Empieza con mal pie la operación “Rescatar al soldado Abalde”, descartado de la lista de España para el Mundial. Con Rudy y Llull preferiría justo lo contrario, que descansasen e hiciesen la pretemporada completa con el Madrid, que guardasen la poca gasolina que les va quedando para el club que les paga. Pero el gallego necesita confianza a paladas y la selección parecía un entorno propicio, con buen ambiente y menos competencia. Pero se queda fuera, lógico viendo su nivel en los amistosos, el mismo que conocemos últimamente en la capital.
La temporada 2023/24 se me antoja clave en su carrera, la de levantar el vuelo y encontrar su sitio, aunque sea como peón de rotación, o la de hundirse en la irrelevancia. Digo clave porque después de tres años en el Madrid de poco a menos, siempre por debajo de las expectativas, le ha caído del cielo una oportunidad para reivindicarse y romper su dinámica menguante, la salida sin cubrir de Adam Hanga. Un espacio en la rotación que a priori lleva su nombre escrito.
No me llevo a engaño, no es que el cuerpo técnico apueste de repente por la vía Abalde sino que se ha impuesto la coyuntura. El presupuesto ha bajado y la sección tiene muy poco margen de maniobra este verano. Por eso no se ha podido atar aún la ampliación de Tavares, pese a haber reducido tres fichas del roster, y demos gracias a que Campazzo ha puesto muchísimo de su parte para volver, aceptando un salario literalmente la mitad de su caché real en mercado.
En ese contexto de somera desinversión, en la tesitura entre Hanga y Abalde, la dirección optó por la opción barata, darle otra oportunidad al gallego, cupo nacional y salario más bajo. En igualdad de condiciones el entrenador hubiese preferido al húngaro, a su utilización el año pasado me remito, pero terminaba contrato y Abalde no, y el Madrid no es de rescindir jugadores y pagar indemnizaciones. Además, Chus Mateo todavía no pincha ni corta en la política de fichajes y, al fin y al cabo, al menos sobre el papel, Abalde está más que capacitado para cumplir el rol vacante de multiusos exterior de perfil defensivo.
El problema es que con Abalde en el Madrid todo sobre el papel pinta mejor de lo que luego luce en la realidad. Su fichaje hasta la fecha solo puede calificarse de inversión fallida, recordemos, 1.5 millones de euros por su cláusula, el transfer más alto que haya pagado nunca la sección. Conviene matizar que esto no es fútbol, que su salario no es particularmente alto y el precio de un jugador deberíamos calcularlo ponderando salario y transfer. Pero, vamos, ni por esas…
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
El fichaje de Abalde en su momento nos pareció una apuesta tan cara como segura, avalada por dos años de experiencia Euroliga en Valencia, es decir, cierto rodaje en la élite. Además, había destacado en cada etapa del baloncesto de formación y su combinación de físico y técnica era (y aún es) un lujo en Europa. Pero en vez de asentarse y seguir creciendo, se apocó al llegar a Madrid.
Hay quien naturalmente se crece ante la competencia y la adversidad, pero son los menos en la vida mundana, la mayoría necesitamos un empujón. Abalde aterrizó en Goya en un juego exterior innecesariamente sobrepoblado, que o le echas un poco de morro o te hundes en la irrelevancia, a la sombra de viejas glorias. Abalde no le ha echado ese morro, al contrario, progresivamente timorato en la toma de decisiones desde bote, ejecutando sistemas como un autómata. Demasiado respeto a las jerarquías previas y aversión al error. Sumémosle algunas lesiones inoportunas y el estancamiento de su tiro exterior, la herramienta que más se suele mejorar con la edad, y el resultado es la perfecta intrascendencia.
Leo sobre Abalde en Twitter opiniones lapidarias y peyorativas, dándole por caso perdido, «no vale ni para ña ACB». Su rendimiento ha sido discreto, vale, pero en esas opiniones veo también mucho de percepción y expectativas. El aficionado medio suele juzgar a los jugadores casi en exclusiva por su rendimiento ofensivo, lo que más se ve y computa en la estadística, precisamente el segmento donde más se nota el problema de confianza de Abalde, que sin embargo sigue siendo un defensor muy competente. El gallego es además víctima de las expectativas, las que levantaron la propia cláusula que se abonó por él y los típicos titulares de la prensa deportiva española con comparaciones grandilocuentes. «El nuevo XXXX», «el heredero de XXX», etc.
En vez de concentrarnos en la decepción de lo que nos dijeron que iba a ser y no está siendo, podemos adoptar un enfoque constructivo, dar otra oportunidad a Abalde a ver si todavía puede serle útil al Madrid. No como una estrella, eso lo hemos entendido, pero sí en un rol secundario que de todo hace falta en una plantilla tan larga. Para eso necesita desbloquearse, recuperar la confianza, Desde luego la del técnico, aunque sea un poco obligado por las circunstancias (la marcha de Hanga), y sobre todo la confianza en sí mismo, volver a creérselo.
“A este nivel todo el mundo tira bien, todo el mundo bota bien, es fuerte y rápido… la diferencia es mental”, son palabras del propio jugador en una entrevista a El Mundo en 2020, en la que explicaba la importancia que tuvo un psicólogo deportivo (J.M. Bernat) en su etapa en Valencia. “Trabajé a todos los niveles. La búsqueda de confianza, la concentración en los pequeños detalles, la gestión de los errores”.
