Oficialmente harto del caso Campazzo

No os hacéis una idea de la pereza y hartazgo que me da el tema Campazzo. Todo ello. La prensa y fanaticada argentina NBA fan-lover viralizando hasta el más vago rumor sobre el supuesto interés de múltiples franquicias. Que la culpa fue de Durant pero que ya, que todo está a falta solo «de flecos». Pues deben medir los flecos como un campo de fútbol porque van tres meses y el viernes empieza la pretemporada. Es más, Julián Mozo, ex dircom de la Fed. Argentina de basket, asegura hoy que no hay ninguna oferta de la NBA, nada, solo «sondeos». Y cita fuentes del entorno del jugador. Pero con la calma: «va a seguir esperando hasta donde se pueda, no hay plazos». Nunca subestiméis la capacidad de arrastrarse de un jugador mal asesorado.

Pereza infinita los que asesoran, claro, los representantes, los mismos que filtran el supuesto interés de franquicias para que no decaiga el hype (nos lo quitan de las manos, señora) y que saltan como hienas cada vez que alguien osa tan siquiera vincular el nombre de Campazzo al Real Madrid, como si de un insulto se tratase. Los mismos representantes que enmiendan la plana a su propio cliente cuando deja la puerta entreabierta en alguna entrevista. «Facu es jugador NBA». Friendly reminder: con ese club del que los agentes parecen casi avergonzarse mantiene Campazzo una deuda de siete dígitos que no se paga con «sondeos».

Y no se me ofenda nadie si se da por aludido, pero pereza también la parte de parroquia madridista que vive sin vivir en sí, como Santa Teresa de Jesús, desvelada por El Regreso que no llega y apenas celebra ya los títulos del equipo porque, claro, son solo un espejismo, «nos falta un base top». El Madrid es vigente campeón de la ACB y de la Supercopa, y subcampeón de Euroliga, que se perdió la final por un solo punto, con Llull y Abalde de bases. Pero da igual, no somos nadie sin un base «de primer nivel», de esos de toda la vida, con yoyo y mando en plaza. Porque cómo vamos a aspirar a algo sin una megaestrella en cada puesto, donde se ha visto.

Se pone de ejemplo la final de la Supercopa (aunque se ganó), como si no faltasen ese día tres bases por lesión: Hanga, Goss y Alocén, precisamente del tipo que pide la plantilla este año, que cumpla en defensa y requiera poco balón en ataque, porque ese tiene que estar en manos de los cracks, Musa/Deck. Que Facu le viniese bien al Madrid, como buen jugador que es, no significa que el Madrid le necesite para aspirar a todo, menos este curso, con el mejor plantel de los últimos años.

Creo que ni los representantes ni el jugador son conscientes de que esta odisea por continuar en EEUU a cualquier precio y de cualquier manera hace indirectamente de menos al club blanco, su mejor destino posible si se cae la opción NBA. Y cuidado que no sea Campazzo quien acabe necesitando al Madrid más que viceversa, y que para entonces al club ya no le queden ganas o dinero.

Os confieso que estoy tan cansado del sainete, de las fake news y de los desplantes, que una parte de mí empieza a preferir que Campazzo no regrese, y me consta que no soy el único. Tenemos un plantillón de jugadores que sí quieren estar aquí, para los que Goya no es segundo plato, como para hacerles de menos por alguien que prefiere mendigar un contratillo en cualquier franquicia NBA.

Nuevo entrenador pero misma estrella: Tavares guía al Madrid a otra Supercopa

Remontando 12 puntos y con Tavares, una vez más, marcando la diferencia en ambos aros. El cambio de inercia en los Barca-Madrid que arrancase en mayo, en la semifinal de Final Four, se solidifica en el inicio de curso con este título blanco de Supercopa. Por cierto, el quinto consecutivo, trofeo fetiche. Es también el primer título de la era Chus Mateo, al menos con él oficialmente de primer entrenador, un chute de confianza para construir desde la tranquilidad que dan las victorias. A botepronto podemos afirmar que el equipo mantiene una de sus principales señas de identidad de la era Laso, el carácter competitivo, una mezcla de determinación, oficio y corazón que permite remontar finales como la de hoy, que pintaba bien fea.

