Compuestos y sin novia: Deck protagoniza la espantada de la década

Mirad, tenía una crónica larga y florida ya escrita, celebrando la clasificación del Madrid para top8 Euroliga, loas a Lapro incluidas. La tenía literalmente saliendo del horno, a punto de publicar, cuando ha saltado la bomba. Una tan grande que ensombrece lo de Estambul: Gabi Deck abandona el Real Madrid. No en verano, como más o menos teníamos asumido, sino ya, mañana mismo (viernes) viajará a Oklahoma para firmar por tres temporadas con los Thunder, como han adelantado Chema de Lucas y Emiliano Carchia.

Ni qué decir tiene que deja al equipo compuesto y sin novia, colgado de la brocha. Tras un comienzo de curso flojete, se había convertido con el paso de las semanas, y especialmente a la marcha de Facu, en el jugador más importante de la rotación junto a Edy, capital en el billete para cuartos. A su partidazo y 39 minutos en Estambul me remito.

Al margen de la repercusión para el Madrid, reviento si no digo que el movimiento, siendo completamente legal, me parece una tremenda vejación para el basket europeo, una humillación con escasos precedentes. Hablamos de un antepenúltimo clasificado de conferencia, Oklahoma, ya sin nada en juego y a 21 pachangas del final de curso, robando ‘porque sí’ a uno de los mejores de Europa. Porque puede, punto.

El juego de las cláusulas

La operación sienta precedente en el expolio de talento Euroliga, abriendo el melón de fichajes bien entrada la temporada, que introducen un sesgo en la competición a este lado del charco. Bien harían los clubes europeos en poner sus barbas a remojar, modulando todas las cláusulas de sus jugadores: asumibles en verano pero desorbitadas a mitad de curso. Me consta que algunos contratos ya incluyen ese tipo de cláusulas, con distintos escenarios de salida a lo largo del año. Al final, es la única línea de defensa contra este tipo de espantadas. No se pueden poner diques al mar, pero se puede (y se debe) intentar al menos manejar los tiempos.

Precisamente en la cláusula está la clave de bóveda de la salida de Tortuga. ¿Por qué se va ahora si termina contrato el 30 de junio?, pensaréis. Bien, pues porque no queda exactamente libre. El Madrid se dejó una cláusula para renovarle unilateralmente por otros dos años a la finalización del contrato, una opción que tenía previsto ejecutar para al menos rentabilizar su salida cobrando algún tipo de compensación económica. Y puesto a pasar por caja, Deck habrá pensado que le da igual irse ahora que en verano. Y como le ha surgido la oferta ahora, literalmente hace unos pocos días, se pira. Sin más. Como diría Gordon Gecko: “Esto son negocios, si quieres un amigo cómprate un perro”.

¿Cuánto dinero deja Deck en caja? AS lo sitúa en el barrio del millón y medio, del que Thunder pagará 750k dólares (650k euros), el máximo estipulado que pueden abonar las franquicias NBA en concepto de transfer. El resto saldrá del bolsillo del jugador, suponemos que a plazos. Una dinero que, en todo caso, no abonará de inmediato y que además no se usaría para fichar un recambio por lo que resta de curso. Más bien podéis poner unas velas para que el ‘Danilovic de las bateas’ reencuentre el camino.

La comparación con Facu

El primer pensamiento puede ser: “vaya temporada con los argentinos, no fichemos otro hasta el siglo XXII”. Comprensible pero, bajando al detalle, las comparaciones son odiosas: Campazzo avisó con mucha antelación (primavera 2020) y si se fue a mitad de curso fue por el retraso del mercado NBA debido a la pandemia. Bueno, y que no tenía la pasta de su cláusula. Sea como fuere, el Madrid eligió no fichar sustituto, pero margen tuvo para ello, todo el del mundo. Deck en cambio se va en abril, en puertas del cruce de Euroliga y los playoffs ACB, sin dejar margen al club para buscar reemplazo, puesto que las ventanas de mercado se cerraron hace bastantes semanas.