Seguramente ese sea el camino, él lo sepa y esté trabajando en ello, aunque todavía no se vean los frutos. El problema de Abrines era otro pero también de coco, necesitó casi dos años de barbecho para resetearse pero hoy es una pieza muy útil en la rotación azulgrana. Un espejo en el que Abalde puede mirarse. Me niego a declarar como caso perdido a un jugador con solo 27 años y las condiciones del gallego. Además, que dada su condición de cupo nacional y la coyuntura financiera, la sección tiene poco que perder y mucho que ganar dándole esta nueva oportunidad.
La incorporación de Campazzo, oficiosa desde hace dos meses y oficial al fin ayer, bien puede ser la única del Madrid este verano, para disgusto de aficionados y en contraste con las cuatro salidas: Hanga, Goss, Cornelie y Randolph. La aritmética es sencilla: se reduce el número de fichas del roster, lo cual de entrada veo sensato. La temporada es larga y seguro que habrá lesiones, pero una plantilla de 17 jugadores era un dispendio difícil de gestionar para el entrenador y un sumidero de masa salarial para las arcas del club.
La idea del Madrid, según periodistas fiables, es dar por cerrado el plantel con la llegada de Facu. Lo cual casa con la aparente inacción ante el esperado regreso a Europa de los Hernangómez. Willy ya es jugador del Barca, más o menos entendible por las cifras de la oferta azulgrana y por ser el puesto mejor cubierto del Madrid. Pero es que tiene casi toda la pinta de que Juancho irá detrás (salvo pretendiente NBA de última hora), una vez se desencalle en los próximos días la negociación para el finiquito de Mirotic, con quien comparte agente. Y Juancho sí tendría encaje en la plantilla del Madrid, el mismo que en la del Barca, donde también hay un solo alapívot puro (Da Silva) y dos aleros fuertes que pueden jugar de cuatro (Kalinic y Parra). En el caso del Madrid ese único alapívot puro sería Yabusele (a Ndiaye le concedo status de fondo de armario) y Deck+Hezonja como aleros que pueden habitar el cuatro.
La inacción del Madrid en mercado, con la honrosa excepción del fichaje de Facu, para el que el propio jugador puso mucho de su parte, tiene que ver también con un discreto recorte presupuestario en la sección. Hay ahorros sensibles: las cuatro salidas liberan unos 3.5-3.7M netos de masa salarial, a lo que sumarle el pico de las renovaciones a la baja de Rudy y Alocén, y sobre todo la indemnización a Laso, al que se abonó el salario íntegro, echadle 1.2-1.5M brutos, que computan en los gastos de la pasada campaña. Todo ese ahorro excede el salario de Facu más los aumentos por las extensiones a Deck y Tavares. Aún no está cerrada, pero soy optimista respecto a la del caboverdiano, asumiendo que se irá a los 2.7-3M netos anuales.
En ese sentido, por cierto, el club parece haber adoptado una estrategia negociadora de más años de contrato garantizado a cambio de un salario a corto plazo algo por debajo de mercado. Es el caso de Facu (2027), Deck (2028) y suponemos que de Edy. Los contratos largos a jugadores de cierta edad implican riesgos pero también aligeran carga salarial a corto plazo y proporcionan certidumbre en la configuración de plantilla. Si se está convencido, y Tavares+Facu+Deck son bonos suizos del Estado, no me parece mala apuesta.
Quiero pensar que el Madrid se replantearía su posición de no fichar ante una oportunidad de mercado estratégica, que encaje no solo en las necesidades presentes de la plantilla sino también en la estructura salarial (=asequible). Una oportunidad que diría que tiene nombre y apellidos, Usman Garuba, al que los Thunder (donde acaba de recalar de rebote) podrían plantearse cortar para aligerar fichas en el roster, si bien esta por ahora es solo una hipótesis. Usman encajaría como un guante: es cupo nacional, alapívot puro y sus principales virtudes coinciden exactamente con las carencias de Yabusele: defensa y rebote. Es decir, que casaría mejor que cualquiera de los Hernangómez y seguramente saldría más barato. Primero porque tiene menos cartel (no brilló tanto en el pasado Eurobasket) y segundo porque la mayoría de equipos Euroliga a estas alturas de verano ya han gastado el grueso de su presupuesto en fichajes.
Si nos referimos al juego exterior, no espero en principio ninguna incorporación, pese al ruido del supuesto interés en un escolta tirador (K. Guy, M. Thomas, Mykhailiuk, etc). Buena parte de la parroquia anda emperrada en buscar un Carroll 2.0, un anhelo que asocio a la nostalgia, perfectamente respetable. Pero, más que un tirador puro, de los de pintarle carretones, haría falta un exterior defensivo/físico que compense las carencias de Musa, escolta titular indiscutible pese a su mal final de curso. ¿Y los triples? Si los porcentajes del Madrid fueron bajos en algunos tramos de la temporada no fue porque faltasen tiradores sino por la escasa fluidez ofensiva, esa que genera espacios y tiros liberados. Veréis como esos % suben con Facu, y no porque los meta él…
Quinteto cañón, dudas del banquillo
De un primer vistazo la plantilla del Madrid tiene un quinteto tremendo, seguramente el más potente de la Euroliga, con el mejor base y el mejor pívot, así que volverá a competir con garantías por los títulos si respetan las lesiones. Un valor que quizá se esté subestimando en este clima de opinión marcado por los fichajes del rival directo y el morbo que llevan asociado.
La estrategia blanca esta summeriada parece la de abarcar menos y apretar más porque, si el quinteto es un cañón, el banquillo genera dudas, sobre todo el exterior, discreto y/o envejecido. Hay cuatro jugadores de 36 o más primaveras, con gasolina para solo 15/20 partidos de nivel élite al año, a los precedentes me remito.
