado de conferencia, Oklahoma, ya sin nada en juego y a 21 pachangas del final de curso, robando ‘porque sí’ a uno de los mejores de Europa. Porque puede, punto.

El juego de las cláusulas

La operación sienta precedente en el expolio de talento Euroliga, abriendo el melón de fichajes bien entrada la temporada, que introducen un sesgo en la competición a este lado del charco. Bien harían los clubes europeos en poner sus barbas a remojar, modulando todas las cláusulas de sus jugadores: asumibles en verano pero desorbitadas a mitad de curso. Me consta que algunos contratos ya incluyen ese tipo de cláusulas, con distintos escenarios de salida a lo largo del año. Al final, es la única línea de defensa contra este tipo de espantadas. No se pueden poner diques al mar, pero se puede (y se debe) intentar al menos manejar los tiempos.

Precisamente en la cláusula está la clave de bóveda de la salida de Tortuga. ¿Por qué se va ahora si termina contrato el 30 de junio?, pensaréis. Bien, pues porque no queda exactamente libre. El Madrid se dejó una cláusula para renovarle unilateralmente por otros dos años a la finalización del contrato, una opción que tenía previsto ejecutar para al menos rentabilizar su salida cobrando algún tipo de compensación económica. Y puesto a pasar por caja, Deck habrá pensado que le da igual irse ahora que en verano. Y como le ha surgido la oferta ahora, literalmente hace unos pocos días, se pira. Sin más. Como diría Gordon Gecko: “Esto son negocios, si quieres un amigo cómprate un perro”.

¿Cuánto dinero deja Deck en caja? AS lo sitúa en el barrio del millón y medio, del que Thunder pagará 750k dólares (650k euros), el máximo estipulado que pueden abonar las franquicias NBA en concepto de transfer. El resto saldrá del bolsillo del jugador, suponemos que a plazos. Una dinero que, en todo caso, no abonará de inmediato y que además no se usaría para fichar un recambio por lo que resta de curso. Más bien podéis poner unas velas para que el ‘Danilovic de las bateas’ reencuentre el camino.

La comparación con Facu

El primer pensamiento puede ser: “vaya temporada con los argentinos, no fichemos otro hasta el siglo XXII”. Comprensible pero, bajando al detalle, las comparaciones son odiosas: Campazzo avisó con mucha antelación (primavera 2020) y si se fue a mitad de curso fue por el retraso del mercado NBA debido a la pandemia. Bueno, y que no tenía la pasta de su cláusula. Sea como fuere, el Madrid eligió no fichar sustituto, pero margen tuvo para ello, todo el del mundo. Deck en cambio se va en abril, en puertas del cruce de Euroliga y los playoffs ACB, sin dejar margen al club para buscar reemplazo, puesto que las ventanas de mercado se cerraron hace bastantes semanas.

Pero todo hay que ponerlo en la balanza: tan cierto es que nos deja tirados como que nos ha dado dos años y medio de muy buen baloncesto a precio de ganga, dejándose los huevos hasta el último partido y compensando los excesos salariales a ciertos veteranos.

No hay nada que pueda hacer ahora el Madrid para amortiguar la hostia deportiva. Si acaso, pensando en sustituto para el curso que viene, nos queda cruzar los dedos por Zenit para que Valencia no se meta en top8, con ello se quede fuera de la próxima Euroliga y así nos deje a huevo el fichaje de Kalinic que, no siendo lo mismo, sería el mal menor. El serbio, que termina contrato en verano, dejó por escrito que si Valencia no jugaba Euroliga el próximo curso no podría incluirle en el derecho de tanteo ACB. Como veréis, la letra pequeña de los contratos la carga el diablo…

El Madrid, al borde del abismo

-25 en Goya jugándonos las castañas. Otro baño de realidad, y van ya unos cuantos esta temporada, tanto que cada vez escuecen menos, que a todo se acaba acostumbrando uno. Incluso a lo malo, aunque cueste más.