Pero todo hay que ponerlo en la balanza: tan cierto es que nos deja tirados como que nos ha dado dos años y medio de muy buen baloncesto a precio de ganga, dejándose los huevos hasta el último partido y compensando los excesos salariales a ciertos veteranos.

No hay nada que pueda hacer ahora el Madrid para amortiguar la hostia deportiva. Si acaso, pensando en sustituto para el curso que viene, nos queda cruzar los dedos por Zenit para que Valencia no se meta en top8, con ello se quede fuera de la próxima Euroliga y así nos deje a huevo el fichaje de Kalinic que, no siendo lo mismo, sería el mal menor. El serbio, que termina contrato en verano, dejó por escrito que si Valencia no jugaba Euroliga el próximo curso no podría incluirle en el derecho de tanteo ACB. Como veréis, la letra pequeña de los contratos la carga el diablo…

Alocén ya enseña brotes verdes

Carlos Alocén Real Madrid

“No nos chupemos las pollas todavía”, que sigue sin estar el Madrid especialmente católico, a solo 12 días de la Copa. Enero se nos ha hecho eterno, notando ya en toda su dimensión el agujero sin cubrir que dejó Campazzo, tras aquella euforia inicial de “lo que nos echen”. Pero el calendario nos ha concedido un respiro y cierra el equipo la semana con tres victorias en otros tantos partidos cómodos. Sin jugar especialmente bien, pero victorias al fin y al cabo, que curan antes las heridas. La receta es conocida: defensa. En 66 se quedó Panathinaikos y en 63 el Alba. Ganar así es más fácil, claro que también es más fácil dejar en sesentaytantos a las cenicientas de la Euroliga. Contra el Granca se levantó el pie y fueron 80, se sufrió pero igual se ganó.

Volvió Llull, cuya ausencia de dos semanas coincidió con el bajón del equipo. Seguramente no estaba todavía del todo listo, pero con Lapro de baja covid y el equipo haciendo aguas no había margen para indulgencias. En verdad no ha aportado casi nada (2 de 16 tiros esta semana), pero su mera presencia en la banda y los 15 minutos de subir el balón y ordenar sistemas son ya un pequeño balón de oxígeno en ese agujero negro de la plantilla que es el puesto de base este año. De que recupere el tono físico y el ritmo de competición dependen muchas de nuestras opciones en la Copa.

El mejor entre los tres encuentros de la semana ha sido seguramente Causeur, que atraviesa un sólido momento de forma, aprovechando el minutaje extra por las bajas de Rudy primero y Carroll después. Pero el nombre más mencionado ha sido el de Alocén, por la novedad de verle por primera vez rayar a buen nivel en la Euroliga. Hasta la fecha había jugado 12 partidos con una valoración media de 1.5 y parciales negativos del equipo casi siempre que asumía el timón.

Su temporada hasta la fecha, reconozcámoslo, estaba siendo discreta, por muchas ganas que tengamos de ver a un base joven nacional dirigir al Madrid. Que claro que es joven, que la camiseta pesa y que necesita un periodo de adaptación, pero recordemos que no llega del filial con 16 años sino ya con cierta mili, tras dos sólidas temporadas con minutos en un equipo playoff ACB. Particularmente, quizá era demasiado optimista, esperaba que tras 1-2 meses de aclimatación, hacia noviembre, empezase a jugar regularmente al nivel de esta semana, que al fin y al cabo es al que le vimos en Zaragoza.

Condiciones no le faltan: alto para el puesto (194cms) y con brazos largos, entiende el juego y tiene talento. Pero necesita entrenar todavía mucho, machacarse para asentar el tiro y ganar músculo que le conceda más explosividad para definir cuando penetra. Eso, y confianza, claro, horas de vuelo. Mi duda sigue siendo si lo mejor para su formación es cederle el año que viene y que regrese con galones (un plan de carrera estilo Facu en Murcia) o que crezca en Madrid, al amparo de Laso y como tercer base, el rol que debía desempeñar este año y que cambió a la marcha de Campazzo, asumiendo demasiada presión demasiado pronto. No hay que tomar la decisión ahora sino en junio, con más elementos de juicio, su evolución estos 5 meses. Hasta entonces, muy bienvenidas las actuaciones como las de Euroliga esta semana, que seguro que le darán confianza, el combustible de todo base en formación.