Tal vez habría que plantearse por qué si el Madrid tiene nueve exteriores, ocho si contamos con que Deck y/o Mario jugarán minutos de ala-pívot, nos queda la sensación de que falta algo. Ocho jugadores dan más que de sobra para cubrir tres puestos, máxime cuando siete de ellos superan el millón bruto de salario anual. Todos salvo Alocén. Si falta algo es porque lo que hay no convence y por tanto algunos sobran, así de claro.
Sobra por ejemplo esa renovación y ampliación de contrato de Alocén (hasta 2025) si no está supeditada a una cesión este curso. Tampoco es que fuese sobrado para un Madrid antes de la lesión, lo normal a su edad, y su rendimiento tras año y medio de baja es como poco una incógnita. No entendería mantener en el roster a Alocén y malvender a Spagnolo…
Sobra seguramente Causeur, con 36 años y tras una temporada tan floja. Ni es cupo nacional ni tiene el status de leyenda de los Sergios y Rudy como para elegir fecha de retirada, algo a lo que referiré más adelante. El francés hubiese salido igual que Hanga y Goss de no tener otro año de contrato garantizado, ese que muchos no entendimos cuando se le firmó el verano pasado, que estaba con pie y medio fuera del club. El Madrid en estos casos es cautivo de su propia política de recursos humanos, de apechugar sin más, es decir, de no rescindir contratos ni buscar salidas negociadas. Causeur tendría buen mercado, igual que lo han tenido Hanga y Goss, lo que abarataría una eventual compensación. El hueco que liberaría su salida justificaría el fichaje del ansiado tirador, pero es una posibilidad que el club ni siquiera parece haber explorado.
Sobra seguramente también Abalde, si hubiese una mínima meritocracia, apocado y sin la confianza del entrenador, pero en su caso entiendo que la edad, la inversión realizada, sus aptitudes y la condición de cupo invitan a la paciencia. Ahora bien, esta temporada debería ser su última bala, o remonta el vuelo (por ejemplo asumiendo el rol vacante de Hanga) o se hunde definitivamente en el pantano de la tristeza, como Artrax.
Y por último quizá lo más políticamente incorrecto, y es que en mi humilde opinión sobra la renovación a Rudy, con 38 años, tras una campaña discreta y sus plusmarcas con la selección como prioridad manifiesta. Era un contexto perfecto para retirarse, pero «ejque los Juegos Olímpicos»… Tenemos que sacudirnos de una vez ese complejo vetusto de que la única forma de rendir tributo a las leyendas es permitiéndoles retirarse con ficha en el equipo, salario de siete dígitos y en fecha a su elección. No se quiere menos a Rudy por considerar que esta temporada seguramente le sobre, como le sobró la última (como poco) a Felipe. Entiendo que no es fácil dar un paso a un lado, que implica un cambio de vida y una reducción drástica de ingresos, pero hay más dignidad en una retirada a tiempo que en un año vestido de chándal. En definitiva, en irte cuando aún te echarán de menos antes de que te empiecen a echar de más.
Willy Hernangomez está cerca de poner rumbo a Barcelona. Ha aceptado una oferta del club azulgrana que el Madrid, con derecho de tanteo, no tendría intención de igualar, según fuentes fiables. La operación no está cerrada, para empezar porque el RM tiene 5 días desde hoy, que se ha presentado formalmente la oferta ante la ACB, para cambiar de idea e igualarla. Sea para quedarse al jugador (tendría que convencerle primero), para bloquear su fichaje por el FCB o para intentar sacar alguna tajada por el tanteo, aunque solo sea por salvar la cara.
Ese es el estado de la cuestión a esta hora, según me siento a escribir. La afición del Madrid, a tenor del sentir general en Twitter y grupos de Whatsapp, se divide entre la incredulidad y la indignación. Al fin y al cabo, Willy es un canterano madrileño y diría que apreciado por la parroquia, por su activismo blanco en redes sociales y sus frecuentes visitas a Goya para animar al equipo. Sin ir más lejos, en el quinto partido de la serie contra Partizán. Por eso, inconscientemente, se daba por sentado que si regresaba a Europa lo haría al Madrid.
Pero la vida da muchas vueltas. Willy. recientemente cortado por los Pelicans, ha dicho basta, de repente se le ha agotado la paciencia para seguir intentando engancharse a la NBA. Existe un hándicap evidente, y es que el puesto de pívot (el suyo) es de largo el mejor cubierto en el roster del Madrid, asumiendo la continuidad de Tavares. Y un tercer factor, de índole personal, es que Willy sale desde el año pasado con una chica catalana, jugadora de pádel para más señas. Creo que a veces subestimamos el peso de factores personales en las decisiones de carrera de los jugadores…
No voy a negar que picaría ver a un buen canterano del club, cupo nacional y en edad prime, liderar el proyecto del rival directo. Vértigo de estar ante un error estratégico. Reconozco que me sorprende que, tras tanto apurar su estancia en la NBA, estirando el chicle muchos veranos hasta casi lo absurdo, Willy elija Barcelona para su regreso. Ya no por los colores o la rivalidad, sino por el historial reciente de conflictos con los jugadores mejor pagados, a los que empieza difiriendo pagos y acaba sacudiéndose a las bravas en cuanto la cosa se tuerce. Pregunten a Calathes, Mirotic, ¿Higgins?. El Barca cuenta con Vesely y Nnaji en ese puesto, no tiene mucha lógica romper el cerdito en otro pívot, pero un populista como Laporta no va a escatimar ante la oportunidad de un golpe de efecto, de un fichaje picante, aunque para ello tenga que desdecirse del recorte presupuestario en la sección.
