NBA Europa, demasiado verde

Llevo tiempo queriendo publicar un artículo sobre el proyecto NBA Europa y la posición del Madrid, ante una decisión que puede marcar el futuro de la sección a medio-largo plazo. Si no he escrito antes sobre el tema es porque ni siquiera yo mismo me había formado una opinión clara. Ahora que se acerca el deadline para el club empiezo a tenerla, y podría resumirse en que “no ahora y no así”.

Con la info de que dispongo, habiendo leído con interés todo lo publicado (por cierto, gran cobertura de Juanma Rubio en AS), me parece que NBA Europa es todavía un proyecto demasiado verde. La música puede sonar mejor o peor, ni siquiera entro a valorar eso ahora, lo que me preocupa en lo que respecta al Madrid es que la competición se encuentra en un estadio aún muy preliminar = riesgo.

Cuentan que Florentino está (o estaba) muy convencido con la idea, seducido por la vertiente económica, la promesa de mayores ingresos que ayuden a la sostenibilidad de la sección, históricamente muy deficitaria. Como aficionado mi prioridad es la certidumbre, que mi equipo compita contra los mejores y no me mareen con las siglas, pero entiendo también la importancia del dinero como garantía de viabilidad de la sección a largo plazo. Un día no estará Florentino y quizá al sustituto no le haga tanta gracia invertir en basket a pérdidas.

La importancia del timing

El dinero importa… pero el timing también. Y la decisión sobre seguir o no en la Euroliga debe tomarse en los próximos días, quizá con prórroga hasta junio, y la NBA no parece todavía una alternativa lo suficientemente sólida y concreta. Por ejemplo, va a mantener esta semana en Londres reuniones con inversores interesados en franquicias en Europa. Repito, “INTERESADOS”. No es que estén ya eligiendo el logo en París o perfilando plantilla en Roma, es que andan todavía rifando la titularidad de franquicias al mejor postor. Esos serían los compañeros de viaje del Madrid a 18 meses de empezar a competir. No sé, Rick, da vértigo.

Veo ante todo una cuestión de riesgo/beneficio. Estratégicamente, cuando tienes mucho que perder, es cuando deberías ser más cauteloso, ley de vida. Y nadie tiene más que perder si NBA Europa sale mal que el Madrid. No deja de ser el club de basket más importante del continente por palmarés y presupuesto. Hablamos de saltar al vacío, dejarlo todo para mudarse a una liga que todavía no existe con clubes que todavía no existen, o casi.

¿Qué arriesga el jeque interesado en una franquicia en Manchester? Todo lo que perdería si sale mal la aventura son unos cuantos millones, que de esos le sobran. El Madrid, en cambio, tiene una masa social detrás, mucho dinero comprometido en contratos de jugadores, etc, se arriesga a quedarse colgado de la brocha, varado en la BCL por una apuesta fallida, a convertirse en soldado de la FIBA caído en su guerra con la Euroliga por la titularidad de la principal competición continental.

En esta coyuntura, según está el tablero a 13 de enero, la estrategia más razonable para el Madrid me parecería hacer frente común con FCB y Fenerbahce para arañar a la Euroliga condiciones viables de escape. Dejarse la puerta entreabierta a la NBA para subirse más tarde al tren, una vez esté ya en marcha, si es que ese día llega. Porque, si os soy sincero, como la NBA no mueva ficha rápido con algún anuncio de calado, se le está quedando cara de caballo perdedor.

Garuba 2026: el despertar de la pantera

Usman es un recordatorio de la importancia de la paciencia con los jugadores jóvenes, de que los frutos no se recogen de un día para otro. Una paciencia que a veces choca con el carácter del aficionado medio madridista, que lo quiere todo para ayer y juzga solo por el partido de hoy.

Garuba regresó de la NBA hecho unos zorros, bajito de confianza y de forma física. Había jugador, lo sabíamos porque lo habíamos visto, pero había que creer un poco. Su cuerpo cambió bastante desde su marcha en 2021, añadiendo kilos de músculo, algo por cierto bastante habitual en los europeos que hacen las Américas. Un cambio físico que trajo aparejada una evolución hacia el puesto de pívot como posición natural, donde lucen mucho más sus virtudes, principalmente defensivas.

