Bruno en la picota

Me llegan rumores por distintas vías de que Bruno Fernando puede salir del Madrid en próximas fechas, tal vez destino Grecia o Turquía, idealmente a algún equipo que le ofrezca un salario similar para abaratar la indemnización. Redondeando cifras, Bruno cobra alrededor del millón neto anual, del que restarían unos 750k hasta final de curso. Pienso sin ir más lejos que podría interesarle a Efes, con sus dos pívots lesionados de larga duración, Poirier y Papagiannis.

Insisto en que todavía es solo una opción que baraja el club, pero quizá sea mejor así, que salga Bruno, porque veo difícil que remonte el vuelo en estas circunstancias, sin la confianza del entrenador desde antes incluso de empezar la temporada. Una situación que tampoco coge por sorpresa a quienes prestasen atención a los comentarios de Scariolo sobre Bruno en las retransmisiones de Movistar. Sutiles pero inequívocos.

Hagamos un poco de memoria, que no arqueología. Bruno brilló en la final ACB a las órdenes de Chus Mateo, con 15 de valoración media. No hablo del Cretácico sino de hace cuatro meses. Bruno fue campeón y quinteto ideal del Afrobasket en verano, y arrancó con buenas sensaciones la pretemporada en el Madrid (a las órdenes de Luis Guil), 14 puntos al Alba y 15 de valoración contra Zaragoza. Vamos, que manco no es, aunque a algunos ahora se lo parezca. Tampoco digo que sea Olajuwon, eh, pero sí un activo aprovechable de banquillo y con margen de mejora si se le da confianza y un contexto adecuado. Recordemos que el Madrid le fichó en febrero en competencia directa con nada menos que Panathinaikos y Fenerbahce.

Y es que no está el mercado Euroliga de pívots no extracomunitarios como para despachar a la ligera a jugadores bajo contrato. Por poner en contexto, Olympiakos tuvo que soltar casi un millón de transfer a Baskonia en verano por un Donta Hall de la vida (pasaporte azerí).

Fundido a negro

Después de ese buen arranque de pretemporada, Bruno sufrió un fundido a negro que aún le dura y que coincidió con el regreso de Scariolo tras el Eurobasket. El técnico italiano, según me explican, dijo al club desde su llegada que no quería a Fernando, por eso se tantearon opciones como Daniel Theiss o Kabengele. Lo cual, visto desde fuera, no encajaba demasiado, ya con tres pívots en plantilla: Edy, Bruno y Usman. Ahora lo entendemos mejor.

El inicio de curso de Fernando está siendo lógicamente muy discreto, en lo que creo que concurren varios factores. El primero, su propio desacierto individual, un cúmulo de errores que se hacen bola: que si una pérdida por aquí, que si un despiste defensivo por allá… Y luego que la sombra del banquillazo está mucho más presente esta temporada (= ansiedad), por la mencionada falta de confianza del técnico y el aumento de competencia en el puesto. Los fichajes de Okeke y Lyles en el cuatro han movido a Garuba full time al cinco, y Scariolo sabemos que tiene mucha confianza en el de Azuqueca como center defensivo, así brilló en el oro de España en el Eurobasket de 2022.

Por otro lado, Bruno parece bastante perdido en los nuevos sistemas, aunque no es el único. Comparad por ejemplo el rendimiento de Facu y Feliz hasta ahora con el de final de curso. Tras un mes de temporada yo mismo no tengo demasiado claro a qué se quiere jugar, a qué género pertenece esta película. La única tendencia que sí se percibe es que los fichajes están rindiendo a bastante buen nivel respecto a las expectativas (incluidos aquellos de los que se esperaba menos, como Kramer y Almansa), mientras que ninguno de los jugadores que ya estaba ha mejorado su desempeño del año pasado. Los heredados.