El Madrid post Facu, un equipo de autor

Este Madrid post Campazzo es uno de autor y lleva la firma de Laso, ‘Gambito de Goya’, como dijo ayer Piti. Podemos poner el foco en el paso al frente de LLull, en el dominio de Tavares o en los brotes verdes de Laprovittola. Pero, al final, es Laso quien está al mando de todos ellos, exprimiendo hasta la última gota de esta plantilla extensa pero claramente desequilibrada. Donde otros entrenadores aprovecharían cada comparecencia pública para señalar sibilinamente a la directiva, ir poniendo vendas y reclamar fichajes, él ha aguantado estoico la fuga de la estrella, preparando en cada entreno desde hace meses alternativas tácticas para enjuagar esa marcha con los recursos disponibles. Política de cero excusas.

Y un ejemplo cristalino llegó anoche contra Zenit (su victoria 200 en Euroliga), con el quinteto inicial seguramente más heterodoxo de su carrera, sin base, ni escolta, ni pívot. Salió con tres aleros (Abalde, Taylor, Deck) y dos alapivots (Randolph, Trey), un atrevimiento tras el que no había sin embargo ni locura ni improvisación, sino mucho trabajo en los entrenos, preparando al grupo para esta nueva realidad, este Madrid cual cubo de Rubik. Porque ese quinteto, que nunca había coincidido en cancha y al que lógicamente le falta rodaje, aguantó el marcador, apretó atrás, jugó fluido en ataque (incluido contra zona) y tuvo por principal problema el rebote defensivo, y ese no es nuevo cuando falta Tavares.

La gestión del overbooking

Donde otro entrenador hubiese elegido guardia pretoriana y condenado al resto al ostracismo, Laso ha convertido el overbooking en las alas en una ventaja competitiva, rotando y asignando a cada jugador un papel, que conoce y asume, aunque no siempre implique jugar. Me detengo en Jeff Taylor, uno de los menos queridos por la parroquia, porque lo suyo es defender y no atacar (lo que se ve), y que apenas había jugado en los últimos partidos. “Ya no tiene hueco”, he llegado a leer. Bien, pues 26 minutos ayer en Euroliga, en los que secó al faro rival (Pangos) y le dio tiempo a sumar 9 puntos sin fallo. Claramente unos de los destacados, quizá su mejor encuentro de la temporada entre ambos aros. Y mientras, Carroll inédito en el banquillo, llegado de Wyoming de asistir al parto de un ternero en su rancho. Aguarda su turno, despejado y en buena onda con Baylee. Lasismo.

También se desmintió ayer que hayamos cambiado la dependencia de Facu por la de Llull: el balear jugó un encuentro discretito a pesar de lo cual la victoria fue relativamente cómoda. Sí rayó a buen nivel Laprovittola, con quien Laso está teniendo más paciencia que el Santo Job. Tampoco le queda otra, dado el ritmo de la progresión de Alocén, el lógico, que Roma no se construyó en un día. El argentino, con 11 puntos y 4 asistencias, empezó a quitarle la tapa al aro en Euroliga, su espina clavada, y lideró la escapada buena en el tercer cuarto, con parcial de 20-3.

Las dinámicas traen confianza y el calendario ayuda, ahora en un tramo más cómodo. El camino se empinará de nuevo en algún momento, pero lo que hemos aprendido en tres semanas es que el Madrid sabe también ganar y jugar bien sin Facu, con el de corbata como principal responsable.