Sin embargo, el curso pasado, el primero a su regreso, las circunstancias obligaron a que jugase bastante de alapívot. La racanería del club, dejando sin cubrir la salida de Yabusele, dio con Ndiaye como único cuatro puro del roster, y Usman tuvo que habitar más minutos de los que le gustaría un puesto que ya le era ajeno. Dolía a los ojos verle jugar abierto, lanzando triples, pero no era su culpa. Ni os imagináis la de insultos que leí sobre él, desde que no tenía nivel ni para LEB hasta que se inventaba lesiones para cobrar la baja (¡!). Recordemos, sobre un canterano del club, entonces con solo 22 años…

Este curso le ha venido más de cara y las piezas están encajando. Alejado de las lesiones y del puesto de cuatro, porque ya no faltan efectivos ($). Encima la salida de Bruno le abrió una autopista que supo aprovechar: para cuando llegó Len y se quiso poner en forma, Usman ya se había asentado por méritos propios en el rol de 1º pívot reserva. Y hasta hoy.

También ayuda la confianza que le tiene Scariolo que, según me cuentan, viene de lejos, de las categorías inferiores de la FEB. De hecho, me parece el único jugador del Madrid por ahora que ha mejorado rendimiento desde la llegada del técnico italiano.

En su segunda temporada de blanco Usman está siendo ya muy útil al equipo, cambiando dinámicas de partidos desde la defensa (Unicaja y Asvel solo en los últimos 10 días), justo lo que esperábamos a su regreso. El boxscore casi nunca hace justicia a su impacto en el juego, pero su intensidad defensiva es contagiosa (muy sólidos parciales cuando coincide con Feliz), y su capacidad de emparejarse con pequeños en los missmatch un tesoro táctico en el basket moderno. 23 años, canterano y cupo nacional, tenemos jugador de rotación para una década, solo hacía falta un poco de paciencia.

Los tres caminos de Hugo González

Hugo Gonzalez ha bajado desde octubre del puesto 9 al 22 en las previsiones del draft 2025 de la ESPN. El analista Jonathan Givony, que elabora la lista, menciona un par de aspectos técnicos pero señala como causa principal del descenso la falta de minutos regulares, ninguna sorpresa por aquí. Y me temo que a mejor no va a ir, porque seguramente Hugo juegue poco en lo que queda de curso con el regreso de Deck, que le relega al rol de tercer alero de la rotación, por detrás de Abalde y del propio argentino.

Además, apenas quedan ya 3-4 partidos cómodos en la fase regular ACB como para que Chus Mateo rote y le conceda minutos significativos. En los playoffs de ACB y de Euroliga asumo que apenas jugará, si es que va convocado.

En este nuevo escenario, con menos minutos, bajando posiciones en los mock y sin un puesto garantizado en primera ronda del draft, veo tres caminos para Hugo la próxima temporada. Recordemos que termina contrato en el Madrid en junio y será agente libre.

Opción 1.- Se queda en el club: renueva su contrato con una cláusula bajita de salida a USA y la promesa de más minutos el próximo curso. Aunque tampoco veo claro el segundo punto, porque Abalde y Deck van a continuar y seguramente sigan por adelante en la rotación, salvo que Hugo eche la puerta abajo, muy difícil en un Madrid con solo 19-20 años. Lo que sí tengo claro es que si decide quedarse en Europa/España, sería de blanco, por apego a los colores y derecho de tanteo. Existe también la opción de renovar y salir cedido, pero me parece remota en el ecosistema actual del baloncesto de formación.

