Garuba y Laprovittola se reivindican a costa de Fenerbahce

usman Garuba Fenerbahce

Una cara vale más que mil palabras

Lo de la Copa no fue un espejismo. No lo parecía, pero todavía hubo quien lo puso en duda, al no testarse contra el Barca. Solo ha hecho falta un partido para confirmar que, efectivamente, el Madrid ha entrado en cuarto creciente: la apisonadora pasó por el Sinan Erdem sin miramientos, +29 a Fenerbahce. Y no era una salida precisamente propicia, con cuatro bajas, ante un rival de nombre y con urgencias, en plena escalada clasificatoria (campeón de Copa turca y 6 victorias en los últimos 8 partidos de Euroliga). Vino a dar igual, el equipo ha encontrado la inercia positiva y con este nivel defensivo apenas da opción, pese a que los árbitros lanzaron un flotador a los locales en la primera mitad. En concreto a De Colo (11 tiros libres por 6 todo el Madrid), el jugador mejor arbitrado de Europa desde la retirada de Navarro.

Los parciales con Campazzo y Tavares

Están dejando de ser ya noticia los parciales positivos con Facu y Tavares en pista, y ayer no faltaron a la cita. +10 para cuando al comienzo del segundo cuarto se sentó el argentino, que no anotó ni una canasta y con todo firmó un partido magnífico, bueno, a su nivel del último mes: secando a Sloukas y tejiendo pases imposibles en estático. Von Karajan

tavares Vesely fenerbahce Real Madrid EuroleagueTavares continuó explorando la línea argumental de mayor protagonismo ofensivo que ya dejó entrever en la Copa: esas 8 canastas de ayer son su tope en Euroliga este curso. Y los 13 tiros de campo lanzados, también. Se atreve con floaters en las continuaciones y está firmando porcentajes interesantes en semiganchos de espaldas a 2-3 metros que antes apenas frecuentaba. Dada su tremenda superioridad física, cualquier incorporación a su repertorio ofensivo cerca del aro resulta tremendamente productiva. Es curioso cómo el caboverdiano le ha pasado por la derecha a Vesely (MVP el curso pasado) en la aristocracia de la Euroliga. Mientras Edy emerge como center dominador de la competición, al checo pareciera que le hubiesen caído cinco años de golpe, reconvertido de castigador de los aros en estilista de la media distancia wannabe. Con los dominadores como ellos, puedes intuir la decadencia en el momento en que empiezan a alejarse del aro.

Carroll subió 20 puntos, otro día en la oficina, pero más allá de los números su recuperación para la causa aporta un comodín táctico a Laso, contrapeso para equilibrar quintetos de vocación defensiva, como el inicial de ayer. Cuesta ver al americano a este nivel retirándose dentro de solo cuatro meses, pero dejarlo cuando aún está arriba sería la guinda a su carrera, y no hay que olvidar que antes que el jugador va la persona, y la prioridad de Jaycee es la familia, chapeu por ello.

trey-thompkins-real-madrid-eb19 (1)Todo funcionó como un reloj suizo en Estambul, ¡30 asistencias! Rudy fue clave en el segundo cuarto para cortar el conato de remontada y el dúo interior reserva, Thompkins-Mickey, vio el aro como una piscina olímpica (12 de 13 tiros de campo). Pero la mejor noticia para el Madrid fue el regreso a la rotación, a buen nivel y en plaza grande, de Garuba y Laprovitola.

Un regreso, todo sea dicho, forzado por las lesiones y no fruto de una decisión técnica, que es lo que tiene jugar en un grande. En el caso del argentino tiene por delante casi un mes para reivindicarse y justificar su fichaje, el tiempo previsto de baja de Llull. Y empezó con muy buen pie, sólido en la dirección (7 asistencias), de hecho, mejor en ese segmento que el balear las últimas semanas. Si Lapro rinde como ayer, bien podrían jugar juntos cuando regrese Llull, es más, seguramente esa fue siempre la idea.

