Llull, ensayo y error

Llull Randolph euroligaDosificando esfuerzos, sí, trampeando, también, que la derrota en Podgorica fue de vergüencita, pero igual el Madrid avanza con paso firme en Euroliga, una fase regular plácida este año, tras el sofocón constante del curso pasado. El objetivo de ventaja campo en cuartos quedó virtualmente sellado ayer, con el quinto clasificado a cuatro victorias ya de distancia más el average, Un triunfo trabajado ante un Efes digno del cuarto puesto que ocupa. Su plantilla es equilibrada, mueven el balón con criterio y tienen a Micic, al que tras cuatro meses y medio de competición podemos dejar de considerar flor de un día para ir incluyendo en el status de estrella continental. El mejor fichaje de la temporada, recordemos que el año pasado era reserva de Pangos en Zalguiris. Acaba de cumplir 25 así que, si no se le lleva la NBA (los Sixers tienen sus derechos), está llamado a ser uno de los cracks de la Euroliga en los próximos años.

No descubrimos nada diciendo que el Madrid atraviesa un ligero valle de juego en las últimas semanas, tampoco es grave en este tramo de la temporada, que hasta la Copa es un ver pasar semanas del calendario. Ayón, Rudy, Campazzo y Trey no estuvieron ayer como nos tienen acostumbrados, y fue Antoñete Randolph quien tiró del carro con 24 puntazos. Salvo algún pequeño tachón, su Euroliga está siendo magnífica, muy regular, además no se le ha salido la cadena al regreso de Trey, como temíamos. Parece mentira que sea el mismo jugador y, sobre todo, en el mismo equipo que el año pasado se arrastró, sin problemas físicos aparentes, en el último tercio de temporada. Una ‘curiosidad’, por cierto, hace 116 minutos y 42 tiros de campo que no da una asistencia. Lo de compartir protagonismo nunca ha sido lo suyo. Genio y figura.

Carroll regresó ayer tras un mes de baja y lógicamente se le notó falto de chispa. Aunque quien dio que hablar fue Llull. El murmullo en Goya es ya constante tras cada melocotón o pasillo a su defendido, ¿y si nunca vuelve a ser el de antes? ¿quién se atreve a ponerle el cascabel al gato y a decirle que se corte? Lo de ayer fue por momentos sonrojante, 6/18 de campo, un desmadre que compensó el rebote, +22 el Madrid. Pero no siempre habrá tanta segunda oportunidad, y tal vez entonces nos dejemos el partido y nos haga menos gracia. Particularmente, mientras el calendario y la clasificación lo permitan, que no sean partidos de título en juego (o sea, todos menos la Copa), insistiría con balones y minutos para Llull, confianza ciega. Quizá efectivamente nunca vuelva a parecerse al que fue, pero si alguien merece el beneficio de la duda, ese es Llull.

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El Madrid y la economía de esfuerzo

Rudy Fernandez gran canaria euroleagueEs difícil sacar adelante un partido a domicilio en Euroliga con tan poco como el Madrid ayer en Gran Canaria. Puede verse el vaso medio vacío, que al equipo le sentaron mal las uvas y ha empezado el año empachado. Sobre todo Facu, acelerado en la dirección y desacertado en el tiro tras su exhibición en Vitoria. La derrota del domingo en el derbi madrileño escuece más por el rival que por sus consecuencias en el devenir del curso. Molesta también por la pachorra atrás, 93 recibidos de un equipo que promedia 79. La mejor defensa de la Euroliga es sólo la quinta en ACB, hay profundidad de plantilla como para exigir un poquito más de compromiso, aunque sea por higiene estética.

El Barca, que igual juega Euroliga y se cansa, queda ya a dos victorias (más probable average) de distancia en la clasificación de la ACB, un regalarle la ventaja campo en una hipotética final que podría equilibrar fuerzas en junio. No ha terminado aún la primera vuelta y se ha dejado ya el Madrid tres derrotas contra equipos no playoffs (Andorra, Breogán y Estu), el peor balance a estas alturas de la era Laso, 11-4.

A un partido de Fenerbahce

También puede verse el vaso medio lleno, entender los pinchazos en ACB como resultado de una calculada política del mínimo esfuerzo, que no tiene el campeón de Europa vigente necesidad de mancharse las manos en asuntos menores, que los títulos con enjundia se dirimen en mayo-junio y en la fase regular de Euroliga sí se avanza con paso firme. Paso firme gracias a victorias feas como la de Gran Canaria, la que ayer mismo no pudo sacar Fenerbahce en Jimki, donde aún falta Shved.