Opción 2.- Se presenta al draft, sale elegido en un puesto del 20 al 30 y hace las maletas en julio rumbo a la NBA. Ya sabéis que cualquier puesto en primera ronda (del 1 al 30) lleva aparejado contrato garantizado. Por ejemplo, si saliese en el puesto 22, donde le proyecta ahora la ESPN, se aseguraría dos años de contrato por unos 6M$ brutos entre ambos, que en todo caso es bastante más de lo que le vaya a ofrecer el Madrid. Si fuese elegido por una franquicia en reconstrucción, tipo Utah o Washington, podría disponer de minutos más o menos regulares. Si en cambio cayese en una franquicia de playoffs, lo más habitual al final de la primera ronda, seguramente alternase minutos NBA con semanas en el equipo asociado de la Gleague. Pero, bueno, esto ya es adelantarnos demasiado.

Opción 3.- Pospone presentarse al draft pero igualmente hace las Américas, no a la NBA sino a la liga universitaria, donde ahora pagan buenos sueldos, tendría muchos más minutos garantizados y por ende más lucimiento de cara a scouters. Seguiría el camino de su compañero de cantera, Egor Denim, este verano ya sin el factor limitante de la cláusula de salida del Madrid. Recordemos que Hugo tiene 19 años, la edad mínima para presentarse al draft, siendo 22 la máxima (a partir de los 22 los jugadores internacionales pasan a ser automáticamente elegibles, se presenten o no). La opción de un año de tránsito en la NCAA le permitiría presentarse al draft con más garantías, además, seguramente con algo menos de competencia, pues la hornada 2026 apuntan los expertos que será algo más floja.

Se que algunos aficionados se rasgan todavía las vestiduras de ver a un joven probar suerte en la NBA sin dominar antes en Europa. Pero es que el baloncesto ha cambiado, ya no estamos en los tiempos de Fernando Martín, la NBA recluta ahora ‘pipiolos’ para terminar de formarlos allí, cada vez más a menudo con escala previa en la NCAA. Es la nueva realidad del basket de formación, no tiene que gustarnos, simplemente hay que asumirla para entender el tablero.

El Madrid en baloncesto juega en segunda división y no se pueden poner diques al mar. Podemos debatir sobre el sentido de la inversión en cantera con el actual panorama pero, mientras dure ese panorama, la estrategia pragmática es aparcar el orgullo y finalizar la relación con los jugadores jóvenes en los términos más amistosos posibles para ser su opción preferente en caso de regresar temprano a Europa. Así fue con Deck, Garuba y Campazzo, cada caso con sus particularidades, pero los tres de regreso en Madrid e importantes hoy en la rotación de Mateo.

Bruno Fernando, fichaje estratégico para la pintura blanca

Habemus fichaje: Bruno Fernando, interior de 26 años originario de Angola (=Cotonou), firma por el Madrid hasta junio de 2026. También le pretendían Fenerbahce, sin un center titular claro, y Panathinaikos, asolado por las lesiones en el puesto, pero pesó a favor del Madrid la relación del jugador con el país. Excompañero de Garuba en Rockets (2022-23), parece que frecuenta España en verano desde hace varios años tanto por vacaciones como para pulir su juego en la academia Pindown, que regenta un coach de la cantera blanca.

El Madrid contaba en la puja con el as bajo la manga del dinero que liberó Yabusele y que aún no había utilizado, mientras que el resto de clubes tienen a estas alturas el grueso del presupuesto comprometido. El salario de Bruno no será bajo, por encima del millón neto anual según me cuentan, cerca del barrio de lo que cobra Deck y de lo que se está ofreciendo a Musa para renovar.

Si unimos esa ficha relativamente elevada a la duración del contrato nos da una idea del status con el que llega y de las esperanzas que la sección deposita en su incorporación. Podríamos definirlo como un ‘fichaje estratégico’, aquellos en que se prioriza el potencial a medio plazo sobre el encaje en las necesidades tácticas inmediatas. Luego saldrá mejor o peor, pero es al menos una apuesta a grande, por fin, sin rehuir la puja con los equipos top europeos, tras un verano jugando a chica que ha traído una notable pérdida de nivel de la segunda unidad.

