Renovaciones: la inversión más segura en el baloncesto europeo

Facundo Campazzo, Randolph, Rudy, Jaycee Carroll Real Madrid
A estas alturas deberíamos tenerlo asumido: vivimos en un país futbolero, prensa y afición tendemos a juzgar los movimientos de basket desde la perspectiva del balompié, que se juega con 11, España sí es primera división mundial y fichar cada verano es una exigencia. El basket europeo es distinto, somos segunda división y la élite continental es cada año esquilmada por la NBA. En Madrid lo sabemos bien, que hemos visto salir recientemente a dos MVP de la Euroliga, Chacho y Doncic. Por eso, las renovaciones son más importantes que los fichajes y, aunque acaparen menos titulares de prensa y entusiasmo de la grada, suelen a medio plazo dar más dividendos deportivos.

En ese contexto se enmarcan las ampliaciones de contrato de Facu y Tavares hasta 2024, con sensibles subidas salariales a cambio de altísimas cláusulas de salida a la NBA. Llegaron al Madrid como meros proyectos interesantes y el año pasado fueron ya los pilares del equipo, élite continental indiscutible, seguramente los dos mejores defensores de Europa en su puesto y con sensación de margen aún de mejora. Que no jueguen en la NBA es un fallo en Matrix, como el de la mayoría de estrellas de la Euroliga. Con su continuidad, el Madrid se garantiza certidumbre en la confección de plantilla los próximos veranos, pilares entorno a los que construir. Lo cual no significa quedarse parado, que la sección no necesite una progresiva operación renove para reducir la dependencia de los veteranos exteriores: Carroll, Rudy y Llull. Los fichajes de Lapro y Alocén van en la buena dirección, pero pueden haberse quedado un poco cortos, sobre todo tras el escaso rendimiento de las incorporaciones del año pasado, Prepelic y Gabi Deck, a la salida de Luka.

Renovaciones por abrazos

Que el Madrid tenga más cuidado que el Barca con las filtraciones de cifras no significa que las ampliaciones de Facu y Tavares hayan sido baratas, sólo faltaría. Entre los dos juntos cobran menos que Mirotic, lo cual no es difícil, pero igual es mucho, lo que merecen. Lo bueno se paga y no hay por qué avergonzarse. Se avergüenzan los que salvan el culo predicando humildad e inferioridad financiera, que ahora intentan explicar la cuadratura del círculo, haciendo el ridículo público.

Por otra parte, recordemos también que sale siempre más barato renovar que fichar. Por la sencilla lógica de que cuando renuevas a un jugador, especialmente si no termina contrato sino que es la extensión de uno en vigor, como el caso de Facu y Tavares, estás eliminando de la ecuación uno de los principales factores encarecedores: la puja y la competencia. La negociación en este caso es sólo entre dos partes, club y agente, no pudiendo este segundo tensarla blandiendo ofertas de otros equipos.

El fichaje, por ejemplo, de Brandon Davies por el Barca fue un claro ejemplo de exactamente lo contrario. El agente lo ofreció a los cuatro vientos, varios de los grandes equipos de Europa presentaron oferta por él (Madrid incluido, 1.6M/año), siendo el único mérito azulgrana disponer de pulmón financiero como para subir la puja hasta una cifra que nadie pudo igualar. Esa puja, ni qué decir tiene, trae un sobreprecio, es ley de mercado. Es el tipo de fichaje que el Madrid lleva años evitando: la puja abierta en verano por la estrella de moda. O convence al jugador en primavera, antes de que salga a mercado, o que se peleen otros por él.

tavares Real Madrid

El riesgo de las renovaciones largas

Las renovaciones tan largas como las de Facu y Tavares no están exentas de riesgo: si el jugador se lesiona de gravedad y/o se diluye por el camino, te puedes comer un marrón de contrato. Por eso se firman sólo a jugadores con margen de mejora, con bastantes años de basket por delante y, sobre todo, con una profesionalidad, compromiso y ética de trabajo contrastadas. Por ejemplo, Facu paga de su bolsillo desde hace varias temporadas a un dietista personal para controlar el peso, una de sus obsesiones, y cualquiera que siga el Instagram de Tavares sabe que es un viciado del gimnasio, un workaholic, también en verano. Sí, las ampliaciones de contrato implican un riesgo… como lo implica cualquier movimiento. ¿O acaso una renovación corta de un jugador top en Europa no es una puerta abierta a la NBA, o en cualquier fichaje asumes el riesgo de la adaptación del jugador a la ciudad, al vestuario y a los sistemas?