Desde luego tampoco Bruno, que se ha convertido en blanco recurrente de la ira de la afición, el primero al que se dirigen las miradas cuando se pierde o se juega mal. Que no está fino, claro, pero a la vez: ¿qué cuota de responsabilidad en que el equipo no termine de carburar puede tener un jugador de 10 minutos por partido sobre un total de 200 del equipo? Diría que poca. Yo le daría tiempo, que solo van tres semanas de competición. Creo que tiene baloncesto de sobra para ser útil, pero si realmente el técnico no le quiere entonces mejor cortar cuanto antes.

Y si sale Bruno, aún por ver, ¿se apostará por Almansa como 3º pívot o se saldrá al mercado? Justo estos días vemos los últimos descartes de las franquicias NBA antes del inicio de temporada. Hay oportunidades de mercado pero el overbooking de extracomunitarios supone un enorme factor limitante que reduce la maniobrabilidad del Madrid (de lo contrario ya habría llegado un exterior). También os digo que, dado el caso de que saliese Bruno y la gerencia le buscase sustituto, tengo toda la confianza en Pocius tras los aciertos con Lyles y Okeke.

La Supercopa baja el suflé

Decepcionante la Supercopa del Madrid, que baja un poco el suflé en los albores del nuevo proyecto. Y eso que este curso sí se ha hecho una pretemporada de verdad, larga y con muchos efectivos. Pero la competición real no espera y el equipo blanco está todavía en pañales, a varios niveles. Una derrota que aterriza a una opinión pública embriagada de novedad e instalada en cierto optimismo mágico. Quizá sea mejor así.

El Madrid ya fue peor que el Tenerife en la semifinal, pese a ganar, y contra Valencia fue tanto el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Y eso que los taronja llegaban con bajas sensibles y abrieron la puerta con los fallos desde el tiro libre (12).

Los blancos acusaron, entre otros factores, la escasa aportación de los fichajes, que no dejan de ser la llave para un salto de calidad. Pesó tanto el desacierto de unos (digamos Kramer-Procida), como la lesión de Maledon (llamado a ser clave en la generación desde bote) y las rotaciones obligadas por el overbooking de extracomunitarios (=tener que descartar a Okeke en la final).

De todos modos, tampoco me acuesto particularmente preocupado, el margen de mejora es enorme, una plantilla con mimbres para competirlo todo, incluido en Europa. Lo pensaba anteayer, lo pienso hoy y lo pensaré el mes que viene. No caigamos en el calentón de repartir a la ligera carnets de nivel Real Madrid sí o no. La paciencia como ingrediente.

Síntomas familiares

Ahora bien, Scariolo y su nutrido cuerpo técnico tienen una montaña de trabajo por delante en las próximas semanas para involucrar a todos, definir roles/status y engrasar sistemas. La derrota contra Breogán en pretemporada dejó algunas pistas y la Supercopa las viene a confirmar: no estamos aún, y va a llevar un tiempo. Buen momento para redimensionar expectativas de corto plazo, quien esperase un salto inmediato al hiperespacio con el nuevo proyecto, que los había, mejor que espere sentado.

En realidad, los síntomas del Madrid por ahora nos resultan sospechosamente familiares: más pérdidas que asistencias, Tavares obcecado con el arbitraje, excesivo protagonismo de Llull a su edad y Hezonja abusando de triples fuera de sistema (3 de 12 en la final). Llama la atención Bruno, que acabó bien la temporada pasada y regresó aún mejor del Afrobasket, campeón y Quinteto Ideal. Apuntaba a stepup este curso, pero entre la recta final de pretemporada y la Supercopa parece haber retrocedido a sus primeras semanas de blanco, nervioso y errático, superado por Garuba en la rotación como primer reserva de Tavares. Sospecho que no es el favorito del técnico y además, como definidor, es quien más acusa la baja de Maledon como habilitador de la segunda unidad.

El apunte positivo que se lleva el Madrid de Málaga es el nivel de Gaby Deck a su regreso tras nueve meses KO. Había dudas razonables, empezando por el que escribe, pero fue el más valorado el fin de semana (34) y más importante que los números fue verle sin miedo cargando el rebote y atacando el aro. Su juego, vaya, que no vimos el curso pasado. El argentino es por ahora el mejor ‘fichaje’ de este Madrid, y quizá del que menos esperábamos. Nos está bien empleado.