¿Por qué ahora? Pues porque es cuando está disponible, ni más ni menos. El timing del mercado NBA es imprevisible y dificulta mucho la planificación, pero aún así merece la pena. Como dije con Smith jr, y este caso es aún más claro, los descartes de EEUU son el caladero más interesante de talento para la Euroliga a día de hoy, dado el sobrecoste en Europa asociado a cláusulas y/o tanteo. Bruno Fernando es un center de 207cms y fisicazo, que brilla en continuaciones, jugando por encima del aro, si bien no tiene malas manos ni está exento de talento para echar el balón al suelo y generarse algunos puntos.

Seguro que ya le habéis visto en Youtube, vídeos de highlights castigando aros en la NBA. Bien, pues os invito a buscar y revisar alguno jugando con Angola, por ejemplo en el Mundial 2023, veréis que tiene más rango y repetorio de lo que pareciera a primera vista.

Overbooking en el 5

Su encaje táctico en la plantilla no es ideal, para qué engañarnos. El Madrid más que un pívot necesitaba un cuatro tirador, el sustituto de Yabu, pero entiendo que de esos no había ninguno interesante en mercado. Y entre encaje y calidad la gerencia ha elegido lo segundo, y tampoco lo veo mal. No es por tanto un fichaje para tapar una carencia puntual sino pensado como activo a medio plazo. Con suerte y salvando las distancias, para asentarse como el nuevo Poirier, es decir, un reserva de plenas garantías para Edy.

Con Bruno aprovecha el Madrid una oportunidad de mercado para cerrar por adelantado el recambio de Ibaka, que se concibió siempre como un fichaje puente. En verano termina contrato y muy seguramente salga, no descarto que para retirarse, con 35 años, mucho dinero ganado y pocos retos pendientes. Y con esto no estoy desdeñando al congoleño, que no estará cumpliendo expectativas pero puede todavía aportar pinceladas si llega a primavera en un buen estado físico. Su experiencia y calidad están fuera de toda duda.

Además, el desembarco de Bruno permitirá a Tavares cogerse alguna tarde libre, aunque sea en ACB, dejando a Garuba como quizá el más afectado por el efecto domingo, pues el overbooking al cinco le obligará a frecuentar el puesto de cuatro (al menos hasta final de curso), donde me cuesta verle a tiempo completo.

En fin, damos la bienvenida a Bruno Fernando y le deseamos suerte desde esta humilde tribuna.

Hugo González, autopista a la élite

No soy imparcial con Hugo González, lo confieso desde la primera línea para no engañar a nadie. Me encantaría verle triunfar, como producto de la sierra madrileña que es, nieto del policía municipal de mi pueblo. Coincidí hace muchos veranos con su padre en las pachangas del playground del Zurbarán, en Colmenar Viejo. Fran era el mejor de aquellas pistas, llegó a profesional en LEB.

Pero no nos desviemos del tema. La buena noticia es que Hugo parece todo lo bueno que imaginábamos a tenor de su dominio en categorías inferiores. Y su transición al profesionalismo está siendo fluida, incluso en un entorno tan exigente como el Madrid, que no espera a nadie. A mí sí me gusta la gestión que está haciendo Chus Mateo de su evolución, sin regalar nada para no malcriarle o generar agravios en el vestuario. Exigente pero justo, igual que con Ndiaye, del que ahora se recogen los frutos . Formar a un jugador joven no consiste en regarle de minutos a fondo perdido, como reclaman los aficionados más impacientes, sino en acompañarle a medida que escala cada peldaño de la escalera.

En cuanto el equipo ha establecido velocidad crucero, defensa mediante, Mateo está pudiendo rotar y conceder más minutos a Hugo, principalmente en ACB, que además los está sabiendo aprovechar. Un círculo virtuoso que simplemente requería un poco de paciencia, un tramo amable de calendario y la ventana de oportunidad que abren las lesiones de compañeros, por feo que suene. Y es que, aunque Feliz y Garuba no sean aleros, su ausencia genera un efecto dominó en la rotación dada la versatilidad de la plantilla.