Al Madrid no le alcanza contra los mejores de Europa porque sencillamente este año no es uno de ellos. Efes está a años luz y hubiese hecho falta un milagro para ganarle, y esos no ocurren a menudo. No hay más tela que la que arde. Seremos el Madrid, con todo el glorioso pasado reciente que queráis, pero estamos compitiendo con Lapro contra a Larkin, ¿qué esperáis que pase?

Queda el equipo con un pie fuera del top8, ‘el objetivo mínimo exigible’: ahora hay que ganar impepinablemente los dos partidos que restan, incluido Fenerbahce en Estambul, y además esperar alguna carambola de resultados ajenos. Matemáticamente aún hay esperanza, aunque ilusión ya va quedando poquita.

Querer y no poder

En verdad el Madrid se agarró al partido con gallardía en el primer tiempo, tirando de los recursos que le quedan para competir en inferioridad: el rebote y el barro, para eso ha quedado la cuarta plantilla más cara del continente. Con dos adolescentes de titulares, de hecho Garuba volvió a ser el mejor, como en Francia, derrochando intensidad, tremendo en las ayudas y la presión sobre bote. Esperábamos esta versión suya desde inicio de curso, pero mejor tarde que nunca.

El partido se torció en el tercer cuarto, cuando Micic tomó el mando de las operaciones, convirtiendo cada ataque turco en canasta, personal o ambas. A lo que contribuyó la ausencia de Tavares por un golpe en el costado. El base plavi disfrutó en la pista y dominó sin esfuerzo. Se llama talento y reclutarlo cuesta pasta, tino y ambición, de lo que andamos justitos en la sección últimamente, al menos de las dos últimas. Por cierto, si quieren redimirse no necesitan irse muy lejos, Micic es agente libre en verano…

El contraste con los ataques del Madrid resultó vergonzante en ese tramo: cero generación desde bote, con los bases dedicados a ordenar sistemas como autómatas, sin la menor chispa o clarividencia. Ni el Carroll-sistema funcionó esta vez, porque si no recibe con una mínima ventaja no se puede levantar, y si tiene que driblar lo llevamos claro.

A esas llegaron los que faltaban, los árbitros, y se terminaron de cargar el partido en los últimos 10 segundos del tercer cuarto. Empezó la fiesta con una técnica a Rudy “por tocar el balón tras canasta”, de esas que casi nunca se señalan pero en Goya los de naranja se sienten valientes de un tiempo a esta parte. Le siguió una falta de Larkin (por abrir las piernas) que cobraron a Thompkins. Laso explotó y terminó expulsado por doble técnica: seis tiros libres en 10 segundos, 12 puntos de diferencia, game over.

La frustración de Laso

Me preocupa un poco Laso, que termina contrato en junio, aún no ha renovado y se le ve más quemado que la pipa de un indio. “No te preocupes, que me voy. Estoy cansado, todo el año así”. Al margen de que tuviese razón en su reclamación, que la tenía, es raro ver a Laso estallar así. Debía saber que en ese reguero de tiros libres no solo se le escapaba el partido sino buena parte de las posibilidades de alcanzar el objetivo de la temporada (top8). Pareciera la protesta de mucha frustración acumulada.

Debe estar siendo un suplicio de temporada para él, tratando de arrancar la peor plantilla desde que entrena al Madrid y con ello salvar el culo de sus jefes que la montaron. Desde el club se filtró extraoficialmente a la prensa el 25 de febrero un acuerdo verbal para extender su contrato por otros dos años, pero no se ha firmado ni hay nada oficial, con lo que está a tiempo de echarse para atrás. Y no perdamos de perspectiva que Laso es, junto a Tavares, la piedra sobre la reconstruir, las dos únicas piezas verdaderamente imprescindibles en lo que queda de ‘proyecto’.

¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: “¿Por qué no le da minutos Laso?”, “Seguro que lo hace mejor que Lapro”, “¿Crees que está ya para el primer equipo?”… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.