Como resumen, la Supercopa sirve como cura de humildad para los que hicieron de menos cada éxito de Chus Mateo, alegando que el triplete nacional era el mínimo exigible. No, oiga, cada título tiene su mérito, incluida la pasada ACB, de la que solo han transcurrido tres meses y en la que el Madrid barrió en la final al mismo Valencia con el que no pudo ayer.

Plantilla cerrada: así queda el Madrid 25/26 con el fichaje de Trey Lyle

Plantilla cerrada. Con la incorporación de Trey Lyles, todavía solo oficiosa, el Madrid cierra el roster para la temporada 2025-26, que tendrá 15 jugadores y chorrocientos asistentes arropando a Scariolo.

Encaje táctico al margen, del que hablaré después, desde ya os digo que el fichaje de Lyles me gusta bastante, jugador de 29 años y amplia trayectoria NBA. A saber: 10 temporadas con más de 5.000 puntos y 750 triples anotados. No era un mero figurante, vaya, titular en 131 partidos. Nada que ver con la media de los huevos kinder que han llegado a Europa este verano, jugadores de veintipocos con potencial por pulir y mínima experiencia profesional fuera de la G-league.

Un recordatorio de que el timing es seguramente el factor clave para fichar en el mercado de descartes NBA. En septiembre-octubre encuentras oportunidades de un calibre con el que en julio ni sueñas. Pero, claro, a ver qué director deportivo es el guapo que empieza la pretemporada con la plantilla sin cerrar, con un pellizco de dinero inmovilizado y sin garantías de que este u otro jugador de la NBA que te gusta venga finalmente.

¿Cómo juega Lyles?

Me recuerda un poco a nuestro anterior Trey, un alapívot relativamente alto (206-208cms, según dónde mires), tirando a culopollo, no demasiado atlético pero con clase, buena mano e IQ. Luego saldrá como salga, pero por potencial es a priori el cuatro de nivel, con puntos y que puede abrir el campo que pedía a gritos la plantilla desde la marcha de Yabusele hace 13 meses. Firma por una sola temporada y un salario importante, de titular, al nivel de Facu o Hezonja (alrededor de 1.8M netos).

Por cierto, el contrato de Lyles tiene cláusula de escape a la NBA, un pequeño factor de incertidumbre que suele inquietar a la parroquia blanca. Pero es que en basket el Madrid es segunda división y este tipo de cláusulas hay que verlas como gajes del oficio, igual que los jugadores de equipos ACB de clase media-baja se dejan cláusulas asequibles de salida a Euroliga en sus contratos. Y en todo caso, si llega una oferta y el jugador se quiere ir sabemos por experiencia que el papel firmado vale poco. Mirad en su día Campazzo, Deck o el mencionado Yabu, con elevadas cláusulas anti-NBA y que igual se piraron a destiempo.

La idea del club era cerrar la plantilla con un exterior anotador, de hecho se pujó fuerte por Lonnie Walker y gustaba mucho Landry Shamett, me dicen que el favorito de Chacho. Así que la llegada de Lyles es un cambio de planes en la configuración de plantilla, un cambio que achaco a dos factores.

1.- Aprovechar la oportunidad de mercado. Al fin y al cabo, jugadores de la categoría de Lyles no se ponen a tiro todos los días. Pájaro en mano: como insistas en un combo corres el riesgo de verte en octubre fichando un plan D / zumbón random.

2.- La dificultad para cerrar un exterior de primer nivel, además de un probable sobreprecio por puja abierta, dado que Olympiakos, Fenerbahce y Baskonia también buscan un generador desde bote para cerrar sus plantillas. Pensad que L. Walker ha firmado cerca de 3M netos en Tel Aviv…

El roster del Madrid quedaría tal que así, con varios jugadores pudiendo alternar puestos.