Perfil ‘canónico’

Si metemos las cualidades de Hugo en una coctelera nos sale una autopista a la élite. A saber: un físico estupendo, solvencia defensiva, timing de salto, valentía atacando el aro, talento en la definición y un tiro exterior en plena progresión (ver vídeo). Todo eso con 18 años, de ahí que aparezca en la zona alta de las proyecciones del darft NBA del próximo junio. Y esa es la ‘mala’ noticia en perspectiva blanca, la que me genera sentimientos encontrados como aficionado merengue y vecino de la sierra de Madrid.

La ESPN coloca a Hugo en el top10 de su última previsión, en concreto en el puesto 9. Hay otras previsiones y quedan todavía ocho meses, así que puede variar un poco la película, pero se antoja difícil que partiendo de tan alto se caiga de la 1ª ronda (30 primeras posiciones), y por tanto que no pesque contrato garantizado y haga las maletas. En Madrid hemos aprendido a base de hostias que no se pueden poner diques al mar.

«¿Y no se le podría tentar con un nuevo contrato mejorado?», pensaréis algunos. La respuesta es que no. Por dar un poco de contexto, el citado puesto 9 del draft garantiza 10 millones de dólares (brutos) en dos años, un salario al que el Madrid no puede ni acercarse. Y no es solo eso, es que cuanto antes se vaya a EEUU antes terminaría el contrato de rookie, desbloqueando potencialmente la pantalla del gran tesoro. Si enganchase mínimamente allí, que tampoco es descabellado, con ese potencial y un perfil tan canónico, podría nadar en ríos de dinero con simplemente establecerse como clase media, dadas las cifras que se van a manejar con el nuevo convenio. Veréis la morterada que firma Santi Aldama en los próximos meses…

Remarco lo del perfil canónico de Hugo porque me parece un punto clave para su eventual encaje allende el mar, vista la fría acogida a otros talentos recientes de la cantera blanca. A Garuba, por ejemplo, le pesó ser un cinco en cuerpo de cuatro, o sea, carecer de tiro exterior, y Núñez, con todo su talento para el pase, está lejos de los estándares USA de físico y tiro para su puesto. Un estilo de base más propio del sXX. El primero se volvió sin oportunidades y el segundo no logró entrar en 1ª ronda.

Hugo, en cambio, es un alero ortodoxo, no tiene sobre el papel ningún rasgo o carencia en su perfil que le pudiese restar valor a ojos de los scouters. Según J. Givony, analista de ESPN, «González ha demostrado un talento considerable en escenarios con su explosividad, estilo agresivo e intensidad defensiva», y solo la elevada cláusula de su contrato con el Madrid impidió que terminase en la NCAA este mismo verano, siguiendo los pasos de la mayoría de prospects europeos de su generación. Señala los minutos de juego de Hugo este curso como potencial condicionante de cara al draft, sin embargo, viendo la evolución de las últimas semanas, raro sería que no se fuese a 600-700 minutos en el global de la temporada, en todo un Madrid, que no es poca mili y escaparate.

Hugo termina contrato en junio, cuando tendrá ya la edad mínima (e ideal) para presentarse al draft, así que podría emprender la aventura americana sin ataduras financieras. Veo pocos alicientes para que amplíe su vinculación con el Madrid, más allá del apego sentimental hacia el club que le ha formado. Por eso estoy hecho a la idea de que, salvo giro de guión, no vestirá de blanco la próxima temporada. No pretendo con esto ser un aguafiestas sino simplemente realista y evitar sofocos innecesarios en verano. Es ley de vida que los mejores jóvenes prueben suerte en primera división, y en baloncesto esa está al otro lado del océano.

El Madrid conservaría solo el derecho de tanteo ACB, que por los casos de Willy y Núñez sabemos que vale poco, por eso lo más importante de la gestión del jugador este curso me parece cuidarle y ser justos. Para terminar en buena lid, que siga sintiendo el club blanco como su casa cuando se marche y sea su opción preferente en caso de regresar pronto a Europa.