La vacuna se llama Sergio Llull

“Llull ha vuelto”, lo hemos escuchado muchas veces desde que regresase de La Lesión. El Retorno del Rey, la coletilla tras cada partidazo, aunque apestase a flor de un día y acierto puntual. Es el titular fácil, el que cosecha likes en Twitter, porque es el que todo madridista de bien querría leer, yo el primero. Pero no era verdad. Llull no había vuelto, de hecho, vistas en perspectiva y con un mínimo sentido crítico, sus dos ultimas temporadas han sido flojísimas. “De mierda”, en sus propias palabras.

Tampoco ha vuelto ahora, si por volver entendemos su versión de primavera de 2017, aquella apisonadora previa a la lesión, MVP de absolutamente todo. Tiene tres años más que entonces (33) y mucha menos explosividad física, no aspiramos a que lo retome exactamente donde lo dejó… pero de repente se le parece. Desde aquel fatídico día de agosto de 2017, cuando crujió esa rodilla, no le habíamos visto tan bien, y eso son palabras mayores.

El paso por el puesto de escolta en el arranque de curso, hasta la marcha de Campazzo, le ayudó a recuperar la confianza perdida desde un rol secundario. En un jugador que es todo corazón la confianza es un factor clave. El otro es el físico, esquivar ese reguero de pequeñas lesiones que le impedían una mínima continuidad operativa.

No solo acierto exterior

Anoche contra Asvel bordó el baloncesto y acertó con triples que no siempre entrarán, pero es que lleva 10 asistencias por 0 perdidas en los dos partidos de Euroliga sin Facu, y esa es una estadística para el optimismo ahora que le necesitamos de base como el comer. Se le ve suelto pero sensato: la responsabilidad de asumir el timón no le ha pesado sino que le ha espoleado, es lo que tienen los buenos, que se crecen ante los retos. Su paso al frente es en sí mismo un chute anímico para una afición cabizbaja, entre la marcha de Facu y la negativa del club a invertir en un sustituto.

Lo de ayer no será la normalidad, pero es que con la versión ante CSKA y Baskonia ya nos hace un apaño. Si le sumamos a Laprovittola cumpliendo en labores de dirección como segundo timón (a la espera de que le quite la tapa al aro) y a Alocén de comodín para darles descanso en ACB, puede que alcance para disimular el socavón y seguir compitiendo con garantías. Poniéndole velas, eso sí, a la salud del balear, porque nos quedamos en sus manos… bueno, y en las de Tavares.

La ley de Tavares

Nueva exhibición ayer (MVP de la jornada Euroliga, val. 29) y apenas lo comentamos porque casi ha dejado de ser noticia. En concreto se zampó con patatas al pívot de moda en el continente, el Fall bueno, Moustapha, no el que empaquetaron a Baskonia (Youssoupha).

Contado así pareciera que fue un partido cómodo, y nada más lejos de la realidad. Asvel es seguramente la plantilla más atlética del continente, y si le sumas acierto exterior (metieron 9 de sus primeros 10 triples) se vuelve un hueso, pregunten al Barca. Culo-pollo Yabusele dio un soberano repaso (21 chirlos y 7 rebotes) a nuestro Toñete, que ayer no le tocaba.

Así, el Madrid necesitó de un enorme último cuarto (30-14) para dar la vuelta al marcador y batir a los franceses, con Rudy de nuevo clave, tras varias semanas de barbecho, con su defensa cojonera contagiosa y dos triples tempranos cual toque de corneta. Causeur, además, volvió a producir con fluidez en ataque: el regreso de Llull al base descongestiona un poco el overbooking en el puesto de escolta y el galo, discretísimo hasta ahora este curso, parece el principal beneficiado. Y muy bienvenido.

El Madrid post Facu da la cara en Moscú

Hay derrotas y derrotas, la de ayer en Moscú apenas escuece, al ser de esas con las que cuentas en el calendario. Es más, tras 12 años seguidos perdiendo allí y siendo el primer partido tras la marcha de Campazzo, lo que se barruntaba era revolcón. Y no sucedió, al contrario, el equipo dio la cara, no se desmoronó. Mantuvo la buena dinámica competitiva de las semanas previas, mandó en el marcador durante largos tramos de encuentro y tuvo opciones reales de victoria hasta el último minuto. Un buen CSKA, en casa y sin bajas, necesitó del clásico empujoncito de Lamónica y de la mejor versión de su estrella para ganar.