La primera parte del Madrid fue digna de un museo de los horrores, 12 pérdidas y sólo 27 puntos anotados, pero el partido acabó cayendo como fruta madura, con un magnífico último cuarto de Rudy. Nos encanta su segunda juventud baloncestística, sin necesidad de tiempo de balón en sus manos, reintentado como especialista múltiple: tirador fiable, pasador en estático y magnífico defensor. Sin hacer demasiado ruido su temporada es canela.

El Madrid ha echado de menos en los últimos encuentros a Carroll, sus puntos ‘gratis’ cual pastilla para la tos en momentos de atasco. Cuesta más sacar los partidos sin una referencia fiable de puntos exteriores, estando Causeur, Llull y Facu tan irregulares cara al aro (aunque ayer tocase cara con el menorquín) y con Prepelic todavía sin cuajar. ¿Cómo veríais convocar a Yusta en Euroliga en vez de a Klemen hasta que regrese Jaycee? Por aquello de la meritocracia, vaya.

Esperando brotes verdes de Llull

llull euroleague macabi Real MadridNo se caracteriza por su paciencia el aficionado al deporte, menos aún el del Madrid. Sin embargo, la parroquia blanca está teniendo y mucha con Llull a su regreso de la lesión. Si por ejemplo Prepelic se cascase un par de partidos como los del menorquín últimamente tendría que salir escoltado de Goya. Lógicamente Llull, sobra decirlo, se ha ganado a pulso esa paciencia de la grada, por su nivel deportivo durante años, su entrega y fidelidad al club. El caso es que estamos todos deseando verle de nuevo disfrutar en pista, quizá ya no aquel nivel de excelencia de 2016-17, cuando fue MVP de la Euroliga, pero sí una versión más homologable que la presente, con una mínima regularidad y una dirección sensata.

Y precisamente por eso, del encuentro de anoche ante Maccabi me quedo con los brotes verdes. Se habían acercado los israelíes y Campazzo cometió la cuarta, así que tuvo que jugar Llull minutos al comienzo del último cuarto. No invitaban los precedentes al optimismo: había fallado sus 6 tiros previos en el partido, y los 7 del anterior en Vitoria, además de un saco de malas decisiones de dirección. Pero entonces entró un haz de luz por la ventana. Un triple a pies juntos, relativamente liberado, dentro. Y después otro tras bloqueo, que se había quedado el defensor pinchado y Llull se levantó tras bote con la izquierda, el lanzamiento más natural para un diestro. Ha metido mandarinas célebres en su carrera tras bote a derecha y con el defensor encima, tiene esa capacidad, el problema es convertir un recurso a la desesperada de final de posesión en la base de tu juego. Cuando anoche volvió a los básicos, los tiros entraron. Y cuando entran se activa, cambia su actitud y asoman los verdaderos brotes verdes, esas 10 asistencias que repartió, su techo este curso. Lo dicho, paciencia y más paciencia con él.

Por lo demás el encuentro no dio mucho de sí, y es que Maccabi es cada curso peor, un grande venido a menos. Pueden cambiar de entrenador, pero la plantilla es infame, una colección de jornaleros zumbones de la que ni el mejor Phil Jackson haría buen caldo. Por ejemplo Johnny O’Bryant, MVP de la pasada jornada con valoración 44, se cascó un negato en Goya con una selección de tiro infame, confirmando lo que suponíamos, que fue flor de un día. Rudy y Ayón fueron los mejores, lo cual no es ya demasiado noticioso, y el Madrid avanza con paso firme hacia un puesto en el top3 de la fase regular Euroliga y esperando a febrero, a que llegue la Copa para vivir emociones más fuertes.

Rudy Fernández y Gustavo Ayón euroleague Real Madrid maccabi

¿Es hora de colgar los pompones?

Captura de pantalla 2018-12-24 a las 12.01.01.pngEl partido en casa contra el Murcia fue el último de dos de las cheerleaders del Madrid, Stephanie y Myrian, a las que agradecemos con todo cariño desde este rincón su dedicación al club durante estos años. Es de paso un buen momento para replantearse la necesidad y la vigencia de un equipo de cheerleaders en la sección. Recuerdo los años en el Raimundo Saporta, un pabellón mucho más pequeño y en que el aficionado de a pie estaba más cerca de la pista, sin todas esas zonas VIPS de distinta graduación que hay ahora, rentables pero pobladas de gente interesada principalmente en el postureo y el jamón del descanso.