Aunque, en honor a la verdad, hay cosas que pulir, la gestión fue discreta en términos generales. Los blancos perdieron más balones que asistencias repartieron, 16 a 13, síntoma inequívoco de espesura. A lo que contribuyó también Chacho Rodríguez, terrible su torneo, físicamente como si tuviese 45 años en vez de 36. Parece mentira que haya hecho la pretemporada completa con el equipo.

Pero volvamos al partido, y al nuevo entrenador: la planificación del último ataque del tiempo reglamentario dejó que desear, así como la asignación de jerarquías (Llull sigue siendo el que más lanza, 5/16 tiros) o el aprovechamiento de la gran ventaja del plantel, su profundidad. Cuatro jugadores se fueron a más de 35 minutos en pista, que se traduce en cansancio propio y banquillazo ajeno. Pienso por ejemplo en Mario Hezonja, una de las apuestas importantes de la sección este verano y uno de los mejores anotadores de la Euroliga las dos últimas temporadas. No lanzó a canasta ni rascó bola en todo el partido, ni siquiera en la sequía de la primera mitad, acabó con 0/0 tiros. Básicamente porque no hay ningún sistema pintado para él. Que sea el reserva de Tortuga no significa que se le fichase para 10 minutos de intendencia y esperar en la esquina. Si no se le integra ahora, imaginad según regresen lesionados. Por cierto, coach M informó en la rueda de prensa de que Hanga y Rudy estarán fuera un tiempo.

La era del Gigante Verde

Medio torneo corresponde a Tavares, faro absoluto del Madrid desde hace 2-3 temporadas, aunque a la afición le cueste un poco asumirlo por el prejuicio estético heredado de la era Laso, de que las estrellas tienen que ser exteriores y cancheras. 41 de valoración en el cuarto y último partido de la final ACB en junio, 40 hoy en la final de Supercopa, ambas contra el Barca. Actuaciones de leyenda que ganan campeonatos. Mientras las viudas siguen suspirando por Campazzo, el Madrid va ganando títulos a lomos de Edy.

No es solo que sea bueno y enorme, es que cada curso juega mejor que el anterior, fruto de su compromiso, humildad y ética de trabajo. Pensad, por ejemplo, que cuando llegó a Madrid apenas rondaba el 50% en tiros libres: hoy no sorprende que se casque este 10/11 en la final, o esa canasta de media distancia clave en la prórroga. Pero no solo es el tiro, mirad cómo entiende ahora el juego, define con la zurda y, sobre todo, cómo gestiona las emociones. Ha reducido ese ratio tan dañino de técnicas por protestar y de faltas inútiles, hasta convertirse en el jugador más determinante de la Euroliga tras Micic.

A su lado ha brillado el dúo exterior titular, Musa y Deck, de lo mejor también del continente en su puesto por presente y sobre futuro a corto plazo. Tortuga, reciente MVP de la Copa América, tiene tres cosas en común con Tavares: juega feo, cada año es mejor y nos acordamos de él menos de lo que deberíamos. En la final, decidida por solo 6 de diferencia, el balance del Madrid en sus minutos ha sido de +23…

El desembarco Musa

A quien no le van a faltar focos es a Dzanan Musa. Su desembarco en Madrid está siendo atronador. La Supercopa, su debut oficial de blanco, ha descartado de un plumazo cualquier duda de que el Eurobasket o la pretemporada hubieran sido un espejismo. Tiene solo 23 años y dos semanas en el equipo pero ya se ha erigido en uno de sus líderes espirituales y en primera espada ofensiva exterior. Es puro carisma, rezuma confianza, a man on a mission. Además, su sangre caliente y juventud no se traducen en precipitación o malas decisiones ocasionales, como sería entendible. Al contrario, su selección de tiro es digna de veterano: 14/22 de campo en el torneo. Por cierto, esas penetraciones con eurostep son canelita en rama.