La continuidad, en todo caso, no son solo las renovaciones, es una filosofía de sección, la cristalización de una idea: el proyecto. Es cuidar el equilibrio salarial de la plantilla, para que cada uno cobre según el peso de su rol, o fichar y despedir (Othello) teniendo también en cuenta el carácter de cada jugador, conscientes de la importancia de un ambiente sano en el vestuario.

Proyecto es también apostar por el crecimiento de los jugadores en vez de cambiarlos como cromos, recordemos lo que eran Trey, Taylor, Tavares o Facu a su llegada a Madrid, y es tener paciencia cuando vienen mal dadas, como con Randolph o Rudy, que por distintos motivos tocaron fondo en junio de 2017. En las últimas 4 temporadas, el Madrid ha fichado 11 jugadores por 25 el Barca. Una cifra que puede ser engañosa, pues incluye jornaleros por lesiones. La verdadera diferencia es la estabilidad en la columna vertebral: de esos 11 fichajes del Madrid, solo uno, Randolph, llegó para ser titular de inmediato, si recordáis, a la retirada de Nocioni y con Felipe ya en cuarto menguante. No es el caso de Tavares, hoy titular, que llegó al lesionarse Kuzmic y como reserva de Ayón. El Barca, en cambio, en los mismos cuatro años ha fichado (al menos) a 11 titulares, es decir, que cambia aproximadamente a tres de los cinco titulares cada temporada, que se dice pronto.

Captura de pantalla 2019-08-21 a las 18.15.33.png

El Madrid marca territorio: quinta liga de la era Laso

final ACB, real Madrid campeón Barcelona Palau

El Madrid sigue siendo el mejor equipo del país. Que el Barca haya mejorado y acortado la distancia es una cosa, que el trono esté en debate es otra. La final ACB despeja toda duda por el momento, justo 3-1, con relativa claridad (que no facilidad) y cuarto título en cinco años, con el interludio de Valencia. Una serie que viene, además, a refrendar la apuesta estratégica de la sección por Campazzo y Tavares como referentes en el medio plazo, MVP de la serie el primero y diferencial el segundo, devastador este viernes y a punto de renovar por un lustro.

El título, decidido en una final sin demasiada incidencia arbitral, sirve también para cicatrizar algunas heridas, más institucionales que deportivas. Estaba el ambiente cargado tras el episodio de la Copa, de precedentes arbitrales y órdagos, vistos en perspectiva, quizá un poco sobreactuados. Me quedo con el epílogo, la entrega del trofeo que esta vez sí pudo realizarse con normalidad en el centro del Palau. Tampoco necesitó el Madrid un gran cuarto partido para finiquitar la serie. Es mejor equipo, sobre todo a 5 encuentros, fue simplemente cuestión de cerrar las dos vías de agua abiertas, Heurtel y el rebote, y acabar el Barca desarbolado, pidiendo la hora, desesperado con Tavares.

La defensa de Heurtel

Paradójicamente, el antídoto para el base francés, el azulgrana al que mejor baloncesto hemos visto en los últimos años, vino de su propia bancada, yayo Pesic, empeñado en señalarle como culpable hasta del hambre en el cuerno de África. Un tiro al pie en las opciones del Barca al título: se tienen cruzados y no parece que haya solución, sólo puede quedar uno este verano. La bronca que recibe el jugador en la segunda parte es de época, desproporcionada respecto al ‘pecado’: alargar la ayuda sobre Randolph dejando espacio a su defendido, Causeur. Tiempo muerto, Pesic se va a por el francés hasta el centro del campo entre gritos y aspavientos, se tira el minuto entero abroncándole. No había cuestiones tácticas que corregir con el resto del grupo, oiga, estaba el título en juego pero la prioridad era abroncar a Heurtel por un error menor…

Estilo balcánico-noventero que afortunadamente ha quedado desfasado para el basket europeo de élite actual: aquello de las rotaciones cortísimas, “conmigo o contra mí” y la defensa como única prioridad táctica. La pereza. Si por Pesic fuese, y no lo disimula, Heurtel estaría hace un par de meses junto a Seraphin, durmiendo con los peces. Y en la entrevista post partido Yayo ha dicho que su “intención es seguir”.

