
Disculpadme de antemano por ser así de aburrido. Entiendo que el arbitraje de la final es el tema del día y una fábrica de likes en redes sociales, pero no vengo a desahogarme. Sí, se equivocaron en un par de decisiones que perjudicaron al Madrid en los últimos 90 segundos, esas faltas a Facu y Feliz. Sin embargo, esta no es una crónica de la final, vengo a hacer balance. Ayer terminó la temporada en la Euroliga, una meta volante lo suficientemente importante como para ir sacando conclusiones en clave blanca.
De menos a más
La nota general que pongo al año europeo del equipo es un notable alto. No puedo dar un sobresaliente sin levantar el título, pero justo por debajo. Insisto en que esta valoración se circunscribe estrictamente a la Euroliga, por otro lado la competición de referencia para el Madrid, donde se mide con sus pares cada semana y por tanto la que más pesa en el balance del curso, a modo de nota combinada.
Tercer puesto de la fase regular, finalista de la competición y con opciones de título literalmente hasta el último minuto, a pesar de jugar la final en clara inferioridad por las lesiones concentradas en el puesto de pívot (-16 rebotes). De hecho, el equipo cuajó una magnífica Final Four, desplegó un baloncesto de quilates, una demostración de carácter y competitividad. Jode morir en la orilla pero el regusto que deja está más cerca del orgullo que de la decepción.
Scariolo reivindicado
Ha sido una temporada europea de menos a más, con un inicio bacheado, lagunas defensivas y un insólito desequilibrio entre los resultados como local y visitante. Reconozco que por momentos llegó a irritarme el relato público de Scariolo, de poner excusas y quitarse presión, pero le concedo el crédito por apostar ciegamente por Garuba, encarrilar a Hezonja y adaptarse a las circunstancias según han llegado lesiones a última hora. Diría que regresa reforzado de Atenas, tras hacer honor a su fama como preparador de partidos, en entredicho con la hostia de la final de Copa.
Puestos a sacarle peros, me hubiese gustado ver algo más a Procida, solo 39 minutos en 44 partidos, un jugador al que ya contemplaban 3 temporadas de experiencia en la Euroliga. Quiero pensar que responde a un plan de desarrollo y que el año que viene gozará de más oportunidades, porque basket seguro que tiene.
La competencia de Oriente
El contexto importa en el análisis, el bosque más allá de los árboles. Y el dinero en el basket europeo (y con él muchos de los mejores jugadores) ha pivotado hacia Oriente, con los griegos como dominadores y Hapoel + Dubai de actores emergentes. Entre los cuatro están generando una enorme inflación que reduce mucho la capacidad real de mercado de clubes ‘tradicionales’ con presupuestos relativamente estables. El Madrid entre ellos, a pesar de incrementar este curso alrededor de un 20% la inversión deportiva, todo sea dicho, tras dos años congelada. La inflación en los salarios de los jugadores Euroliga crece a un ritmo que los clubes occidentales sencillamente no pueden seguir.
Por cierto, dejemos de comprar el marco mental de los haters y superemos la paletada de comparar el presupuesto de los clubes en bruto, como si el gasto en IRPF y cheerleaders ayudase a cerrar el rebote. Cualquier cifra distinta a la masa salarial neta es solo ruido, y en esa el Madrid se sitúa el 4º de la competición, a bastante distancia de los dos primeros.
La aportación de los fichajes

Los fichajes de verano trajeron un aumento del potencial de plantilla, sobre todo el cambio de Ndiaye por Lyles+Okeke, que subieron de forma inmediata el nivel de la rotación, el primero desde el ataque y el segundo desde la defensa. La renovación de Lyles me parece quizá la prioridad de la sección a día de hoy, sería un temeridad dejar escapar a otro club europeo un talento de este calibre por escatimar unos cientos de miles anuales. Le veo como una de las piedras sobre las que construir, junto a Hezonja y lo que pueda venir por fuera.
Maledon ha esquivado los problemas de lesiones que condicionaron a Musa el año pasado, a quien desde un puesto diferente vino a sustituir por status en la rotación y rol en la generación desde bote. Sin llegar a colmar expectativas, el francés ha dado un rendimiento sólido como reserva de Facu. Con 24 años y una vez pagado el peaje de la adaptación, cuento con que irá a más el próximo curso. Algo parecido a lo de Feliz esta temporada, por cierto, uno al que convendría ir ampliando el contrato.
Alex Len mantengo que fue un capricho de Scariolo, que puso una cruz a Bruno desde antes siquiera de verle entrenar. No tengo nada contra Len, jugador aprovechable, pero igual que me lo parecía Bruno. No tuvo ningún sentido gastarse los cuartos en un cambio en el fondo de armario (3º pívot), el dinero es finito, hay que priorizar el gasto. A lo mejor hubiese estado mejor invertido, por ejemplo, en cortar a Kramer (si tanto le disgusta su perfil a Scariolo) y fichar a un exterior que mejore al dúo Llull – Abalde, muy justitos para la rotación de un contender a la Euroliga, pese a la final digna que firmó el gallego.
Retos pendientes
Facu ha pinchado en Atenas, poco a poco se le va notando la edad. Sigue siendo un jugador de mucho nivel, aún le queda gasolina, a su playoff me remito, pero empieza a ir justito para un rol de generador de referencia en un contender al título, con 90 partidos por temporada, que es como está montada la plantilla ahora. Son 35 años ya, su prime quedó atrás, es ley de vida. Convendría ir reforzando el puesto de 1-2 con cierta ambición, y no esperar a la jubilación de Campazzo para buscarle recambio.

Otra consecuencia de Atenas, y esta es la peor, es la lesión de Garuba, que llegaba seguramente en el mejor momento de su carrera. Asentado como center reserva y convertido en factor defensivo de primer orden. Aquiles roto (ya oficial) significan de 9 a 12 meses de baja, y a ver cómo vuelve, siendo un jugador tan dependiente de su físico. Tremendo infortunio que retoca sensiblemente los planes del club en mercado para cubrir la salida de Len+Almansa. Ya no sirve con un tercer pívot apañado, pa’porsi: con Usman fuera de la ecuación durante la mitad de la próxima temporada, va a hacer falta fichar un reserva de garantías. Y eso cuesta dinero, más del que quizá la sección tenía pensado destinar a ese puesto.
Emerge el nombre de Poirier, de cuyo contratazo quiere deshacerse Efes. La parroquia blanca tiene debilidad por él, y no es para menos, dejó muy buen recuerdo, pero ojo a su estado físico, cumple 33 en otoño y se ha perdido el 65% de los partidos este curso. Sería una apuesta de riesgo. Otro candidato sería el propio Yurtseven, en función de la sensación que cause en los playoffs ACB.

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