Campazzo/Feliz/LLull
Maledon/Abalde/Kramer
Hezonja/Deck/Procida
Lyles/Okeke/Almansa
Tavares/Garuba/Fernando

Con el fichaje de Lyle tenemos el dibujo completo y creo que ahora sí podemos afirmar que la plantilla gana potencial respecto al curso pasado. No es un salto al hiperespacio, pero se mejora. También os confieso que me surgen algunas dudas respecto al encaje táctico de algunas piezas.

1.- Se sobrentiende que Hezonja pasará a jugar la mayoría de sus minutos como alero. Un puesto que él mismo prefiere y una variante que me gusta, porque se moverá más cerca del aro, donde genera ventajas por superioridad física, y lanza menos de tres, donde se ha mostrado muy irregular (31% en Euroliga este curso lanzando mucho, demasiado). De todos modos, en ACB sí jugará minutos de alapívot, por necesidad, pues habrá que descartar a un extracomunitario por convocatoria salvo que se cumpla la profecía de Pilar Casado y Deck obtenga pasaporte español, para el que cumple los requisitos hace unos 200 años.

2.- Overbooking de aleros nativos. Al mencionado Hezonja habría que sumarle Deck, Procida, Abalde y Kramer. Pueden ocupar otros puestos, pero su demarcación natural es la de alero. O sea, cinco efectivos para un puesto, un poco camarote de los Hermanos Marx. Por cierto, me parece que los fichajes dejan entrever poca confianza desde el club en que Deck recupere su mejor versión…

3.- Kramer y Abalde tendrán que jugar muchos minutos en el puesto de dos, lo que dejará un único generador desde bote en muchas configuraciones de quinteto y delegará bastante responsabilidad en el trío Facu, Feliz y Maledon. Como se lesione alguno volveremos a depender de Llull, ya con 38 añacos. Por aquí veo un flanco débil potencial.

4.- Se refuerza el tiro exterior. Sin ser exponencial, la plantilla sí que mejora sobre el papel su potencial desde la línea de tres con los cambios de Lyle-Kramer por Ndiaye-XRM. También se gana un poco en profundidad de roster y centímetros totales.

5.- Con la llegada de Lyles veo muy poquitos minutos disponibles para Izan Almansa salvo lesiones en el puesto. Siempre se le pueden encontrar espacios de juego en ACB, en trámites dominicales, pero no descartaría que el club valore cederle a lo largo del curso. De hecho me parecería el escenario más razonable y productivo para todas las partes. No es ningún desprecio al jugador, pero es que Roma no se construyó en un día.

El verano de los huevos Kinder

¿No os parece que los clubes Euroliga están apostando este verano por huevos Kinder de la NBA por encima de sus posibilidades? Devonte Graham, Chuma Okeke, Cole Swider, Richaun Holmes, Brandon Boston, Shake Milton, Jeff Dawtin, Hamidou Diallo… La lista continúa, y más que lo hará en las próximas semanas, empezando por el Madrid, que teóricamente peina estos días el mercado de descartes USA en busca de un exterior con el que cerrar la plantilla.

Los llamo huevos Kinder porque carecen de experiencia europea previa y por tanto su adaptación y rendimiento es una incógnita. La mayoría tiene el potencial pero también escaso bagaje competitivo reciente, entre pachangas en la G-League o minutos de la basura NBA. El de más currículum de la lista es Devonte Graham, pero lleva más de 16 meses sin jugar un partido de baloncesto, que suponemos que por algo será.

Pues los huevos Kinder se han convertido en moda este verano en la Euroliga. Tyrese Rice habla de un cambio de paradigma. Uno particularmente llamativo en equipos de primer nivel, contenders, que solían evitar (sobre todo en verano) el riesgo por adaptación que lleva aparejado este tipo de incorporación. Dejaban que ese riesgo inicial lo asumieran equipos menores. Al final, el dinero no solo compra nivel sino también certidumbre.

Causas varias que veo de esta tendencia…

> Descuento divisa. Los contratos con los jugadores USA se negocian en dólares netos y el euro está fuerte frente al dólar: +16% en lo que va de 2025, y en sus valores más altos en tres años y medio. En otras palabras, fichar en USA tiene ahora descuento.