Y tremendo estuvo Garuba, al que la lesión de Felipe pero sobre todo la de Randolph (que tiene para dos meses) le abren de nuevo las puertas de la rotación en Europa, de la que llevaba tres meses desaparecido, coincidiendo con el regreso de Thompkins. Todo hay que decirlo: en ACB, pese a seguir contando, su rendimiento había caído sensiblemente respecto al comienzo de curso, entre la jornada 10 y 18 firmó negativo en la estadística de +/- en todos los partidos. Pero ayer regresó a la rotación europea por la puerta grande, como si estos tres últimos meses de rookie wall nunca hubiesen sucedido. Magnífico en defensa y sensato en ataque, sumó un poco de todo, como él suele: rebotes, asistencias, dos tapones de anuncio, tres robos y hasta un triple. Dejó en el Sinan Erdem una enorme sensación de solvencia y aplomo para su edad, el heredero natural de Felipe.

Campeón por aplastamiento

37 años cumple en abril, menuda leyendaza.Si algo ha venido a enseñarnos esta Copa del Rey de Málaga es que el Madrid continúa teniendo una marcha competitiva más que el resto en ACB, también este curso, pese a la mastodóntica inversión del Barca en verano. Un reprís por oficio, carácter, profundidad de plantilla, conjunción y defensa, ingredientes que además de dinero requieren paciencia y estrategia. Ante el aluvión de fichajes rutilantes del rival directo, la dirección técnica blanca mantuvo la calma y apostó por continuidad. Una continuidad expresada en fichajes discretos, incluso decepcionantes en la comparación con el vecino, pero también y sobre todo en las millonarias renovaciones de largo plazo de Campazzo y Tavares, blindados ante la tentación NBA y señalados como líderes naturales del equipo para los próximos años.

Unos jugadores franquicia algo heterodoxos, de pocos puntos y corte claramente defensivo, una apuesta escasamente sexy para el aficionado intermitente pero cuyos réditos ya caen como fruta madura. Este título de Copa, el más claro de los seis de la era Laso (pese a las dudas de juego en las semanas previas), se ha cimentado en la defensa, haciendo parecer bandas de juveniles al anfitrión Unicaja en la final y a todo un Valencia en semifinales, el mismo que batió de ley al Barca el jueves. Ambos se quedaron en 68 puntos y así, claro, pues se cierra la puerta.

A los hombros de Facu y Tavares

Las dos estrellas blancas llegaban a la cita en pico de forma y rayaron a un nivel estratosférico en el Martín Carpena. Tavares ejerció su habitual dictadura en la zona a base de rebotes, tapones y pánico en la ofensiva rival. Ya sabéis, exteriores paseándose por la pintura sin mirar el aro y pívots arqueando ridículamente sus ganchos para evitar la humillación de otra boina. Además, Edy adornó su dominio atrás con una gran eficacia cara al aro (14 de 17 tiros de campo), no solo a base de mates, sino también de ganchos y floaters en continuaciones desde 2-3 metros. Una prometedora línea argumental a medio plazo.

Captura de pantalla 2020-02-16 a las 23.47.26Con Facundo Stockton se le agotan a uno los adjetivos, confirmadísimo mejor jugador de la ACB, manque pese a Mirotic y a los enamorados de la estadística de valoración en ligas regulares. A ver quién puede siquiera toser al argentino, MVP de las tres últimas competiciones nacionales (final ACB, Supercopa y Copa). 31 asistencias por solo 3 pérdidas en el torneo, y 9/15 triples. Es paradójico que las mayores dudas respecto al juego de Campazzo cuando regresó a Madrid tras la cesión en Murcia fueran precisamente la inconsistencia de su tiro exterior y su excesivo ratio de pérdidas. Su caso es un recordatorio de cómo el talento, la confianza del cuerpo técnico y trabajo, mucho trabajo, pueden cincelar una estrella. Remarco lo del trabajo porque, en el caso de Facu, tras esa imagen de prestidigitador canchero se esconde un workaholic casi enfermizo. Milagros a Lourdes.

Los viejos rockeros

Jaycee Carroll final Copa del Rey ACB 2020La Copa viene también a desmentir la idea extendida de que el Madrid sigue siendo muy dependiente de Rudy y Llull. El equipo ha jugado un torneo extraordinario pese a que el primero apenas ha podido aportar por problemas físicos y el segundo solo ha jugado un partido bueno de tres. De todas formas, en el caso del menorquín, el balance es positivo, teniendo en cuenta de lo bajo que partía: tuvo un papel destacado en el único duelo igualado en la Copa, contra Bilbao. El sábado patinó y el domingo para cuando salió a pista ya no había partido. Se reservó en la segunda parte por molestias, isquios, en principio nada grave.