Tavares Tomic Ribas Real Madrid Barcelona ACB final

En la otra vía de agua del Madrid en la serie, el rebote, fue diferencial Tavares, como no podía ser de otra manera: 13 capturas (¡9 de ataque!), erigido en coloso de la pintura, hoy modo Gigante Verde absoluto. “Tenemos que intentar sacarle de la zona, es que… bueno, es que es muy grande”. Podrían ser instrucciones para pasar de pantalla en un videojuego de la Nintendo 64, pero fueron las palabras de Oriola al descanso, frustradito el pobre, y la historia no cambió en la reanudación. El caboverdiano, por cierto, se fue a más de 31 minutos, su tope en el Madrid, completamente justificados por su rendimiento y la importancia del duelo. Lo cual dejó a Ayón en 7 minutillos en su probable último partido de blanco. No será el tipo más carismático que ha pasado por la sección pero ha sido clave en años gloriosos, si se confirma su marcha, se le rendirán los honores que merece.

Queda todo el verano para ir desgranando la serie, poner nota a cada jugador, y hacer balance sosegado de la temporada blanca. A botepronto, y recién terminado el primer Seagrams, me aventuro con un NOTABLE: campeón de ACB y Supercopa, finalista de Copa y tercer clasificado de la Euroliga en el año I de la era post Doncic, cuyos recambios de saldo no han cuajado. El equipo ha dosificado esfuerzos por momentos, como corresponde a un calendario tan saturado, pero deja por el camino algunos meses de buen baloncesto y un puñado de noticias esperanzadoras a título individual, como la consagración de Facu y Tavares, el step ahead de Taylor (renovado) o la recuperación de Randolph para la causa. Que no os deslumbre el brillo de los fichajes ajenos, hay mimbres para seguir arriba, el Madrid continúa como el rival a batir.

El Madrid golpea primero y golpea fuerte

Rudy Fernández final ACB contra el BarcaEl Madrid lanzó un mensaje de fuerza para empezar la final ACB: ha aprendido de los errores de los últimos duelos contra el Barca y, además, llega en bastante mejor estado de forma. Arrancó el partido con 9-0 y ya nunca se vio por debajo, hasta los 20 de diferencia final. Hubo tramos puntuales de acierto en la primera mitad, protagonizados principalmente por Llull, del que ahora hablaremos, pero el encuentro se decide sin duda atrás. Tavares tiene la capacidad de, incluso en un partido normalito, hacer parecer mediocres a los mejores pívots de la liga: sucedió con Dubljevic en semifinales y ayer hizo lo propio con Tomic, que tantos dolores de cabeza nos diese otras temporadas.

El Barca, que promediaba 93,4 puntos en estos playoffs, se quedó en 67, y al final muy mal se te tiene que dar para no ganar a un equipo si le dejas en esos guarismos. Fue el primer acierto de Laso, mentalizar a su tropa para igualar el listón de intensidad y concentración defensiva que pone Pesic, y hacerlo desde el minuto 1, no esperar a verse por debajo en el marcador.

La segunda rectificación fue la gestión de los tiempos muertos, que tan cara costó en la final de Copa. Laso, esta vez sí, interrumpió sin miramientos cualquier conato de reacción azulgrana, casi siempre comandada por Heurtel. Por cierto, resulta paradójico que buena parte de las opciones de título del Barca pasen por las manos de alguien de quien se quieren desprender este verano. ¿Tiene sentido poner al frente de un transatlántico como el que están armando a un yayo tan intransigente, Pesic, incapaz de empatizar con la estrella del equipo o de meter en dinámica a Smits, Seraphin, Pustovy y Blazic? El resultado de esa intransigencia es, por ejemplo, que el Barca, sin un solo lesionado, va a jugar esta serie final con únicamente tres interiores (Oriola, Singleton y Tomic), obligados a minutadas, un hándicap autoimpuesto.

Sergio Llull final ACB Barcelona

Llull y los brotes verdes

Contrasta con el Madrid, con todos en dinámica, que llega de dulce y en el que encima casi todo funcionó como un reloj suizo ayer. Digo casi, porque los tiradores puros, Carroll y Trey, tuvieron una velada muy discreta, y se patinó por momentos en lo de cerrar el rebote (18 en ataque atrapó el Barca). Y en el reparto de méritos, Rudy y Facu vienen los primeros. El argentino se comió con patatas a Pangos en ambos aros, anotó cuando hizo falta y dirigió con mano de hierro, 0 pérdidas en 24 minutos… no me parece mala idea apostar unos eurillos a su candidatura al MVP de la serie. Rudy despertó tras un primer cuarto poco gris (0 puntos), y de qué manera. Su partido fue verdaderamente excelso, una de esas masterclass variadas que nos regala a veces, que si un triple aquí, una asistencia allá, un robo, una ayuda justo a tiempo, una falta provocada por pícaro… Puso en pie al pabellón con dos de sus robos de balón, la clase de intensidad contagiosa que no tiene precio. Qué buen envejecer el suyo.