Musa fue el sostén anotador del equipo en muchos tramos de la final, y responsable junto a Llull de la remontada en el tercer cuarto. Su capacidad de generar juego desde bote elimina o al menos reduce el principal déficit de la plantilla desde la marcha de Facu. Por edad, nivel y carácter, se me antoja el fichaje más ilusionante de la sección en el último lustro, una incorporación estratégica si confirma su adaptación/evolución y ahuyenta cantos de sirena allende el mar…

Disculpad de antemano mi entusiasmo jaranoso, quizá exagerado, pero son demasiados años tratando de ilusionarme y vender el pollino con fichajes de exteriores para empatar, de viejas glorias y sopita recalentá. Y no hay motores en este negocio como la ilusión y la novedad. Es solo una Supercopa, sin Mirotic y con Satoransky a medio gas, no da para conclusiones categóricas, pero es empezar ganando, seguir ganando.

¿La vuelta del hijo pródigo?

Sergio Rodríguez jugó ayer su último partido de Euroliga con Milán, eliminado en cuartos por Efes. Termina contrato y cumple 36 años dentro de un mes. ¿Próxima estación? Valencia Basket ha preguntado, ya se interesó por él hace tres años, pero su destino más probable es… el Real Madrid, en formato 1+1, según adelanta Javier Maestro en Encestando. El jugador quiere volver a España, conserva casa en la capital, amigos en el vestuario y la plena confianza de Laso. Ya quiso regresar al Madrid en 2019, a su salida de CSKA, de hecho Laso lo pidió, pero la dirección de la sección vetó el fichaje, aún escamada por su abrupta salida a la NBA en verano de 2016, con dos años de contrato pendientes. 2019 no queda tan atrás pero corrían otros tiempos, el club blanco aún en ciclo ganador y los de corbata rezumaban suficiencia. En su lugar se apostó por Laprovittola y de aquellos lodos vinieron estos fangos.

Dicho lo cual, y con todo lo catacrack que ha sido el Chacho, la perspectiva de su repesca a alturas de 2022 no me genera ilusión. Es una operación nostálgica en la dirección opuesta a la necesidad más acuciante de la plantilla: renovar y rejuvenecer un backcourt muy cargado de años (105 entre Rudy, Llull y Causeur). Donde hacen falta piernas frescas y savia nueva se ficha a una leyenda en su ocaso, una reliquia de otro tiempo. Es un agarrarse al pasado, como la oferta sine die a Carroll, insistir en un ciclo terminado, en una vieja guardia que ya no es diferencial. Al discreto rendimiento de Rodríguez en los cuartos de final me remito.

Chacho va muy justo de gasolina como para primer o segundo base en la rotación de un contender a la Euroliga, que es el rol para el que tiene toda la pinta que llegaría. Porque la información de Encestando también explica que la idea de la sección sigue siendo dar boleto a Nigel Williams-Goss (27 años), independientemente de su mejora en las dos últimas dos semanas y de quedarle otro año de contrato, y que Heurtel no va a seguir, como era previsible.

¿Chacho y…?

Con Chacho de segundo base haría falta a su lado, para equilibrar, un director titular de primerísimo orden (¡y que defienda!), y el mercado en ese puesto es muy limitado, habas contadas, más contadas aún después de saberse que el Milán tiene atado a Kevin Pangos y que el Barca trabaja en el regreso de Satoransky, seguramente en lugar de Jokubaitis, que haría las Américas.

El Madrid no está como para melones por abrir en el fichaje estratégico de este verano, así que las opciones top se reducirían a dos. La primera, contratar a unos matones y literalmente secuestrar a Facundo Campazzo, cuya intención es seguir en la NBA y se dice que ofertas no le van a faltar. La segunda, romper el cerdito por Larkin, que termina contrato y por quien seguro que van a pujar los dos grandes del basket turco, someramente condicionados por la devaluación de la lira. Efes tratará de retenerle y Fener seguramente busque base titular, dado que el segundo año de Pierria Henry es opcional (decepcionante su temporada), y el pasaporte otomano de Larkin es un tesoro con la nueva normativa de la liga nacional, que exige un jugador turco siempre en pista.