Al final, las estructuras del Madrid son sólidas y el ataque lo suficientemente coral como para no depender de un solo jugador, ni siquiera de Rudy y Llull, como en otros tiempos. El dúo de ala-pívots, Facu, Deck, Causeur o incluso Mickey pueden aportar anotación si la ocasión se tercia. De las alas suele alcanzar con que al menos uno vea aro cada partido: contra Bilbao fue Llull y el fin de semana Carroll recogió el testigo, y tan ricamente, oiga: 12 puntos a Valencia y 20 a Unicaja. Vaya nivel a sus casi 37 años. Si con el menorquín quedamos a la espera de confirmación de esos brotes verdes, con Jaycee podemos afirmar rotundamente que ha vuelto tras su zozobra navideña por motivos familiares. Ya avisó en los duelos previos a la Copa y lo ha corroborado en Málaga, con su esposa en la grada. A Baylee, por cierto, le preguntó Lucio durante la celebración si su esposo seguiría otro año de corto y, no sé a vosotros, pero mí ese “ya veremos” me sonó a un NO bien grande.

Real Madrid Copa del Rey 2020

Óleo sobre lienzo: Copa del 2020. Llull Copyright

Y al amanecer del quinto día… despertó Llull

Llull Copa del Rey Bilbao 2020 Real MadridTampoco nos engañemos, no pintaba especialmente bien esta Copa para el Madrid antes de empezar, mucho más irregular que el Barca las últimas semanas, con el juego exterior bajo mínimos y el hándicap del descarte de un extracomunitario. Pues solo ha hecho falta una tarde-noche de baloncesto en Málaga para saltar por los aires los análisis previos. ¿A cómo se pagaba en las casas de apuestas que el Barca, vigente campeón y favorito, caería en cuartos de final y Llull sería el máximo anotador de la victoria blanca? Así es la Copa del Rey.

El Madrid batió al Bilbao en la mejor actuación colectiva en competición doméstica de lo que va de 2020. Si el resultado no fue más amplio fue porque el rival también juega, y el de ayer tenía más vidas que un gato. Respondió a cada intento de demarraje de los blancos, hasta el que lideró Llull en el último cuarto. Habían corrido ríos de tinta sobre el menorquín las últimas semanas, por su evidente crisis de juego al regreso de la lesión, opiniones opuestas y en muchos casos radicales. Ni estaba “acabado”, como decían desde la bancada apocalíptica, ni tiene sentido esperar el regreso de “el mejor Llull”, aquel MVP de todo en 2017, como defendía la otra. El propio jugador había dado muestras de nerviosismo, entrando al trapo de los agoreros en Twitter y en zona mixta.

El coco de Llull

Como habíamos comentado, su problema de juego tenía su origen principalmente en el coco, una cuestión de confianza. Igual que cada pérdida y tiro fallado le hundían un poco más en el fango, cada triple le devuelve a la dinámica. Creo que para cualquier madridista de bien fue una alegría verle disfrutar en la pista y volver a sumar al equipo. Fue una aparición, cual Gandalf con los Rohirrim al amanecer del 5º día. Hizo un partidazo en su versión selección o Madrid noviembre’19, la de puñal desde la banca, más ejecutor que director, que es la vara de medir realista y lo que necesita el equipo de él para aspirar a todo. Acertó un par de triples de teórico bajo porcentaje que no siempre van a entrar, pero también limitó errores (0 pérdidas) y en general su selección de tiro fue mucho más cabal que en fechas previas, lanzando equilibrado y con los pies mirando a canasta. En definitiva, brotes verdes y un chute de confianza para el grupo.