Las cheerleaders despertaban entonces cautivación en una grada mucho más cercana: el público se sabía sus nombres, coreaba algunos de sus bailes (especialmente aquel al ritmo de ‘Chicas Pistoleras’) y ovacionaba casi al unísono tras cada actuación. Eran años jodidos en lo deportivo y la animación en los tiempos muertos servía muchos días de válvula de escape. La realidad hoy es bien distinta, nadie corea sus actuaciones, de hecho, nadie a mi alrededor en el pabellón le presta demasiada atención, a diferencia de los concursos entre cuartos o el partido de los chavales de la fundación del descanso.

Nada ayuda. Los bailes son cada vez más simples y están peor acompasados. No es una crítica a las cheerleaders, máximo respeto para ellas, que demasiado hacen, pues me consta que cobran una miseria, una cantidad irrisoria por cada partido, y en esta profesión la calidad de los números pasa en buena medida por ensayar y echarle horas. Si no te las pagan… Por otra parte, la elección musical es discutible, playlist adolescente de tendencias Spotify que no pega en un pabellón de público treintañero y cuarentón.

Personalmente no tengo nada en contra del concepto cheerleader si es cuidado y de buen gusto, más allá del mero enseñar chicha, gracias a dios desfasado en la España del 2018. En EEUU, por ejemplo, las cheerleaders siguen plenamente vigentes, pues forman parte del acervo cultural, mientras que en Rusia tienen un enfoque artístico, con piruetas y formaciones complejas, a lo que ayuda que la mayoría proceda de la gimnasia rítmica. Las del CSKA me consta que son asalariadas a tiempo completo, hasta tienen sección propia en la web del club. Para Euroliga preparan números temáticos muy trabajados (uniforme específico incluido) en función del origen del rival, por ejemplo, un baile con Zorba cuando reciben a los equipos griegos o uno de inspiración flamenca cuando son españoles. Aunque mi preferido es el número de las cheerleaders del Jimki al final del tercer cuarto, al son de ‘Personal Jesus’ de Depeche Mode y con dos bailarinas subidas literalmente a los aros. Un clásico que el público espera y corea.

El equipo de cheerleaders del Madrid, en cambio, hace tiempo que se queda a mitad de camino de todo, fruto de la desinversión del club y la evolución en las preferencias de la grada. El resultado es la indiferencia. No busco con esta tribuna abrir un debate de género, de si incluir o no a bailarines chicos, que no tendría nada en contra, pero no van por ahí los tiros en el caso del club blanco, que es el que conozco y al que aquí me refiero. Se trata de una reflexión tan sencilla como que para hacer mal las cosas mejor ahorrárselas.

Posdata: Feliz Navidad

El tercer base se llama Ayón

Ayón Gist EuroLeague Real Madrid PanathinaikosPodría recitar loas a una nueva victoria holgada del Madrid en Euroliga, pero sería hacernos trampas al solitario. El pabellón estaba casi lleno, el apellido del rival lo merecía, pero acabó la velada en poco más que un entrenamiento con público por incomparecencia del PAO de Pascual. El peor equipo que ha pasado por el Palacio en Euroliga en lo que va de curso, sin carácter y con una plantilla muy desmejorada respecto a la del año pasado, con las salidas de Mike James, Singleton y Rivers. En su lugar, la única incorporación potable en verano fue la de un Langford crepuscular (35 añicos ya), pero el único que ayer se molestó al menos en maquillar para evitar un bochorno mayor. Son un hueso en Oaka, pero sudarán tinta para meterse en top-8. Al final las acciones tienes consecuencias: es difícil retener y reclutar talento con semejante mamarracho como presidente, que si castigo a los jugadores con viaje de 20 horas en autobús, que amenazo con salir de la Euroliga. ¿Quién va a querer ir allí?

El Madrid jugó un partido muy serio, tras el revolcón dominical en Lugo, que vino por cierto a recalcar cierta facu-dependencia, al menos en este momento de la temporada y hasta que Llull recupere el karma. Quizá sea la paternidad, que no duerme bien, porque su arranque de curso fue notable, el caso es que ha cambiado su lenguaje no verbal, transmite ansiedad, frustración y hasta crispación por momentos (anoche se llegó a enzarzar con Randolph).

En defensa ni está ni se le espera, ya antes de la lesión se empezó a dejar llevar en ese segmento, un proceso relativamente lógico dada su edad, status y las minutadas que se metía entre pecho y espalda. Una carencia que, por otra parte, queda enjuagada en la profundidad de plantilla con una lapa como Facu y un comodín como Taylor. El problema es en ataque, su dirección errática y su mala selección de tiro, abusando del triple en escorzo. Ya he escuchado a alguno pedir que se fiche otro base, a rebufo del domingo de turismo en Galicia. Un disparate con el equipo en balance 11-2 en Euroliga, con un roster de 16 fichas y con ambos bases sanos. Una buena idea, hasta que Llull recupere sensaciones, es cambiar como hizo ayer Laso el quinteto titular para juntarle en pista con Ayón (5 asistencias ayer), cuya movilidad y visión de juego hacen de contrapeso y engrasan el ataque que, sólo bajo la batuta de Llull, queda un poco encefalograma plano.