Margen para fichar

El tercer punto importante de la noticia de Encestando es que el presupuesto de la sección de basket del Madrid no baja, se mantiene para el año que viene por encima de los 40 millones de euros, es decir, top3 de la competición. Lo cual, unido a la ristra de contratos de veteranos a sobreprecio que expiran en junio, deja al club blanco en teoría un enorme margen salarial para moverse en mercado. Repasemos: Llull y Rudy renuevan a la baja, especialmente pronunciado el caso del primero, saldrán seguro Heurtel, Trey y Taylor, asumo que también Randolph y Goss, en su caso indemnización mediante, y tal vez Causeur.

Estamos hablando, a ojo de buen cubero, de unos 10-11 millones de euros de masa salarial bruta para cuatro fichajes, a sumarle las letras de la hipoteca de salida de Campazzo y Garuba. De esos cuatro fichajes, uno es (o debe ser) asequible, Chacho, dos de rango medio, un ala-pívot reserva y un escolta (si sale Causeur), y uno en el que echar el resto, el base titular. Salvo que insistamos en el continuismo y en la fórmula de plantilla de 15, que se ha demostrado poco operativa, dudo que ningún club europeo disponga de semejante morterada para salir al mercado este verano, así que no hay excusas. Si se han ‘escapado’ Pangos y Satoransky entiendo (o quiero pensar) que es porque el club ya trabaja en algo mejor.

El rompecabezas del Madrid para el puesto de base

Lo publican dos medios distintos el mismo día (Marca y Encestando), no necesariamente en base a las mismas fuentes, así que doy credibilidad a la información, al margen de las vueltas que pueda dar aún la temporada. Y lo que publican es que el Real Madrid ya se está moviendo muy activamente en el mercado buscando bases para el curso que viene. Con la idea de incorporar no uno sino dos, así que ni Goss ni Heurtel seguirán, una forma poco sutil de reconocer que la apuesta del pasado verano ha salido rana, sea por el propio nivel de los dos jugadores y/o por la incapacidad de Laso de adaptarlos.

También se busca un escolta anotador y un ala-pívot reserva de corte defensivo, pero la prioridad deportiva absoluta es reforzar el puesto de base, la creación desde bote, y donde por tanto se puede romper el cerdito. Y a priori no debería ser pequeño ese cerdito, que el Madrid es de partida uno de los presupuestos más altos del continente. Además, este verano se libera de la carga de algunos contratos de veteranos a sobreprecio y recibirá nuevos pagos de la hipoteca de salida de Campazzo y Garuba. Precisamente reforzar la dirección es la prioridad porque desde la marcha de Facu viene siendo el principal (que no único) talón de Aquiles del equipo, en vista de que el sistema Laso depende de creadores diferenciales para carburar.

‘Coach Tiquismiquis’

Dicho lo cual, podemos proceder al salseo, es decir, a los nombres de futuribles, que en todo caso son habas contadas, y sobre los que en realidad llevamos dando vueltas en círculo desde hace meses. Tanto Marca como Encestando apuntan el nombre de Raulzinho Neto, que termina contrato en Wizards, cumple 30 años en mayo y tiene pasaporte comunitario (italiano). Cuando el río suena… Es rápido, tiene puntos en las manos (8.7 promedia en NBA este curso) y ha ganado mucho músculo desde que saliese de Murcia en 2015 rumbo a Utah, aunque a tenor de sus números no destaca precisamente por generar para el resto. Con sus 184cms de altura promedia más rebotes que asistencias, y tampoco es que comparta quinteto con Jokic… Sus expectativas económicas al parecer encajan con el presu del Madrid, matrimonio de conveniencia a primera vista. No le veo para titular en un candidato al título a la Euroliga, pero como base reserva puede estar bien tirada, siempre que tenga el beneplácito de ‘Coach Tiquismiquis’.