> Aciertos recientes. El más llamativo es Kendrick Nunn, seguramente el mejor jugador de la competición a día de hoy. Pero también pienso, entre otros, en los fichajes de bajo coste de Metu y Jabari por el Barca, o la llegada Carlik Jones a Partizán.

> Aumento de la demanda. La ampliación de la Euroliga a 20 clubes ha incrementado la competencia. Hemos cambiado al Alba Berlín, equipo netamente formador/vendedor, por el Hapoel, el Dubai y el Valencia, equipos compradores, nuevos actores en el mercado con medio roster por hacer y dinero fresco. Más competencia que, para sorpresa de nadie, se ha traducido en inflación. El talento con experiencia en Europa se ha encarecido, los Micic, Musa, Darius Thompson, Elijah Bryant, Petrusev, Kabengele, Oturu, Kam Taylor, Avramovic, Chris Jones, etc.

Si os fijáis en la lista, todos salvo Micic han salido del tradicional caladero de referencia de los equipos Euroliga en verano, a saber: la Eurocup-BCL, las ligas nacionales europeas y otros equipos Euroliga de menos presupuesto. Así que esa veta está ya explotada y para encontrar talento a precio justo toca abrir el rango de búsqueda. Cruzar el charco.

El Madrid es un claro ejemplo. Tiene cubiertos los grandes salarios de la plantilla con Tavares, Campazzo y Hezonja, en menor medida Deck y Maledon, y con la masa salarial restante no da para pujar por los grandes nombres del mercado europeo. Así que apuesta por opciones más ‘exóticas’ procedentes de la NBA, donde el dinero cunde más, aunque también asumes más riesgo. Porque, no nos engañemos, Okeke es un melón por abrir, una moneda al aire. Ya sabéis, Cornelie en Youtube parecía el prototipo de cuatro moderno…

Pros y contras de pescar en USA

Cláusulas de salida. El mercado de descartes NBA tiene recorrido pero también su propia idiosincrasia, no siempre fácil de metabolizar para las orgullosas aficiones y directivas de los contenders europeos. Por ejemplo, para estos jugadores la Euroliga es siempre un plan B, un segundo plato, el mal menor. Eso implica que los mejores te van a exigir una arquitectura de cláusulas de salida más compleja y flexible.

La paja y el trigo. El ecosistema NBA es amplio si le sumamos la G-League, y las diferencias de nivel entre jugadores lógicamente también. Distinguir entre la paja y el trigo está dando lugar a una nueva profesiòn en los clubes Euroliga, la de scouter especializado en mercado USA. Al final, si la mitad de tus fichajes van a ser melones por abrir necesitas al menos un catador de melones. Así se explica la llegada a la dirección técnica del Madrid de Pocius, con amplia experiencia como scouter en Denver Nuggets. Mi teoría, en todo caso, es que por muchos informes y vídeos que prepares, el éxito en estos fichajes implica un enorme grado de factor humano / azar, por la adaptación deportiva a un basket diferente y personal a la vida en otro continente.

El tipo de perfiles. En los márgenes de la NBA reside mucho talento pero no está repartido de forma homogénea por posiciones. Por ejemplo, el perfil de jugador que más produce EEUU es el combo anotador / zumbón. La competencia para asentarse en la NBA desde ese perfil es enorme y necesariamente se quedan fuera jugadores muy interesantes, así que para los equipos europeos es más fácil pescar y acertar en ese nicho. Luego hay otra subcategoría muy apreciada en Europa, sobre todo en países con política de cupos en su liga nacional, y es la de los interiores con pasaporte Cotonou.

