
He escuchado algunas voces, tampoco demasiadas en mi entorno, llevarse las manos a la cabeza por el fichaje de Pedro Martínez por el Madrid, escandalizados porque pueda ser “antimadridista”. ¿Acaso no lo eran Petrovic, Nocioni o Rudy? Esto es el Madrid, señores, no el tribunal de la Santa Inquisición: si ganar es el ADN del club, el talento debe ser siempre bienvenido, sin prejuicio del pasado o filiaciones varias.
Pero es que, además, si Pedro Martínez es antimadridista lo disimula realmente bien, a los hechos me remito. Porque ha sido llamar el Real Madrid a su puerta y dejar lo que estaba haciendo, casi de la noche a la mañana, uno de los proyectos más atractivos del basket europeo, Valencia, que había ayudado a levantar. Además, lo hace asumiendo el odio que le iba a llover, ya lo está haciendo, quizá para siempre, de la misma afición y ciudad que hasta hace una semana le idolatraba. Lo tenía a huevo para no venir, un verdadero antimadridista no se lo hubiese ni planteado, pero él ha dado el paso, y yo le concedo crédito por ello.
Aquí sus primeras palabras como coach blanco: «En primer lugar, es un honor. Es un club mítico, por el que han pasado algunos de los mejores jugadores y entrenadores del mundo, y del que es un orgullo formar parte. Conozco el legado y daré el máximo para estar a la altura”.
Decisión exprés
Se decidió por la oferta blanca en apenas 24 horas, tras reunirse con JCS en Barcelona el 27 de junio, y firma por el mismo salario que le ofrecía el Valencia en la contraoferta, alrededor de 1.2M netos anuales. Es decir, que por la diferencia de dinero tampoco viene. Como referencia de la cifra: Xavi Pascual ha firmado por 3M anuales en Dubai, Zeljko por 4M en PAO, Jasikevicius ha renovado por 2.5M en Estambul y Barztokas por 2M en El Pireo. Así que, los 1.2M de Pedro Martínez, recordemos, Mejor Entrenador del Año en la Euroliga (trofeo Gomelsky), no parecen un dispendio. El dispendio, visto en perspectiva, eran los 1.5M de Scariolo, a sumarle el séquito de asistentes, y que ha desembocado en un finiquito de 3M netos, 5M si hablamos de coste empresa. Un agujero en las arcas de la sección, y vendiendo humo hasta en el vídeo de despedida…
Pero volvamos a PM, ¿dónde veis vosotros el antimadridismo? ¿En el matiz de alguna declaración pretérita? ¿En la queja arbitral tras una derrota ajustada? Como si no lo hiciese el 90% de entrenadores, es casi acervo cultural en la ACB. Os reto a encontrar declaraciones suyas despectivas o de animadversión hacia el Madrid. Yo las he buscado, con la ayuda de ChatGPT, y no he encontrado.
Por otro lado, no perdamos de perspectiva que, aunque para nosotros los aficionados el basket es una pasión, un entretenimiento, y bien está que lo sea, para los protagonistas es una profesión. ¿O acaso pensáis que Campazzo, Maledon, Hezonja o Deck son «madridistas»? No, y da igual, para eso ya estamos nosotros. Como abonado lo que espero de ellos es profesionalidad y resultados, lo mismo que le pediré a Pedro Martínez.
La siguiente pregunta es: ¿por qué viene al Madrid? Reconozcámoslo, casi ninguno vio venir este movimiento después de su ampliación de contrato en marzo tras la Copa. A tenor de sus propias palabras en Las Provincias, viene por cierta sensación de final de ciclo en Valencia (fuga de talento), y sobre todo por el reto, la oportunidad once in a lifetime de entrenar a un grande de Europa.
Alto voltaje

Soy plenamente consciente de que la apuesta del Madrid es de alto voltaje y puede acabar como el rosario de la aurora, sea por choques con la gerencia (pregunten a Laso) o por la gestión de egos en vestuario, que Pedro tiene también su carácter, disimulado bajo ese rictus de profesor de universidad. Pero, con todo el riesgo que implica, me gusta la apuesta, un movimiento atrevido y ambicioso, out of the box, alejado del tradicional modus operandi de la sección. ¿O acaso preferiríais salir al empate con un Sfairopoulos de la vida?
Hace años que PM me parece un entrenador magnífico, aunque haya sido este curso cuando le ha llegado el reconocimiento a gran escala. Pero ya ganó la ACB con Valencia en 2017 y metió tres veces a Manresa en playoffs, por mencionar dos. Sus equipos suelen jugar un basket atractivo, del s. XXI, algo que se venía echando de menos últimamente en Goya. Chus se hacía un poco monotemático, insistiendo en el pick&roll, y Scariolo tenía a los jugadores encorsetados entre el Excel y unos roles tan rígidos.
En fin, que bienvenido sea Pedro Martínez, le deseamos suerte desde esta humilde tribuna.
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