A Carroll le defendieron bien, Causeur hizo daño por momentos y Rudy resultaba evidente que está lesionado, o muy tocado (arrastra problemas de aductores). Ha forzado para estar en la cita, un detalle, pero no contaría demasiado con su concurso el fin de semana. A Bouteille, ‘el deseado’, le secaron entre Deck y Taylor. Si el casting para sustituir a Carroll está entre el francés y Prepelic, la final está reñida, ambos son magníficos jugadores y tiradores, de un nivel similar. De entrada Bouteille es alero y no escolta. Posee un enorme talento para sacar porcentajes altos de lanzamientos forzados de media y larga distancia, con el defensor encima, preciosos para el aficionado, un poco old school. Sin embargo, es menos dinámico que Prepelic, va justo de físico, genera poquito desde bote y no llega hasta el aro. El esloveno quizá no sea tan consistente en el tiro, pero tiene la ventaja de que ya pertenece al club, conoce el vestuario, sí es escolta y puede generar algo desde bote = puntos baratos desde el tiro libre. En fin, queda todavía tiempo para debatir del tema, homenajear a Carroll como merece y cerrar el capítulo sustituto. Patxi, ahora estamos a setas.

Campazzo, favorito a MVP

Facundo Campazzo Bilbao Copa del Rey Real Madrid 2020

Laso descartó a Thompkins como extracomunitario en beneficio de Mickey, la opción tácticamente más lógica. El americano, sin embargo, fue de lo más flojito del equipo y, dado que se pueden hacer cambios en la convocatoria a lo largo del torneo, no sorprendería ver a Trey de corto más adelante.

Si Llull fue quien clavó la daga a Bilbao, el sostén del Madrid fueron Campazzo, Tavares y Deck. Facu continúa en pico de forma, impartiendo cátedras de dirección cada velada: acumula 51 asistencias en sus últimos cuatro encuentros (9 ayer) y, si sois de apostar, me parece claro candidato a MVP. Tavares volvió a ser un valladar, y lo fue ante una de las mejores parejas de centers de la competición, el puesto estrella de este Bilbao. Subió 14 rebotes y 26 de valoración, candidato también a MVP, menos que Facu solo por el hecho de que lo decide la prensa y suele decantarse por los bajitos, más vistosos al aficionado. El tercer sostén del grupo fue Gabi Deck, aliado con Campazzo, que le asistió en no pocas de sus 8 canastas (de 9 intentos). El alero argentino parece estar recuperando la estela de su gran arranque de temporada, promedia valoración 20.2 en las últimas cinco citas de competición doméstica. Tiene un IQ altísimo en pista y buenas manos, un verdadero pichichi cerca del aro. Venderá pocas camisetas, pero es el ‘fichaje’ del año de la sección, y lo sabéis.

Adiós, Barca

Cory Higgins Barcelona Valencia

Antes de todo esto, el Valencia había tumbado al Barca, al que parece haber tomado la medida, pues ya dominó y bien mereció a los puntos haber ganado el duelo de Euroliga del martes pasado. La de ayer fue una victoria de ley, un repaso épico de Ponsarnau a Pesic. A falta de juego colectivo o ideas en ataque, el Barca recurrió al triple, muchos de ellos forzados, lo que lastró el porcentaje. Lanzó 43, por solo 27 tiros de dos: si lo hace el Madrid y cae en cuartos de final ya estaríamos pidiendo la cabeza de Laso por jugar “como un pequeño”. Al final, este Barca saca adelante la mayoría de los partidos gracias a la suma de arrebatos puntuales de acierto ofensivo individual, por al enorme talento de la carísima plantilla que le han comprado a Pesic. Pero colectivamente es un estilo algo pobre, con sistemas del siglo pasado y sucesión de aclarados 1×1, que empequeñece a teóricas estrellas como Cory Higgins y Brandon Davies, claramente venidas a menos y sin cuyo concurso a un nivel más homologable este Barca está limitado para optar a títulos. Ya se le han escapado los dos primeros…

Dicho lo cual, tampoco hay lugar para la relajación en las filas blancas pese a la eliminación del rival a batir. El sábado espera Valencia, séptimo clasificado de la Euroliga y en pleno pico de forma, de facto el tercer mejor equipo del basket español a febrero de 2020. Viendo el nivel del otro lado del cuadro, bien puede ser una final adelantada. A disfrutar.