La reacción del Madrid
¿Acertaría el Madrid no igualando la oferta? insisto en que doy más o menos por sentada la continuidad de Tavares, por mucho que su agente esté tensando la cuerda con filtraciones asustaviejas para sacar hasta el último céntimo del club en las negociaciones para una ampliación. Tiene otro año de contrato garantizado y el dique de contención de una cláusula monstruosa (6M). Siendo Edy el mejor jugador de la Euroliga, máxime tras las marchas de Micic y Vezenkov, cualquier pívot que pueda venir sería necesariamente reserva. Así que la cuestión está en si Willy mejoraría a Poirier. De entrada no veo una gran diferencia: ambos con potencial top 5 en su puesto en Euroliga, misma edad y perfil más ofensivo que defensivo. Poirier más atlético y definidor en 2×2, Willy más fino y capaz en 1×1, con la ventaja de ser cupo nacional (JFL), que a medio plazo puede no ser un asunto menor.
La temporada de Poirier ha estado condicionada por las lesiones, pero igualmente parece un poco aburguesado-estancado en su rol de suplente de Tavares, que entiendo que no es sencillo. Pero no deja de ser el reserva mejor pagado de la plantilla y debería liderar la segunda unidad, un ventilador de boxscore contra los reservas rivales en los pocos o muchos minutos de que disponga. Un desempeño que le hemos visto solo a cuentagotas. Bien, pues la única opción sensata de que el Madrid pudiese fichar a Willy, desde un punto de vista de equilibrio tanto salarial como de plantilla, sería poner a Poirier en mercado. «Oye, Vicente, nos dijiste hace dos meses que estabas un poco descontento y querías más protagonismo. Bien, pues donde dijimos digo decimos Diego, y si quieres marcharte a Múnich con Pablo tienes la puerta abierta».
Sería la opción, pero ni yo me la acabo de creer, no del Madrid, con una gerencia tradicionalmente tan conservadora en el cumplimiento de los contratos. Diré más. Mi sensación es que la tormenta Hernagómez ha pillado completamente a contrapié al Madrid, que planeó un verano plácido tras el título Euroliga: cuatro salidas y el único fichaje de Facu. Un verano de ligera rebaja presupuestaria aprovechando la del Barca, y es que si tu rival directo reduce inversión es mas o menos común que tú la bajes también, porque consideras que con menos puedes competir igual. Florentino debió ver una oportunidad para reducir el déficit de la sección.
Pero la bajada de presupuesto del Barca ha resultado ser de nuevo una falsa bandera, un juego de contabilidad para cumplir con el Fair Play financiero en fútbol. Aquello de esconder la bolita y mover los cubiletes. Teniendo en cuenta una indemnización a Mirotic de entre 12 y 18 millones y los fichajes encaminados, es imposible cumplir con la anunciada reducción de 20-30% de presupuesto. ¿Reaccionará el Madrid? Por Willy lo dudo, y puedo llegar a entenderlo, aunque pique. Pero como Juancho regrese a Europa y el RM ni siquiera puje por él, con 27 años y el espacio abierto en el puesto de alapívot tras las salidas de Randolph y Cornelie, sería como para una profunda autocrítica en el club.
Que nos quiten lo bailao. Era un poco el sentir de la tribuna anoche. Once abajo a un minuto del final y con el 3-0 ya escrito. Cualquier otra temporada, y más con el Barça enfrente, se escucharían murmullos y hasta algún silbido. Pero en vez de eso la afición rompió a aplaudir y a corear esa frase ya convertida en himno alternativo: “Como no te voy a quereeeer, si fuste campeón de Europa una y otra vez”. No, esta temporada no hubo murmullos ni pitos en la derrota ACB porque ha sido la temporada de la Undécima, y la masa social del Real Madrid, no solo de basket, tiene muy presente que cada Copa de Europa vale como por cinco ligas nacionales.
Pocos dentro de diez años se acordarán del partidazo anoche de Jokubaitis y Vesely en Goya. Los libros recordarán el tiro de Llull, y aquella sucesión de cinco partidos del Madrid, la remontada a Partizán + la Final Four en cuadro. Cuanto más lo pienso, más me parece uno de los momentos cumbre de la historia de la sección.
Lo cual no es óbice para hacer autocrítica y reconocer lo amargo de la serie final ACB, a la que el Barca ha llegado más entero y motivado. Ha sido mejor y además ha tenido ese punto de estrella y acierto que otras veces sonríe al Madrid. Le salió cara en el final apretado del segundo partido (empujón arbitral mediante), que a la postre condenó la serie, y tuvo acierto en tiros puntuales que sirvieron para abortar escapadas o remontadas. El Madrid, por comparar, se dejó anoche nueve tiros libres…
De todos modos, la sensación ha sido de somera inferioridad, de que han dado las doce y la carroza ha vuelto a su estado original de calabaza. Tras el cuento de hadas de mayo, esta eliminatoria ha mostrado las mismas carencias del equipo que hemos glosado a lo largo del curso. Ataque poco trabajado, sin apenas automatismos, de balones colgados a Tavares y a esperar el milagro de los Sergios. Y una defensa porosa y condicionada por la carga de años y dos titulares jóvenes que no defienden: Yabusele y Musa.
La dirección se enfrenta ahora a un dilema sobre el rumbo de la sección. La opción conservadora, y de la que nadie dudaba hace diez días, es mantener a Chus Mateo, que parece contar con el favor de la columna vertebral del vestuario y además tiene otro año de contrato. Es poner en valor la Undécima, no como flor de un día, sino como el inicio de una etapa, el Mateísmo. Una especie de nuevo Laso, ese entrenador nacional de perfil bajo, llegado por la puerta de atrás y que entre dudas perennes acaba nutriendo vitrina y marcando época.