Algo así esperamos de Llull, y los brotes verdes se están consolidando. Decíamos en la previa que es nuestro factor X, el más imprevisible, pero que si mantenía en la final el nivel que había mostrado en playoffs, las opciones de título del Madrid aumentaban exponencialmente. Bien, pues firmó un señor primer partido. Sus puntos sofocaron el primer arreón del Barca, pero aportó mucho más que esos 11 tantos. Se le ve más rápido de piernas que en otros tramos de temporada, vivo, metido en el partido, atento a rebotes largos o ayudas en defensa. Al final, el mayor cambio es la solvencia atrás, y esa son piernas.

Lo único ‘malo’ para el Madrid anoche es que solo cuente un punto en la serie. El lunes es una historia nueva, seguramente más reñido, pero el premio es grande, porque viajar con 2-0 a Barcelona sería dejar la serie muy encarrilada.

Llull y Heurtel, las manos que mecen la cuna

Sergio Llull y Thomas Heurtel en la final de la liga ACB de baloncesto, Real Madrid y BarcelonaLos playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.

En juego está el título ACB, pero no solo. De forma simbólica también se dirime el cetro del basket nacional, el título simbólico de equipo de referencia y rival a batir. Lo es el Madrid desde hace 5-6 años, pero el Barca ha espabilado, era cuestión de tiempo con ese nivel de inversión, no siempre van a pifiarla en verano. Y en vista de los nombres que suenan (Higgins, Davies y Sloukas, 3 de los 5 miembros del quinteto ideal Euroliga), la consigna parece redoblar la apuesta.

El aspirante ha dado ya un par de avisos, con esas dos últimas Copas del Rey, pero no dejan de ser finales a partido único, para más inri resueltas en polémicas decisiones arbitrales en la última jugada. La prueba del algodón es una serie a cinco partidos como la que empieza hoy. Por cierto, no me gustaría estar en la piel de los árbitros. Por una parte, el Madrid lanzó un envite institucional potente tras la final de Copa: no va a poner la otra mejilla. Por otra, el Barcelona de Pesic que, por su estilo de juego, depende en gran medida del listón arbitral, del nivel de contacto defensivo permitido.

En lo deportivo, no descubro Roma si aventuro que el puesto de base será capital en la suerte de la serie. Heurtel llega como una moto, además, con mucho en juego a nivel personal: termina contrato y, como apenas se habla con Pesic, su renovación no es el plan A del Barca para el puesto de base titular.

En el Madrid el nombre clave me parece Llull, porque del resto tengo más o menos lo que puedo esperar, pero no del menorquín. Sus playoffs están siendo positivos, sólido en la dirección y con alguna racha puntual de acierto anotador, una versión que, de mantenerla, dispararía las opciones blancas al título. Sin embargo, el Barca no defiende como Manresa y Valencia… Estas mismas sensaciones transmitía en las semanas previas a la F4 y ya sabemos lo que pasó. Esté Llull como esté, lo que sí sabemos es que Laso va a apostar por él en los finales apretados, como ya hizo en la final de Copa y en la semifinal de Euroliga, los dos partidos más importantes del año, coincidiendo en pista con Facu. En sus manos estamos, confiemos.

La 11ª tendrá que esperar

sergio-rodriguez-cska-moscow-final-four-vitoria-gasteiz-2019-eb18.jpg

Así es la Final Four, amigos, te la juegas a cara o cruz con los mejores de Europa, está vez salió cruz. CSKA tuvo más templanza en el desenlace apretado, al que llegó, todo sea dicho, ayudado por un arbitraje muy amable, que le sostuvo en varios tramos del partido, sobre todo al final del tercer cuarto, cuando estaba literalmente en la lona (13 abajo). Para los rusos, no fueron solo los puntos gratis desde el tiro libre cuando más los necesitaban, fue sacar de ritmo a los blancos (esas dos técnicas a Laso y Rudy…), fue cargar de personales a los hombres clave (Rudy, Tavares y Facu), obligando a coach L a improvisar la rotación. 20 minutos tuvo que jugar Tortuga Deck. Es difícil ganar un partido de fútbol cuando te pitan 3 penaltis en contra, el equivalente son los 42 tiros libres de que dispuso CSKA (18 más que los blancos). En concreto, lo del colegiado ucraniano, Boris Ryzhyk, olió a trabajito fino desde dentro.