Vimos un Madrid de aprobado alto, con Laprovittola, Alocén y Llull alternando el timón, tratando de llenar el vacío dejado por Campazzo. Lapro aprobó en el primer cuarto, que jugó completo, sin protagonismo pero ordenando el juego: 0 pérdidas, +3 el equipo. Sucede que los sistemas de Laso exigen del base también cierta anotación y él ve el aro muy pequeño ahora mismo. No ha metido ni un punto en los tres últimos partidos de Euroliga, 0/10 tiros de campo, y si no eres una amenaza ni sacas faltas se hace muy difícil romper y generar ventajas para el resto, especialmente si careces de explosividad física.

Sabemos que tiene puntos, así que resulta urgente que le quite la tapa al aro y recupere cierta confianza anotadora. Tendrá una oportunidad propicia las próximas semanas, que el equipo afronta un tramo un poco más cómodo de calendario, con Asvel, Zenit y Alba en casa, y visitas a Pao y Olympiakos, que no están este año para tirar cohetes.

Alocén no desentonó dada la magnitud del escenario, hizo como Lapro, no extralimitarse, se dedicó a ejecutar sistemas y a buscar a los compañeros que tienen los puntos, ayer Thompkins, Randolph, Deck o Llull, que sumaron 55 de los 73 del equipo. El único de los convocados que no jugó fue Causeur, pese a la ausencia de Rudy, al esguince de Carroll en el tercer cuarto y a que Llull jugó minutos de base. Laso prefiere alinear a Abalde de escolta antes que poner al francés. No puede ayudar al base ni desempeñarse de alero, tampoco ser perro de presa de la estrella exterior local. Acumula 2 puntos y -4 de valoración en lo que va de Euroliga. Sé que se perdió un par de semanas por covid, pero es que van 11 jornadas… Vaya hipoteca Belgrado.

Llull dio la cara, por si había dudas. Es puro corazón, el más valiente: brilló cuando jugó de escolta y cumplió cuando lo hizo de base, mucho mérito siendo sus primeros minutos de la temporada en ese puesto, al que vuelve obligado por las circunstancias. La hoja de ruta de Laso, reconvertirle a escolta a tiempo completo, aparcada por la cojera de la plantilla. Acertó el balear con algún triple de valor, dio varios buenos pases a Tavares en continuaciones y forzó más de la cuenta en penetraciones (1/7 de dos), pero no dejó de intentarlo. Está a años luz de su versión de 2017 pero es lo mejor que nos queda sin Facu y alguien tiene que dar un paso al frente.

Posdata: la información de Marca sobre la posible salida inminente de Gabi Deck me parece el típico encargo del agente para tensar las negociaciones de renovación con el club. Una estrategia más vista que el tebeo: esta noticia es un calco, también en Marca y data de abril. Me parece que el agente del argentino va a dar en hueso, porque la directiva blanca está en modo tacañón-covid. Las negociaciones se encuentran estancadas desde hace tiempo porque el argentino pide mucho sueldo y poca cláusula, y el Madrid ofrece que ambos conceptos vayan en paralelo. ¿”Interés de varias franquicias NBA”? No, las franquicias no están a estas alturas como para andar mariposeando y cortejando jugadores: “mostrando interés”. Ese tiempo pasó: ahora te llaman, te ofrecen pasta y firmas, sino que pase el siguiente, que en cuatro días empiezan allí los entrenamientos. No puedo poner la mano en el fuego de que Deck no salga finalmente, pero si de verás se pirase en tres días a la NBA chirría una noticia en Marca reprochando al club su actitud en las negociaciones.