Chus Mateo dijo anoche en rueda de prensa que tiene la intención de continuar, «y el club parece que también». Al fin y al cabo, quién despediría a un entrenador tras ganar la Euroliga, ¿verdad? … Pues Juan Carlos Sánchez, que demostró hace justo un año con Laso que no le tiembla el pulso para tomar decisiones controvertidas, y esta seguramente lo sería menos.
La alternativa arriesgada es retomar la hoja de ruta de abril, es decir, cesar a Chus y fichar a Scariolo, con quien había negociaciones avanzadas en marcha. El italiano ha sido descartado como opción en Toronto y, aunque le queda otro año de contrato en Bolonia, no parece una salida complicada tras firmar una campaña flojita (14º clasificado Euroliga).
Esa decisión, la del entrenador, es la primera que tomar de cara al verano, y que condicionaría los movimientos de jugadores, que es en lo que ya estamos. Mateo tiene el aprecio de Tavares y Facu, los faros en pista del proyecto, mientras que Scariolo podría, por ejemplo, darle una segunda vida a Abalde o ser un atractivo en una eventual negociación por Juancho.
Las notas por jugadores
Si bajamos al detalle de jugadores, la final ha servido de reivindicación a unos pocos pero despierta dudas sobre la continuidad de muchos.
Sergio Rodríguez ha terminado el curso como una moto, pese a su flojo partido anoche, y el Madrid ejecutará el año opcional de su contrato. Lo malo es que tiene 37 palos y la temporada blanca 85 partidos, así que convendría conservarle en formol durante el año si esperamos un rendimiento parecido en primavera de 2024. Y eso pasa por relegarle a tercer base y no quemarle con un rol de segundo, tras Campazzo, que le exigiría unos 1.000 minutos de juego en fases regulares (68 partidos x 15 minutos).
Nigel Williams Goss. Ha rayado a buen nivel en la recta final de curso, entre él y sobre todo Chacho han silenciado la matraca del agujero en el puesto de base. Sí, sí había base. Libre de lesiones es aprovechable como reserva tras un titular indiscutible (Facu). Goss es solvente atrás, director discreto pero no exento de puntos en las manos, ese jugador para no quemar a Chacho en fase regular y ahorrarnos el periodo de adaptación de un huevo Kinder. Sin embargo, está con pie y medio fuera porque acaba contrato y tiene mercado en Euroliga, por lo que su renovación costaría seguramente más de lo que el Madrid tiene intención de gastarse en es puesto, si es que piensa cubrirlo.
Carlos Alocén. La próxima temporada de su contrato es opcional y, sintiéndolo mucho, no debería seguir. Cuestión distinta es que el Madrid ponga a su disposición los servicios médicos y las instalaciones del club hasta que termine de recuperarse. Las lesiones han torcido seriamente su carrera y tiene un largo camino de regreso a la élite. Desde aquí le deseamos lo mejor.
Sergio Llull. Su temporada, como la de Chacho, era entre regular y floja, pero la recta final lo cambia todo. No solo metió La Canasta contra Olympiakos, es que ha sido el mejor del Madrid en la final ACB tras Tavares: identificando los momentos de partido, con una selección de tiro responsable, buen nivel atrás, con minutos limitados y alternando los puestos de base y escolta. Una versión interesante de cara a la próxima temporada, en la que estará seguro, pues tiene contrato garantizado.
Fabien Causeur. Temporada muy discreta, por debajo de las expectativas, tras su formidable final de curso 2022. Mateo ha apostado claramente por Musa como escolta titular, y tampoco es que Causeur se lo haya puesto difícil. A sus 36 años ya no tiene piernas para romper hacia el aro, y como especialista 3&D su valor es relativo. Tiene otro año de contrato y una ficha demasiado alta para el rol que desempeña. No estorba si sigue, pero su continuidad limita la operabilidad en mercado (escolta tirador), así que tampoco vería con malos ojos tantear una salida negociada. En Francia no le van a faltar novias Euroliga (Asvel o, sobre todo, Mónaco).
Dzanan Musa. El gran pinchazo en la recta final de temporada, después de ser quizá el MVP del equipo en las fases regulares. Cuando han llegado los partidos por los títulos, frente a rivales top y defensores a los que ya no pillaba por sorpresa (scouting), se ha ido haciendo pequeño, saliendo a relucir toditas sus carencias, a saber, inoperancia defensiva, mala selección de tiro y cierta obsesión con el arbitraje. Tiene 24 años y su margen de mejora, que es enorme, debe venir principalmente por el físico, un poco enclenque para la élite. Tiene otro año de contrato garantizado y continuará seguro, de hecho el club estaba al parecer en negociaciones para su extensión (como con Tavares y Deck). Su recta final bien le puede hacer perder unos cuantos euros en esa eventual extensión de contrato.
Adam Hanga. Pondría su nivel esta temporada y su situación un poco en paralelo a la de Williams Goss. No diría que ha brillado, como en la final ACB 2022, pero ha aportado en el último tercio de curso una solidez defensiva necesaria y poco reconocida por la grada. Nótese cómo secó a Kyle Guy tras el primer partido de semifinal ACB. Ahora bien, tiene 34 años y su contrato termina este curso, siendo el próximo opcional, suponemos que por el mismo salario actual, que es bastante alto, alrededor de los 1.8M brutos. Un precio alejado de su valor de mercado y rol en el equipo. Así que, como con Causeur, si sigue no estorba pero si sale tampoco lloraremos su pérdida, hay que aligerar y rejuvenecer las alas.