El timing. Este es casi el principal dolor de muelas para el director deportivo. Porque siempre puedes encontrar jugadores NBA sin equipo o pululando por G-League, esperando su oportunidad. Pero no todos son iguales, claro. En julio-agosto, por ejemplo, puedes pescar perfiles nicho para Euroliga, opciones interesantes, pero difícilmente jugadores de impacto inmediato o estrellas en potencia. Por pura lógica, las mejores oportunidades (o sea, los Nunn) surgen en septiembre-octubre, los últimos descartes de las franquicias justo antes de empezar el curso en USA. O directamente a mitad de temporada, jugadores cortados en un traspaso múltiple. Pero ese timing tiene mal encaje con los equipos Euroliga, que perfilan las plantillas en primavera, las cierran en julio-agosto y empiezan a competir en septiembre. Al margen de que llegar a mitad de curso complica todavía más la adaptación, pregunten a Bruno Fernando.

En resumen, cuanto más esperes, mejores oportunidades puedes conseguir. Pero, claro, hace falta sangre fría como director deportivo para condicionar la planificación de la plantilla (el trabajo por el que te juzgan) a un fichaje en octubre, a curso empezado, del que tampoco tienes garantías. Que igual cristaliza que se te cae en el último minuto porque el jugador recibe una propuesta NBA random. Te deja compuesto, sin novia y la plantilla coja. Así que lo habitual es que para cuando surgen (o no) esas oportunidades premium la mayoría de clubes tengan ya comprometida la masa salarial y solo salgan a mercado de forma reactiva, para cubrir lesiones largas de jugadores importantes.

Como conclusión, y trayendo el tema a la actualidad del Madrid, el escenario más probable me parece que el fichaje pendiente pueda retrasarse hasta septiembre. Máxime cuando, una vez con Maledon ya fichado en ese puesto, lo que pueda venir será más una guinda al pastel que una necesidad imperiosa.

Giro de timón en el Madrid: el desembarco de los Sergios

Os escribo algo atónito, lo confieso. Tenía planeado para estos días publicar la típica crónica de los playoffs, un balance del curso o las notas de los jugadores. Habrá tiempo para eso más adelante, pero la actualidad me ha atropellado y ahora manda lo importante. Y lo importante es la Boda Roja que se ha armado en la sección horas tras la consecución de la ACB. Dicho sea de paso, de forma bastante brillante.

El Madrid mantiene su hoja de ruta pese a repetir título nacional y despide a Chus Mateo para fichar a Sergio Scariolo. Un plan que, al parecer, cuenta con el beneplácito del presidente, sino directamente con su iniciativa, y que habría sido cocinado a fuego lento desde el invierno, cuando el equipo tocó fondo. Las negociaciones con el técnico italiano comenzaron allá por febrero. La normativa ahora permite compaginar puestos en club y selección, pero la idea es que el italiano deje la FEB y se centre en el Madrid. Por cierto, Laso suena fuerte como sustituto en el equipo nacional, la cuadratura del círculo…

No puedo esconder mi sorpresa, porque el movimiento en el banquillo blanco representa una ruptura con la política continuista que ha guiado la gestión de la sección durante los últimos 15 años. Por resumirla mucho: no tocar lo que no molesta mientras funcione razonablemente y no se suba a la parra. Pero es que, claro, lo primero que ha cambiado es la persona al frente de la sección, la que toma las decisiones. Chacho Rodríguez sustituye a Juan Carlos Sánchez, un cambio del que más o menos teníamos noticia, pero que llega de forma más abrupta de lo esperado. A la papelera aquello de la transición suave y el periodo bicéfalo: Chacho toma el control y llega con un pan bajo el brazo, el mayor posible, un entrenador nuevo.

Entiendo que Rodríguez es una figura amable para el aficionado medio y que pocos sentían simpatía por JCS, siempre en la sombra. Pero no estamos en un concurso de popularidad, y me parece un poco aventurado poner al frente de una sección de 45 millones de presupuesto a un exjugador de 38 años sin la menor experiencia o formación directiva previa conocida. Sería inconcebible en la empresa privada. Por cierto, que el principal encargo de Chacho será la transición hacia NBA Europa, hoja de ruta del presidente para el basket pero todavía muy en pañales.

En resumen, la apuesta por Chacho puede salir bien, por qué no, pero representa un riesgo sensible, y tampoco subestimemos la figura de Juan Carlos Sánchez que, con todas sus sombras, en particular las formas del despido de Laso, ha dirigido la sección en sus mejores años de la era moderna. En todo caso, por edad y por tiempo que llevaba en el cargo su remplazo puede resultar lógico, seguramente más que el cambio en el banquillo tras el título ACB.