El Madrid se resigna: no fichará a la marcha de Facu

Imagino que hoy, precisamente hoy, no esperáis una crónica florida de la victoria contra este Fener de circunstancias, un caramelo para pasar el trago de La Noticia, que no por esperada es menos trascendente: la fuga de Campazzo a mitad de curso, un torpedo en la línea de flotación del equipo, cuyas opciones de títulos este curso se reducen dramáticamente sin una de sus dos estrellas.

Facu jugará el domingo su último partido, contra Manresa, y a renglón seguido volará a Denver, donde firma por dos temporadas y no demasiado dinero, fiando su suerte a un pelotazo en el verano de 2022. El Madrid se queda sus derechos ACB pese a no rebajarle la cláusula (6M), que pagará a plazos, el primero de 2M, que saldrán casi íntegros de su salario de lo que llevamos de curso y el transfer que puede pagar la franquicia NBA (hasta $750K). A cambio, Facu se garantiza que si vuelve a Madrid lo hará con el salario actual y que el club le condonará la parte de cláusula que faltase por pagar, si la hubiese.

¿Y qué va a hacer el club ahora?

Nada. Hace días que me llegaban rumores en esa dirección y hoy ya es oficioso: el Madrid se resigna y no fichará un sustituto a Campazzo. La temporada es larga, quedan siete meses y medio, y la situación podría cambiar, bien porque mejore la epidemia, bien porque el equipo desbarre mogollón, bien porque se presente una oportunidad de mercado de esas que no puedes dejar pasar, como lo fue Tavares en su día. Pero, vamos, que la intención es no fichar, y mejor que nos hagamos a la idea cuanto antes, para no seguir perdiendo el tiempo pajeándonos con los descartes del mercado NBA, que si Wanamaker, que si Poirier, que si mi abuela…

Los 300k mensuales del salario del Facu, unos 2.2M de euros hasta final de temporada, se desinvierten íntegramente del presupuesto de la sección. Igual que ya sucedió con los 1.8M del salario anual de Jordan Mickey o los 600k que cobró Mejri el curso pasado. Toda esa masa salarial se evapora para tratar de reducir las pérdidas de la sección, que este año serán aún mayores que de costumbre sin los ingresos por ticketing.

Una decisión decepcionante para el aficionado pero no por ello sorprendente, en línea con la muy conservadora política de despachos de la sección en la era Laso, fiándolo todo al continuismo, a las renovaciones y a la evolución de los jugadores en nómina para enjuagar las lesiones y las salidas. Una política que ha dado buenos frutos, qué duda cabe, pero que esta vez suena a realismo mágico: “Si funcionó en el pasado, ¿por qué no iba a funcionarnos también ahora?”. Pues por el nivel del rival directo (Barca) y los escasos mimbres disponibles en el puesto de base, encima el más importante de la plantilla en los esquemas de Laso.

Lapro-Alocén, la nueva realidad

El Madrid se va a pasear por Europa con una dupla de directores digna de media tabla en la ACB. Y ya puede ser Laso un contrastado gestor de bases, quizá la mayor de sus virtudes, que milagros a Lourdes. Desde la semana que viene se quedan al timón un jugador que ni pidió ni quiere (Laprovittola) y el meritorio (Alocén). Y vaya por delante que no es culpa suya ni los estoy señalando, al contrario, los exculpo por adelantado: recordemos que al argentino se le fichó para tercer base y al chaval este verano para irse fogueando, no se pueden pedir peras al olmo. Lo que es un disparate es, sabiendo desde mayo que Facu se va, que hace falta un base pero toca apretarse el cinturón, mantener en nómina a cuatro escoltas entrados en la treintena y por encima del millón anual de salario, y renovar a un exjugador por amabilidad diplomática, para acabar jugándote las castañas con Lapro y Alocén.

Seguramente veamos a Núñez o Spagnolo en alguna convocatoria ACB, meramente anecdótico, así como a Llull y Abalde jugando minutos en el puesto de base en la Euroliga, en función de circunstancias de partido. Pero son solo remiendos, parches de circunstancias, y con esos al final siempre asoman las costuras.