El peaje de la saturación de calendario

Hemos escuchado a entrenadores, directivos y jugadores quejarse de la saturación del calendario desde hace algunos años, cada vez con más insistencia, según aumenta el número de partidos entre los retoques de formato y la descoordinación Euroliga-FIBA. Lo de esta última Navidad ha sido un despropósito, con encuentros en Goya el día de Nochevieja (¡!) y el 5 de enero por la tarde, a la hora de la cabalgata de Reyes.

Echemos la vista atrás. El cambio en 2016 de un formato Euroliga con top16 a otro con fase regular de todos contra todos añadió de una tacada 10 partidos al calendario. Este año se instaura el play-in y el que viene podrían entrar dos nuevos equipos (= 4 partidos más). Como veis, todo es sumar, una huida hacia adelante. Estamos copiando los errores de la NBA, que han llevado a que la fase regular y los playoffs parezcan casi deportes distintos.

La temporada de un Madrid ronda ahora los 90 partidos oficiales al año. Por comparar, el equipo de fútbol juega unos 55-60. Como aficionado que consume el baloncesto como entretenimiento, como quien abre Netflix, uno escucha las quejas de jugadores y entrenadores desde cierta distancia. Empatiza con su preocupación por lesiones y su deseo de una mínima conciliación familiar, pero ni les conocemos en persona ni deja de ser un sacrificio bien retribuido.

Efectos secundarios

Aunque bien pensado, y esta es la reflexión que os quería traer hoy, a los aficionados sí que nos afecta también esa saturación de calendario, porque repercute directamente en la calidad e interés del producto que consumimos. ¿Cómo se mantiene la tensión competitiva y la atención de la audiencia con 68 partidos de fase regular con tan poco en juego? El valor del resultado se diluye. Una derrota es compensada a las 48h por una victoria, y viceversa, y ninguna de las dos importa en verdad demasiado para el objetivo último (el título). Lo que queda es el highlight, el meme y el hito estadístico, aquello que cabe en un reel de Instagram o en los 280 caracteres de un tweet.

Las estrellas descansan o juegan a medio gas muchos partidos. sencillamente no se puede ir en sexta marcha durante nueve meses. Sin quitar mérito a Murcia o Granca, que están haciendo temporadones, mirad la intensidad y el hambre con que compareció el Madrid en sus pistas en los recientes duelos. De turismo hasta la Copa… La acumulación de partidos aumenta el cansancio y el riesgo de lesiones musculares, y los equipos se adaptan configurando plantillas largas y dosificando esfuerzos, sobre todo si juegan dos competiciones. El campeón no suele ser el mejor durante el año sino el contender que se libra de lesiones en mayo-junio y mejor gestiona los picos de forma. Un juego tanto o más de supervivencia que de excelencia. ¿Es esto lo que queremos?

Llegado a cierto punto, que creo que ya hemos cruzado, más partidos no hacen más afición sino casi lo contrario. Me refiero a los efectos secundarios del calendario, como la confusión e incluso desconexión en el aficionado irregular, que numéricamente es el mayoritario. O sea, mi padre, con 70 palos y bastante tiempo, que no es un freak como yo, e igual te ve baloncesto que fútbol o tenis, y de ninguno se sabe el horario al dedillo.

«Papá, ¿verás luego el partido?»
«¿Qué partido?»
«El del RM, que juega Euroliga en Milán»
«No sabía que jugaban hoy. Pero si estamos a martes…»

Como comenta Vicente Solano en Twitter: «El ritmo del calendario es insostenible. Incluso a los muy cafeteros nos cuesta seguir las jornadas dobles y compaginar con ocupaciones y otros hobbies. A veces agota tanto partido y no se disfruta igual».

Será que ahora soy padre de dos bebés y no me sobra el tiempo, pero cada vez le veo menos sentido a esta vorágine, y para colmo Euroliga planea seguir añadiendo partidos alegremente, como quien vende libros al peso. No hace falta un gurú con MBA para intuir que dosificar el producto ayudaría a generar expectación y ponerlo en valor, el viejo principio de menos es más.