Adiós a la Chusoneta

Chus Mateo se marcha como el cuatro entrenador más laureado de la historia de la sección pese a haber estado solo tres años, en los que le ha dado tiempo a ganar seis títulos y clasificar al Madrid para 10 de las 12 finales posibles. Balance 16-1 en los dos últimos playoffs ACB. Poca broma, eh. Siento que una parte de la afición nunca le ha respetado, ni le ha concedido el crédito que merecía por los éxitos del equipo. Como si fuera solo un becario que pasaba por allí y al que sonrió la suerte. Un desdén que asocio a la forma en que llegó, por la puerta de atrás a la marcha de Laso, a su escaso currículum previo y a sus formas educadas, en contraste con tantos banquillos de Euroliga. Pero más allá de lo injusto que se haya podido ser con él, me importa si su salida tiene lógica. Y honestamente, y tras darle una pensada, mi conclusión es que chirría bastante. Vaya por delante que Scariolo es un muy buen técnico, quizá mejor que Chus, pero hay otros factores. Teniéndolos todos en cuenta me parece un movimiento de un riesgo innecesario. ¿Por qué?

1.- Porque Chus tenía otro año de contrato garantizado, así que toca pasar por caja. Y se me ocurren maneras más eficientes de invertir un millonaco de euros que en la indemnización por despido de un empleado con resultados sólidos. Por ejemplo, en el transfer del mejor alapívot posible, digamos Alec Peters o Filip Petrusev. El dinero en el parqué, y más en estos tiempos en que los griegos nos pasan por la derecha.

2.- Porque despedir a un técnico que gana su último partido es por definición delicado. Para Scariolo, a nivel resultados, el encargo es una patata caliente: si arrasar en la ACB (pese a tres fichajes rana) pero no clasificarte para la F4 puede ser motivo de despido, el listón está realmente alto. Supongo que el club hará un esfuerzo económico adicional con los dos fichajes que restan para contribuir a que la apuesta salga bien. Pero no hay garantías a estos niveles, por mucho que algunos detractores de Chus insistan en que el triplete nacional es el mínimo exigible al Madrid.

3.- Porque Chacho se compromete mucho recién llegado. Si el equipo no mejora resultados, la afición no mirará solo al banquillo sino también al palco, a quien despidió a Chus ganando la ACB.

Mi apuesta, largamente debatida con J. Cuesta, al que mando un saludo, era dejar que Chus cumpliese el año que le quedaba de contrato pero cambiándole a los asistentes para intentar compensar sus carencias. Una decisión como la que se tomó con Laso en 2014, prescindiendo de Hugo López y J. Cuspinera, imponiendo a Chus Mateo como segundo y que funcionó de maravilla.

Con un movimiento de ese tipo te hubieses ahorrado un despido, hubieses dado una segunda oportunidad a Chus Mateo, que al fin y al cabo el equipo ha acabado como un tiro la temporada, y te arriesgas muy poco, porque si sale mal las críticas irían al banquillo y no al palco. Y seguramente Scariolo seguiría disponible.

En todo caso, la suerte parece echada y el cambio, a falta de comunicación oficial, es irreversible. Así que, desde este humilde rincón, le deseamos a los Sergios todo el acierto y éxitos del mundo en este nuevo reto. Aquí estaremos para contarlo.

¿Ha llegado el momento de cerrar la cantera?

La mera pregunta del titular nos hubiese ruborizado hace apenas 3-4 años, pero los tiempos han cambiado mucho y rápidamente en el baloncesto de formación, la nueva realidad es un expolio ya estructural de talento joven hacia universidades de EEUU. Al Madrid le afecta un poco más porque tiene una de las principales canteras de Europa, pero afecta a todos sin excepción. Pregunten al Unicaja por Sant Supery o al Barca por Dame Sarr o Jakucionis.