En realidad, de entre los bases que acaban contrato, los dos únicos que supondrían un verdadero salto de calidad inmediato para el Madrid son Campazzo y Larkin. El argentino, a pesar de su discretísima temporada, parece tener mercado en la NBA, entre los clubes que le pretendieron en 2020 y a los que dio calabazas para recalar en una franquicia con aspiraciones como Nuggets. Está convencido y tampoco le tengo por un loco: ya ha comunicado al Madrid que no cuenten con él salvo giro mayúsculo de acontecimientos.

Show me the money

De Larkin dijo Laso el año pasado que es «el jugador más explosivo de la Euroliga», suponemos que este sí le gusta. Huguet publicó en febrero en Mundo Deportivo sobre el interés blanco, pero algunos parroquianos corrieron a desestimar el rumor por la sindicación de la fuente. Resulta que no iba desencaminado puesto que, según Marca, el jugador ha rechazado ya una oferta del Madrid de dos millones de dólares anuales, entendemos que netos, que sería el exacto mismo rango salarial que Tavares y que Facu en su día (3.6M de euros brutos). Recordemos la importancia de los equilibrios salariales para la paz del vestuario…

Tampoco tomaría la negativa de Larkin como una puerta definitivamente cerrada, sobre todo si es «una primera oferta«, como especifica Nacho Duque en su texto. Al fin y al cabo, poneros en el pellejo del jugador ¿por qué iba a aceptar un preacuerdo tan pronto, en marzo, por un 40% menos de salario que el actual? Ya tendrá tiempo de bajarse de la burra más adelante si hace falta, y el Madrid de subir su oferta.

Si Larkin sigue siendo una opción, el contexto de mercado y el tiempo pueden jugar a favor del club blanco. Primero, porque los salarios top se han contraído por la pandemia, nadie en Europa en 2022 va a pagar a Larkin los 3.4M$ netos que cobra ahora. Imagino que su agente no es gilipollas y ya lo sabe. Segundo, por la falta de competencia: con los equipos rusos fuera de la ecuación, con el Barca hipotecado y la lira turca bajita se reduce el número de destinos potenciales. Pocos clubes, si es que alguno, pueden llegar a las cifras del Madrid por un base este verano. Solo se me ocurre el propio Efes, en caso de que Micic salga a la NBA, el Armani Milán, donde termina contrato Delaney, o Partizán, si el gobierno serbio sigue inyectando pasta a lo loco en los clubes deportivos.

Si Larkin se enroca en una cifra y ningún club europeo la alcanza, siempre podría intentar como alternativa reengancharse (de nuevo) a la NBA, que no deja de ser la liga de su país. No es que estén los general managers allende el mar desvelados por él, pero tampoco es descartable que pueda colocarse. En ese escenario cabe plantearse dos cuestiones: ¿cuánto puede esperar el Madrid para cerrar el fichaje pivotal del verano? El mercado NBA de agentes libre no empieza hasta el 2 de agosto. ¿Es sensato fiar la suerte del proyecto a un jugador cuya prioridad absoluta parece ser la pasta?

Planes C

Marca menciona otros cinco nombres, aunque algunos me parecen de relleno. Chacho y De Colo, por ejemplo, que terminarán este curso con 36 y 35 años, respectivamente. Por no hablar de otros deal breakers, como el derecho de tanteo de Valencia y la enemistad JCS-Chacho. Scottie Wilbekin da el nivel, pasaporte comunitario y 29 años, pero también parece una opción lejana, dado que le queda otro año de contrato en Tel Aviv: ¿por qué dejaría Maccabi ir a su estrella? Ha sido quizá el club más golpeado económicamente por la pandemia, pero ¿tanto como para tener que poner en venta vía transfer a su go-to-guy?

Tomas Satoransky sería otra alternativa improbable: el Barca se guardó sus derechos para Europa, y tampoco parece claro que cruce el charco este verano, viendo el repunte de sus minutos desde que regresó a Washington en febrero.