El encuentro lo dominó el Madrid, metió 90 puntos, ganó el rebote, repartió más asistencias y mandó en el marcador durante 37 minutos. De entrada, es difícil hacer grandes reproches al equipo. El rival también juega, en este caso muy bien, pero la sensación es que con un arbitraje más honesto lo normal es que este partido lo hubiese ganado el Madrid. Tavares firmó un primer cuarto devastador, pero las faltas le sacaron del duelo. Thompkins y Causeur fueron los de Belgrado, un lujo de reservas. Trey en partidos así son bonos del estado suizos, ese IQ, esa selección de tiro, y el francés confirmó las magníficas sensaciones que apuntaba en las semanas previas, 18 puntazos que deben pesar en la causa de su renovación.

La F4 de los bases

Peor sabor de boca dejó Ayón (valoración -1 en 18 minutos), que se dejó un jirón del salario de su renovación. Y el dúo de bases porque, si algo han demostrado las dos semifinales, es que el éxito en el basket actual pasa por dos creadores diferenciales desde bote. Los tiene Efes, vaya que si los tiene, esos 55 puntacos de Micic y Larkin destrozaron a Fenerbahce, y también los tiene CSKA, con Chacho y De Colo, que tendrán ya una edad y su temporada no había sido top, pero a la hora de la verdad han marcado diferencias. 46 puntos entre ambos, el canario sosteniendo al equipo durante muchos minutos y De Colo decisivo en el tramo final.

El mismo tramo final en el que a Campazzo, y mira que me jode decirlo, se le ha encogido la muñeca. De repente no veía una jugada, ni para anotar él ni para encontrar al compañero en ventaja. Su partido no había sido especialmente lustroso hasta entonces, pero a la hora de la verdad se le han apagado las luces, me ha recordado a la final de Copa ante el Barca. Si en la serie de Panathinaikos aporreó las puertas de la super élite europea, hoy ha dado un pasito atrás y no ha podido corroborar ese nuevo status. Tiene 28 años, está en plenitud física y cuenta con la absoluta la confianza del club (bien ganada), y me da miedo que, si va a ser nuestro jugador franquicia, haya tocado techo y no llegue al nivel de los Micic, Larkin o De Colo. En todo caso, tendrá más F4 en las que resarcirse y reivindicarse.

_1VC5791Thumb.jpg

No, el problema en el puesto de base no se llama Campazzo sino Llull. Si asumimos que el éxito pasa en buena medida por disponer de dos creadores top desde bote, al Madrid no le alcanza siendo este Llull uno de ellos. Recordemos, por cierto, el salario más alto de la plantilla, del que ademas le quedan otras dos temporadas garantizadas por contrato.

En la semifinal, ha tenido la irresponsabilidad de aparcar su versión asistente-aseado-discreto, la única para la que está a día de hoy, y desempolvar del garaje la de salvapatria. En 17 minutos en pista fue de lejos el que mas lanzó del euipo, 16 tiros de campo, incluídos 1/10 triples. Pienso en tres bochornosos (y muy costosos) casi consecutivos que se casca en el cuarto final, el último un airball porque veía que ya esperaba Campazzo para salir, se iba a sentar y todo le daba igual. A renglón seguido hace una falta de la frustración en medio del campo y se marcha saludando al árbitro como si el partido hubiese acabado.

Por mucho que le queramos, es reprochable que un jugador de su edad y experiencia no sepa en un momento tan importante contener sus frustraciones personales y anteponer al equipo. El show después en el banquillo cubriéndose la cara con la toalla en plan deprimidito mientras sus compañeros se partían el lomo por enmendar su entuerto ha sido la puntilla. Sergio es leyenda viva del madridismo, eso ya no se lo va a quitar nadie, pero dada su edad y la magnitud de aquella lesión, el club debe pensar en sí mismo y confeccionar la plantilla asumiendo que no volverá a ser el que fue. Volverá a ayudar al equipo en la medida en que de un paso a un lado, ceda protagonismo y se especialice, como supo hacer Rudy, y lo primero es cambiar el chip. En fin, que la temporada aún se salva ganando la ACB, pero en verano toca fichar, y no un tercer base, sino un primero o como poco un segundo.