Rudy Fernández tiene 38 años y seguirá aportando intangibles al equipo hasta con 45 gracias a su anticipación innata, pero ha sido el veterano menos productivo en el tramo final de curso, y no le han faltado minutos. Está ya para poquito y acabando contrato me parece el momento idóneo para una despedida con honores, jugando el Mundial con España este verano. Saber irse a tiempo para dejar buen sabor de boca. Me parecería un error que se aprovechase de la política de la sección de jubilaciones a la carta para las leyendas y renovase para hacerse un Felipe 2.0, es decir, una gira de despedida vestido de chándal a costa de la masa salarial de la sección.
Mario Hezonja. Uno que se ha reivindicado y con fuerza en el tramo final de curso como pieza importante del equipo a lo que ha contribuido el agujero provocado por la lesión de Tortuga Deck. la versatilidad de Mario (brillando al 3 y al 4) y su desempeño defensivo solvente, por encima de las expectativas, le han abierto las puertas de la rotación de par en par. Y su talentazo ofensivo, aunque de corriente un poco alterna, es un martillo para los rivales y un placer para los espectadores. Tiene otro año de contrato garantizado y habría que pensar en extenderlo: cupo nacional y 28 años, debería echar raíces en el club.
Alberto Abalde. Otra temporada decepcionante del gallego, quizá la peor desde que aterrizó en Madrid: desacertado en el triple y menguante en el overbooking del juego exterior blanco. A medida que se ha vaciado la enfermería y no había hueco para todos se ha ido cayendo de las convocatorias de Chus Mateo. La Final Four y la final ACB las ha visto de chándal. Tiene contrato garantizado hasta 2025 pero si continúa Mateo y se mantiene la estructura de plantilla en las alas habría que plantearse una salida, porque es un salario improductivo. Ahora bien, hay que estar convencido porque te puedes arrepentir a medio plazo: cupo nacional de 27 años, condiciones innegables y por el que pagaste 1.5M de tránsfer. Decisión delicada en verano.
Gabi Deck. El pobre se ha perdido el desenlace de la temporada por lesión, pero su campaña había sido buena en líneas generales, al nivel que se le presupone, como uno de los tres mejores aleros de la Euroliga. Se le ha echado de menos especialmente en la final ACB, por su sangre fría, inteligencia y carácter competitivo. Tiene contrato garantizado y seguirá seguro, siendo la principal duda si habitará más el año que viene el puesto de 3 o de 4, ante la eclosión final de Hezonja.
Guerschon Yabusele. Muy floja segunda temporada en Madrid, a pesar de lo que pueda decir su maquillaje estadístico. Lejos de lo que se espera de un titular en el campeón de Europa, recordemos que el club se rascó el bolsillo para renovarle hasta 2025. Una apuesta que está saliendo rana y a la que me temo que el club está bastante atado. Yabu se ha demostrado como pésimo defensor, pese a sobrarle físico para lo contrario, una cuestión por tanto de actitud y compromiso, y esa no se mejora con pesas en gimnasio como Musa. Y es que no solo es la defensa, es su baja inteligencia en pista, así en general, con unos pobres conceptos de juego colectivo, digamos pase, spacing, selección de tiro, uso de faltas, etc.
Petr Cornelie. Ha pasado por el Madrid sin dejar huella. Fue un fichaje barato a final del verano pasado (la ficha más baja del roster tras Alocén), un huevo Kinder que sencillamente no ha cuajado. Le faltan horas de vuelo en la élite hasta llegar a nivel contender Euroliga y el Madrid no espera. Blando atrás y sin la fiabilidad en el tiro que requería el rol, se acabaó cayendo. delas convocatorias, superado por Ndiaye en la rotación.
Anthony Randolph. El mero hecho de volver a verle jugar al basket pro es de por sí una alegría, tras las dos gravísimas lesiones consecutivas que sufrió. Apenas ha aportado porque apenas está para aportar, con 34 años y en su estado físico. Termina contrato y lógicamente no sigue, de hecho no descarto retirada. Suerte en lo que venga, dio años de gran baloncesto a esta sección. Le recordaremos junto a los Trey y Taylor, esos americanos secundarios que contribuyeron a construir el lasismo.
Vincent Poirier. Temporada floja, muy condicionada por problemas físicos recurrentes (apenas le hemos visto 2-3 meses en buena forma física) y por un entrenador un poco más conservador en las rotación, Chus, que se ha traducido en minutadas de Tavares en cuanto el partido estaba igualado. Tiene contrato garantizado el año que viene y una ficha alta, acorde a su status (top 8 pívots de la Euroliga), pero suena desde hace semanas el rumor de que quiere salir y tener más protagonismo, lejos de la sombra de Edy. Su salida no me parece el escenario más probable pero ojo como Willy Hernangómez se ponga a tiro.
Edy Tavares. El mejor del equipo una temporada más, MVP de la Final Four y Quinteto ideal de todo. Su regreso, que no la tangana, fue lo que cambió la serie contra Partizán y obró el milagro. Ha sido también el mejor en la final ACB contra el Barca, 23 de valoración media, pero seguramente le pesen los tiros libres fallados, ocho entre los tres partidos, especialmente costosos los dos del último minuto del segundo encuentro. Es el faro del proyecto, el jugador más determinante de Europa junto a Micic, y aún podría mejorar al regreso de Facu, con quien se entendía tan bien. Club y jugador están enfrascados en negociaciones para su renovación, con alguna filtración interesada del agente a la prensa para tensar la cuerda y sacar más dinero, el que seguramente vale. Soy optimista sobre el desenlace.