La opción más creíble de las cinco, que tampoco probable, parece Kevin Pangos (29 años, pasaporte comunitario), cuya situación contractual con CSKA pende de un hilo. Firmó un contrato por tres temporadas solo un día antes del inicio de la invasión de Ucrania. Oficialmente no se ha desvinculado del club, como Shengelia, Lundberg o Hackett, pero tampoco se ha incorporado. Recordemos que la competición en la liga rusa sigue con ‘normalidad’, y Clyburn y Milutinov están jugando. A falta de conocer el desenlace de la historia Pangos-CSKA, parece incierto que el canadiense juegue en Moscú la próxima campaña si los equipos rusos son excluidos de nuevo de la Euroliga, un supuesto probable, dado que el conflicto en Ucrania y la guerra de sanciones parece que van para largo.

¿Y si lo de Larkin fuera cierto?

Ayer saltó una bomba, el nombre de Shane Larkin, en cuyo fichaje estaría trabajando el Madrid de cara al curso que viene. Visto en perspectiva, la operación tendría mucha lógica: no hay día que no remarquemos la carencia de un anotador exterior de primer nivel en la plantilla blanca, y no hay ninguno mejor que Larkin en Europa. Su compañero Micic es más completo y generador, pero como anotador Larkin es insuperable, con esa combinación de primer paso eléctrico y tiro exterior. Desde un punto de vista deportivo sería un pelotazo.

Son varios los factores por los que no se me hace extraño el rumor. Su pasaporte comunitario (por Turquía) encaja en la configuración de plantilla y 29 años es una edad óptima de madurez. Además, y esto es clave, termina contrato el 30 de junio, así que el 1 de julio será libre para renovar en Turquía o firmar por el equipo que le plazca. Y con la lira por los suelos y el proyecto Efes haciendo aguas, que apesta a mal rollo de vestuario, encaja un cambio de aires.

Por otro lado, su nombre ya me había llegado por mentideros, nada serio ni formal, pero me había llegado. Creo que uno o varios periodistas que cubren la actualidad del Madrid conocían las negociaciones, pero a petición de la fuente, es decir, el propio club, estaban guardando la información para no poner en riesgo la operación. La noticia ayer la publicó Huguet en Mundo Deportivo, que además de un acuerdo verbal con el jugador (su agente se reunió con el club esta semana a propósito de un júnior), el Madrid estaría en «negociaciones avanzadas» para que Baskonia renuncie al derecho de tanteo a cambio de una compensación económica.

Larkin publicó anoche un story en su cuenta de Instagram desmintiendo la información, vamos, lo esperable. ¿Qué va a decir el jugador, con cinco meses aún de contratazo en vigor, confirmar que se va a un rival en verano? Su desmentido ayer tiene escaso valor a medio plazo, cualquier declaración pública que haga hasta el 1 de julio hay que leerla exclusivamente en clave Efes, del respeto a su afición. Que la operación acabe cristalizando es otra historia, la vida y el mercado pueden dar muchas vueltas en cinco meses, que le pregunten a Ante Zizic. Pero no te tiras a a semejante piscina sin constancia de que hay algo de agua al menos.

Posdata: si el Madrid activa una operación de tanto calado (deportivo y económico) como la de Larkin es porque debe ver en arameo la posibilidad del regreso a Europa de Campazzo en verano.

¿Qué nota le ponemos al 2021 del Madrid de basket?

Nochevieja es buen momento para echar la vista atrás y hacer balance: el año del RM ha sido harto irregular, dividido en dos actos casi opuestos. Uno de suspenso y otro de notable, tirando a alto. Pero bajemos al detalle…

Primer acto: nadaplete

Casi todo lo que pudo salir mal de enero a junio salió mal. Hay factores atenuantes, pero el resultado fue un nadaplete, la cesión al Barca del cetro del basket nacional. Una calamidad: se encadenaron las lesiones y para colmo Deck dejó tirado al equipo en el desenlace de la temporada. Una espantada que se sumaba a la de Campazzo el 20 de noviembre, aunque en ese caso el jugador avisó con mucha antelación. Aviso, por cierto, que el club desoyó por motivos que aún hoy no alcanzo a entender y cuyo resultado, su marcha, marcó/lastró en buena medida las opciones deportivas de la temporada. En esas condiciones hubo poco que rascar: se cumplió el mínimo homologable llegando a las dos finales domésticas (Copa y ACB), pero se cayó en ambas con estrépito ante el Barca. Milagros, a Lourdes.