El mexicano sigue de dulce, su Euroliga está siendo estratosférica, casi al nivel de su segundo año de blanco (sus ratios estadísticos por minuto son aún mejores). Además, por segundo partido consecutivo, coincide con una versión apañada de Tavares (disfruto sus ‘mates mastuerzo’, tan feos y humillantes), una suma en el puesto de center que marca enormes diferencias. Atrapó el Madrid 18 rebotes más que los griegos, así es difícil perder… Causeur se reencontró con el acierto, benditos los ojos, y Facu volvió a poner el ritmo adecuado. Fue regresar él a pista y abortarse con un bofetón el conato de remontada griega al final del tercer cuarto. Dos partidos quedan para terminar la primera vuelta, dos salidas muy duras para el Madrid, este viernes visita a un Bayer en racha (sexto clasificado) para terminar en pista del líder Fenerbahce. Será un termómetro del momento del equipo, porque lo que fue ayer no da para mucho más análisis.

El Madrid enseña matrícula en el derbi

Trey Thompkins Barcelona Real Madrid Euroliga“¿Celebrar? No hay nada que celebrar”. Tanto Laso como Carroll lo tenían ayer clarinete cuando la prensa futbolera que suele cubrir estos partidos buscando morbo les preguntó por la paliza al Barca. Es sólo un partido de fase regular, respondieron sin pestañear. También lo era el duelo ACB de hace 18 días pero que el Barcelona celebró como un título, con Oriola saliendo a bises al centro del Palau rato después de acabado el derbi. Una anécdota pero que viene a recordarnos la salud de las secciones. Fue el de ayer un repaso soberano (+27), recordemos, pese a la baja de última hora del activo más en forma, Rudy, por una gripe. Un enseñar matrícula al aspirante, un Barca por cierto con primeros síntomas de inconsistencia tras un sólido arranque de curso.

Todo salvo Llull funcionó como un reloj, empezando por Randolph, que rompió por un día su dinámica menguante de un mes a esta parte. Castigó a su excompañero Singleton con 13 puntos en el primer cuarto: acertó con los tiros liberados que le procuró principalmente Ayón y, sobre todo, mostró un compromiso atrás como no nos tiene acostumbrados. También Tavares se reivindicó en el derbi, humilló por momentos a Tomic con su defensa en acciones 1×1 al poste, por cierto, otra faceta que ha mejorado, que a su llegada destacaba sólo en ayudas pero solía hacer un poco el primo en esa suerte del juego, cargándose rápido de faltas. Fue un factor en un segundo cuarto del Madrid para el recuerdo, culminado con ese triplazo de 20 metros de Campazzo, emulando a Luka el curso pasado. Directo a la hemeroteca, el vídeo y la foto, esta, la instantánea de lo que va de curso en el Madrid de basket.

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Facu estuvo excelso, as usual, en su temporada de confirmación en la super élite Euroliga, manque le pese a algún forraboinas de provincias. El equipo es infinitamente mejor con él en pista, lidera, defiende, genera desde bote y da espectáculo. Ese segundo cuarto inmenso lo completó por una parte Carroll, cuyos 15 puntacos en ese periodo (más que todo el Barca) retrataron a Blazic, el ‘especialista defensivo’ exterior azulgrana, que sólo se parece a Basile o al mejor Oleson en el blanco de los ojos.

Y por otra parte Thompkins, que ha regresado en plena forma tras la baja. Fue ya de los mejores en Estambul (val 17), el mejor contra Granca el domingo (5/6 triples) y ayer el máximo anotador (17). El cabrón es puro flow, otro que cada día es mejor, a lo que se une el respeto y confianza de sus compañeros, que le buscan con regularidad en ataque cuando está en pista. ¿Os acordáis cuando se venía abajo con cada fallo y media parroquia pedía su cabeza? Nadie pone ahora en duda que es uno de los mejores cuatros de Europa, y además pegamento en el vestuario. Si Randolph logra mantenerse en dinámica pese al regreso de Trey, el Madrid tendrá de calle el mejor puesto de ala-pívot de la competición, si le añadimos las pinceladas que pueda aportar Felipe. Singleton lo sufrió ayer en sus carnes.