Un Madrid cual montaña rusa

Carroll berlin Jaycee Alba EuroleagueSi el Madrid está en crisis, dadme muchas crisis de estas. Victoria en Berlín y se pone con dos partidos más average ya de ventaja sobre el cuarto clasificado, CSKA, que volvió a palmar. El triunfo en Alemania, eso sí, fue de frenopático, un encuentro de plusmarcas y extremos como no recuerdo, un ejercicio de irregularidad, resiliencia e inconsistencia. Por resumir la montaña rusa lo más rápido posible, para los rezagados: exhibición colectiva histórica en el primer cuarto (41 puntos anotados, récord de la Euroliga), seguido de un descalabro bíblico en el segundo (-26, el peor parcial del Madrid en la historia de la competición). Tavares desactivó al Alba en el tercero y Campazzo igualó el récord de asistencias de la competición en un partido (19). Randolph las metió de colores (27 puntos), Taylor hizo su partido más completo del curso y Carroll se reencontró con el baloncesto (27 puntos). Dejo a Jaycee para el final porque es la mejor noticia: no hace falta que enchufe 27 cada partido, con que recupere su nivel de acierto habitual será el mejor fichaje del equipo para la Copa, pues alivia el problema más acuciante a día de hoy, que es la falta de puntos de las alas.

Pero hoy he venido a hablar de Llull, que ha sido el principal tema de debate esta semana. Llevamos días dándole vueltas a su estado de forma y sus consecuencias en el devenir del equipo. Se han leído análisis tácticos sesudos sobre el problema del segundo base en el Madrid, que si al equipo se le apagan las luces cuando el menorquín dirige en solitario, que si encima Laprovittola no alcanza… Principalmente escucho soluciones de manager de consola, o sea, fichar. “Será por dinerooooo”. Siento advertir que para eso habrá que esperar (como poco) hasta el verano, pues no se va a traer otro base a mitad de curso teniendo ya tres en nómina (y no precisamente baratos). Somos los que estamos, y viendo los dos últimos encuentros de Llull creo podemos aparcar el debate táctico, porque el 80% del problema ahora mismo está en su coco, más que en sus piernas o muñeca.

Es una penita verle, resta al equipo, y lo digo desde el máximo respeto y cariño que le tengo, como leyenda del madridismo que es. El descalabro del segundo cuarto en Berlín coincidió puntualmente con su paso por pista, lo cual se está convirtiendo en hábito en las últimas semanas, dicho sea de paso, acompañado ayer por Trey, Lapro o Causeur, entre otros, que parte de culpa también tuvieron. Pero era Llull quien dirigía la nave y se cascaba chufas posesión tras posesión. Malos lanzamientos que no son en muchos casos el problema en sí mismo, sino el síntoma, el resultado de un ataque sin ideas, de sistemas ejecutados tarde y mal, de incapacidad para generar soluciones para el resto ni en 2×2 ni, sobre todo, en 1×1. Está para los leones desde que ha regresado de la lesión (¡2 de 15 tiros de dos!), y resultan ridículos los esfuerzos de los periodistas y tuiteros que, por corporativismo mal entendido, se empeñan en descalificar a cualquier hijo de vecino que ose constatar la evidencia. “¡Traidores!”. No, oiga, la crítica (constructiva) es el ADN del madridismo, siempre lo decía Turpin. De periodistas amigos de los jugadores españoles está la profesión llena, pero quizá no sean el faro más desinteresado por el que guiarse.

Viendo el vaso medio lleno, resulta imposible que Llull siga así de mal mucho más tiempo. No es realista, hace dos meses era un jugador útil, con sus altibajos, pero en dinámica y sumando. En algún momento, más pronto que tarde, recuperará confianza y dejará de restar al equipo para volver a sumar, en mayor o menor medida. Y recuperar la confianza pasa por darle minutos y oportunidades, a costa incluso de encajar parciales negativos en los segundos cuartos. Una inversión que esta haciendo Laso a corto-medio plazo para recuperar a un jugador importante en la rotación y clave para el estado anímico del grupo.