Dignos de mención son el récord de victorias en fase regular ACB (34-2) y la eliminación con honores frente a Efes, a la postre campeón Euroliga. Se perdió, claro, pero fue una derrota dulce comparada con las humillaciones ante el Barca. Se dejó el pabellón alto, con Garuba en fase superguerrero y el equipo en cuadro, estirando hasta el límite el concepto de resiliencia colectiva. El mismo espíritu, por cierto, que guió el triunfo ante CSKA la semana pasada.

El partido de récord de Garuba | Real Madrid CF

Las fugas a la NBA del primer acto dejaron al equipo vendido pero tuvieron una consecuencia indirecta positiva: la pasta. El dinero no gana partidos ni levanta títulos, pero permite invertir en plantilla para rearmarse y recuperar la ilusión, que es el leitmotiv de la segunda mitad del año. Los nueve millones de euros (a plazos) de las cláusulas de Facu, Garuba y Deck son una fortuna en el basket europeo en tiempos de contracción por pandemia. Una fortuna para enjuagar pérdidas y aprovechar oportunidades de mercado, como Poirier, incorporación estratégica en abril.

Con el francés más Edy el Madrid junta la mejor pareja de pívots que haya visto la Euroliga en unos cuantos años, y el juego del equipo necesariamente vira hacia la pintura. El otrora protagonismo casi hegemónico del backcourt en el sistema Laso, de los Sergios, Luka o Facu, ha dado paso a un sistema con los interiores como referencia. No necesariamente en número de tiros, que también, sino en influencia en el juego en ambos aros: definición en la pintura, rebote, intimidación… Podemos debatir sobre su estética pero difícilmente sobre su eficacia. Es la receta más lógica para competir por títulos con las cartas disponibles, sin estrellas de backcourt en el mercado.

Por cierto, que la primera mitad de año nos dejó también la retirada de Felipe Reyes, al que honestamente le sobraron las dos últimas temporadas, y también la de Jaycee Carroll, al menos de facto, en uno de los episodios más chuscos e innecesarios que recuerdo entre las leyendas de la sección. No es que no descarte, es que doy casi por hecho que aparecerá por Madrid en algún momento de 2022, bien para un acto de homenaje en el Bernabéu, bien para una mini gira de despedida pagada, jugando alguna pachanga dominical de ACB, aprovechando esa oferta de renovación sine die que le plantó Florentino. De lo contrario, no tendría sentido esta ambivalencia. Ahora bien, sería una coda anecdótica, la de un exjugador a todos los efectos. El equipo se ha acostumbrado a vivir sin él, y nada mal, por cierto.

Segundo acto: recuperar la ilusión

La segunda mitad de año es cuarto creciente. Lo primero fue recomponer filas, ya sin argentinos, para lo que se fichó en verano con sentido común y cierta ambición: Yabusele, Heurtel, Hanga y NWG (en verdad el fichaje de Poirier lo contaría también como de temporada 2021-22). Y las piezas no han tardado en encajar. Ganar la Supercopa remontando 19 al Barca fue un chute de confianza para empezar, un título que podemos poner en buena medida en el haber de Llull, que firmó una final superlativa. Un nivel que, como era de prever, no ha conseguido mantener durante el curso, ni cerca, especialmente al tener que jugar de base por las lesiones en el puesto. Eso sí, la salud le está respetando este año, tanto a él como a Rudy y Causeur, los veteranos, piezas de cierto peso en el primer tercio de curso en este Madrid tan atomizado.

El equipo cierra el año líder en solitario de la ACB y segundo clasificado de la Euroliga, con un sólido balance acumulado de 29-4, pese a no haber jugado ningún partido con menos de dos bajas. Ventajas de una plantilla muy larga, sin estrellas exteriores de relumbrón pero equipada para el barro, potentísima en rebote y defensa. Ingredientes para volver a la F4 y competir de tú a tú con el Barca en las finales nacionales.

Los títulos definirán la nota de 2022, pero el objetivo primero, recuperar la ilusión, es de 2021 y lo doy por conseguido.