Una Final Four sin cenicientas

Final Four Vitoria Euroleague De Colo Campazzo Vesely MicicNo hay, como en ediciones previas, un Zalgiris o un Lokomotiv que se haya ‘colado’, que parta sin opciones reales y para quien el premio sea haber llegado. El tópico de que cualquiera puede ganar sí aplica este año, que al trío de Grandes de Europa se ha unido el mejor Efes que recordamos. Muchos, entre los que me cuento, suponíamos que no aguantaría el nivel todo el curso: es un club de tradición perdedora, de poco ambiente en el pabellón, de fichar caro y mal, de acabar decepcionando, este año encima con un paquete como Ataman en la banda, pero son ya muchos meses jugando bien y se ha ganado a pulso esta candidatura.

Moerman y Simon han encontrado el ecosistema perfecto para su juego y el nivelazo de Micic no era un mes de inspiración pasajera sino todo un stepahead en su carrera. Junto a Larkin forma el mejor backcourt de la competición. Respect.

Fenerbahce tocado

A la ausencia de Lauvergne, que lleva dos meses lesionado, ya se había acostumbrado el equipo, pero no a la de Datome. Está confirmada y será difícil de enjuagar, además Vesely y Kalinic jugarán tocados, si es que juegan. Fenerbahce ha sido sin duda el mejor equipo de la fase regular, en otras circunstancias sería favorito de esta F4, pero le llega la cita en mal momento.

El Madrid se ha ido a cruzar con CSKA, único equipo que le ha ganado los dos partidos al en fase regular. Además, los rusos dieron hace dos semanas una muestra de nivel y carácter con esos dos triunfos a domicilio en Vitoria en cuartos. A priori van justos de centímetros en la pintura, Tavares debería apagar las luces a Hines y Othello, pero tienen cuatro generadores de nivel desde bote como ninguna otra plantilla.

La campaña de Chacho y De Colo no ha sido especialmente lustrosa, muy irregulares, pero tenían las espaldas cubiertas con la pareja de americanos, Clyburn y Higgins, convertidos en motor de la producción del equipo y elevados por méritos propios a la categoría de estrellas de la Euroliga. Su evolución está claramente en el haber de coach Itoudis. Asumo que Taylor defenderá a De Colo y será Rudy quien se empareje más minutos con Clyburn, en clara desventaja física, 20 kilos de músculo les separan.

No me gusta el cartel de favorito, es una edición bastante abierta pero, objetivamente, si tuviese que apostar unos eurillos, lo haría por la victoria blanca. ¿Argumentos? El 3-0 a Panathinaikos en cuartos fue un mensaje de fuerza a Europa. Campeón vigente, la plantilla más larga, jugadores experimentados, llega sin lesiones y con las piezas clave en pico de forma (Facu y Tavares). Llull ha regresado en modo asistente, asumiendo poco protagonismo, una versión suficiente, y Causeur en este estado puede (volver a) ser un factor microondas desde el banquillo.

El desastre de las entradas

Se esperan, por cierto, unos 2.700 madridistas en las gradas (bastantes dispersos, eso sí), cifra que seguramente les convierta en mayoría entre los equipos clasificados. La explicación es que gran parte de los abonos de reventa está yendo a manos blancas, única afición con una logística de transporte a Vitoria como para organizarse un viaje con tan poca antelación. Esto nos lleva al tema del desastre este año de las entradas de la F4… Primero, el sablazo. Euroliga viene subiéndose a la parra poco a poco, y este año ha continuado la tendencia, 270 euros el abono más barato, que se dice pronto, por ver tres partidos de baloncesto europeo desde un gallinero (que el del Buesa es como estar en Burgos). Por comparar, es más o menos lo que me cuesta el abono de temporada en el Wizink Center, en una ubicación decente, para ver 40 partidos del vigente campeón de Europa.

Además del precio, la gestión de la preventa ha sido nefasta. El 7 de noviembre se colgó con orgullo el cartel de no hay billetes, es decir, agotadas las entradas ‘generales’, que suponen como el 80% del aforo del pabellón, todo salvo las 600 entradas que reserva Euroliga para la afición de cada equipo clasificado. Sin embargo, estamos 3 días del evento y hay unos 700 abonos disponibles en la web oficial de reventa (stubhub), muchos por debajo del precio original. A los que sumar muchos otros que se han revendido (o se intenta) por canales no oficiales, foro ACB, webs piratas o amigos de amigos. El trapicheo está siendo de época. Se ve que a muchos aficionados baskonistas, como no se ha clasificado su equipo, les ha dejado de interesar el evento.