Larkin abusa del Madrid en Goya

shane-larkin-anadolu-efes-istanbul-eb19 (1)En verdad el Madrid cuajó un partido digno. No es que esté para muchos trotes, pero fue la actuación más homologable en las cuatro derrotas consecutivas que acumula ya. Contra la mayoría de rivales hubiese servido, el problema es que ante el líder no alcanza con brotes verdes, pese a que le falten dos titulares, Micic y Duntston. Porque a cambio juegan de memoria, defienden como lobos (tremendos Balbay y Singleton), tienen respeto arbitral y, sobre todo, cuentan con el jugador más desequilibrante de esta Euroliga, y de largo, Shane Larkin. Es más, diría que el mejor que hemos visto pasar por Goya en varios años. Una auténtica lagartija supersónica, que se escabulle por las rendijas de la defensa. En plena frustración por la derrota casi me levanté a aplaudir porque, en términos taurinos, lo suyo fue de puerta grande… y van muchas semanas ya. Va a ser un MVP por aplastamiento.

A su lado “Campazzo pareció un cadete” (Chuso dixit), superado reiteradamente en defensa (que ya hacen falta piernas) y sequito en ataque. Chicho Terremoto quedó reducido a ligero temblor sísmico. Se le apagaron las luces en estático, una película – de miedo- que ya hemos visto alguna vez en duelos top, y lo remató con dos penetraciones disparatadas en las posesiones clave. Tampoco sirve ahora hacerse el sorprendido: Efes, que ha ganado 14 de los últimos 15, era y es el favorito al título este curso, porque defiende y tiene a los dos mejores creadores desde bote del continente, que es a lo que se juega ahora en basket FIBA. El Madrid ha apostado por la continuidad, aprovechando los recursos previos del roster, por estrellas de corte defensivo y una plantilla de talento atomizado, la apuesta lógica y que le servirá para seguir arriba, incluso darse una oportunidad. Pero cuando calienta el sol, cuando ya no sirven las pizarras y decide el talento individual, la diferencia reside sencillamente en tener o no a Larkin, igual que hace dos años lo era tener o no a Doncic, en otro estilo, pero también dominador.

Dicho lo cual, hubo mucho más partido que Larkin. Empezando por lo bueno: los interiores blancos cuajaron actuaciones muy sólidas todos, tanto Tavares como Thompkins y Mickey, que sumaron 50 de los 79 de valoración del equipo entre los tres. Pero el resto fue un solar, salvo alguna pincelada de Llull, que con 5 asistencias y 4 triples fue el único exterior homologable. Los 6 minutos de Felipe y los 5 de Laprovittola en un partido de este nivel son un brindis al sol, el clásico buenismo ‘out of context’ de Laso.

Por no hablar de la titularidad de Carroll al comienzo de ambas partes: un acto de fe dado su momento de forma y la entidad del rival. La cosa acabó en esperpento y el muchacho un poco más hundido en la depresión que arrastra desde que su familia se mudó a USA. La grada del Wizink terminó pidiendo su cambio por compasión cristiana. Las falló de todos los colores y se fue hasta -7 de valoración, su peor actuación en los 237 partidos Euroliga de su carrera. Cuesta entender que Causeur, con Lapro y Carroll tan superados por las circunstancias, se quedase en solo 7 minutos de juego.

Rudy regresó pero se dejó la chispa por el camino, igual que Deck, venido a menos desde aquel pico de forma de noviembre. En fin, cuatro derrotas seguidas que debe ser de las peores rachas de la era Laso: mucho trabajo por delante, para reecontrar sensaciones y recuperar cadáveres para la causa, frenar la sangría en las fases regulares y revertir la dinámica antes de la Copa.

Prepelic, calienta que sales

Carroll PrepelicNo por esperada la noticia es de menor calado: se nos retira Jaycee Carroll a final de temporada, según adelanta Encestando. Así se lo habría comunicado ya al club, para dar margen a buscar sustituto. Todas las piezas encajan: cumple 37 en abril, el mega rancho está listo, termina contrato en junio y se encuentra inmerso en “problemas familiares”, que estarían detrás de su ausencia en los últimos partidos. El club le ha concedido permiso para viajar a EEUU, a donde se mudaron en noviembre su esposa  y los 4 hijos. Llegado el momento se le rendirán honores al nivel de su figura: el mejor americano que ha vestido la camiseta blanca y el mejor tirador puro de la historia de la Euroliga, como poco en lo que va de siglo.