Estamos ante un nuevo paradigma que empezó, ya sabéis, cuando la NCAA cambió sus normas y permitió que las universidades pagasen a los jóvenes jugadores, y no precisamente minucias. Tremendo el dato que aporta Nacho Duque en Marca, de que Egor Denim (excanterano blanco) ha ingresado esta temporada por disputar 33 partidos en la Univ. de Bringham Young aproximadamente lo mismo que Campazzo por jugar 80 en el Madrid.

Lógicamente no todos cobran tanto como Denim, un prospect de primer nivel, pero sí que todos ganan allí mucho más de lo que ganarían en Europa en base a su valor de mercado. Con lo cual todos los jóvenes se van, a probar suerte y a ganar dinero. Tienen mucho que ganar y poco que perder. Porque, además de los salarios, la NCAA ofrece un mayor escaparate de cara al draft de la NBA, el Dorado al que todos aspiran y solo unos pocos llegan. Los ojeadores de las franquicias siguen mucho más de cerca la liga universitaria de su propio país que las competiciones allende el mar.

¿Solución al expolio? Ninguna viable. No hay en Europa ni el consenso, ni la audacia, ni sobre todo el dinero para articular una alternativa competitiva, al margen de que ya se iría tarde. Y la época de los clausulazos pasó a mejor vida, porque los chavales hoy están bien asesorados desde muy jóvenes y no se pillan los dedos. No puedes poner diques al mar.

Vale, karuso, pero y si no tiene solución, ¿qué hacemos? Pues mi postura, por dolorosa que resulte, porque rompe con décadas de tradición, es cerrar las canteras. Porque los clubes no son ONGs: invierten dinero en baloncesto de formación, no para ganar la minicopa, sino con la esperanza de que después unos pocos jugadores, los mejores, puedan acabar en el primer equipo o dejando dinero en caja en concepto de cláusulas. Si eso ya no aplica la cantera pierde su sentido y habrá que adaptarse, manque pese. Insisto, el Madrid no es una ONG, y en todo caso la inversión en RSC la canaliza a través de proyectos de la Fundación.

El modelo del tenis

También soy consciente de que la gerencia del club es conservadora y continuista, y que por tanto el cambio no llegará de un día para otro. Pero la cantera queda con estos cambios como el flanco más débil, el primero al que meter tijera para recortar gastos y cuadrar cuentas cuando vengan peor dadas. De hecho, la propuesta de cierre total puede estar ya sobre la mesa, aunque sea de manera informal, según explica el citado artículo de Marca. Es más, se baraja ir de la mano del Barca, entiendo que para amortiguar el impacto social,

Es algo que personalmente tengo asumido, que antes o después, de una forma u otra, acabará pasando, que la mayoría de las canteras de los clubes de élite europeos echarán el cierre, al menos tal y como la conocemos. Tal vez, para evitar la mala prensa, haya una transición en la que se reduzca drásticamente la inversión y se deje una versión reducida y simbólica de las canteras. Modelo de extinción por abandono progresivo.

En resumen, mejor cambiar cuanto antes el chip para no hacerse mala sangre. Quizá, sencillamente, ya no tengan que ser los clubes profesionales los que se encarguen de la formación hasta los 18, sino por ejemplo academias privadas de tecnificación, tipo alto rendimiento, siguiendo el modelo del tenis, donde los chavales se costeen su propia formación, de forma directa o con un porcentaje de sus ingresos futuros.

¿Y los clubes? Mi propuesta, y esta ya es un triple desde el medio del campo, es que el dinero que se ahorra cerrando canteras se invierta en fichar a su regreso a algunos de los chavales más prometedores que no cuajen a largo plazo en USA, que por definición serán la mayoría. Contratos largos con salarios ascendentes, empezando desde abajo, con cláusulas de corte y contemplando cesiones a otros clubes europeos en los primeros años de contrato, para que terminen de formarse. Lentejas. Con que uno de cada 3-4 de esos salga bueno ya merecerá la pena la inversión. Desde luego, más que la de la cantera en su formato actual y en el ecosistema presente.