Enhorabuena, parroquia. Es uno de esos días en que te sientas a escribir y no sabes ni por dónde empezar de tanta intrahistoria que ha dejado esta machada. Lo últimos 20 días del Madrid de baloncesto son tan épicos, heróicos e improbables que si fuesen un guión de cine lo tacharíamos de peliculero. Pero ha pasado, así que frotáos los ojos y disfrutad, que la undécima Euroliga ya está en las vitrinas blancas.
Hace solo 20 días el Madrid iba 15 abajo en el tercer partido contra Partizán y 0-2 abajo en la eliminatoria. La directiva negociaba con Scariolo como reemplazo de Chus Mateo y el Chacho Rodríguez aparecía en todas las quinielas de salida para el verano porque, objetivamente, su temporada estaba siendo flojísima. Pero ante las bajas y la lógica el equipo se unió tras la tangana en Goya, algo hizo click en el vestuario, como con la barbacoa en casa de Rudy el año pasado, y el baloncesto comenzó a fluir. Eso, y el regreso de Walter MVP Tavares, claro, el mejor jugador de la Euroliga.
El sentido común nos decía que con estas bajas era casi imposible, pero el deporte no es lógico, menos cuando hablamos del Real Madrid y la Copa de Europa. Varias veces le han noqueado y mandado a la lona pero siempre se ha levantado. Eso va en el carácter de los jugadores y en el peso del escudo. «Esto solo lo puede hacer el Real Madrid. Lo que tiene este equipo no lo tiene nadie en el mundo, este corazón y el fuego en los ojos», Mario dixit.
Resulta difícil racionalizar una machada, diseccionarla deportivamente, pero sí podemos buscar algunos elementos distintivos. Como que de nuevo menos haya acabado siendo más, como en mayo-junio’22. Las ausencias se traducen en rotación más corta, roles claros y jugadores con confianza -> pico de rendimiento. Dos casos paradigmáticos han sido Sergio Rodríguez y Hezonja. La ausencia de Deck y Yabu liberó al croata de competencia, esa sombra del banquillazo tras fallo que tanto le pesó en el primer tercio de temporada. Y con minutos garantizados como ala-pívot, puesto que habitó en Kazán pero no había pisado aún en Madrid, ha ofrecido su versión más seria y consistente, demostrando un IQ y madurez que no le presuponíamos. Solo podemos dar las gracias al FCB por malvender sus derechos al Unics y dejarnos su desembarco a huevo: cupo nacional y 27 años, el tipo de fichaje por el que hubiéramos pagado millón y pico de transfer a un Valencia de la vida.
Mario ha estado más contenido en la anotación pero impecable en rebote y defensa, justo lo que más necesitaba el equipo de él; una nueva dimensión de jugador. Honestamente, esta no la vimos venir, que el croata fuese el Brate decisivo este curso en vez de Musa. Pero la rotación está dando giros copernicanos en cuestión de días y el bosnio, que ha sido un reloj durante todo el año, se ha desdibujado en el tramo final de Euroliga. El scouting defensivo hace su labor, los rivales ya le conocen y saben por dónde puede venir. Tampoco es que me preocupe mucho, tiene 24 años, el hambre necesario y un enorme margen de mejora, que en su caso debería venir por físico y lectura de juego.
Las declaraciones públicas de los Brate transmiten su enorme orgullo de pertenencia, es decir, su identificación con los valores del club y, en resumen, que han venido para quedarse. Recordemos que ambos salían a equipo por temporada los cinco últimos años: grandes talentos sí, pero errantes también. Y precisamente porque saben lo que es dar tumbos reconocieron un club donde echar raíces en cuanto llegaron.
Oldies but goldies
Pero el factor deportivo más diferencial de esta machada, dado que con Tavares dominante ya contábamos, ha sido la resurrección de Sergio Rodríguez: ya debería ser historia de la sección la clase de baloncesto que ha impartido con 37 años en los tres últimos partidos de esta Euroliga (5° contra Partizán + F4). Qué sensación de dominio y control, de que cuando tiene el balón en las manos cada ataque del Madrid va a terminar en canasta o asistencia. Y lo hace medio andando, fluyendo sobre la pista. Al final se demuestra que resulta clave contar con un talento generador desde bote en partidos así, el que faltó el año pasado y que para el próximo amarramos con el regreso de Campazzo.
Reconozco que nuestros análisis pecan a menudo de cortoplazismo. Con treintaymuchos palos a las espaldas no estás para rendir al mismo nivel toda la temporada, de 80 encuentros nada menos. Tendemos a escrutar el último partido de turno como si fuese el más importante, nos quedamos en los árboles y nos perdemos el bosque. Y el bosque es que el rendimiento de los veteranos no es lineal porque se dejan llevar durante amplios tramos de la temporada y guardan la poca gasolina que les queda para mayo-junio. Lo suele hacer Causeur, sólido en la final, y este año lo ha hecho el Chacho.
El otro Sergio también ha llegado en un momento físico notable (para su edad) al desenlace Euroliga, jugando pocos minutos y como escolta, con menos bote y protagonismo ofensivo pero cumpliendo atrás. Suya es la canasta para la historia que nos da el título, un lanzamiento para ponernos de fondo de pantalla en el móvil. Chus Mateo tuvo los santos cataplines de darle esa última bola, cuando la lógica señalaba a un Chacho en vena. No tenía sentido, no había anotado ni un solo punto en la final, pero de nuevo, esto es el Madrid. La pizarra funcionó: Llull se quedó emparejado con el grande tras el bloqueo de Edy y se levantó a media penetración. Un tiro difícil, bien punteado, pero que puede meter, así que nada de mandarina. Venga ya lo que venga, es un broche a una carrera de leyenda.