Antes de que empecéis con los llantos, advierto: Jaycee no tiene sustituto, y no lo tiene porque es uno entre un millón, nunca habíamos conocido a esta orilla del Atlántico semejante grado de perfeccionamiento del tiro de 3 saliendo de bloqueo y de la bombita en penetración. Sus porcentajes de conversión en ese tipo de lanzamientos son altísimos en comparación con la media de ‘mercado’. Hagámonos a la idea, simple y llanamente no hay otro como él. Quien espere que el Madrid encuentre al ‘nuevo Jaycee’, se va a mojar las ganas en el café, porque es una quimera. Igual que no había recambio posible para Doncic en 2018 o para Chacho en 2016. ¿Recordáis lo que pasó entonces? Que nos hicimos el harakiri porque el club fichó a sustitutos de teórica ‘poca monta’,  aunque a la postre el equipo continuó arriba exactamente igual. Así que: aprendamos la lección y no seamos unas histéricas.

La tarea no es comprarse un clon de Carroll para combatir la melancolía, o un Ferrari para desviar la atención (Sugus para el primero que pida a De Colo), sino suplir el hueco que deja el americano en términos deportivos, contabilizados fríamente y estadística en mano. Porque de esto va el baloncesto del siglo XXI. Y el hueco que deja Carroll en 2020 se mide en unos 8-10 puntos desde el banquillo, como primera opción en sistemas para tirador en estático. Un rol similar, por ejemplo, al de Kuric en Barcelona y que tan bien cumple. A diferencia de los casos de Chacho y Luka, no hay activos en la plantilla blanca cuya evolución pueda cubrir el espacio vacante. En su día, la aportación de Rodríguez en la creación desde bote la suplió Doncic con su estirón, y al propio Luka el año pasado le hizo olvidar Campazzo con su eclosión definitiva. No hay sin embargo dentro del roster un especialista tirador en ciernes como sí había generadores desde bote, así que toca importarlo.

El prejuicio heredado

Y la opción más lógica y probable, el plan A que baraja el club, es renovar y repatriar a Klemen Prepelic a final de curso. Es peor tirador puro que Jaycee (menuda sorpresa) aunque a cambio puede echar el balón al suelo y sacar puntos baratos desde el tiro libre. Si alguno temió que solo fuese flor de pretemporada, puede estar tranquilo a estas alturas: máximo anotador de la ACB con 22.1 puntos de media en 16 jornadas, el promedio más alto visto en la liga desde hace algunos años, y con su Joventut inmerso en la lucha por puestos de playoff tras un comienzo titubeante. Sin embargo, pese a esos números astronómicos, a su pasaporte comunitario, a la relativa concordancia táctica y a su evidente evolución, sobre todo en aplomo y picardía en pista, leo a muchos parroquianos desaconsejar la operación retorno. Claro, es que les sabría a poco, “queremos a Fredette”, porque nos metió 18 puntos en OAKA y somos de ‘culo veo, culo quiero’. Lo de que sea extracomunitario, tenga contrato en vigor hasta 2021 y defienda como mi abuela, nah, detalles menores.

Son los mismos parroquianos, suponemos, que lamentaron en su día el retorno de Campazzo, “el tapón ese argentino que nos colocó el Chapu”, porque perdía muchos balones y no era lo mismo Murcia que Madrid. Al final, se juzga desde el prejuicio del recuerdo: tendemos a crear opiniones y a mantenerlas fijas, impermeables a la evidencia, casi siempre por el mero orgullo tertuliano del ‘ya lo dije’. Pero tratamos material permeable, los deportistas evolucionan, maduran y envejecen, a veces se estancan. En Madrid recordamos a Prepelic de su lastimoso paso por el equipo en la 2018-19, cuando le tocó desempeñarse de lo que no es (base) por culpa de las lesiones de Llull y de una plantilla mal construida, con overbooking de escoltas y escasez de directores. Pero, ¿os imagináis que Laso hubiese alineado dos meses a Carroll de base en su primer año en Madrid y le hubiésemos colgado para siempre el sambenito de ‘no sabe botar’? Liberémonos de prejuicios y confiemos en la dirección técnica, que motivos nos ha dado.