Rudy es el más veterano de los veteranos (38) y ha sido el más flojo en este desenlace de Euroliga. Termina contrato el mes que viene, hay overbooking en su puesto y me parece que sería un momento ideal para colgar las botas, levantando la Euroliga y, quién sabe, tal vez también la ACB. El precio de estirar el chicle para su objetivo personal de jugar unos sextos JJOO puede ser que le acabemos echando de más en vez de echarle de menos, como nos pasó con Felipe.
La gran reivindicación de Chus
Me alegro muy especialmente de este título por Chus Mateo, el entrenador más injustamente tratado de la historia de la sección. Yo mismo he sufrido desprecios habituales en redes sociales durante la temporada por algo tan básico como pedir respeto para él, «karusito es juancarlista». Con él se ha cruzado, y por mucho, la línea entre la crítica constructiva sobre aspectos deportivos y el insulto personal, el menosprecio gratuito a su trabajo y cualificación.
Me he aburrido de escuchar a aficionados del Madrid llamar «becario» y «chusma» al entrenador de su propio equipo yendo colideres de la Euroliga (¡!). Un vilipendio que achaco a una mezcla de factores, entre otros: ser el sustituto de un entrenador (justamente) adorado por la tribuna, la labor de desgaste al proyecto JCS desde la prensa pro Laso (=Marca), no ser exjugador y un currículum discreto como primer entrenador.
Chus Mateo no es un líder carismático y autoritario con apellido balcánico como se estilan en el basket europeo. Es tu vecino del cuarto, un tipo normal, discreto, empollón y educado, que ha aguantado estoicamente las críticas, la clase de empleado que cualquiera querríamos en nuestra empresa pero que al parecer a muchos no le valía para su equipo deportivo. Hasta ahora, claro. Pues mira, ganar la Euroliga no le hace infalible ni le convierte ahora en Phil Jackson, aunque su gestión de activos en las tres últimas semanas haya sido de quitarse el sombrero. Tiene otro año de contrato y asumo que su continuidad está garantizada con este título, por mucho preacuerdo verbal que pudiese haber con Scariolo. Tiene el apoyo del vestuario y el equipo ha comenzado a carburar, sería un despropósito despedirle ahora.
Esta vez sí, Campazzo regresa al Madrid, y lo hace sin demasiado ruido, ahorrándonos la tercera temporada del culebrón, las semanas de tira y afloja entre club y representantes a través de filtraciones en medios afines. Ambas partes han aparcado el orgullo y se ha impuesto el pragmatismo. No deja de ser el destino más lógico para el jugador fuera de la NBA pero, por unos motivos u otros, el desembarco se pospuso en varias ocasiones el último año. Pensión NBA, hándicap fiscal, giros de estrategia de JCS, ofertón de Estrella Roja, etc
El acuerdo es total aunque todavía verbal, dado que Facu no puede firmar nada hasta que se desvincule oficialmente de Estrella Roja al terminar la temporada. Previo pago de su cláusula irrisoria, 50k, una condición que impuso en su contrato con el club serbio suponemos que precisamente para dejarse entreabierta la puerta de regreso a España. La importancia de la letra pequeña.
El argentino vestirá de blanco las tres próximas campañas, parece que con un sueldo similar o idéntico al que cobraba cuando se marchó, es decir, alrededor de 3M brutos anuales, que son como 1.6M netos después del primer año de fiscalidad reducida. ¿Y la cláusula? Le quedan por pagar 2.6M, de los que abonará un letra de 700k a final del mes que viene. En principio, y según Marca, el club no condonaría el resto de la deuda (1.9M), que seguiría pagando en los próximos años con un porcentaje de su salario.
Me parece importante remarcar la iniciativa del jugador, aparcando tiranteces pretéritas con JCS, para mantener canales de comunicación abiertos y procurar que la operación llegue finalmente a buen puerto. Porque si es por sus agentes podíamos esperar sentados. No me refiero únicamente a que Campazzo pierde dinero respecto a otras ofertas, y bastante, es que tuvo que hacer equilibrismos diplomáticos.
Cambio de agente
El acuerdo se fraguó en una reunión en Barcelona a espaldas, no solo de su actual club, como es lógico, sino de su propio agente (Carro Funes, agencia Octagon), con el que ha acabado rompiendo para firmar por Quique Villalobos (agencia BDA), al parecer más cercano a la órbita RM. Podemos deducir entonces que Carro Funes es la víctima de la operación y que Facu le acabó viendo como un tapón para alcanzar su objetivo de volver a Madrid. Lo cual, si hacemos memoria, explica varios episodios del culebrón en el último año.
El regreso del argentino, aunque en cierto modo esperado, no deja de ser magnífica para noticia para el Real Madrid, que cubre la principal carencia de la plantilla, el base titular, con el mejor jugador posible en mercado. Conoce el vestuario, habla el idioma, tiene casa en la ciudad y el cariño de la afición, así que apenas necesitará tiempo de adaptación, un factor sensible como hemos comprobado estos años con los sustitutos.
El mercado de bases en Europa se caracteriza de un tiempo a esta parte por una oferta particularmente reducida, que se traduce en una fuerte inflación. Este no es un aspecto menor, de hecho me parece casi la clave. Un base del nivel de Facu en el mercado libre, es decir, en la puja veraniega abierta frente a clubes de países con una fiscalidad simbólica, te puede costar entre un 50% y un 100% más de lo que ha firmado Campazzo por el Madrid. Por eso pongo en valor el esfuerzo económico y la iniciativa del jugador, sin los que la operación hubiese sido seguramente imposible.
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